Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, hace historia en la industria musical con su último álbum Debí Tirar Más Fotos (DTMF). Más allá de entretener a la audiencia con su ritmo y sazón caribeño, ofrece un manifiesto político y cultural que resuena desde los barrios más locales de Puerto Rico hasta escenarios europeos, y que próximamente resonará en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid.
DTMF: Estrategia, arte y protesta
Este álbum es una carta de amor y de reclamo. Con un alto nivel de coherencia, desde sus letras hasta sus decisiones estratégicas, Bad Bunny plantea un mensaje claro: Puerto Rico no es un souvenir. Es una colonia.
Cover del álbum DTMF, Bad Bunny.
Una de las piezas clave para entender este discurso es el cortometraje promocional, también titulado Debí Tirar Más Fotos. Escrito y dirigido por Bad Bunny junto al cineasta puertorriqueño Arí Maniel Cruz Suárez, y protagonizado Jacobo Morales (quien representa al artista en el futuro), creando una obra multidisciplinaria, combinando arte, historia, activismo y ficción. Por medio del lamento de no haber tomado más fotos del pasado, invitando a abrazar el legado, valorar las raíces y proteger la memoria colectiva.
Además, cada canción del álbum viene acompañada de un visualizer tipo diapositiva, con textos elaborados junto al historiador Jorell Meléndez Badillo. En estos se introducen datos esenciales sobre la historia puertorriqueña: desde la colonización española, la anexión a EE. UU. y el Grito de Lares, hasta la fauna en peligro de extinción.
Una estrategia innovadora y muy interesante que convierte la música en una experiencia educativa y artística a la vez.
Cuando el ritmo educa
En canciones como NUEVAYoL donde el ritmo, energía y el piquete son esencia, una mezcla muy encantadora de reggaeton y dembow. La letra es una expresión de autoconfianza de su cultura en la diversidad de la Ciudad de Nueva York, dando honor a la música latina y a la gente. Aborda temas de emigración y de un nostálgico verano en la gran ciudad.
Otro gran ejemplo es LO QUE LE PASÓ A HAWAii, donde aborda temas de gentrificación y la pérdida de identidad cultural, comparando la situación de su isla natal con la de Hawái, ambas afectadas por la colonización y el turismo desmedido.
Mientras CAFé CON RON exalta el valor de la comunidad y la tradición musical, LA MuDANZA aborda con claridad la lucha por la identidad puertorriqueña. En ambas, Bad Bunny refuerza su compromiso con una narrativa que no solo entretiene, sino que educa y reivindica.
Video oficial de LA MuDANZA de Bad Bunny (2025).
Una gira mundial sin Estados Unidos
Una de las decisiones más simbólicas del artista ha sido excluir a Estados Unidos en el tour mundial Debí Tirar Más Fotos, que se extenderá entre finales de este año hasta el verano de 2026 por América Latina, Europa, Asia y Oceanía.
Bad Bunny ha sido claro en su posición hacia la política actual estadounidense y sobre el sistema de explotación histórico de Puerto Rico y Latinoamérica. Rechazar sus escenarios es una declaración de principios ideológicos. Y aunque no ha hecho explicaciones públicas, la coherencia entre sus letras y esta decisión es evidente. Su silencio es también parte del discurso, y eso lo convierte en un artista político, aunque no lo aparente.
LOS ANGELES, CALIFORNIA – FEBRUARY 05: Bad Bunny performs onstage during the 65th GRAMMY Awards at Crypto.com Arena on February 05, 2023 in Los Angeles, California. (Photo by Emma McIntyre/Getty Images for The Recording Academy)
El regreso a España
Después de años sin presentarse en España, Bad Bunny regresa con fuerza. Madrid y Barcelona serán testigos de la enérgica fiesta puertorriqueña. Madrid será la única ciudad europea con doble cita. Esto tendrá un impacto artístico y económico significativo para ambas ciudades.
El legado del conejo malo
Bad Bunny nunca ha sido solo un cantante. Desde el inicio expresaba que venía a romper esquemas. Con DTMF, confirma esto: sin colaboraciones con estrellas globales, con boleros, una crítica social, sonidos caribeños crudos y resistencia cultural.
NEW YORK, USA – MAY 05: Bad Bunny Met Gala 2025 (Mike Coppola/MG25/Getty Images)
Su influencia ha llegado a convertirse en objeto de estudio académico en las universidades más prestigiosas del mundo. A partir del otoño 2025, Yale, ofrecerá el curso Bad Bunny: Musical Aesthetics and Politics. Otras instituciones como Princeton, Wellesley College y Loyola Marymount University, ya lo han analizado como prodigio musical y su influencia en temas de raza, género y política.
DTMF es una muestra de su evolución como artista y activista. Es Bad Bunny volviendo a la raíz, usando el arte como herramienta de memoria, denuncia política y transformación.
Dellafuente llega al Wanda Metropolitano en Madrid para firmar uno de los conciertos más importantes de su carrera, tras superar la cancelación del Bernabéu y presentar su nuevo tema Volveré.
Por fin. Después de meses de idas, vueltas, y un Bernabéu que se cayó por su propio peso, Dellafuente y su equipo de Maas llega a Madrid. Y lo hace con un reto que no es menor: llenar el Wanda Metropolitano dos veces. Un movimiento que, para cualquiera, ya sería historia; pero que en su caso funciona casi como el cierre natural de un camino que siempre ha ido a contracorriente.
Porque lo de Dellafuente —o simplemente El Chino, como le llama buena parte de su público— no ha sido nunca lineal. Ni cuando explotó desde Granada siendo prácticamente un outsider, ni cuando el circuito mainstream intentó encajarlo en sus moldes. Él fue montando su propio sistema solar: un lugar donde el flamenco, el reggaetón, el rap, el house noventero o el R&B de medio tempo conviven sin pedir permiso. Todo con un pie en Andalucía, pero con el oído abierto a todo lo que suene fresco, donde sea que suene y compartiéndolo con las nuevas generaciones.
Quizá ahí está una de sus claves: esa capacidad de sumar talento joven antes de que lo haga el resto. De abrirle la puerta a voces que venían del underground más puro —a veces ni siquiera andaluzas— y hacerlas dialogar con su propio ADN. Una Andalucía que en sus manos se ha convertido en algo elástico, global, pero que nunca ha perdido el acento.
Este Wanda no es sólo un concierto más, es una carrera de obstáculos para afrontar lo que fue la cancelación del Bernabéu y todo lo que habrá supuesto a los responsables de su equipo salvar una catástrofe así y seguramente salir a hombros y vitoreados por la gestión final de estos dos Metropolitanos.
Para Dellafuente, de alguna forma, es la validación pública de un artista que ha sabido sostenerse durante años en un equilibrio muy complejo: seguir siendo calle y, al mismo tiempo, ir cada vez más arriba. Mantener la conexión con los códigos de los que venían de abajo, mientras su figura crecía hasta convertirse, a día de hoy, en una leyenda —sí, ya lo es— dentro de la música española.
Y como si todo eso fuera poco, Dellafuente llega a esta cita tras las RONDO Live Sessions y firmar Volveré, su último homenaje a sus raíces granadinas. Coincidiendo con el centenario de la marca Cervezas Alhambra, ha tomado el ritmo del tema original y lo ha reconvertido en una pieza renovada y profundamente inspiradora. Un proceso de creación que, según ha explicado, siguió su manera habitual de entender la música: desde la calma, la pausa y el respeto al sonido que le vio crecer.
El resultado es un tema cargado de metáforas, en el que conviven los cimientos del palo flamenco original con la propia filosofía de vida de Dellafuente, siempre en busca de libertad y autenticidad. «Volveré con otra melodía», canta, resumiendo esa idea de ciclo eterno que tan bien representa a su Granada.
El tema llega, además, como anticipo de lo que serán dos noches históricas en el Riyadh Air Metropolitano los próximos 20 y 21 de junio, donde se espera que más de 135.000 personas presencien el que ya muchos llaman el show más importante de su carrera. Un show que, según el propio artista ha confesado en sus redes, marca «una despedida de algunas de esas etapas que me trajeron hasta aquí».
«Me siento agradecido con todo lo que me ha acompañado y todo lo que he aprendido. Espero poder haberles devuelto lo mucho que me han dado. Y si sienten que aún no es suficiente, espérense a ver los shows. Realmente es el momento más importante de mi carrera. Ahí entenderán todo», apunta.
Sea como sea, lo que está claro es que Madrid está a punto de asistir al punto culmen de un artista que ha sabido crear su propio lenguaje y que nos ha acompañado a la gran mayoría desde sus inicios. Un artista al que le han sobrado siempre las etiquetas y al que, por mucho que lo intenten encasillar, sigue y seguirá sonando a lo que sólo él sabe hacer: Dellafuente.
