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  • Ye en Madrid: El cometa Halley de la música actual

    Ye en Madrid: El cometa Halley de la música actual

    El pasado jueves 30 de julio se hizo historia en el Estadio Riyadh Air Metropolitano. Tras 20 años de su único concierto en España, concretamente en la sala Razzmatazz, Kanye West tomaba la capital para hacer la única fecha de su gira de estadios en suelo nacional. Más de 60 mil fanes estuvieron presentes en lo que los más adeptos de Ye catalogamos como «tocar el cielo y conocer a Dios».

    Si os soy sincero, tras la noche del jueves mi vida no era la misma, pues para mí Kanye West es algo más que un simple artista: es la figura que más me ha inspirado en bastantes ámbitos de mi vida. Grité cada una de las palabras que conformaron un setlist con una duración de casi 2 horas, salté hasta romper a sudar con temas como «Father Stretch My Hand Pt.1» o «Everybody» y lloré ríos con temas que han significado tanto para mí como los que conformaron la run de «Ghost Town», «Runaway» y «True Love», que además figuró como la primera presencia de «DONDA 2» en la gira de estadios. Fue una noche mágica dominada por un espectáculo de luces hipnotizante y una semiesfera dominada por el que para mí es el artista más grande de todos los tiempos.

    Tras la velada, las crónicas del concierto inundaron Internet. Para mí, opinar de un concierto no es algo que se deba de hacer de inmediato, y más con artistas de este calibre. Al menos en mi caso, necesitaba tiempo para asimilar lo que había vivido. Al llegar el fin de semana (y antes de hacer este artículo) leí algunas de las crónicas del concierto.

    Hay un punto que creo que compartimos todos los asistentes y es que el sonido era mejorable, pues a veces se sentían un poco sucias las ondas que salían por los altavoces del Riyadh Air Metropolitano, pero tampoco es gran inconveniente cuando las más de 60 mil personas que estábamos allí sonábamos como una sola voz. Y repito: las que estábamos allí, porque leyendo algunas de la crónicas parece que hemos asistido a conciertos distintos.

    Aparte de leer por activa y por pasiva la palabra «nazi» para describir al artista de Chicago, la mayoría de crónicas tachan el concierto de «un espectáculo orientado a las redes sociales». Es cierto que la ausencia de pista hace mucha mella, pero creo que estuvo más que acertado prescindiendo de ella. El apartado visual no enmascara las flaquezas de Kanye, como algunos medios predican, si no que la refuerzan. ¿Qué te va a dar más presencia y poder que pararte sobre la cima del mundo después de haber tocado el más profundo abismo? Las luces, las proyecciones y el humo agrandaban aún más la figura de un Kanye West que cantaba y rapeaba todo, pese a que muchos pensaban que no podía articular dos palabras seguidas. Es que temas como «Jesus Walks», «Gold Digger» o «Through The Wire» entre muchos otros los cantó enteros, con una energía inmatcheable.

    Que hablando de energía, en ningún momento se sintió plano. Obviando un desplazamiento nulo en el escenario porque está anclado a una corta cuerda, Kanye se revolcaba por el suelo, saltaba, cantaba en todas las direcciones, gritaba, animaba… No te digo que se hubiera tomado unas cuantas energéticas, pero la presencia era innegable. Además, hacía sus cosas típicas de Kanye como saltarse algunos temas como «Say You Will», que me dejó con la miel en los labios, o tocar canciones por duplicado como «All Of The Lights».

    ¿Plano? ¿Soso? ¿Distante? No sé si esperaban que Kanye West se sentara al lado suya para charlar sobre geopolítica, pero el trato del artista con su público fue más que impecable. Cabe destacar el momento en el que nos animó a abrazarnos con los que teníamos al lado mientras sonaba de fondo «Runaway», una experiencia muy bonita en la que daba igual que conocieras o no al de al lado; tanto la barrera del idioma como la social se rompe cuando estás viviendo algo tan bonito.

    Y, la parte que más me chirría, las comparaciones. «Ay, es que el concierto de tal fue mejor», «mira, es que el concierto de este tenía mejor sonido», «es que es muy poco para Kanye»… Cada artista es un mundo. No puedes comparar a artistas que giran cada dos o tres años con un artista que acaba de salir de una cancelación a nivel mundial. Es cierto que tenemos que ser exigentes en cuanto a los directos de nuestros artistas favoritos, pero con este concierto se ha generado una doble vara de medir que no es justificable en ninguno de los sentidos. Que no hay banda en directo, que no hay artistas invitados o que no hay nada especial son argumentos débiles y absurdos. A Kanye no le hace falta banda, que si has escuchado algo de su música, me dirás cómo quieres que haga «On Sight» con instrumentos reales; Kanye es por sí solo una banda. Y si no, tienes a Andre Troutman y su talkbox, que daban a algunas de las canciones un boost en directo brutal. En cuanto al tema de los invitados y algo especial, ¿tan frito tenemos el cerebro? Parece como cuando escuchamos un disco y lo primero en lo que nos fijamos es en las colaboraciones. Con las sorpresas, tres cuartas de lo mismo. ¿Acaso sabe a poco tener por primera vez en toda la gira «Run This Town», «American Boy» y «True Love»? Ver a prensa que se abandera de «ser profesional» quejándose de cosas tan absurdas como esta me hacen reafirmarme en la idea de que estuvieron todo el concierto en otra cosa distinta a la actuación.

    Me da mucha pena, pues pienso que sus fans están más que conforme con el concierto, hasta el punto de repetir el próximo día 7 en el Estadio Do Algarve, en Portugal. Es muy triste ver cómo a ciertos artistas internacionales se les exige el cielo y la tierra y luego, para otros artistas, un palo y una piedra parecen más que suficiente. El concierto de Kanye West en el Metropolitano es histórico, un hecho que quizás no se repita en mucho tiempo. Si todavía no has ido y te quedaste con las ganas, te animo a que hagas un periplo este viernes 7 de agosto a Portugal. Es una experiencia única e irrepetible. Es el cometa Halley de la música actual. Si Dios me diera la oportunidad, repetiría el pasado jueves 30 de julio mil veces, porque Kanye volvió a España por la puerta grande, demostrando por qué es el artista más influyente e importante de este siglo.

