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  • BLAIR: Bar Scorpios

    BLAIR: Bar Scorpios

    Tras meses de alimentar el hype con adelantos, visuals de otro planeta y una narrativa que se mueve entre el costumbrismo pop y el thriller existencial, Blair irrumpe en la escena con Bar Scorpios: un disco que no solo confirma el giro oscuro y conceptual de su música, sino que la instala como una de las narradoras más inquietantes y lúcidas de su generación. Aquí no hay espacio para la indiferencia: cada tema es un guiño a la cultura digital, a la obsesión por la estética y a ese arte de convertir la vulnerabilidad en su mayor fortaleza.

    Blair es de esas artistas que no temen ensuciarse las manos -ni el vestuario- en busca de una identidad propia. Lo suyo es mezclar referencias de culto, sangre (literal y metafórica) y una honestidad brutal que la vuelve imposible de encasillar. Charlamos en remoto, ella desde Buenos Aires y yo desde Madrid, pero la distancia se desdibuja cuando la conversación fluye y el entusiasmo es mutuo. Sin filtros, nos sumergimos en el universo de Teresa, la protagonista de su nuevo disco, y en todo lo que convierte a Blair en una artista única.

    Bar Scorpios no es solo un disco: es una invitación a perderse en nuevas historias, abrazar la sensibilidad y descubrir la belleza en los matices más inesperados.

    Tu último disco, Bar Scorpios, marca un giro hacia una narrativa más oscura y conceptual, con un personaje principal. ¿Cómo surgió la idea de contar una historia a través de un álbum y qué te inspiro a crear a Teresa como eje central?

    Cuando uno saca un disco, surgen muchas teorías y me gusta dejar que la gente imagine. Teresa, en realidad, iba a la iglesia porque no le gustaba su casa y no tenía amigos; era su refugio. Me divierte que las fans hayan pensado que era aspirante a monja, incluso mi prensa lo puso así. La idea de hacer un álbum conceptual nació porque sentía que mis canciones de desamor se repetían mucho. Quise inventar algo distinto, y así surgió la historia de Teresa: una chica inocente cuya pureza se va corrompiendo, inspirada en personajes como Laura Palmer de Twin Peaks. Me interesaba explorar esa transformación y llevarla al extremo.

    ¿Qué rol tiene la ficción y la dramatización en tus letras y shows? ¿Te sientes más cómoda narrando historias propias o creando personajes y universos alternativos?

    Siempre busco llevar todo al extremo, aunque a veces no se puede por presupuesto o logística. Por ejemplo, una vez me bañé en sangre en un show y, sin querer, terminé rompiendo un micrófono carísimo –no fue algo planeado, simplemente pasó en medio del impacto visual-. La sangre empezó como una metáfora de arrancarse el corazón por amor y terminó siendo un recurso recurrente. La ficción y la dramatización me permiten explorar fantasías y emociones que no podría vivir en la realidad. Es mi gran excusa creativa.

    En tus trabajos, por lo que he visto, la estética visual y la puesta en escena parecen tan importantes como la música. ¿Cómo concibes la relación entre imagen y sonido en tu proyecto?

    Para mí, es impensable una canción sin su videoclip. Crecí con MTV y YouTube, y siento que el video complementa la canción, permite mostrar el universo que tengo en la cabeza. En este disco, la historia es casi cinematográfica: necesito que el público vea al personaje, no solo lo imagine. Los detalles visuales, como por ejemplo, las monjas ayudando a limpiar sangre, son parte de la narrativa que no siempre está en la letra.

    Vienes de experimentar con el trap, pero tu sonido actual mezcla pop, rock alternativo y referencias a otras décadas. ¿Qué artistas o movimientos crees que más influyeron en tu búsqueda de un estilo propio?

    Empecé en el trap porque me daba vergüenza cantar y el autotune ayudaba a disimular. Pero después me di cuenta de que disfrutaba más componer otro tipo de música, influenciada por The Cure, el pop de los 2000, y artistas como Lady Gaga. También me inspiro mucho en libros y películas, como Twin Peaks o poetas argentinas como Alejandra Pizarnik y Silvina Ocampo. En este disco, la narrativa visual y literaria fue tan importante como la musical.

    ¿Cómo viviste el salto de la escena under al mainstream, tocando en festivales como Lollapalooza o en el The Eras Tour en River?

    Fue una validación enorme, tanto externa como interna. Me demostró que se puede soñar en grande y que los sueños, a veces, se cumplen. También fue un cambio de mentalidad: pasé de pensar en pequeño a permitirme soñar con escenarios enormes. No fue fácil, hubo críticas y hasta amenazas, pero estar ahí fue como el final de una película: ganó lo bueno.

    Tus canciones suelen hablar de la tristeza, la soledad y el no encajar. ¿Por qué crees que tu público se identifica tan fuerte con estas emociones?

    Creo que la gente conecta porque mis letras reflejan mi edad y experiencias. Cuando estaba triste, escuchaba música triste, pero me gusta equilibrar melodías alegres con letras melancólicas. Así, quienes me escuchan pueden canalizar su dolor bailando o cantando, sin caer en la tristeza absoluta.

    ¿Qué lugar ocupa la vulnerabilidad en tu propuesta artística? ¿Sientes que hoy en día mucha gente no se muestra “real”?

    Para mí, no mostrarse real es cavar tu propia tumba. Es importante que la gente que me sigue me quiera por lo que soy. Comparto mucho de mi vida en redes y creo que eso genera una conexión genuina. Me gusta ser fan, compartir lo que me apasiona, y creo que eso también se refleja en mi música.

    En esta revista se pone mucho foco en la moda y la estética. ¿Cómo piensas tus looks y la dirección de arte en tus videos y shows? 

    Me fascina el cine antiguo, el old Hollywood, las divas como Audrey Hepburn y Marlene Dietrich. Todo lo guío hacia ese lado, pero sin forzar una estética. Me gusta experimentar, cambiar de personalidad y no limitarme a un solo estilo. Lo importante es tener una identidad visual coherente con el proyecto, pero también permitirse jugar.

