El pasado jueves 30 de julio se hizo historia en el Estadio Riyadh Air Metropolitano. Tras 20 años de su único concierto en España, concretamente en la sala Razzmatazz, Kanye West tomaba la capital para hacer la única fecha de su gira de estadios en suelo nacional. Más de 60 mil fanes estuvieron presentes en lo que los más adeptos de Ye catalogamos como «tocar el cielo y conocer a Dios».
Si os soy sincero, tras la noche del jueves mi vida no era la misma, pues para mí Kanye West es algo más que un simple artista: es la figura que más me ha inspirado en bastantes ámbitos de mi vida. Grité cada una de las palabras que conformaron un setlist con una duración de casi 2 horas, salté hasta romper a sudar con temas como «Father Stretch My Hand Pt.1» o «Everybody» y lloré ríos con temas que han significado tanto para mí como los que conformaron la run de «Ghost Town», «Runaway» y «True Love», que además figuró como la primera presencia de «DONDA 2» en la gira de estadios. Fue una noche mágica dominada por un espectáculo de luces hipnotizante y una semiesfera dominada por el que para mí es el artista más grande de todos los tiempos.
Tras la velada, las crónicas del concierto inundaron Internet. Para mí, opinar de un concierto no es algo que se deba de hacer de inmediato, y más con artistas de este calibre. Al menos en mi caso, necesitaba tiempo para asimilar lo que había vivido. Al llegar el fin de semana (y antes de hacer este artículo) leí algunas de las crónicas del concierto.
Hay un punto que creo que compartimos todos los asistentes y es que el sonido era mejorable, pues a veces se sentían un poco sucias las ondas que salían por los altavoces del Riyadh Air Metropolitano, pero tampoco es gran inconveniente cuando las más de 60 mil personas que estábamos allí sonábamos como una sola voz. Y repito: las que estábamos allí, porque leyendo algunas de la crónicas parece que hemos asistido a conciertos distintos.
Aparte de leer por activa y por pasiva la palabra «nazi» para describir al artista de Chicago, la mayoría de crónicas tachan el concierto de «un espectáculo orientado a las redes sociales». Es cierto que la ausencia de pista hace mucha mella, pero creo que estuvo más que acertado prescindiendo de ella. El apartado visual no enmascara las flaquezas de Kanye, como algunos medios predican, si no que la refuerzan. ¿Qué te va a dar más presencia y poder que pararte sobre la cima del mundo después de haber tocado el más profundo abismo? Las luces, las proyecciones y el humo agrandaban aún más la figura de un Kanye West que cantaba y rapeaba todo, pese a que muchos pensaban que no podía articular dos palabras seguidas. Es que temas como «Jesus Walks», «Gold Digger» o «Through The Wire» entre muchos otros los cantó enteros, con una energía inmatcheable.
Que hablando de energía, en ningún momento se sintió plano. Obviando un desplazamiento nulo en el escenario porque está anclado a una corta cuerda, Kanye se revolcaba por el suelo, saltaba, cantaba en todas las direcciones, gritaba, animaba… No te digo que se hubiera tomado unas cuantas energéticas, pero la presencia era innegable. Además, hacía sus cosas típicas de Kanye como saltarse algunos temas como «Say You Will», que me dejó con la miel en los labios, o tocar canciones por duplicado como «All Of The Lights».
¿Plano? ¿Soso? ¿Distante? No sé si esperaban que Kanye West se sentara al lado suya para charlar sobre geopolítica, pero el trato del artista con su público fue más que impecable. Cabe destacar el momento en el que nos animó a abrazarnos con los que teníamos al lado mientras sonaba de fondo «Runaway», una experiencia muy bonita en la que daba igual que conocieras o no al de al lado; tanto la barrera del idioma como la social se rompe cuando estás viviendo algo tan bonito.
Y, la parte que más me chirría, las comparaciones. «Ay, es que el concierto de tal fue mejor», «mira, es que el concierto de este tenía mejor sonido», «es que es muy poco para Kanye»… Cada artista es un mundo. No puedes comparar a artistas que giran cada dos o tres años con un artista que acaba de salir de una cancelación a nivel mundial. Es cierto que tenemos que ser exigentes en cuanto a los directos de nuestros artistas favoritos, pero con este concierto se ha generado una doble vara de medir que no es justificable en ninguno de los sentidos. Que no hay banda en directo, que no hay artistas invitados o que no hay nada especial son argumentos débiles y absurdos. A Kanye no le hace falta banda, que si has escuchado algo de su música, me dirás cómo quieres que haga «On Sight» con instrumentos reales; Kanye es por sí solo una banda. Y si no, tienes a Andre Troutman y su talkbox, que daban a algunas de las canciones un boost en directo brutal. En cuanto al tema de los invitados y algo especial, ¿tan frito tenemos el cerebro? Parece como cuando escuchamos un disco y lo primero en lo que nos fijamos es en las colaboraciones. Con las sorpresas, tres cuartas de lo mismo. ¿Acaso sabe a poco tener por primera vez en toda la gira «Run This Town», «American Boy» y «True Love»? Ver a prensa que se abandera de «ser profesional» quejándose de cosas tan absurdas como esta me hacen reafirmarme en la idea de que estuvieron todo el concierto en otra cosa distinta a la actuación.
Me da mucha pena, pues pienso que sus fans están más que conforme con el concierto, hasta el punto de repetir el próximo día 7 en el Estadio Do Algarve, en Portugal. Es muy triste ver cómo a ciertos artistas internacionales se les exige el cielo y la tierra y luego, para otros artistas, un palo y una piedra parecen más que suficiente. El concierto de Kanye West en el Metropolitano es histórico, un hecho que quizás no se repita en mucho tiempo. Si todavía no has ido y te quedaste con las ganas, te animo a que hagas un periplo este viernes 7 de agosto a Portugal. Es una experiencia única e irrepetible. Es el cometa Halley de la música actual. Si Dios me diera la oportunidad, repetiría el pasado jueves 30 de julio mil veces, porque Kanye volvió a España por la puerta grande, demostrando por qué es el artista más influyente e importante de este siglo.
Todos hemos sido alguna vez rookies en algo: en algún deporte, en algún juego, en la propia escuela, en el trabajo… Y es innegable que es algo complicado. Cuando eres rookie, tienes que currar más que nadie para llegar a ascender o a progresar. En el panorama nacional, tenemos un festival que recompensa ese trabajo duro, apostando por el talento más trabajador dentro de la escena.
El Riverland es uno de esos festivales a los que, al menos una vez en la vida, tienes que pisar sí o sí. Estamos hablando de uno de los eventos más esperados del año, un fin de semana en el que la rivera del Sella acoge a más de 50.000 amantes de la música del panorama nacional para ver a los más de 50 artistas que recoge su cartel. Y ojo, que no traen a cualquiera; desde 2018, Riverland ha traído a artistas de la talla de Yung Beef, C. Tangana, Duki, Bad Gyal, Dellafuente o Cruz Cafuné, iconos de la última década musical del país.
Pero, si por algo destaca este festival, es por apostar por aquellos que quizás no tengan un nombre rompedor, pero tienen un talento que asustaría a más de uno. Como Xavi con Lamine Yamal, como Briatore con Fernando Alonso o como los Cavaliers con LeBron, Arriondas se convierte en un draft para conocer a las próximas caras visibles de la música nacional. Y no tienen mala puntería, y es que el Riverland ha sido el lugar donde han terminado de explotar figuras como Mvrk, Disobey, ladiferencia2006 o Raly, artistas que literalmente han pasado de pasar el festival en camping a reventarlo en el escenario principal
Como estamos a escasos meses de aterrizar en tierras asturianas, desde Calle52 queremos recomendaros algunos rookies a los que ponerle el ojo durante el fin de semana del 21 al 23 de agosto. Así que abre tu Spotify y apunta a estos tres rookies, que seguro que luego nos lo agradeces.
Semon
Con un estilo único y una sensibilidad cautivadora, el artista jienense afincado en Madrid ha logrado alzar la voz hasta el punto de captar la atención de la gente del Riverland. Y no solo del festival, también de otros artistas del mismo cartel como Vreno Yg, al que acompaña en temas como “Pasadas Las 12” o “FaceCard”, también junto a Callahan Ugn. El año pasado ya sorprendió a más de uno con su primer disco. “Ilargia”, una obra preciosa digna de un paseo bajo la luz de la Luna. Si no estabas al tanto, el pasado mes de junio sacó “Cariño”, un trabajo de lo más íntimo que nos confirma que el viernes viviremos una tarde mágica e íntima a la orilla del Sella.
Yung Brandy
Apúntate su nombre, aunque me jugaría la cabeza a que te suena de algo. El gallego, aunque lleva haciendo música desde 2022, está en su mejor momento. Acumula ya más de 150 mil oyentes mensuales por temas como “HIT” junto a nostos, “TATU”, “NBA” junto a YYY891 o “Ring Ring” junto a C. Marí. En 2025 sacó su disco “DEDICATION 1000: Todavía Crees En Mí?”, y os aseguramos que es indudable el potencial de este chico; y parece ser que en Asturias tampoco dudan de él. Su set va a ser una sesión sísmica cuanto menos, de los que crean maremotos y que hará volcar alguna canoa que otra. Yo que tú no me la perdería.
iza tkm
Música. Es que no hay más, esta chica es la música en su máxima expresión. La mexicana cruza el charco para presentar su primer disco «i Music Listen» en su única fecha en nuestro país. Una oportunidad única de vivir un set montañarusesco: lágrimas que dejarán en anécdota el caudal del Sella con «cuando sea solo polvo», algún que otro pogo juguetón en «nos keremos tanto», o sufrir Stendhal en riguroso directo con «dormiré sin ti» o «soñando despierta». Una oportunidad única para descubrir a una artistaza del otro lado del charco.
Nico
Qué bonito todo lo que hace este chico, parece tocado por una varita. “PERDEDOR”, su último EP es de esas piezas que gusta escucharlas de camino a la playa, de las que transmiten paz y amansan a las bestias. Estás a tiempo de ponerte al día con su discografía, hace poquito sacó “ÚLTIMAMENTE” con d.dramático, otro tema con guitarras de las que hacen que te vibre absolutamente todo y letra que se clava como un puñal. Luego no digas que no te avisamos…
Todavía no sabemos ni la hora ni el escenario, pero si hay algo de lo que no tenemos dudas es del potencial de estos chicos. Si todavía no has dado el salto para escucharlos, corre ahora mismo a Spotify. Nos lo agradecerás en agosto.
«Bob Esponja» es una de esas series que figura en el catálogo de todo niño nacido de los 2000 en adelante. Ya no solo por sus aventuras por Fondo de Bikini, también por canciones tan míticas como «Gary, vuelve a casa», «La canción de la hoguera» o la legendaria intro. Y si tuviéramos que ponerle una canción al productor que entrevistamos hoy sería «La canción de la diversión» y es que «F» no solo es el inicio de la palabra «FUN», también sirve para describir «el sonido del FUU».
¿Quién es JOHNNYFUU y cómo empezó a producir?
JOHNNYFUU es chaval normal y corriente de Madrid que, a través de mi padre, entró en contacto con la música cuando tenía 10 años o así. A mi padre le gustaba mucho el rock; escuchaba bastante punk y bastante música en inglés, ska y cosas así. En 2017 me descargué el FL así un día porque escuché, yo qué sé, «Rodeo» de Travis Scott y dije, «Dios hermano, tengo que escuchar más música así; pero no existe más, así que la tengo que hacer yo”. Lo que pasa es que era muy irregular al principio. Pasada la cuarentena, un colega mío montó un estudio, el Olmo, que le mando un saludo si ve esto. Me dijo: “Hermano, es que tu música es la polla, tienes que ponerte en serio con esto», y como que él creía más en mí que yo mismo dije «bueno, vale». Entonces monté un estudio, que después lo acabé compartiendo con Biberón y con los que ahora son Stereo Madness. Luego allí conocí al 8Belial también, y ahí empecé con Disobey. Y bueno, lo demás, pues es historia ya.
Qué guapo tío. Sobre el estudio hablaremos más tarde, porque me han contado cosas muy guays del mismo. Cuéntame un poquito sobre tus referentes.
Yo era muy rockero y lo primero que escuchaba de rap a muerte pues eran Travis Scott, Kanye West o Young Thug. Luego pues me he ido moviendo más hacia bueno, lo que realmente escucho todo el día que es Chief Keef (risas). Bladee y Drain Gang en general me molan mucho también. Xaviersobased lo cato qué flipas, es mi héroe. De España pues nada, lo mítico, Yung Beef, ANB obviamente les he escuchado un montón, muy duros. Y bueno, luego también escucho un montón de reggaetón, en verdad. También mucha música jamaicana; por ejemplo, J Hus, que es uno de Londres que hace así afro y siempre lo escucho un montón. La música en inglés siempre me ha gustado mucho también.
Antes de pasar al cómputo de lo que es la sección, ¿qué es lo último que has escuchado?
Pues hermano, es que voy a quedar flow “hacerme el interesante”, pero el último álbum que escuché fue «Exmilitary» de Death Grips. Que en verdad Death Grips como que siempre han estado por ahí para mí, pero nunca les he catado así. Y está muy guapo, la verdad, me ha gustado.
Bueno, vamos a pasar a hablar de producción, porque como te he dicho antes, esta sección es única y exclusivamente de productores. Entonces, lo primero de todo, ¿qué DAW utilizas? Aunque me han comentado que eres el talibán del FL (risas)
¡Dios! ¿Pero quién te dice todo esto, tú? (Risas) O sea, 100%, hermano. Ableton me chupa la pinga (risas). No, en verdad es una chorrada los beef entre DAWs. Tipo, todo tiene todo. Es como la diferencia entre cocinar con una espátula y cocinar con una cuchara de madera, pues yo qué sé, se puede hacer, ¿no? Pero sí, yo uso FL a muerte y siempre lo he usado, es con el que aprendí y es el lenguaje que yo sé usar, vaya.
Pero bueno, aun así, habrás probado, supongo, a usar otros DAWs.
Mira, para los directos por ejemplo sí que me manejo un poco en Ableton, a través de El WiWi sobre todo. También he visto bastante currar a peña con el Logic, pero el Logic sí que no me disgusta, pero no sé, es que el Ableton no sé. Para mí es que el FL, como se diseñó originalmente para ser un videojuego, o por lo menos yo lo creo que es así, visualmente me parece más atractivo…
Sí, que si es una cosa súper trivial e intuitiva, no sé qué (risas). Pero, por ejemplo, en la entrevista que le hicimos al Jay Cas, nos contó que usa el FL 11.
A ver lo de intuitivo lo dice todo el mundo del DAW que usan, eh (risas). Un pavo que usa ProTools, que es la vaina menos intuitiva del mundo te dirá: «No, no, es súper intuitivo”. Sobre lo del FL, hasta hace relativamente poco usaba el 12, pero es que con todo esto de la IA, de separar tracks y no sé qué, es que me puse el 25 de una. Y es que para samplear, a mí que me gusta mazo samplear, es increíble, ¿sabes?
Luego vamos a hablar sobre los samples en profundidad porque creo que es una de las cosas más guapas, y además ahora con el tema de la IA y tal, creo que es un tema muy guay a tratar. Te iba a preguntar sobre plugins, ¿cuáles son los que más utilizas? ¿Cuáles son los que dices: «en todos mis temas, tienen que estar estos»?