    Fotos: Alber Noriega

  • JOHNNYFUU | «En Clave De Gë» EP.15

    JOHNNYFUU | «En Clave De Gë» EP.15

    «Bob Esponja» es una de esas series que figura en el catálogo de todo niño nacido de los 2000 en adelante. Ya no solo por sus aventuras por Fondo de Bikini, también por canciones tan míticas como «Gary, vuelve a casa», «La canción de la hoguera» o la legendaria intro. Y si tuviéramos que ponerle una canción al productor que entrevistamos hoy sería «La canción de la diversión» y es que «F» no solo es el inicio de la palabra «FUN», también sirve para describir «el sonido del FUU».

    ¿Quién es JOHNNYFUU y cómo empezó a producir?

    JOHNNYFUU es chaval normal y corriente de Madrid que, a través de mi padre, entró en contacto con la música cuando tenía 10 años o así. A mi padre le gustaba mucho el rock; escuchaba bastante punk y bastante música en inglés, ska y cosas así. En 2017 me descargué el FL así un día porque escuché, yo qué sé, «Rodeo» de Travis Scott y dije, «Dios hermano, tengo que escuchar más música así; pero no existe más, así que la tengo que hacer yo”. Lo que pasa es que era muy irregular al principio. Pasada la cuarentena, un colega mío montó un estudio, el Olmo, que le mando un saludo si ve esto. Me dijo: “Hermano, es que tu música es la polla, tienes que ponerte en serio con esto», y como que él creía más en mí que yo mismo dije «bueno, vale». Entonces monté un estudio, que después lo acabé compartiendo con Biberón y con los que ahora son Stereo Madness. Luego allí conocí al 8Belial también, y ahí empecé con Disobey. Y bueno, lo demás, pues es historia ya.

    Qué guapo tío. Sobre el estudio hablaremos más tarde, porque me han contado cosas muy guays del mismo. Cuéntame un poquito sobre tus referentes.

    Yo era muy rockero y lo primero que escuchaba de rap a muerte pues eran Travis Scott, Kanye West o Young Thug. Luego pues me he ido moviendo más hacia bueno, lo que realmente escucho todo el día que es Chief Keef (risas). Bladee y Drain Gang en general me molan mucho también. Xaviersobased lo cato qué flipas, es mi héroe. De España pues nada, lo mítico, Yung Beef, ANB obviamente les he escuchado un montón, muy duros. Y bueno, luego también escucho un montón de reggaetón, en verdad. También mucha música jamaicana; por ejemplo, J Hus, que es uno de Londres que hace así afro y siempre lo escucho un montón. La música en inglés siempre me ha gustado mucho también.

    Antes de pasar al cómputo de lo que es la sección, ¿qué es lo último que has escuchado?

    Pues hermano, es que voy a quedar flow “hacerme el interesante”, pero el último álbum que escuché fue «Exmilitary» de Death Grips. Que en verdad Death Grips como que siempre han estado por ahí para mí, pero nunca les he catado así. Y está muy guapo, la verdad, me ha gustado.

    Bueno, vamos a pasar a hablar de producción, porque como te he dicho antes, esta sección es única y exclusivamente de productores. Entonces, lo primero de todo, ¿qué DAW utilizas? Aunque me han comentado que eres el talibán del FL (risas)

    ¡Dios! ¿Pero quién te dice todo esto, tú? (Risas) O sea, 100%, hermano. Ableton me chupa la pinga (risas). No, en verdad es una chorrada los beef entre DAWs. Tipo, todo tiene todo. Es como la diferencia entre cocinar con una espátula y cocinar con una cuchara de madera, pues yo qué sé, se puede hacer, ¿no? Pero sí, yo uso FL a muerte y siempre lo he usado, es con el que aprendí y es el lenguaje que yo sé usar, vaya.

    Pero bueno, aun así, habrás probado, supongo, a usar otros DAWs.

    Mira, para los directos por ejemplo sí que me manejo un poco en Ableton, a través de El WiWi sobre todo. También he visto bastante currar a peña con el Logic, pero el Logic sí que no me disgusta, pero no sé, es que el Ableton no sé. Para mí es que el FL, como se diseñó originalmente para ser un videojuego, o por lo menos yo lo creo que es así, visualmente me parece más atractivo…

    Sí, que si es una cosa súper trivial e intuitiva, no sé qué (risas). Pero, por ejemplo, en la entrevista que le hicimos al Jay Cas, nos contó que usa el FL 11.

    A ver lo de intuitivo lo dice todo el mundo del DAW que usan, eh (risas). Un pavo que usa ProTools, que es la vaina menos intuitiva del mundo te dirá: «No, no, es súper intuitivo”. Sobre lo del FL, hasta hace relativamente poco usaba el 12, pero es que con todo esto de la IA, de separar tracks y no sé qué, es que me puse el 25 de una. Y es que para samplear, a mí que me gusta mazo samplear, es increíble, ¿sabes?

    Luego vamos a hablar sobre los samples en profundidad porque creo que es una de las cosas más guapas, y además ahora con el tema de la IA y tal, creo que es un tema muy guay a tratar. Te iba a preguntar sobre plugins, ¿cuáles son los que más utilizas? ¿Cuáles son los que dices: «en todos mis temas, tienen que estar estos»?

    Buah, pues, súper claramente Purity, mítico. Nexus 2, para toda la movida glo y demás, es imprescindible. El Hive y el Zenology los uso bastante. Últimamente le estoy pegando bastante al Serum también, para sonidos más electrónicos y tal. Y sí, más o menos eso. Con esos que te he dicho, yo creo que están hechos el 99% de mis beats. Me manejo con poco. Prefiero hacer más con poco que utilizar demasiados plugins.

