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    BON CALSO: NÚMERO 7

    Llevo varios años siguiéndole el rastro a la música de Bon Calso, y sin duda Número 7 es su magnum opus. Es un tío que se sale de los cánones tan redundantes y sonidos repetitivos presentes en el panorama español y, al optar por la experimentación, consigue sacar adelante un proyecto igual de fuerte que de coherente, diverso y bien hecho. Al hablar con él, la imagen de un artista que trasciende las expectativas se hace evidente. Jorge, además de ser cantante, (ex) tatuador y productor, es un chaval muy humilde y amigable de Alcorcón, de esos que rara vez se encuentran en un panorama musical tan saturado de lo mismo. En media hora de conversación hablamos de sus inspiraciones, los alter egos y sus procesos con su último trabajo, Número 7, un álbum que, sin duda, es uno de los mejores que ha salido este año. Ahí va la entrevista!

    Hola Jorge, ¿qué tal? ¿Estás por Madrid? 

    ¡Muy bien tío! Sí, estoy en Alcorcón. Volvimos este finde de Galicia y bueno, esta semana me había propuesto descansar un poco, que llevo un trote que estoy flipando.

    Número 7 es el primer proyecto que sacas desde OUTTA CONTROL. ¿Cómo lo presentas al mundo y qué es lo que lo diferencia de tu trabajo previo?

    Es la primera vez que me he puesto a hacer toda la producción yo. Luego, para arreglos y tal, me ha ayudado Manuel, pero al final las producciones ya estaban hechas, entonces era bastante especial por eso. También era un momento bastante turbio y a la vez bastante guapo, porque yo estaba yendo al psicólogo y tal; fue un momento guay para ponerme todas las ideas en orden. También empecé a trabajar con sintes analógicos que he ido pillando ahí poco a poco y era otro plus que me motivaba más.  

    Justo te iba a preguntar por tu involucración en producir todos los temas del disco, ¿Cómo enfocas el autoproducirte? 

    A ver siempre me he autoproducido, pero al final terminaba currando con gente, porque no terminaba de confiar en el producto. Decía, bueno, curro con gente, conozco productores, y eso. Pero, sí que me parece que tiene el mayor sentido del mundo porque al final voy sacando una melodía, voy cantando encima, luego voy viendo en qué evoluciona y me hace no encasillarme en un género, un estilo o en un tipo de tema, sino jugar un poco más con eso, según el estribillo que ha salido o las barras que están saliendo y me incita a darle un registro u otro.

    No veo mejor forma de seguir esto que hablando de la portada del disco, una máscara de tu cara. Entiendo que presentas la idea de que tu cara es tu imagen y lo que ofreces al mundo. Dejándola tirada, ¿buscas desapego de eso? ¿Lo ves como algo que se puede quitar y renunciar?  

    Últimamente, me he empezado a replantear cada vez más el hecho de que igual habría estado guapo llevar la cara tapada. En todo momento me dio por pensar esas movidas porque a mí me flipa para la música, lo veo como algo necesario, pero sí que es cierto que no estoy en un momento ahora mismo para estar a lo mejor en fiestas y que la gente te hable o estar en sitios y que te reconozcan o cosas así, que ya ves tú, que tampoco hay mucha gente, pero sí que hay ciertos ambientes en los que un poco más. De ahí también surgió la movida de la máscara. No es que no me guste que sea mi cara la que reflejo, pero sí que hay veces que molaría poder despegarse del personaje. Si lo llevas contigo, a veces no es como una marca, a veces eres una persona y luego, aparte, tienes que crear una marca, es como que la marca eres tú.

    ¿Cómo defines tú esa separación entre Bon Calso y Jorge? 

    Sí que he hecho esfuerzos por separarlo, muchas veces, pero al final es muy complicado. Al menos a mí no me sale hacer música sin hablar de mí, al final es como que siempre se termina uniendo. No soy una persona que se haya creado tampoco un personaje, entonces es bastante fácil de defender esa movida porque simplemente lo que me nazca es lo que está bien. Luego hay peña por ahí que sí que creo que se crea como personajes, que son de mentira y luego es una putada porque imagino que ahí te dará una ansiedad de la hostia. Eso lo llevo bastante unido porque al final me sale así. Para mí es una herramienta que tiene que ver con mi vida.

    Sé que ha habido momentos en los que te has planteado dejar esta movida completamente, o al menos dejar de publicarla. También sé que hacías tatuajes entonces, ¿Qué es realmente lo que te ha impedido hacer eso? 

