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  • Tristán: «Intento no pensar demasiado en el tiempo»

    Tristán: «Intento no pensar demasiado en el tiempo»

    Tristán! piensa en borrar palabras del diccionario, se ríe del artista que conceptualiza en exceso, y sueña con hacer una película. Es el artista detrás de Tristán, ahora con reloj. Pertenece al dúo creativo bajo el nombre Fomotrauma, los chavales detrás de la mayoría de videoclips y visuales de artistas como Rusowsky y Ralphie Choo. Me recibe por videollamada desde el salón de su casa. Transmite tranquilidad, es atento y me habla sobre sus sueños y preocupaciones. Últimamente piensa en qué pasaría si no existiesen palabras que usamos en nuestro día a día. Yo pienso en qué pasaría si no existiese gente como él.

    Créditos: Clo-Tem

    ¿Qué te ha obsesionado estas últimas semanas?

    Últimamente pienso mucho en borrar palabras del vocabulario. Siento que construimos nuestra vida alrededor de las palabras que usamos, y que si eliminas palabras del diccionario también desaparecen sus conceptos. Me ha hecho bastante gracia pensar que borras palabras y por ello se eliminan de tu vida. Por ejemplo, borras “depresión” y por lo tanto ya no existe.

    Me esperaba una peli o un álbum de música.

    Podría decirlo también pero esto es de lo último que he estado pensando.

    Me gustaría empezar la entrevista con Music EP. Ya ha pasado tiempo desde entonces, ¿qué recuerdos tienes de la época en la que lo hiciste?

    Buenos recuerdos en general. Todo lo que haces previamente te sirve para luego crear en el futuro. Aunque ahora mismo no haría un EP así, sí que siento que fue un momento importante para mí. Estar sacando singles y tomar por primera vez la decisión activa de hacer un proyecto como tal. El englobar las canciones en un concepto, aunque en el caso de Music EP era algo más global. Siento que fue un primer paso y un aprendizaje de cara a preparar el álbum que acabo de sacar.

    ¿Cómo interpretaste ese cambio? ¿Fue natural o sentías que debías hacerlo?

    Sí. Siento que pasa con todos los artistas, ¿no? Empiezas con los singles porque es lo más fácil de hacer y no requiere tanto concepto, cuando tienes pillado el tranquillo dices “venga voy a hacer un EP”, un proyecto más pequeño y que no tiene tanto peso. Ya de ahí vas al álbum.

    Del EP al álbum, ¿cómo ha cambiado tu manera de ver tu música y plasmarla?

    Es inevitable, te cambia el chip. Todas las canciones deben de convivir de una forma u otra. En Music EP algunas canciones las hice por mi cuenta, pero empezaron a dispersarse las responsabilidades. Trabajé con Roy (Borland) y con Daniela Lalita, y para cuando empecé con el álbum sentí que debía trabajar con más gente a parte de mí para darle cohesión. Estuvimos Roy, Teo (Planell) y yo desde cero y eso le aportaba coherencia al proyecto, más allá de pensar en un concepto. Aunque tampoco considero que sea un disco conceptual, no lo es. Más que nada son canciones que me representaban a mí y ese era el marco narrativo. 

    ¿Cómo es el momento en el que dejas de hacer música solo en tu cuarto y pasas a delegar en otra gente aspectos de tu proyecto?

    Pues tiene dos caras: cuando delegas en que otra persona produzca o componga, tienes que dejar ir, ya que estás interrumpiendo el proceso. Delegas en el sentido que esa persona lleva la batuta en ese aspecto del proyecto. Al empezar fue difícil, ¿sabes? De estar acostumbrado a tomar las decisiones yo solo a tener que dialogar y no siempre elegir lo que más te gusta. Yo creo que es muy parecido al proceso de hacer una película. Hay más gente en el equipo y hace falta un consenso. Cuando acabé el álbum pensé justo en eso, que lo siento muy mío pero inevitablemente es un álbum de Roy y Teo también, ya que han estado prácticamente igual de involucrados que yo, más allá de que firmaba las canciones yo y los conceptos salían de mí. También creo que va por proyectos, que esta vez decido hacerlo así y en otro con otras características y enfoques me apetece hacerlo yo todo. 

