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  • Pedro Hoz: «Mi pasión por el arte es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo»

    Pedro Hoz: «Mi pasión por el arte es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo»

    Con apenas 25 años, el artista malagueño ha conseguido construir un universo propio que él mismo describe como «Naturalismo artificial».

    • Comienzos, empezaste a los 18 años, ¿por qué empezaste?, ¿ya tenías el arte como hobby desde antes?

    Yo creo que desde pequeño uno lleva el arte dentro. Hasta los 18 no me planteé nada serio en la vida ni entendía que el arte es una forma de vivir. Porque mis padres no me educaron en eso. Pero aunque empezara a pintar como tal a los 18, yo desde muy pequeñito siempre he tenido como un mundo propio. Al final el pintar para mí es un acto que no refleja lo que es ser artista. Yo desde pequeño era muy imaginativo y vivía en una especie de cuentos que yo creaba y pintar ha sido mi manera de sacarlo fuera. 


    • ¿Has aprendido de forma autodidacta? 

    Sí, nunca fui a clases, en general he ido aprendiendo de mis colegas. Además, el óleo es una técnica de pintura que una vez entiendes el fundamento, simplemente mirando y probando, puedes llegar a comprenderlo y yo así funciono mejor. Se me da muy mal recibir órdenes. 

    • ¿Cuál fue el momento decisivo de dedicarte al arte como trabajo?

    Hay dos momentos. Uno de ellos fue en un viaje de vuelta a España desde Seattle en el que tuve una mega revelación en mi cabeza. Mientras todo el mundo estaba dormido en el avión, yo me levanté con una especie de visión, una sensación interna súper fuerte que no sabría ni describir. Como de haber vivido cosas en tu subconsciente que de repente estamos hablando súper firmemente. 
Yo antes de ser artista, soñé con una realidad que era la realidad del artista, por así decirlo. Ese fue un momento muy importante para mí, el que me hizo crear la visión.

    Después, el segundo momento es más bajado a lo terrenal. Fue cuando hice mi primera exposición en Málaga, donde expuse 30 cuadros. Ahí dije, vale, con esto puedo tirar un tiempo hasta que por lo menos siga vendiendo.

    • ¿Te esperabas poder llegar a vivir de esto? ¿Con qué objetivo empezaste? 

    Sinceramente, llegó un momento en mi vida en el que pintar era lo único que sabía hacer. 
Como se me daba tan mal todo, por así decirlo, y había intentado tantas cosas que no me habían salido que pintar parecía como lo más real a mí mismo y lo que más se adapta a mi naturaleza. Y encima me funcionó, entonces fue pues como motivación en muchos sentidos.

    • ¿Qué momento/evento destacarías de toda tu trayectoria? 

    Mi trayectoria se ha llenado de mini victorias muy poquito a poco. Aunque es cierto que ha sucedido todo muy rápido, en ningún momento ha sido de pelotazo ni nada por el estilo. 
Todos los días cada cuadro que me pinto es un esfuerzo y cada pequeña exposición que he hecho alrededor del mundo: en París, en Miami, en Corea, En México o Madrid es un esfuerzo. Cada pequeña cosita que he hecho para mí ha sido igual de importante la verdad. Lo que más me gusta de mi carrera es mi día a día. Amo pintar y realmente ya no quiero hacer otra cosa. Toda mi carrera mola, yo me lo paso genial, pero no tengo ningún momento especial…

    Bueno, te voy a contar uno por las risas. Pol Arregi (manager) y yo nos fuimos a Miami sin un duro a exponer cuadros en una galería que nos hacía pagar por exponer y fue increíble. Fuimos un día a una exposición de gente súper rica y me acuerdo que teníamos como 60 € en la cuenta, que eso no da para nada en Miami. Llegamos a un evento de la galería, nosotros dos vestidos de calle, Pol con su mochila puesta, porque siempre llevaba su mochila para llevar mi libreta y mi estuche, él es mi fiel compañero. Cuando entramos ahí nos sentimos ridículos y nos hicimos como super pequeñitos.