Buah, pues, súper claramente Purity, mítico. Nexus 2, para toda la movida glo y demás, es imprescindible. El Hive y el Zenology los uso bastante. Últimamente le estoy pegando bastante al Serum también, para sonidos más electrónicos y tal. Y sí, más o menos eso. Con esos que te he dicho, yo creo que están hechos el 99% de mis beats. Me manejo con poco. Prefiero hacer más con poco que utilizar demasiados plugins.
Claro, al final si con poco logras ser creativo, salen cosas muy chulas. Sobre el tema de los samples, tenía muchísimas ganas de hablar contigo de esto. Me he encontrado un canal de YouTube que tiene dos playlists. Y no sé si será tuyo, pero tiene una que se llama Bejo…
¡Hermano! ¡Qué locura! ¡Dime, dime!
Y otra de samples, que solo te voy a decir el primero que me salía: «Italian Traditional Music Puglia Pizzica de Focu” (risas).
Brother, ¡qué locura! Tío, justo antes, esta mañana, así de doomscrolling mañanero, he acabado en un comentario mío de YouTube y decía «hostia, ¿tendré aquí cualquier cosa todo lachosa que pueda ver todo el mundo?». Salían esas dos playlists. La de Bejo porque me molaba mazo, yo qué sé, en 2017 o por ahí. Y la otra playlist, es que me acuerdo de mazo de beats que hice con samples, que realmente tengo 4000 playlists de samples pero esa es probablemente la primera que hice, porque es de 2016 o 2017. Hay como mazo música rollo folk o así (risas).
Hay cosas completamente aleatorias:música en italiano, luego en portugués, Luis Mariano… Me sale hasta un video de “Cuphead All Bosses Theme Songs Soundtrack” (risas).
O sea, ¡andaba en cualquiera yo en 2017, hermano!
Pero eso está chulo. Es que el tema de los samples, creo que es una de las partes más creativas. Yo te quería preguntar por eso, el tema de samplear y tal, cuéntame, ¿cómo lo vives tú?
Es que a mí me parece genial samplear. Además, me parece que es como la base del hip hop. Pero hoy en día, como que… ¿Sabes esto que dicen ahora de que todos los géneros como que se están entremezclando y que ya no están tan claros si un género es tal o cual? Eso me mola mazo. Se está extrapolando esos a otros géneros y no sé, es como darle una nueva vida a la música. También como todo el arte de buscarte un tema, coger una parte, chopearla, hacerle esto, hacerle lo otro. Hay peña muy echada para atrás que lo interpreta como «ah no, es que no sabes componer». A mí me encanta. Samplear es como hacer un collage, pero con música.
«Samplear es como hacer un collage, pero con música»
JOHNNYFUU sobre el arte de samplear.
Totalmente, lo del collage es que me parece super acertado. Y más ahora que, con el tema de la IA, está habiendo una expansión mucho mayor, y me pareció curioso también eso que hablabas de la IA porque, bueno, ¿cómo te llevas con la IA?
Buah, es un buen melón que abrir, eh. Me leí la entrevista que le hicisteis a Gese, que hablaba como de esto también, y no sé, tengo un debate porque por una parte no quiero sonar como el que decía «es que Autotune que no sé qué, no sé cuántos», o como el tipo que decía «no, es que la luz eléctrica no sé qué» (risas). Pero es que es una cosa bastante maligna, sobre todo porque está en manos de peña toda maligna, de corporaciones chungas, de Elon Musk y demás.
Del mismísimo Mossad, ¿sabes? (risas)
El puto Mossad, cabrón (risas). Pero creo que es algo a lo que no estoy completamente cerrado, pero obviamente me come chirría en todo el sentido de quitarle la creatividad a la música, quitarle la emoción y la humanidad. Y bueno, que igual me quita el trabajo también, ¿sabes? (Risas).
El del trabajo es buen melón, ¿eh?
También creo que hay mucho alarmismo. Estoy en contra, pero creo que la gente es muy reaccionaria a ello y yo creo que sí se le pueden dar usos interesantes, como por ejemplo lo del FL de separarte las pistas; es una cosa muy simple, pero creo que sí que puede haber usos interesantes de la IA. Pero sí que me parece que tiene un peligro que no veas.
Hombre, a ver, luego puede pasar como, no sé si has visto a «El Perla»…
Ah, bueno, ¡eso es una locura!
Es que eso me parece muy loco. Tipo, es un tema que no ha salido, de Anuel en este caso, pero claro, que tú lo puedas implementar en tu música porque, por ejemplo, utilices IA. Creo que es algo muy peligroso.
Sí, obvio. No, y yo qué sé, Playboi Carti, que se supone que tenía mazo de cosas hechas con IA en su álbum. La IA, al fin y al cabo, siempre te va a buscar la cosa más genérica posible. En base a todos los inputs que tú le des, te va a buscar como la cosa más simple. Tú le dices que te genere una canción de The Weeknd, y te genera una canción genérica de The Weeknd.
Con el Suno ahí, haciendo cosas horribles. Pero, por ejemplo, lo de Carti yo sí lo veo diferente porque es un modelo generado para que pueda pues, hacer su voz. Y bueno, Lawson en este caso es el que interpreta la letra de Carti. Que eso no lo veo muy bien que digamos, pero no lo veo tan mal dentro del marco. ¿Sabes lo que te digo?
De hecho, hay un tema de AgusFortnite2008, que es que no es de AgusFortnite. Es de un tema que se llama «NINA (HOST AF2008)». Un día le pregunté: «Tú, ¿qué onda con este tema, hermano? Porque me flipa, pero suena raro». Básicamente, cogió un beat que no sé si era generado con IA también, tradujo la letra de «Love No Thotties» de Chief Keef al español, la generó con su propia voz y le hizo un collage loco de cortar esto y poner esto; como si hubiera sampleado su propia IA. Me quedé flipando con el chaval; es un genio el Agus. Y sí, por eso yo creo que se le pueden dar usos interesantes. También te digo, Agus no puso «AgusFortnite2008 – NINA»; puso «NINA – Hosted by AF2008”. Entonces me pareció que era genial, porque encima él no estaba como dándose el crédito de «yo he hecho esto», ¿sabes? Él simplemente estaba jugando y divirtiéndose; y eso me flipa de él.
Con el tema de las voces, mí me han dicho que tu preset de las voces esclave.
¡Yo tengo un preset que es una puta ruina! (Risas) O sea, es una ruina por estándares técnicos. Tiene dos Soundgoodizers, es la pesadilla de cualquier ingeniero de audio. Literalmente, un día busqué «Chief Keef preset», me lo copié así y le cambié par de cosas. Ese es el preset con el que está grabado todo “Disobey Vol.1”, todo el EP que tengo con Biberón, prácticamente todos los temas de Disobey producidos por mí o, en su defecto, muchos no producidos por mí están grabados con eso, ¿sabes? “YSL”, que va a hacer 10 millones de plays, está grabado con eso. A mí me funciona (risas)
Me dijeron eso, que era muy infame (risas). Entonces, por eso me parece muy curioso porque creo que, al grabar casi todo el mundo tiene como muy fijo lo del preset, pero que un preset sea tan bueno, que lo utilice más de un artista, me parece muy loco.
Pero que es un preset que no tiene nada de otro mundo, te lo juro, ¿eh? O sea, para mí un lema a la hora de hacer música es «do it yourself», ¿sabes? Yo no tengo una formación en ingeniería de audio, todo el respeto a quien la tenga, y obviamente es un arte que te cagas. Pero, para la música que hago, que a mí me gusta que suene cruda, que suene DIY, me funciona. Mazo de temas se han hecho así y es un preset que no sé, que es una mierda realmente, pero que suena de puta madre.
Bueno, pero mola. Funciona, que eso es lo más importante.
Sí, sí. Make it happen y do it yourself.
Con todo eso que has dicho de los lemas, hay un concepto que en el mundo de la producción creo que es muy importante recalcarlo: el sonido chungo. Para que una producción sea sonido chungo, ¿qué tiene que ser? ¿Qué tiene que tener que digas «buah, esto es sonido chungo»?
Uf, es que no quiero ser yo un policía de la música, hermano, porque la música cada uno la disfruta lo que quiera y no hay nada peor que alguien que no te deja divertirte, ¿no? Para mí el sonido chungo es la música “urbana” de gente que dice música “urbana”, ¿sabes? No sé, para mí sonido chungo es toda esta música que no tiene ninguna ambición por tener personalidad o por ser colorida.
«Para mí el sonido chungo es la música urbana de gente que dice música urbana«
JOHNNYFUU sobre el sonido chungo.
Arroz con pollo, totalmente.
Sí, arroz con pollo, literal. Que yo qué sé, puede haber música comercial todo guapa, ¿sabes? Hay mucha música muy sobreproducida hoy en día; creo que esa es la clave. Y a mí personalmente pues me gusta eso, me gusta el punk, ¿sabes? Para mí la música más guay es la que hace un adolescente todo rallado en su cuarto con dos trastos viejos, ¿sabes? El sonido chungo nace de una coña entre el Roomtrash y yo para hablar eso, de la música urbana que ha perdido toda la esencia original de la música urbana; que odio esa categoría.
Veo que te da mucho coraje ese término, el de música urbana (risas).
A mí me da un coraje, hermano. ¿Tú ves a los guiris diciendo «urban music»? No hermano, ellos dicen «rap», porque es que es rap todo. Todos estos géneros que estamos hablando, hay un pavo rapeando de un modo u otro. Es que para mí es todo rap, hermano: el dancehall es rap, el reguetón es rap, el trap es rap… Ya está, hermano (risas).
Con todo eso que has dicho del sonido chungo, me viene una pregunta y es que, dentro de una producción, ¿qué parte de la producción te parece indispensable dentro de cuando tú haces un tema? ¿Qué es lo primero en lo que te centras? Que luego cuando tengas que revisar digas: «Vale, esto es lo último que voy a revisar porque es lo más importante».
Me gusta mucho jugar con las estructuras de las canciones, creo que eso le puede dar mucha personalidad a una canción, ¿sabes? Yo soy muy de melodías, en verdad. Yo creo que un beat bueno tiene una melodía sí, que te cautive y, sobre todo, que mazo de productores pecan de esto, que le dé espacio al cantante. Para mí, tú tienes que poner el folio sobre el que va a pintar el cantante. También hay estilos en los que tiene que estar todo muy recargado y tal, pero, para mí, menos es más. Y luego, a mí me gusta producir el tema entero, tipo grabar el tema, ayudar con la escritura, componer y demás. Hacer canciones, más que beats, ¿sabes? Para mí la parte del cantante ya es que consiga transferir su personalidad a la canción.
Me gusta una parte que has dicho, que es lo de ayudar a escribir. Y es que me han dicho que tú ayudas bastante en el estudio, por ejemplo, al 8Belial. Me han comentado eso, que tú ayudas a escribir. Entonces, creo que entra mucho en la figura del productor de a día de hoy. El productor cada vez se puede desglosar más en uno que solo hace el mix, uno que solo hace letras u otro que solo hace beats. Entonces, ¿tú esa faceta de 360 grados la ves ventajosa frente a este tipo de especializaciones?
Yo creo que sí. O sea, por ejemplo, a mí no se me da muy bien mezclar y masterizar. Sé lo básico y te lo saco adelante, pero siempre prefiero que alguien especializado en eso lo haga. Y personalmente, a mí me gusta hacer el beat, grabar la canción y ayudar en todo lo que es la composición de la canción y tal. Pero bueno, son métodos y métodos, ¿sabes? También hay conocer tus virtudes y tus defectos. Porque también veo a mucha peña, sabes como el rapero este, el Russ ese que decía “no, porque yo me escribo, mezclo, masterizo, produzco, grabo los vídeos, me limpio el culo y tal”. Es como bájale, ¿sabes? Yo sé las cosas que se me dan bien y sé las que no, y las que no se me dan tan bien pues no pasa nada por ceder o delegar en otra persona, ¿sabes?
Es que sobre todo por el tema de que, por ejemplo, ha salido ahora la figura del… Bueno ya estaba, pero ahora como que se ha asentado mucho más, el tema del sample-maker, el loop-maker, o cosas de ese estilo que creo que al final no le quitan esencia a la producción, pero creo que es una forma de accesibilizar la producción a más gente.
Sí, o sea, está bien, pero también siento que como productor tu tarea un poco es igual no ser un maestro en todas esas movidas, pero más o menos sacar adelante todo, ¿sabes? Tampoco vas a masterizar como el ingeniero de master de Kanye West, y yo mismo me lo puedo aplicar, eh, yo soy bastante paleto en cuanto a eso. Pero no sé, algunas veces en sesiones de estudio sí que veo a peña que hace siempre una sola cosa, ¿sabes? Y como productor yo creo que tu objetivo es adaptarte a los artistas y saber aportarle una serie de herramientas variadas para que la canción esté todo guapa, básicamente.
Vamos a pasar ahora a hablar de tu discografía. Siempre me gusta hacerlo definiéndola con un color o con algo, porque yo creo que todo al final se puede englobar en algo. Yo quiero que definas todo tu catálogo con una marca de ropa.
Madre, qué buena pregunta, tío. Supreme, hermano. Supreme New York, 100%.
Bacano, eh.
Si lo piensas yo creo que Supreme es como… Yo qué sé, Disobey es una movida todo Supreme, ¿sabes? Pero a su vez Supreme, si tú te metes a ver su ropa, hay cosas todo raras, todo guapas, todo experimentales; alternativas, aunque esa palabra me pone un poco negro, pero bueno (risas). Supreme tiene todo el lado hypebeast, pero también tiene una faceta de moda muy guay y muy guapa.
La verdad que veo lo que dices, porque “Disobey VOL.1”, “Disobey VOL.2”, me recuerda mucho a mí a los Bape, Louis Vuitton cuando estaba en su época, Gucci… Y lo demás que tienes, por ejemplo, tus últimos trabajos aparte de bueno, de “STAY FUU”, que ha salido hoy…
Sí, sí, qué bueno, que ha coincidido justo. Porque tuvo un problema la semana pasada y no pudo salir. Así que ha sido como una señal del FUU, hermano (risas).
Mira que hoy te iba a preguntar, “oye ¿cuándo va a salir tu EP?” y anoche cogí y dije “hostia, ya me lo escucho del tirón”. Ahora hablaremos en profundidad, porque tiene cosas muy chulas. En cuanto a lo demás, bueno, has participado en “El Príncipe”, “CLAPALOT”, “BASED NATION”, “CHETO MAL” con el Ezequiel… Tus trabajos son muy variados y me gustaría que me dijeses en cuál es en el que más bien te lo has pasado produciendo.
Uf, qué bueno, eh. Me gusta que me hayas preguntado por pasármelo bien porque a mí en la música -y de hecho creo que esa también es el motivo por la que he elegido Supreme- me gusta ser un niño, ¿sabes? Tipo, jugar y pasármelo bien. Es que dentro de que sea un trabajo menos divertido que, yo qué sé, “CLAPALOT”, que son todo barras de chorra, “DEAF AF” es que me mola mucho, tío. Estoy muy orgulloso de ese proyecto porque además toca bastantes palos, ¿sabes? Y lo hice ahí con Biberón mano a mano. Es que Biberón y yo somos una dupla épica en cuanto a música, estamos todo el día mandándonos cosas y retroalimentándonos. Y sí tío, me divertí un montón haciéndolo. Ese proyecto lo grabamos en 4 días o algo así, ¿sabes? En cuatro sesiones.