Un nuevo capítulo generacional Con Spanish Leather (2025), Álvaro Lafuente, más conocido como Guitarricadelafuente, no solo confirma que es una de las voces más especiales de la música española, sino que se atreve a romper moldes. Este disco es un viaje entre lo rural y lo urbano, entre la inocencia y la madurez, que conecta de lleno con las inquietudes de su generación. Aquí no hay miedo a hablar de deseo, ironía o emociones a flor de piel. Es el reflejo de alguien que ha crecido, que se atreve a ser quien es y a contarlo sin filtros.
El cuero: símbolo, actitud y juego El título no es casualidad, Spanish Leather es mucho más que una referencia al pasado: es una metáfora de la piel, de lo que nos protege y a la vez nos expone. Álvaro juega con la tradición, la reinventa y se ríe de los clichés. La portada y la estética del disco lo dejan claro: aquí la masculinidad se mira al espejo, se parodia y se celebra desde un punto de vista libre, sin complejos. El cuero es, como dice él, una invitación a desnudarse emocionalmente delante de todos.
Sonidos: raíces, vanguardia y cero miedos Musicalmente, Spanish Leather es una evolución natural pero ambiciosa respecto a su debut La Cantera (2022). Álvaro se rodea de productores top como Carter Lang, pablopablo o Raül Refree, entre otros, y se lanza a experimentar. Aquí hay folk, sí, pero también distorsión, autotune, bases electrónicas y guitarras que suenan a campo y a ciudad. Cada canción es un universo propio, y se nota que no ha tenido miedo a probar cosas nuevas. Spanish Leather es un disco que suena a ahora, pero sin olvidar de dónde viene.
Letras: deseo, humor y verdad Las letras de este álbum son directas y sin rodeos. Álvaro habla de deseo, de libertad, de vivir el momento y de reírse de uno mismo. Canciones como Full Time Papi, Futuros Amantes o Port Pelegrí mezclan ironía y sensualidad, y muestran una masculinidad mucho más abierta y flexible. Aquí no hay postureo: hay ganas de contar lo que se siente, aunque sea incómodo o incluso “cringe”. Y eso, lejos de restar, suma autenticidad y conecta con quienes buscan música real.
¿Qué transmite cada canción de Spanish Leather?
BABIECA! El disco arranca con energía y frescura, transmitiendo desde el primer momento una sensación de apertura y bienvenida: guitarras alegres y acordes mayores que crean un ambiente optimista, casi festivo, que invita al oyente a sumergirse en el universo del álbum. La melodía, ligera y desenfadada, marca el tono de lo que está por venir y anticipa un viaje musical lleno de matices y sorpresas.
Futuros amantes Este tema es pura actitud. Guitarras que suenan crudas, un ritmo que te empuja y una melodía que invita a dejarte llevar. Hay tensión, hay sensualidad y hay un estribillo que se te mete en la cabeza. Aquí el folk se mezcla con el pop y el resultado es un temazo para escuchar en bucle.
Full time papi Aquí Álvaro se suelta y juega. La base es moderna, la guitarra sigue ahí marcando el sello, pero lo que engancha es ese estribillo pegadizo y la ironía que se respira en cada frase. No es fácil hacer que algo tan divertido suene tan bien, pero en este sencillo lo consigue. El autotune y los coros le dan un toque moderno y fresco sin perder el estilo.
Puerta del Sol Empieza suave, casi como una nana moderna, pero de repente explota y la producción se vuelve más cañera. Aquí hay contraste: de la calma al caos, de lo íntimo a lo grandioso. Es una de esas canciones que te llevan de viaje sin moverte del sitio.
Pipe dream Aquí el ritmo manda. Sientes la influencia del reggaetón, pero con un giro experimental que lo hace diferente. La melodía es juguetona y pegadiza, perfecta para bailar o para escuchar con cascos mientras imaginas que eres el protagonista de tu propia película.
Poses Este tema es pura experimentación. Vocoder, ruidos raros, armonías que no te esperas y una letra que se ríe de los estereotipos. Es de esos cortes que te sorprenden y te hacen pensar: “vale, esto no lo había escuchado antes”. Personalmente, el final me recuerda, de forma simpática, a la melodía de Me colé en una fiesta de Mecano, un detalle que me ha gustado y que aporta un guiño nostálgico al tema.
Los chicos del club En esta parte el disco se pone más loco y experimental. Voces dobladas, efectos raros y una sensación de estar en una especie de sueño colectivo. La melodía es sencilla, pero lo que resulta atractivo es el ambiente de “aquí estamos todos y todo vale”. Pura comunidad.
Port Pelegrí Si cierras los ojos, casi puedes oler el mar. La guitarra acústica manda y la melodía fluye ligera, como una tarde de verano sin preocupaciones. La percusión le da un toque de rumba, pero todo suena fresco, sin caer en lo típico. Es de esos temas que te ponen de buen humor sí o sí.
Mataleón Minimalismo total: guitarra y voz, sin filtros. Aquí Álvaro se desnuda (musicalmente) y deja que la emoción hable. La melodía es libre, los acordes suenan abierto y el resultado es súper íntimo, como si solamente te cantara a ti.
¿Quién teme a la máquina? En esta canción la cosa se pone más seria. La base es electrónica, la armonía tensa y la melodía casi hablada. Álvaro reflexiona sobre la industria musical y el resultado es un tema peculiar, pero que engancha si te dejas llevar por el viaje.
Sonata nº9 de los heavies de Gran Vía Un interludio instrumental que homenajea a los míticos músicos callejeros de Madrid, mezclando sensibilidad clásica y ese punto eléctrico. Es un respiro que suma personalidad y conecta tradición con calle.
Tramuntana El broche final, enlazado perfectamente con el interludio anterior. Una balada que te abraza, con una melodía dulce y nostálgica que te deja pensando. Aquí la voz brilla y la armonía te envuelve. Es el cierre perfecto para un disco que va de la fiesta a la emoción en menos de una hora.
Cada canción de Spanish Leather aporta su propia energía, pero todas juntas forman un viaje sincero y sin miedo a mezclar estilos, emociones y sonidos. El disco es como una ruta con paradas muy distintas, pero que al final te deja claro que lo importante es atreverse a ser uno mismo y disfrutar del trayecto.
El proceso creativo: libertad, espontaneidad y humor El proceso creativo de Spanish Leather ha sido pura libertad. Álvaro y su equipo no han puesto límites: cualquier idea, por loca que pareciera, podía acabar siendo el hit del disco. Full Time Papi nació de una broma interna, y así han surgido muchos de los mejores momentos del álbum. Esa espontaneidad y ese humor hacen que el disco respire frescura y que hable el mismo idioma que una generación que ya no quiere filtros ni artificios.
Colaboración y diversidad: la nueva escena Uno de los puntos fuertes del disco es su espíritu colectivo. Álvaro agradece y celebra el talento de la nueva generación de músicos españoles, que han dejado su huella en cada canción. Spanish Leather es una fiesta de estilos y voces, un reflejo de una escena musical que apuesta por la diversidad y la colaboración. Aquí la música es un punto de encuentro, un espacio para compartir y crecer juntos.
Reinventar el folk: una tendencia con nombre propio Spanish Leather no es solo un disco, es el ejemplo de cómo se puede reescribir el folclore desde la libertad y la emoción. Álvaro rompe con lo de siempre y lo reconstruye a su manera, conectando con un público que busca algo más que nostalgia. Esta tendencia va más allá de la música: es una actitud, una forma de entender el arte y la vida.
Reinventarse sin perder la esencia La clave de este álbum es la valentía para cambiar sin dejar de ser uno mismo. Álvaro ha dejado de lado la perfección técnica para apostar por la emoción. Ya no necesita la guitarra como escudo: ahora se mueve libre en el escenario, se expresa con el cuerpo y deja que la música hable por él. Spanish Leather es el ejemplo de que se puede innovar sin perder las raíces.
Más allá del cuero: identidad y futuro Spanish Leather es más que un disco: es una declaración de intenciones, un espejo de lo que somos y de lo que queremos ser. Guitarricadelafuente demuestra que la música puede ser divertida, profunda y auténtica a la vez.
Nota: Este artículo se inspira en entrevistas y declaraciones públicas de Guitarricadelafuente, así como en la escucha y análisis personal del álbum.
Claudio Montana celebra su esperado regreso a la música, de la mano de RUSIA IDK, con un triple show milimétricamente detallado en la ciudad que enmusa su música, afrontando una nueva etapa en su carrera, cargada de contrastes y recuerdos, pero sobre todo, llena de color, aire fresco y buena compañía. ¡Como volar una cometa!