    Claro, al final si con poco logras ser creativo, salen cosas muy chulas. Sobre el tema de los samples, tenía muchísimas ganas de hablar contigo de esto. Me he encontrado un canal de YouTube que tiene dos playlists. Y no sé si será tuyo, pero tiene una que se llama Bejo…

    ¡Hermano! ¡Qué locura! ¡Dime, dime!

    Y otra de samples, que solo te voy a decir el primero que me salía: «Italian Traditional Music Puglia Pizzica de Focu” (risas).

    Brother, ¡qué locura! Tío, justo antes, esta mañana, así de doomscrolling mañanero, he acabado en un comentario mío de YouTube y decía «hostia, ¿tendré aquí cualquier cosa todo lachosa que pueda ver todo el mundo?». Salían esas dos playlists. La de Bejo porque me molaba mazo, yo qué sé, en 2017 o por ahí. Y la otra playlist, es que me acuerdo de mazo de beats que hice con samples, que realmente tengo 4000 playlists de samples pero esa es probablemente la primera que hice, porque es de 2016 o 2017. Hay como mazo música rollo folk o así (risas).

    Hay cosas completamente aleatorias: música en italiano, luego en portugués, Luis Mariano… Me sale hasta un video de “Cuphead All Bosses Theme Songs Soundtrack” (risas).

    O sea, ¡andaba en cualquiera yo en 2017, hermano!

    Pero eso está chulo. Es que el tema de los samples, creo que es una de las partes más creativas. Yo te quería preguntar por eso, el tema de samplear y tal, cuéntame, ¿cómo lo vives tú?

    Es que a mí me parece genial samplear. Además, me parece que es como la base del hip hop. Pero hoy en día, como que… ¿Sabes esto que dicen ahora de que todos los géneros como que se están entremezclando y que ya no están tan claros si un género es tal o cual? Eso me mola mazo. Se está extrapolando esos a otros géneros y no sé, es como darle una nueva vida a la música. También como todo el arte de buscarte un tema, coger una parte, chopearla, hacerle esto, hacerle lo otro. Hay peña muy echada para atrás que lo interpreta como «ah no, es que no sabes componer». A mí me encanta. Samplear es como hacer un collage, pero con música.

    «Samplear es como hacer un collage, pero con música»

    JOHNNYFUU sobre el arte de samplear.

    Totalmente, lo del collage es que me parece super acertado. Y más ahora que, con el tema de la IA, está habiendo una expansión mucho mayor, y me pareció curioso también eso que hablabas de la IA porque, bueno, ¿cómo te llevas con la IA?

    Buah, es un buen melón que abrir, eh. Me leí la entrevista que le hicisteis a Gese, que hablaba como de esto también, y no sé, tengo un debate porque por una parte no quiero sonar como el que decía «es que Autotune que no sé qué, no sé cuántos», o como el tipo que decía «no, es que la luz eléctrica no sé qué» (risas). Pero es que es una cosa bastante maligna, sobre todo porque está en manos de peña toda maligna, de corporaciones chungas, de Elon Musk y demás.

    Del mismísimo Mossad, ¿sabes? (risas)

    El puto Mossad, cabrón (risas). Pero creo que es algo a lo que no estoy completamente cerrado, pero obviamente me come chirría en todo el sentido de quitarle la creatividad a la música, quitarle la emoción y la humanidad. Y bueno, que igual me quita el trabajo también, ¿sabes? (Risas).

    El del trabajo es buen melón, ¿eh?

    También creo que hay mucho alarmismo. Estoy en contra, pero creo que la gente es muy reaccionaria a ello y yo creo que sí se le pueden dar usos interesantes, como por ejemplo lo del FL de separarte las pistas; es una cosa muy simple, pero creo que sí que puede haber usos interesantes de la IA. Pero sí que me parece que tiene un peligro que no veas.

    Hombre, a ver, luego puede pasar como, no sé si has visto a «El Perla»…

    Ah, bueno, ¡eso es una locura!

    Es que eso me parece muy loco. Tipo, es un tema que no ha salido, de Anuel en este caso, pero claro, que tú lo puedas implementar en tu música porque, por ejemplo, utilices IA. Creo que es algo muy peligroso.

    Sí, obvio. No, y yo qué sé, Playboi Carti, que se supone que tenía mazo de cosas hechas con IA en su álbum. La IA, al fin y al cabo, siempre te va a buscar la cosa más genérica posible. En base a todos los inputs que tú le des, te va a buscar como la cosa más simple. Tú le dices que te genere una canción de The Weeknd, y te genera una canción genérica de The Weeknd.

    Con el Suno ahí, haciendo cosas horribles. Pero, por ejemplo, lo de Carti yo sí lo veo diferente porque es un modelo generado para que pueda pues, hacer su voz. Y bueno, Lawson en este caso es el que interpreta la letra de Carti. Que eso no lo veo muy bien que digamos, pero no lo veo tan mal dentro del marco. ¿Sabes lo que te digo?

    De hecho, hay un tema de AgusFortnite2008, que es que no es de AgusFortnite. Es de un tema que se llama «NINA (HOST AF2008)». Un día le pregunté: «Tú, ¿qué onda con este tema, hermano? Porque me flipa, pero suena raro». Básicamente, cogió un beat que no sé si era generado con IA también, tradujo la letra de «Love No Thotties» de Chief Keef al español, la generó con su propia voz y le hizo un collage loco de cortar esto y poner esto; como si hubiera sampleado su propia IA. Me quedé flipando con el chaval; es un genio el Agus. Y sí, por eso yo creo que se le pueden dar usos interesantes. También te digo, Agus no puso «AgusFortnite2008 – NINA»; puso «NINA – Hosted by AF2008”. Entonces me pareció que era genial, porque encima él no estaba como dándose el crédito de «yo he hecho esto», ¿sabes? Él simplemente estaba jugando y divirtiéndose; y eso me flipa de él.