Con el Biberón tienes muy buena química. Me han dicho que estáis haciendo Grime si no me equivoco…
Madre, tienes todo (risas). Sí, hermano, es que estamos haciendo “DEAF AF 2”.
Ah, qué loco. Qué loco.
Claro, claro. El grime es un género que a mí siempre me ha molado pila y le hemos metido algunas influencias en lo que llevamos del proyecto, vamos.
Hablemos sobre tu último EP, “STAY FUU”. Uno de los temas que más me ha llamado la atención es “121”, un tema completamente instrumental. Háblame un poquito del EP y de cómo entra “121” en el mismo.
Yo no tenía mucha intención de sacarlo, ¿sabes? O sea, sí que tenía intención de sacarlo, pero no lo hice pensando «voy a hacer un EP». Fue más como he estado trabajando en un sonido más o menos últimamente. Me parecía que pegaban estos temas en común y me apetecía empezar a mostrar un poco música por mi cuenta sin depender de un cantante. Y nada, eso, junté una serie de temas que me parecía que tenían una dirección parecida en su sonido. Sobre el de “121” es eso, porque sí que a veces, yo qué sé, pues eso, diversión hermano. Yo es que te lo juro, me lo paso muy bien haciendo música.
De los 5 temas, ¿cuál es el que más te gusta?
Pues yo creo que el de “Confusión”, con Carmen (Carmasutra). Es el tema más único que tengo en mi discografía, porque es que no es un tema ni de rap, ¿sabes? Ni de hip hop siquiera. Es como una cosa medio electrónica, medio pop; no sé, es mazo Crystal Castles. Y nada, hice ahí con la Carmen, que es una de las chicas de Stereo Madness, que es amiga mía de hace años. Me quería también abrir a más cosas, que es que apenas he grabado con chicas en general y me parece que mola que se abra también la gente a no estar escuchando a un pibardo todo el día. Y a otros géneros, que a mí me encantan los 808s y el autotune, pero hay mucha más música por ahí. Entonces sí, yo te diría ese porque dentro de mi catálogo es el tema más único que tengo.
A mí me ha llamado la atención porque esta mañana de hecho iba escuchándolo en el coche y estaba tardando en procesarlo, ¿sabes? Es una movida completamente diferente.
Es que eso es lo que me gusta de ese tema, que yo creo que descoloca a la peña un poco. Lo hicimos mazo pensando en Alaska y Dinarama. Tipo, que no tiene nada que ver, pero a mí me suena chulo.
También quería que me contases un poco sobre el single, “Trip”, el único tema que cuenta con una colaboración de otro productor, damnpablo. ¿Cómo termina colándose en el tema?
Ya llevo un tiempo haciendo cosas con él. Un día habíamos quedado ahí con el Roa, con el Roomtrash. Fuimos al estudio y nada, hicimos ese beat. Se grabó el Roa el tema, luego se subió Biberón y justo me encajaba que flipas con todo esto del EP cuando fue tomando forma y para allá que fue, ¿sabes? Y nada, con el Pablo (damnpablo) de puta madre, le mando un saludo si lee esto. Es un chaval de puta madre con el que siento que le tengo bastante gusto en común y nos entendemos bien en el estudio, ¿sabes?
Ahora que lo dices, ¿con quién te sientes más cómodo en el estudio? El que dices «vale, cuando llego al estudio y me junto con X, estamos en sintonía completa».
Con Biberón, 100%, Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos. Nuestra manera de ver la música es muy parecida y las cosas que nos molan son muy parecidas. Igualmente, hay cosas suyas que no tolero y viceversa, pero nos entendemos muy bien. Y él es que es buenísimo en todo lo que hace, además que es multidisciplinar; por ejemplo, tiene una estética que es la polla. Es el puto amo. Yo tengo mi movida guay con la música, pero es que él la tiene con la música, con el diseño, cantando… O sea, es increíble el cabrón, es el puto amo en la visión que tiene artística, ¿sabes?
«Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos»
JOHNNYFUU sobre su complicidad con Biberón.
Es muy loco en todos los sentidos, la verdad. Coincido mucho en lo que dices, además de que creo que es un perfil de artista con los que gusta trabajar, y más tú que eres muy creativo a la hora de producir. Vamos a pasar a la parte final. Hay tres preguntas, una de ellas te la hace el productor del anterior episodio, Gese Da O.La pregunta es: ¿Qué prefieres, los sintes o el sonido electrónico? Quiero imaginar que se refiere a qué prefieres: ¿un sinte físico o un sinte electrónico?
Buah, Gese momento (risas). Con el Gese he estado haciendo beats alguna vez y es una bestia. Pero es que claro, es que viene de otra escuela muy de hardware, ¿sabes? De MPC, de tal y cual. Yo es que apenas he tenido oportunidad de currar con esas cosas, en verdad. Es que me pones un sinte así chetado delante, por ejemplo, cuando curro con Sami Deluxe, que obviamente curra con esas cosas, y me pierdo mazo. Entonces, te tengo que decir 100% sintes electrónicos, que es lo que he manejado. Igual si de repente me da por ahí me vuelvo un friki que te cagas. De hecho, me gustaría, porque siento que como productor siempre tienes que estar renovándote y creo que es algo en lo que me falta mazo de calle, ¿sabes? Tipo en hardware físico y todo el rollo. Por ejemplo, Virtual Flavor también sabe de eso un poquito y me gustaría tener un poco más de conocimiento en ese aspecto, la verdad.
Y las dos últimas. ¿Qué es para ti la música?
Hermano, pues para mí la música, obviamente, es una pasión, es una cosa que día a día respiro, ¿sabes? Pero simplemente son ondas de sonido que suenan guays juntas, ¿sabes? (Risas). No sé, como que tampoco me gusta la peña que se da esos aires de grandeza y tal. O sea, obviamente la gente tiene sus talentos y sus virtudes, pero no sé, tampoco me gusta el rollo ese tan zen aquí de creerte Jesucristo por hacer música guapa, ¿sabes?
Todo místico, ¿eh?
En general, la peña que no se toma demasiado en serio a sí misma, me cae bien, y por eso me gusta la música que es así yo creo, ¿sabes? Con el Biberón lo hablo mucho sobre esto, porque a veces haciendo música como que uno de los dos se pasa de intenso, ¿sabes? Y le decimos el uno al otro, tipo: «Pss, bájale, que hay que mantenerlo ignorante y basado, amigo».
Es que al final la música es lo que tú dices, es para pasártelo bien y yo qué sé.
Sí, hermano. It’s not that deep.
Y bueno, la otra pregunta es: ¿Qué hace que tu música sea tu música?
Pues yo creo que enlaza bastante con esto que hablaba. O sea, mi música lo que me gustaría que la gente se lleve es, personalidad, hermano; que cada uno sea uno mismo y no se tome tan en serio todo. Mola eso de autoexpresarse, pero desde la espontaneidad. Como un niño.
Qué guay. Pues bueno, la última cosilla. ¿Algo que quieras decirles a los productores que hay ahí fuera, que no se lo pasan bien y que están amargados en su casa? (Risas).
Amigo, dale un feriado. Tipo, ya fue, ¿sabes? (Risas). No hombre, decirles que la música es algo súper divertido. Pásatelo bien, cabrón, y si no te lo pasas bien haciendo música, hay muchos trabajos más productivos para la sociedad, ¿sabes?
En «El Poder», el primer episodio de «Historias Corrientes», Mordecai y Rigby usan un teclado robado a un mago para componer un tema que convenza a su jefe, Benson, de darles un aumento. En la vida real no hay magos, pero sí hay productores que consiguen el mismo efecto. Si hay algo que tienen en común el protagonista del episodio de hoy y los de «Historias Corrientes» es que hacer beats les da poder. Hoy entrevistamos al poderoso Gese Da O.
Cuéntame, quién es Gese Da O y cómo empezó a producir.
A ver, Gese es un chaval normal y corriente de Cádiz que le gusta mucho la música. Con 15 o 16 años así descubrí el FL Studio, me puse a trastearlo y hasta aquí. No tiene más. Siempre me ha gustado mucho la música: el rap, el flamenquito… Y aquí estamos. Lo que pasa es que tiré por el rap, obviamente (risas)
Cuéntame un poquito sobre tus referencias a la hora de hacer música. Me has dicho bueno, el flamenco, el rap… Pero cuéntame un poquito: ¿De qué bebe Gese Da O?
Del rap, hermano, a muerte. Del rap yankee, sobre todo cuando empecé, que estábamos frikis. Me gustaba mucho el rap de Nueva York. Bueno, me gustaba y me gusta el rap de Nueva York de los de los 90, ¿sabes? Que claro, yo soy del 95.
Hostia, yo pensaba que eras más joven, ¿eh? (Risas)
Qué va, qué va. ¿Sabes qué pasa? Yo estoy viendo ese fenómeno ahora un poco con los pibes que son… Por ejemplo, ayer me salió un TikTok de un chaval que decía: «Yo soy del 2008 y diseño como en el 2008», ¿sabes? Parece que hay un patrón porque a mí me gustaba la música de ese año, ¿sabes? Y como que me puse muy friki con eso, tío. De ahí conocí al Ergo, al Peke o a Dano. Al final, era todo un círculo, una pompa de ese género. Cuando yo empecé a producir fue allá por el 2011 o el 2012, cuando me instalé el FL y empecé a trastear. Esto estaba en auge, tío. Yo estaba flipando porque claro, salían raperos durísimos. Ya con los años me fui abriendo a otras cosas porque al final, tío, esto es como un videojuego, ¿sabes? Para mí producir es como jugar a la Play.
Desarrolla un poco eso, lo del videojuego me parece un símil interesante.
Hoy en día es diferente porque hoy en día los chavales se graban hasta con el móvil, ¿sabes? Ha cambiado un poco ese concepto. Pero, hace 10 años, no existía el BandLab, hermano. Tú no te podías grabar in situ y escucharte del tirón con el tune y todo el rollo. ¿Qué pasa? Que tú te ponías a rapear y era como una idea, ¿no? Era un concepto abstracto. Sin embargo, al producir tú pones un sonido y suena. Es como más interactivo, más arcade. Entonces para mí era como más un videojuego. Decía: «Hostia, ¡qué guapo!». Y menos mal que tenía amigos muy honestos, que eso hace falta. Que te digan: «Oye, esto es una mierda». Yo tenía muchos. Vamos, los conservo, son mis amigos, y me decían: «Hermano, esto es una mierda». Me decían: «Estos beats no valen para nada». Y yo: «Vale, vale, cabrón». Al día siguiente, le traía uno mejor; y así me picaba con ellos y hasta aquí.
Eso lo he leído que lo dices en varias entrevistas y bueno, a Twitter también subiste de ese estilo.
Honestidad, simplemente. Si está guapo, pues para adelante. Pero que sean honestos, que hay mucha peña que no puede ser condescendiente con sus amigos, tío. Para mí, eso es una ley. Si veo que tú haces algo que está mal y eres mi amigo, yo te lo voy a decir, ya sea lo que sea en la vida. Igual que quiero que me lo digan a mí, tío.
«Si la estoy liando, cabrón, cógeme y me lo explicas. Al final ayudan, tío»
Gese Da O sobre importancia de la honestidad de tu círculo a la hora de hacer música.
Bueno, Gese, hablemos sobre el tema central de la sección: la producción. Para empezar, ¿en qué DAW trabajas ahora mismo? Porque tengo entendido que cambiaste de entorno, si no me equivoco. Empezaste usando FL y ahora usas Ableton, ¿no?
Sí, desde el año pasado. Yo empecé en FL en un ordenador bastante malo. Yo cargaba un VST de estos de que generan sonido y petaba. No podía generar ningún tipo de sonido al ordenador; tenía que samplear todo el rato. Eso me dio mucha habilidad sampleando. Yo sampleando, está feo que lo diga, pero me encanta porque soy un enfermo del sampling, ¿sabes? De mil maneras. Y ahora con la IA, que te saca las pistas y las cosas, el triple. El FL es genial, o sea, me ha traído hasta aquí. No voy a hablar mal del FL porque no puedo. Pero sí que es verdad que ahora tengo otro setup, tengo hardware y, en resumen, tengo otras necesidades. El Ableton me es más útil ahora que antes. Aun así, lo importante no es el DAW, lo importante es quién lo usa.
Buah, frasón, ¿eh? Pues sí, totalmente. En cuanto a plugins, ¿cuáles son los que más usas? ¿Cuál es el que más frecuenta tus producciones?
Depende de cómo me levante ese día, tío. Hago tantos sonidos diferentes… Por ejemplo, si hago rap, una cosa que siempre está en los beats así más raperos siempre está el Decimort, que es un bitcrusher, como para emular máquinas antiguas. Si hago trap y esa movida, Serum, Zenology… No sé, depende mucho de lo que haga.
Al final que fluctúa mucho, ¿no?
Claro, voy cambiando. También es una cosa que va como por por etapas y por épocas. Cuando empecé, para el trap lo que más molaba era Nexus, que era increíble; o el Massive, que era como de electrónica así, aunque eso ya ha muerto. Está Serum ahora, que es como la evolución. ¿Sabes? Va cambiando, tío, según las necesidades. Yo sigo usando el Decimort porque sí que es verdad que ese no se va, tío (risas). Además, que que tengo el 1, ¿eh? El 1, el 2 no me mola. La página ni va, ¿sabes? El 1 ya no existe. Lo tengo ahí guardado en un disco duro.
Hostia, qué loco, qué guay. Otra cosita que me habías dicho, sobre samplear. Tío, de eso te quería hablar porque bueno, la cultura del sample creo que es algo que está muy en auge, con el tema de la IA y demás.
Está fuerte. Yo lo he hablado mucho con Lex, con Dano y con amigos que producen y samplean. Ya está más normalizado, pero cuando apareció la movida esta de que te parte las cosas por stems, que tú puedes sacar de una canción el bajo, los teclados, la guitarra, la voz o la batería, para mí eso fue como el Nuevo Testamento. De repente, todo lo que ya había sampleado la gente, puedes volver a visitarlo y hacerlo de otra forma totalmente diferente; o típicas movidas que siempre he querido como meterle mano, pero no he podido porque tenía elementos por encima que no te dejaban coger lo que tú querías. Ahora puedes, y eso es una locura. Es una herramienta muy creativa.
¿Tú frecuentas mucho la IA?
Yo la IA en ese en ese aspecto… Mira, yo cuando sampleo tengo una movida mía que yo creo que es de pureta, tío (risas). Es de pureta siendo yo todavía no tan pureta, pero siempre la he tenido desde que empecé. A mí me gustan los samples, pero los samples que diggeo. Yo no uso loops de peña. Respeto máximo a todos los que los usan, no digo que esté mal, para nada, pero como que es una cosa… No sé por qué, será también por todo lo que yo he bebido, de influencia y todo el rollo, pero a mí me gusta el digging. Me gusta buscar, investigar y tal. Cuando sampleo, tengo herramientas como los mismos DAWs, que tienen herramienta que separan las pistas o el Serato Sample, que te aísla lo que tú quieres; esa es la IA que yo uso.