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA: La Figura y Estatus de Claudio Montana
Es increíble cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando me gradué del instituto. O cuando mi mayor preocupación consistía en elegir qué película alquilar en el videoclub el fin de semana, o esperar a que llegara la hora de bajar al parque a jugar a la pelota con mis amigos. De igual manera, me pasa con la música. Puedo recordar con la exactitud del presente cómo fue la primera vez que escuché una canción que me marcó o algún artista que me sorprendió de alguna manera. Y sobre todo, si se trata de alguien como Claudio Montana.
Esto es curioso. En un momento en el que la presencia constante en redes es casi obligatoria, y el ritmo de demanda de nueva música por parte de los artistas es cada vez más alto, podríamos pensar que justamente la figura de Claudio sería la que tenía un mayor potencial de ser apartada a un lado y perdida de vista. Él es uno de esos artistas que no se caracteriza precisamente por sorprender con un nuevo lanzamiento cada semana (ni cada mes… ni cada año…), y está claro que no va a ser uno de mis artistas más escuchados en el Wrapped.
Pero lo cierto es que cada vez que aparece, me tiene ahí, pendiente, tratando de perseguir la concentración plena, para no perderme ni un solo detalle de su obra. Y cuando no lo hace, me tiene ahí, preguntándome cuándo será la próxima vez que escuche sus aspiraciones e inquietudes. Y eso es de admirar.
Habían pasado casi dos años desde que «Carbone», el más reciente capítulo de su diario musical donde nos revelaba su partida de Madrid en búsqueda de una paz mental, llegó a nuestros oídos, cuando recibimos la noticia de que Claudio Montana volvería al ruedo este año, pasando a formar parte del colectivo musical independiente «Rusia IDK», con la distribución de un nuevo single llamado «El paseo» y la gran sorpresa de un concierto único de tres fechas que anunciaba por todo lo alto su regreso a esta gran ciudad, tan llena de contrastes, pero que tanto ha inspirado su carrera.
Y, por supuesto, como no podía ser de otra manera, nosotros no nos lo podíamos perder.
LA VUELTA A MADRID (POR LO BUENO): Triplete de Detalles, Compañía y Amor (y Shows)
Instantes antes de entrar al concierto, al ver la fila kilométrica que rodeaba las inmediaciones de la Sala But, me vino a la cabeza el momento en el que salieron a la venta las entradas y lo mucho que me sorprendió la velocidad en la que se volatilizaron. Justo ahí, pude reafirmar de primera mano que esta sensación que provocaba la música de Claudio era algo a escala popular, y que a nadie le va a molestar si necesitas tomarte un tiempo alejado de todo, si tu aportación a sus vidas ha sido beneficiosa. Siempre habrá gente esperando tu regreso, con las mismas ganas, o incluso más que tú mismo, si es posible. Y vaya que sí había ganas.
De forma recíproca a nuestro entusiasmo, Claudio nos entregó un show a la altura de las expectativas. Primero de todo, destacar la gran labor de aprovechamiento del espacio para dar forma a una experiencia inmersiva de 360 grados, contando con varias pantallas adicionales que añadían contexto a la obra y transfondo del artista, funcionando como un pequeño museo de objetos con gran valor simbólico para Claudio, un diseño de iluminación titánico que tintaba al recital de una sensación de incertidumbre, exteriorizando el sentimiento presente, y un pequeño puesto que nos daba ciertas pistas sobre el imaginario conceptual del ansiado y muy próximo regreso a la música.
Así, el concierto se desarrolló de forma muy teatral, estableciendo una sucesión de actos a través de claros y oscuros que buscaban contar una historia de evolución. De cambio, inquietud y sobre todo de adaptación. Esa historia que tanto hemos escuchado a través de sus canciones, que aunque rodeada de información aparentemente fragmentaria, sigue un hilo conductor y un tema recurrente que se manifiesta como inquietud: el papel de la gran ciudad en la búsqueda de supervivencia frente a la vida adulta.
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
Claudio, como posiblemente muchos de los asistentes al concierto, ha tenido que enfrentarse, a una edad temprana, a la necesidad de desplazarse de su hogar con el objetivo de perseguir un futuro y, con ello, adaptarse al cambio en un lugar cuyo ritmo y estilo de vida es completamente diferente y acelerado respecto a cualquier otro lugar que conozcas. Un hecho que, por supuesto, llama a la reflexión de decidir cuál es la opción que más te beneficia. Pero, no solo mirando en favor de la oportunidad, sino también de la salud, de la compañía e incluso de la felicidad. Entonces, ¿merece la pena irse de Madrid por lo malo, o volver a Madrid por lo bueno?
Esta es la cuestión que tanto se ha replanteado Claudio en su música y que llegó a su clímax entre «Carbone» y «El Paseo». Ahora, Claudio ha vuelto a darle una oportunidad a la ciudad, volviendo a Madrid por la pasión por los detalles de su profesión, la compañía de sus amigos, presentes en el concierto en canciones como «Giovanni de Luca» y «Nuevo Duelo», y por el calor humano y amor hacia su arte por parte de sus seguidores, materializándose como reafirmación total en un regreso a la música, y por encima de todo, en un regreso a los escenarios que demuestra que, en este desafío, nunca estará solo.
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
SOBRE CÓMO VOLAR UNA COMETA: El Regreso a la Infancia.
Esta incorporación al equipo Rusia IDK por parte de Claudio ha llegado de la mano con «Sobre cómo volar una cometa», un EP de cuatro canciones que propone un soplo de aire fresco en el estilo habitual de Claudio, colaborando en la producción con el dúo de Art Pop con tintes de Ambient «Ultralágrima», estilos que toman una gran presencia en la escucha.
Y es que, en «Sobre cómo volar una cometa», la participación de Ultrálagrima busca acentuar el estado contradictorio de la incertidumbre y el caos de la vida adulta y cosmopolita mencionado previamente, exponiéndolo mediante la yuxtaposición a otra sensación completamente contraria: la inocencia de un niño. Desde la temática que señala su título hasta las melodías infantiles y nostálgicas que toman el control de las outros de cada canción, el EP nos transporta a una época en la que no había preocupaciones y que, como dije al principio, no parece distar demasiado de la actualidad en nuestras memorias.
Entonces, ¿acaso todo esto significa que lo de antes era infinitamente mejor y que ahora la vida es una @#$%&? Para nada. Durante el EP, podemos ver a un Claudio más optimista, que afronta una nueva etapa en su vida de la forma correcta: estando agradecido por el ahora y por la gente que le acompaña en su camino, y convirtiéndose en un adulto que comprende que para tener una vida plena, nunca hay que dejar que desaparezca ese niño interior que todos tenemos.
Sí, la vida ahora tiene exámenes, alquileres caros y reuniones larguísimas de Google Meet. Pero no por eso no puede haber películas, tardes en bares y noches de juegos de mesa con amigos. Esas cosas que, aunque tu día haya sido el más largo del mundo, te motivan a seguir adelante. Y es que, aunque esto que digo pueda parecer algo muy típico y sencillo de seguir, a veces se nos hace bola encontrar el equilibrio. Pero, al final, todo llega, y el resultado es precioso. Es como, por ejemplo… Volar una cometa.
Hay discos que no sólo se escuchan: se viven, se habitan y se recuerdan. Cleopatra, de The Lumineers, es uno de ellos. Un álbum que desde 2016 sigue latiendo en quienes lo hicieron suyo. Esta es una crónica sobre una banda, una película y un viaje emocional que empieza en una carretera americana y termina, de algún modo, en Madrid.
La noche madrileña se dispone, una vez más, a ser escenario de uno de los rituales musicales más esperados del año: el regreso de The Lumineers, en concierto. Justo en la antesala de ese estío que cada año suspende la ciudad en un paréntesis latente, como si Madrid necesitara despojarse de sí misma para recobrar el aliento. Camino por Malasaña cuando uno de los carteles de la gira, aferrado a una pared descascarillada, irrumpe en mi trayecto con la contundencia de lo inevitable. La fecha, destacada en mayúsculas, me reclama. Y con ella, la urgencia de escribir. Quiero escribir sobre el grupo y sobre ese álbum que, sin previo aviso, vino a definir lo que suena de fondo en casa o vibra en mis auriculares mientras camino hacia algún lugar.
Quiero detenerme en el imaginario que lo sustenta, en el concepto narrativo que da forma a cada canción, a los silencios entre tracks, y que he recomendado tantas veces con la devoción con la que se comparten ciertas películas o poemas. Hay entusiasmos que no se explican, se contagian. Sobre todo cuando el otro ya conoce aquello de lo que hablamos y basta un gesto o un verso para entendernos. Y es precisamente esto lo que despliega Sleeping on Floors. Isaac Ravishankara concibe un largometraje cuya sinopsis visual —presentada en forma de videoclip— acompaña una de las piezas homónimas más emblemáticas de la banda y, a su vez, da inicio a Cleopatra: un álbum tejido con melodías que esta noche esperamos escuchar en vivo, como quien asiste a un reencuentro con algo íntimo y largamente esperado.
