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  • AUSIAS | LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR

    AUSIAS | LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR

    Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.

    Ausias Pérez lleva más de dos décadas diseñando, creando y transformando. Empezó pintando graffiti en Alzira, se movió entre Madrid y Barcelona y terminó encontrando su centro creativo en casa, Valencia, donde dirige T.O.T, un estudio que funciona más como una crew que como una agencia. Lo suyo no es el culto al ego, sino el trabajo colectivo. Puso su nombre a un lado para que el estudio creciera con los suyos, y desde ahí se ha convertido en uno de los creativos más influyentes ,y respetados, del nuevo diseño español. En sus palabras, T.O.T es alquimia: convertir cervezas en detergentes, discos en satélites, ideas en cultura visual.

    Desde proyectos recientes con Quevedo o Hoke, hasta marcas propias que están por llegar, lo que mueve a Ausias no es la perfección, sino el impacto. Su diseño busca crear cosas que conecten de verdad con la gente siendo bold, directas y con alma.

    En esta conversación hablamos sobre el valor del craft, la ética en la inteligencia artificial, cómo liderar desde la empatía y por qué, para él, el mejor consejo profesional sigue siendo el que le dio su padre: «pásatelo bien».

    ¿Por qué de qué sirve vivir sin disfrutar de la vida?

    Ausias en T.O.T Studio por Alberto Noriega

    Me gustaría que te presentaras, dijeras tu nombre, origen y tu profesión.

    Mi nombre está claro, me llamo Ausias Pérez y es mi nombre real porque todo el mundo me dice ¿pero es tu nombre?

    Nací en Alzira, en Valencia, en un pueblo que está al sur de Valencia. He estado entre Madrid y Barcelona durante diez años y ahora que ya he visto el momento donde el estudio podía funcionar desde Valencia, tenía muchas ganas de volver a casa y he vuelto.

    Ahora mismo mi trabajo es ser director creativo en T.O.T, mi estudio. Trabajo con el equipo, ayudando a dar visión a los proyectos, dirigiendo creativamente y también abriendo negocio. Soy quien se encarga de atraer nuevos clientes.

    He sido diseñador, artista, he diseñado tipografías, entre otras muchas cosas. Empecé hace veinticinco años pintando graffiti y hace unos veinte diseñando. Siempre he podido ganarme la vida con lo que hago y con lo que he aprendido por mi cuenta. Tuve mi primer estudio con Felipe Pantone a los veintitrés. Salvo dos años en publi, he trabajado como freelance a nivel internacional durante mucho tiempo.

    Hace cinco años abrí el estudio porque los proyectos ya tenían mucha dimensión, y porque el tipo de trabajo que yo quería hacer —crear marcas— no podía hacerlo solo. Antes me llamaban agencias de Estados Unidos, de Nueva York, para hacer campañas. Me metía a currar por días, cobraba un dineral, pero el trabajo duraba poco: tres meses de curro y mucha inversión para que la campaña estuviera en el aire un mes. Era todo muy efímero, con procesos rápidos, jerarquías fuertes y poca sensación de permanencia o relevancia.

    Al empezar a crear marcas me di cuenta de que duran más, generan más atención, y entendí que eso era lo que debía hacer: algo más importante, con impacto real.

    ¿Si empezaras tu carrera en la época que vivimos ¿cómo afrontarías todo ahora?

    Probablemente utilizaría la misma filosofía que he utilizado siempre, que es intentar hacer lo que más me divierte y hacer algo que me hace feliz. Soy un privilegiado por decir esto, porque no fijarse en la pasta significa que puedes, pero eso hace que tú pongas el foco en lo importante, que es hacer algo que mola.

    Si empezara ahora, pues a lo mejor… claro, cuando yo empecé, por ejemplo, hacer una marca independiente era algo impensable, todo el mundo fracasaba. Ahora tengo gente cercana, como por ejemplo Nil Ojeda, que flipas con su marca, ¿sabes?

    O el mundo de la música. Cuando empecé, no daba dinero. Mis amigos que hacían música se comían los mocos y ahora mis amigos que hacen música ganan mucho dinero, como Martí, por ejemplo.      Al final, lo que hacemos los creativos, los artistas, los diseñadores, es contar ideas a través de un lenguaje. Y cada uno tiene un lenguaje favorito.

    En mi caso, yo creo que el lenguaje que me interesa tiene que ver con mi bagaje cultural y con lo curioso que soy y lo que me ha ido gustando de lo que yo veo en mi día a día, que es la tipografía, la música, el diseño, la gráfica que hay por ahí…

    Entonces yo creo que eso no hubiera cambiado y me hubiera hecho dedicarme a lo mismo, que es a utilizar ese lenguaje para contar mis ideas. Pero al final es lo mismo. Yo me dedico a vender ideas y las canalizo a través de un canal, que es el diseño.

    ¿Es decir, mantener tu esencia, ¿no?

    Bueno, yo creo que es intentar pasártelo bien con lo que haces. Eso es lo más importante.

    Totalmente. Después de haber estado tan poco tiempo en lo que es el mundo publi, ¿qué aprendizaje o qué viste ahí que pudiste aplicar ahora a la hora de crear tu estudio?

    Saber lo que valen las cosas, el trabajar dentro de la industria del entretenimiento, de la publicidad y tal, te hace entender cómo funcionan los ritmos de trabajo y los tiempos. Y que, en mi caso, al menos me ha hecho interiorizar un pensamiento que es la filosofía del good enough.

    Que significa que no hay que hacer algo ultra perfecto, sino hay que quedarse satisfecho y vale la pena hacer diez good enough que uno perfecto. Porque al final te hace aprender más, el impacto de lo que haces tiene más llegada al mundo.

    Y yo siempre digo que para hacer algo que sea relevante, eso tiene que llegar de alguna manera. Si haces alguna cosa que sí está hipercurrada y es súper nicho, pero lo van a escuchar o a ver o a leer cuatro, eso no tiene relevancia en el mundo, no cambia nada. Yo creo que, de alguna manera, ese entender que hay que ser prolífico es algo que también me vino de ahí.

    ¿Cuándo algo es ese good enough?

    Con los años tú vas puliendo tu olfato. La inseguridad siempre está ahí y siempre puedes pensar que falta algo. Pero trabajar en equipo ayuda mucho, una de las mejores cosas que tiene la metodología y la filosofía del estudio, es que sea transversal. Nosotros intentamos que los proyectos, que todo el mundo lo vea, que podamos ayudar entre todos, que gire el proyecto entre varias personas del equipo, que puedas romper esa barrera del ego también, que sea un proyecto que sea de todos, porque al final, si T.O.T se hace grande, nos hacemos grandes todos con T.O.T. Y es mi intención.

    Al principio yo trabajaba bajo mi nombre e incluso tenía personas trabajando conmigo y tal. Pero yo decidí que eso no podía ser. Ese punto de personalismo no me interesa.

    Y buscando, vimos que tenía muchos significados T.O.T. , ¿cómo definiste el nombre?

    Pues mira, me costó un año encontrar el nombre. Al final es como tener un hijo, desdoblar tu persona, crear otra parte de ti y ponerle nombre. Con ese pasado del graffiti tuve la idea de convertirlo en un acrónimo, como las crews de graffiti, que siempre se ponen tres letras. Lo que estaba formando era una crew, y partiendo de que tenía que significar algo para mí, analizando lo que hacemos aquí, vi que T.O.T es una máquina transformadora: nos traen una cosa y la transformamos en otra para contar una idea. Por ejemplo, una cerveza que parece un detergente, un disco que parece una placa espacial… Todo sufre una transformación. Eso es alquimia. Y el inventor de la alquimia es Thot, el dios egipcio T.O.T, también inventor de la escritura. Nosotros hacemos tipografía. Tenía sentido. Decidí quitarle las Hs para que fuera simétrico, capicúa, y además en mi idioma natal T.O.T significa “todo”. Ese múltiple significado cerraba el círculo. Y ahí se quedó.

    ¿Cómo han cambiado el uso de las herramientas de la IA en estos últimos años?

    Sí, a ver, las herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan todos los días. Cada semana hay herramientas nuevas o nuevas features. De cara a nosotros, lo que hacen es facilitar nuestra meta: contar nuestra idea. Es una herramienta muy potente porque nos permite dos cosas: generar una imagen o vídeo hasta tener un arte final hecho por nosotros, o hacer un boceto extremadamente accurate para dar al profesional una visión clara. Nosotros a veces tenemos la habilidad técnica para materializar la idea, pero otras veces no, y necesitamos un fotógrafo o alguien que hace 3D, por ejemplo. La IA nos permite suplir eso. Por ejemplo, con la portada de Hoke: antes de hacer las fotos, ya le dimos al fotógrafo el montaje hecho con IA, con la luz y los requerimientos definidos. Así que nos sirve tanto para ver el camino de ideación como para hacer un resultado final.

    ¿En un mundo ideal, cómo sería tu uso de la IA?

    A ver, a mí, más allá de los memes o una rata haciendo skate, eso es irrelevante. Lo importante es que, igual que en la vida, en la IA debe haber ética. Es una herramienta muy potente que puede facilitarnos la vida, pero también jodérsela a otros. Siempre digo lo mismo: cada vez que se entrena un modelo, muere un ilustrador. El problema no es la herramienta, sino las personas que hay detrás y cómo la utilizan. En un mundo ideal, me gustaría que hubiera ética en el uso y se respetara el trabajo de quienes no usan IA.

    Yo, por ejemplo, no reproduzco pintura ni ilustración de nadie. Usamos la IA para acabados que podríamos hacer en foto, evitando renders o sesiones. Básicamente, buscamos acabados realistas.

    Y sí, hay una contradicción: esos modelos se entrenan con trabajos que no sabemos cuáles son. Pero antes de la IA todos usábamos referencias, todo el mundo usaba Pinterest. Nadie inventa nada. Todo el mundo es una mezcla de otras cosas, solo que ahora esa mezcla se hace más rápido y fácil. Esa es la diferencia.