    Ahora echo mucho de menos producir, y aunque me haya gustado delegar en Tristán, ahora con reloj, si que me planteo volver a producir yo o coproducir con otra persona.

    Es como saltar de un cortometraje a una película. Tiene sus pros y sus contras.

    Justo, es muy bonito y gratificante, pero por otro lado echo de menos el proceso de estar en mi cuarto solo y producir a mi bola.

    Sobre tu disco, primera duda que tengo: ¿qué te ha dado con los relojes?

    En verdad fue una coña que me vino un día. Rondaba la idea de hacer un álbum en verano, subirme a casa de Roy y Teo. Una mañana recuerdo que llevaba un reloj y me hizo gracia el nombre del álbum, pero más como algo sonoro. Me gustaba como sonaba la palabra “reloj”. Empezó como una coña y a lo largo del proceso de hacer el álbum la broma cobró vida y obtuvo un trasfondo. Fue clave ponerme a hacer el álbum con el título ya en la cabeza, creo que generó un marco de por sí en las canciones. Como dije, no considero que sea un álbum conceptual, por lo que las canciones que entraban se decidían por si entraban o no en este lore.

    Lore “reloj” (risas).

    Sí, tenían que tener el punto justo de humor y de ser canciones serias para entrar dentro del álbum. Creo que tiene bastante coña, el nombre determinó mucho el tono del álbum

    Pensaba que sería un concepto rebuscado, el paso del tiempo o algo así

    Inevitablemente acabó cogiendo ese peso, son canciones que representan a la persona que era yo haciendo el álbum, hace año y poco. De primeras era más una coña entre nosotros.

    De cara a este disco, ¿volvías a tu música de antes como punto de partida?

    Fue borrón y cuenta nueva. Tenía claro que quería que fuese algo distinto a lo que había hecho antes. Si hubiese cogido referencias de canciones anteriores, esa ruptura no tendría sentido. En verdad no había referencias más allá de una playlist de inspiración, de cómo quieres que se escuche el álbum. A la hora de grabar la mantuve en secreto, no se la enseñó a Roy, más que nada para no condicionar. No quería ir a tiro hecho, mi plan era coger los instrumentos y confiar en el proceso, ver cómo surgían los temas.

    También es verdad que tenéis un bagaje previo y compartís inspiraciones muy similares.

    Total, era estúpido poner las referencias de manera tan clara en las canciones. Entre nosotros, al ser colegas, sabemos lo que le gusta al otro. 

    Créditos: Clo-Tem

    Sobre Life is a Movie, en la canción dices: “si pudiera nacer otra vez, sería otro hombre”. A estas alturas de tu carrera, ¿cambiarías algo sobre tu trayectoria musical?

    Yo creo que tampoco cambiaría nada, no se me ocurre algo que le diría a mi yo del pasado. No correr, quizás eso. Siento que cuando empiezas en una cosa y te va bien, tiendes mucho a la carrera, a pensar que se te puede ir la oportunidad. El mejor consejo es bajar las revoluciones, el correr hace que no tengas claras las cosas. Cuando pierdes el ansia de todo, mejor van las cosas. 

    Mapamundi es uno de los temas que más me han cautivado del disco. Es una introducción épica para un disco que luego es muy minimalista. ¿Cómo nace esa idea?

    Surge de manera bastante natural, quería hacer una intro que se diese la bienvenida en diferentes idiomas, me hacía bastante gracia. Cuando se lo comenté a Roy, me dio la idea de samplear el Voyager-1, que es el mensaje que Carl Sagan envió al espacio con el fin de encontrar vida extraterrestre. Probamos varias cosas y cuando dimos con ello nos pareció perfecto. Es bastante épica pero fue de manera azarosa, podría haber tomado otro camino pero acabamos metiendo sintes y sintes. Choca bastante con el disco. ¿Cuál venía después de Mapamundi?