Portada del álbum «Cleopatra»
Km 0
Un primer plano de Cleo abre el film, anticipando el deseo inminente de huida junto a Anthony. Juntos dejan atrás su hogar en California y emprenden un rumbo incierto hacia Nueva York. Son figuras arrastradas por esa emoción ambigua, agridulce, de quien necesita escapar sin saber del todo si ha elegido bien, pero obedeciendo unas instrucciones que resuenan —casi a gritos— dentro de la cabeza. La intuición, una vez más, impone su ley. Así comienza un viaje de varios días a través del país, con un propósito silencioso pero firme: construir un nuevo hogar juntos. Uno donde, por ahora, cada noche se duerme sobre un suelo distinto siendo el trayecto en sí el único territorio posible hasta alcanzar el destino final.
A medida que avanza la trama, somos testigos de la comunión entre dos almas enamoradas. Por supuesto, no exentas de sus fracturas emocionales, de sus miedos, de esos saltos al vacío —y siempre de espaldas— que sólo el amor se atreve a dar. Justamente ahí reside una de las cosas que más me fascinan de su vínculo: la decisión de recorrer una carretera incierta, con paradas imprevistas y encuentros fugaces con personas que también arrastran sus propias historias en reparación. Ravishankara no sólo condensa en ochenta minutos la poética sonora de The Lumineers, sino que consigue algo aún más delicado: hacernos sentir cerca, casi cómplices, de dos personajes que apenas acabamos de conocer durante una noche que se parece demasiado a las nuestras. Una noche en la que también nosotros queremos sentir.
Fotograma inicial de la película «Sleeping on Floors»
¿En qué suelo dormirás tú?
El espacio que Ravishankara concede al espectador se sitúa lejos de la perfección técnica a la que nos ha acostumbrado la industria audiovisual, pero muy cerca de algo más valioso: el cumplimiento pleno de su propósito. Nos lleva lejos, con Cleo y Anthony, en un coche desvencijado que atraviesa los paisajes abiertos de Estados Unidos, mientras la emoción —más que la nitidez— guía la mirada. Por eso, tanto si hoy asistes al Movistar Arena como si dejas que las canciones suenen a todo volumen en casa, no estarás simplemente escuchando un disco ni viendo una película. Estarás habitando una historia pensada para volverse parte de ti, de tu memoria y de ese momento en el que le recomendaste a alguien una canción de The Lumineers.
Dicen que las grandes ideas nacen en los lugares más inesperados, y El Balcón es el claro ejemplo. ¿Quién se imaginaría que una simple barandilla en plena calle Pez, en Malasaña, acabaría convirtiéndose en el escenario musical más original de Madrid?
Todo comenzó como una improvisación, como suelen arrancar las mejores historias. Un día, un grupo de amigos —Adri, Marina, Edu, Nacho, Manu, Eva y Dani— decidió cambiar el salón por El Balcón, sacar la guitarra, enchufar un micro y tocar para quien quisiera escuchar. Lo que parecía un concierto casual entre colegas acabó siendo una live session que sorprendió a todos los que paseaban por la zona.
El Balcón como plataforma musical cercana y sin filtros
El Balcón es justo eso que estás imaginando: un proyecto musical casero, auténtico y sin artificios, donde los artistas tocan desde lo alto, directo al corazón del barrio.
Inspirado en el concepto de Tiny Desk, pero con el alma castiza de Malasaña, esta propuesta nace con un propósito claro: dar visibilidad a músicos emergentes y recuperar esa costumbre de parar, mirar hacia arriba… y dejar que la música te abrace desde un balcón.
¿Por qué el símbolo de el balcón?
En su video de presentación, sus creadores nos hablaban de la cantidad de balcones icónicos que han marcado nuestras vidas (aunque sea en la ficción). Desde Desayuno con diamantes hasta Friends, pasando por revoluciones, bodas y confesiones románticas… El balcón siempre ha sido testigo de momentos importantes. Ahora, también lo es de un renacimiento cultural en pleno corazón de Madrid.
El Balcón es una forma nueva de vivir la música, sí, pero también de vivir el barrio, de reconectar con lo que nos rodea. En tiempos donde todo parece diseñado para consumir sin pensar, aquí se propone lo contrario: parar, escuchar y compartir.
Desayuno con diamantes, Blake Edwards (1963)
El encanto de lo espontáneo
Una de las cosas que más llama la atención de El Balcón es su capacidad para hacer de lo cotidiano algo extraordinario. La espontaneidad es su seña de identidad. Que se cuele un claxon, una voz de fondo o el viento moviendo las hojas… No existe ningún tipo de postproducción. Lo que ves y oyes, es lo que hay.
El Balcón es un grito musical contra la velocidad y la desconexión que invaden nuestras ciudades. Se trata de conseguir que la gente se pare, que escuche y que sienta. En una época donde lo efímero reina, estos chicos apuestan por lo duradero, por los conciertos de 13 minutos que te dejan huella, por artistas que cantan desde las entrañas. Y todo eso, desde la barandilla de una casa en Malasaña.
Lo mejor de todo es que, lo que empieza en la calle Pez, no se queda ahí: las sesiones se graban desde el balcón de enfrente (gracias a un vecino solidario comprometido también con el proyecto) y se suben a plataformas digitales para que todo el mundo pueda disfrutar de esta experiencia única.
Y lo que viene…
Puede que El Balcón sea aún un proyecto pequeño, pero ya han conseguido subir a ese escenario improvisado a Azuleja, Nu?, Teo Planell, Roy Borland y Jimena Amarillo.
Aunque sus sueños son grandes, sus creadores van paso a paso. Sin prisa pero con mucha ilusión porque se trata de cuidar el alma del proyecto.
Así que ya lo sabes: si algún día te das una vuelta por Malasaña, mira hacia arriba. Tal vez escuches una guitarra, una voz dulce o unos acordes que te inviten a parar. Quizá sea El Balcón, regalándote un pedazo de magia musical en medio del ruido de la ciudad.
Porque entre el cielo y el suelo, hay algo más que cemento y ladrillos. Hay música. Hay comunidad. Hay vida. Hay El Balcónde Calle Pez.
Bon Calso inaugura la Temporada 2025 de la iniciativa primaveral de conciertos ‘Sound Isidro’ con un doblete madrileño en la gira de su más reciente disco ‘Número 7’, llenando de energía, temazos y muchas sorpresas la, ya habitual, en su carrera y en la nuestra, Sala But.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Siempre que alguien me pregunta cuál es el artista que más veces he podido ver en directo, uno de los primeros nombres que se me viene a la cabeza (llegando a igualar el contador de Andy y Lucas, La Hungara y alguno más, que casi anualmente vienen a cantar a las fiestas de mi pueblo) es Bon Calso. Y es que el artista madrileño lleva manteniéndose en el foco de mi radar, y el de muchos de los conocedores del urbano español que nos estén leyendo, ya unos cuantos años, gracias a una secuencia de cuatro álbumes de tal atractivo que me ha llevado a sentirme en la necesidad de acudir a cada una de sus respectivas giras.
‘OUTTA MY HEAD’, ‘Love Me Not’, ‘OUTTA CONTROL’ y ‘Número 7’. Aún con poco tiempo de separación entre sus lanzamientos, cada uno de estos proyectos supo encontrar esa pieza que volvía a dotar de frescura la fórmula de Bon Calso. Ya fuera la introspección de su debut en el largo, la sensibilidad del proyecto que le prosiguió ese mismo año, la autoconfianza obtenida tras un año de reflexiones y éxitos con el tercero o la madurez de una esencia prometedora en este más reciente disco, siempre ha habido un detalle que, dentro de una música que muchos ya conocíamos, ha sabido evolucionar a la par que todos nosotros, para seguir acompañándonos en nuestro camino.
Captura de Pantalla de los Últimos 4 Proyectos de Bon Calso (Spotify)
Es por esto que cada show de Bon Calso ha servido como una especie de checkpoint en mi vida. Un momento en el que me paro a reflexionar, no solo sobre la evolución del artista respecto a su proyecto anterior, sino también sobre cómo ha cambiado mi forma de pensar, mi percepción sobre el arte, mis gustos e incluso mi vida desde entonces (algo así como la tradición de Billie Eilish en Vanity Fair). Así que, cómo no podía ser menos, aquí estoy, esta vez, listo para dejar constancia en un texto de mi experiencia en el show del tour de ‘Número 7’ de Bon Calso.