    ¿Si la IA fuera una persona o tuviera criterio, cómo interpretaría tu arte?

    Es que no lo sé, porque realmente es muy ecléctico el trabajo que hacemos. O sea que al final nosotros, aunque pueda haber algún de trabajo en común, que yo creo que sí que tiene que ver mucho con el background cultural que yo tengo, creo que cada proyecto tiene su propia personalidad y no lo sé, yo creo que pensaría que es algo bold, como muy contundente, sólido. 

    ¿Qué es para ti el Craft?

    A ver, el craft, la traducción literal es artesanía. Pero en diseño, publicidad y creatividad se entiende como las cosas curradas, trabajadas, hechas con detalle. No sabría explicarlo muy bien, pero es como ese trabajo fino, algo bien hecho. Por ejemplo, poner una tipografía encima de una foto no tiene demasiado craft. El craft es como el trabajo de carpintería fina que hay detrás.

    ¿Que hay alma, no?

    Sí, yo creo que el alma… Puede haber craft en algo muy frío, pero para mí el craft es dedicarle horas, cariño y cuidado a una pieza. Es como el encaje de bolillos, como hacer algo muy currado. La IA va en la dirección opuesta, pero nosotros mezclamos las dos cosas.

    Todo el mundo tiene referencias, pero cuando tienes la idea, ¿cómo se transmite en tu cerebro la idea, no? ¿Cómo ves algo en la calle y dices, lo conecto con otra cosa que no tiene que ver? 

    A ver, creo que… Forma parte del criterio de cada uno, pero yo intento que lo que hacemos sea culturalmente relevante, que provoque algo en la gente. Puede ser algo íntimo o local, pero si nadie lo entiende, es como ese dicho: si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, es como si no hubiera caído. Por eso transmito a mi equipo que no hacemos diseño para diseñadores. Aunque les guste, no buscamos lo elitista, rebuscado o súper experimental. Somos lo contrario al artista raro que hace algo que parece que mola solo porque lo dice él. Lo nuestro debe ser entendido por la mayoría, porque así tiene impacto. Cuanta más gente llegas, más relevancia tienes y más puedes cambiar las cosas. Y al final, lo bonito es hacer algo que tenga relevancia en tu vida, ¿no?

    Cuando llegan las marcas, ¿cómo cuidas que se mantenga eso sin llegar al otro extremo,  transmitir lo mismo que quiera la marca, se identifique y mole a la vez no?

    Creo que es una cosa muy difícil, pero somos afortunados porque la mayoría de marcas o artistas vienen a nosotros porque quieren que hagamos lo que hacemos. El verdadero desafío es hacer lo que necesita la marca y dejar un poco del espíritu del estudio, llevar el proyecto al límite y abrir camino. Creo que marcar trends se puede hacer desde el underground, pero también desde el mainstream. Nosotros no copiamos al underground desde el mainstream: somos el underground y vamos al mainstream para cambiar las cosas desde ahí, donde el altavoz es más grande.

    Poco a poco, con los años, vas ganando la confianza de los clientes y te dejan hacer más. No se consigue de un día para otro. Hay que cultivar trayectoria y reconocimiento para que crean en ti y te dejen llevar la marca por donde tú les dices.

    Cuando os hacéis un encargo, y presentáis al cliente, ¿presentáis varias propuestas, o es como… Esta es nuestra visión, esto…?

    No, normalmente lo que hacemos es presentar dos propuestas en la fase inicial. No diseñamos nada aún, solo mostramos referencias, mood boards, ideas, y contamos la narrativa de lo que queremos hacer. A partir de ahí, se ajusta: a veces se mezclan, otras veces se añade algo que se nos había escapado. Y sobre eso ya trabajamos.

    Con el tiempo hemos visto que otras metodologías, como las que usan algunos estudios o agencias que presentan siete logos o muchas opciones, no son viables. Al cliente le cuesta decidir, tú no puedes profundizar igual en cada vía, y cuando te tumban muchas ideas, eso genera frustración. Es mejor que te tumben una bien trabajada que seis a medio hacer.

    Ese desgaste también afecta al equipo. Por ejemplo, en EE.UU., en algunas agencias grandes, los equipos compiten internamente: diez personas divididas en rutas para ver cuál gana el proyecto. Eso yo creo que no es sano. Nosotros preferimos cerrar bien el scope de trabajo desde el principio para que el cliente lo tenga fácil. Y la verdad es que es rarísimo que, de las dos rutas que llevamos, no escojan una.

    Otra cosa es cuando trabajamos con marcas muy grandes. A veces te piden cinco rutas, pero eso ya encarece el proyecto. Porque hacer una ruta puede suponer dos personas trabajando durante una semana. Si te piden cinco, eso implica cinco personas a la vez, y solo ciertas marcas pueden permitirse ese coste.

    Y hablando un poco del panorama actual, como de diseño, de cultura, ¿cómo lo ves actual? ¿Cómo ves a España ahora mismo?

    Yo creo que en España hay un talento increíble, que se exporta muchísimo. Somos súper valorados a nivel internacional y hay gente haciendo cosas brutales en todos los ámbitos: cine, música, diseño… El panorama es muy potente.

    Por ejemplo, la música latina es uno de los mercados que más dinero mueve en el mundo, y hay muchísima gente de aquí produciendo para músicos de Latinoamérica, escribiendo letras, componiendo, colaborando… En cine también: ahora estamos trabajando con Bayona, que a nivel internacional es la hostia. Alberto Mielgo también es increíble. En música, diseño o cualquier disciplina creativa, me parece que hay un talento brutal, la verdad.

    ¿Qué gente joven consumes que digas, este es un chaval/a que acaba de salir, pero va duro?

    A ver, no sé si te puedo decir súper jóvenes, y tampoco sé si me quiero mojar del todo con nombres. Pero sí te puedo decir algunos un poco más consolidados que, a nivel de España, me parecen muy fuertes.

    Por ejemplo: Carlos Saez, Pepa Salazar, La Manso, YY++ —que son unos arquitectos increíbles—, Gonzalo Ergueta… En diseño, Bandiz Studio de Madrid. Querida, que mola mucho, de Barcelona. Colm, también de Madrid. Realmente Bravo, que llevan toda la gráfica de Tangana. Xuxes, los chavales que hacen CBD. Samu Catalán, que mola mucho lo que hace. David Muñoz, que es cliente nuestro. Y Little Spain, que también son colegas, y lo están haciendo muy bien.

    Es gente que tiene una visión clara y una línea muy potente.

    Veníamos Alberto y yo hablando un poco en el tren, y es como, hoy en día no hay tanta necesidad de una institución clásica existiendo internet… ¿Qué le recomendarías tú a un joven? 

    Yo creo que hay que estudiar, 100%. Y no solo eso: hay que ir a una buena escuela y, sobre todo, votar a partidos que garanticen la igualdad de oportunidades. Hay mucha desigualdad. En las escuelas privadas es donde están los mejores diseñadores enseñando, y eso es una puta desigualdad. En la pública, los profesores suelen entrar por oposición y no suelen ser diseñadores en activo, y eso se nota. Yo lo veo cuando tengo que fichar gente: el dinero marca la diferencia.

    Para tener más oportunidades no se trata de intentar ser Ibai, Nil Ojeda o Nude Project. Se trata de que existan las condiciones para que todos podamos acceder a la misma formación. Por eso hay que estudiar, no solo por los skills, que no son lo más importante. Lo más importante es el bagaje cultural, la historia, conocer a gente con trayectoria, hacer networking, tener compañeros de estudio.

    Muchos de mis colegas de universidad están hoy trabajando conmigo. Me siento privilegiado por haber estudiado con ellos y porque me siguen haciendo aprender cada día. No trabajamos en cosas distintas, pero es la hostia tener una red de gente como tú, con cultura parecida, con inquietudes comunes. Si no hubiéramos estudiado juntos, quizá no nos conoceríamos. Por eso creo que hay que estudiar y, sobre todo, luchar para que la escuela pública sea una buena escuela.

    ¿Cuáles son las cualidades a la hora de tener que fichar a una persona para tu estudio? ¿Qué miras como de check, check, check?

    Pues a ver, lo fundamental es que alguien tenga una destreza técnica a la altura de lo que hacemos en el estudio, o que vea que puede llegar a ello. Eso es un básico. Pero también es clave que tenga un bagaje cultural compartido. No todos escuchamos la misma música ni vamos a los mismos festivales, pero todos tenemos inquietudes. La diversidad es muy importante: aquí hay hombres, mujeres, gente LGTB, distintos perfiles… y eso enriquece el estudio. No somos todos raperos con gorra —aunque también los hay—, y eso mola.

    Pero lo guay es que sea un poco diferente pero que todo el mundo tenga un poco su mundo interior y su bagaje cultural y las ganas de pasárselo bien y disfrutar con lo que hacen. La persona que no tiene esa pasión o ese interés se ve en su trabajo. Yo creo que al final, como vosotros tenéis esa pasión y hacéis vuestra movida porque os mola y que a lo mejor en el futuro os puede llevar a otra cosa, pero que ahora lo hacéis porque os gusta, creo que también dentro de mi profesión debe haber algo de eso. Intentamos inventarnos proyectos para nosotros que no sean para clientes. Ahora vamos a hacer nuestra propia marca. Entonces intento que la vida del estudio sea algo así, donde la gente pueda expresarse un poco, no solo obedecer al cliente.

    Y hablando de los equipos, yo últimamente me estoy formando mucho en la resonancia y cómo los líderes resuenan en la gente que tienen a cargo. ¿Cómo manejas a tu equipo? ¿Cómo haces que les llegue esta filosofía que tú tienes y que la apliquen en todo el mundo?