    Si tuvieras que definir tu universo visual en tres palabras, ¿Cuáles serían y por qué?

    Atemporal, porque me gusta lo vintage pero también lo actual; cinematográfico, por todas las referencias a películas; y bipolar, porque el disco tiene dos polaridades muy marcadas.

    Ahora que tu música y tu estética están en constante cambio, ¿hacia dónde te gustaría llevar tu próximo proyecto? ¿Hay algún género o formato artístico que te interese explorar?

    Quiero seguir explorando letras más divertidas y melodías pop, pero siempre manteniendo esa esencia retro y de diva. Me gustaría que cada disco tenga su propio universo visual, que sean diferentes entre sí, como capítulos de una misma película.

    ¿Qué sueños o metas te quedan por cumplir, tanto en la música como en otras ramas del arte o la cultura pop?

    Lo más valioso para mí es conocer y hacerme amiga de artistas que admiro. Me encantaría algún día hablar con Rosalía, por ejemplo. También sueño con tocar en grandes arenas y, por qué no, ganar algún premio. Pero lo más importante es seguir viajando y creciendo gracias a la música.

    ¿Qué te emociona más: mirar para atrás y ver todo lo que lograste o pensar en lo que todavía te falta por descubrir?

    Definitivamente, mirar para atrás. El futuro me ilusiona, pero disfruto mucho ver todo lo que he conseguido hasta ahora.

    Y así, entre melodías radiantes y letras que duelen, Blair demuestra que la sensibilidad también puede ser revolución. Para quienes buscan algo auténtico y diferente, su música se convierte en un refugio y una inspiración.

  • Spanish Leather: Guitarricadelafuente y la reinvención del folclore desde la piel y el deseo.

    Spanish Leather: Guitarricadelafuente y la reinvención del folclore desde la piel y el deseo.

    Un nuevo capítulo generacional
    Con Spanish Leather (2025), Álvaro Lafuente, más conocido como Guitarricadelafuente, no solo confirma que es una de las voces más especiales de la música española, sino que se atreve a romper moldes. Este disco es un viaje entre lo rural y lo urbano, entre la inocencia y la madurez, que conecta de lleno con las inquietudes de su generación. Aquí no hay miedo a hablar de deseo, ironía o emociones a flor de piel. Es el reflejo de alguien que ha crecido, que se atreve a ser quien es y a contarlo sin filtros.

    El cuero: símbolo, actitud y juego
    El título no es casualidad, Spanish Leather es mucho más que una referencia al pasado: es una metáfora de la piel, de lo que nos protege y a la vez nos expone. Álvaro juega con la tradición, la reinventa y se ríe de los clichés. La portada y la estética del disco lo dejan claro: aquí la masculinidad se mira al espejo, se parodia y se celebra desde un punto de vista libre, sin complejos. El cuero es, como dice él, una invitación a desnudarse emocionalmente delante de todos.

    Sonidos: raíces, vanguardia y cero miedos
    Musicalmente, Spanish Leather es una evolución natural pero ambiciosa respecto a su debut La Cantera (2022). Álvaro se rodea de productores top como Carter Lang, pablopablo o Raül Refree, entre otros, y se lanza a experimentar. Aquí hay folk, sí, pero también distorsión, autotune, bases electrónicas y guitarras que suenan a campo y a ciudad. Cada canción es un universo propio, y se nota que no ha tenido miedo a probar cosas nuevas. Spanish Leather es un disco que suena a ahora, pero sin olvidar de dónde viene.

    Letras: deseo, humor y verdad
    Las letras de este álbum son directas y sin rodeos. Álvaro habla de deseo, de libertad, de vivir el momento y de reírse de uno mismo. Canciones como Full Time Papi, Futuros Amantes o Port Pelegrí mezclan ironía y sensualidad, y muestran una masculinidad mucho más abierta y flexible. Aquí no hay postureo: hay ganas de contar lo que se siente, aunque sea incómodo o incluso “cringe”. Y eso, lejos de restar, suma autenticidad y conecta con quienes buscan música real.


    ¿Qué transmite cada canción de Spanish Leather?

    BABIECA!
    El disco arranca con energía y frescura, transmitiendo desde el primer momento una sensación de apertura y bienvenida: guitarras alegres y acordes mayores que crean un ambiente optimista, casi festivo, que invita al oyente a sumergirse en el universo del álbum. La melodía, ligera y desenfadada, marca el tono de lo que está por venir y anticipa un viaje musical lleno de matices y sorpresas.

    Futuros amantes
    Este tema es pura actitud. Guitarras que suenan crudas, un ritmo que te empuja y una melodía que invita a dejarte llevar. Hay tensión, hay sensualidad y hay un estribillo que se te mete en la cabeza. Aquí el folk se mezcla con el pop y el resultado es un temazo para escuchar en bucle.

    Full time papi
    Aquí Álvaro se suelta y juega. La base es moderna, la guitarra sigue ahí marcando el sello, pero lo que engancha es ese estribillo pegadizo y la ironía que se respira en cada frase. No es fácil hacer que algo tan divertido suene tan bien, pero en este sencillo lo consigue. El autotune y los coros le dan un toque moderno y fresco sin perder el estilo.

    Puerta del Sol
    Empieza suave, casi como una nana moderna, pero de repente explota y la producción se vuelve más cañera. Aquí hay contraste: de la calma al caos, de lo íntimo a lo grandioso. Es una de esas canciones que te llevan de viaje sin moverte del sitio.

    Pipe dream
    Aquí el ritmo manda. Sientes la influencia del reggaetón, pero con un giro experimental que lo hace diferente. La melodía es juguetona y pegadiza, perfecta para bailar o para escuchar con cascos mientras imaginas que eres el protagonista de tu propia película.

    Poses
    Este tema es pura experimentación. Vocoder, ruidos raros, armonías que no te esperas y una letra que se ríe de los estereotipos. Es de esos cortes que te sorprenden y te hacen pensar: “vale, esto no lo había escuchado antes”. Personalmente, el final me recuerda, de forma simpática, a la melodía de Me colé en una fiesta de Mecano, un detalle que me ha gustado y que aporta un guiño nostálgico al tema.