    Yo realmente ahora mismo podría vivir de ambas cosas, pero sí que decidí volver a sacar cosas, porque era una movida que necesitaba sacar fuera. Al final, ya tienes el proyecto a medio hacer y es muy fácil continuar. A lo mejor te puedes tirar un año sin sacar cosas y dices no, ya paso, y al año tienes de repente siete temas y quieres sacar uno, es más natural. Luego, cuando ya empezamos con la última gira y empecé con el disco, ya se me estaba juntando muchísimo curro, y tuve que tomar una decisión de decir vale, es imposible lidiar ahora mismo con las dos cosas. No sé si es a lo que me voy a dedicar para siempre, pero voy a estar un tiempo así, y luego si quiero volver a tatuar, volveré, o si quiero empezar a hacer otra cosa, que yo soy bastante inquieto para eso (risas). 

    Has mencionado que una de las razones por el título es porque era el séptimo año del proyecto. Cuéntame un poco sobre el proceso y todo el desarrollo. 

    De proyecto me refiero a Bon Calso porque han sido siete años en total. Este disco lleva un año haciéndose. El disco empezó a hacerse con seis nueve, y fue, literalmente, un mes o dos meses después de pensar que voy a decir, y que ya no voy a sacar más música y acaso sacó temas sueltos. Estuve sacando temas, pero yo los hacía aquí en casa, lo mezclaba yo, lo masterizaba, lo subía. Ni siquiera me bajaba a escucharlo ni nada, estaba haciendo temas y sacándolos rápido. Empecé como a tener la necesidad esa de decir, tío, voy a hacer un álbum más extenso porque al final en tres minutos no puedo explicar tantas cosas. Quería indagar más en mi cabeza y probarme, ponerme como a prueba un poco con los sintes. Me puse a hacerlo y al final ha sido un curro, o sea, el disco que más trabajo me ha dado con diferencia, con mucha diferencia, pero sí, que ha sido súper intenso.

    De ese proceso me imagino que te habrás llevado un montón de aprendizajes, ¿Hay alguno que se te venga a la cabeza? 

    Sí, mazo, mazo. Sobre todo, el mayor aprendizaje para mí, que al final es algo que he aprendido demasiadas veces, es esa movida de hacerle caso a tu idea más genuina.  Me ha demostrado como ciertos cánones dentro de la música actual que a lo mejor no era tan necesario seguir, ¿sabes? Y sobre todo he aprendido eso, a decir, bueno, a mí me apetece hacer algo así, jugar un poco, y ya está. También he aprendido a ver el momento en el que tienes que abandonar algo. En plan, termino el tema, porque si no, hay muchas veces que le das tantas vueltas a los temas, que les acabas dando la vuelta demasiado y acabas perdiendo la parte más real que tienen. 

    Me imagino que habrá varios descartes también de lo que me cuentas. No sé si vas a hacer una revisión, una deluxe o algo, o si ya están ahí en el drive y no ven la luz.

    Ya, lo he pensado bastante. Sí que me parece un disco que recogía todo lo que quería mostrar. Entonces, me da miedo un poco el tener que meterme otra vez en el mismo mundo para que todo encaje, y es que al final yo, como no estoy en el momento en el que yo cree esos temas, no sé si va a fluir tanto. A lo mejor dentro de unos meses de repente vuelve a escucharlo y me atrapa a mí como si fuera yo otra cabeza que no ha hecho el disco y me quiera volver a meter dentro de ese mundo, pero de momento ahora estoy probando sonidos nuevos y eso.

    Quiero volver al primer adelanto del disco, seis nueve, que salió en diciembre de 2023. Teniendo también otros singles después, ¿por qué decidiste meter ese tema en el disco y no alguno de los otros? 

    Estuve pensando también en meter Florencia, pero no lo hice. Seis nueve fue el primer tema que hice pensando en el disco. No sabía que se iba a alargar tanto, no sabía que iba a ser un disco de 15 temas, pensaba que a lo mejor haría como un EP, y seis nueve era el primero que hice pensando en esa movida. Florencia sí que lo hice más externo, porque era cuando estaba haciendo música más rápida. No estaba tan procesado en mi cabeza, entonces, no lo metí. Luego sí que me moló mucho el tema, pero para mí no era la vibra del álbum, era otra cosa. Es un tema que me flipa, Florencia es de mis temas favoritos probablemente, pero al final tú te haces esquemas mentales de las cosas que tú haces, luego la gente lo interpretaba como quiera, y yo en mi esquema mental solo encajaba ese tema, entonces era lo único que decía, vale, este va adentro desde el principio. Siempre que hacía la lista, estaba seis nueve y luego fui sumando temas. El siguiente fue DAWG!, Baccarat Rouge 540, y entonces, era lo único que estaba ahí. 

    ¿Cuál es el tema que más te ha costado hacer del álbum? ¿Por qué? 