Obertura: Una (Canción) Para Todos, y Todos Para Uno (Bon Calso).
El Show, como no podía ser de otra forma, comenzó dando prioridad a esa novedad y frescura que Bon Calso tenía para mostrarnos este año, y así nos lo dejó saber el simple, pero inteligente, detallito de una peculiar cuenta atrás, que se detuvo en el momento de llegar al ‘Número 7’. Así, ‘DetoXXX’ se abrió paso entre la gente, dando el pistoletazo de salida con un primer pogo a un comienzo de noche que no le faltaría ni un ápice de intensidad.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Y es que ese primer pogo se convirtió en un segundo y un tercero, y me atrevería a decir que innumerables más, que realmente se podrían contar como uno solo muy extenso, tanto en tiempo como en espacio, ya que el agujero negro que se apoderaba de la sala, que atraía a los asistentes hacia su interior y del que no se podía escapar, no se cerró en ningún momento. Y normal. Esto es lo que ocurre cuando la elección de canciones para calentar a un público, impaciente de ser calentado, se compone de bombazos como ‘PLAYBOY’, ‘AHA’ y ‘FREAKY’ con la aparición de West Dubai.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Alguno se habrá asustado leyendo esta información. ¡¿AGUJERO NEGRO?! ¡¿NO SE PUEDE ESCAPAR?! Tranquilos, que como buen artista versátil que fue nuestro anfitrión, sabréis que siempre deja tiempo para disfrutar de otro tipo de sensaciones. Y eso es lo que más mola. Si te apetecía bailar, ‘FLORENCIA’ o ‘West Side Story’ con Aleesha motivaban a sacar tu lado más disfrutón. Si, por el contrario, estabas algo decaído o decaída por desamor, ‘Ojalá’ o ‘Que Te Vaya Bonito’ estaban ahí para ayudarte a liberar. Y, si en cambio necesitabas un empujoncito para seguir adelante y empoderarte al máximo, podías lanzar con todas tus fuerzas un ‘Pow Pow Pow’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Así, este inicio de concierto demostró que un concierto de Bon Calso puede ser una experiencia disfrutable para todos. Si eres un fan nuevo y piensas que no vas a saberte ni una, ERROR. Si, por el contrario, eres un fan antiguo y piensas que no va a cantar ninguna de las que ya te sabes, ERROR. Quizás, ¿estás enérgico y piensas que va a ser todo llorar? ERROR. Y, ¿estás sensible y piensas que va a ser todo saltar? ERROR. Disfrutes lo que disfrutes, no lo pienses, ve y disfrútalo. (A no ser que no disfrutes de Bon Calso. Entonces… igual sí que este concierto no es lo tuyo. ¿Creo que es obvio, no? Peeeero, eso no puede ser posible. Ve igualmente, te acabará gustando).
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Desarrollo: Una Alineación Digna de 11 Titular Presenta ‘Número 7’.
Después de entrar en calor, con un deleite para cada uno de los diferentes miembros del público, Bon Calso vino a demostrar que su nuevo proyecto tenía un amplio potencial de directo. ‘Número 7’ ha dado vida a un Bon Calso con más ganas de experimentar, dándole un gran peso a las instrumentales dentro del proyecto, que se hicieron notar en el concierto con canciones como ‘Baccarat Rouge 540’, ‘Héroe’ y ‘seis nueve’ y sobre todo, ahora que ha encontrado un sonido identificativo con el que se siente cómodo, con muchas ganas de abrirse a colaborar.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
‘Número 7’ puede ser el proyecto con las colaboraciones más numerosas y sólidas de la carrera de Bon Calso, y así se pudo ver y escuchar durante todo el desarrollo del show. Desde la aparición de esas nuevas promesas (como hace no tantos años lo fue Bon Calso, y que ya comienzan a hacerse un nombre en la escena gracias a oportunidades como esta), como son Superreservao haciendo su aparición para interpretar ‘via Maffia’ y Guxo, con ‘I’LL TAKE CARE’, hasta la involucración de artistas de gran renombre como son Diego 900, subiendo al escenario para mostrarnos ‘EL PR€CIO’ y L’Haine con la ‘calma’, Aleesha interpretando su ‘West Side Story’ y Enry-K para ‘DAWG!’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Pero sí, yo (en mi humilde opinión) me tengo que quedar con dos de estas participaciones dentro del concierto, estas son las de Juicy BAE y mvrk. Para mí, dos personas que se adueñan del lugar cada vez que aparecen en un escenario, aunque no sea su propio show, gracias a la monumental presencia escénica de la que disponen. Y por supuesto, por el nivel de calidad de los temazos que manejan.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Y es que, ¿cómo no iban a ser mis favoritos cuando nos brindaron verdaderos bangers como ‘ANTES DE QUE TÚ ME QUIERAS’ y ‘N¥’? Y por lo que pude ver en las reacciones del público, no fui el único.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Cierre: Bon Calso y La Orden del Remix (de los Nuevos Clásicos).
Para ponerle el broche de oro a un show de categoría, Bon Calso tenía guardados algunos ases sobre la manga. Algunos venían siendo muy esperados por muchos desde el comienzo del concierto, como era el momento en el que la oscuridad de la sala se llenara de ‘Estrellas’ (o flashes de móvil) para disfrutar en sintonía su canción más conocida. Pero, cuando todo parecía haber terminado, y todo el mundo gritaba «¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!», como es costumbre en todo buen concierto, sabiendo que todavía queda una canción más, Bon Calso volvió a aparecer con no una, ni dos, sino tres regalos más.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Hace unos instantes, os hablé de la tremenda alineación con la que contó el concierto, asemejándola a un 11 titular de un partido de fútbol. Y si nos ponemos a contar, sumando al propio Bon Calso, la aparición de West Dubai con su colaboración en ‘OUTTA CONTROL’ y los OCHO colaboradores de ‘Número 7’, dan… Efectivamente, diez. Esto no podía quedar así, y la gente lo sabía. Hacía falta un 11. Y quién si no mejor, para tomar el puesto de delantero centro y meter el gol decisivo en el minuto 90, que el mismísimo alma de la fiesta allá donde va: Mda, que apareció, haciendo que la gente se subiera por las paredes (cosa que él hizo de forma literal) al cantar la mítica ‘Pornstar’ de ‘OUTTA MY HEAD’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Por último, Bon Calso se encargó de que la fiesta no frenara ni en los momentos finales, llevando la emoción (y los pogos) a todo lo alto con dos remixes bien cañeros de dos de sus mayores temazos, ya considerados nuevos clásicos: ‘Don’t Cry’ y, por supuesto, ‘Estrellas’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Conclusión: Otro Tanto Para el Marcador (+1).
Como he ido desarrollando a lo largo del artículo, puedo decir que un año más, he notado una mejoría y madurez en la mayor parte de aspectos del show de Bon Calso, que acompaña a la también notable en su música. En este caso, la importancia de las instrumentales y remixes, y por supuesto, la personificación de la bonita sensación de comunidad que se ha generado dentro de la escena, fueron los detalles que más denotaron su presencia durante el show y lograron que, en una ocasión más, mereciera la pena asistir a la gira de Bon Calso.
Cartel Promocional de las Fechas del Tour de ‘Número 7’ de Bon Calso en All Nighters (@allnightersprod)
El pasado fin de semana del 5 y 6 de abril se celebró, en IFEMA Madrid, la sexta edición de Scrapworld, la feria de moda urbana más relevante de nuestro país, la cual contó con más de 75 stands pertenecientes a las más prometedoras marcas de ropa nacional. Entre ellos, pudimos ver, desde nombres más asentados como M***shakes, Scuffers, COLD CULTURE, Fake Gods y Dame Après Paris, hasta joyas emergentes como AILE, FRONT ROW, Bessel Friends y Xanthism, que acumulaban filas y filas de personas deseosas de conseguir las prendas del momento.
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Pero aun siendo la moda el foco principal del proyecto organizado por Carlos Martín «ByCalitos», Miguel Antón y Juan Villegas, desde hace años, el evento ha buscado funcionar, no solo como un lugar de reunión para amantes de la moda, sino también como un escaparate para todo tipo de cultura. Y así lo demostró, siendo, un año más, uno de los puntos más fuertes del evento, su apartado musical.
En 2024, Scrapworld ya apostó por añadir a su evento un escenario donde, durante sus dos jornadas de duración, subirían algunos de los artistas que comenzaban a sonar con más fuerza en la escena española, tales como Ralphie Choo, Hoke y Bon Calso. Este año, no podía ser menos, y la gente lo sabía. Desde que se anunció la programación y cartel del Scrapworld 2025, la música fue una de las motivaciones principales para un gran sector de los asistentes, para lanzarse a adquirir su entrada. Qué, ¿por qué? Ahora mismo lo veréis.