    Con el tema de las voces, mí me han dicho que tu preset de las voces es clave.

    ¡Yo tengo un preset que es una puta ruina! (Risas) O sea, es una ruina por estándares técnicos. Tiene dos Soundgoodizers, es la pesadilla de cualquier ingeniero de audio. Literalmente, un día busqué «Chief Keef preset», me lo copié así y le cambié par de cosas. Ese es el preset con el que está grabado todo “Disobey Vol.1”, todo el EP que tengo con Biberón, prácticamente todos los temas de Disobey producidos por mí o, en su defecto, muchos no producidos por mí están grabados con eso, ¿sabes? “YSL”, que va a hacer 10 millones de plays, está grabado con eso. A mí me funciona (risas)

    Me dijeron eso, que era muy infame (risas). Entonces, por eso me parece muy curioso porque creo que, al grabar casi todo el mundo tiene como muy fijo lo del preset, pero que un preset sea tan bueno, que lo utilice más de un artista, me parece muy loco.

    Pero que es un preset que no tiene nada de otro mundo, te lo juro, ¿eh? O sea, para mí un lema a la hora de hacer música es «do it yourself», ¿sabes? Yo no tengo una formación en ingeniería de audio, todo el respeto a quien la tenga, y obviamente es un arte que te cagas. Pero, para la música que hago, que a mí me gusta que suene cruda, que suene DIY, me funciona. Mazo de temas se han hecho así y es un preset que no sé, que es una mierda realmente, pero que suena de puta madre.

    Bueno, pero mola. Funciona, que eso es lo más importante.

    Sí, sí. Make it happen y do it yourself.

    Con todo eso que has dicho de los lemas, hay un concepto que en el mundo de la producción creo que es muy importante recalcarlo: el sonido chungo. Para que una producción sea sonido chungo, ¿qué tiene que ser? ¿Qué tiene que tener que digas «buah, esto es sonido chungo»?

    Uf, es que no quiero ser yo un policía de la música, hermano, porque la música cada uno la disfruta lo que quiera y no hay nada peor que alguien que no te deja divertirte, ¿no? Para mí el sonido chungo es la música “urbana” de gente que dice música “urbana”, ¿sabes? No sé, para mí sonido chungo es toda esta música que no tiene ninguna ambición por tener personalidad o por ser colorida.

    «Para mí el sonido chungo es la música urbana de gente que dice música urbana«

    JOHNNYFUU sobre el sonido chungo.

    Arroz con pollo, totalmente.

    Sí, arroz con pollo, literal. Que yo qué sé, puede haber música comercial todo guapa, ¿sabes? Hay mucha música muy sobreproducida hoy en día; creo que esa es la clave. Y a mí personalmente pues me gusta eso, me gusta el punk, ¿sabes? Para mí la música más guay es la que hace un adolescente todo rallado en su cuarto con dos trastos viejos, ¿sabes?  El sonido chungo nace de una coña entre el Roomtrash y yo para hablar eso, de la música urbana que ha perdido toda la esencia original de la música urbana; que odio esa categoría.

    Veo que te da mucho coraje ese término, el de música urbana (risas).

    A mí me da un coraje, hermano. ¿Tú ves a los guiris diciendo «urban music»? No hermano, ellos dicen «rap», porque es que es rap todo. Todos estos géneros que estamos hablando, hay un pavo rapeando de un modo u otro. Es que para mí es todo rap, hermano: el dancehall es rap, el reguetón es rap, el trap es rap… Ya está, hermano (risas).

    Con todo eso que has dicho del sonido chungo, me viene una pregunta y es que, dentro de una producción, ¿qué parte de la producción te parece indispensable dentro de cuando tú haces un tema? ¿Qué es lo primero en lo que te centras? Que luego cuando tengas que revisar digas: «Vale, esto es lo último que voy a revisar porque es lo más importante».

    Me gusta mucho jugar con las estructuras de las canciones, creo que eso le puede dar mucha personalidad a una canción, ¿sabes? Yo soy muy de melodías, en verdad. Yo creo que un beat bueno tiene una melodía sí, que te cautive y, sobre todo, que mazo de productores pecan de esto, que le dé espacio al cantante. Para mí, tú tienes que poner el folio sobre el que va a pintar el cantante. También hay estilos en los que tiene que estar todo muy recargado y tal, pero, para mí, menos es más. Y luego, a mí me gusta producir el tema entero, tipo grabar el tema, ayudar con la escritura, componer y demás. Hacer canciones, más que beats, ¿sabes? Para mí la parte del cantante ya es que consiga transferir su personalidad a la canción.

    Me gusta una parte que has dicho, que es lo de ayudar a escribir. Y es que me han dicho que tú ayudas bastante en el estudio, por ejemplo, al 8Belial. Me han comentado eso, que tú ayudas a escribir. Entonces, creo que entra mucho en la figura del productor de a día de hoy. El productor cada vez se puede desglosar más en uno que solo hace el mix, uno que solo hace letras u otro que solo hace beats. Entonces, ¿tú esa faceta de 360 grados la ves ventajosa frente a este tipo de especializaciones?

    Yo creo que sí. O sea, por ejemplo, a mí no se me da muy bien mezclar y masterizar. Sé lo básico y te lo saco adelante, pero siempre prefiero que alguien especializado en eso lo haga. Y personalmente, a mí me gusta hacer el beat, grabar la canción y ayudar en todo lo que es la composición de la canción y tal. Pero bueno, son métodos y métodos, ¿sabes? También hay conocer tus virtudes y tus defectos. Porque también veo a mucha peña, sabes como el rapero este, el Russ ese que decía “no, porque yo me escribo, mezclo, masterizo, produzco, grabo los vídeos, me limpio el culo y tal”. Es como bájale, ¿sabes? Yo sé las cosas que se me dan bien y sé las que no, y las que no se me dan tan bien pues no pasa nada por ceder o delegar en otra persona, ¿sabes?