    Capitán Cocodrilo.

    Justo, de repente bajada total (risas).

    Mapamundi se siente como si estuvieses lanzando un cohete.

    Era un poco la idea de dar la bienvenida al mundo el disco que íbamos a sacar. Tampoco sabíamos muy bien qué iba a ser ese mundo, pero teníamos ese objetivo de que se sintiese como una nave espacial aterrizando.

    ¿Dónde sería tu sueño presentar un álbum? Algo como un cohete en el espacio con tu música.

    Bua, ni idea. La verdad es que se me ocurren muchas, pero me quedo con esa.

    En Tristán, ahora con reloj mezclas instrumentos acústicos con sonidos propios de ordenadores. ¿Cómo ha cambiado tu manera de hacer música a la hora de introducir instrumentos reales?

    Pues yo no sé tocar la guitarra, estoy aprendiendo ahora. La verdad es que no era bueno con los instrumentos, el piano lo tocaba a duras penas, no tengo batería en casa ni nada. Cuando tomé la decisión de hacer el disco con Roy en su casa, pensé en incluir todos los instrumentos que teníamos a nuestro alcance. Fue muy estimulante porque venía de hacer música en mi cuarto simplemente con el ordenador, así que de repente se abrió un mundo. El poder hacer todas las canciones del mundo, posibilidades infinitas. El sonido orgánico no es una búsqueda demasiado consciente. Siempre me ha gustado la música de bandas y vengo de escuchar indie

    Sobre la canción Tutta La Notte, que haces con Calcutta y es entera en italiano. ¿Cómo fue dar el salto a cambiar de idioma para este tema?

    Yo estudié en el Liceo Italiano. Mis padres no son italianos ni nada pero he viajado y escuchado mucha música de allí, aprendí de muy pequeño. Cuando empecé a hacer el álbum tenía en una libreta apuntado cosas que quería tener en él, y una de ellas era tener una canción en italiano. Más que nada como homenaje a las canciones que me gustaban de artistas como Calcutta. Quería “performear” ser otra persona, que siento que está en otras canciones del álbum también. Como muchas otras cosas del proyecto, fue algo que estaba entre la coña y hacerlo en serio.

    Me gusta mucho el peso que le das a la broma, a disfrutar sin un concepto detrás.

    Sí, en Tristán, ahora con reloj me parecía clave el pasarlo bien haciéndolo. Durante todo el proyecto intenté evitar cualquier cosa que me rayase mínimamente. Al principio, al tener que delegar la producción, inevitablemente te preocupas. Piensas: ¿está el álbum yendo bien? Al estar todo el rato jugando en la broma, tampoco quería que fuese excesivamente de coña y que la gente se pensase que era música meme, porque no era la idea. Me tomo en serio pero quería que hubiesen bromas. La idea era evitar a toda costa la solemnidad, que quedase muy épico. Por eso tampoco hay un concepto detrás del álbum, el propio nombre es una coña.

    En Tutta La Notte, dices: “Athletic de Bilbao, Atlético”. ¿A qué te refieres?

    Pues esa es la parte de Calcutta. Cuando le envié la canción, me pidió las pistas y reestructuró la canción. Y cuando me manda la demo, me pongo a escucharla y veo que el pibe ha puesto una referencia al Athletic de Bilbao. Que en verdad venía de cajón al álbum, pero parece que estuviese muy pensado, pero fue algo random.

    Además que no le antecede nada sobre fútbol, viene al dedo con la idea del disco.

    Total. Lo que intuyo es que la letra habla de una especie de romance después de un partido del Athletic de Bilbao. Es un concepto muy estrafalario que me encanta.

    Me sorprende porque no recurre al cliché, no es un equipo español famoso. Algo le ha tenido que pasar para pensar en el Athletic de Bilbao.

