Autor: David Quebranto

  • El ataque de los clones y la disolución de la identidad

    El ataque de los clones y la disolución de la identidad

    El olvido y la nostalgia nos han traído de vuelta últimamente el reggaeton antiguo, a Chief Keef o incluso el 2016 como pack completo, pero algo se ha apoderado últimamente del terrorífico nicho del “underground” en España: una guerra de clones.

    Es aquella frase que te dice tu madre cuando ve que has comprado unos pantalones de campana: las modas son cíclicas. Es de esas cosas que asumes como obvias y que acabas repitiendo porque, tal y como auguraba tu madre y antes de eso tu abuela, es cierta. Las influencias han existido siempre, es imposible no asemejarse mínimamente a lo que consumes cuando te pones a hacer algo y una parte de nuestra escena se ha construido en torno a ellas. A nadie se le escapan las acusaciones de “ser Drake” hacia C.Tangana en 2016, el cómo Yung Beef trajo 808 Mafia o incluso que cuando Kidd Keo aún sonaba fresco fue por hacer una especie de Spanish Remix de Débrouillard de Damso.

    Claro está, el panorama nacional era bastante más desolador por entonces, las referencias se traían de fuera, y no solían ser desde luego tan exageradas, adaptando incluso el pitch de la voz. Aquí no estamos hablando de importación de un sonido o de semejanzas mínimas, la receta secreta que parece haberse popularizado consiste en coger un artista de nicho que sigue haciendo música y replicar casi al milímetro su sound selection, estructuras, referencias o incluso los flows, aunque por supuesto peor. 

    Esto resulta ya sintomático, no son casos aislados sino una fórmula y es que estamos a un paseo por TikTok de descubrir al nuevo clon del artista nicho de turno. La explicación de este éxito es simple, cuando escuchas algo que ya te suena, tu cerebro no tiene nada a lo que acostumbrarse, no hay disonancia alguna, ni un proceso de entender su universo; no te “enamoras” del artista porque ya lo conoces de alguna parte. Hay veces que, si salta en aleatorio, simplemente asumes que es del artista original y continúas tu camino, y eso es premiado por el algoritmo. Además, si copiar se vuelve un estilo en sí mismo, uno siempre se siente más legitimado a hacerlo.

    Un caso especialmente asombroso es el de Diegales. Este chico, antes de ser conocido como el Claudio Montana de pega, ha coqueteado con un caso de personalidad múltiple: en Te quiero interpreta a Delaossa, en Diego hace de RALY o, en café con chocolate, de tarchi. En otro tema, mientras realiza sus ya habituales ejercicios mímicos de Claudio, su productor se encarga de replicar punto por punto el sonido de Ultralágrima en Sobre cómo volar una cometa, y resulta difícil no sonreirse. Tampoco es una cuestión de apuntar con el dedo, en este nuevo armario tenemos también versiones de 8belial, mvrk, Hoke o Metrika, porque cualquier artista en auge es susceptible de ser multiplicado, especialmente si su ritmo de producción no es frenético. 

    En cuanto a estos imitadores no pienso ser el gris de mochila que no deje a los chavales que camelen, pero esto no es camelar, sino que roza la falta de amor propio. Siempre hubo en la cultura urbana un cierto orgullo de ser metafóricamente el “padre de” y ante todo una verguenza de ser el “hijo/clon de”, sobre todo si tu padre no era de tu círculo o era contemporáneo, pero parece haberse desvanecido ante la perspectiva de pegar un tema. Si el mejor argumento que tienes para ser escuchado es haberle robado la identidad sonora o incluso visual a alguien quizás no deberías estar haciendo música, sino copywriting. Permitidme ser un romántico, pero prefiero un artista malo que un clon, al menos es más honesto. Por lo demás, un artista malo puede convertirse, eventualmente, en uno bueno, pero si intentas construir el edificio por el tejado e imitar el producto final de alguien que lleva años construyendo, en el mejor de los casos tendrás una cáscara pulida, que además de estar completamente hueca, brilla menos que la original.