    Tengo mucha suerte de que el estudio tiene un ambiente muy familiar. Sobre todo entre ellos. Tienen la misma edad, menos yo, son todos muy jóvenes. Y creo que hace el estudio muy especial y muy cool. Y ellos, somos muy piña, salimos juntos, hacemos muchas cosas juntos. Y también un poco en el día a día juntos, pues yo les voy intentando transmitir esa filosofía y mi manera de actuar. Yo creo que mi cultura de empresa va muy ligada a mis principios y a la integridad. Entonces intento que la gente esté bien. Por ejemplo, lo que estamos hablando antes de que las agencias te quedas hasta las mil… intento que sea justo, que la gente esté bien, que cobre lo máximo posible y que todos compartamos la misma movida. No metería gente de ultraderecha aquí a trabajar, no metería a alguien que no encaje en nuestros principios tampoco.

    ¿Y qué elementos son los que tú crees que tienes para liderar tu estudio? ¿Qué es lo que dices: esto es lo que me hace muy potente a la hora de estar aquí?

    Yo creo que mi manera es transmitir un poco esa parte divertida, que intentemos pasárnoslo bien, que la gente disfrute lo que hace. Creo que también me ayuda mucho el tipo de clientes que tenemos. Quiero decir, nosotros no trabajamos con un banco. Trabajamos con Quevedo o trabajamos con Hoke, ¿sabes? El tipo de clientes que tenemos, al final hace que sea más llevadero y más divertido el trabajo del día a día. Somos muy afortunados en ese sentido.

    ¿Y por hablar un poco más allá de tu trabajo, de ti como persona, qué haces en tu día a día? ¿Te gusta convivir con la familia, te gusta salir a correr? ¿Qué es lo que haces tú para estar sano mentalmente?

    Me gusta hacer deporte, levantar hierros —odio correr—. Me encanta el gym, cocinar, comer, jugar a videojuegos y los cómics. Tengo un grupo de WhatsApp con Dano, Rubens, Torre Pentel y Melovi, y hablamos todo el día de cómics. También me gusta estar con la familia, salir, y sobre todo, la música electrónica.

    Siempre digo que no tiene sentido quedarse hasta tarde en el estudio. Nosotros tenemos que contar una historia, y para eso hay que vivir fuera. Si estás demasiadas horas aquí, no ves nada. Por eso impulso al equipo a irse a su hora, a tener vivencias, a alargar viajes si lo necesitan. Vivir fuera del estudio es fundamental. Yo viajo mucho: cada mes salgo de España y cada semana o dos voy a otras ciudades. Mantenerme cerca de mi gente me hace crecer como persona.

    Y dentro de lo que sería tu trabajo, ¿crees que hay separación en tu parte personal y la parte de trabajo o eso está todo muy a la mezcla de una gran base?

    Yo creo que en un trabajo como el mío no puedes separarlo, porque tú tienes que tener los ojos abiertos todo el día. Y precisamente en el estilo o la manera de diseñar que tenemos nosotros, donde nuestras influencias quizá no son otros diseñadores o quizá no son otros diseñadores contemporáneos nuestros, a lo mejor lo que nos influye es una furgoneta o una cristalería que

    tenemos ahí, o una pegatina de un cerrajero, o un rótulo de una carnicería, o un disco que he visto en el rastro, o una camiseta que me he encontrado en la basura. Puede ser cualquier cosa lo que nos lleva a tener una idea. Y creo que por eso, todo el día, realmente tú lo que estás haciendo es recoger todo eso durante el día y cuando vienes al estudio lo vacías en algún sitio… es como la belleza de lo cotidiano.

    Yo creo que es una de las cosas que nos caracterizan también: encontrar esas pequeñas cosas que están a la vista de todos. Es una cosa que Dano y yo tenemos muy en común y por eso hicimos Leterism. Son cosas que están a la vista de todos y que a lo mejor cogen cierto valor. Es como decía Virgil, la vela que la pones en el garaje y lo pones en medio de una galería: es una obra de arte. Saber detectar ese tipo de objetos. Hay una frase muy famosa que es one man’s trash, another man’s treasure. Pues es eso.

    ¿Cuál es el futuro de T.O.T? ¿Hay más planes a futuro de ello o de momento es acabar esto y ya veremos?

    Bueno, ahora acabamos de abrir la oficina en Valencia. Entre los proyectos que tenemos en la mano, uno es: el estudio puede ser galería o  una co-op. Entonces van a empezar a suceder cosas en el estudio. Y entre ellas, una de las cosas que van a suceder es que vamos a empezar a sacar nuestra línea de producto. Porque durante mucho tiempo nosotros hemos hecho un servicio B2B, donde solo se podía comprar un servicio: eres un artista, quiero que me hagas el disco; o soy una marca, quiero que diseñes mi marca o lo que sea. Pero nadie, el público general, no podía tener nada de T.O.T. y  mucha gente siempre me dice… A la gente le encantaría tener cosas, y sobre todo para tener como un proyecto nuestro donde nos permita hacer lo que nos apetece, sin un briefing delante, o una cuadrícula, o una marca que dure.

    Tampoco lo hacemos con la visión de hacernos ricos con eso. Lo hacemos por pasárnoslo bien, hacer algo que creo que debemos hacer. Y porque creo que tenemos muchas cosas que contar y que no las podemos contar en ciertos sitios. Entonces creo que ese es un canal donde podemos contar las cosas que queremos hacer.

    ¿Y ya tenéis diseños para eso? 

    Vamos a empezar con libros, objetos también, algunas piezas de ropa. Va a haber lo que nos apetezca hacer. Realmente no es una marca de algo: es el producto de T.O.T. Cuando tenemos una idea en T.O.T, la traducimos a un producto, y ese producto saldrá a la venta.

    ¿Y tú a nivel personal, tienes algo que quieras seguir haciendo? 

    No lo sé, tío, la verdad. Por ejemplo, después de haber hecho esto y de haber estado trabajando con arquitectos últimamente, me apetece que en proyectos de marca que estemos haciendo esté la arquitectura involucrada. Aportar nuestra visión también en esa parte. Me gusta la idea de traspasar la barrera de lo digital y que la marca se traslade al espacio físico.

    Tener una marca como T.O.T nos permite eso. Si mañana quiero hacer cerámica, podemos vender cerámica. Como hacemos tantas cosas distintas, no tengo ese objetivo de “me falta esto por hacer”. Me encantaría hacer música, pero creo que no tengo tiempo para aprender. A nivel personal: comprarme una casa, tener el estudio consolidado en otra parte del mundo. Es que ahora mismo siento que he conseguido todo: volver a casa, abrir el estudio en mi ciudad, mantener a todo el equipo, tener gente en Barcelona y aquí, estar con mi familia.

    ¿Con qué estás más agradecido en la vida?

    Pues estoy muy agradecido porque la gente a la que quiero esté cerca de mí y esté bien. Eso es lo primero. Y también de poder dedicarme todos los días a algo que me divierte y hacerlo con gente que me gusta, que admiro y que me divierte. Estoy muy orgulloso del equipo que tengo y también de los clientes. Me siento súper afortunado de poder trabajar no solo con gente que admiro o que consumo, sino con amigos: Dano, Cooking Soul, Martí… o YY++, que son unos arquitectos increíbles. Rodearme de colegas para trabajar, como con Emilio Holguín (Velodrome), que es uno de mis mejores amigos y con quien trabajo casi a diario, para mí es la hostia.

    Siempre he pensado que mola que cada colega tenga su empresa y podamos colaborar porque cada uno hace su movida. Sí tengo colegas que se dedican a lo mismo, pero no solemos colaborar. Si hacemos lo mismo, rara vez trabajamos juntos. Con mi colega Alfie Allen, de Londres, sí que he hecho cosas porque, aunque tenemos cosas en común, nuestros estilos son diferentes y nos aportamos mutuamente. Cuando trabajamos juntos, mola mucho.

    Con los demás es algo orgánico: el que hace música necesita imagen, y ahí entro yo. Por ejemplo, Emilio se encarga de la parte audiovisual para artistas y nosotros de la parte de diseño. Con Velodrome y T.O.T hacemos un match perfecto y sacamos muchos proyectos adelante juntos.

    ¿Te has perdido alguna vez?

    Creo que perderte a lo mejor es no tener claro lo que estás haciendo, y yo siempre he seguido por el mismo camino. Lo que pasa es que he tenido la fortuna de que no he sido punky o metalero o algo así. He seguido mi camino, y justo ese camino es el que se ha vuelto mainstream, ha explotado, y ha crecido el dinero en los bordes de este qué es la música urbana o el hip hop o todo esto, el arte urbano.

    ¿Un mensaje para la juventud?

    Más que un consejo que me hayan dado a nivel profesional, es un consejo que me dio mi padre, que es: pásatelo bien. Me dijo: pásatelo bien haciendo lo que haces. Y para el que vea que no le funciona, hay que entender una cosa que es: una cosa es lo que tú haces, y otra cosa es el contexto donde tú vendes esa movida. Entonces hay veces que el contexto, como le pasó a Chiri, no estaba preparado. O a lo mejor nunca lo va a estar. A lo mejor tú haces una cosa súper nicho, pero tienes que entender que no te tienes que frustrar porque a lo mejor hay otro que está funcionando. O no, porque a lo mejor es que lo que tú haces es nicho y hay que asumirlo. Y ya está, ¿sabes? Y si quieres hacer otra cosa que te haga ganar más dinero, pues a lo mejor tienes que cambiarte y hacer una cosa más comercial.

    Pero creo que, en cierta medida, siempre tienes que seguir un poco haciendo lo que te apetezca. Aunque lo combines con otras cosas, siempre tienes que seguir alguna línea trabajando tu movida. Porque al final de tu vida, si solo haces cosas corporativas y cosas, solo has estado siguiendo lo que necesitan los demás. Y hay veces que hay que hacer lo que necesitas tú mismo también.

    Me gustaría una recomendación de lo que sea para nuestros queridos lectores.

    Yo le recomendaría a la gente que venga a Valencia. Que venga un fin de semana a Valencia y que salgan de fiesta y coman lo que coman por aquí, que se come de puta madre. Que conozcan la ciudad porque es la hostia. 

    Yo creo que eso es una buena recomendación.

    Recomendando la casa.