    Al final dijimos venga, no hay nada que perder. Entonces, me puse a dibujar en una mesa en mitad del terreno que había al lado de la galería. Un rato después, toda la atención de las personas que estaban allí se centró en mí. De repente, nos vimos rodeados de gente ultra rica con trajes y Ferraris y nosotros vestidos como dos niños pequeños regalándole dibujos a toda esa gente que se preguntaba quiénes éramos.

    •  ¿En qué o quién te inspiras? 

    Pues me inspiro mucho en la vida misma, creo que como artista te conviertes en una especie de catalizador de vida. 
Pues sí, desde un paisaje te puede inspirar hasta una imagen que ves un día. También, otros artistas me inspiran mucho, porque soy muy fan del arte en general y lo consumo mucho. Yo simplemente expulso todo lo que vivo.

    Tengo muchos referentes, la verdad. Para empezar, un artista referente que tengo siempre presente es Zoilo Blanca, un chaval que trabaja conmigo en mi estudio y quien más me ha enseñado a pintar dentro de lo poco que he aprendido. Te diría que él es el que más técnica me enseñó. 
Después, artistas como Dalí, El Bosco, George Condo me inspiran. Hay muchos artistas que me inspiran y que no tengo nada que ver con lo que ellos hacen. 
 


    • ¿Cómo definirías tu estilo de arte? ¿Cómo es el proceso de encontrar tu propio estilo? ¿Ha cambiado a lo largo del tiempo? 

    Al final es normal que me consideren pintor surrealista, pero no estoy muy de acuerdo. Hace poco escribí un manifiesto sobre esto y le he dado un nombre a lo que hago y lo titulo “Naturalismo Artificial”. De alguna manera en mi pintura importan mucho estas dos cosas y el contraste que generan entre ellas. No sé si se me podría encasillar porque tengo un imaginario y mundo propio que voy desarrollando que parte mucho de la figura humana y formas orgánicas. 

    Por lo general la gente sufre mucho con el proceso de encontrar su propio estilo y sobre todo por la manera en la que funciona el arte hoy en día, te obliga a definirte. Al principio me rayaba, pero después me puse a pintar y directamente me salían mis formas. En mi caso, la clave ha sido no usar referentes a la hora de pintar, yo dejo que mi mano pinte y eso hace que me salgan siempre las mismas formas. Es cierto que con el tiempo se va mejorando y va pillando más seriedad, el imaginario se va extendiendo. Pero creo que mi estilo nace de mí, hay símbolos en mis obras que repito desde que soy pequeño.     

    • ¿De dónde viene el mundo onírico/mágico que hay en tus cuadros?

    Estas ideas estaban destinadas a existir y que nunca vamos a poder entender y yo soy simplemente un transmisor. Estas experiencias me han influenciado mucho y me han dado una libertad, soy bastante bohemio, lo que me lleva a pintar como lo hago. 

    • También haces esculturas, ¿qué materiales utilizas?, ¿cuándo te adentraste en el mundo de la escultura?

    Al final la pintura es un medio simple para desarrollar las ideas de un artista, pero en mi caso yo pinto mundos 3D dentro de lo que cabe. Pero creo que las esculturas que he hecho hasta ahora son bocetos, estoy empezando a meterme en ese mundo y todavía estoy lejos de donde quiero llegar, por ahora estoy explorando. 

    En este ámbito trabajo mucho con mi colega Jon Benet que es diseñador 3D que entiende mi manera de ver y cuando nos juntamos diseñamos en su ordenador. 

    • Quería abrir el tema de la creatividad, ¿cómo es que tu pasión sea tu profesión? Supongo que estarás continuamente trabajando con galerías, exposiciones y al final trabajando para los demás. ¿Cómo buscas el equilibrio entre tu trabajo y seguir haciendo arte para tí, por disfrute y para seguir mejorando o creando tu estilo propio?

    Yo ya no sé diferenciar nada, vivo haciendo esto y no hago otra cosa con mi vida. Creo que mi pasión por esto es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo. Es tan fuerte que se ha convertido en mi trabajo y sigue siendo mi manera de vivir. He vivido muchos años trabajando en otras cosas pero ahora mismo no me veo de otra forma. 