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
DÍA 1: Reggaeton Antiguo, Una Oda a España y el Brillo del Golden Boy.
La primera jornada dio comienzo con mucho sazón, batería y reggaeton, dando el pistoletazo de salida y el llamamiento perfecto al nuevo y titánico escenario principal para los primeros visitantes del evento, con tres de los mayores referentes nacionales actuales de dicho estilo musical: El Bugg, Raul Clyde y Metrika, algunos de los cuales, haciendo honor al evento, repartieron merchandising entre el público y contaban con sus respectivos stands de moda dentro del evento.
El Bugg fue el encargado de atraer a los primeros conocedores de la corchea, que esperaban ansiosos a poder demostrar esa pasión que tanto ha generado el pegadizo estribillo de «California», y algunos curiosos, que si no conocían su música previamente, ahora no podrán dejar de escucharle después de darle todo al ritmo de «Swiper no robes». Y es que, es inevitable no moverse con ese HIT, que tras año y medio desde su lanzamiento, aún sigue afianzando nuevos oyentes.
Diferente, y, en mi opinión, muy original, fue la propuesta de show de Raul Clyde, uno de los nombres más sonados del evento, que, tras haber petado el Vistalegre una semana antes, haciendo regresar al gran público de Madrid al 2014 con sus mayores éxitos, decidió elegir para el Scrapworld otro setlist algo más único y personal, para seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: encontrar la frescura en la nostalgia.
Y es que, la mayor parte de este nuevo show se conformó de versiones de los mayores clásicos del Reggaeton, que tanto inspiraron a Raul a hacer su propia música, como lo son «No Dice Na» de Ñengo Flow, «Me prefieres a mí» de Arcángel, «Tropical» de La Mafia del Amor e «Imaginaste» de Jhay Cortez. Fue algo que, yo, no sabía que necesitaba. Pero wow, cómo lo disfruté.
Para dar cierre al ciclo reggaetonero, contamos con la presencia del imponente y explícito don de performance de «La Madre Fundadora». Vestida de túnica negra y acompañada de un culto de bailarinas que rodeaban y adoraban su figura, Metrika puso a perrear hasta abajo a su público de fieles, al ritmo de canciones como «Al Gimnasio en Tacones», «Lip Combo» con la aparición estelar de L0rna, y su más reciente «DIVA DEL INFIERNO».
Tras este explosivo comienzo, acompañado además de algunos DJ Sets de Tony Roig, Gideo y Rata de Internet que pusieron banda sonora a nuestras visitas y compras por la micrópolis de la moda, Atlantic Records vino a recordarnos que, en este lugar, no había tiempo para descansos.
Y es que, la conocida discográfica preparó su propia iniciativa dentro del Scrapworld, donde, desde su stand lleno de discos de vinilo y merchandising, nos darían la oportunidad de presenciar algunos conciertos y DJ Sets extra de sus invitados sorpresa, siendo los de este primer día de evento, Albany, estrenando en directo su recién horneado nuevo álbum, «ESTABA ESCRITO» y Sneaky Wh, mostrándonos esos tantos hits del momento que ha sido responsable de producir.
Y, cuando parecía que ya estaba todo el Reggaeton vendido, todavía quedaba el show de la más reciente promesa canaria del género: Lucho RK. Hits de su EP «QUIEN ESTÁ AQUÍ», como «Esos Ojitos» y «AIAIAI», y el más reciente single «ACELERÁ» cada vez nos acercan más al verano, y su presencia en Scrapworld fue un gran inicio de buena cara al buen tiempo.
Fotografía del Concierto de Lucho RK en Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Así, y tras un DJ Set a manos de la leyenda del Hip Hop, Chirie Vegas, llegó el momento de uno de los conciertos más esperados de todas las ediciones de Scrapworld. Y es que, el fenómeno Bb Trickz no es para menos. Minutos antes, las famosas camisetas con su cara volaban como la espuma en su stand, y una extensa multitud pillaba hueco frente al escenario para no perderse el teteo.
De repente, llegó el momento y Bb Trickz apareció al ritmo del himno nacional para demostrar, con su escenografía provocativa, qué, quien si no ella, tiene el título de «La Más Mala de España». Mucho Dembow, mucho Trap y algún que otro adelanto de su próximo EP pusieron el ritmo más disfrutón a la tarde del día inicial de Scrapworld. Yo, personalmente, me lo pasé como un niño.
Por último, para poner el broche de oro a un día musical increíble, era el turno del mismísimo Golden Boy. El chaval que, en el último año, ha pasado de ser artista emergente a ser todo un cabeza de cartel. Estoy hablando, cómo no, de Mvrk.
No sé cómo, ni por qué, aún no había conseguido verle en directo, pero la vida al fin me puso allí, y yo estaba dispuesto a desatar toda mi ilusión. Y por lo que se vio, todo el Scrapworld también. Temas, ya considerados, himnos como «Como enamorarme», «Algo nos olíamos» y «HOT!», y la presencia de superestrella de Mvrk en el escenario, lograron poner a todo el pabellón a cantar y a hacer pogos como locos, aún llevando grandes cantidades de tiempo de movimiento a las espaldas. Todo un chute de adrenalina, que aun cayendo ya la noche, nos dejó con ganas de más. Y por eso…
Fotografía del Concierto de Mvrk en Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
DÍA 2: Mucho Fútbol, La BoyBand del Momento y un Ending (Mágico).
Hay quien pensaría que disponer de una alineación tan legendaria, como la de esa primera jornada, era un suceso irrepetible, pero los afortunados que pudimos acudir a este segundo día de evento, pudimos comprobar que Scrapworld aún tenía guardada una selección digna de La Roja de 2010, que como mínimo, igualaba en calidad a la primera. Y, ahora lo vais a ver.
Hablando de equipos históricos, quién mejor para introducir este día que la persona con más conocimiento sobre deporte de nuestra música, el cual, mediante su rap, igual te lanza un dato sobre la liga turca de fútbol que te hace recordar la magia de un jugador olvidado hace varias décadas. Este es Midas Alonso, y fue el encargado de dar el primer recital, donde rapeó sin pausa las extensas letras de canciones como «Brixton», «Tutankamon» y «FIFA Street», mientras algunos de los asistentes le hacían honor echándose unos pases de un lado al otro de la pista.
Al terminar, tu obligación era moverte igual de rápido que Micky Van De Ven hacia el stand de Atlantic Records si no te querías perder a su próximo invitado sorpresa. Ahora, era el turno del futuro de la música urbana de Canarias, contando con el DJ Set de Young P, productor de temazos como «1STEP» de Lucho RK, y el concierto de IBRA, que salió a darlo todo, mostrando al mundo el potencial de su nuevo EP «EL BARRANCO DE LA NIEBLA», con actuaciones como la de «PLACES + FACES» junto a J Battle.
Continuando, ¿se acuerdan de que el día anterior tuvo una muy buena dosis del mejor Reggaeton nacional? Pues este día no podía ser menos, y la tarde continuó con los conciertos de dos grandes talentos, que, de hecho, son grandes amigos y colaboradores entre sí, como son John Pollõn y C Marí, poniendo a todo el mundo de buena vibra con hits muy aclamados como «Miente» y «Contacto».
Entre conciertos, como no podía ser de otra forma, la música no se detuvo ni por un momento gracias a la participación de DJs como Vanessa C, 190 y, por último, Delore, que estuvo calentando el ambiente en el escenario para la llegada del concierto con más energía de todo el evento. ¿Os podéis imaginar quiénes fueron los responsables de poner patas arriba el IFEMA como pocos lo han hecho?
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Efectivamente, estoy hablando de DISOBEY. Y es que, además de poseer uno de los stands con más concurrencia de todo el pabellón, también dieron el show con más asistentes, y, sobre todo, pogos, del evento. Tras un tráiler digno de una película de Los Vengadores, los gritos que emanaban en el momento en que yyy891, 8belial, roomtrash6 y cybernene aparecieron en el escenario demostraron que el fenómeno BoyBand ha vuelto, y con más fuerza que nunca.
Escuchamos, desde los temas grupales más dopamínicos como «RIRI», «DISOBEY ANTHEM», «ENVIDIA», hasta los que muchos catalogarían como el tema del año y la nueva definición de verano en el diccionario castellano, «Orilla» de 8belial y Bad Gyal. Y podría seguir mencionando cada una de las canciones que sonaron, pero seguro que ya las conocéis todas.