    Créditos
    Entrevista: Santiago Medina — @santii_medina
    Fotos: Alberto Noriega — @alber_noriega
    Producción: Santiago Medina , Discern Creative — @discern.creative

  • BBY DEMON | EN LA NOSTALGIA SE CLAVA EL NOMBRE

    BBY DEMON | EN LA NOSTALGIA SE CLAVA EL NOMBRE

    Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.

    BBY Demon y yo quedamos en la parroquia de Puerta del Ángel. Íbamos a entregar unos panfletos para la misa, pero el sacerdote no apareció. Aprovechamos ese rato para tener la charla pendiente. Empezamos hablando de Dios, y la conversación fue derivando hacia su música, su vida y su manera de ver el mundo. Al terminar, regresamos a la parroquia y entregamos los panfletos al sacerdote, que ya había llegado.

    BBY Demon es un artista único. Su propuesta es honesta, ecléctica y valiente. Sus letras atraviesan, sus sonidos experimentan con alma y sus referencias musicales revelan un conocimiento profundo y auténtico. No sigue modas: busca permanecer.

    ¿Qué es Dios para ti?

    Para mí es absolutamente todo. La simbología que utilizo viene de donde me he criado, que es la cristiana, pero realmente no es algo de religión concreta. Es el Uno. Es infinito, está en todas partes y no necesita ser encontrado. Puedes intentar buscarlo, pero es un zoom infinito: nunca llegas. Pero sabes que está ahí.

    Esa carga espiritual que se siente tan presente en tu obra, ¿cómo influye en tu proceso creativo? ¿Y cómo la vives a nivel personal?

    Influye en todo. Yo no puedo escribir sin tener una carga dentro. Cuando peor estaba a nivel personal y laboral, más fuerte me sentía como artista. Esa carga me permite soltar lo que llevo. He pasado momentos complicados emocionalmente: bullying en el colegio, pérdidas familiares… Todo eso sigue conmigo. A veces es peso, a veces es gasolina.

    Quien te escucha y te conoce suele decir que eres uno de los mejores letristas de España. ¿Cómo gestionas ese tipo de halagos? ¿Te presionan o te motivan? ¿Es aposta o es impuesto?

    Siempre hay guerra de ego. Hay días que me levanto pensando que soy el mejor. Pero intento equilibrarlo y mantener los pies en la tierra. No puedes creerte ni lo bueno ni lo malo del todo. Las guerras de ego destrozan carreras. Hay que disfrutar, agradecer los comentarios positivos, escuchar críticas constructivas y seguir trabajando.

    Dices: “Trátame igual, no soy especial”. ¿Cómo crees que el público recibe tu propuesta en España? ¿Y crees que podría tener cabida a nivel internacional?

    La gente lo vive de forma muy personal. Muchos me dicen que parece que escribo para ellos. No es así, escribo desde lo que siento, sin premeditar. Lo que hago es orgánico. A nivel internacional, Dios dirá. No creo que sea el más original ni el que mejor escribe, pero sí soy honesto y trabajo lo mío. Eso conecta.

    La llave. ¿Qué es la KeyMob? ¿Cómo nació y qué representa para ti hoy? ¿Estáis trabajando más a nivel grupal o individual? ¿Qué estáis construyendo ahora?

    La KeyMob es familia. Nació de un grupo de chavales que nos conocimos por contactos comunes y nos unimos para hacer música. Al principio no éramos tan colegas, ahora somos hermanos. Es un colectivo orgánico, sin un plan de marketing: simplemente trabajo conjunto y ayuda mutua. Ya hasta lo hemos registrado como marca.

    ¿Qué espacio queréis ocupar dentro de la escena? ¿Qué tipo de cultura, mensaje o sonido queréis representar?

    No buscamos un hueco concreto. Queremos vivir de la música, como todos, pero sin forzar. El espacio que ocupemos será el que surja de forma natural. No tenemos un plan de carrera calculado, hacemos lo que nos gusta y seguimos nuestro camino. Los caminos se abren solos para quien anda.

    Supiste ver lo bueno en lo malo. ¿Qué es lo que más valoras en tu vida hoy? ¿El tiempo, la familia, la fe, un conjunto de todo eso?

    Valoro mucho el tiempo porque siento que lo estoy desaprovechando adaptándome aún a Madrid. Echo de menos a mi familia, a Segovia, a la tranquilidad de mi ciudad. Pero también valoro mucho a mi gente, con quienes vivo y comparto este proceso. Los vínculos, el estar rodeado de los míos: eso es lo más importante.

    Sabes cuándo comer y aún no es el momento. ¿Qué podemos esperar de BBY Demon próximamente?

    Estoy trabajando en varios proyectos. No tengo fechas cerradas ni me gusta presionarme. No quiero sacar música por cumplir plazos industriales. Estoy haciendo dos proyectos muy diferentes, pero hasta que no estén como yo quiero, no los sacaré. Cuando salga, será lo mejor que pueda hacer.

    ¿Con qué artistas te gustaría colaborar, ya sean de aquí, de fuera o incluso de otra época?

    Internacional: Frank Sinatra (producirle), Bon Iver.
    Nacional vivo: Claudio, Erik Urano (con quien seguro haremos algo).
    Nacional fallecidos: El Fary, Gata Cattana. Me hubiera encantado producirles. La Gata tenía mucho que decir; una pena que su trayectoria fuera tan corta.

    ¿Cuándo vuelven a ti el amor, el miedo y el dinero?

    Todos los días vuelven, menos el dinero. El miedo y el dolor están ahí siempre. La felicidad no es constante, son momentos. Pero eso es lo que le da sentido a todo. El proceso es convivir con esos demonios y seguir caminando.

    Fuego en los pies, el mar me llama. ¿Qué significa esto?

    Habla de esa sensación de estar atrapado en Segovia. Una ciudad pequeña, rutinas repetitivas, sentir que necesitas salir para crecer. Era el fuego interno que me decía “sal de aquí”. El mar simbolizaba el proyecto, el horizonte que me daba paz mientras buscaba avanzar.

    ¿Qué te ha enseñado este camino con la luz a tu lado?

    He aprendido a trabajar siempre, a disfrutar el proceso aunque sea duro, a morir intentándolo. El que deja de hacer, pierde. También he aprendido a valorar lo pequeño: echar un FIFA con los colegas, tomar un café tranquilo… Y a entender que siempre habrá demonios y ángeles, pero hay que seguir.

    ¿Quién o qué te ha mostrado la dirección correcta? ¿Y qué sientes que te depara el futuro a nivel espiritual y artístico?

    La fuerza de voluntad, la familia, mis colegas y rodearme de la gente adecuada. La familia al principio a veces lo ve difícil, pero cuando ven que es serio, apoyan. El círculo que vibra contigo es clave. Y también la autocrítica: saber cuándo haces las cosas mal y no parar de trabajar.

    ¿Qué quieres que quede cuando ya no estés? ¿Cuál es el legado que te gustaría dejar como artista y como persona?

    Como artista, lo bonito de esta profesión es que es eterna. Que mis canciones sigan ahí cuando yo ya no esté, como los cantares tradicionales. Como persona, que la gente que me conoce sepa que fui buena persona, que cuidé de los míos, que intenté siempre ser lo mejor posible y que dejé un legado emocional en quien tuviera que tocar.

    ¿Un mensaje para el mundo?

    Quered a vuestra madre, mirad al sol, sonreíd, Dios existe, trabajad y descansad. Tened presente a la gente que queréis y a la que no queréis siempre. Y para adelante con eso. Esto es la KeyMob.

    La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.


    Créditos
    Entrevista: Santiago Medina — @santii_medina
    Fotos: Alberto Noriega — @alber_noriega
    Producción: Discern Creative — @discern.creative

  • Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Conocí a Fátima el año pasado viendo su desfile The Art of Loss en la 080 BCN Fashion Week. Recuerdo pensar, al finalizar el show, que justo en ese momento había encontrado a alguien con una sensibilidad especial, alguien que diseña desde un lugar donde se entrelazan emociones, pensamiento y deseo. Esta conversación no es tanto un documento periodístico como una invitación a descubrir las capas emocionales que sostienen su trabajo.

    Prendas con alma

    Fátima: Creo que el interés en mis prendas nace de que son ponibles al mismo tiempo que creativas. Hacen posible vestir algo único sin ir incómodo o disfrazado. Me hace especial ilusión vestir a artistas a los que admiro; siento que me escogen porque compartimos puntos y estéticas comunes. Me enorgullece formar parte de otros proyectos artísticos.

    Reconocimiento y evolución

    Fátima: Lo mejor del premio Mercedes Benz Fashion Talent es el reconocimiento que otorga a nivel industria. Para un diseñador joven, contar con ese respaldo es una ventaja enorme, ya que es reconocible internacionalmente.

    Fátima: Cuando hago piezas customizadas intento adaptar mi estilo a los gustos del cliente. A veces me lleva a trabajar con tejidos o siluetas que nunca habría probado. Por ejemplo, haciendo los vestidos para la gira de Sin Cantar ni Afinar de C. Tangana me enamoré del satén —que ya ha sido protagonista de dos colecciones.

    Lenguaje y contemporaneidad

    Fátima: Cada diseñador tiene una identidad visual y un discurso distinto. Creo que mi trabajo se reconoce por el patronaje creativo, el uso de tejidos inusuales y el equilibrio entre concepto y funcionalidad. Otros diseñadores me han dicho que aprecian justo eso: mi forma de experimentar con formas y materiales sin que las prendas dejen de ser ponibles.

    El cuerpo femenino como lienzo

    Fátima: La figura de la mujer me inspira desde que empecé. Me interesa trabajar con el cuerpo femenino y jugar con la sensualidad a través de cut outs, usar la cintura o las caderas como puntos clave. La experimentación con el cuerpo me ha permitido romper con la silueta clásica y crear nuevas. Ahora tengo muchas ganas de llevar esa misma exploración al menswear.