    No te sabría decir, N¥ por ejemplo, tarde mucho. Yo tenía las voces de Mvrk y tenía unas voces de la intro bastante tiempo atrás, y lo dejé en barbecho porque cuando lo cogía no terminaba de sacar lo que yo quería. Luego cuando al tiempo me volvió la movida y lo escuché otra vez y dije, vale, lo hago así y ya vino. No fue tanto que fuera difícil de hacer, sino que no encontraba el momento. Luego con Dormimos en la Calle, por ejemplo, es un tema que yo hice en 2021 o 2022 y ese tema iba a entrar en Love Me Not, y al final no entró. Luego lo intenté meter en OUTTA CONTROL, no entró tampoco, y luego entró en este. Ya es el cuarto remix que tiene ese tema. El tema que más me goce en cuanto a producción, el de DAWG! fue increíble la verdad.  

    Es un disco bastante sensorial y envolvedor, entonces quería preguntarte, ¿Cuáles dirías que han sido tus fuentes de inspiración para este proyecto?

    Aunque ahora esté híper canceladísimo, Kanye (risas). Kanye fue inspiración, la verdad, canceladísimo pero musicalmente justo, había sacado VULTURES, y a mí ese disco me tocó. El de VULTURES 2 no lo escuché tanto. También es que ha sacado demasiadas cosas muy rápido, era como que no te daba tiempo a asimilar una cosa. Rosalía fue una gran inspiración también, me mola mucho la manera de la música que tiene ella.

    Hay mucha oposición en el disco, ya sea por las letras o ya por las instrumentales, entre lo orgánico y lo electrónico. Yo entiendo que tiene que ver también con esa misma dualidad de la que hemos hablado entre persona y personaje. ¿Consideras que te contradices mucho?

    Sí, siempre. Al final, yo siento que me contradigo mucho en los temas, pero realmente siento que me contradigo mucho en la vida real. Entonces, al final creo que es algo natural, y creo que o yo estoy loco, o que todos al final tenemos ese punto en el que de repente tienes una emoción donde estás más hypeado, estás arriba, vibrando altísimo, guapísimo, todo bien, pero luego a los tres días de repente estás de bajón total y ves todo mucho más negro, mucho más oscuro. Al final es la movida que yo pienso, que hay altibajos en mi música, pero porque al final también me pasa en la vida real.

    Buscando tu nombre en YouTube lo primero que me aparecía en sugerencias era “bon calso type beat” que supongo que es bueno porque tienes un estilo muy marcado y reconocible a nivel de producción. ¿Cómo definirías tú las cosas que te caracterizan? 

    ¿Ah sí? (Risas) Ni puta idea, tío, ni puta idea, es que no lo sé. Es que es buena pregunta realmente, pero yo no sé ni decir qué género hago porque literalmente los cinco proyectos que tengo pensados para cuando vuelva a sacar música ahora mismo son totalmente distintos y parezco personas distintas, pero me gusta mucho jugar con eso, si no me aburro. No sé decir cuál es el punto de conexión, creo que es básicamente la vida que yo vivo y la manera de pensar, porque me gusta picar de todos lados. Con lo de “type beat” me fliparía ver a peña intentando hacer lo que he intentado hacer yo. Me fliparía ver a alguien diciendo “tío, voy a intentar hacer el sonido que ha sacado este pibe”, tengo verdaderas ganas.

    El álbum es muy personal y está repleto de introspecciones tuyas, pero en él también compartes temas con 8 colaboradores. Más allá de conocerlos, ¿Como has elegido a tus colaboradores?

    Yo siempre he escuchado música de fuera, Estados Unidos y todo eso, y tampoco me había abierto tanto a escuchar a gente de España para no “infectarme” un poco de otras cosas o para sentirme más especial o yo que sé pero que me salía de automático. Y a raíz de esta movida empecé como a indagar y a ver qué está haciendo la peña, sin presiones, ni hostias, ni nada. Sobre todo, sin esa movida que a veces te lleva a decir, “tío, este está consiguiendo esto”, sin esa competición. Empecé a escuchar la música de la peña que está aquí, y ya era consciente de que había peña muy buena, pero me empecé a fijar ya más de cerca, y vi que realmente hay peña buenísima. Entonces, yo me fui haciendo una lista mental de toda la peña que digo, tío, este tiene algo muy especial. Al final cuando me surgía una conversación con cierta persona pues yo lo hablaba con ellos de, “Oye, mira, estoy haciendo esto, me molaría que nos juntáramos, escucharos un poco lo que estoy haciendo, y si sale algo, pues vamos para adelante”. Y de ahí salieron todas, o sea, hubo mucha gente que me habría gustado meter en el disco, pero claro que tampoco se hacía un disco de 15 colaboraciones, no era mi intención. Simplemente era peña a la que admiraba y decía, tío, mola lo que hacen. 