    Los chicos del club
    En esta parte el disco se pone más loco y experimental. Voces dobladas, efectos raros y una sensación de estar en una especie de sueño colectivo. La melodía es sencilla, pero lo que resulta atractivo es el ambiente de “aquí estamos todos y todo vale”. Pura comunidad.

    Port Pelegrí
    Si cierras los ojos, casi puedes oler el mar. La guitarra acústica manda y la melodía fluye ligera, como una tarde de verano sin preocupaciones. La percusión le da un toque de rumba, pero todo suena fresco, sin caer en lo típico. Es de esos temas que te ponen de buen humor sí o sí.

    Mataleón
    Minimalismo total: guitarra y voz, sin filtros. Aquí Álvaro se desnuda (musicalmente) y deja que la emoción hable. La melodía es libre, los acordes suenan abierto y el resultado es súper íntimo, como si solamente te cantara a ti.

    ¿Quién teme a la máquina?
    En esta canción la cosa se pone más seria. La base es electrónica, la armonía tensa y la melodía casi hablada. Álvaro reflexiona sobre la industria musical y el resultado es un tema peculiar, pero que engancha si te dejas llevar por el viaje.

    Sonata nº9 de los heavies de Gran Vía
    Un interludio instrumental que homenajea a los míticos músicos callejeros de Madrid, mezclando sensibilidad clásica y ese punto eléctrico. Es un respiro que suma personalidad y conecta tradición con calle.

    Tramuntana
    El broche final, enlazado perfectamente con el interludio anterior. Una balada que te abraza, con una melodía dulce y nostálgica que te deja pensando. Aquí la voz brilla y la armonía te envuelve. Es el cierre perfecto para un disco que va de la fiesta a la emoción en menos de una hora.

    Cada canción de Spanish Leather aporta su propia energía, pero todas juntas forman un viaje sincero y sin miedo a mezclar estilos, emociones y sonidos. El disco es como una ruta con paradas muy distintas, pero que al final te deja claro que lo importante es atreverse a ser uno mismo y disfrutar del trayecto.


    El proceso creativo: libertad, espontaneidad y humor
    El proceso creativo de Spanish Leather ha sido pura libertad. Álvaro y su equipo no han puesto límites: cualquier idea, por loca que pareciera, podía acabar siendo el hit del disco. Full Time Papi nació de una broma interna, y así han surgido muchos de los mejores momentos del álbum. Esa espontaneidad y ese humor hacen que el disco respire frescura y que hable el mismo idioma que una generación que ya no quiere filtros ni artificios.

    Colaboración y diversidad: la nueva escena
    Uno de los puntos fuertes del disco es su espíritu colectivo. Álvaro agradece y celebra el talento de la nueva generación de músicos españoles, que han dejado su huella en cada canción. Spanish Leather es una fiesta de estilos y voces, un reflejo de una escena musical que apuesta por la diversidad y la colaboración. Aquí la música es un punto de encuentro, un espacio para compartir y crecer juntos.

    Reinventar el folk: una tendencia con nombre propio
    Spanish Leather no es solo un disco, es el ejemplo de cómo se puede reescribir el folclore desde la libertad y la emoción. Álvaro rompe con lo de siempre y lo reconstruye a su manera, conectando con un público que busca algo más que nostalgia. Esta tendencia va más allá de la música: es una actitud, una forma de entender el arte y la vida.

    Reinventarse sin perder la esencia
    La clave de este álbum es la valentía para cambiar sin dejar de ser uno mismo. Álvaro ha dejado de lado la perfección técnica para apostar por la emoción. Ya no necesita la guitarra como escudo: ahora se mueve libre en el escenario, se expresa con el cuerpo y deja que la música hable por él. Spanish Leather es el ejemplo de que se puede innovar sin perder las raíces.

    Más allá del cuero: identidad y futuro
    Spanish Leather es más que un disco: es una declaración de intenciones, un espejo de lo que somos y de lo que queremos ser. Guitarricadelafuente demuestra que la música puede ser divertida, profunda y auténtica a la vez.


    Nota: Este artículo se inspira en entrevistas y declaraciones públicas de Guitarricadelafuente, así como en la escucha y análisis personal del álbum.

  • Playboi Carti, el sinónimo de “MUSIC”.

    Playboi Carti, el sinónimo de “MUSIC”.

    4 años, 2 meses y 17 días desde “Whole Lotta Red”. 2 años, 11 meses y 2 días si nos remontamos al “anuncio” que decidió hacer Playboi Carti en su perfil de Instagram, con lo que parecía ser una portada a la que le acompañaba el pie de foto “MUSIC”. Si aún sigues en shock, déjame decirte que no estás loco, amigo. Tras innumerables fit-pics, unos cuantos leaks, shows en directo y mentiras varias, por fin tenemos “MUSIC”, el nuevo disco de Playboi Carti.

    El 17 de febrero, Spotify dejaba por Los Ángeles diversos cartelones con la temática de “I AM MUSIC”, dando indicios más que evidentes de que el disco estaba al caer. Cuando el pasado 12 de marzo Blackhaine aparecía una vez más por el perfil de Carti para anunciar la salida de tan ansiado proyecto, creo que más de uno de nosotros derramó una lágrima. Después de tanto tiempo íbamos a tener nueva música de Playboi Carti, esta vez sin ser un featuring o una filtración.

    La noche del lanzamiento, el 14 de marzo, fue una completa locura. Después de un par de tweets de Akademiks (desinformando, como de costumbre), el artista confirmaría a través de su cuenta secundaria la longitud real de la cinta y los featurings. Tras unas horas de retraso, cerca de las 12:00 PM, se hacía oficial el lanzamiento de “MUSIC” en plataformas de streaming, dando pie a la histeria colectiva. Ahora bien, ¿habrá merecido la pena la espera?

    Playboi Carti llorando mientras canta «Long Time-Intro» en el Rolling Loud de California, 2025.