    Geometría emocional

    Fátima: La geometría es casi una pulsión inconsciente. Te prometo que intento salir de ella, pero es superior a mí. Es mi forma natural de expresarme. Creo que hay algo psicológico en eso, pero no sabría explicarlo. Simplemente, cuando diseño, tiendo a lo geométrico.

    Musas y universos

    Fátima: Estas ideas van definiendo a mi musa —o mejor dicho, a la mujer para la que diseño. No es siempre la misma, pero hay una energía o actitud que cambia según lo que quiero contar. En Geometry of Fear me inspiré en el movimiento artístico británico del mismo nombre, nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Quise traducir ese miedo y esa inestabilidad en cortes angulosos, siluetas deformadas y una paleta oscura. En cambio, Precious Decay nació desde un lugar más romántico y melancólico, inspirado en la belleza decadente del joie de vivre de la Belle Époque.

    Entre la belleza y la pérdida

    Fátima: The Art of Loss es la colección más emocional que he hecho. Parte de mi experiencia personal perdiendo a alguien cercano. Intenté mantener el equilibrio entre concepto y funcionalidad. La música aportó dramatismo, pero también alivio. Me gusta la metáfora de los cut outs porque siento que en cada colección dejo ver una parte de mí, pero también me reservo otra.

    Inspiraciones y proceso

    Fátima: El punto de partida de todas mis colecciones es siempre el arte, normalmente pictórico o escultórico. Cuando empiezo una colección busco hasta que me enamoro de una obra o un movimiento. La música es también fundamental durante todo el proceso.

    Fátima: Con la belleza y la elegancia me pasa lo mismo que con la geometría: son innatas a mi proceso creativo. Soy una friki de la moda de los 50 y 60, del patronaje inteligente y de la nueva feminidad de diseñadores como Pierre Cardin. Me inspiran mucho marcas como Prada o Marni.

    El error como método

    Fátima: Muchas piezas nacen desde la intuición. A veces empiezo sin saber qué quiero conseguir. Me gusta trabajar con libertad. Muchos de mis mejores diseños han surgido de errores o soluciones inesperadas mientras modelaba. El error, a veces, es el camino.

    La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.

    Créditos

    Fotografía: María Leyba (@sasha.leyba)
    Entrevista: Che Abjeli (@cheabjeli)

  • Fuji: «El pop mola, bro. El pop es todo»

    Fuji: «El pop mola, bro. El pop es todo»

    En esta conversación con Calle52, Fuji —nombre artístico de Carlos Jiménez— abre la puerta a un universo propio: Super Sweet, su nuevo álbum, un viaje entre nostalgia japonesa, pop ochentero y contradicciones bellas. Un proyecto que, como él mismo dice, “no viene a encajar, sino a contagiar libertad”.

    Identidad y comienzos

    Hay artistas que se inventan en el camino y otros que lo tienen claro desde la primera clase de instituto. Fuji pertenece a la segunda categoría. «Yo ya era Fuji antes de tener un micro delante», dice. Empezó en 2017 haciendo producciones, aunque no tardó en lanzarse a cantar. “Les decía a los chavales: llamadme Fuji, que soy Fuji, que esto me mola”.

    Tras varios años de silencio público, el artista ha pasado los últimos tres buscando su voz, perfeccionando su sonido y encontrando una forma de expresión que le representa. “Por fin siento que he dado con algo que digo: esto soy yo, esto sí que me gusta”.

    Proceso y evolución

    Durante ese tiempo, Fuji estudió diseño de interiores y moda, pero pronto entendió que su camino estaba en la música. “He estado probando mil cosas hasta que por fin me siento cómodo produciendo lo que quiero. Ahora estoy 100% en la música”.

    Su nuevo proyecto, Super Sweet, nace del amor por el pop. “El pop mola, bro. El pop es todo”, afirma riendo. Un álbum de doce canciones donde cada detalle —desde el sonido hasta el estilismo— forma parte de un universo coherente y emocional.

    Super Sweet

    El título surgió entre risas con sus amigos: “Empezamos a decir super sweet para todo: esta comida está súper sweet, este tema está súper sweet… y se quedó”. Pero el concepto tomó forma durante un viaje a Japón, pedaleando de ciudad en ciudad, escuchando música y visualizando el disco en su cabeza.

    «Quiero que la gente baile tranquila, sin presión. Que puedan cantar, moverse, fluir. Todo el disco va de eso: groove, libertad, aroma, color».

    El sonido Fuji

    El álbum combina pop, disco y R&B. “Mi apuesta es hacer algo que aquí no se hace: un género disco-R&B-bailable que puedas escuchar en un club”. Entre los temas destacados menciona 90%, Michelin y Momiji, piezas que funcionan como pilares de su nuevo universo.

    “Sé que habrá críticas por querer llegar a los clubes con este sonido, pero no pasa nada. Lo que quiero es contagiar libertad. La música no tiene que encajar en normas impuestas”.

    Japón, melancolía y estética

    Japón atraviesa todo el proyecto. «Estuve viviendo allí, viajando en bici, pensando en el álbum y en mi vida. Fue un proceso visceral, de abrirme a la vida y poner todo en perspectiva. Llegué a la conclusión de que quiero vivir de la música, que me agobie solo la música».

    La metáfora central del disco es el melocotón: símbolo de belleza y contradicción. “En Japón el melocotón es un símbolo, y a mí me da alergia. Pero me encanta. Es suave, bonito, pero me hace daño. Esa contradicción define mi música”.

    Fuji combina la estética del Japón ochentero —edificios viejos, ventiladores en la calle, trajes con los pies descalzos— con la España más cotidiana y nostálgica. “Me atrae esa cutrería estética, esa libertad sin pretensiones. Hay algo muy honesto en eso”.

    Colaboraciones y futuro

    Entre los colaboradores de Super Sweet se encuentra Rus, en el tema Frankenstein (o quizás Frank), además de posibles apariciones de Fuera!, Suave y Suave y Carmen. “Aún estamos viendo qué temas entran, pero todos forman parte de este mundo que quiero crear”.

    Con Super Sweet, Fuji busca emocionar, divertir y liberar. “Quiero que la gente se identifique sin tener que encajar. Que baile sin pensar. Que sienta lo que yo sentí haciéndolo”.

    La entrevista íntegra, junto con el editorial fotográfico y material inédito, está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web.

    Créditos

    Fotografía y estilismo: Tomás Casado (@tomascg_)
    Producción: @discern.creative
    Dirección creativa: Santiago Medina (@santii_medina)
    Entrevista: Alberto Noriega (@alber_noriega)
    Agradecimientos: Adrián Moreta · Kiko Gabana · Gonris · Yaiza Díaz

  • DÜA DÜA — el denim que heredarán tus nietos

    DÜA DÜA — el denim que heredarán tus nietos

    Conversación para Calle52 en su edición print. En un panorama saturado de fast fashion y colecciones que caducan antes de llegar al armario, DÜA DÜA no grita, pero se escucha. Eduardo González Vega, diseñador madrileño nacido en 1999, encarna una resistencia cada vez más relevante: la del trabajo bien hecho, el diseño con alma y la ropa que está hecha para durar. Desde un taller en Madrid —más cocina abierta que fábrica—, DÜA y su equipo fabrican vaqueros como quien esculpe: con precisión, carácter y una fe inquebrantable en el valor de lo artesanal.

    DÜA DÜA no es solo denim. Es memoria, visión y una forma de entender el lujo que no necesita etiquetas. 100% algodón japonés tejido en telares centenarios, prendas pensadas para acompañarte décadas y, si hace falta, ser reparadas a los 30 años. En un sistema que pide más y más rápido, él opta por lo contrario: formar personas, coser despacio, encontrar identidad sin un logo. Su proyecto es uno de esos que no se explican en una campaña, sino que se entienden cuando te pruebas un jean y sientes que llevas una armadura.

    Hablamos con Eduardo sobre qué significa hacer las cosas bien en 2025, cómo se construye una marca con cultura y qué se necesita para formar parte de una tripulación unida por un sueño.

    Un poco como introducción, me gustaría que nos contaras cómo surgió la idea de DÜA DÜA. ¿Cuáles son los valores que más definen a la marca?

    Lo primero de todo, yo estudié moda en la ESD Madrid, y realicé unas prácticas de un año en la sastrería Prats (Joaquín Prats), donde pude entender la manera de hacer las cosas y el respeto que hay que tener tanto por la profesión como por la prenda en sí. El nombre de DÜA DÜA surge a raíz de un amigo que me llamaba siempre “Dua” (mi nombre real es Eduardo) y cuando empecé con la marca, buscando un nombre me acordé.

    Los valores de la marca fundamentalmente son la simbiosis entre la artesanía, el buen hacer y el diseño innovador y funcional. El denim japonés tradicionalmente tiene una manera de hacer, unos códigos, que en DÜA DÜA nos encanta mantener, pero también hay muchos otros que prefiero saltarme, ya que creo que hay que actualizarlos y crear así nuestros propios códigos. Otro valor de la marca es una identidad muy fuerte, siempre nos gusta crear sin la necesidad de un logo grande que identifique el diseño o la marca, nosotros preferimos que el diseño hable por sí mismo y sea este por el cual identifiques la marca. Por ejemplo, solemos hacer muchos bolsillos redondos, muchas costuras llevan un degradado de hilos, la línea del diseño…

    Hacemos ropa que dura toda la vida, eso no significa que dentro de 30 años siga perfecta, obviamente se va deteriorando; lo que buscamos es hacer prendas que te acompañen a lo largo de la vida. Si algo se rompe, ofrecemos garantía de 50 años: todo lo que le pase al pantalón, ya sea un roto, que se le caiga un botón o cualquier cosa, nosotros la volvemos a arreglar.

    ¿Qué vacíos veías en la industria del denim que te impulsaron a crear la marca?

    Si es cierto que la industria del denim es gigante, es de las más grandes de todas. ¿Quién no tiene más de una pieza de denim en su armario? Nosotros vemos muchos fallos de marcas grandes y marcas de lujo que no mejoran el denim demasiado en comparación con otros mucho más baratos. Para hacer un vaquero de calidad empiezas desde el hilo, las propias máquinas de coser, por supuesto la tela, pero aparte de eso, un diseño innovador.