    A pesar de estos colaboradores tu sinceridad y vulnerabilidad que informan el mensaje central del disco no se diluye. ¿Por qué crees que teniendo tantos colaboradores eso queda intacto y sigue siendo un disco muy personal? 

    Porque creo que los temas salieron de una forma súper orgánica. Super orgánica, en el sentido de que al final también al estar produciendo todo el disco, tenía bastante mano a la hora de guiar el tema. Podía decir, mira, aquí molaría que aparecieras tú, aquí molaría no sé qué. No quería que quedaran como temas míos y de repente cachos pegados de otra peña, quería que todo casara. Y a lo mejor tenía un tema ya compuesto y alguien hacía algo encima sin que lo hubiéramos hecho juntos y luego le volví a dar una vuelta al tema para que todo encajara como una pieza.  También creo que cuando haces algo con verdadera ilusión eso luego se nota. Y al final hay como una vibra ahí en el ambiente, que se va reflejando y yo lo notaba muchísimo. Lo notaba muchísimo porque cuando hacía las sesiones con Mvrk, con Diego, con Juicy, con Aleesha, se iba notando que iba saliendo muy natural.

    Jorge tu eres de Alcorcón, y hace no mucho pudiste cumplir tu sueño de cantar en el escenario de las fiestas de dicho barrio compartiendo escenario con La Zowi. ¿Cómo fue para ti cumplir ese sueño? 

    Fue la hostia. Claro, yo estaba acostumbrado desde pequeño ver ahí los conciertos y era como algo que me parecía imposible. Nunca pensé, imagínate cantar ahí, era como no, esto es solo para peña que sé que está ahí viviendo de la música, como si fuera de otra liga. Y ya de repente que me escriban, y ya cuando te ves allí dices, que guapo, es impactante. Encima se llenó, era un momento muy muy guay. 

    Si que es verdad que tanto como en ese concierto e igual en algunos festivales hay público que no ha venido a verte concretamente a ti. ¿Cómo influye eso en el show que das? ¿Te Importa? 

    No, a ver, al final un concierto muchas veces es un intercambio de energía, literalmente. Estás tú y está el público. No eres tú haciendo todo el trabajo y ya el público, que también lo puedes hacer así. Pero sí que es cierto que yo me dejo mucho guiar por la energía que da el público. Entonces hay veces que sé que están gozando con la movida y se nota, y eso va haciendo una movida que al final termina el show siendo guay. Si no te conocen y no les interesa, pues yo te puedo montar aquí toda la peli, pero si están ahí a otra bola, pues es incómodo. Luego también está siempre el típico imbécil que hace como que te quiere demostrar que no estás por encima de él o yo que sé qué y es como, a ver. ¿Cómo te explico esto sin que me lleven preso aquí? (risas) Es esa movida de, yo estoy aquí haciendo mi curro, siempre lo intento hacer lo mejor posible, pero es cierto que depende también de cómo reacciona el público suele ser de una manera o de otra, el show.

    Ya has dado tres shows de la nueva gira, ¿Qué tal está yendo? 

    Muy bien, muy bien. O sea, Vigo que fue para mí como el mejor show de los tres, siempre al final te quedas un poco más con un show. No sé si fue por el día, por cómo yo estaba o por la vibra que se respiraba o por la sala, no sé, pero fue increíble, fue increíble.

    ¿Cómo te lo has planteado? ¿Hay cambios desde la ultima gira? 

    De momento hemos añadido algún tema simplemente. Es que al final como está tan pegado a la salida del disco, porque se nos hecho encima, no he podido meter todos los temas para darle también como un chance a la gente que se lo vaya aprendiendo. Entonces he cambiado el tracklist de momento sobre todo me estoy enfocando sobre todo en los conciertos de Madrid porque el foco está puesto más ahí. Al final no podemos llevar a todo el equipo que vamos a llevar en Madrid a todas las ciudades, porque no son salas tan grandes y es más difícil adaptarlo. Sí que de duración también están siendo más largos los conciertos, estoy intentando meter el mayor número de temas, pero al final Madrid va a ser realmente el show que estamos preparando.

    Yo en Madrid te pido desde aquí que cantes ANTES DE QUE TU ME QUIERAS, o sea que esa no la dejes fuera.

    En Madrid irá todo el álbum entero no te preocupes rey (risas).  

    Guay. Por último, si tuvieses que hacer un remix de un tema del álbum, ¿con quién sería y por qué? 
    Que chungo, tío. Voy a mirar un momento los temas. Pues mira, tengo varias. PANAMÁ me habría encantado con Rusowsky y me habría encantado calma con L’haine y con Cruz Cafuné. Habría sido muy guay pero al final es eso, que no se puede todo en esta vida y al final también la gente tiene sus proyectos.

    Escuchad Número 7 de Bon Calso.