    Repasemos primero el tracklist. 30 temas en los que encontramos presencia de Future, Travis Scott, Ty Dolla $ing, Young Thug, Lil Uzi Vert y una colaboración oculta, dando así lugar a 1 hora y 16 minutos de escucha total. Si has seguido el rollout activamente, seguramente hayas echado de menos algunos de los singles lanzados a lo largo del pasado año, como “ALL RED”, “BACKR00MS”, “DIFFERENT DAY” o “2024”, aunque de este último es más que evidente el por qué de su ausencia. Te hago un spoiler: no los eché de menos, ya sea porque a mi gusto se habría quedado un tracklist excesivamente largo o porque quizás el vacío de dichos temas lo estaba obviando por los más nuevos. Una vez visto a qué nos enfrentamos, llega la hora de ponerse los cascos.

    La primera escucha fue una mezcla de sentimientos. Por un lado, el fanatismo que recorría mi sistema nervioso decía que el disco era un no skips, una obra maestra insuperable. Mientras tanto, la parte racional de mi persona debatía entre si era mi percepción o la mezcla y el master de los temas estaba hecho por un niño de preescolar; y mi percepción no suele fallar. Aun así, quiero hacerle caso a mi parte más fanática, y es que el disco fue todo lo que yo esperaba: un sonido totalmente nuevo y variado. Si hay algo a lo que tenía ganas de echarle el tímpano era al nuevo estilo de Playboi Carti, que luce como la conversación más normal entre las voces que rondan la cabeza de un esquizofrénico con personalidad múltiple. Voces graves como si de una cueva en Francia se tratara como en “MOJO JOJO”, “TOXIC” o “HBA”; un nuevo delivery agudo y divertido como ocurre en “OPM BABI”, “OLYMPIAN” o “MUNYUN” o el susurro amenazante de “POP OUT” o “COCAINE NOSE”. Si os soy sincero, me parecía arriesgada la excesiva modulación de la voz, llegándola a hacer pesada y más a lo largo de una hora y pico; no ha sido el caso, por si había dudas.

    A la voz le acompaña una producción exquisita, quitando los problemas de mix y master y la presencia de drumrolls y sonidos de escopeta sacados del mismísimo Instant Buttons, que a veces resulta prescindible y desconcertante. No hay beat en el disco que no me haya volado la cabeza, pues todos logran llamar mi atención de una forma u otra. Además, los productores no son moco de pavo: Cash Cobain, Ojivolta, MIKE DEAN, Metro Boomin o Wheezy entre los más de 50 productores que participan en el disco. Aun así, mis flores se las llevan F1LTHY y Cardo Got Wings. Todos los temas que llevan su nombre en los créditos son absolutos bangers.

    Y bueno, no produce ni nada del estilo, pero creo que la presencia de Swamp Izzo es más que necesaria en la cinta. Temía que fuera un tanto pesado y cansino, como ocurre a veces con DJ Drama o siempre con DJ Khaled, pero creo que Swamp Izzo aporta más que quita a la cinta. Incluso en temas donde quizás pueda sentirse agobiante, como puede ocurrir con “OPM BABI”, termina siendo todo lo contrario. Pasa algo similar en “CRANK”, uno de mis temas favoritos del disco. El tema en sí es muy rockstar y transmite una energía bestial, pero sin las intervenciones de Swamp Izzo como si fuera un perro con la rabia, el tema perdería todo el poder que subcomunica el alma misma de su esencia.

    Imagen extraída del videoclip de «EVILJORDAN», en el canal de Youtube de Playboi Carti.

    Sobre los featurings, todos cumplen de manera más que sobresaliente, pero si que es verdad que se me ha hecho pesado escuchar tantas veces a Travis Scott a lo largo de la cinta. En “PHILLY” y “WAKE UP F1LTHY”, conecto mucho con el de Houston, pues la vibra western de “PHILLY” encaja mucho con la idea que tengo del artista y “WAKE UP F1LTHY” era uno de los temas que más tenía ganas de escuchar tras escuchar la versión filtrada del mismo. En los otros dos temas, siento que sobra. En “CRUSH”, parece que te está poniendo un caramelo delante y no lo puedes coger, ya que parece que en cualquier momento se va a arrancar a tirarse un verso legendario, pero nunca ocurre. En la que comparte tema con Future, para mí es completamente prescindible. También me gustaría hablar de el featuring secreto, y es que he leído por ahí que Kendrick Lamar no aporta nada al disco. A todos ellos, les invito a dejar a un lado su fanatismo por Drake y disfrutar de una introducción extraterrestre en “MOJO JOJO”, el increíble estribillo junto a Jhené Aiko en “BACKD00R” y “GOOD CREDIT”, la primera colaboración oficial de ambos artistas.

    Y bueno, no podemos olvidar a Lawson, el ghostwriter de confianza de Ojivolta. Por si no lo sabías, supuestamente Carti utiliza inteligencia artificial en los temas “RATHER LIE” junto a The Weeknd y “FINE SHIT”. Os seré muy sincero: no estoy a favor del uso de IA, pero si realmente la ha utilizado, solo puedo aplaudir. Si alguien me recrimina que el tema tiene IA, haré oídos sordos y seguiré disfrutándolos como un leprechaun en un caldero de oro.

    Tras escuchar “MUSIC”, lo único que eché en falta fueron algunos de los temas que creía que estaban incluidos en el mismo, como el angelical ritmo de lo que iba a ser “DRUGS GOT ME NUMB”, el rage de “FOMDJ” o “MÉNAGE”; porque sí, tengo mono de más colaboraciones entre Carti y Uzi. Aun así, creo que Carti ha cumplido las expectativas de sus oyentes por mucho, entregando una obra destinada a hacer historia. Si crees que exagero, déjame decirte que no, amigo mío. Playboi Carti ha conseguido batir en menos de una semana récords que solo demuestran que las ganas que había por “MUSIC” eran inmensurables.