En mi facultad hicieron una charla del uso de la IA en la música. En una de las demostraciones, hicieron una canción con Suno y me recordó muchísimo a un tweet que subiste que ponía «#PromptMusic».
Es que es PromptMusic, ese es el concepto de eso. Es que mira, yo vi una entrevista del CEO de Suno. La leí por ahí hace tiempo y el CEO decía como que es muy difícil aprender música y que la gente no quiere aprender a hacer música, que para eso ya estaban ellos. Claro, yo lo interpreté en plan: «No aprendáis que nos vamos a quedar nosotros con esta movida». Y sí que es verdad que hay una lectura en la que esto es una cosa que no se puede evitar. O sea, lo mismo ahora estoy sonando como la peña con el Auto-Tune en su día, pero en parte no. Lo que pasa aquí es que entran las grandes corporaciones como Spotify que en el momento en el que ellos puedan tener su propia música sin darte un duro a ti que eres compositor y se puedan quedar ellos el 100% de los beneficios, da igual que tú seas quien tú quieras, como si quieres ser Michael Jackson resucitado. Da igual, hermano, porque te van a sacar de la ecuación y se van a quedar ellos los beneficios. O sea, estamos hablando ya de dinero. Y ahí cambia la conversación. Yo ha usado alguna vez Suno para hacer algún sample, pero después de leer eso dije: «Venga, yo no te voy a usar”. Voy a seguir haciendo las cosas a mi rollo, como las he hecho toda la vida y para adelante. Sin más.
Además, lo que has dicho de que muchas grandes empresas van a poder quedarse con la música, me parece una idea muy bizarra.
Es que no vas a tener música, vas a tener ingenieros de prompt. Ya no va a haber personas transmitiendo nada, hermano. Al final todo va a ser un algoritmo gigante y que funciona solo. De aquí a nada vamos a empezar a ver discos que pongan “música humana”.
En vez de Parental Advisory… (Risas)
Claro, «hecho por personas».
Se están perdiendo muchas cosas, por ejemplo, el digging. A mí me gustan los vinilos, vamos, yo tengo ahí una caja llena de vinilos y voy a las tiendas a comprar y no veo gente: a ver, a los que más veo son a señores de 60 años.
A los OG (risas)
Claro, a los verdaderos OGs (risas). Yo voy y miro a ver qué hay, pero no hay mucha gente haciendo digging, es muy loco.
También es que el digging es una cosa muy nicho, porque al final se mueve pasta. Mi primer curro fue en una tienda de discos y yo pensaba que no, pero ahí se mueve pasta que te cagas. Lo que pasa es que hoy en día la gente compra discos muy puntualmente, a menos que sea un coleccionista. Pero es normal que no se vea tanta afluencia en las tiendas de discos, aunque la haya, eh; pasa que no está todo el mundo así, pero realmente sí pasa mucha gente. El digging es genial, a mí me encanta. Y sobre los discos, el otro día me volví a ver uno de los episodios de Crate Diggers, un documental que es uno así que hicieron en los 90, bro, de la peña, y salen hablando los tíos diciendo: «Hermano, hay tantos discos en el mundo que nunca vas a tenerlos o a escucharlos todos, hermano», ¿sabes? Y es verdad. Yo tengo discos que no están en ninguna plataforma, ni en YouTube ni nada.
«Aún hay cosas que no están en ningún lado y que no te hace falta generarlas por ordenador»
Gese Da O sobre el uso de la IA en la música.
En cuanto a samples, ¿podrías decirme algún sample que hayas usado y del que nadie se haya percatado todavía?
No sabría decirte. Es que a mí me gusta mucho el choppeo, entonces hay muchos samples que seguramente tienes que tener el oído muy fino. Corto mucho, no me gusta tanto loopear; aunque a veces lo hago porque está guapo. Por ejemplo, el de “Riquelme y Ockocha” es un loop; esto funciona y ya está. Pero hay otros muchos que son como: esto de aquí, esto de aquí… Hago un puzzle. Entonces, no sabría decirte. He hecho tantos beats en estos años… (Risas).
Ya ves, si es que tienes ahí una biblioteca para dar y regalar, es que es una locura. Pero está guay, me parece muy creativo el choppear.
Es donde está un poquito la gracia, el margen que tú puedes aportar. Por ejemplo, hace mucho, trabajaba mucho con Dheformer, que es de Cádiz, como yo. Y yo me acuerdo que hay un tema, creo que es “Galinier Messi”, de la época de “La Jagüarosis”, que utilizamos un loop y yo: «Hermano, no voy a poner que lo he producido yo, voy a poner que lo he loopeado de este tío». Porque digo: «Hermano, es que no he hecho nada”. Realmente yo no hice nada, simplemente dije “quillo, ¡qué guapo!”, se lo pasé al José y lo grabamos. Pero como que me gusta el chopeo porque ahí puedes decir «vale, he hecho algo, hermano», ¿sabes?
Claro, hombre. Además, ahora con el tema de la IA y la democratización de la música, todo el mundo puede producir, cantar o hacer lo que sea. Ahora en la producción se han abierto muchas especializaciones: que si samplemakers, loopmakers, gente que solo hace mix y master… ¿Tú en cuál te encasillarías?
Yo soy productor. Yo empecé siendo beatmaker y soy productor, bro. Voy al estudio, te digo frases o también te hago el ritmo, ¿sabes? si estoy con alguien, lo hacemos los dos. Nunca he soportado el apropiarme de cosas que no son, de medallas que no son mías. Yo te lo voy a decir claro: esto lo ha hecho este, esto lo he hecho yo y esto lo ha hecho el otro. Yo me imagino esa situación en la que estamos en el estudio con ocho tíos más y cada uno ha dicho una cosa o a aportado algo. Está bien que lo acredite porque al final te han ayudado a componer.
Hay algo que me llama mucho la atención y es que cada vez están saliendo más lo que llamo un “artista 360”, ese perfil que junta la parte vocalista y la parte de productor dentro de uno. Tú eres el ejemplo claro, véase con, bueno, “CORRIENDO ESTA MIERDA”, “lowkey”, “no gandhi” o “JOSE”, entre muchos otros. ¿Tú crees que ahora mismo está un poquito en auge esa esa figura del “artista 360”?
Siempre ha existido, pero menos. Ahora está a tope. De hecho, el otro día vi un post de una cuenta de Instagram que sigo de underground de Estados que hablaba de eso, de que este año cree que va a haber un auge durísimo de los artistas que se producen y se cocinan su movida ellos solos. Está bien, aunque tampoco te hace falta; si tú conoces o tu colega o fulanito te ayudan, ya sea porque rapea que flipas o porque produce que flipas y podéis trabajar juntos, bombísima. Pero si tú puedes hacerlo solo, te mola y se te da bien, eso es el doble de bomba. Al final, tú sabes lo que tú quieres.
Al final, por ejemplo, a la hora de hacer “JOSE” o bueno, uno de tu últimos singles en solitario, “no gandhi”, supongo que es más sencillo, ¿no?
A ver, sí y no. ¿Sabes qué pasa? Tú no puedes ser igual de bueno en todo, pienso yo. Yo por lo menos tengo limitaciones, como todo el mundo, pero creo que las conozco un poco. Por ejemplo, escribir me cuesta una pila. A mí me tiene que pasar que yo esté produciendo así por placer y que salga algo que me parezca buenísimo y me active por dentro esa parte de la que te salen las ideas. En toda la música que he hecho en la que yo rapeo, es porque ha pasado eso, porque haciendo el beat he dicho: «Uf, se me ocurren cosas». Cuando se me ocurren cosas digo: «Vale, a esto le meto mano yo». Y muchas veces, aunque me parezca genial, me cuesta mucho ¿sabes? Porque sí, puedo rapear, pero que mole, que yo diga «esto mola», es otra historia.
Vamos a pasar a hablar de tu discografía, pero quiero que lo hagamos de una forma un poco más curiosa. Normalmente me gusta que los artistas defináis vuestro catálogo con un color, pero hoy quiero que lo hagamos de otra forma. Quiero que me definas toda tu discografía con una nota musical.
¡Dios!, qué cabrón. Damn… Si menor. Me flipa Si menor, no sé por qué, pero es una escala que me gusta mucho. Tiene muchos sostenidos.
Qué guay (risas). Bueno Gese, tu discografía, como hemos dicho antes, es súper extensa. Si bien produciendo tienes trabajos a punta pala, también tienes trabajos tanto como intérprete como tú saliendo como artista principal. Pero yo me quiero centrar en tres de ellos que no los he encontrado en Spotify, que son “Tiempo muerto”, “Frío” y “For You”.
¡Buah! Eso es época SoundCloud. Eso es 2017 o por ahí, diría yo.
Cuéntame un poquillo porque, si no me equivoco los que sí tienes subidos a Spotify son “Huayra” e “Imágenes”, pero de los otros tres no sabía de ellos.
Me voy a remontar al principio. Yo empecé haciendo mucho boombap y mucho rap, con mis limitaciones, mi ordenador, como que se centraba en eso. Y, la verdad, yo era ignorante con la música electrónica. Era ignorante, hermano, tenía como un prejuicio respecto a que no conocía, ¿sabes? No tenía conocimiento. Para mí era como hardtech todo el rato, una cosa que a mí pues bueno, no era mi movida, sin más. ¿Qué pasa? Descubrí a la peña de Soulection y me explotó la cabeza, porque era como algo más complejo. Los 808s o la progresión de acordes, mezclaban todo en una cosa que a mí me voló la cabeza. Me puse aprender a hacer esa movida, que ya justo ahí me pillé un ordenador que era un poco mejor y me permitía usar MIDI. Para mí fue una época de aprendizaje increíble, tío, pero increíble. Ahí aprendí a tocar y a hacer esas movidas. Y de ahí nacieron esos temas.
A mí me parecieron curiosos porque no me esperaba ese tipo de géneros. Está muy guay. Y, además, ya que hablabas de SoundCloud, encontré uno que se llama “Gese Da O B-Sides”. Entonces quiero que me hables también de ese perfil.
Eso se llevaba en ese momento, tío, que te hacías un perfil para las cosas que no molaban tanto (risas). Yo tuve una época SoundCloud bastante dura, la verdad. Yo abría mi ordenador, abría SoundCloud, escuchaba a la peña, linkeaba con los con los productores de por ahí fuera y trabajaba con ellos.
La época SoundCloud es muy memorable. Además, está la coña esta de “2026 es igual a 2016”. 2016 fue muy SoundCloud, ¿eh? Estaría guay que reviviese.
Yo creo que está vivo, lo que pasa es que es una comunidad diferente, hermano. Si tu no estás activo muy en SoundCloud, te la pierdes. SoundCloud es genial para lo que es la música más independiente, porque es verdad que tiene una cosa muy guapa que yo la echo de menos: la inmediatez con la que puedes publicar cosas. Eso ya hoy no puedo hacerlo, como quien dice, porque claro, para que esté en las plataformas, hay que hacerlo de una manera un poco más tediosa: dentro de un mes está esto, cuando tenga la portada, si quiero hacerle un vídeo… Como que se alargan las cosas, ¿sabes? Pero esa espontaneidad de tú hacerle un remix a un tema y subirlo directamente, la echo de menos, tío. Y el que pueda hacerlo, que lo haga porque es un es bombísima. De hecho te ayuda mucho a crecer en ciertos mundos, ¿sabes?
Volvamos a tu música. Yo he leído por ahí algo sobre si que vuelvan las hosted tapes.
Claro, tío (risas) Hace falta eso. A ver, bueno, a mí me molaría volver a escucharlo. Lo mismo mañana sale una cosa nueva todo loca y explota el mundo con eso, ¿sabes? Pero a mí es verdad que yo me he criado también escuchando esas cosas y yo lo flipaba. Que los álbumes y las mixtapes tengan un hilo conductor, tío.
De hecho, Metro Boomin hablaba en una entrevista para Streetz 94.5 de que ahora hay muchos discos que tienen como siete u ocho productores y que le falta como un productor principal que hile todo.
Eso pasa mucho, tío. Parece que tienen muchos ingredientes que no pegan, ¿sabes? Es como si coges tu carpeta de música y arrastras cinco temas al disco.
Claro. Al final, haces una playlist.
Claro, pero no tienen mucho sentido. Los mejores discos que yo he escuchado en mi vida son de peña que se han encerrado juntos y han generado una sinergia, tío, una relación más allá del trabajo, que es cuando tú haces arte de verdad. Tú necesitas algo que pese de verdad, no simplemente rapear o producir.
«Los mejores discos que yo he escuchado en mi vida es con ese de peña rollo que se han encerrado juntos y han generado una sinergia»
Gese Da O sobre los vínculos a la hora de hacer música.
En una entrevista con JK11300 me contaba que, por ejemplo, le abriste las puertas de tu casa. El decía que la conexión que tenéis es muy real.
El Juanca es un máquina, picha (risas). Shout-out Juanca.
Supongo que con los demás igual: con Icy Vedo tienes una sinergia bestial, con el Ergo, con Dano… Me gustan mucho esos vínculos fuertes, porque a la hora de ver tu discografía, ves algo muy sólido.
Es que hace falta, bro. Yo puedo trabajar contigo sin tener ese vínculo, porque al final hay cosas que hago simplemente porque digo: «Hostia, he escuchado dos o tres temas tuyos, me gustan. Vamos a currar en algo, si te cuadra guay y, si no, pues nada». Pero cuando de verdad yo noto que son las cosas potentes es cuando nos conocemos, sabemos a lo que vamos y estamos cómodos los dos como en esa burbuja. De hecho, yo te diría que la vez que más me enfriqué fue en con “La Jagüarosis”, con el José (Dheformer). Ese chaval es un genio para los conceptos y las movidas. Ahí estuvimos un año, hermano. Claro, vivíamos los dos muy cerca. No teníamos nada que hacer, nada más que música; estábamos todo el día friqueando. Yo flipé con eso porque, claro, yo tenía ahí 16-17 años. Y estábamos ahí todo frikis, como un niño con el Fortnite, ¿sabes?
Con todo esto que hemos dicho de las hosted tapes, los vínculos y demás, vamos a plantear una idea. Si hicieras una hosted tape y tuvieras que escoger a tras artistas para la misma, ¿a qué tres escogerías?
¡Dios! Espérate, dame un momentito. Tres artistas cualesquiera, ¿no?
Sí, cualquiera.
Tío, es que es más difícil así, hermano. Esto es como cuando estás en Netflix y no sabes lo que ver. Mira, si la hiciera de rap, metería a Big L, con Max B y con Jay-Z. Así de una. O a 50 Cent. Es que te puedes poner a hacer las gemas del infinito.
¿Y si tuviese que ser de artistas hispanohablantes?
Metería a Cruzzi, porque es un duro. Lo pondría… Claro, es que yo lo veo a un nivel como muy yankee, ¿sabes? Entonces se me ocurre nada más que peña de Estados Unidos.
Mete un yankee, mete un yankee (risas).
Roc Marciano y alguno así diferente. En plan, que sea loco, que tenga tres colores. Vale soñar, ¿no?
Sí, vale soñar.
No sé si a Nate Dogg, habría que estudiarlo, ¿eh? Tendría que hacerme una pizarra y decir: «Vale, a ver, matemáticas». ¡Dios! Lil Wayne. No, mira, Te cambio, te cambio a Lil Wayne de la ecuación y pongo a André 3000, tío. Sin tocar la flauta, ¿eh?
