EsDeeKid, cartas de una joven rata a su ciudad

EsDeeKid en su show de Amsterdam

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Cuando hace poco más de un año Nico llegó hablando de EsDeeKid juré estar escuchando drill en alemán. El de Liverpool es una amalgama volátil y deliberadamente abrasiva de influencias contemporáneas, filtradas a través de una lente hiperlocal y con un acento inconfundible. Poco se puede decir con certeza sobre la figura que se encuentra detrás, y quizás esto sea su gran punto fuerte: se trata de una representación espiritual del Merseyside más postindustrial. 

Una consolidación vertiginosa

Perteneciente al colectivo Stay Peckish, junto con Rico Ace, Lanky, Chanelsd y Luckenya, su primer registro trazable se ubica en SoundCloud, con Black Beatles Remix en mayo de 2024. En los primeros meses de 2025 EsDeeKid se consolida, tras un ascenso pavorosamente rápido, como artista de relevancia en el panorama nacional. La revista Complex lo nombró uno de los 25 UK Rappers To Watch In 2025, y su álbum Rebel, publicado en junio, le granjeó definitivamente un foco más allá de las fronteras británicas. Ahora bien, hablar de un artista por sus logros a nivel industria es como estudiar a una persona por su sombra y EsDeeKid, como cualquiera, no surge del vacío. Es el (no)rostro más reconocible de un género en auge: el Scouse Rap, el brazo musical que articula la realidad de la vida en una de los municipios más complejos de UK.  

Liverpool, de la gloria a los suburbios

Desde la década de 1960, Liverpool es la ciudad de los Beatles, del Merseybeat y The Cavern Club; el marco de Penny Street y Strawberry Fields. Los años 60 convirtieron al segundo núcleo urbano más grande del imperio británico en el referente global de un sonido de ambiente melódico, optimista y eminentemente exportable. Sin embargo, es también a partir de mediados del siglo XX que la ciudad experimenta una desindustrialización masiva coincidente con el proceso descolonizador. Sus puertos, antiguamente motor económico de la región, quedaron obsoletos y vaciados, conduciendo a un desempleo galopante y a una profunda depresión económica que se prolongó hasta bien entrada la década de 1980. 

La yuxtaposición de estas dos líneas de tiempo es crucial. El Merseybeat explota durante el comienzo de este declive, cuando los ecos de un glorioso pasado permitían ignorar la situación. Esto no es posible para un Scouse Rap que nace directamente de las cenizas de ese colapso industrial y colonial.

Jib ‘em glories off

Música sobre la ciudad, para la ciudad. Un manifiesto virulento de las consecuencias de este colapso. Encapsulada en su localidad, específica e intransferible, y expresada a través de un acento y una jerga que más que hecha para viajar por el mundo, invitan al oyente a sumergirse en el del artista. Las referencias no son a Penny Lane o Strawberry Fields, sino a Toxteth, Bootle y Croxteth; barrios definidos por su realidad postindustrial. En este sentido, EsDeeKid no es la antítesis de The Beatles; es su consecuencia histórica. Representa el sonido de Liverpool tras el fin de las rutas comerciales globales que alimentaron su primera explosión musical, obligando a los artistas de la ciudad a dirigir su mirada hacia el interior y documentar la compleja realidad que queda. 

Cruda y honesta, la narrativa del Scouse Rap funciona como un contrapeso vital al discurso oficial del gobierno. En las últimas décadas, la economía de Liverpool se ha recuperado en parte gracias al turismo y a importantes proyectos de regeneración, lo que le valió el título de Capital Europea de la Cultura en 2008 y la ciudad promueve activamente una imagen positiva de «prosperidad de la clase trabajadora» y una «comunidad unida». El Scouse Rap se erige en directa contradicción con esta imagen pulida.  La tasa de criminalidad de Liverpool es un 55% más alta que la media del Reino Unido, y la pobreza infantil relativa es un 12.2% más alta. En barrios específicos como el ya mencionado Toxteth Park, esta cifra alcanza un 69% que es resultado directo de décadas de abandono sostenido por parte del gobierno británico. Se trata del testimonio de la vida en las zonas olvidadas por la prosperidad nacional. No se trata de activistas, ni de mártires, pero sí de una reacción cultural imposible de ignorar.