    Ahora bien, no va solo de los propios clones. Esto sería bastante menos relevante si la respuesta del público no los hubiese posicionado en el centro del debate público y sobre todo, si no fuese una respuesta sintomática: necesitar más. Permitidme ser más romántico aún, pero el encanto de un artista reside precisamente en la atmósfera que lo envuelve, en la persona que lo sustenta. Mataría por tener una librería infinita de temas de ciertos artistas, pero no es posible, y ahí está la gracia de esperar un release, de emocionarse, desesperarse o acabar decepcionado, de rebuscar snippets o de enseñarselo a alguien como si fuese una parte más de tí. Porque la figura por detrás importa. Estos neoartistas ni traen nada nuevo, ni traen nada mágico, sólo se regodean en la forma olvidando que el casio de tenía tu abuelo nunca será igual al que hay en la relojería de tu barrio, por mucho que el modelo se parezca. Que esto valga nos hace resultar caricaturescos como agentes de consumo. 

    Si en la época en la que el contenido de redes está siendo cada vez más conformado por agentes de IA —no hay más que abrir YouTube o Twitter para verlo— lo último que se necesita es un reciclaje humano de referencias que además siguen produciéndose. Quizás lo mejor sea fingir un olvido colectivo de sus nombres, dejar de pretender que es algo involuntario u orgánico y señalar sin mucho ánimo pero con el labio algo torcido al que lo siga intentando si se quiere mantener cierta emoción en todo esto. 

  • Spotlight 2025 | «Designer» – Wraith9

    Spotlight 2025 | «Designer» – Wraith9

    Me vienen a la cabeza Getting Killed de Geese, Choke Enough de oklou, Asfiixias de Naise Kud, caroline 2 de caroline, Rooster Slipped de Rooster, Forever de Bassvictim, The Sword and The Soaring de Blue Navy, Dumb de Biberón, Essex Honey de Blood Orange, Baby de Dijon, xki music de superreservao, SABLE,fABLE de Bon Iver, EUSEXUA de FKA twigs o Cru+es, de Raül Refree —por el que siento absoluta debilidad— junto con el Niño de Elche. No vengo hablar de ninguno pero os pido que escuchéis todos. 2025 ha sido bonito. 

    Hoy os vengo a hablar de Wraith9. Resulta que la figura que carga con la producción íntegra del álbum de Hip-Hop más escuchado del año —-Rebel de EsDeeKid—, además de la de algunos singles de fakemink o Fimiguerrero, ha tenido tiempo de sacar su propio álbum debut como intérprete: Designer. Wraith9 ya había demostrado ser capaz de ser un creador de atmósferas absolutamente exquisito antes de producir al de Liverpool y compañía. 

    Y es que parece haber rastros de Wraith9, o Harley Riecansky, en la música ya desde 2017, apareciendo en un festival para artistas emergentes de Norwich con tan solo 13 años bajo el nombre de TenWxlves y haciendo un EDM con inspiración en Maxim Reality. Ocho años más tarde presenta un álbum en el que a excepción de mix, máster, y una colaboración con Jawninho, los ocho tracks corren íntegramente de su cuenta, y es difícil encontrarle un fallo. Las producciones no solo son vanguardistas, sino ridículamente envolventes. Con una evidente influencia de su paso por sonidos más electrónicos, sintetizadores y pads brillantes cortan constantemente la sensación de neblina general, haciendo de ella algo casi limpio sin tener que disiparla. Las cuerdas de Doves o Plastic son melancólicas sin rozar siquiera locursi, Function es prácticamente ambient pero empapado por una atmósfera desgarradora, Decline me transporta a los tiempos del cloud rap con un aliento renovado y el tag de “Okay” se me aparece hasta en sueños últimamente. Designer es un disco para atravesar un túnel a pie, para hacer noche en un aeropuerto desvencijado, para fumar dando vueltas por Silent Hill; un espacio liminal de 20 minutos que en ningún momento se siente vacío.

    El contenido de las letras sigue por su parte una línea desesperanzada, etérea, perdida en el espacio —tal y como augura su portada. Ambientaciones oníricas, mensajes repetidos, desganados y confusos que encajan perfectamente con el paisaje sonoro. Si bien es un profundo deseo de mi alma escuchar un disco puramente instrumental de este chico, las cadencias se adaptan a lo que el proyecto pide, se convierten en una capa más de stems que acaba por redondear el conjunto. Esto hace que Wraith9 sea sorprendentemente compacto en su caos y, desde la cámara, su hermano Noah Riecansky —encargado también del clip de LV Sandals— lo traduce perfectamente. En palabras de un amable internauta: a ’09 depressed/lean-addicted Weezy type ambiance. El que no entienda que pegue la oreja. 