    Yo pienso que él estaba contando su película, algo que le habrá pasado alguna vez. Se debió de enamorar de una española en un viaje, no tengo ni idea, pero me encanta especular con a qué se refiere con eso.

    ¿Cuál es el instrumento que más disfrutas en tu música? En su momento, cuando sacaste Green Love como single, me sorprendió el saxofón.

    Tampoco te se decir, la verdad. En la libreta con lo que quería que estuviese en álbum, tenía apuntado lo del saxofón. Es un instrumento que me encanta, que en la música que se hace ahora falta. Me gustan lo que se salga de sintetizadores y percusiones más traperas. Era muy gracioso meter instrumentos que rompiesen con el sonido del disco por la cara. Me encantaría que alguien del mundo urbano empezase a usar instrumentos raros, de repente sacar un clarinete (risas). El saxofón me flipa, pero también las baterías, la guitarra, el piano…

    En medio del disco hay dos temas instrumentales seguidos. ¿Funcionan como interludio o fue pura aleatoriedad?

    Para mí Kung Fu Beat tenía sentido que interrumpiese en mitad del álbum, que hiciese de conector entre la parte A y B del disco. La parte A me parecen canciones más sólidas, con más peso. Transhumancia (el segundo tema instrumental) seguía esa vorágine de la segunda parte. No fue premeditado, pero tenía sentido tomarse una pausa en medio del proyecto. Que después de la tralla de la intro y las primeras 5 canciones hubiese un momento de tranquilidad.

    Me encanta el concepto de descansar en tu propio álbum.

    Justo. Escuchando LUX de Rosalía, tenía la sensación de que no me dejaba descansar. Era demasiado que procesar, en el último disco acabas sudando. Me gustaba que hubiese un momento de break en Tristán, ahora con reloj, que pudieses ir al baño o ponerte a cocinar.

    En la segunda parte del disco está Ártico, uno de los temas más sentimentales del disco. Hablas mucho sobre el paso de tiempo, ver más allá del presente. ¿Qué es el paso del tiempo para ti y tu proyecto?

    Algo inevitable, lo quieras o no el tiempo acaba pasando.

    ¿Le tienes miedo?

    Intento no pensarlo excesivamente para no rayarme. Pero es algo que está ahí por huevos, más te vale convivir con él o te mata.

    Dentro de la canción, ¿qué es el “ártico” del que hablas?

    No es algo en especial. Las canciones del álbum surgen de estar Teo, Roy y yo charlando y de repente tener el venazo de ponernos a escribir la canción. De una temática que surge vamos tirando del hilo. No hay una gran metáfora, no me gusta tampoco escribir así. El “ártico” es como lo quieras entender tú, y ese será el verdadero significado.

    Preparando la entrevista me surgía todo el rato esa duda. Los artistas suelen ser bastante presentes en redes sociales y entrevistas, y escuchando tu música no sabía por dónde me tirarías. Que a lo mejor todo tenía un proceso y concepto muy elaborado o simplemente te las gozabas y ya.

    Yo creo que siempre son ambas cosas, no es blanco y negro. Se tiende a pensar que si yo te dijese que el ártico es algo súper rebuscado, la gente pensaría que hay más bagaje detrás, que fuese más interesante. Siento que a veces, que a mí también me pasa, ves películas y piensas: si esto no es una representación de la metafísica del protagonista… Cuando las cosas están sobre el papel porque sí es cuando más las disfruto. Tendemos a llenar de significado a cosas que no lo tienen y así están bien. Me gusta darle una idea propia a las cosas sin necesidad de que ese sea el del autor, es muy válido.

    Me pasa con David Lynch, que siento que hay cosas que simplemente le apetecían poner sin darle demasiadas vueltas.