    •  ¿Cómo es el proceso creativo que sigues para hacer un cuadro o una escultura? 

    Siempre estoy pensando en el siguiente cuadro, entonces siempre llevo mi libreta en la que hago los bocetos, dibujo la idea y luego hago que exista. Mi cabeza es como una especie de almacenamiento de ideas y de vez en cuando acudo a ellas y las saco de ahí   

    • ¿Dirías que en tus obras cuentan historias propias en las que te ves reflejado o creas desde una tercera persona?

    Esto es algo que yo mismo me pregunto también. Creo que es un mix de todo, hay días que mis cuadros no hablan nada de mí, hay días que sí. Pienso que mi obra y mis pensamientos son muy universales, osea que cuando hablo de mí hablo del resto. Obviamente siempre existe una marca propia y cuando tengo un mal día eso se refleja en mis cuadros. Pero no por eso pinto un cuadro oscuro, de hecho al revés, me considero una persona positiva y bastante hedonista que aspira a la luz, intento que mis cuadros saquen lo mejor de mí. 

    • En febrero de este año has tenido una expo en París, ¿qué se siente al haber vivido eso con tan solo 24 años?

    Estuvo bien pero no estoy satisfecho, sé que puedo hacer más y mucho mejor. Me esforcé mucho y fue muy guay, vinieron mis amigos, mi familia, incluso mi padre que nunca viene a ver mis expos… Sin embargo, todavía no he llegado a donde quiero. 

    Además, nos pasó que a 10 días de tener la exposición nos la cancelaron porque pensaban que no íbamos a vender nada y Pol en 24 horas vendió todos los cuadros. Nosotros nos esforzamos mucho, Pol y yo vivimos por y para esto. El arte no es nada fácil, un mundo muy complicado con mucha competencia. 

    • ¿Cómo es ser un artista joven en un ambiente tan exigente como es el del arte? 

    Yo sé mejor que nadie que soy un artista, me ha costado creerlo, pero ahora no hay nadie que me quite esa idea de mí mismo y no lo digo desde un punto de vista ególatra. No te toman en serio hasta que ven tus cuadros, por eso, creo que es muy importante que mi obra hable por sí misma. Mi truco es que yo prefiero no hablar y que mis cuadros hablen por sí mismos. 

    • ¿Crees que hay que separar al artista de su obra? 

    Pues como quieras, si crees que el artista esté ahí para entender su obra utilízalo, pero si no empatizas con él disfruta de su obra y ya está. 

    • En tu caso, ¿cómo quieres que te perciban los demás?

    Es importante que mi obra hable por sí misma, lo que pasa que yo como ser humano también tengo cosas que decir. Me considero un buen ser humano ayudo mucho a mis colegas y a mi familia y me gustaría que se me recordase como tal. 

    • ¿Es difícil para ti decidir qué oportunidades o propuestas de trabajo aceptar y cuáles no?

    Me considero super selectivo. Es verdad que he tomado malas decisiones, pero yo soy muy purista y al final como artista lo que te diferencia es más a lo que le dices que no que a lo que dices que sí. 

    También, soy muy selectivo con la gente que me rodeo y no lo digo de una manera elitista, porque en mi estudio te puedes encontrar de todo, desde inmigrantes y vagabundos hasta gente rica y me gusta aprender de todos. Pero es cierto que me baso mucho en la energía y cómo cada uno se esfuerza en vivir. 

    • ¿Cómo crees que está actualmente el mercado del arte?

    Este año hay un montón de galerías que están cerrando. El mundo se está dando cuenta que hay artistas jóvenes muy buenos que no tienen porqué estar muertos y arte que no tiene que valer dos millones de euros. Ese segmento del mercado creo que está decayendo. 

    En España hay muy mala cultura del arte, la gente ve comprar arte como un gasto mientras que en el resto de Europa es muy importante criar a tus hijos rodeados de arte.  