    “MUSIC” para mí es una obra de arte, de principio a fin. No ha habido segundo del disco en el que no haya estado moviendo la cabeza, haciendo muecas a lo Conway o diciendo para mis adentros que “es el disco de la década”. Lo que transmite este disco no se acerca ni un mínimo a lo que sentí la primera vez que escuché “Whole Lotta Red” o cualquier otro disco por el que haya esperado tanto. “MUSIC” ha sido hecho para marcar territorio, para poner una “doble O” en el mapa y para crear conversaciones incómodas acerca de si Playboi Carti es uno de los mejores artistas de la época. “MUSIC” es el grabado en piedra que demuestra que Playboi Carti es uno de los artistas por el que el mundo puede pararse. Playboi Carti no es un artista cualquiera: Playboi Carti es música, pura y dura.

  • BON CALSO: NÚMERO 7

    BON CALSO: NÚMERO 7

    Llevo varios años siguiéndole el rastro a la música de Bon Calso, y sin duda Número 7 es su magnum opus. Es un tío que se sale de los cánones tan redundantes y sonidos repetitivos presentes en el panorama español y, al optar por la experimentación, consigue sacar adelante un proyecto igual de fuerte que de coherente, diverso y bien hecho. Al hablar con él, la imagen de un artista que trasciende las expectativas se hace evidente. Jorge, además de ser cantante, (ex) tatuador y productor, es un chaval muy humilde y amigable de Alcorcón, de esos que rara vez se encuentran en un panorama musical tan saturado de lo mismo. En media hora de conversación hablamos de sus inspiraciones, los alter egos y sus procesos con su último trabajo, Número 7, un álbum que, sin duda, es uno de los mejores que ha salido este año. Ahí va la entrevista!

    Hola Jorge, ¿qué tal? ¿Estás por Madrid? 

    ¡Muy bien tío! Sí, estoy en Alcorcón. Volvimos este finde de Galicia y bueno, esta semana me había propuesto descansar un poco, que llevo un trote que estoy flipando.

    Número 7 es el primer proyecto que sacas desde OUTTA CONTROL. ¿Cómo lo presentas al mundo y qué es lo que lo diferencia de tu trabajo previo?

    Es la primera vez que me he puesto a hacer toda la producción yo. Luego, para arreglos y tal, me ha ayudado Manuel, pero al final las producciones ya estaban hechas, entonces era bastante especial por eso. También era un momento bastante turbio y a la vez bastante guapo, porque yo estaba yendo al psicólogo y tal; fue un momento guay para ponerme todas las ideas en orden. También empecé a trabajar con sintes analógicos que he ido pillando ahí poco a poco y era otro plus que me motivaba más.  

    Justo te iba a preguntar por tu involucración en producir todos los temas del disco, ¿Cómo enfocas el autoproducirte? 

    A ver siempre me he autoproducido, pero al final terminaba currando con gente, porque no terminaba de confiar en el producto. Decía, bueno, curro con gente, conozco productores, y eso. Pero, sí que me parece que tiene el mayor sentido del mundo porque al final voy sacando una melodía, voy cantando encima, luego voy viendo en qué evoluciona y me hace no encasillarme en un género, un estilo o en un tipo de tema, sino jugar un poco más con eso, según el estribillo que ha salido o las barras que están saliendo y me incita a darle un registro u otro.

    No veo mejor forma de seguir esto que hablando de la portada del disco, una máscara de tu cara. Entiendo que presentas la idea de que tu cara es tu imagen y lo que ofreces al mundo. Dejándola tirada, ¿buscas desapego de eso? ¿Lo ves como algo que se puede quitar y renunciar?  

    Últimamente, me he empezado a replantear cada vez más el hecho de que igual habría estado guapo llevar la cara tapada. En todo momento me dio por pensar esas movidas porque a mí me flipa para la música, lo veo como algo necesario, pero sí que es cierto que no estoy en un momento ahora mismo para estar a lo mejor en fiestas y que la gente te hable o estar en sitios y que te reconozcan o cosas así, que ya ves tú, que tampoco hay mucha gente, pero sí que hay ciertos ambientes en los que un poco más. De ahí también surgió la movida de la máscara. No es que no me guste que sea mi cara la que reflejo, pero sí que hay veces que molaría poder despegarse del personaje. Si lo llevas contigo, a veces no es como una marca, a veces eres una persona y luego, aparte, tienes que crear una marca, es como que la marca eres tú.

    ¿Cómo defines tú esa separación entre Bon Calso y Jorge? 

    Sí que he hecho esfuerzos por separarlo, muchas veces, pero al final es muy complicado. Al menos a mí no me sale hacer música sin hablar de mí, al final es como que siempre se termina uniendo. No soy una persona que se haya creado tampoco un personaje, entonces es bastante fácil de defender esa movida porque simplemente lo que me nazca es lo que está bien. Luego hay peña por ahí que sí que creo que se crea como personajes, que son de mentira y luego es una putada porque imagino que ahí te dará una ansiedad de la hostia. Eso lo llevo bastante unido porque al final me sale así. Para mí es una herramienta que tiene que ver con mi vida.

    Sé que ha habido momentos en los que te has planteado dejar esta movida completamente, o al menos dejar de publicarla. También sé que hacías tatuajes entonces, ¿Qué es realmente lo que te ha impedido hacer eso? 

    Yo realmente ahora mismo podría vivir de ambas cosas, pero sí que decidí volver a sacar cosas, porque era una movida que necesitaba sacar fuera. Al final, ya tienes el proyecto a medio hacer y es muy fácil continuar. A lo mejor te puedes tirar un año sin sacar cosas y dices no, ya paso, y al año tienes de repente siete temas y quieres sacar uno, es más natural. Luego, cuando ya empezamos con la última gira y empecé con el disco, ya se me estaba juntando muchísimo curro, y tuve que tomar una decisión de decir vale, es imposible lidiar ahora mismo con las dos cosas. No sé si es a lo que me voy a dedicar para siempre, pero voy a estar un tiempo así, y luego si quiero volver a tatuar, volveré, o si quiero empezar a hacer otra cosa, que yo soy bastante inquieto para eso (risas). 

    Has mencionado que una de las razones por el título es porque era el séptimo año del proyecto. Cuéntame un poco sobre el proceso y todo el desarrollo. 