    Claro, es que yo te podría decir algo súper rebuscado sobre qué significa el reloj en este proyecto pero muchas veces las cosas vienen de ideas que aparecen en tu cabeza sin significado claro. Si a David Lynch le apetece meter un enano en una escena, lo hace porque esa es la idea íntegramente. No tiene un significado o una metáfora detrás más allá de tener esa idea. Eso ya es suficiente, no hay necesidad de rellenar con un contenido extra ese propio concepto.

    Que el sentido literal puede tener el mismo peso que el conceptual

    Sí, y que sobre todo que el sentido tangencial tiene mucho más significado que algo que va de denso y rebuscado. Es como: venga tío no me la cuentes. Muchas veces el propio sentido se lo damos nosotros, no tienes la necesidad de agarrarte a lo que piensa el autor. Estoy en contra del artista que trata de meter mucho significado en los álbumes, que a veces es mejor dejarlo estar y que sea el oyente quien se haga su película.

    Créditos: Clo-Tem

    También tengo que preguntarte sobre tu otro lado artístico, tu dúo con Mori en FOMOTRAUMA. Es algo muy rompedor para la gente que no está en internet o que no se haya criado con él. Recuerdo ir con mi madre a un concierto de Ralphie Choo y que no diese crédito con los visuales que hicisteis. ¿Cómo dais ese paso a trabajar en otros áreas más allá de la música?

    Pues yo antes de hacer música siempre quise dedicarme al cine. No concibo hacer música como algo separado de hacer la portada o el videoclip. Para mí todo eso va muy ligado, debe tener una intención más allá de las canciones. A la hora de hacer el álbum pienso en cómo haré la portada, los vídeos, la promoción. Fomotrauma viene de que Mori y yo somos amigos y compartimos referencias.

    ¿Es una respuesta a no encontrar artistas que tuviesen la misma visión de vuestro arte?

    En parte sí, siento que tanto él como yo venimos de la experiencia de hacer videoclips con gente que no éramos nosotros y no haber acabado contentos. Tomamos la decisión inevitable de hacerlo nosotros. A veces piensas que no eres suficiente o que, al no tener una productora, no saldrá un buen trabajo. Al final tenemos las herramientas, ya sean un móvil o una luz. Todos los vídeos del álbum los hemos grabado con un móvil y éramos Martín (Mori) y yo con una idea. No lo digo porque sean mis vídeos, pero siento que están más guapos que otros con muchísimo presupuesto o una idea muy grande. Me aburre cuando los presupuestos y los recursos técnicos pesan más que la idea. Siento que si tienes un concepto en la cabeza tienes que hacerlo, independientemente de si no tienes una grúa o unos focos. Tienes un móvil o un colega tendrá una cámara, y si le pones cariño va a estar más guapo que la idea inicial. El videoclip que querías hacer ya lo habrá hecho Dua Lipa, siento que hay que volver al formato pequeño y casero.

    Videoclip de uwu^^, de Rusowsky y Bb Trickz. Dirigido por fomotrauma

    Una duda que siempre he tenido: ¿quién de los dos tiene las ideas más descabelladas? Que el otro haya tenido que pararle los pies alguna vez.

    Depende, a veces soy yo, otras Martín. Los dos tenemos ideas descabelladas que luego vamos reduciendo. Cuando trabajamos para Rusowsky o Ralphie Choo, que sabemos que hay más medios, queremos tirar la casa por la ventana. Luego la productora nos para los pies.

    Veo Fomotrauma como un proyecto que inevitablemente saltará a un formato más allá de videoclips. ¿Tenéis algo pensado en un futuro?

    Estamos con ganas de hacer una película, lo único que nos importa verdaderamente ahora mismo. Ya sabemos hacer vídeos, pero una peli es un reto que no es solamente algo estético sino que tiene un peso aparte. Creo que vamos a tener la oportunidad, hecho con nuestros recursos y a escala muy mínimo, pero a ver lo que sale.

    ¿Tratas Fomotrauma con el mismo peso que tu proyecto musical?

