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    AYAKO ROKKAKU: ¿Crecer significa matar a tu niño interior?

    Hace aproximadamente una semana, fui a ver la exposición de la artista japonesa en el museo Thyssen, en Madrid. Entré y me quedé absorto por la magnitud de su obra actual: Paradise. Ahí me encontraba yo, en mitad del museo fingiendo entender lo que estaba viendo. Pero a la hora de la verdad, estaba sintiendo lo desconocido; cosa que Rokkaku busca reflejar con su arte con el concepto japonés del Mono no awarecada momento es efímero. Y al mismo tiempo se siente profundamente. 

    Enfrentamiento con el desasosiego

    Lo desconocido es sinónimo de la incertidumbre. Esta sensación de pérdida de uno mismo o con el entorno que nos rodea es transitoria, pasajera. Transitar no es simplemente desplazarse de un lugar a otro en un plano físico, va más allá de lo humano, llega a las emociones. Los paisajes de Rokkaku son atmósferas sugerentes. La artista te familiariza con el cambio cuanto más tiempo lo aprecias. 

    ¿Cambiar implica perder?

    Y esto no es solo algo aplicado a este cuadro, pasa con todo: un álbum que no te ha gustado en la primera escucha, una película o serie cuyo tema no has entendido por el contexto en el que la has visto, vínculos con personas… Pero, sobre todo, con la vida misma: se tiende mucho a calificar los cambios como pérdidas, y esto no puede estar más alejado de la realidad. Los cambios no son pérdidas, son transformaciones

    Untitled – Ayako Rokkaku

    La infancia es «incompatible» con la adultez

    Vale, sí, pero ¿qué tiene que ver todo esto con el niño interior? La infancia es un periodo de pura curiosidad; una fase de desarrollo en la que la inocencia y el entendimiento van de la mano. Lo que prima es el afán por familiarizarse con el mundo que le ha tocado vivir; una conducta que va muriendo. No por gusto propio, sino por gusto sistemático. 

    La propia artista lo dice: 

    “De niña me gustaba dibujar y colorear, pero a medida que me fui haciendo mayor se me fue quitando la afición. […] siempre había reglas o temas obligatorios, y creo que la presión de no poder hacerlos bien me impedía disfrutar del proceso. […] antes de los veinte años pasé por un periodo de profunda reflexión sobre como quería vivir mi vida. […] recordé lo mucho que gustaba pintar cuando era pequeña, sin que nadie me impusiera restricciones. […]. Empecé a pintar. […][…] probé a aplicar la pintura con las manos y me di cuenta de que aquello me resultaba natural

    Ayako Rokkaku pintando en directo

    ¿Y cómo ser capaces de mantener esa esencia infantil en un mundo tan polarizado? En la tradición japonesa, las nubes son admiradas por sus transformaciones, por negarse a ser confinadas en un único estado. Esto refleja la actitud del niñoaquella “rebeldía” característica de no querer ser encasillado en un lugar concreto. Esto se puede aplicar a toda la obra de la artista: nada tiene forma concreta, y aun así la tiene. Y esto se debe a que su arte da espacio a que la serenidad se transforme en apasionamiento, a que la viveza se convierta en tranquilidad. 

    Romper lo normativo aprendiéndolo

    Si se piensa, tiene el mismo objetivo que el jazz: en la base de lo predefinido, buscar el movimiento. Esto también está latente en géneros como el rock psicodélico de Pink Floyd; acostumbrado a usar una escala distinta a la melodía acordada y, aún así, saber integrarla como por ejemplo el saxofón de Money de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd; un grupo que se caracteriza por eso, dicho por el propio David Gilmour en la entrevista que hizo para MTV en 1992 hablando sobre cómo él compone sus solos: 

    They sort of appear as if they are out there in the air. They sort of appear to you in bits sometimes, but I don’t know how they get there. […]. Often, you work very hard and struggle over them for trying to write things for months, and months and months and they still aren’t very good at the end. But the great ones just come out of thin air.”

    Entonces, no hay una historia desarrollándose, sino un abanico de posibilidades en un universo que pretende mantenerse rígido.

    Para Rokkaku, lo mejor que pudo hacer fue recuperar su mirada de niña y aplicarla al mundo a través del arte; por ello, a través de sus obras busca hacer ver al espectador que rescatar lo infantil sirve de guía. Dicho por ella: 

    “Nos recuerda que tenemos que confiar en nuestros instintos y asumir un sentido de libertad en nuestras decisiones.”

    El mito de la vejez

    Esa libertad la incrementa pintando con las manos: como adulto se comete mucho el error de dejar de mancharse las manos por miedo a lo que se ha establecido socialmente. Lo preocupante es, además, la edad a la que se encasilla la adultez; la treintena. Y, sin embargo, tenemos obras audiovisuales como Los años nuevos (R. Sorogoyen, P. Fabra y S. Cano) que plasman todo lo contrario; no solo en los protagonistas, sino en los padres de ambos. 

    Pintar con los dedos, va más allá de reflejar esa mirada infantil en mundo politizado, se trata de mancharse en base a lo que se aprende. Dejar de lado el agarrarse a lo que se nos ha enseñado y no cesar de perder el contacto con el mundo que nos rodea. Y eso, no se consigue de otro modo que abrazando y adaptando al niño/a interior que tenemos a la edad que nos toca.

    “El sentido del tacto es una fuente de inspiración para mí. Si no toco directamente la pintura ni palpo la superficie del cartón o de la tela, siento que de alguna manera me cuesta imaginar la siguiente línea, forma, o color, y no puedo avanzar de modo natural con el proceso.” – A. Rokkaku

    Otras herramientas

    Hay quienes lo hacen a través de la música, pintura, arquitectura, literatura, lectura… Otras personas encuentran su mirada infantil en ramas alejadas de lo artístico: como haciendo ejercicio, meditando, paseando, tomando el sol o viajando. Hay quienes lo llevan a cabo en sus relaciones interpersonales de su círculo cercano: tomando algo, conduciendo sin rumbo, comprar o ir a un evento moda. Ver la última película de la cartelera o perdiendo el tiempo con alguna videoconsola.

    La serie que por excelencia refleja esto es F.R.I.E.N.D.S., dicho por el propio David Schwimmer

    The show is about six individuals who live in the Big Apple and each of them have separate careers, love interests and are in their phase of the life when they’re not relaying on his parents anymore for financial stability and they are not settle with a husband or wife […], or kids… And, so, we are in that kind of gray area where we are relaying on our friends for kind of emotional support, and spiritual support and trying to make it on our own in the big city.

    Yo ya encontré mi manera de seguir jugando en un mundo adulto: elijo mancharme las manos para no olvidarme de mi niño interior. ¿Y tú, cómo lo haces?