    Muchas marcas de lujo venden la misma chaqueta pero con distinta etiqueta (chaqueta type 3), un diseño muy general y conocido. Yo quería salirme de ese diseño y hacer otros que mantengan la esencia.

    Nuestra tela viene importada de Japón, donde se conservan telares antiguos de más de 100 años creados para hacer el mejor denim, no grandes producciones. Es por eso que nosotros lo elegimos.

    Definís vuestros jeans como “el denim que heredarán tus nietos”. ¿Qué significa esto para ti a nivel diseño, materiales y producción?

    Esto es futuro. Nosotros queremos hacer de DÜA DÜA una marca que la gente de España se sienta orgullosa, como un Levi’s para los americanos. Obviamente no quiero ser el nuevo Levi’s, porque ya existe, pero quiero crear una marca enfocada en la ropa de lujo y artesanal, hecha de una manera especial y con alma. El verdadero ecologismo está en marcas así, que apuestan por un producto con los mejores materiales y que dure toda la vida.

    ¿Qué importancia tiene la producción local en vuestro modelo de negocio?

    Yo de negocios la verdad que no sé mucho, todo lo he ido aprendiendo poco a poco a base de tropezar con problemas. Es un modelo de negocio muy difícil, no es escalable. Por lo menos manteniendo la calidad que quiero. Por ejemplo, el bolso Birkin de Hermès: el mismo que corta el cuero es el que pone el remate final, solo interviene una persona en todo el proceso, un artesano profesional. En DÜA DÜA buscamos algo así.

    Prefiero gastar mi tiempo en formar a gente para que sea capaz de coser con la calidad que quiero, que enviarlo a un taller en Portugal o Turquía y bajar la calidad. Es un modelo que funciona a fuego lento, pero miramos al futuro y no tenemos prisa en llegar a ningún sitio. Con trabajo y esfuerzo todo llega.

    Trabajas con algodón japonés. ¿Por qué elegiste este material? ¿Es por calidad únicamente o significa algo más para ti?

    El algodón japonés tiene unas características que yo buscaba. Aparte de ser 100% natural, sin fibras sintéticas, tiene una cadena de producción muy lenta. Los telares miden de ancho 75 centímetros y yo necesito casi 3 metros para realizar un pantalón. Sin embargo, un telar tradicional mide 3 metros de ancho y necesitas 1,10 metros para hacer dos pantalones.

    Es también la misma maquinaria que utilizaba Levi’s cuando empezó, sin obsolescencia programada, sin ese consumismo brutal y sin la necesidad de que la gente se comprase cinco pantalones. Aparte de la calidad, los japoneses trabajan con el corazón y el alma: maniáticos y perfeccionistas. Un método y manera de trabajar única. No solo sirve con buena materia prima, también hay detrás artesanos que aman su trabajo. Y alguien que ama su trabajo consigue el mejor producto.

    En un mundo dominado por el fast fashion, ¿cómo conseguís poner en valor lo artesanal? ¿Cómo educáis al cliente sobre el valor de lo que hacéis?

    Siendo sincero, me da mucha pereza el tener que educar a la gente. En países como España, la gente gasta más en entretenimiento que en moda, y no pasa nada, es algo cultural y social. Eso sí, yo siempre defenderé mi posición porque creo en ella, y creo que es el futuro sostenible ideal. No desaparecerá el fast fashion, siempre habrá gente dispuesta a comprarla, ya sea por problemas económicos o cualquier tipo de situación, pero la gente poco a poco se está dando cuenta de que a la larga es mucho mejor invertir en ropa. Países como Suecia, Dinamarca, Francia o Italia lo han hecho desde siempre.

    No hay una fórmula para lo idílico, pero poco a poco todo se estabiliza. Hay hueco para todos en el mercado. Solo hay que buscar tu público.

    ¿Qué referencias visuales o culturales inspiran DÜA DÜA? ¿Tienes algún icono del denim que te guste especialmente?

    Referencias visuales sobre todo. Mi hermano es actor y amante del cine, por lo que yo he mamado de todo eso, aprendiendo y empapándome de la cultura visual. Todas mis colecciones tienen como inspiración alguna película, corto o pieza audiovisual. Es algo que hago y haré siempre. Me parece la mejor manera de expresar una marca de ropa: lo visual.

    Todos mis referentes tienen 200 seguidores y son frikis de máquinas y denim, muchos de ellos japoneses pero también europeos.

    ¿Qué te gustaría cambiar del sistema moda actual desde tu posición?

    No considero que pueda cambiar nada yo solo. Desde siempre la gente se ha juntado, gente con un mismo objetivo con la intención de luchar por lo que les importa. En España no considero que las marcas se lleven mal entre sí, por lo menos desde mi lado. Hay muchas marcas en España que tienen mucho que decir, y yo las apoyaré siempre. Marcas como “UGO BOULARD” son un ejemplo.

    Lo que tendríamos que hacer es algo como la generación del 27 (García Lorca, Pedro Salinas, Rafael Alberti…), un grupo de escritores que se juntaron con la idea de hacer ruido.

    ¿Qué significa para ti el lujo hoy en día?

    El lujo es la combinación de materiales, artesanía y diseño. Cuando tienes las tres, para mí es lujo. No necesitas un logo o una gran marca. No digo que no existan grandes marcas de lujo, pero siempre manteniendo esa combinación.

    ¿Cómo veis la evolución de DÜA DÜA a medio plazo? ¿Qué os gustaría lograr?

    A medio plazo, hablando de dos años, sería tener una marca con 3-4 empleados y una producción máxima de 4 piezas al día. Y tener más de tres puntos de venta nacionales (Madrid, Barcelona) y dos internacionales (Londres, Nueva York).

    ¿Veis posible abrir un espacio físico o estáis cómodos operando desde Instagram?

    Realmente yo sí tengo un espacio físico donde puedes venir a probarte y coger medidas. Pero si te refieres a un espacio abierto al público, sí, estoy buscando un sitio céntrico donde la gente que pase también pueda ver la marca. Pero siempre con el taller. Me gusta la idea de los restaurantes con cocina abierta, donde ves al chef preparar tu plato. Pues quiero un poco eso: que el taller forme parte de la esencia de la marca.

    ¿Cuál ha sido la lección más dura desde que empezaste? ¿Hay alguna decisión que hoy no tomarías igual? ¿Qué te enseñó?

    Es un trabajo que requiere muchísimo tiempo. Estoy entre 12 y 15 horas al día en el taller, fines de semana incluidos. No es algo que vea malo a corto o medio plazo; es algo que creo que hay que pasar. Es duro al principio, una decisión que tus amigos, pareja y familiares también van a “sufrir”, pero en mi caso, todos lo han entendido y me apoyan. ¡Más suerte no he podido tener!

    ¿Qué parte del proceso creativo te conecta más contigo mismo?

    Me encanta diseñar. Mis moodboards son físicos, los voy imprimiendo y pegando en la pared, haciendo un mural visual amplio y atractivo. Tal vez es mi parte favorita, pero cada proceso tiene su encanto. Coser, por ejemplo, para quien sepa, es una terapia, algo tranquilo. Por lo menos en mi caso.

    ¿Qué os gustaría que la gente sintiera al ponerse un jean de DÜA DÜA?

    Algo que dice muchísima gente: “es como llevar una armadura”. La tela es muy rígida al principio y a la gente eso le gusta. Para mí lo ideal es que sea su pantalón favorito, un pantalón para el día a día. Y con cada cliente intento que así sea. Lo más importante es que sea cómodo, si no, mal vamos…

    ¿Y qué os sigue impulsando, después de todo?

    Pues tanto yo como el resto del equipo compartimos un sueño. No sé si habéis visto One Piece, pero la tripulación está unida por un sueño. Nosotros igual: tanto Matías, que es el videógrafo, como Clemen y Bryan, que son los chicos de taller; Juanmi, nuestro fotógrafo; o Ana, la diseñadora de producto digital y web. Todos queremos que la marca triunfe. Lo más importante de un equipo es la confianza y estar juntos. Darle a cada uno la importancia que se merece siempre, y hacerles partícipes del proyecto. Aquí somos compañeros 🙂

    Créditos

    • Fotografía: Juan Miguel Herrero (@juanmiguel_herrero)
    • Maquillaje: Cay Jiménez (@cayjimenezz)
    • Modelos: @mcantero_ · @darioldman · @dukethezen · @_claugarm
    • Producción: @duadua.es
    • Entrevista: Tomás Casado (@tomascg_)
    • Texto: Santiago Medina (@santii_medina)

    La entrevista está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web (link en bio).

  • Roy Borland: «Los sueños se cumplen de maneras más delicadas y distintas»

    Roy Borland: «Los sueños se cumplen de maneras más delicadas y distintas»

    En esta conversación con Calle52, Roy Borland reflexiona sobre el proceso de reconciliarse con su música, los errores de juventud y la búsqueda de un sonido más honesto. Con Un Tiempo en Casa Solo y Fotografías de España, el artista madrileño inaugura una nueva etapa donde la calma, la espiritualidad y la soledad se transforman en arte.

    Primeras canciones y rechazo

    «El año 2023 fue un proceso muy complejo en mi vida, lleno de consecuencias provocadas por muchos errores, no graves, sino propios de la inexperiencia», cuenta Roy. Escuchar su música antigua le generaba rechazo, no tanto por las canciones en sí, sino por las razones con las que las creó: «quería subir números, sentía envidia…». Ese aprendizaje lo llevó a valorar temas como Sal, Madrugada o Sueño, piezas que —dice— «nacieron de una necesidad real de crear, no de querer gustar».

    Fotografías de España

    El proyecto nace al reencontrarse con una grabadora Tascam de su adolescencia: empezó a registrar paisajes sonoros por todo el país sin un plan previo. Con las guitarras de Mario y el máster de Carlos Avatar, construyó una obra entre nostalgia y campo. «No quería imitar el folklore ni teorizarlo; solo reflejar la tranquilidad de los lugares donde estuve».