El de flauta está guapo, eh, yo me lo he escuchado un par de veces.
Yo lo samplee. No lo he usado para nada, pero lo sampleé.
¿Sí? Pues eso tiene que salir un día, eh (risas). Bueno, pasamos a la última parte de la entrevista. Un artista de tu entorno, JK11300, te lanza la siguiente pregunta: ¿Cuándo vas a empezar a tirar música otra vez?
Pues si Dios quiere y va todo bien, este año me gustaría hacer otro trabajito, otro EP así. Porque un álbum me parece mucho trabajo, me tomaría mucho tiempo. Pero un EP a lo mejor cae, puede ser.
Qué guay. Y ya un poco en general, trabajos en los que estés metiendo mano y que podamos esperar pronto.
Están pasando cosas (risas).
Están pasando cosas, dejémoslo ahí (risas). Pues Gese, pasamos a las dos últimas preguntas. La primera: ¿Qué es para ti la música?
La música para mí es la vida, tío. Es literal, o sea, para mí es mi vida, hermano. Yo no puedo separarme de eso. Si me separo de eso, bro, al basuco automático.
Pues sí. Hombre, ya a estas alturas… (Risas). Y la última de todas: ¿Qué hace que tu música sea tu música?
¡Uf!, difícil también, eh. Mi música como rapero, como cantante, como quieras llamarlo, yo creo que la hace mis valores y mi corazón, ¿no? Mi manera de ver las cosas. Como productor, la bacanería (risas). Cosas que molen y ya está, ¿sabes?
Total (risas). Antes de irnos, ¿algo que quieras decirles a los productores que estén ahí fuera que quieran empezar a producir o que estén en el proceso?
Si te mola, brother, gózatelo y hazlo. No esperes que las cosas lleguen mañana o pasado, porque no. Esto se tiene que hacer porque te gusta y porque te llena, ya está. Si Dios quiere, se te da; si no, no pasa nada porque estás gozando. Disfruta, sobre todo disfruta
En el mundo de la música, «hambre» se ha convertido en uno de esos términos que utilizamos en 9 de cada 10 frases. Cuando hablamos de «tener hambre», hacemos una metáfora que describe un estado mental y emocional visceral. No, no es que un artista lleve sin comer todo el día; se refiere a una ambición inquebrantable y una necesidad casi biológica de trascender a través del arte. Hoy nos acompaña un productor que, si buscas la palabra «hambre» en el diccionario, su nombre aparece como primera acepción: Sneaky Wh.
¿Quién es Sneaky Wh? Yo sé alguna cosita sobre ti, como por ejemplo que empezaste a producir cuando tu hermano se iba de casa.
Sí (risas). Yo empecé produciendo con el ordenador de torre que había en mi casa. Mi hermano hacía música y yo me metí en el ordenador y vi el FL Studio. Yo sabía lo que era, pero nunca lo había tocado. Lo vi y dije: «Voy a probarlo». Claro, el primer día no sabía nada, no había visto ni un tutorial ni nada. Y lo vi, lo probé, dije: «Hostia, esto está guapo, voy a empezar a hacer temas, lo que sea», ¿sabes? A mí me daba como vergüenza que mi familia lo supiera. Entonces, producía cuando mi hermano y mi madre se iban de casa. La movida es que yo tenía el FL Studio, era la demo; ni crackeado, ni comprado ni nada. En la demo del FL Studio tú no puedes guardar las cosas. Es decir, yo producía y, si mi hermano se iba dos horas, pues yo tenía dos horas para producir, exportarlo y ya no podía volver a abrir ese proyecto. Empecé a producir a escondidas, ya después me compré mi portátil para la universidad; a partir de ahí ya empecé a producir yo solo.
Qué guay. Además, me resulta curioso eso de que te daba vergüenza y ahora tienes casi tres cuartos de millón de oyentes (risas).
Sí, sí. Una locura.
Hablemos un poquito sobre tus referencias, aunque una de ellas la tengo aquí detrás.
(Sneaky Wh coge un vinilo de Michael Jackson)
Si no me equivoco, tu abuela te ponía Michael Jackson, ¿no?
Sí. En mi casa, a mi abuela siempre le ha encantado Elvis. Siempre ponía Elvis y Michael Jackson a tope también por mi tío. Allí solo se escuchaba eso, no por nada, sino porque era la típica radio de discos; y solo tenía cinco o seis discos, todos de Michael Jackson y de Elvis.
Qué loco. Y aparte de ellos, ¿qué más referencias tienes?
Siempre he escuchado eso de pequeño. Después ya empecé a meterme en el mundo urbano, el rap y tal. Escuchaba mucho C. Tangana, por mi hermano; me lo enseñó y me flipó. Y después, ya pues todo lo que fue saliendo como Rels B y toda esa movida. Empecé tarde, en verdad, a interesarme por la música.
A ver, nunca es tarde. Por ejemplo, yo a Cruzzi lo conocí relativamente tarde porque empecé con música en inglés. Que, por cierto, de música en inglés, yo sé que hay un artista que te gusta mucho que se llama Kanye.
Sí, sí, sí, sí (risas)
Y de sus discos, el que más te gusta es “Ye”. ¿A que sí? Con la música en inglés también jodes bastante, ¿no?
Sí, sobre todo por a nivel de producciones y toda la historia de la industria y demás. Ahora me estoy viendo el documental de P. Diddy que ha sacado 50 Cent; es una puta locura. Me encanta todo a nivel producciones y el cómo evoluciona allí.
«Creo que hay que estar interesado de lo que pasa allí para poder estar actualizado aquí en España»
Sneaky Wh sobre la música de U.S.A. y su impacto en el panorama nacional.
En cuanto a productores, ¿quiénes son en los que más te fijas?
Hombre, Pharrell, Kanye West, Timbaland… Toda esa movida me encanta.
Guay, esos son muy tops. Bueno, vamos a pasar un poquito a hablar de producción, porque aquí lo importante es que hablamos de productores. ¿En qué DAW trabajas?
Yo curro con FL Studio. Empecé con él y ahí me he quedado. Y no pienso cambiarme. O sea, cuando he estado con otros productores en sesiones y tal, sí que lo he probado, pero estoy muy acostumbrado al FL Studio. Ya tengo todo ahí arreglado y apañado
Sobre plugins y tal, ¿cómo te manejas? ¿Qué es lo que más usas?
Pues utilizo mucho el Zenology, todo lo de Roland, de SRX… ¿Qué más te puedo decir? Al SkyKeys le estoy metiendo ahora mucho también. De todo un poco, en verdad; pero el Zenology y tal me encanta.
Tío, todos me decís siempre los mismos: el Zenology y el Omnisphere.
Yo el Omnisphere no lo tengo porque ocupa mucho y soy un poco cateto para descargarme las cosas, pero ahí está.
Bueno, una vez hablé con Allan Parrish y me dijo que utilizaba el Fruity Loops, el nativo del FL. De plugins nativos no me hablan mucho. ¿Tú has toqueteado algún plugin nativo?
Sí, el Flex. Un plugin que se llama Flex. Está guapo y hay cosas guays. Al final, da igual el plugin que uses; es tu creatividad y lo que puedas hacer. Todos los sonidos son buenos.
Ya que hablas de creatividad, ¿qué sonidos son los que más te mola trabajar?
Bueno, ahora estoy currando mucho con D.Valentino y estamos en eso: R&B, pop, así rollo “SWAG” de Justin Bieber. Ese sonido nos encantó y estamos buscando y trabajándolo mucho en eso. Un pop así blanco y blandito, ¿sabes?
¿Qué prefieres, “SWAG” o “SWAG II”?
El uno, pero “SPEED DEMON” de “SWAG II” me encanta.
Es que tienen unas producciones guapísimas. Está muy guapo el sonido de ambas partes de “SWAG”. Aquí en España hay bastantes artistas como D.Valentino o, aquí en Granada, un chaval que se llama Marcel, que le meten muy duro a temas con este rollito. Creo que es relativamente complicado replicar lo que hace Justin Bieber.
Sí. O sea, a mí me encanta, pero si me pongo a pensar qué artista puede hacer eso aquí en España, me sale D.Valentino. Para mí es el tío perfecto para hacer eso. Entonces le dije: «Tío, si a ti te flipa y a mí me flipa, vamos a hacerlo», ¿sabes?
Aparte que tiene un vozarrón y tú lo tratas muy bien, ¿eh? El tratamiento de voces me parece muy curioso porque eso es algo complicado.
Sí, aunque bueno, el Diego (D.Valentino), sus voces las toca él.
Ah, ¿sí?
Sí, pero después yo le hago todo lo que son arreglos y demás; toda esa movida la hago yo. Aun así, él tiene su preset. Él se toca la voz de todos sus temas, no deja que nadie las toque (risas).
Ya que hablamos de las voces, yo sé que hay una parte que te gusta de componer y producir que es hacer toplines. Cuéntame un poquillo, porque eso está interesante. Hay pocos productores que hagan toplines así y que lo digan abiertamente.
Bueno, yo también vengo de cantar. O sea, yo empecé a la vez produciendo y cantando. Siempre que el artista me deje, yo compongo con él y le ayudo en lo que quiera. Lo que él me permita hacer, yo lo hago. A mí me encanta. Yo sigo cantando en mi casa tranquilamente, solo que no saco nada porque creo que me está yendo bien esta faceta de productor. Voy a centrarme en esto, voy a explotarlo y ya habrá tiempo para cantar.
Pero, lo de cantar, eso… (risas)
Está ahí, está ahí (risas)
Eso me gusta, sobre todo lo de la faceta de compositor. Al final yo creo que la producción es algo más que simplemente hacer un ritmo. Dentro de la producción, ¿qué parte te resulta más curiosa?
Cuando empecé, hacía producciones rápidas; era un beatmaker. Lo que tú tienes en la cabeza sobre lo que es un beatmaker, así era yo. Hacía un beat, se lo pasaba al artista y lo que saliese, ha salido. Ahora, yo creo que me estoy centrando más en trabajar las producciones, tener más una visión y saber llevar al artista. Yo creo que eso es un trabajo que con los años y la experiencia vas aprendiendo y te das cuenta que es más importante incluso que la propia producción. Saber llevar a un artista a un sonido que él quiere y que los dos queréis, que salga un producto bueno, y trabajarlo hasta el final es muy importante.
Eso que acabas de decir hace que me venga a la cabeza una cosa que leí el otro día de Metro Boomin. En una entrevista decía algo así como: «Se nota que ahora los discos no son discos como tal, parecen más una mixtape de varios productores». Está guay que los productores queráis hacer como un proyecto “de un solo productor”, ¿sabes? Creo que eso es algo top.
O sea, yo lo hice así con el Mvrk y D.Valentino, no sé por qué, la verdad; pero sí, lo trabajé yo solo. A mí me encanta como hacer trabajos que tengan mi sonido, mi visión y sea solo yo; al final, nadie interfiere y es 100% mi sonido. Pero ahora también me gusta trabajar con otros productores y con otros músicos que me ayudan un montón. Al final, según voy creciendo y tal, tengo otras inquietudes.
¿Con qué otros productores te gusta currar?
Hombre, con el 17Beats un montón, es pana máximo. También con NAVN, con quien hice entero el último álbum del Ters.
¿Y con qué productor te gustaría currar? Así que digas: «Buah, ojalá hacer algo con este».
¿En España?
Sí. Bueno, y también si quieres de fuera…
De fuera podemos fantasear infinitamente, pero aquí en España me encantaría con Cookin Soul o con Steve Lean. Así leyendas, ¿sabes? Alizzz también me flipa.
Buah, Alizzz. Primera persona que me habla de Alizzz. Esto es espectacular.
Leyenda, hombre (risas).
A mí me parece tochísimo. Todos los discos y el rollito que tiene me flipan. Y, por fantasear, ¿uno de fuera?
Hombre, Pharrell, 100%.
Súper top. Y, retomando lo que habías dicho sobre hacer algo muy conjunto y muy trabajado, me gustaría que le definieras el conjunto de tus producciones con un color.
Simplemente. Es que no hay más que decir (risas) Vale, vamos a seguir un poquito hablando sobre producción. Quiero que ahora me digas un tema que te hubiese gustado producir.
La intro de “SWAG”, “ALL I CAN TAKE”. Me parece una locura, tío. También creo que Justin ha ido por un sonido mucho… Bueno, también está Mk.gee a las producciones, que también es otro productor que te podría decir que me encantaría currar con él. Y me parece una locura y me llama mucho la atención los drums. Son muy ochenteros, muy inspirados en Michael Jackson y todo eso. Me flipa y también lo estoy buscando últimamente.
Qué guay, sobre todo lo que has dicho de los drums. Con esto me viene una pregunta: ¿qué crees que es lo que le da cuerpo a tus producciones? Algo que digas: «Esta es la columna vertebral».
Eso depende del beat y de la canción, pero yo sobre todo soy muy friki de los bajos y los drums. Para mí, es lo que más me curro y trabajo y yo creo que tengo idea. Porque, al final yo no he estudiado teoría musical ni nada de eso; no creo que pueda hacer algo muy loco a nivel musical. Aunque mucha gente me dice: «Hostia, eso está muy guapo». Pero yo creo que los drums y los bajos me vuelven loco.
Los bajos son la parte que más me gusta. Hay gente que se fija más en otras cosas; por ejemplo, hay gente también conectan un montón con los samples. Aun así, yo creo que los drums al final son lo más global.
Lo que te lleva.
Sí, total. Y, sobre lo de no haber estudiado teoría musical y no tener estudios superiores en música, ¿qué es lo más loco que has aprendido de forma autodidacta?
Todo (risas).
Bueno, pero algo concreto (risas)
O sea, para mí, cuando empecé a producir, era impensable que yo supiera hacer un acorde, ¿sabes? Pero, al final te pones y dices: «No es tan difícil», ¿sabes? Y cuando te pones a hacerlo y estás un año haciéndolo, pues ya está. Entonces, yo qué sé, he hecho producciones que yo mismo me he sorprendido de: «Hostia, lo que he hecho», ¿sabes? Ahora estoy probando mucho tocar pianos y tal. Y a veces yo me extraño de lo que estoy haciendo, ¿sabes? Porque en mi vida he tocado un piano ni sé lo que estoy tocando, pero mola.
El tema instrumentos es loco. Aparte del piano, ¿has tocado o tocas alguno más?
No toco ninguno.
¿Cuál te gustaría probar?
A mí me encantaría tocar la guitarra. Pero no sé, nunca se ha dado. A lo mejor tengo el runrún en la cabeza de querer meterme a clases, aprender y tal. Pero bueno, ahí está.
Pero eso está chulo. Creo que le da mucha organicidad. Además, hace mucha falta en las producciones; más ahora cuando están las IAs. Sobre el tema de inteligencias artificiales, ¿tú cómo lo llevas?
No la utilizo. Quien la quiera utilizar, ahí está, ¿sabes? O sea, tampoco hay que tachar a nada ni a nadie. Está ahí, utilízalo. Si sale bien, sale bien.
Claro, mientras sea de forma inteligente. Mientras que no salga un Kanye, que te haga un “BULLY” todo lleno de IA.