    Es que sobre todo por el tema de que, por ejemplo, ha salido ahora la figura del… Bueno ya estaba, pero ahora como que se ha asentado mucho más, el tema del sample-maker, el loop-maker, o cosas de ese estilo que creo que al final no le quitan esencia a la producción, pero creo que es una forma de accesibilizar la producción a más gente.

    Sí, o sea, está bien, pero también siento que como productor tu tarea un poco es igual no ser un maestro en todas esas movidas, pero más o menos sacar adelante todo, ¿sabes? Tampoco vas a masterizar como el ingeniero de master de Kanye West, y yo mismo me lo puedo aplicar, eh, yo soy bastante paleto en cuanto a eso. Pero no sé, algunas veces en sesiones de estudio sí que veo a peña que hace siempre una sola cosa, ¿sabes? Y como productor yo creo que tu objetivo es adaptarte a los artistas y saber aportarle una serie de herramientas variadas para que la canción esté todo guapa, básicamente.

    Vamos a pasar ahora a hablar de tu discografía. Siempre me gusta hacerlo definiéndola con un color o con algo, porque yo creo que todo al final se puede englobar en algo. Yo quiero que definas todo tu catálogo con una marca de ropa.

    Madre, qué buena pregunta, tío. Supreme, hermano. Supreme New York, 100%.

    Bacano, eh.

    Si lo piensas yo creo que Supreme es como… Yo qué sé, Disobey es una movida todo Supreme, ¿sabes? Pero a su vez Supreme, si tú te metes a ver su ropa, hay cosas todo raras, todo guapas, todo experimentales; alternativas, aunque esa palabra me pone un poco negro, pero bueno (risas). Supreme tiene todo el lado hypebeast, pero también tiene una faceta de moda muy guay y muy guapa.

    La verdad que veo lo que dices, porque “Disobey VOL.1”, “Disobey VOL.2”, me recuerda mucho a mí a los Bape, Louis Vuitton cuando estaba en su época, Gucci… Y lo demás que tienes, por ejemplo, tus últimos trabajos aparte de bueno, de “STAY FUU”, que ha salido hoy…

    Sí, sí, qué bueno, que ha coincidido justo. Porque tuvo un problema la semana pasada y no pudo salir. Así que ha sido como una señal del FUU, hermano (risas).

    Mira que hoy te iba a preguntar, “oye ¿cuándo va a salir tu EP?” y anoche cogí y dije “hostia, ya me lo escucho del tirón”. Ahora hablaremos en profundidad, porque tiene cosas muy chulas. En cuanto a lo demás, bueno, has participado en “El Príncipe”, “CLAPALOT”, “BASED NATION”, “CHETO MAL” con el Ezequiel… Tus trabajos son muy variados y me gustaría que me dijeses en cuál es en el que más bien te lo has pasado produciendo.

    Uf, qué bueno, eh. Me gusta que me hayas preguntado por pasármelo bien porque a mí en la música -y de hecho creo que esa también es el motivo por la que he elegido Supreme- me gusta ser un niño, ¿sabes? Tipo, jugar y pasármelo bien. Es que dentro de que sea un trabajo menos divertido que, yo qué sé, “CLAPALOT”, que son todo barras de chorra, “DEAF AF” es que me mola mucho, tío. Estoy muy orgulloso de ese proyecto porque además toca bastantes palos, ¿sabes? Y lo hice ahí con Biberón mano a mano. Es que Biberón y yo somos una dupla épica en cuanto a música, estamos todo el día mandándonos cosas y retroalimentándonos. Y sí tío, me divertí un montón haciéndolo. Ese proyecto lo grabamos en 4 días o algo así, ¿sabes? En cuatro sesiones.

    Con el Biberón tienes muy buena química. Me han dicho que estáis haciendo Grime si no me equivoco…

    Madre, tienes todo (risas). Sí, hermano, es que estamos haciendo “DEAF AF 2”.

    Ah, qué loco. Qué loco.

    Claro, claro. El grime es un género que a mí siempre me ha molado pila y le hemos metido algunas influencias en lo que llevamos del proyecto, vamos.

    Hablemos sobre tu último EP, “STAY FUU”. Uno de los temas que más me ha llamado la atención es “121”, un tema completamente instrumental. Háblame un poquito del EP y de cómo entra “121” en el mismo.

    Yo no tenía mucha intención de sacarlo, ¿sabes? O sea, sí que tenía intención de sacarlo, pero no lo hice pensando «voy a hacer un EP». Fue más como he estado trabajando en un sonido más o menos últimamente. Me parecía que pegaban estos temas en común y me apetecía empezar a mostrar un poco música por mi cuenta sin depender de un cantante. Y nada, eso, junté una serie de temas que me parecía que tenían una dirección parecida en su sonido. Sobre el de “121” es eso, porque sí que a veces, yo qué sé, pues eso, diversión hermano. Yo es que te lo juro, me lo paso muy bien haciendo música.

    De los 5 temas, ¿cuál es el que más te gusta?

    Pues yo creo que el de “Confusión”, con Carmen (Carmasutra). Es el tema más único que tengo en mi discografía, porque es que no es un tema ni de rap, ¿sabes? Ni de hip hop siquiera. Es como una cosa medio electrónica, medio pop; no sé, es mazo Crystal Castles. Y nada, hice ahí con la Carmen, que es una de las chicas de Stereo Madness, que es amiga mía de hace años. Me quería también abrir a más cosas, que es que apenas he grabado con chicas en general y me parece que mola que se abra también la gente a no estar escuchando a un pibardo todo el día. Y a otros géneros, que a mí me encantan los 808s y el autotune, pero hay mucha más música por ahí. Entonces sí, yo te diría ese porque dentro de mi catálogo es el tema más único que tengo.