    La soledad como refugio

    Un Tiempo en Casa Solo surgió tras una ruptura y un periodo viviendo en un local sin ventanas. «Escribía imaginando la casa que algún día tendría». De esa noche nacen Casa, Amor Amable y Destrozado por tu amor: «las compuse entre las doce y las seis; si una canción funciona en media hora, sé que es buena».

    Familia y arte

    La portada del EP es un cuadro de su abuela; su padre, pianista de jazz, marcó la disciplina: «pasa nueve horas al piano; entendí que la música es una compañera de vida». De su madre aprendió el anclaje a lo cotidiano: «ella representa el mundo real; mi padre, el arte».

    Espiritualidad y propósito

    «Creo en el dios de Spinoza: la suma de las leyes del universo». Para Roy, la espiritualidad nace de la incertidumbre fértil: «no sé de dónde vienen las ideas, pero sé que existen».

    Un nuevo comienzo

    Tras dos EPs en un año, ya trabaja en su primer álbum «real»: «será mi mejor trabajo hasta ahora; cuando salga, los anteriores parecerán otra vida».

    La entrevista íntegra, con fotos inéditas y material extendido, está disponible en el print #001 de Calle52, ya en el link en bio.

    Créditos

    • Dirección: Renata Parada & Santiago Medina (@reiniparadar · @santii_medina)
    • Fotografía: Renata Parada
    • Asistente de fotografía: Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
    • Producción: Discern (@discern.creative) · Santiago Medina
    • Entrevista: Darío Garrido (@ddariio.3000)

  • Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Con El dilema del rapero blanco, Teo Lucadamo ha encontrado un lugar propio desde el que bromear y reflexionar a partes iguales. En esta conversación con Calle52, hablamos de industria, crítica musical, humor, herencia y un futuro que se abre entre el boom-bap, la electrónica y el oficio de componer.

    Identidad y humor

    ¿Te sientes un intruso en la escena del rap española?

    La “escena” me parece muy dispar. Muchos chavales están en ritmos de trap y flexeo; no siento pertenecer ahí, y tampoco quiero forzarlo. Lo mío es rap contemporáneo como propuesta, no como esencia.

    ¿Usas el humor para decir lo serio?

    Totalmente. La comedia e ironía alivian mensajes intensos. Vivimos una era que necesita consuelo: no hace falta pontificar para decir algo verdadero.

    Industria y crítica

    ¿Qué falta en el periodismo musical?

    Modelo de negocio aparte, echo de menos una figura tipo Anthony Fantano en España: elevaría el listón y haría la crítica más crítica.

    ¿Cómo recibió la discográfica el álbum?

    Me dijeron “disco de reseña”. Sin singles tochos, pero con lectura. Era justo lo que quería.

    Sonido y colaboraciones

    ¿Cómo llegas a ese cruce de 90s, pop y electrónica?

    Produciendo. Descubrí “WTF is in my cup” (Chico Blanco) y vi que podía moverme cómodo en esos ritmos. Luego lo uní a mi narrativa.

    Escandaloso Xpósito y Mucho Muchacho.

    Con Escandaloso fue natural (hasta me dio clases de piano). Lo de Mucho fue sorpresa del sello: escuchó “Sabes lo que es” y se montó. Paranoia linda, pero intento naturalizarlo.

    Exposición y herencia

    “La exposición es veneno para un crío”. ¿Cómo te marcó?

    Crecí con expectativas altas y foco encima. Eso te sobrepiensa. Lo incorporé a mi propuesta, pero quiero un camino local y sano, sin fama repentina.

    ¿“Nepo baby” como lastre o motor?

    Las ventajas existen; lo importante es qué haces con ellas. La prensa vive de titulares, pero mi trabajo es construir una obra propia.

    Industria y futuro

    “UMG” es sátira o dardo real.

    Parálisis del sueño (risas). Me pongo de CEO y me doy palos a mí también. Título, risas… y desahogo. No era momento de teorizar el negocio.

    ¿Y ahora qué?

    Dos vías: un trabajo más boom-bap y, en paralelo, electrónica de aromas retro. Estudio guitarra clásica: quiero componer más allá del rap. Es una transición.

    La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.

    Créditos

    Dirección Creativa: Santiago Medina@santii_medina
    Fotografía: Sergio Bartivas @sergiobartivas
    Estilismo: Millán Gómez @untitledd26_
    Producción: @discernsolve , Santiago Medina
    Entrevista: Diego Sánchez @quilloreaccion

    Agradecimientos

    @yabang.bcn · @blackjambo

  • Azuleja: «Del miedo al ridículo a convertirlo en arte»

    Azuleja: «Del miedo al ridículo a convertirlo en arte»

    La creadora de C.R.I.N.G.E. —uno de los discos más originales y comentados del año— conversa con Calle 52 sobre el movimiento cringe como herramienta artística, la autenticidad, el amor y la importancia de atreverse a hacer las cosas sin miedo al juicio ajeno.

    El nacimiento del movimiento

    ¿Cómo te sientes ahora que tu disco debut ya está fuera?

    ¡Feliz y expuesta! Me siento vista, y estoy feliz de ser vista.

    ‘C.R.I.N.G.E.’ es un título muy literal, pero… ¿qué representa para ti?

    Representa una liberación. Cuesta mucho ser uno mismo. Todo el mundo quiere diferenciarse, pero acaba pareciéndose porque incluso la diferencia tiene límites. El cringe es un puente hacia la perfección interior: hacer las cosas lo mejor posible sin miedo a parecer un flipado.

    Del miedo a la liberación

    ¿Cambió tu visión del cringe con el tiempo?

    Sí, muchísimo. Llegué a la conclusión de que soy una persona absolutamente ridícula. Descubrirlo fue liberador y revelador. Desde entonces lo asumí como identidad.

    ¿Cómo surgió la idea de convertirlo en un proyecto musical?

    Todo empezó como una broma con mis amigos de El Royale: me decían Cringe Queen. Un día subí una historia diciendo “¡eh, ahora soy cringe!” y nadie le hizo caso. Pero cuando empezamos a producir, Roy Borland escuchó aquel sonido clásico del “tan tan tan tan…” y me dijo: “Este proyecto va a ser CRINGE”. Y todo encajó.

    Caos, orden y amor

    Tu disco tiene una energía caótica y espontánea. ¿Cómo fue el proceso creativo?

    Roy Borland es quien ordena el caos. Eso me da libertad para hacer lo que quiera sabiendo que él sabrá estructurarlo. Confío muchísimo en su visión.

    El amor parece el hilo conductor de tu obra.

    El amor está en todo. Es lo que más me inspira. Soy muy enamoradiza. Incluso cuando me rompen el corazón, lo disfruto; el sufrimiento del amor es leve comparado con otros. Cuando la mayor preocupación es estar enamorada, qué gusto.

    Entre lo poético y lo cotidiano

    ¿De dónde viene esa mezcla entre fantasía y realismo en tus letras?

    Vivo mucho en la imaginación. Cuando me enamoro no tengo los pies en la tierra, y eso se nota. Me inspiro en mi vida, pero también en la poesía y en los sueños. Muchas ideas vienen de poemas antiguos, como las jarchas. Cucú nació así, casi de forma improvisada.

    Experimentar sin miedo

    ‘C.R.I.N.G.E.’ combina jazz, country, electrónica y hasta dubstep. ¿Cómo eliges los géneros?

    No pienso en géneros. Las canciones surgen de las conversaciones con Roy. El álbum terminó siendo tanto una crítica como un homenaje a distintos estilos. Por eso se materializan de forma tan diversa.

    Trabajo en equipo y dirección creativa

    Tu equipo cuida con mimo la estética y los visuales. ¿Cómo es trabajar así de manera independiente?

    Exhaustivo, pero muy gratificante.

    Roberta Benítez: Creemos tanto en el proyecto que el esfuerzo se convierte en esperanza. El movimiento cringe nos impulsa a seguir creando y mejorando pese al tiempo y las dificultades.

    Referencias y futuro

    ¿Qué te inspira más allá de la música?

    Me inspiran cantantes pop como Carly Rae Jepsen o Katy Perry, Shakespeare, las pelis de cheerleaders, los thirst traps de TikTok, Bob Dylan y las jarchas. Y, por supuesto, los sueños y el amor.

    ¿Qué te gustaría explorar ahora?

    El dramatismo. Quiero trabajar mi lírica, mi canto y aprender a tocar un instrumento. También me interesa la actuación; me gustaría formarme más, por mí y por mi arte.

    Sobre el miedo al ridículo

    ¿Qué consejo darías a alguien que teme hacer el ridículo?

    Pensar mucho las cosas es una cualidad hermosa, pero hay que atreverse a dar la primera pincelada. No puedes mejorar si no lo intentas una primera vez.

    La Reina del Cringe

    ¿Hay algo que a ti te dé cringe?

    Solo yo misma. Soy mi propio oponente. Recuerdo cosas que hice —hace dos semanas o ayer— y me dan cringe, pero me ayudan a seguir. Solo yo puedo darme cringe.

    Roberta Benítez: Ya no sentimos cringe. A todo le vemos algo, y si no nos gusta, la emoción es otra. Valoramos la autenticidad por encima de todo.

    Azuleja: Si alguien es fiel a sí mismo, adelante. Bancamos la originalidad.


    La entrevista en versión digital ya está disponible en nuestra web. La versión íntegra con fotos inéditas está en el print #001 de Calle 52, disponible en el link en bio.

    Créditos

    Agradecimientos

    @yabang.bcn · @lucmorry

  • nusar3000 | «Para mí, la música es el sentido de la vida» «

    nusar3000 | «Para mí, la música es el sentido de la vida» «

    En Clave De Gë | PRINT EDITION

    Los inicios de nusar3000

    ¿Cuándo empezaste a producir?