    De proyecto me refiero a Bon Calso porque han sido siete años en total. Este disco lleva un año haciéndose. El disco empezó a hacerse con seis nueve, y fue, literalmente, un mes o dos meses después de pensar que voy a decir, y que ya no voy a sacar más música y acaso sacó temas sueltos. Estuve sacando temas, pero yo los hacía aquí en casa, lo mezclaba yo, lo masterizaba, lo subía. Ni siquiera me bajaba a escucharlo ni nada, estaba haciendo temas y sacándolos rápido. Empecé como a tener la necesidad esa de decir, tío, voy a hacer un álbum más extenso porque al final en tres minutos no puedo explicar tantas cosas. Quería indagar más en mi cabeza y probarme, ponerme como a prueba un poco con los sintes. Me puse a hacerlo y al final ha sido un curro, o sea, el disco que más trabajo me ha dado con diferencia, con mucha diferencia, pero sí, que ha sido súper intenso.

    De ese proceso me imagino que te habrás llevado un montón de aprendizajes, ¿Hay alguno que se te venga a la cabeza? 

    Sí, mazo, mazo. Sobre todo, el mayor aprendizaje para mí, que al final es algo que he aprendido demasiadas veces, es esa movida de hacerle caso a tu idea más genuina.  Me ha demostrado como ciertos cánones dentro de la música actual que a lo mejor no era tan necesario seguir, ¿sabes? Y sobre todo he aprendido eso, a decir, bueno, a mí me apetece hacer algo así, jugar un poco, y ya está. También he aprendido a ver el momento en el que tienes que abandonar algo. En plan, termino el tema, porque si no, hay muchas veces que le das tantas vueltas a los temas, que les acabas dando la vuelta demasiado y acabas perdiendo la parte más real que tienen. 

    Me imagino que habrá varios descartes también de lo que me cuentas. No sé si vas a hacer una revisión, una deluxe o algo, o si ya están ahí en el drive y no ven la luz.

    Ya, lo he pensado bastante. Sí que me parece un disco que recogía todo lo que quería mostrar. Entonces, me da miedo un poco el tener que meterme otra vez en el mismo mundo para que todo encaje, y es que al final yo, como no estoy en el momento en el que yo cree esos temas, no sé si va a fluir tanto. A lo mejor dentro de unos meses de repente vuelve a escucharlo y me atrapa a mí como si fuera yo otra cabeza que no ha hecho el disco y me quiera volver a meter dentro de ese mundo, pero de momento ahora estoy probando sonidos nuevos y eso.

    Quiero volver al primer adelanto del disco, seis nueve, que salió en diciembre de 2023. Teniendo también otros singles después, ¿por qué decidiste meter ese tema en el disco y no alguno de los otros? 

    Estuve pensando también en meter Florencia, pero no lo hice. Seis nueve fue el primer tema que hice pensando en el disco. No sabía que se iba a alargar tanto, no sabía que iba a ser un disco de 15 temas, pensaba que a lo mejor haría como un EP, y seis nueve era el primero que hice pensando en esa movida. Florencia sí que lo hice más externo, porque era cuando estaba haciendo música más rápida. No estaba tan procesado en mi cabeza, entonces, no lo metí. Luego sí que me moló mucho el tema, pero para mí no era la vibra del álbum, era otra cosa. Es un tema que me flipa, Florencia es de mis temas favoritos probablemente, pero al final tú te haces esquemas mentales de las cosas que tú haces, luego la gente lo interpretaba como quiera, y yo en mi esquema mental solo encajaba ese tema, entonces era lo único que decía, vale, este va adentro desde el principio. Siempre que hacía la lista, estaba seis nueve y luego fui sumando temas. El siguiente fue DAWG!, Baccarat Rouge 540, y entonces, era lo único que estaba ahí. 

    ¿Cuál es el tema que más te ha costado hacer del álbum? ¿Por qué? 

    No te sabría decir, N¥ por ejemplo, tarde mucho. Yo tenía las voces de Mvrk y tenía unas voces de la intro bastante tiempo atrás, y lo dejé en barbecho porque cuando lo cogía no terminaba de sacar lo que yo quería. Luego cuando al tiempo me volvió la movida y lo escuché otra vez y dije, vale, lo hago así y ya vino. No fue tanto que fuera difícil de hacer, sino que no encontraba el momento. Luego con Dormimos en la Calle, por ejemplo, es un tema que yo hice en 2021 o 2022 y ese tema iba a entrar en Love Me Not, y al final no entró. Luego lo intenté meter en OUTTA CONTROL, no entró tampoco, y luego entró en este. Ya es el cuarto remix que tiene ese tema. El tema que más me goce en cuanto a producción, el de DAWG! fue increíble la verdad.  

    Es un disco bastante sensorial y envolvedor, entonces quería preguntarte, ¿Cuáles dirías que han sido tus fuentes de inspiración para este proyecto?

    Aunque ahora esté híper canceladísimo, Kanye (risas). Kanye fue inspiración, la verdad, canceladísimo pero musicalmente justo, había sacado VULTURES, y a mí ese disco me tocó. El de VULTURES 2 no lo escuché tanto. También es que ha sacado demasiadas cosas muy rápido, era como que no te daba tiempo a asimilar una cosa. Rosalía fue una gran inspiración también, me mola mucho la manera de la música que tiene ella.

    Hay mucha oposición en el disco, ya sea por las letras o ya por las instrumentales, entre lo orgánico y lo electrónico. Yo entiendo que tiene que ver también con esa misma dualidad de la que hemos hablado entre persona y personaje. ¿Consideras que te contradices mucho?

    Sí, siempre. Al final, yo siento que me contradigo mucho en los temas, pero realmente siento que me contradigo mucho en la vida real. Entonces, al final creo que es algo natural, y creo que o yo estoy loco, o que todos al final tenemos ese punto en el que de repente tienes una emoción donde estás más hypeado, estás arriba, vibrando altísimo, guapísimo, todo bien, pero luego a los tres días de repente estás de bajón total y ves todo mucho más negro, mucho más oscuro. Al final es la movida que yo pienso, que hay altibajos en mi música, pero porque al final también me pasa en la vida real.