    A mí me ha llamado la atención porque esta mañana de hecho iba escuchándolo en el coche y estaba tardando en procesarlo, ¿sabes? Es una movida completamente diferente.

    Es que eso es lo que me gusta de ese tema, que yo creo que descoloca a la peña un poco. Lo hicimos mazo pensando en Alaska y Dinarama. Tipo, que no tiene nada que ver, pero a mí me suena chulo.

    También quería que me contases un poco sobre el single, “Trip”, el único tema que cuenta con una colaboración de otro productor, damnpablo. ¿Cómo termina colándose en el tema?

    Ya llevo un tiempo haciendo cosas con él. Un día habíamos quedado ahí con el Roa, con el Roomtrash. Fuimos al estudio y nada, hicimos ese beat. Se grabó el Roa el tema, luego se subió Biberón y justo me encajaba que flipas con todo esto del EP cuando fue tomando forma y para allá que fue, ¿sabes? Y nada, con el Pablo (damnpablo) de puta madre, le mando un saludo si lee esto. Es un chaval de puta madre con el que siento que le tengo bastante gusto en común y nos entendemos bien en el estudio, ¿sabes?

    Ahora que lo dices, ¿con quién te sientes más cómodo en el estudio? El que dices «vale, cuando llego al estudio y me junto con X, estamos en sintonía completa».

    Con Biberón, 100%, Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos. Nuestra manera de ver la música es muy parecida y las cosas que nos molan son muy parecidas. Igualmente, hay cosas suyas que no tolero y viceversa, pero nos entendemos muy bien. Y él es que es buenísimo en todo lo que hace, además que es multidisciplinar; por ejemplo, tiene una estética que es la polla. Es el puto amo. Yo tengo mi movida guay con la música, pero es que él la tiene con la música, con el diseño, cantando… O sea, es increíble el cabrón, es el puto amo en la visión que tiene artística, ¿sabes?

    «Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos»

    JOHNNYFUU sobre su complicidad con Biberón.

    Es muy loco en todos los sentidos, la verdad. Coincido mucho en lo que dices, además de que creo que es un perfil de artista con los que gusta trabajar, y más tú que eres muy creativo a la hora de producir. Vamos a pasar a la parte final. Hay tres preguntas, una de ellas te la hace el productor del anterior episodio, Gese Da O. La pregunta es: ¿Qué prefieres, los sintes o el sonido electrónico? Quiero imaginar que se refiere a qué prefieres: ¿un sinte físico o un sinte electrónico?

    Buah, Gese momento (risas). Con el Gese he estado haciendo beats alguna vez y es una bestia. Pero es que claro, es que viene de otra escuela muy de hardware, ¿sabes? De MPC, de tal y cual. Yo es que apenas he tenido oportunidad de currar con esas cosas, en verdad. Es que me pones un sinte así chetado delante, por ejemplo, cuando curro con Sami Deluxe, que obviamente curra con esas cosas, y me pierdo mazo. Entonces, te tengo que decir 100% sintes electrónicos, que es lo que he manejado. Igual si de repente me da por ahí me vuelvo un friki que te cagas. De hecho, me gustaría, porque siento que como productor siempre tienes que estar renovándote y creo que es algo en lo que me falta mazo de calle, ¿sabes? Tipo en hardware físico y todo el rollo. Por ejemplo, Virtual Flavor también sabe de eso un poquito y me gustaría tener un poco más de conocimiento en ese aspecto, la verdad.

    Y las dos últimas. ¿Qué es para ti la música?

    Hermano, pues para mí la música, obviamente, es una pasión, es una cosa que día a día respiro, ¿sabes? Pero simplemente son ondas de sonido que suenan guays juntas, ¿sabes? (Risas). No sé, como que tampoco me gusta la peña que se da esos aires de grandeza y tal. O sea, obviamente la gente tiene sus talentos y sus virtudes, pero no sé, tampoco me gusta el rollo ese tan zen aquí de creerte Jesucristo por hacer música guapa, ¿sabes?

    Todo místico, ¿eh?

    En general, la peña que no se toma demasiado en serio a sí misma, me cae bien, y por eso me gusta la música que es así yo creo, ¿sabes? Con el Biberón lo hablo mucho sobre esto, porque a veces haciendo música como que uno de los dos se pasa de intenso, ¿sabes? Y le decimos el uno al otro, tipo: «Pss, bájale, que hay que mantenerlo ignorante y basado, amigo».

    Es que al final la música es lo que tú dices, es para pasártelo bien y yo qué sé.

    Sí, hermano. It’s not that deep.

    Y bueno, la otra pregunta es: ¿Qué hace que tu música sea tu música?

    Pues yo creo que enlaza bastante con esto que hablaba. O sea, mi música lo que me gustaría que la gente se lleve es, personalidad, hermano; que cada uno sea uno mismo y no se tome tan en serio todo. Mola eso de autoexpresarse, pero desde la espontaneidad. Como un niño.

    Qué guay. Pues bueno, la última cosilla. ¿Algo que quieras decirles a los productores que hay ahí fuera, que no se lo pasan bien y que están amargados en su casa? (Risas).

    Amigo, dale un feriado. Tipo, ya fue, ¿sabes? (Risas). No hombre, decirles que la música es algo súper divertido. Pásatelo bien, cabrón, y si no te lo pasas bien haciendo música, hay muchos trabajos más productivos para la sociedad, ¿sabes?

  • Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Con El dilema del rapero blanco, Teo Lucadamo ha encontrado un lugar propio desde el que bromear y reflexionar a partes iguales. En esta conversación con Calle52, hablamos de industria, crítica musical, humor, herencia y un futuro que se abre entre el boom-bap, la electrónica y el oficio de componer.

    Identidad y humor

    ¿Te sientes un intruso en la escena del rap española?

    La “escena” me parece muy dispar. Muchos chavales están en ritmos de trap y flexeo; no siento pertenecer ahí, y tampoco quiero forzarlo. Lo mío es rap contemporáneo como propuesta, no como esencia.