    • ¿ Podrías explicar qué estás haciendo en Bilbao en Villa Tola, la residencia de Tas Careaga? ¿sobre qué han tratado tus últimos días allí? 

    Tas Careaga es un colega que se dedica a reformar casas y ahora está haciendo un programa en el que invita a un artista a pasar el tiempo aquí y a pintar a cambio de dejar un cuadro aquí. Venir aquí me está ayudando a cambiar un poco de aires y salir de mi burbuja del estudio en Málaga. Estoy centrándome en pintar, estar tranquilo con mi perrita en el campo y de vez en cuando salgo a ver a viejos amigos.  

    • ¿Qué es una residencia de artistas?

    Las galerías suelen organizar sitios donde van los artistas a producir. Las galerías lo hacen así: te preparan todo, la comida y demás para que tu solo tengas que centrarte en producir. En la que estoy ahora han pasado ya dos artistas.  

    • ¿Cuál va a ser el siguiente capítulo en tu carrera? ¿En qué estás trabajando? 

    El año que viene quiero hacer una mega exposición, quiero dedicarle un año entero a hacer una expo. También estoy produciendo una rotonda para mi pueblo y empezando una escultura de dos metros. Entre muchas cosas, busco cambiar el formato del lienzo y explorar otras formas para producir.

    Fotografías por Nerea Moreno.

  • Bad Bunny: El arte como mensaje político

    Bad Bunny: El arte como mensaje político

    Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, hace historia en la industria musical con su último álbum Debí Tirar Más Fotos (DTMF). Más allá de entretener a la audiencia con su ritmo y sazón caribeño, ofrece un manifiesto político y cultural que resuena desde los barrios más locales de Puerto Rico hasta escenarios europeos, y que próximamente resonará en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid.

    DTMF: Estrategia, arte y protesta

    Este álbum es una carta de amor y de reclamo. Con un alto nivel de coherencia, desde sus letras hasta sus decisiones estratégicas, Bad Bunny plantea un mensaje claro: Puerto Rico no es un souvenir. Es una colonia.

    Cover Álbum Debí Tirar Más Fotos, Bad Bunny
    Cover del álbum DTMF, Bad Bunny.

    Una de las piezas clave para entender este discurso es el cortometraje promocional, también titulado Debí Tirar Más Fotos. Escrito y dirigido por Bad Bunny junto al cineasta puertorriqueño Arí  Maniel  Cruz Suárez, y protagonizado Jacobo Morales (quien representa al artista en el futuro), creando una obra multidisciplinaria, combinando arte, historia, activismo y ficción. Por medio del lamento de no haber tomado más fotos del pasado, invitando a abrazar el legado, valorar las raíces y proteger la memoria colectiva.

    Además, cada canción del álbum viene acompañada de un visualizer tipo diapositiva, con textos elaborados junto al historiador Jorell Meléndez Badillo. En estos se introducen datos esenciales sobre la historia puertorriqueña: desde la colonización española, la anexión a EE. UU. y el Grito de Lares, hasta la fauna en peligro de extinción. 

    Una estrategia innovadora y muy interesante que convierte la música en una experiencia educativa y artística a la vez.

    Cuando el ritmo educa

    En canciones como NUEVAYoL donde el ritmo, energía y el piquete son esencia, una mezcla muy encantadora de reggaeton y dembow. La letra es una expresión de autoconfianza de su cultura en la diversidad de la Ciudad de Nueva York, dando honor a la música latina y a la gente. Aborda temas de emigración y de un nostálgico verano en la gran ciudad. 

    Otro gran ejemplo es LO QUE LE PASÓ A HAWAii, donde aborda temas de gentrificación y la pérdida de identidad cultural, comparando la situación de su isla natal con la de Hawái, ambas afectadas por la colonización y el turismo desmedido.

    Mientras CAFé CON RON exalta el valor de la comunidad y la tradición musical, LA MuDANZA aborda con claridad la lucha por la identidad puertorriqueña. En ambas, Bad Bunny refuerza su compromiso con una narrativa que no solo entretiene, sino que educa y reivindica.