Claro (risas).
Eso es un atentado. Mira que podría estar guapo, pero eso es un atentado, macho.
Ya sabemos cómo es Kanye, un poco loco, ¿no?
Ojalá estar tan loco como él. Eso le ayuda, en verdad, ¿no? Luego le pasa como cuando estaba en Wyoming, en el rancho, que hizo los cuatro discos del tirón. ¿Tú harías algo de eso? Tipo, un camp así.
Sí, 100%. Ahora nos vamos a Tenerife. A mí me encanta currar en camps. Yo tengo la suerte de que ahora solo estoy currando con mis colegas. Me encuentro super a gusto con lo que estoy haciendo. Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal. Me encuentro súper bien. Y no sé, me encanta como nos vamos a Tenerife, nos ponemos a currar allí, aprovechamos que el Diego (D.Valentino) tiene concierto. Estamos en otro lugar, nos vamos a inspirar más… Y me encanta. Con el Ters también hice el álbum en camp todo, en A Coruña. Y bueno, “Ciao!” se hizo todo en Valencia, en la casa de D.Valentino. “La fe que me tengas” sí que es verdad que como fue el primero, lo hice en mi casa, en San Vicente allí, estudiando en la uni, y allí encerrado lo hice yo.
«Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal»
Sneaky Wh sobre dónde se encuentra ahora mismo en su carrera.
¿A hora tienes estudio propio o…?
Yo ahora tengo el publishing firmado con BMG y ellos me dejan estudio. Entonces, yo voy cuando quiera allí, pero también en casa tengo como un home studio muy pequeño. Pero no tengo un estudio como tal que me haya montado súper bien preparado, ni llevo a gente para grabar ni nada. Prefiero estar tranquilo en mi casa, cuando tengo que hacer algo, me pongo los cascos y a disfrutar. Y cuando sí que tengo que hacer sesiones pues voy al estudio de BMG.
En cuanto a sesiones de estudio, ¿quién es el que más te ha sorprendido?
La l0rna. Es heavy. O sea, es heavy, ¿eh? Esa tía llega al estudio y en una hora te tiene el tema, ¿sabes? Es las mejores letras que has escuchado en tu vida y las ha hecho sin pensarlas. Y es como rápida, ella va, se centra y lo hace, ¿sabes?
Tanto Rico Rosa como Kas Rules me dijeron lo mismo. Qué locura.
Y después también el Mvrk, yo que lo he visto evolucionar, lo veo en el estudio y digo: «Wow, es una bestia». Pero ya no a nivel de tirar letras rápido, no. Se centra, sabe lo que quiere, sabe cómo decírselo al productor, manda, ¿sabes? Es una locura.Es un ejecutivo.
Eso me parece fundamental. Al final os ayuda mucho con la comedura de cabeza y los bloqueos creativo. ¿A ti te ha pasado alguna vez a la hora de producir?
Sí, hombre, eso siempre pasa. Al final, los bloqueos creativos están ahí, pero hay que saber llevarlos, ¿sabes? Hay que saber salir de ellos. Para los bloqueos creativos, la verdad que me frustro bastante, pero suelo dejar de producir uno o dos días, hago otras cosas y escucho mucha música y siempre descubro como un sonido que me vuelve a inspirar. Últimamente, estuve ahí como unos días que no me salía nada y me empecé a escuchar el último álbum de Mk.gee y dije: «Wow. Vamos a hacer esto», ¿sabes?
Al final, hay veces que la inspiración te viene de cosas aleatorias.
Sí, tío. Hay una cosa en la que Troya me ayuda mucho. Él es un friki de la música. Yo le digo: «Tío, envíame temas. Quiero descubrir sonidos nuevos». Yo realmente no he escuchado tanta música. Porque, no sé por qué, a mí me gusta producir, pero nunca he sido un friki de la música de: «No, este álbum de tal, de este productor…» Nunca he sido así. A mí me falta mucha música por descubrir, y Troya me ayuda mucho en eso. Cada vez que me pasa cosas nuevas digo: «Buah, esto está guapísimo». Yo soy como una esponja, voy recogiendo y voy haciendo.
Vamos a pasar al tema estrella de la sección. ¿Crees que el trabajo del productor está tan reconocido como el del vocalista? ¿Crees que se debería poner el foco también en los productores y dejar de verlos en un plano secundario?
Bueno, es que hay productores que quieren eso, ¿sabes? O sea, siempre ha habido productores que han querido dar la cara y han querido ser un artista más. Y siempre hay otra rama de productores que simplemente quieren estar en la sombra; quieren producir, estar tranquilos y que nadie sepa de ellos. Y están currando a gusto, ¿sabes? Al final cada uno toma las decisiones en su carrera y todo es respetable. A mí me parece que hay que darles más voz. Para mí un productor es un artista más, igual de importante que la voz que canta. Y yo lucho por eso. O sea, yo me siento un artista más. Quiero ser un artista más, quiero que mi cara se vea, por eso hago DJ sets. Quiero que sepan que ese beat lo he hecho yo, que ese ritmo lo he hecho yo. Y después pues hay otros productores que simplemente les gusta estar tranquilos, ¿sabes? Hay muchas ramas, cada uno se tiene que buscar la suya. Tú piensa en esos chavales que no los conoce nadie. Están tranquilos en su casa, ¿sabes? Si tienen 17 años viviendo con sus padres y están ganando un pastizal desde su casa sin moverse ni un centímetro. O sea, es una locura, ¿sabes? A mí me parece igual de loco que tener un nombre.
Ya ves si loco, sí.
Yo creo que también los productores, si quieren tener una vida artística más larga, creo que si tú te haces un nombre es más fácil. Si tú estás desde tu casa y haces placement y envías beats a todo el mundo es más difícil extenderlo en el tiempo. Entonces yo siempre tengo ese runrún de: «Hostia, ¿yo en cinco años qué voy a hacer?” No tengo carrera, no tengo nada. Tengo que hacerme un nombre para que esto sea lo más largo posible, ¿sabes?
Ya que has hablado antes sobre darte a conocer con los DJ sets, me gustaría que nos contaras cómo empezaste a pinchar.
Me pasó todo lo del Mvrk, del disco. “La fe que me tengas” va bien y empieza a ser conocido. Troya, mi mánager, me dice: «Tío, ¿por qué no empiezas a dar DJ sets? Yo no he pinchado ni he visto un plato en mi vida. Eso fue hace un año y medio ya. Me dijo: «Te voy a buscar bolos, ¿sabes? Y vas a pinchar». En ese momento, para mí era un embarque. O sea, yo los primeros sets los pasaba fatal porque me ponía muy nervioso, ¿sabes? Me compré una mesa, practiqué un poco, pero iba inseguro. La primera sala que hice, con todo lo del Mvrk, estaba llena. Y yo decía: «Coño, es que… ¿qué hago aquí?» Pero bueno, empecé así. Fue yendo bien, fueron saliendo bolos, me iban llamando de más sitios y pues me fue interesando más. Al final, gracias a Dios la música que yo produzco va bien y cuando la pincho en las discotecas mola. Cuando pincho un tema mío y veo a la gente loca, es lo que más feliz me hace, la verdad.
Qué guay. Y bueno, hemos estado hablando durante toda la entrevista de tus producciones y has mencionado que si Mvrk, que si D.Valentino… Pero yo sé que, por ejemplo, cuando acabaste “La fe que me tengas”, ¿en qué estabas currando?
¿Eso quién te lo ha dicho, tío? Seguro que ha sido el Troya. Sí, hicimos “La fe que me tengas” y yo en ese momento, cuando conocí al Mvrk, yo iba a sacarun álbum cantando. ¿Qué pasa? Claro, sacamos “Algo nos olíamos” y fue como un tiro el TikTok. Luego sacamos “Niebla”, que también fue bien y después sacamos el álbum. Y dije: «Ahora que la peña me está conociendo como productor, ¿es buen movimiento sacar un álbum cantando ahora y mezclar a la gente?». A lo mejor hubiera ido de puta madre y otro gallo cantaría, pero me pareció que no era el momento y dije: «No lo saco». Lo dejé ahí, me puse a producir y bueno, aquí estamos (risas).
Pero bueno, aun así, tienes mucha música tuya cantada que no ha salido.
No, no. Ni va a salir (risas).
¿Ni va a salir?
Por ahora no. Tengo que estar muy seguro de que esos temas me gustan. Además, yo al venir de ser productor quiero que te explote la cabeza al escucharlo, ¿sabes? Yo qué sé, Alizzz para mí lo hizo muy bien. Estuvo su tiempo, pasó todo y ya salió cantando con su movida, la que quería hacer y la que ha mantenido hasta ahora. Y eso es lo que quiero hacer yo, en verdad.
Bueno, aun así, en la faceta de productor, tú estás trabajando en cosas, ¿a que sí?
Sí, sí.
¿Como qué? Algo que se pueda decir (risas).
Estoy preparando mi álbum de productor. Estoy ahí currando, haciendo sesiones y quiero currármelo bien. Y después pues nada, con el Valentino a tope. El álbum de productor lo llevo con calma.
Bueno, vamos a pasar a la parte final de la entrevista. Te traigo dos preguntas, una del productor del anterior capítulo, 17Beats, y otra de alguien con quien has trabajado, ThePauSing. La de 17Beats es: «Si tuvieras que hacer un disco colaborativo con un artista, ¿con quién sería?»
¿Soñando?
Si quieres, sí (risas).
Es que de España te podría decir muchos. Yo qué sé, con Bon Calso yo creo que me quedaría muy bien. Con Yung Beef me encantaría. Y después, pues yo qué sé, así nivel internacional, podríamos traer de vuelta a Justin Timberlake o algo así, ¿sabes?
Justin Timberlake sería una locura. Y la pregunta de ThePauSing es: «¿Sacarías música cantando? ¿Tienes ganas?»
Ahora no, Pero sigo haciendo música cantando todos los días. Me encanta, pero que ahora no es el momento. Simplemente la disfruto para mí. También digo mucho que el arte deja de ser arte cuando lo muestras al público. Entonces prefiero disfrutarlo yo solo. Cuando alguien opina de tu arte te lo puede hacer más grande todo, pero yo creo que la máxima expresión del arte es cuando solo tú lo estás haciendo. Solo tú tienes una visión y estás en tu mundo y tiene sentido para ti, pero, cuando tú lo muestras al público, nadie ha vivido eso. Entonces todo se tergiversa y realmente nadie va a captar la esencia. Si la captan es porque lo estás haciendo muy bien. Entonces, me quiero centrar en eso, en que mi arte esté chulo, tenga esencia y la gente lo vea.
Bueno Sneaky, pasamos a las dos últimas preguntas. Primero, ¿qué es para ti la música?
Todo. Ahora es mi vida y cuando más la disfruto. Siento que la estoy disfrutando como nunca y creo que me está dando una visión y una perspectiva de mi vida que en mi vida nunca me hubiera imaginado que me hubiera condicionado tanto. Y no sé, yo la disfruto.
Y, por último, ¿qué hace que tu música sea tu música?
Mi cabeza. Al final, yo creo también que el no haber estudiado música, hace que mis producciones sean únicas también. El ser tan cateto, ¿sabes? (risas).
No, hombre, tampoco eso (risas).
No, pero la ignorancia a veces te hace experimentar mucho y descubres cosas guays.
Y bueno, por último, ¿algo que quieras decirles a los productores que están ahí, que no conozca a nadie o alguien que quiera empezar en el mundo de la producción?
Nada, seguir produciendo. Al final, cuando te gusta algo, te obsesionas y cuando te obsesionas consigues lo que quieres. Disfrutad de lo que hacéis, no esperéis nada, estudiad, buscad un trabajo y haz música porque te gusta; si te toca, te tocará. No os cerréis a nada, conoced a gente, currad con muchos artistas y que seguid explorando vuestro mundo.
La escena de Valencia está más a fuego que nunca. Y tanto que a fuego, como que el protagonista del episodio que hoy puede ser de lo más ardiente de la comunidad: DJ residente en La3, ingeniero tras bangers como «platanomelón», «Paseo de Gràcia» o «sexy» y artífice de «PHACES». Hoy entrevistamos a 17Beats.
¿Quién es 17Beats y cómo empezaste a producir?
Soy 17Beats, Xavi o como me queráis llamar. Soy un productor y DJ de Valencia que ha trabajado con Bluu, D. Valentino, Tarchi, Gatti… Llevo ligado a la música desde hace bastante tiempo; por ejemplo, toco el saxo desde los 8 años. Siempre me ha gustado la música. Las inquietudes de querer hacer música y esa pasión que tenía por ella me hicieron investigar a ver cómo podía yo crearla. Empecé a producir con 14 años, haciendo en el FL Studio EDM y temas bastante lachosos, la verdad (risas). Era de lo que más información había, pues no había muchas cosas de hip-hop. Después de un parón, volví a los 16, ya que me entró el gusanillo con todo esto de la explosión del trap en España.
¿Cuáles son tus referencias?
Mi primer contacto con el hip-hop fue Chris Brown. Gracias a él descubrí a Lil Wayne, y de ahí pasé a Tyga y a Young Thug. En 2014, con toda la movida del trap en España, escuchaba a Pxxr Gvng, Dora Black o BNMP. Al principio lo escuchaba un poco como de coña, porque había muchos códigos y letras que no entendía, aunque musicalmente me gustaba y me hacía clic la figura del productor. Como sabía cómo se hacía la música, me llamaba aún más la atención su figura. A nivel de productores, los que más me inspiran son Steve Lean, Enry K o Royce Rolo.
Me gustaría detenerme en algo que has dicho, concretamente en que sabías cómo se hacía la música. Eso viene de tus estudios en el conservatorio, ¿verdad?
No exactamente, pero sí. Yo estudié en una escuela de música de Castellar, mi barrio aquí en Valencia. Aquí hay costumbre de que cada pueblo tenga mínimo una banda. Como extraescolar, mis padres me apuntaron a la de aquí. Con 6 o 7 años empecé a estudiar música y duré hasta los 11 o así. Yo tengo unas nociones mínimas de solfeo.
Bueno, cierta ventaja te da frente a los que no tienen conocimientos de teoría musical.
Ya no solo a la hora de crear, también ayuda a saber qué estás haciendo. Al saber teoría musical puedes saber qué nota no está en un acorde o qué tienes que hacer para transmitir lo que quieres transmitir. Por darte un ejemplo: a la hora de probar tunes y tal, cada escala mayor tiene una relativa menor; el saber cómo transponer de una a otra te puede llegar a sacar de un apuro en un directo. Además, el hecho de haber escuchado tanta música me ha dado esas nociones extra que pueden ayudar a la hora de componer lo que sea. Aun así, hay productores que no tienen conocimientos de teoría musical y hacen cosas que flipas. Quizás ellos pueden sacar algo más fresco fuera de la teoría.
Ya que estamos hablando de producción, vamos a hablar de la materia en sí. ¿Qué es lo más loco que has aprendido por tu cuenta?
Yo creo que la selección de sonidos. Siempre tengo muy claro cómo quiero que suene algo y cuál es el sonido exacto. Ahora que estoy hablando de la selección de sonidos, el hecho de poder… Los plug-ins tienen muchísimos parámetros. Hay conceptos que nadie me ha explicado pero que, haciendo y deshaciendo, he acabado sabiendo qué efecto tienen sobre el sonido.