    Absolutamente, ambas me quitan el mismo tiempo de mi vida y en mi cabeza. Va por etapas, cuando estaba con Roy haciendo el disco pues dejé un poco a parte Fomotrauma pero ahora que estamos pensando en la película, la música desaparecerá durante un tiempo. Para mí lo visual siempre ha tenido el mismo peso que lo musical.

    Dices que te quitan el mismo tiempo. ¿Te tomas descansos o te permites darte un tiempo a la hora de hacer arte?

    Creo que la pausa viene entre medias de proyectos. En verano me apetece irme con mi familia y no pensar en ello, pero la música o el cine es algo muy diferente a un trabajo normal. Al final estoy pensando todo el rato en eso. Inevitablemente veo películas y escucho música que me estimula. Si no pienso en ellas acaban viniendo a mi vida. 

    ¿Qué sientes que te falta por explorar en la música? 

    Muchas cosas. Me apetece hacer álbumes muy distintos, a lo mejor me da por hacer algo totalmente electrónico. Hay mucho tiempo todavía para hacer cosas. Pensaba mientras que hacía el álbum que la gente tiene mucha presión por hacer su primer álbum, que parece que solo vas a poder hacer uno en tu vida. La verdad es que puedes hacer lo que quieras, es una carrera de fondo.

    ¿Te molaría jugar con seudónimos o mantenerlo todo bajo el nombre de Tristán?

    Pues no lo sé, a lo mejor probaría. Quizás tiene más sentido hacer cosas bajo otro nombre. Sí que pienso: claro, si ahora hago un álbum de electrónica, a lo mejor la gente no termina de pillarlo. La gente tiene a encasillar y verlo todo por cuadrículas. Ojalá existiese más gente que fuese fan del proyecto independientemente de las canciones, que confíe vayas a donde vayas. Los artistas que más me gustan soy fan de todo lo que hacen. Si David Lynch hubiese diseñado un videojuego habría sido el primero en querer probarlo. Eso es lo importante para mí, para mí lo que me gusta de un artista es su cabeza, lo que hay detrás de su arte. La pena es que la gente lo acabe encasillando en un perfil de Spotify o una serie de canciones. 

    Para terminar, quiero volver a tu idea de borrar palabras. ¿Si borrases la palabra reloj, qué quedaría?

    Si borrases el reloj, seguiría habiendo tiempo, horas y minutos. Simplemente sería Tristán, ahora con. Ese sería el álbum.

    Créditos: Clo-Tem
  • Tristán & The Jazz Band Air: Remedio para Un Día Flojo

    Tristán & The Jazz Band Air: Remedio para Un Día Flojo

    En una de las semanas más invernales, lluviosas y anímicamente melancólicas para los habitantes de Madrid del año, Tristán se rebela ante la tormenta para entregarnos el comfort de un show cercano con el público y sus sentimientos, en el comienzo de esta gira express acompañado de la Jazz Band Air.

    Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)

    EL ACTO DE IRSE DE CONCIERTO: El Remedio Casero para la Melancolía Invernal.

    Si eres de Madrid (y si no te lo cuento yo ahora mismo), habrás notado que llevamos una semana (y cuando se publique este artículo será alguna más, viendo la previsión) conviviendo en una constante espiral de días invernales y lluviosos de los que despiertan la melancolía más atronadora a más de uno, entre los que me incluyo. Esos días, en las que la naturaleza decide liberarse de todo lo que lleva cargando tiempo y hacernos cómplice de ella, dejándonos como único pasatiempo y motivación la observación de su desahogo desde la clausura, pero siempre en compañía de una taza de chocolate caliente y tu mejor playlist de canciones para estar de bajón.

    Quizás esta introducción suene algo dramática, pero la verdad, es que cómo persona que disfruta de hacer planes en exterior casi a diario, aunque solo sea dar un paseo para despejarme, y sobre todo, de un buen día soleado, este tiempo se siente algo así. Es por esto, que cuando me asomé a través de mi ventana (como Clara Galle jeje) este pasado jueves llegue hasta a pensar en no acudir al concierto de Tristán que se daba esa misma tarde. Era una realidad: estaba de bajón. ¿Qué si no me frenaría a mi, gran disfrutón, de irme de concierto? Pero, me paré a pensar.