    Buscando tu nombre en YouTube lo primero que me aparecía en sugerencias era “bon calso type beat” que supongo que es bueno porque tienes un estilo muy marcado y reconocible a nivel de producción. ¿Cómo definirías tú las cosas que te caracterizan? 

    ¿Ah sí? (Risas) Ni puta idea, tío, ni puta idea, es que no lo sé. Es que es buena pregunta realmente, pero yo no sé ni decir qué género hago porque literalmente los cinco proyectos que tengo pensados para cuando vuelva a sacar música ahora mismo son totalmente distintos y parezco personas distintas, pero me gusta mucho jugar con eso, si no me aburro. No sé decir cuál es el punto de conexión, creo que es básicamente la vida que yo vivo y la manera de pensar, porque me gusta picar de todos lados. Con lo de “type beat” me fliparía ver a peña intentando hacer lo que he intentado hacer yo. Me fliparía ver a alguien diciendo “tío, voy a intentar hacer el sonido que ha sacado este pibe”, tengo verdaderas ganas.

    El álbum es muy personal y está repleto de introspecciones tuyas, pero en él también compartes temas con 8 colaboradores. Más allá de conocerlos, ¿Como has elegido a tus colaboradores?

    Yo siempre he escuchado música de fuera, Estados Unidos y todo eso, y tampoco me había abierto tanto a escuchar a gente de España para no “infectarme” un poco de otras cosas o para sentirme más especial o yo que sé pero que me salía de automático. Y a raíz de esta movida empecé como a indagar y a ver qué está haciendo la peña, sin presiones, ni hostias, ni nada. Sobre todo, sin esa movida que a veces te lleva a decir, “tío, este está consiguiendo esto”, sin esa competición. Empecé a escuchar la música de la peña que está aquí, y ya era consciente de que había peña muy buena, pero me empecé a fijar ya más de cerca, y vi que realmente hay peña buenísima. Entonces, yo me fui haciendo una lista mental de toda la peña que digo, tío, este tiene algo muy especial. Al final cuando me surgía una conversación con cierta persona pues yo lo hablaba con ellos de, “Oye, mira, estoy haciendo esto, me molaría que nos juntáramos, escucharos un poco lo que estoy haciendo, y si sale algo, pues vamos para adelante”. Y de ahí salieron todas, o sea, hubo mucha gente que me habría gustado meter en el disco, pero claro que tampoco se hacía un disco de 15 colaboraciones, no era mi intención. Simplemente era peña a la que admiraba y decía, tío, mola lo que hacen. 

    A pesar de estos colaboradores tu sinceridad y vulnerabilidad que informan el mensaje central del disco no se diluye. ¿Por qué crees que teniendo tantos colaboradores eso queda intacto y sigue siendo un disco muy personal? 

    Porque creo que los temas salieron de una forma súper orgánica. Super orgánica, en el sentido de que al final también al estar produciendo todo el disco, tenía bastante mano a la hora de guiar el tema. Podía decir, mira, aquí molaría que aparecieras tú, aquí molaría no sé qué. No quería que quedaran como temas míos y de repente cachos pegados de otra peña, quería que todo casara. Y a lo mejor tenía un tema ya compuesto y alguien hacía algo encima sin que lo hubiéramos hecho juntos y luego le volví a dar una vuelta al tema para que todo encajara como una pieza.  También creo que cuando haces algo con verdadera ilusión eso luego se nota. Y al final hay como una vibra ahí en el ambiente, que se va reflejando y yo lo notaba muchísimo. Lo notaba muchísimo porque cuando hacía las sesiones con Mvrk, con Diego, con Juicy, con Aleesha, se iba notando que iba saliendo muy natural.

    Jorge tu eres de Alcorcón, y hace no mucho pudiste cumplir tu sueño de cantar en el escenario de las fiestas de dicho barrio compartiendo escenario con La Zowi. ¿Cómo fue para ti cumplir ese sueño? 

    Fue la hostia. Claro, yo estaba acostumbrado desde pequeño ver ahí los conciertos y era como algo que me parecía imposible. Nunca pensé, imagínate cantar ahí, era como no, esto es solo para peña que sé que está ahí viviendo de la música, como si fuera de otra liga. Y ya de repente que me escriban, y ya cuando te ves allí dices, que guapo, es impactante. Encima se llenó, era un momento muy muy guay. 

    Si que es verdad que tanto como en ese concierto e igual en algunos festivales hay público que no ha venido a verte concretamente a ti. ¿Cómo influye eso en el show que das? ¿Te Importa? 

    No, a ver, al final un concierto muchas veces es un intercambio de energía, literalmente. Estás tú y está el público. No eres tú haciendo todo el trabajo y ya el público, que también lo puedes hacer así. Pero sí que es cierto que yo me dejo mucho guiar por la energía que da el público. Entonces hay veces que sé que están gozando con la movida y se nota, y eso va haciendo una movida que al final termina el show siendo guay. Si no te conocen y no les interesa, pues yo te puedo montar aquí toda la peli, pero si están ahí a otra bola, pues es incómodo. Luego también está siempre el típico imbécil que hace como que te quiere demostrar que no estás por encima de él o yo que sé qué y es como, a ver. ¿Cómo te explico esto sin que me lleven preso aquí? (risas) Es esa movida de, yo estoy aquí haciendo mi curro, siempre lo intento hacer lo mejor posible, pero es cierto que depende también de cómo reacciona el público suele ser de una manera o de otra, el show.

    Ya has dado tres shows de la nueva gira, ¿Qué tal está yendo? 

    Muy bien, muy bien. O sea, Vigo que fue para mí como el mejor show de los tres, siempre al final te quedas un poco más con un show. No sé si fue por el día, por cómo yo estaba o por la vibra que se respiraba o por la sala, no sé, pero fue increíble, fue increíble.

    ¿Cómo te lo has planteado? ¿Hay cambios desde la ultima gira? 