    En mi caso fue a los 12 o 13 años. Escribía letras de canciones y en ese momento no había type beats. Me daba un montón de palo ponerme a cantar encima de las instrumentales de los artistas que ya habían sacado los temas, porque era muy complicado que fuese mejor. Entonces empecé a trastear y a samplear movidas de jazz, de funk, de no sé qué… A hacerme mis ritmos. A medida que fue avanzando, me empecé a sentir cada vez más cómodo hasta que ya la producción se terminó convirtiendo en el centro de mis canciones. Al principio, siempre había sido autoproduciéndome.

    La enciclopedia musical hecha persona

    Me dijeron que eras una enciclopedia de la música, que no hay tío que escuche más música que tú. Sabes de música para dar y regalar.

    A cada ritmo, su contexto.

    ¿Crees que hoy en día los productores cuidan el dar contexto a sus producciones?

    No sé hasta qué punto es un movimiento unificado eso de que los productores intenten contextualizar. Cada vez la música es más un mercado que un arte, más que nada por la forma en la que se comercializa la música y los fines que hay detrás a la hora de hacer música; ahora, cuando alguien empieza a hacer música, normalmente tiene unas expectativas económicas de poder vivir de ello. No sé hasta qué punto los productores, como movimiento global, lo están priorizando, pero sí creo que estamos en un momento en el que las personas de mi generación estamos empezando a abrazar nuestro legado cultural. En vez de intentar hacer lo que hacen en Estados Unidos, estamos intentando abrazar nuestra lengua y nuestras raíces. Para mí, ya que no soy un productor con una formación técnica, me guío de forma intuitiva. La producción tiene que ser el soporte de la voz y, para que la voz tenga contexto, tiene que ser la instrumental la que hable para que no tenga que contar una historia la voz. Con ‘3000’ intento que no haga falta hablar textualmente del mar Mediterráneo y mis raíces, sino que sea la propia música la que te transporte ahí, independientemente de lo que diga la letra.

    Un trabajo de lo más personal,

    ¿Crees que los productores cuidan que los discos en los que trabajan estén bien curados?

    Creo que la putada es que, hoy en día, los artistas grandes no trabajan con uno o dos productores, sino con un gran elenco de productores. Si no tienes realmente la inquietud como artista, más allá del productor, de intentar hacer un álbum que tenga sentido entre los temas, es difícil coordinar a 10 personas que viven en lugares diferentes para que construyan un sonido en conjunto sin que haya habido una sesión de estudio de por medio.

    Tú eres de trabajar con pocos artistas, ¿verdad?

    Desde el principio, yo he trabajado haciendo remixes en mi casa. Pero cuando hago una producción con un artista, lo que me mola es meterme en el estudio con él, fumarnos un cigarro, dar un paseo, compartir música, que me enseñe las cosas que le molan, cómo es el sonido que se imagina, qué quiere transmitir, en qué etapa de su vida está… Es un trabajo de colega. Un productor tiene que ser alguien que te conozca, no alguien que te imponga una movida o replique el trabajo de otro productor anterior. Si tengo una sesión con un artista, dedico una hora y media o dos horas… A veces me ha pasado que tenía una sesión de 6 horas y no hemos hecho un tema porque hemos estado compartiendo música y hablando de nuestra vida… Cuando yo estoy produciendo para un artista, intento comprender cuál es el imaginario y las cosas que le inspiran. Intento así unificarlo con mis referencias, mis influencias y el momento en el que estoy. También la bendición que tengo es que los que vienen a producir conmigo conocen mi sonido. Suele salir todo a la primera, a falta de un par de arreglos.

    Los objetivos subyacentes a la hora de hacer música.

    Si ves la música como una fuente de dinero, estás cometiendo un error, ¿no?

    Para mí, ganar dinero con la música tiene que ser una consecuencia, no la intención. Cuando amas lo que haces y tienes cariño por… Es lo mismo que ser zapatero o trabajar en cualquier oficio relacionado con la artesanía. Aunque haya un fin de poder no tener que trabajar en otra cosa para hacer lo que te gusta, creo que es necesario amar lo que haces. Y puede que, a la larga, eso te haga ganar dinero.

    Quieres decir que la meta no debería de ser el objetivo principal, más bien el camino que recorres hacia ella.

    Total. Además, en el camino es donde te conoces. Si yo tuviera el mismo objetivo que tenía cuando tenía 14 años, ahora mismo no estaría cumpliendo mi objetivo; estaría cumpliendo el objetivo de un niño. Entonces, como por el camino me voy descubriendo y me voy conociendo, el objetivo va cambiando. Por el camino descubro, aprendo, cambio… Al menos yo soy una persona que está en un continuo proceso de cambio.

    Y además te dota de personalidad, algo que siento que es importante en cuanto a la producción. Aquí cada vez hay productores más originales.

    Total. En España hay muy buenos productores como Nadddot, JAMBO o Nico Barán… Muy buenos productores que tienen reconocimiento internacional y que en España no han recibido el reconocimiento que merecen. Y luego también están todos los chavales que se autoproducen en España, como los de RusiaIDK, que son artistas.

    El caballero detrás de la malla de acero.

    Cuidas mucho el misterio, tanto musicalmente como físicamente, hasta el punto de hacerlo único.

    Qué guay. No sé, intento que mi música sea el centro de atención. La estética acompaña a la música. Por eso también está el tema de currar un traje carísimo o grabar un videoclip en Marruecos; la idea es que todo se centre en el arte. El anonimato es la forma en la que puedo mantener el arte más puro, sincero y leal a mí mismo. Es mejor hacer tu movida, hacer el arte de la mejor forma que puedas y sudar un poco de la fama, del ego que la rodea y del reconocimiento público.

    Muy cierto. Además, la fama corrompe mucho, siendo la música donde más.

    Sobre todo, a nivel de persona. Al final hasta el artista más artista es una persona vulnerable, sensible en cierta manera y con preocupaciones e inquietudes. Además, tienes la presión de tener que cumplir las expectativas de la gente.

    La música para nusar3000

    Y, por último, ¿qué es para ti la música?


    La entrevista en versión digital ya está disponible en nuestra web. La versión íntegra con fotos inéditas está en el print #001 de Calle52, disponible en el link en bio.

    Créditos

    Agradecimientos especiales

    @yabang.bcn · @wowconcept_ · @antoniobarroso9440

    Vestuario — Marcas presentes

    ONRUSH · JIL SANDER x PUMA · YABANG · JEAN PAUL GAULTIER · WOW CONCEPT · NIKE · ADIDAS · DOLCE & GABBANA · DSQUARED2 · KARLO MÓDENES · SENDRA · BOLTAD

  • María José Llergo: «Mi religión es cantar»

    María José Llergo: «Mi religión es cantar»

    Con Ultrabelleza, María José Llergo ha consolidado una voz única que atraviesa géneros y fronteras. En esta conversación con Calle52, hablamos de raíces, prensa, flamenco, Tiny Desk y su forma de entender el arte como puente entre amor y música.

    Raíces y naturaleza

    ¿Qué serías si no hubieses cantado nunca?

    Estaría en el campo. Podría ser guarda forestal, pastora o tener un refugio de animales. La música me encanta, pero lo que siento cuando ayudo a un animal no lo siento jamás. Aprendí a cantar con mi abuelo mientras sembraba el huerto; él me decía: “ahora cántalo a tu forma, como los pájaros”.

    Industria y prensa

    ¿La música te ha acercado a algún vacío?

    La música no tiene nada malo, lo que lo tiene es la industria: la presión, los titulares que no te representan. Con el tiempo aprendí que un titular no me define. Mi relación con la música es pura, ahí no se mete ni Dios.

    ¿Cómo gestionas la relación con la prensa?

    En los comienzos fue duro. Un medio dijo que “me quedaba grande la prensa”. Luego gané un Goya y el mismo medio aplaudió. Es cuestión de perseverar: no eres un momento, eres la vida entera. La música nunca te abandona.

    Tiny Desk y el mensaje universal

    Eres la quinta persona española en tener tu propio Tiny Desk. ¿Cómo lo viviste?

    Fue una oportunidad inmensa. Yo veía todos los Tiny Desk, para mí eran una enciclopedia musical. Cuando acabé me eché a llorar de la emoción. La gente me dice “no he entendido una palabra, pero he sentido todo”. No hay barrera del idioma, la emoción lo traspasa todo.

    Córdoba y el flamenco

    ¿Cómo llevas la relación con tu tierra?

    Maravillosa. Soy lo que soy gracias a mi tierra. Es mi raíz, y todo lo demás son mis alas. La dignidad de la gente de campo me guía: quizá no tengan dinero, pero tienen libertad.

    ¿Y la situación del flamenco en Córdoba?

    El flamenco es un tesoro, un diamante que hay que pulir. Córdoba es mágica, con artistas como El Pele, Lin Cortés o Nani Cortés. Falta industria inclusiva que cuide a los artistas y permita que nuestro legado cultural no se pierda.

    Arte, poesía y legado

    ¿Qué papel tiene la escritura en tu vida?

    Escribo todos los días poesía, aunque no la canto. Respeto la esencia de cada cosa: sé lo que es un poema y lo que es una canción. También me inspira el legado de Gata Cattana; la tengo muy presente en mi obra, le pregunto muchas cosas.

    Lo sagrado y la creación

    ¿Qué es lo sagrado para ti?

    El amor. Todo lo demás son fuerzas que intentan controlarlo. Mi religión es cantar, mi forma de rezar es cantar, mi forma de vivir es amar y mi forma de amar es hacer música.

    ¿Qué necesitas para crear?

    Dormir bien, comer bien y que mi familia esté bien. Se puede hacer arte desde la felicidad, no es necesario romantizar el sufrimiento. Mi filosofía es simple: aprovechar el presente y sembrar cosas bonitas para que florezcan mañana.

    El consejo de los mayores

    “Canta, cobra, pero no te vendas”, me dijo mi abuelo. Ese consejo lo llevo siempre conmigo. Más allá de mi voz, me importa que la gente recuerde mi persona y que mi existencia haya servido para que nos queramos más y mejor.


    La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.

    Créditos

    Agradecimientos

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