    Había dos opciones: abrir Spotify y ponerme esa playlist de la que hablé en el primer párrafo para afrontar la morriña, o enfrentarme a la tormenta (literalmente) y escuchar esa misma música, pero a kilómetros de mi casa y con un viaje tortuoso por delante. Vale, visto así no sonaba como lo más apetecible del mundo (como digo, no estaba yo en el mejor mood). Pero tras recapacitar unos minutos, recurrí al raciocinio de nuevo, esta vez con una visión más clara. Y es que, si el plan iba a ser el mismo, al menos que fuera en compañía y disfrutando de un buen Show. Como podréis adivinar, al estar leyendo esto, lo hice. Y menos mal que lo hice. Pero, ahora hablamos de ello. Primero…

    ¿QUIÉN ES TRISTÁN?: La Prometedora Esencia de RUSIAIDK.

    Seguro que, si sois aficionados al cine, sobre todo más reciente, os ha pasado que habéis comenzado a ver una película y al descubrir en la propia introducción el sello de A24 o NEON habéis pensado automáticamente: «Esta va a ser buena». Y es que, casas productoras como esas han logrado convertirse, en los últimos años, en un símbolo de calidad y frescura, gracias a las sorprendentes obras del cine moderno que nos han entregado. Pero, sobre todo, en un símbolo de calidad independiente.

    Listado en Letterboxd de Algunas Películas de la Productora A24.

    Y es que, nombres como estos han comenzado a desafiar a los grandes titanes que siempre han dominado por completo la industria de Hollywood, entregando productos de calidad semejante (e incluso mayor en ocasiones) partiendo de unos presupuestos mucho menores, proporcionando oportunidades, y sobre todo, llenando de esperanza a las jóvenes promesas que ambicionan con lograr ese sueño de dedicarse a lo que aman. Lo hemos visto con películas como Everything Everywhere All at Once en 2023, y un caso que nos pilla mucho más reciente, con Anora, que logró arrasar en los Oscars hace cosa de una semana.

    Vale, pues en la música pasa lo mismo. Hay varios grandes sellos con increíbles artistas bajo su firma, es indudable. Pero a este punto, seguro que mínimo, os suenan nombres que ya lo están petando, como Ralphie Choo, Rusowsky, Nusar3000 y Claudio Montana. Nombres, que siempre que llegan a nuestras cabezas, vienen acompañados de palabras como «vanguardia», «detallismo» y por supuesto «talento» ¿Pero sabéis que tienen todos estos artistas en común? Efectivamente. Qué todos operan bajo el sello independiente RUSIAIDK.

    De esta forma, poco a poco, lo independiente está llegando al Mainstream, y mucha más gente está conociendo a esos artistas, que un día fueron promesas, y que ya se han convertido en todas unas estrellas. Está claro, que RUSIAIDK es una de esas impulsoras de talento, y muchos ya afirmamos, que uno de los mayores potenciales que se están gestando en ella ahora mismo, lleva el nombre de Tristán!

    Tristán! encapsula como pocos, esa esencia minimalista en apariencia, pero a su vez, cargada de detalle en su contenido, que hemos podido ver en otros miembros previos de la firma madrileña, y que tanto nos han enganchado a su música con una sensibilidad lírica y experimentación sonora que promete sorprender hasta al más entendido de la partitura. Una música, qué si escucharla a través de tus cascos, se siente como imagino que se sentiría dormir en una nube acolchada (según lo que me transmitían los capítulos de Doraemon), espera a experimentarla en directo (y convertirte en el meme de Bob Esponja ascendiendo a los cielos).

    Meme de Bob Esponja Ascendiendo Al Cielo al Escuchar una Canción.