    De momento hemos añadido algún tema simplemente. Es que al final como está tan pegado a la salida del disco, porque se nos hecho encima, no he podido meter todos los temas para darle también como un chance a la gente que se lo vaya aprendiendo. Entonces he cambiado el tracklist de momento sobre todo me estoy enfocando sobre todo en los conciertos de Madrid porque el foco está puesto más ahí. Al final no podemos llevar a todo el equipo que vamos a llevar en Madrid a todas las ciudades, porque no son salas tan grandes y es más difícil adaptarlo. Sí que de duración también están siendo más largos los conciertos, estoy intentando meter el mayor número de temas, pero al final Madrid va a ser realmente el show que estamos preparando.

    Yo en Madrid te pido desde aquí que cantes ANTES DE QUE TU ME QUIERAS, o sea que esa no la dejes fuera.

    En Madrid irá todo el álbum entero no te preocupes rey (risas).  

    Guay. Por último, si tuvieses que hacer un remix de un tema del álbum, ¿con quién sería y por qué? 
    Que chungo, tío. Voy a mirar un momento los temas. Pues mira, tengo varias. PANAMÁ me habría encantado con Rusowsky y me habría encantado calma con L’haine y con Cruz Cafuné. Habría sido muy guay pero al final es eso, que no se puede todo en esta vida y al final también la gente tiene sus proyectos.

    Escuchad Número 7 de Bon Calso.

  • El Morad: El barrio es más grande que los estadios.

    El Morad: El barrio es más grande que los estadios.

    El Morad no es solo un artista, es un fenómeno cultural. Su música, cargada de mensajes reales y crudos, conecta con una generación que encuentra en sus letras un espejo de sus vivencias y luchas. Desde el barrio de La Florida en L’Hospitalet de Llobregat hasta llenar el WiZink Center de Madrid, su trayectoria demuestra que la autenticidad y el talento pueden romper cualquier barrera.

    Un día antes de Navidad, Morad dejó claro su peso en la industria musical al llenar una de las arenas más importantes de España. Este logro no sólo consolida su carrera, sino que refuerza la relevancia del género urbano en la escena contemporánea, convirtiéndolo en uno de sus máximos exponentes.

    Con el inicio de su Tour 2024/25, Morad ofreció un espectáculo depurado, lleno de sorpresas, escenografía impactante y una presencia arrolladora. Niños en el escenario —uno incluso recibió un corte de pelo en directo—, Morad cantando rodeado del público en las gradas, y artistas invitados como RVFV, DeLaRue, su inseparable Benny Jr y Rels B, formaron parte de un show inolvidable.

    Pero más allá de las luces y la fiesta, lo que destacó fue la capacidad de Morad para emocionar. Desde el orgullo por representar a su gente y su mensaje de que toda voz merece ser escuchada, hasta la rabia y el desahogo en temas como Mama Me Dice, el momento más brutal a nivel emocional del concierto, y la felicidad pura en éxitos como su Bizarrap Music Session.

    Morad nació y creció en L’Hospitalet de Llobregat, un barrio multicultural que ha moldeado su identidad y música. Rodeado de una realidad marcada por dificultades económicas y falta de oportunidades, el joven artista encontró en la música una forma de canalizar sus vivencias y reflexiones.

    Comenzó escribiendo y grabando canciones desde casa, y rápidamente su estilo llamó la atención. Fusionando rap y afrotrap, creó un sonido único que resonó en los barrios de España y Europa. Sus letras, directas y cargadas de autenticidad, conectaron con los jóvenes que reconocían sus propias historias en las canciones de Morad.

    Morad pasó de grabar canciones caseras a liderar las listas de éxitos en plataformas como Spotify y YouTube. Con temas como Cómo Están?, Yo No Voy o Moto GP, se convirtió en la voz de una generación que lucha por salir adelante, aunque muchas veces no encuentra la luz al final del túnel y solo encuentra rechazo.

    A pesar de las controversias que han rodeado su carrera y de no haber sido siempre el mejor ejemplo, su impacto positivo es innegable. Morad ha sabido unir a una España dividida en conflictos e ideologías, mostrando valores que trascienden las barreras: amar a la familia, confiar en Dios y mantenerse fiel a uno mismo, recordatorios que a menudo olvidamos en el ajetreo diario.

    Morad es mucho más que un músico: es un símbolo de lucha y superación. Especialmente para los jóvenes de barrios populares, su historia y sus canciones son una fuente de inspiración. Representa la posibilidad de transformar las adversidades en éxito, un ejemplo que resuena en cualquier oyente que escuche sus temas con atención.

    Sus letras abordan temas como la vida en el barrio, las desigualdades sociales y la importancia de ser auténtico. Esto lo ha convertido en un referente, no solo en el ámbito musical, sino también cultural. Su figura va más allá del escenario, siendo una voz para aquellos que a menudo no son escuchados.

    El concierto de Morad en el WiZink Center fue un evento histórico para la música urbana en España. Frente a miles de fans, el artista ofreció un espectáculo lleno de energía y emociones. Su repertorio incluyó desde sus grandes éxitos hasta sus temas más recientes, mostrando una evolución artística impresionante.

    El público, completamente entregado, coreó cada canción en un ambiente eléctrico que puso de manifiesto el vínculo especial de Morad con sus seguidores. Este concierto no solo marca un punto culminante en su carrera, sino que también representa un avance significativo para el género urbano en España, llevándolo a los escenarios más prestigiosos del país.

    Morad ha logrado con muchos obstáculos y presiones en el camino lo que parecía imposible: llevar la voz de los barrios a los escenarios más grandes de España y el mundo. Su autenticidad, talento y conexión con su público lo han convertido en una figura imprescindible de la música urbana actual.

    El éxito en el WiZink Center es solo el principio, aún quedan recintos más grandes que llegarán. Con una carrera en ascenso, Morad continúa demostrando que su música tiene el poder de unir culturas, derribar barreras y dejar una huella imborrable en la escena musical. Su mensaje es claro: cualquier voz, por pequeña que sea, merece ser escuchada.