    ¿Usas el humor para decir lo serio?

    Totalmente. La comedia e ironía alivian mensajes intensos. Vivimos una era que necesita consuelo: no hace falta pontificar para decir algo verdadero.

    Industria y crítica

    ¿Qué falta en el periodismo musical?

    Modelo de negocio aparte, echo de menos una figura tipo Anthony Fantano en España: elevaría el listón y haría la crítica más crítica.

    ¿Cómo recibió la discográfica el álbum?

    Me dijeron “disco de reseña”. Sin singles tochos, pero con lectura. Era justo lo que quería.

    Sonido y colaboraciones

    ¿Cómo llegas a ese cruce de 90s, pop y electrónica?

    Produciendo. Descubrí “WTF is in my cup” (Chico Blanco) y vi que podía moverme cómodo en esos ritmos. Luego lo uní a mi narrativa.

    Escandaloso Xpósito y Mucho Muchacho.

    Con Escandaloso fue natural (hasta me dio clases de piano). Lo de Mucho fue sorpresa del sello: escuchó “Sabes lo que es” y se montó. Paranoia linda, pero intento naturalizarlo.

    Exposición y herencia

    “La exposición es veneno para un crío”. ¿Cómo te marcó?

    Crecí con expectativas altas y foco encima. Eso te sobrepiensa. Lo incorporé a mi propuesta, pero quiero un camino local y sano, sin fama repentina.

    ¿“Nepo baby” como lastre o motor?

    Las ventajas existen; lo importante es qué haces con ellas. La prensa vive de titulares, pero mi trabajo es construir una obra propia.

    Industria y futuro

    “UMG” es sátira o dardo real.

    Parálisis del sueño (risas). Me pongo de CEO y me doy palos a mí también. Título, risas… y desahogo. No era momento de teorizar el negocio.

    ¿Y ahora qué?

    Dos vías: un trabajo más boom-bap y, en paralelo, electrónica de aromas retro. Estudio guitarra clásica: quiero componer más allá del rap. Es una transición.

    La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.

    Créditos

    Dirección Creativa: Santiago Medina@santii_medina
    Fotografía: Sergio Bartivas @sergiobartivas
    Estilismo: Millán Gómez @untitledd26_
    Producción: @discernsolve , Santiago Medina
    Entrevista: Diego Sánchez @quilloreaccion

    Agradecimientos

    @yabang.bcn · @blackjambo

  • HOKE Y EL ESTADO DEL DIRECTO EN EL RAP ESPAÑOL

    HOKE Y EL ESTADO DEL DIRECTO EN EL RAP ESPAÑOL

    Cuando tuvo lugar el concierto de Hoke en Vistalegre allá por finales de marzo yo debería de haber publicado una crónica sobre el concierto en este medio. Como muchos sabréis, en lugar de hacer eso, me apresuré a poner un par de tweets sobre lo que me había parecido el show que acabaron causando más revuelo del deseado. Ahí me di cuenta de que hay una conversación mucho más grande detrás de todo esto y que una sencilla crónica para cumplir no sirve para trazar el dibujo que estoy tratando de mostraros con esto. Toca ponerse serios, vamos a sentarnos a hablar como adultos.

    Salí desencantado del concierto de Hoke. No es sorpresa para nadie, lo dejé bastante claro en aquellos infames tweets que tantas fatigas me costaron a posteriori. Las razones fueron principalmente la calidad del sonido, el show per se y el precio de las entradas. Los temas no tienen fallo, tanto Tres Creus como BBO me parecen proyectos sobresalientes, pero a la hora de preparar un directo hay mucho más allá de confiar en los temas y lanzar un beso al aire y a donde caiga, hay que dar un show, que por algo se llaman así. 

    El modelo de directo estándar en el mundo del rap actualmente se encuentra en un punto medio entre la comodidad y la mediocridad, en muchas ocasiones conviviendo estas dos posibilidades. No hablo solo de Hoke, sino de la escena en general. No hay más que pasarse por cualquier festival en el que predominen estos géneros para ver que la variedad de la oferta entre los artistas que componen el cartel suele ser bastante escasa. Parece que no hay interés por invertir algo más de cara a permear en el imaginario colectivo y aportar a este microcosmos de nuestra cultura, el interés se limita a hacer la bolsa y salir por patas.

    Es una sensación que lleva mucho tiempo rondando mi cabeza, toda la generación de los últimos 7 años en el rap mainstream español ha llegado a un punto de comodidad en el que saben que tienen un público que les va a respaldar y ya no ven la necesidad de currarse las cosas porque el dinero va a llegar igualmente. Ya no queda nada de ese hambre que les hizo llegar a donde están, o mejor dicho, han perdido el fondo que tenían de chorbo…

    Si esta fuese la tónica general en el 100% de los casos pues no nos quedaría más que exhalar un solemne “es lo que hay” y seguir pagando por conciertos a medio fuelle, pero lo cierto es que no es así, todavía hay artistas que cuidan sus directos y tratan de ofrecer algo distinto a la historia de siempre. Desde el obvio Ralphie Choo, que tiene uno de los mejores directos de nuestro país, pasando por artistas más pequeños como Teo Lucadamo, que se vale de su carisma natural y la banda que le acompaña para elevar su obra al siguiente nivel. No es una cuestión de tener más o menos ingresos, porque los dos ejemplos que he puesto son muy dispares en cuanto a su posición actual, pero ambos se las apañan para entregar un trabajo de calidad con lo que tienen a mano. Se pueden hacer las cosas bien.