    Video oficial de LA MuDANZA de Bad Bunny (2025).
    Video oficial de LA MuDANZA de Bad Bunny (2025).

    Una gira mundial sin Estados Unidos

    Una de las decisiones más simbólicas del artista ha sido excluir a Estados Unidos en el tour mundial Debí Tirar Más Fotos, que se extenderá entre finales de este año hasta el verano de 2026 por América Latina, Europa, Asia y Oceanía.

    Bad Bunny ha sido claro en su posición hacia la política actual estadounidense y sobre el sistema de explotación histórico de Puerto Rico y Latinoamérica. Rechazar sus escenarios es una declaración de principios ideológicos. Y aunque no ha hecho explicaciones públicas, la coherencia entre sus letras y esta decisión es evidente. Su silencio es también parte del discurso, y eso lo convierte en un artista político, aunque no lo aparente. 

    LOS ANGELES, CALIFORNIA - FEBRUARY 05: Bad Bunny performs onstage during the 65th GRAMMY Awards at Crypto.com Arena on February 05, 2023 in Los Angeles, California. (Photo by Emma McIntyre/Getty Images for The Recording Academy)
    LOS ANGELES, CALIFORNIA – FEBRUARY 05: Bad Bunny performs onstage during the 65th GRAMMY Awards at Crypto.com Arena on February 05, 2023 in Los Angeles, California. (Photo by Emma McIntyre/Getty Images for The Recording Academy)

    El regreso a España

    Después de años sin presentarse en España, Bad Bunny regresa con fuerza. Madrid y Barcelona serán testigos de la enérgica fiesta puertorriqueña. Madrid será la única ciudad europea con doble cita. Esto tendrá un impacto artístico y económico significativo para ambas ciudades.

    El legado del conejo malo 

    Bad Bunny nunca ha sido solo un cantante. Desde el inicio expresaba que venía a romper esquemas. Con DTMF, confirma esto: sin colaboraciones con estrellas globales, con boleros, una crítica social, sonidos caribeños crudos y resistencia cultural. 

    NEW YORK, USA - MAY 05: Bad Bunny MG25 (Mike Coppola/Getty Images)
    NEW YORK, USA – MAY 05: Bad Bunny Met Gala 2025 (Mike Coppola/MG25/Getty Images)

    Su influencia ha llegado a convertirse en objeto de estudio académico en las universidades más prestigiosas del mundo. A partir del otoño 2025, Yale, ofrecerá el curso Bad Bunny: Musical Aesthetics and Politics. Otras instituciones como Princeton, Wellesley College y Loyola Marymount University, ya lo han analizado como prodigio musical y su influencia en temas de raza, género y política.

    DTMF es una muestra de su evolución como artista y activista. Es Bad Bunny volviendo a la raíz, usando el arte como herramienta de memoria, denuncia política y transformación.

  • Fuera de horario: cómo intimar con «Las Meninas»

    Fuera de horario: cómo intimar con «Las Meninas»

    La noche altera nuestra percepción de los espacios, los llena de matices que pasan desapercibidos bajo la luz del día. El Prado abierto a deshoras no es solo una visita, es una invitación a mirar distinto, a encontrarse con el arte en su estado más íntimo.

    Recibo una notificación de Iria. “Tenemos que ir.” Un mensaje escueto, acompañado de un enlace a un artículo que, al fin, revelaba las fechas de apertura del Museo del Prado en un horario insólito: durante el concubio —esa “hora de la noche en que suelen recogerse las gentes a dormir”, según San Isidoro—. Y tanto que tenemos que ir.

    Existe una norma no escrita que convierte la nocturnidad en un universo alternativo, una realidad transfigurada donde todo adquiere otra densidad, otra cadencia. Hace poco intentaba explicarlo, con cierta emoción, al hablar de la noche y su singular placidez: cómo altera la fisonomía de mi apartamento, cómo me recreo observando mis pocos metros —mi refugio— bañados por la luz siempre (siempre) cálida de las lámparas y las velas. O al caminar por la calle, espiando sin culpa los fragmentos de intimidad que otros apartamentos dejan entrever tras sus contraventanas entornadas. Techos parlanchines, el fulgor intermitente de un televisor, cenas aún en curso, sobremesas dilatadas, manteles con cercos de vino.