    EL SHOW DE TRISTÁN & THE JAZZ BAND AIR: Corto pero Intens(it)o.

    El lugar elegido para la misa fue la Sala Copérnico de Madrid, lugar polifacético donde los haya, que unas horas después de se convertía, como cada noche, en uno de los mayores puntos de reunión fiestera y desmadre universitario de Madrid, y que, en acto de previa, ya inundaba las calles de alrededor de los más irrefrenables deseosos de fiesta, a los que no pararía ni el mismísimo apocalipsis de celebrar el último aprobado o evadirse del inminente suspenso. Pero ese bando, (hoy) no era el mío (otros días puede).

    Por otro lado, nosotros. Menos desacatados y más melancólicos, pero cuyo objetivo de celebrar o evadirnos a través de la música era común. De esta forma, mientras la previa que sucedía en el Kebab próximo a nosotros llevaba como banda sonora a El Alfa El Jefe, nuestra previa se construía a través de Diego 900, Rusowsky y Frank Ocean. Ya sabéis, para ir poniéndonos a tono.

    De esta forma, llegó la hora, y la sala comenzó a inundarse de una misteriosa niebla y una cuenta atrás nos avisaba de que el Show iba a dar comienzo, a la par que una voz nos invitaba a abandonar la sala si no estábamos preparados para lo que estábamos a punto a presenciar (esto es real y creo que no fue producto de mi imaginación). Así, entre más espesor que cuando salía el Undertaker a pelear en la WWE, Tristán y su banda de Jazz aparecían en el escenario, entre los que pude reconocer a caras conocidas como Tristán y Roy Borland (si no me equivoco, porque como dice Emilia: «Detrás del humo, no se ve»).

    Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)

    El Show había comenzado. Al ritmo de canciones como Life Is A Movie, piezas del Music EP y algunos inéditos, dábamos nuestros primeros pasos en un ambiente, que aunque neblinoso y misterioso se sentía cómodo, como un abrazo. Y es que, detalles como la minimalista puesta en escena y las cartas de presentación a cada tema por parte de Tristán, aunque escuetas, dotando de aún más peso al suspense y al poder la difusión del mensaje a través de la música, hacían que se creara un fuerte vínculo de cercanía entre el y el público (si aún podía ser mayor).

    Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)

    Según iba creciendo esta conexión, me sentía aún más dentro del concierto, y así me iban haciendo llegar sonidos más conocidos como PRETTY GIRL y ROC3, hasta llegar al momento álgido de intensidad con la aparición de Rusowsky para deleitar al público con la amada por muchos CELL, que entre jolgorio y mucho cantar, desató las lágrimas de más de uno de los asistentes cercanos a mí, las cuales continuaron durante un tiempo más hasta que terminó Osaka (mi favorita), que se juntaban aparentemente contradictorias a las sonrisas que florecían posteriores.

    Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)

    Y es que, esas expresiones del sentir podían aparecer por emoción al tener la oportunidad de disfrutar de un artista que admiran en directo, o quizás por añoranza al recordar un tiempo o relación pasada a través de una frase emotiva. Pero si una cosa estaba clara, es que cada una apareció gracias al poder de la música de Tristán!, en forma de una liberación de emociones, más que necesaria para muchos, en un día como este.

    Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)

    CONCLUSIÓN: Reflexión sobre Salir de la Zona de Comfort.

    Así, al terminar el concierto, y haber tenido la oportunidad de presenciarlo, reflexioné acerca de salir de la zona de comfort. Y es que, al igual que le pasa con la propia naturaleza, todos podemos tener un día malo, y pensar en encerrarnos y dejar algo atrás, que en realidad no deseamos dejar, por miedo a enfrentarnos a la tempestad. Pero, como me lo demostró simbólicamente un acto tan sencillo como ir a un concierto en un día lluvioso y no muy animado en lo personal, es que, muchas veces, salir de la zona de comfort, aunque sea solo un poquito, es la mejor forma para escapar de la tormenta.