    Es en todo caso la duración de tan solo 20 minutos lo que más me ha hecho dudar si considerarlo como álbum. Siempre es más fácil no fallar en un formato corto, pero supongo que me ha podido este underdog del géiser en el que se ha convertido la escena urbana de UK. Más o menos largo, conviene no quitarle el ojo de encima. El tiempo dirá cómo se desenvuelve en otro marco de proyecto, a mí me resulta difícil no ser optimista.

  • EsDeeKid, cartas de una joven rata a su ciudad

    EsDeeKid, cartas de una joven rata a su ciudad

    Cuando hace poco más de un año Nico llegó hablando de EsDeeKid juré estar escuchando drill en alemán. El de Liverpool es una amalgama volátil y deliberadamente abrasiva de influencias contemporáneas, filtradas a través de una lente hiperlocal y con un acento inconfundible. Poco se puede decir con certeza sobre la figura que se encuentra detrás, y quizás esto sea su gran punto fuerte: se trata de una representación espiritual del Merseyside más postindustrial. 

    Una consolidación vertiginosa

    Perteneciente al colectivo Stay Peckish, junto con Rico Ace, Lanky, Chanelsd y Luckenya, su primer registro trazable se ubica en SoundCloud, con Black Beatles Remix en mayo de 2024. En los primeros meses de 2025 EsDeeKid se consolida, tras un ascenso pavorosamente rápido, como artista de relevancia en el panorama nacional. La revista Complex lo nombró uno de los 25 UK Rappers To Watch In 2025, y su álbum Rebel, publicado en junio, le granjeó definitivamente un foco más allá de las fronteras británicas. Ahora bien, hablar de un artista por sus logros a nivel industria es como estudiar a una persona por su sombra y EsDeeKid, como cualquiera, no surge del vacío. Es el (no)rostro más reconocible de un género en auge: el Scouse Rap, el brazo musical que articula la realidad de la vida en una de los municipios más complejos de UK.  

    Liverpool, de la gloria a los suburbios

    Desde la década de 1960, Liverpool es la ciudad de los Beatles, del Merseybeat y The Cavern Club; el marco de Penny Street y Strawberry Fields. Los años 60 convirtieron al segundo núcleo urbano más grande del imperio británico en el referente global de un sonido de ambiente melódico, optimista y eminentemente exportable. Sin embargo, es también a partir de mediados del siglo XX que la ciudad experimenta una desindustrialización masiva coincidente con el proceso descolonizador. Sus puertos, antiguamente motor económico de la región, quedaron obsoletos y vaciados, conduciendo a un desempleo galopante y a una profunda depresión económica que se prolongó hasta bien entrada la década de 1980. 

    La yuxtaposición de estas dos líneas de tiempo es crucial. El Merseybeat explota durante el comienzo de este declive, cuando los ecos de un glorioso pasado permitían ignorar la situación. Esto no es posible para un Scouse Rap que nace directamente de las cenizas de ese colapso industrial y colonial.

    Jib ‘em glories off

    Música sobre la ciudad, para la ciudad. Un manifiesto virulento de las consecuencias de este colapso. Encapsulada en su localidad, específica e intransferible, y expresada a través de un acento y una jerga que más que hecha para viajar por el mundo, invitan al oyente a sumergirse en el del artista. Las referencias no son a Penny Lane o Strawberry Fields, sino a Toxteth, Bootle y Croxteth; barrios definidos por su realidad postindustrial. En este sentido, EsDeeKid no es la antítesis de The Beatles; es su consecuencia histórica. Representa el sonido de Liverpool tras el fin de las rutas comerciales globales que alimentaron su primera explosión musical, obligando a los artistas de la ciudad a dirigir su mirada hacia el interior y documentar la compleja realidad que queda. 

    Cruda y honesta, la narrativa del Scouse Rap funciona como un contrapeso vital al discurso oficial del gobierno. En las últimas décadas, la economía de Liverpool se ha recuperado en parte gracias al turismo y a importantes proyectos de regeneración, lo que le valió el título de Capital Europea de la Cultura en 2008 y la ciudad promueve activamente una imagen positiva de «prosperidad de la clase trabajadora» y una «comunidad unida». El Scouse Rap se erige en directa contradicción con esta imagen pulida.  La tasa de criminalidad de Liverpool es un 55% más alta que la media del Reino Unido, y la pobreza infantil relativa es un 12.2% más alta. En barrios específicos como el ya mencionado Toxteth Park, esta cifra alcanza un 69% que es resultado directo de décadas de abandono sostenido por parte del gobierno británico. Se trata del testimonio de la vida en las zonas olvidadas por la prosperidad nacional. No se trata de activistas, ni de mártires, pero sí de una reacción cultural imposible de ignorar.