    Otro hecho desencadenante que me ha hizo llegar a este punto en el que no estoy dispuesto a tragar más fue sin duda el concierto de diciembre de 2024 de Yung Beef en el mismo Vistalegre. Ya se habló de esto en su día, pero si no sois capaces de dimensionar la importancia de este evento, tened en cuenta que el mayor impacto cultural de un show de Yung Beef hasta entonces era aquel concierto del Primavera Sound de 2018 con Yung Beef subido en una jaula de metal haciendo el cafre, Hakim en modo hypeman pegando berridos ininteligibles y Bad Gyal como cameo haciendo twerk en mitad del show. Nadie se esperaba que una figura tan establecida como Yung Beef diese más que eso, ser un punkarra y demostrar que lo que opinemos le importa bien poco, como ha hecho descuidando su directo en todas las oportunidades que ha tenido a lo largo de su carrera. En esta ocasión de diciembre fue algo totalmente distinto, Yung Beef decidió tomarse su show en serio, y dio un repaso a toda su carrera mientras cantaba al micro en vez de dejar la música sonar. Contaba con una escenografía cambiante que seguía una narrativa, y se respiraba un cuidado y un simbolismo que se grabó en la retina de todos los asistentes. Este concierto costaba menos de treinta euros, pero valía cada céntimo. Un ejemplo de buen hacer que vino de la mano de Velódrome, que se ocupó del aspecto creativo y nos dejó este concierto para la historia.

    Este concierto sienta un precedente, tampoco en el sentido de que ahora no se pueda bajar el nivel de esto, sino que si Yung Beef se lo había tomado en serio el resto podían ponerse las pilas también, cada uno a su manera. Obviamente los artistas del panorama tomaron nota de aquel concierto, y por eso hubo conversaciones entre el equipo de Hoke y Velódrome para su Vistalegre que iba a tener lugar tres meses más tarde, aunque al final no llegaron a nada. Y no quiero decir que fue por dejadez, desconozco los motivos reales, pero lo que sí entiendo es que hay una diferencia en la envergadura y el presupuesto de Yung Beef y el de Hoke, que sigue siendo un proyecto independiente y considerablemente más pequeño que el del granadino.

    Aquí toca abrir otro melón, y es el precio de las entradas. Un inciso importante aquí es que no es solo el equipo de los artistas el que elige el precio total, sino que las tiqueteras suelen inflarlo para maximizar beneficios y cubrir costes. En el caso de Hoke, la entrada suponía unos 45 euros más 5 de gastos de gestión cortesía de LiveNation. Un billete de los naranjas entero para un show que no estaba a la altura de ese precio, pero no os confundáis, todavía no he visto un concierto de rap en España que esté a la altura de ese precio. Parece que todos los puntos negativos del bolo fueron o bien por causas ajenas o factores externos. La inflación es algo que afecta a todos los artistas y ya si seguimos tirando del hilo llega a todos los aspectos de nuestra vida. No podemos escapar de ella, pero volviendo al ejemplo de Yung Beef, donde se podían comprar entradas por 27 euros, se hace complicado entrever la verdad de todo esto.

    El hermetismo en el caso de Hoke es otro de los factores que nos llevan a este punto. Si bien yo he podido hablar desde el desconocimiento en el pasado e incluso en este mismo texto, a la hora de contrastar la información nos encontramos con una serie de barreras que nos impiden conocer la verdad. Ya hemos hablado del dinero, pero también hay que hablar del sonido. Todos los artistas que han cantado en el Palacio Vistalegre coinciden en que la acústica es pésima y que tiene una reverberación de seis segundos que no hace más que dar dolores de cabeza a los técnicos, pero por algún motivo se siguen haciendo conciertos teniendo este espacio como una de las principales opciones. En el caso de Hoke fue un concierto reducido de 5000 personas de aforo, mucha grada vacía implica mucho rebote del sonido, así que no paran de acumularse los problemas. Miguel Grimaldo fue el técnico de sonido de este concierto, y días después habló en X sobre los malabares que tuvo que hacer para el momento en el que sacaron una cabina en la que Hoke cantó Moondial.

    Este momento de la cabina fue lo más destacable de todo el concierto porque encapsulaba a la perfección lo que es Hoke, esa timidez camuflada de misticismo que necesita privacidad para sacar su talento a relucir, un rollo Clark Kent/Superman bastante simbólico si me preguntan. Hoke rapea bajito, muy bajito, y esto se notaba en comparación a cuando salían colaboraciones como Ergo Pro, que no tiemblan cuando toca soltar berridos. Tampoco se mueve mucho, pero la gente no lo espera. Aquí podríamos entrar al debate de por qué a las artistas femeninas se les exigen coreografías y movimiento para considerar que hacen un buen show mientras que a los masculinos se les aplaude por quedarse tiesos, pero me parece que está muy manido y que tampoco nos lleva a ninguna parte además de ser un argumento muy dogmático.

    ¿Fue el Vistalegre la tumba de su ambición? Pues tampoco creo que haya que ponerse tan dramáticos, pero con este gran ejemplo quiero hacer una reflexión sobre el estado general de los shows dentro de nuestro gremio. La gente va a ver conciertos por muchos motivos: por compartir con sus amigos, por fomo, para soltar energía, para relajarse, para dejarse llevar y llorar un poquito, pero sobre todo para disfrutar de la música a un nivel superior que el que tienen disponible en sus móviles las veinticuatro horas del día. Creo que como artista todo suma a la hora de crear tu imaginario, no solo las canciones que subes a plataformas, sino tu forma de comunicarte, de vestirte, de interactuar con tus fans, y sobre todo de cómo muestras tu proyecto al gran público. Los conciertos son oportunidades de hacer todo eso y llevarlo al siguiente nivel, pero muchas veces queremos saltar muchos escalones de una sola vez y nos la acabamos pegando, o peor aún, nos quedamos en el mismo escalón para siempre. Como público tenemos en nuestras manos la posibilidad de influir en esta cultura que tanto disfrutamos, y una de las maneras es esperar un mimo y un cuidado cuando estamos pagando por algo. Conformarse y complacer solo nos lleva al estancamiento, a veces hay que pedir o incluso exigir (qué poco me gusta esa palabra) para que todo avance, para que la cultura se mueva y que crezcamos de la mano con ella.