Hablando de sonido, ¿qué es lo que más te gusta producir?
Lo que más disfruto haciendo es el R&B. Ahora estoy mucho con los sonidos analógicos. No tengo ni idea de tocar el piano, pero tengo un gusanillo enorme de comprarme un sintetizador. Me gustaría tener algo físico, que tenga ese color analógico y tal. Aunque el R&B sea lo que más me gusta hacer, si estoy aburrido en el aeropuerto o lo que sea, hago un reggaetón antiguo, por ejemplo.
«No me cierro a ningún género, pero si tengo que escoger uno, me quedo con el R&B»
17Beats sobre el género que más le gusta producir
Esa organicidad que hay entre un sinte físico y uno digital es algo que me llama mucho la atención. Cuando Dano en su gira se ponía con la MPC a hacer ritmos en directo, era una sensación mágica.
Yo creo que se nota en el color. Hay algo extra que un plug-in nunca podrá emular. Me pasa lo mismo con el procesamiento de voces. No es lo mismo mezclarlo todo de forma digital que mezclar lo analógico con lo físico. Tener un previo ya le da un extra de calor y calidad a la voz que no le da el conectarlo directamente a la Focusrite. Ocurre lo mismo en el proceso. A la hora de hacerlo, no es lo mismo estar aquí y elegir un plug-in a tener un pedazo de cacharro aquí, empezar a tocarlo y que, por tocar una tecla sin querer, ya te viene algo extra a la mente. Visualmente, también puede aportar algo extra. Molaría tener un Prophet; el problema es que lo mismo te cuesta tres mil “ñapos”.
¿Qué es lo más caro que tienes en el estudio ahora mismo?
Te diría que el Apollo, tío. Son mil euros; no es tan caro como un Prophet, pero no está mal. Tengo también un cuadro que me hizo un colega, Nacho Devis, el que nos hace las portadas. Hizo la portada de «Sexy Con Amor», de Bluu. Inspirado en eso, hizo un pedazo de cuadro que, el día que se revalorice, verás (risas).
Tengo un colega que tiene la portada de su disco en el estudio y eso es masonería pura, eh.
Es un swag que te cagas. Tener exactamente tu portada es una locura, tío.
La portada de tu último disco con Bluu es azul, que casa muy bien con el sonido del disco. Si tuvieras que dar un color a tus producciones, ¿qué color sería?
Naranja, tío.
¿Por qué?
No sé, una luz tenue y cálida; no un naranja chillón de chaleco de cuando tienes un accidente (risas). Un naranja que te acompañe, tipo iluminación cozy.
Naranja chimenea, así acogedor. Al final, la música y el color tienen mucha relación entre sí, pues ambos están unidos por la frecuencia. Imagínate un disco que a lo largo de los temas vaya cambiando la longitud de onda y se forme el espectro en sí. Sería una locura.
Estaría guapísimo, ya ves. Ahora le preguntaré al ChatGPT a ver si hay alguna manera de hacerlo (risas).
Ya que hablas de IA, ¿tú la usas a la hora de producir?
A nivel de sonidos no la utilizo para hacer un sample de tal o de cual, pero sí la uso de inspiración cuando no me sale una progresión de acordes cuando hago un beat desde cero. Hace un par, y cojo uno de aquí y otro de allá. A la hora de mezclar y masterizar también te facilita las cosas. Al fin y al cabo, es una herramienta que te puede ayudar y que creo que nunca va a sustituir el trabajo de nadie, pero que te puede facilitar hacer ciertas cosas. La uso para probar desde cero y resolver alguna duda concreta.
Hacer el mix y el master tiene que ser la parte más difícil a la hora de producir. Si ayuda ahí la IA, mucho mejor.
Es la parte más técnica, digamos.
¿A ti te da pereza esa parte?
Más que producir, sí (risas). En plan, el mix y el master es más un servicio; producir está más relacionado con la parte creativa. Hay peña a la que le apasiona el mix y el master, pero es mucho más técnico que componer o producir. De vez en cuando, es más coñazo.
¿Hay algún artista al que te cueste hacerle el mix y el master?
No trabajo con muchos artistas de seguido. A D. Valentino le hago el master y le echo un cable con los mixes. Él se mezcla, pero si tiene una duda más concreta se la resolvemos Sneaky o yo. Los masters sí que los hago yo, que no suele haber problema. Con Bluu también es superfácil. Tarchi, por ejemplo, tiene que ser complicado, fíjate tú. Solo he mezclado y masterizado el tema que tiene con Sticky, «sexy», pero quizás sus temas y tal deben ser más complicado. Pero eso, más allá de ellos, no tengo ningún recuerdo de nadie con quien me haya sido dificultoso.
En cuanto a producción, ¿qué tema tuyo has disfrutado más produciendo?
A mí, de los que más disfruto y me gozo, serían: “Sexy Con Amor”, de Bluu y coproducido con Sneaky; “Swing Baby”, con LKTN y BabyGoat, que tiene un beat ochentero que quedó superbacano; y “AR&Bluu”, también te diría, que es tipo Pharrell y estoy muy orgulloso de ese tema. Y luego no sé, otros beats que tengo por ahí que son muy de mi sonido. La verdad es que no caigo ahora, tendría que mirarlo (risas). Pero del último disco, de “Sexy Con Amor”, hay algunos beats de los que me siento muy orgulloso.
Está muy guay que tengas varios temas. Hay otros artistas que son más tajantes a la hora de escoger su tema propio favorito. Además, es difícil elegir un tema propio favorito. Y ahora, ¿qué tema que no es tuyo te habría gustado producir?
Te diría que “Jungle”, de Drake. Es sexy, ambiental y bouncy a la vez. Es mi tema favorito de Drake.
Y antes de pasar a hablar sobre tu discografía, si tuvieras que producir un tema para algún artista, ¿a quién te gustaría producirle?
Pues a nivel nacional te diría a Cruz Cafuné. Internacionalmente, A$AP Rocky; aunque su música y mi música no se parezcan en nada, siempre lo he consumido mucho. O Swae Lee, tío. Algo tipo “Won’t Be Late”.
Tu discografía no es corta, precisamente: con Bluu tienes tres LPs, además de muchos singles; también muchísimas producciones a D. Valentino, Rulo901 o BabyGoat. Aun así, yo quería centrarme en “PHACES”, ese proyecto tuyo en el que tú eres el protagonista. Cuéntanos un poco.
“PHACES” es mi espinita clavada, realmente (risas). “PHACES” empezó porque siempre he sido muy tocapelotas con la figura del productor. A mí me ha tocado las narices que infravaloraran mi trabajo, que vinieran al estudio y a lo mejor no te pagaran; eso cuando era más pequeño. Para predicar con el ejemplo, di el paso e hice algo que pusiera en valor su figura. Entonces surge “PHACES”, un proyecto en el que el objetivo es mostrar todo el proceso detrás, tanto a la hora de hacer la canción como de hacer el videoclip que acompaña a esta, que, creas o no, añade valor visual a la misma. El proceso consta de deconstruir el beat, mostrar cómo se graba el tema, cómo se hace el videoclip y algunas anécdotas que vayan surgiendo. Luego se sube el videoclip a Youtube y a Spotify subimos la canción y el beat. Es un trabajo muy completo pero difícil de gestionar.
«Ojalá pueda meterle caña en un futuro, porque añade mucho valor en comparación a subir solamente el tema»
17Beats sobre «PHACES»
Me parece un trabajo muy completo y beneficioso de cara a los productores, pues es un marco de exposición que permite que se reconozca vuestro trabajo. ¿Crees que son necesarios más formatos como “PHACES” para que la figura del productor esté más presente a nivel público?
Puede ser, no lo sé, tío. La verdad es que coincido contigo: añade ese valor para que la peña que lo vea se percate de toda la gente detrás de ese proceso. Eso es un tema; en el caso de hacer un trabajo completo, puedes llegar a dimensionarlo todo. Contenido de este estilo puede ser algo positivo, poniendo en valor la figura del productor. A lo mejor no tan directamente relacionado con la música, pero sí con un lifestyle. Contenido como el que hacen Koboss o Placement Chasers, creo que es beneficioso para realzar la figura del productor, haciendo un contraste entre mostrar nuestro curro y poner en valor al productor. Molaría que hubiera más contenido, pero ahí entra el conflicto de intereses entre ser creador de contenido o productor.
Y hablando de carga de trabajo: aparte de producir, tienes la agenda apretadísima. Entre pinchar, las giras de uno, las del otro… es un no parar. ¿Cómo haces para llevarlo todo?
Los timings de la vida me han venido muy bien. Obviamente, he tenido mi curro detrás, pero, gracias a Dios, los timings han querido que, por ejemplo, las giras no se me solapen. Lo que hace que me mueva tanto y que tenga esa energía para seguir currando de esto es la pasión. Es mi trabajo soñado, lo que siempre he querido. Sí que es verdad que ahora miro la agenda y, entre el fin de gira de D. Valentino, la gira completa de Tarchi o los festivales que surgen ahora, pues no voy a chafar casa. Aun así, es motivo de estar agradecido, porque tanto económicamente como a nivel de repercusión me van a venir genial.
Te pongo en un dilema, ¿prefieres producir o pinchar?
Ningún dilema: producir, de largo.
Vale, guay (risas). Pinchas en muchos sitios; si no me equivoco, eres residente en La3, ¿verdad?
La sala empezó a tener una fiesta con un rollo más urbano que era “Arde” y, luego de eso, La3 empezó a bookear todo el rato a hacer cosas under. Bueno, under, entiéndeme: urbano español, lo que se lleva ahora, que prácticamente está siendo el nuevo mainstream. Entonces, bueno, soy residente en las dos. Además, me gusta moverme. Si me sale bolo en “Casa Pepa”, en “Yelo” o en “Sudor”, en Barcelona, voy de una porque me lo paso bien. Cuando subo a Galicia, que mi chica es de allí, la veo y, de camino, pincho allí.
«Pinchar es la forma más eufórica de mi curro y producir, la más creativa»
17Beats sobre la elección entre pinchar o producir
¿Cuál es el sitio donde más te ha gustado pinchar?
La3 es casa. Antes de “Arde” hacían una fiesta que se llamaba “Guapo”. Era de las primeras fiestas a las que iba donde hacían cosas así, urbanas. Me acuerdo que pinchaba Steve Lean. La primera vez que pinché en La3 fue con Steve Lean, entonces fue algo como: “Hostia, hace cuatro años estabas aquí gozándotela y ahora estás pinchando”. La última vez que fui a Coruña el trato fue genial y el público maravilloso. Fue en BRIT, en “Ghosting Club”. “Casa Pepa” también fue muy especial, porque fue tipo colabo. Y “Recreo”, en Málaga; también hicimos una colabo.
¿Puede ser que hubiera showcase de Bluu?
Sí. Era DJ set nuestro y showcase de Bluu. Pinchaba también Kinara, a quien no conocía en aquel entonces, pero es una bestia; nos puso desde Skrillex hasta la música más turra argentina. Esa fecha, a nivel de energía con el público… Nunca he tenido como ese feeling de pensar que podría haberme tirado un pedo en el micrófono que la gente se estaría partiendo aun así (risas).
En “Arde”, aparte de ti, pinchan contigo Cencii y Amex, ¿no?
Correcto. En “Arde” empezamos de residentes Cencii (que también era el promotor), Amex y yo. Amex le ha producido temas a Duki, a C.Marí, a Deva y a más gente, ¿sabes? Luego, cuando La3 empezó a bookear a DJs de este rollo, pues están Skinyz, Adela BB, Claupi, Sneaky o el Tuti. Como hay muchos residentes, mola, porque no tienes cada finde al mismo pinchando. Es eso, todo muy relacionado con lo urbano. Dios, me da hasta vergüenza decir lo de urbano. Es como el trap en 2016.
Eso de englobar toda la música en género urbano me da mucho repelús. Cada cosa tiene su etiqueta, no creo que haya que englobarlo tanto. Pero bueno, cosas raras de las playlists. Bueno Xavi, vengo a hacerte la pregunta random del día. Yo sé que te gusta mucho tanto el Valencia C.F como la Fórmula 1. En el ámbito del fútbol, si tuvieras que ponerle una canción tuya al post del matchday del Valencia, ¿cuál pondrías?
Intentaría tirar algo con garra, que les diera potencia. Deja que mire (risas). “Tres Puñales Freestyle”, a lo mejor. O “Descendo e Rebolando”, de mmedina, una chavala de aquí de Valencia. Si no, “Bag Breaker”, de BabyGoat y LKTN, por ejemplo.
Y la otra, ¿qué canción le pondrías al ganador del mundial de F1?
Sería algo como más de celebración.
Piensa en el ganador, que no es lo mismo ponérsela a Piastri que a Verstappen.
Buah. Vamos a tirar algo básico: “no quiere bailar”, de D. Valentino. Los dos que no hayan ganado sí que no van a querer bailar (risas).
A ver qué pasa. Ojalá gane Verstappen, sería muy top (risas). El Valencia sí que es verdad que no sé cómo va.
Decimosextos o decimoséptimos. Te podría estar hablando una hora de la situación del Valencia. Desde hace dos años o así, empecé a escuchar a un chaval bacanísimo de aquí de mi barrio que curraba en una radio local de Valencia de deportes donde hice las prácticas. Se llama Héctor Gómez, “@generaldepie_” en Twitter. Me lo escucho todos los días como si fuera tu padre escuchando la radio. Si no me lo escucho un día, al día siguiente me lo pongo en podcast. Podría estar hablando una barbaridad, pero, en conclusión, hasta que no se vaya Peter Lim, estamos jodidos. La idea es que una vez esté hecho el estadio, quiera vender. Además, el director deportivo que ha llegado es conocido por ser el hombre de transición a la hora de hacer transacciones entre CEOs.
Si es que te entiendo. Al Granada también lo tienen “secuestrado”; se están cargando al equipo. Pasamos a las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿qué es para ti la música?
Mi pasión, realmente. No la totalidad de mi vida, porque tengo más cosas fuera de la música, pero es lo que hace que me levante cada mañana. Gracias a ella, como a día de hoy. Es algo que me mueve de forma inconsciente. Tiene un papel fundamental de mi vida desde pequeño.
¿Y qué hace que tu música sea tu música?
A mí me cuesta saber cuál es mi sonido. Rollo, tengo a mi novia, mi familia o mis colegas que escuchan un beat y sí, suelen identificarlo como mío, pero hasta hace poco no te hubiera dicho que tuviera claro cuál era mi sonido. Sí tenía claro cuál quería que fuese, pero no cuál era. Ahora digamos que sí que lo tengo más asimilado y tal, que creo que va relacionado un poco con lo que hablábamos antes sobre la música digital frente a la analógica, el que sea acogedora o el género que más disfruto produciendo. Tengo como bastante influencia negra en mi música, de R&B, blues o jazz, y de alguna manera está ese toque. También la pasión que le pueda meter yo; mi sonido, que siento que es algo más acogedor, ambiental y bouncy, ¿sabes? No sabría decirte con exactitud. Que la haya hecho yo, supongo. Eso es lo que la hace mía (risas).