    Por eso, imaginar el Prado inserto en esa segunda dimensión me parece una de las experiencias más sugerentes. No asistimos a una mera visita, sino a un pacto inédito con el arte, impulsados por una curiosidad que desafía la diurnidad a la que nos hemos habituado. No es el qué, sino el cuándo. Nuestra percepción se dilata por cada instante en que intentamos descifrar lo que leemos, escuchamos y vemos. Si de noche todos los gatos son pardos, ¿acaso el arte no muta también según la hora en que se contempla?

    La laguna de Venecia. Antonio Muñoz Degrain (1886). Museo Nacional del Prado.

    Habitar la mirada

    Me acerco un poco más, como si quisiera rozar con la nariz la superficie del lienzo. Me detengo en los detalles, en las texturas. Clavo la mirada en puntos precisos, buscando respuestas a preguntas que quizá aún no me he formulado. Cuando me giro, no hay nadie en la sala. Estoy a solas con El Guernica. En una de mis muchas visitas al Reina Sofía, se produce un instante de intimidad no buscada —o quizás sí—. Es una aproximación similar a la que sentimos al escuchar, por primera vez, una canción capaz de alterar la química de nuestra mente, o al reencontrarnos con una melodía que nos devuelve, con toda su carga emocional intacta, a un momento ya vivido.

    La intimidad con la obra no es un mero ejercicio de observación, sino un diálogo silencioso en el que el tiempo se contrae. Frente a un cuadro, la mirada no solo recorre sus formas, sino que las habita, las reinterpreta, las somete a una lectura que no es nunca la misma. El Prado de noche no es el Prado, es otro espacio, otro pacto. Como el estudio de un pintor al amanecer o la luz tamizada de un museo vacío, el recinto se transforma en un umbral donde la experiencia estética se vuelve más táctil, más febril. Jacques Rivette nos invita a su reflexión en La Belle Noiseuse (1991): la contemplación de una obra es, en sí misma, un acto de creación. El artista y el espectador, separados en el tiempo y el espacio, quedan unidos en la misma tensión, en la misma espera. ¿Dónde termina la pintura y dónde comienza la mirada que la dota de sentido? Acaso ahí, en esa suspensión, en ese instante de desvelo, es donde el arte alcanza su máxima intimidad.

    Ataque nocturno a Lille. Peter Snayers (1650). Museo Nacional del Prado.

    Si nadie mira

    Al terminar la película, me pregunto qué nos lleva a esperar durante horas antes de entrar. Tal vez nos atraiga la idea de que una noche en el museo nos ofrezca algo de quietud, un ritmo más pausado en medio de la celeridad. Puede que la posibilidad de recorrer un espacio sin el bullicio del día nos parezca una forma sutil de transgresión. O quizá, simplemente, buscamos una nueva manera de relacionarnos con el arte representada en una forma de intimidad a la que no estamos acostumbrados. Rainer Maria Rilke hablaba de la necesidad de habitar la duda, de sostener la incertidumbre sin impaciencia. La pintura o la escultura no solo nos revelan a quienes las contemplamos, sino que nos interpelan, nos someten a una forma de silencio que es, a la vez, pregunta y respuesta.

    Sea como sea, ojalá las noches en un museo como el Prado nos ofrezcan esa quietud, ese extraño y placentero sentimiento de pequeñez que surge al enfrentarnos a la inmensidad de una galería, rodeados de obras que nos acompañan en su silencio. La intimidad que necesitamos nos eriza la piel. Y suspiramos de emoción al darnos cuenta de que, al girarnos, no hay nadie más en la sala.

    Si hay algún tipo de magia en este mundo, debe estar en el intento de entender a alguien, en compartir algo. (Before Sunrise, 1995).


    3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos de patriotas madrileños. Goya (1814). Museo Nacional del Prado.