    EsDeeKid reclama en repetidas ocasiones Mordor como su lugar de origen. En la obra de J.R.R. Tolkien, Mordor es un páramo desolado, violento y fuertemente industrializado; un símbolo de corrupción y decadencia. Reclamarlo supone reapropiarse del estereotipo postindustrial que a menudo se proyecta sobre las poblaciones del norte de Inglaterra en lugar de hacerle frente. Es una forma de decir: ¿Creéis que venimos de un lugar devastado? Así es, I’m a dirty dog, a young rat, a scumbag. El insulto externo se vuelve insignia de identidad interna.

    Niños juegan sobre los escombros de viejos adosados. Bloques de vivienda social se alzan a lo lejos, Everton, Liverpool. 1972

    He’s not a Scouser, he said, «Merseyside»

    Pese a ser el mayor exponente del género debido a su crecimiento reciente, EsDeeKid no es ni el primero ni el único scouser en la industria. Tremz, ya lejos de la relevancia que ostentó, tuvo su pico con el boom del drill de finales de la pasada década, mientras que Aystar cuenta con ciertos elementos del género ya reconocibles en Scousematic 2, de 2018. El boom se da con Packs and Potions de Hazey en 2022, viralizado a través de Tik Tok. A partir de ahí todo es campo, el boom del Scousemix catapulta a Mazza_l20 con Murdaside en 2023, a lo que sigue un crecimiento exponencial de raperos como Kasst 8, 4.4c, B_Real.11 o Young LS; formando un núcleo duro de artistas con un sentimiento de unión profundamente arraigado en los bajos de Liverpool. 

    Un retrato autóctono sobre drogas, vidas quebradas por el abandono, amenazas y alta costura; que si bien no supone algo jamás contado, posee una fuerte idiosincrasia. El acento scouse se mueve irregular, altera sus cadencias de modo constante. Las t recuerdan a hi-hats abiertos mientras las k suenan a tela rasgada. La mayoría de los artistas se sirven de producciones caseras con un uso constante de samples o type beats, y los videos acompañan esa línea selfmade. Ni siquiera los más reputados suelen molestarse en subir sus letras a internet. Todo acompaña una atmósfera tan caótica y violenta como precisa. Menciones a Montirex, Altcourse, plods y grafters, y un uso deliberado de slang autóctono acompañan al sonido, transportando al oyente de turno a un patio entre bloques en el corazón de Croxteth. La autenticidad local no es aquí una barrera para el reconocimiento, sino su principal motor.

    En una era definida por la sobreexposición y la autopromoción constante, la decisión de EsDeeKid —y tantos otros— de operar desde el anonimato es una declaración artística. Su identidad oculta y su bajo perfil en cualquier medio de difusión no opera, pretendidamente o no, como un recurso únicamente estético heredado del drill o una mera fuente de intriga. Al eliminar su rostro, se convierte también en un lienzo en blanco, en la voz de una generación en su ciudad.

    Pero el paisaje sonoro de EsDeeKid no se remite únicamente a los suburbios de Liverpool. Su éxito es debido precisamente a que sus referencias se extienden al otro lado del charco: Lil Uzi Vert, $uicideboy$ —el sample de Palaces proviene de 10,000 Degrees—, o Yung Lean, —»I’m a warlord» en 4Raws, Take a pill and go to sleep like I’m in agonyen Apathy o «Get me kush strai-straight from Afghanistan en Cali Man— a quien teloneará además en sus conciertos en Reino Unido a finales de este año. La atmósfera etérea del cloud rap choca con cadencias del UK drill y una agresividad kamikaze enraizada en el trap, todo ello con una producción monopolizada hasta el momento por Wraith9 de forma impecable. Canaliza y enfrasca el avantgarde, predominantemente americano, sin perder los rasgos que lo atan a su ciudad.

    A día de hoy los momentos de esplendor en Merseyside se sienten ya como una realidad paralela. En una entrevista de 2022, Young LS afirma que “the [Liverpool] music scene hasn’t been big in the past”, por contraposición al sur de UK. Los Beatles son ya poco más que fotos y archivos de audio para una generación que solo vió los años de decadencia de su lugar de origen. Entender a EsDeeKid y la escena que lo precede y circunda es entender el eco del declive industrial en una Ciudad de la Música de la UNESCO.