Con el nivel de combustible por las nubes, ya no había vuelta atrás. Llegaba el turno de los artistas más Pop del cartel. De esos, que suenan cada mañana en la radio y cada noche en las discotecas de todo el país. Esos, que hasta, los padres que iban a acompañar a sus hijos al evento, sin saber el nombre de estos artistas, se sabían sus canciones de memoria. Estos fueron Camin, de la mano de Atlantic Records como último artista sorpresa, responsable de canciones como «34 Amor y Mafia» y RVFV, que puso a cantar a familias enteras temas como «Mi Luz» y «Mami».
Así, llegamos al final, y con el concierto más esperado por muchos de todo Scrapworld. Y no es para menos, ya que el responsable de dar cierre al evento este 2025, fue ni más ni menos, que Sticky M.A, uno de los artistas que, con razón, han generado más fanatismo a lo largo de la historia de la música urbana de nuestro país. Al igual que cuando esperamos un nuevo álbum por su parte, el comienzo de su show también se hizo de rogar, pero al contrario de bajarnos el ánimo, nos mantuvo aún con más ganas de esa traca final, que, al ritmo de clásicos como «Diablo» y «TKM», dio al evento un «Ending (Mágico)».
Estoy seguro de que, sí acudiste al evento, y tuviste la oportunidad de disfrutar de algunos de estos conciertos, opinarás igual que yo, al decir que, un año más, la selección musical gourmet de Scrapworld se lleva una calificación de éxito absoluto. Yo, personalmente, ya me encuentro con ganas de descubrir qué nos tendrán preparado para el próximo año. Y no cabe duda de que estaré allí para descubrirlo. ¿Te apuntas?
La noche altera nuestra percepción de los espacios, los llena de matices que pasan desapercibidos bajo la luz del día. El Prado abierto a deshoras no es solo una visita, es una invitación a mirar distinto, a encontrarse con el arte en su estado más íntimo.
Recibo una notificación de Iria. “Tenemos que ir.” Un mensaje escueto, acompañado de un enlace a un artículo que, al fin, revelaba las fechas de apertura del Museo del Prado en un horario insólito: durante el concubio —esa “hora de la noche en que suelen recogerse las gentes a dormir”, según San Isidoro—. Y tanto que tenemos que ir.
Existe una norma no escrita que convierte la nocturnidad en un universo alternativo, una realidad transfigurada donde todo adquiere otra densidad, otra cadencia. Hace poco intentaba explicarlo, con cierta emoción, al hablar de la noche y su singular placidez: cómo altera la fisonomía de mi apartamento, cómo me recreo observando mis pocos metros —mi refugio— bañados por la luz siempre (siempre) cálida de las lámparas y las velas. O al caminar por la calle, espiando sin culpa los fragmentos de intimidad que otros apartamentos dejan entrever tras sus contraventanas entornadas. Techos parlanchines, el fulgor intermitente de un televisor, cenas aún en curso, sobremesas dilatadas, manteles con cercos de vino.
Por eso, imaginar el Prado inserto en esa segunda dimensión me parece una de las experiencias más sugerentes. No asistimos a una mera visita, sino a un pacto inédito con el arte, impulsados por una curiosidad que desafía la diurnidad a la que nos hemos habituado. No es el qué, sino el cuándo. Nuestra percepción se dilata por cada instante en que intentamos descifrar lo que leemos, escuchamos y vemos. Si de noche todos los gatos son pardos, ¿acaso el arte no muta también según la hora en que se contempla?
La laguna de Venecia. Antonio Muñoz Degrain (1886). Museo Nacional del Prado.
Habitar la mirada
Me acerco un poco más, como si quisiera rozar con la nariz la superficie del lienzo. Me detengo en los detalles, en las texturas. Clavo la mirada en puntos precisos, buscando respuestas a preguntas que quizá aún no me he formulado. Cuando me giro, no hay nadie en la sala. Estoy a solas con El Guernica. En una de mis muchas visitas al Reina Sofía, se produce un instante de intimidad no buscada —o quizás sí—. Es una aproximación similar a la que sentimos al escuchar, por primera vez, una canción capaz de alterar la química de nuestra mente, o al reencontrarnos con una melodía que nos devuelve, con toda su carga emocional intacta, a un momento ya vivido.
La intimidad con la obra no es un mero ejercicio de observación, sino un diálogo silencioso en el que el tiempo se contrae. Frente a un cuadro, la mirada no solo recorre sus formas, sino que las habita, las reinterpreta, las somete a una lectura que no es nunca la misma. El Prado de noche no es el Prado, es otro espacio, otro pacto. Como el estudio de un pintor al amanecer o la luz tamizada de un museo vacío, el recinto se transforma en un umbral donde la experiencia estética se vuelve más táctil, más febril. Jacques Rivette nos invita a su reflexión en La Belle Noiseuse (1991): la contemplación de una obra es, en sí misma, un acto de creación. El artista y el espectador, separados en el tiempo y el espacio, quedan unidos en la misma tensión, en la misma espera. ¿Dónde termina la pintura y dónde comienza la mirada que la dota de sentido? Acaso ahí, en esa suspensión, en ese instante de desvelo, es donde el arte alcanza su máxima intimidad.
Ataque nocturno a Lille. Peter Snayers (1650). Museo Nacional del Prado.
Si nadie mira
Al terminar la película, me pregunto qué nos lleva a esperar durante horas antes de entrar. Tal vez nos atraiga la idea de que una noche en el museo nos ofrezca algo de quietud, un ritmo más pausado en medio de la celeridad. Puede que la posibilidad de recorrer un espacio sin el bullicio del día nos parezca una forma sutil de transgresión. O quizá, simplemente, buscamos una nueva manera de relacionarnos con el arte representada en una forma de intimidad a la que no estamos acostumbrados. Rainer Maria Rilke hablaba de la necesidad de habitar la duda, de sostener la incertidumbre sin impaciencia. La pintura o la escultura no solo nos revelan a quienes las contemplamos, sino que nos interpelan, nos someten a una forma de silencio que es, a la vez, pregunta y respuesta.
Sea como sea, ojalá las noches en un museo como el Prado nos ofrezcan esa quietud, ese extraño y placentero sentimiento de pequeñez que surge al enfrentarnos a la inmensidad de una galería, rodeados de obras que nos acompañan en su silencio. La intimidad que necesitamos nos eriza la piel. Y suspiramos de emoción al darnos cuenta de que, al girarnos, no hay nadie más en la sala.
Si hay algún tipo de magia en este mundo, debe estar en el intento de entender a alguien, en compartir algo. (Before Sunrise, 1995).
3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos de patriotas madrileños. Goya (1814). Museo Nacional del Prado.
El pasado sábado se celebró en Madrid el final del JURU LA JU TOUR de Julieta, la ya considerada estrella y diva del Pop Español que ha logrado traspasar la barrera del idioma, logrando reunir miles de seguidores a lo largo de todo el país, haciendo música casi exclusivamente en catalán, y tuve el placer de poder asistir a él y comprender este fenómeno en su esplendor.
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
Julieta y el Mantra del The Catalan Dream – ROMPIENDO LA BARRERA DEL IDIOMA.
Para Julieta, esta recta inicial de 2025 ha significado una fecha bastante importante en su carrera musical, y en cierto modo, para la industria, una revolución, si me preguntan. Y es que, esta semana, la artista ha logrado lo que muchos no se hubieran creído cuando comenzó en la música hace varios años: tener a una sala llena de madrileños (entre los que me encuentro) cantando canciones en catalán, a pleno pulmón y sin (aparentemente) saber catalán. Y previamente a esto, a decenas de festivales del calibre del Riverland, Arenal Sound y Festival B, abarrotados hasta arriba de público de todas partes del país, ansioso de ver su actuación.
Pero, ¿Cómo ha sido posible este suceso? ¿Qué tipo de magia posee Julieta que, al empezar a sonar una de sus canciones, automáticamente nos convertimos en una especie de Duolingo Peninsular? Para comprenderlo, considero útil asemejar este, al claro ejemplo del papel del Inglés en la cultura popular.
Es bien sabido, que el mercado norteamericano, y en general, angloparlante, es el más potente en lo que al consumo y mainstream de entretenimiento se refiere, a nivel mundial. Entre el que se encuentra, obviamente, la música Pop. Preguntes en el país que preguntes, (casi) todo el mundo conoce a Taylor Swift, o Ariana Grande, o Beyoncé, por poner ejemplos, pero, no todos, por no decir, una gran parte, comprenden el idioma. Y ahí, es donde entra el poder del artista.
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
Y sí, puede soñar muy ñoño e hippie eso de: «El arte es el lenguaje universal, bla bla bla». Pero, es que, es real. Y es que, es bajo estas circunstancias, cuando el arte trasciende a ser solamente un puñado de palabras, que aunque de gran importancia, no conforman un todo, y entra en juego la cualidad del artista de transmitir su mensaje empleando todas sus armas.