EsDeeKid reclama en repetidas ocasiones Mordor como su lugar de origen. En la obra de J.R.R. Tolkien, Mordor es un páramo desolado, violento y fuertemente industrializado; un símbolo de corrupción y decadencia. Reclamarlo supone reapropiarse del estereotipo postindustrial que a menudo se proyecta sobre las poblaciones del norte de Inglaterra en lugar de hacerle frente. Es una forma de decir: ¿Creéis que venimos de un lugar devastado? Así es, I’m a dirty dog, a young rat, a scumbag. El insulto externo se vuelve insignia de identidad interna.

Niños juegan sobre los escombros de viejos adosados. Bloques de vivienda social se alzan a lo lejos, Everton, Liverpool. 1972

He’s not a Scouser, he said, «Merseyside»

Pese a ser el mayor exponente del género debido a su crecimiento reciente, EsDeeKid no es ni el primero ni el único scouser en la industria. Tremz, ya lejos de la relevancia que ostentó, tuvo su pico con el boom del drill de finales de la pasada década, mientras que Aystar cuenta con ciertos elementos del género ya reconocibles en Scousematic 2, de 2018. El boom se da con Packs and Potions de Hazey en 2022, viralizado a través de Tik Tok. A partir de ahí todo es campo, el boom del Scousemix catapulta a Mazza_l20 con Murdaside en 2023, a lo que sigue un crecimiento exponencial de raperos como Kasst 8, 4.4c, B_Real.11 o Young LS; formando un núcleo duro de artistas con un sentimiento de unión profundamente arraigado en los bajos de Liverpool. 

Un retrato autóctono sobre drogas, vidas quebradas por el abandono, amenazas y alta costura; que si bien no supone algo jamás contado, posee una fuerte idiosincrasia. El acento scouse se mueve irregular, altera sus cadencias de modo constante. Las t recuerdan a hi-hats abiertos mientras las k suenan a tela rasgada. La mayoría de los artistas se sirven de producciones caseras con un uso constante de samples o type beats, y los videos acompañan esa línea selfmade. Ni siquiera los más reputados suelen molestarse en subir sus letras a internet. Todo acompaña una atmósfera tan caótica y violenta como precisa. Menciones a Montirex, Altcourse, plods y grafters, y un uso deliberado de slang autóctono acompañan al sonido, transportando al oyente de turno a un patio entre bloques en el corazón de Croxteth. La autenticidad local no es aquí una barrera para el reconocimiento, sino su principal motor.

En una era definida por la sobreexposición y la autopromoción constante, la decisión de EsDeeKid —y tantos otros— de operar desde el anonimato es una declaración artística. Su identidad oculta y su bajo perfil en cualquier medio de difusión no opera, pretendidamente o no, como un recurso únicamente estético heredado del drill o una mera fuente de intriga. Al eliminar su rostro, se convierte también en un lienzo en blanco, en la voz de una generación en su ciudad.

Pero el paisaje sonoro de EsDeeKid no se remite únicamente a los suburbios de Liverpool. Su éxito es debido precisamente a que sus referencias se extienden al otro lado del charco: Lil Uzi Vert, $uicideboy$ —el sample de Palaces proviene de 10,000 Degrees—, o Yung Lean, —»I’m a warlord» en 4Raws, Take a pill and go to sleep like I’m in agonyen Apathy o «Get me kush strai-straight from Afghanistan en Cali Man— a quien teloneará además en sus conciertos en Reino Unido a finales de este año. La atmósfera etérea del cloud rap choca con cadencias del UK drill y una agresividad kamikaze enraizada en el trap, todo ello con una producción monopolizada hasta el momento por Wraith9 de forma impecable. Canaliza y enfrasca el avantgarde, predominantemente americano, sin perder los rasgos que lo atan a su ciudad.

A día de hoy los momentos de esplendor en Merseyside se sienten ya como una realidad paralela. En una entrevista de 2022, Young LS afirma que “the [Liverpool] music scene hasn’t been big in the past”, por contraposición al sur de UK. Los Beatles son ya poco más que fotos y archivos de audio para una generación que solo vió los años de decadencia de su lugar de origen. Entender a EsDeeKid y la escena que lo precede y circunda es entender el eco del declive industrial en una Ciudad de la Música de la UNESCO.