Esos instrumentos que logran decir tanto con solo una melodía. Ese sonido identificativo, que no encuentras en ninguna otra canción, y que te hace querer volver cada vez que la escuchas. Ese recurso vocal que empuja más de una lágrima hacia fuera. Esa imagen y estética que hace que te veas representado en tu cantante favorito. Eso que te hace amar a un artista, y comprender todo su mensaje, aunque no entiendas ni una palabra de lo que dice.
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
Eso es lo que hace a una buena Pop Star. Y, como buena Pop Star, Julieta, indudablemente, también lo ha logrado. Y así lo ha demostrado llegando a los oídos de miles de seguidores y logrando cumplir ese sueño de todo artista, de que su reflexión sea escuchada, más allá de los límites que se nos imponen. This is The Catalan Dream. O, ya entrados en materia, más propiamente dicho, el Somni Català.
La Importancia de que Exista un Pop Catalán y sea Mainstream – MÚSICA EDUCATIVA Y REIVINDICACIÓN DE LA CULTURA.
Todo esto, obviamente, mola un montón. Pero vayamos un paso más allá. Y es, ¿por qué Julieta decidiría embarcarse en la música a través de un idioma minoritario, no solo en el país, sino en la industria musical, que apuntaría a poner más trabas en un camino al estrellato ya complicado en su ámbito, y por qué esta acción es importante para la cultura y puede resultar hasta educativa?
Para responder a la primera parte de esta cuestión, quiero hacer alusión a otro ejemplo, muy reciente y del que todo el mundo está hablando ahora mismo, que me viene como anillo al dedo. Y es que, hace cosa de una semana, salió al aire el nuevo y aclamado proyecto de Bad Bunny, titulado ‘deBí Tirar más Fotos’, el cual ha llegado a los corazones de mucha gente por su emotiva y reivindicativa propuesta.
Este, trata el tema de la Gentrificación y la consecuente amenaza a la preservación de memoria histórica y cultural de una comunidad, por el desarrollo e imposición de un supuesto proceso de renovación (lo cual no debería ser excluyente, pero desgraciadamente, lo está siendo). Una de las canciones que más fielmente retrata esta situación, y que se relaciona con la motivación de este artículo, es ‘LO QUE LE PASÓ A HAWAii’. En esta, Bad Bunny relata como Hawái, al igual que está pasando ahora mismo en Puerto Rico, fue anexado por Estados Unidos y tratado de despojar de gran parte de sus costumbres, de sus espacios naturales, y lo que nos concierne hoy, de su idioma.
De igual manera, en lo referente a la música, esto también afecta y funciona de forma similar. A ver, es lógico, que la música que más va a sonar y reventar los Charts va a ser la que se relacione con los sucesos, historia, y estilos de vida lugares más masificados, explore los sonidos más asentados, y, por supuesto, se cante en los idiomas más hablados. Pero, este propio funcionamiento de la industria es el que se encarga, indirecta o directamente (por que es bien sabido que existen ciertos factores intencionados que lo determinan, como la brecha de pago por visita entre distintos países e idiomas, o el posicionamiento en ciertas listas y medios dependiendo de los factores mencionados), de eclipsar el resto, y mucha gente opte por renunciar a cierta parte del lenguaje, para poder tener una oportunidad.
Y realmente, no les culpo, y sé que hay muchas otras formas de llevar la cultura al arte. Pero sabiendo esto, es digno de mención, y tarea del público, destacar el gran valor que posee la existencia de figuras en España como Julieta, y como otros artistas que la precedieron en el Pop y la música urbana, como lo fueron grupos como P.A.W.N Gang o Bad Gyal y ROSALÍA en sus inicios, y los que lo seguirán haciendo como sus compañeros de estudio Mushkaa, The Tyets y Figa Flawas, que optaron por lanzar sus carreras desafiando al algoritmo y a las posibles barreras impuestas, para impedir que esa parte de una cultura, como es el idioma, se pierda y llegue a desaparecer, dejando una fotografía a las generaciones futuras a través de la forma de mensajería a través del tiempo mejor conservada: el arte.
Y esto, me lleva, a la última parte de la cuestión: el valor educativo de la música. Y es que, más allá de congelar una entidad en el tiempo, el arte también tiene el poder de encender la llama del interés hacia ella, en un nuevo público que continuará el legado de mantenerla. De esta manera, hablando de lo referente al idioma, os dejo un último ejemplo, en forma de cuestión, con un suceso que todos hemos experimentado alguna vez.
¿Qué porcentaje de Inglés has aprendido estudiando el verbo To Be en bucle en el instituto, y cuanto viendo una serie de televisión o escuchando tu canción favorita? La respuesta es clara. Y es que, ver, escuchar o hacer una actividad de disfrutas, es la forma más efectiva de aprender un idioma, e incluso, abrirte a un gran nuevo abanico de posibilidades dentro del entretenimiento, que te perderías si no te atrevieras a romper el prejuicio del lenguaje. Y Julieta, es el claro ejemplo de ello.
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
Yo, al igual que muchos de sus seguidores, hemos obtenido un conocimiento que antes no teníamos. Y es que, quizás, no todos seamos expertos del catalán (aún, jeje) pero sabernos algunas de sus letras de memoria, y que estas nos motiven a indagar más, es un primer paso. Y sí eso, no es un avance bestial para la música y la cultura del país, nada más puede serlo.
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
El Examen Final – FIN DE GIRA EN MADRID.
Así, con toda esta reflexión, llego a la Sala But de Madrid, donde Julieta propone su recital final de gira. Bajando las escaleras, me siento como si estuviera entrando a ese examen final que tanto tiempo llevas esperando a que llegue. He atendido a todas las clases, y nada me preocupa, porque sé que me se el temario bien. Y al igual que yo, toda una fila que da una vuelta, sino dos, a la manzana. Una vez estamos todos dentro, se apagan las luces. Oscuridad, todo el mundo grita, eufórico de emoción. El Show comienza, y suena ‘LOKURA’. Lo que viene, después, es historia (Bueno, ya paro con este intento de detective de novela gráfica).
Fotografía del Concierto de Julieta en Sala But (Madrid) por Renata Parada (@reniparadar)
Pero es que, lo que pude ver y escuchar no merece menos epicidad que esta. Absolutamente, toda (y cuando digo toda, es toda) la sala gritó la letra, sin un solo fallo, de principio a fin. Yo, aún habiendo llegado a toda esta reflexión, estaba atónito ante los hechos. Y es que, por mucho que hubiera aprendido sobre el fenómeno, era sorprendente verlo en directo. Me atrevería a decir, que hasta la propia Julieta se sorprendió.
De esta manera, dio comienzo la velada, que prosiguió al ritmo de canciones como ‘Full Romance’, ‘Jean Blau’, ‘T’enxules’ y las colaboraciones con Mushkaa ‘No m’estima +’ y ‘Vaya Liada’, que eran introducidas por Julieta al más puro estilo Pop Star Americana con una descripción que intercalaba el catalán y el castellano, y que nos animaba a continuar aprendiendo a la par que disfrutábamos entre coreografías increíblemente detalladas y una presencia escénica que hipnotizaba como un cuadro.
Además, este fin de gira contó con la aparición estelar de Belén Aguilera para dar forma a la actuación en directo de uno de los mayores éxitos de la tarde: ‘Thelma & Louise’, y el que yo y muchos de los presentes, más disfrutamos. Por último, al ritmo de baladas llenas de emoción como ‘haiku’ y una vuelta a la acción final como un cierre cíclico al ritmo de ‘LOKURA’, el Show, como todo lo bueno, llegó a su fin.
Y como uno de esos vaqueros de las películas del oeste, me dirigí hacía el horizonte (la boca del metro), para partir hacia ese destino (la Renfe), donde poder reflexionar y tomar las primeras notas que componen este documento que ahora estás leyendo, acerca de la experiencia que acababa de vivir. FIN.
Escucha a Julieta, por una cultura mejor – EPÍLOGO.
En conclusión, me queda decir, que si te ha gustado o parecido interesante algo de este artículo, te introduzcas en el resto de maravillosos textos que tenemos en esta revista. Y aún más importante, que como parte de público, le des voz y oportunidad a todos esos artistas que luchan por defender su historia y patrimonio, y nos entregan productos de tan alta calidad, como lo hace Julieta. Escucha a Julieta, por una cultura mejor.
(Esto último parece un eslogan publicitario, pero es que me pongo muy emotivo cuando escribo. Nadie me ha pagado para decir nada. Lo juro. Bueno, ya me callo. Adiós. Gràcies per llegir).
Fotografía Promocional del Tu Juru La Ju Tour de Julieta.