Granada siempre ha sido considerada cuna de artistas de toda clase. Pintores, poetas, bailarines y escultores forman parte de ese círculo privilegiado que permite a la ciudad nazarí postularse como Capital Europea de la Cultura para 2031. Pero, ¿qué sería de Granada sin música? Probablemente un cuerpo sin sangre. Porque si algo define a esta tierra no es solo lo que se ve, sino lo que se escucha en cada esquina.
Vayas donde vayas, si preguntas por músicos de Granada, las respuestas serán de lo más dispares. Los más adultos se emocionarán recordándote el “Rock & Ríos”, te contarán acerca de Los Planetas, de Rosa López y su paso por Eurovisión o Enrique Morente, para los que son más del flamenco. En cambio, los más jóvenes, te pondrán alguna canción de Dellafuente, te dejarán claro quién es “el papá de to’s nosotros”, te enseñarán su camiseta del Granada patrocinada por Saiko o debatirán si la de Huétor Tájar se llama Mimi o Lola Índigo. Hoy vengo a hablar de uno que, tras un año moviéndose en la sombra, el pasado miércoles rompió el silencio para firmar una vuelta por todo lo alto.
Con “DE TO SE SALE”, Antony Z no solo nos confirma que está de vuelta; nos trae un tema digno de himno. El de La Caleta une fuerzas con uno de los productores más importantes de Granada como es Antonio Narváez, para recordarnos que, aunque el pozo sea muy profundo, siempre habrá un atisbo de luz por donde subir.
A lo largo de la letra, el granadino se muestra vulnerable y cercano, hablándonos de la problemática del artista: el huracán vertiginoso que supone el ritmo de vida, sumado a la ansiedad y la presión. Aun así, el mensaje de Antony Z es claro y esperanzador, permitiendo a cualquier oyente verse reflejado en el espejo que dibuja a lo largo de los tres minutos de pista: de to’ se sale.
A un mensaje tan potente le hace falta un ritmo a la altura, lo cual no supone problema para Antonio Narváez. Entre los coros de góspel al inicio y al final del tema, los momentos de calma en los versos y el contraste de potencia que despliegan en los estribillos, Narváez consigue dar un halo que convierte el corte en un tema digno de la Basílica de las Angustias.
“DE TO SE SALE” no es solo un lanzamiento: es un manifiesto. Como si fuera un faro en las oscuras calles del Albayzín, Antony Z nos tiende la mano de una forma casi física, recordándonos que, aunque el camino sea cuesta arriba y estrecho, las vistas desde la cima siempre merecen la pena. Si no te has catado el single todavía, corre ahora mismo a escucharlo. Así, la próxima vez que te pregunten sobre un artista granadino, podrás hablarles de Antony Z, una prueba más de que esa inagotable cuna de talento sigue más viva que nunca, aportando savia nueva a una ciudad que respira cultura por los cuatro costados.
«La Gran Ola de Kanagawa», una de las obras más famosas del japonés Katsushika Hokusai, es una de esas piezas que, nada más ser terminadas, estaban destinadas a trascender en la historia; tanto que hasta inspiró al mismísimo Van Gogh. Desde Japón a Calle 52, con tabla de surf en mano, hoy nos acompaña JK11300.
¿Quién es JK11300?
Yo soy Juan Carlos, un chaval de La Línea que con 14 años o así empezó a hacer música. No teníamos nada que hacer, estábamos en la calle, en la casa de uno o de otro. Luego uno empezó a rapear, otro hacía otra cosa y acabó surgiendo por ahí. Empezamos tirando, grabando con lo que podíamos. Ahí seguimos, aprendiendo a hacer videos, a producirte, a mezclar, conociendo a gente… Y aquí estamos, haciendo lo que nos gusta.
¿Cuál es el punto de inflexión en el que esto se convierte en algo profesional?
Yo creo que, en verdad, en 2020 o así. Estábamos todos encerrados, yo de hecho me volví de Granada a La Línea. Estábamos todos los chavales allí metidos y buscamos un curro para ganar algo de dinero y montar entre todos un estudio. Allí empezamos a grabar a más chavales porque claro, nosotros habíamos tenido en casa de un colega un micro y todos íbamos para allá. Tú imagínate una casa con cinco chavales, más la madre y los dos perros; organizarte para grabar allí era una locura. Cogimos, pusimos dinero entre todos, buscamos un local, construimos una cabina y empezamos a hacer las cosas un poco más decentes, con más cariño y más tiempo. De todos los que empezamos, solo he quedado yo.
La pandemia hizo mucha mella en todo el mundo. Dio lugar a darle muchas vueltas a la cabeza y hacer cosas interesantes. Además, aquí en Granada también hay muchos artistas así que no conoce mucha gente. Supongo que en La Línea es más o menos lo mismo.
Claro, La Línea digamos que es como… Mira, te voy a explicar: cuando nosotros queríamos grabar al principio pensábamos que conseguir dinero para comprar un micro era una locura. En Algeciras, una ciudad de al lado, había chavales más mayores que hacían música, pero no nos la daban porque era como: “Sois de La Línea, ustedes aquí no pintan”. Ahora hay más chavales que le están metiendo y haciendo sus proyectos con más cariño, pero antes no había estudios ni nada. Había estudios de flamenco, pero tu te ibas allí y los notas no te entendían.
¿Cuáles son tus influencias a la hora de hacer música?
Mira, en verdad de chico yo creo que, si te gusta el rap, has sido muy toyaco (risas). Yo me acuerdo que de chico decías que te gustaba el rap y la gente te decía: “Tío, ¿eso qué es?”. Yo al principio escuchaba mucho Triple X, SFDK y todos los grupillos así del sur. Luego en la época de Tuenti le empezó a gustar mucho a la gente Natos y Waor, Arce… Más tarde, me acuerdo que estábamos en casa de un colega y llegó el típico chaval que dices “a ver qué trae el reventao’ este” y nos puso Yung Beef. El primer día nos hacía gracia, pero a la semana siguiente estábamos ahí dándole a hierro. Si te tengo que decir referentes, obviamente a nivel español diría Yung Beef y Dellafuente, por la zona y las vivencias. De hecho, la primera vez que grabé un tema en un estudio fue en el estudio de Antonio Narváez.
¿Sí o qué?
Le hablé a Dellafuente por un correo que tenía él en su Instagram. Le dije: “Mira, estoy en Granada. Quiero grabar música”. Cogió, me dio el número de Antonio y grabé un tema allí. Yo no sabía ni lo que era un reverb ni el auto-tune ni lo que era nada. En cuanto a referentes de fuera, al principio me gustaba Biggie. No lo entendía mucho, pero me gustaba su swag. Luego Kanye West, a nivel sonoro, estético, cultural… También Pharrell, por toda la movida que han creado no solo musical, también cultural. Ya después cuando llegaron Young Thug, Tyga o Chris Brown, que la gente no sabía con qué identificarla.
Con todo esto que me cuentas, me llama mucho la atención que esté tan alejado de lo que haces: new jazz, sexy drill, surf… ¿Cómo llegas a este tipo de sonidos?
Esto es como una semilla. Tú plantas una semilla, crece un árbol y se va yendo por diferentes ramas. Si tú estás en eso, al final no tiene nada que ver cómo empezaste a cómo eres ahora. A día de hoy, somos frikis. Si te gusta esto, estás en todo. Todo lo que va saliendo, lo vas escuchando y quizás terminas haciéndolo. También depende de cómo salgan las cosas. Por ejemplo, mi último EP comenzó desde un freestyle que el chavalito que ha producido el proyecto lo escuchó. El chaval resulta que produce que te mueres, además con ese rollo de The Neptunes con el que estaba. Igual con el sexy drill: estábamos todo enfrikados con el sexy drill y apareció Adro, que es un máquina produciendo. Le hablé y me pasó beats durísimos justo de ese género.
Tu discografía es totalmente polifacética, tanto que los tres proyectos que has sacado este 2025 son totalmente diferentes entre sí. ¿Con qué palabra definirías cada uno de ellos?
Mira, “topski” es swag (risas). “BLF” es pureza y “SS25” es surf o verano (risas).
Coincido totalmente con la definición de “SS25”, tu último proyecto. Háblanos un poco sobre él. ¿De dónde surge la idea de “SS25”?
Pues tío, lo que te digo. Caramelo justo me pilló en ese momento, justo antes de verano. Cuando va llegando el calor es lo típico cuando vives en un sitio de playa: que si quedar con alguien, que si bajar a la playa, ir para un lado o para otro… Te va viniendo ese ambiente. Junto a los beats con ese swag de querer pasártelo bien y disfrutar, cuadra muchísimo con el verano.
«No sé, cuando llega verano me apetecen ese tipo de cosas más melódicas, felices y animadas»
JK11300 sobre el sonido de su último proyecto, «SS25»
Totalmente, es un proyecto súper disfrutón. Si no me equivoco, el lead single es “técnica”. ¿El disco se desarrolló a partir de ese tema o se empezó a conformar desde otro?
El primero fue “sureña”, la colaboración con Icy Vedo; aunque su cacho vino después. Caramelo le mandó beats a él y un día Vedo subió un cacho y le hablé. Estábamos currando con el mismo productor y con esa hicimos los dos cachos. Y es lo que te digo, escuchaba el beat y me venía la vibra de playa, verano y calor. Ya el estribillo era muy de ese rollo, es “Spring-Summer 2025” cien por cien (risas). A partir de ahí fuimos cuadrando los temas. Ya te digo, Caramelo es un máquina. Con 18 años que tiene, hace unos beats que no sé cómo los hace. Escucho sus beats y no entiendo cómo tiene ese bounce o cómo los sonidos suenan tan orgánicos. Es simple, pero a la vez complejo. Es un loco el chaval.
Lo de los detalles es muy loco. Esta mañana volviéndolo a escuchar me di cuenta que en “no regular” se samplea un mítico tema de Barry White; “It’s Only Love Doing Its Thing”. Los temas son muy divertidos y disfrutones. ¿Qué tema has disfrutado más haciendo en el estudio con Caramelo?
A ver, realmente es que no hemos ido ni al estudio. Yo al chaval ni lo he visto en persona. Caramelo simplemente me mandaba los beats, luego le pasaba las voces y lo mezclaba. Ese chaval ha hecho un trabajazo increíble, ¿sabes? Cuando das con alguien que es buena, ya no solo musicalmente, las cosas salen solas. No es que tengamos temas profundos de conversación, pero con cuatro palabras sé que el chaval es cremísima. En cuanto a los temas que más he disfrutado, yo te diría “maloconmala”. Se sale de la estructura típica de un tema de verso-estribillo-verso. Además, es súper raro y experimental, hay elementos raros como delays que él ha puesto. Ese tema está durísimo.
Me llama mucho la atención cómo hablas de Caramelo. Se nota el cariño y el trato que tienes de cara al productor.
Admiro bastante más a productores que a artistas. Es como en el tecno, muchas veces la gente no les pone ni cara, pero ven su nombre y van directamente a por él. No les hace falta hablar de algo con palabras para expresar algo. Con los productores es igual. Son chavales que son muy frikis de la música sin ese ego de estar en la pantalla grande. Prefieren estar detrás haciendo algo durísimo cuando realmente deberían estar a nivel del que canta o más. Sinceramente, yo podría coger melodías parecidas a las que hay en el EP, pero nunca las trataría igual que Caramelo. Sin él, el proyecto no sería nada.
Además, tú también eres productor. Si no me equivoco, “BLF” y “topski” son autoproducidos, ¿verdad?
Sí, bueno. “topski” tiene algunos temas producidos por otros chavales, pero por lo demás sí.
Cuéntame un poco acerca del proceso creativo detrás de ellos. ¿Cómo se llega a ambos proyectos?
“topski” era más una mixtape, muy polifacético todo. Al final, me levanto, estoy produciendo y me sale un beat que quizás va más encaminado hacia un género concreto. No tiene un hilo conductor más allá de que sean géneros actuales que suenen frescos, buscando un sonido propio. En “BLF” si hay algo más de concepto, intentando contar un poco lo que hemos vivido los chavales ahí abajo. También quería asentar una base de que, aunque me gusten géneros actuales y esté todo el rato frikeando o buscando y escuchando cosas. También me gusta hacer un boom bap o un drumless y decir cosas, no solo hablar de swag, por así decirlo (risas). Era como: “Esta es mi historia, mi realidad. Ahí la tienes”. No quiero que este disco sea como: “Ay, qué fresco”. Esto es lo que es, bro. Esto es la realidad. Escúchatelo, analízalo, entiéndelo y si no lo entiendes, no pasa nada. Yo tenía que soltarlo.
El otro día me encontré un chaval que subió a Twitter “BLF” y le contesté que era un conocedor”, a lo que él me contestó que no entendía cómo la gente no había hablado de él. A mí me gusta muchísimo, creo que tiene letras muy buenas y con una producción muy cuidada. El tema homónimo puede ser uno de los que más he escuchado este mes. No entiendo cómo ha pasado tan desapercibido.
Yo es lo que te estaba diciendo, al final esto es un cacho de mi vida. Hay gente que escribe en un diario, otros escriben en Twitter y otros se desahogan de otra manera. Está guapo hacer algo artísticamente redondo con el mismo fin, ¿sabes? Entiendo también que, al final, no tengo un público enorme. Si de determinadas personas, algunos no lo pillan o simplemente les da pereza, no pasa nada. Le llegue a quien le lleguen, me parece bien, ¿sabes? Disfruto la vida que tengo y si algún día, por suerte, puedo vivir de la música, de puta madre; si no llega, yo voy a seguir haciendo música toda mi vida (risas). Cuando tenía 17 años, pillé un micro que valía 30 pavos. Estaba emparanoiadísimo pensando si le iba a sacar rentabilidad después del dinero que me había gastado. A día de hoy, lo agradezco. Nunca he parado de hacer cosas, aprender y pasármelo bien por haberme gastado esos 30 pavos. Que le llegue o no le llegue a la gente creo que es cuestión de tiempo y suerte. Por mucho que tú quieras, da igual que algo sea bueno o malo, eso es subjetivo. La cosa es que te guste a ti y, si le gusta a alguien, de puta madre.
Es visión que tienes tú sobre la música, es muy bonita. Actualmente, se está perdiendo esa parte artístico-sentimental, tratando así la música como un mero producto en el que solo importan los números y la parte económica.
Es que ahí es donde muchas veces se cae la película. Yo podría estar aquí diciendo lo que sea o dando un misterio que no tengo. Soy un chaval normal, y hasta hace pocos meses estaba trabajando todos los días y haciendo una vida normal. Lo de tener un personaje también está bien. Al final, artísticamente, todo el mundo tiene un personaje. La cosa es que, si te guías por los números, yo creo que llegará un punto en el que, si algo no te sale, no vas a seguir. Entonces, ¿para qué vas a hacer algo simplemente por el resultado de lo que te va a llegar? Haz lo que te gusta; si mañana estás aburrido y no quieres volver a hacerlo, no lo hagas. Si no, ¿qué sentido tienes? Buscar como un rédito de todo lo que hagas es absurdo. Guárdate cositas para disfrutar, para rédito ya están otras mierdas de la vida.
Ya que hablamos de disfrute y de hacer las cosas con amor, quería hablar contigo sobre Icy Vedo, uno de tus colaboradores más frecuentes. En vuestros juntes, se nota que lo pasáis bien haciendo música juntos. ¿Cómo habéis llegado a tener tal sinergia?
En verdad es gracias al Gese, bro. Estábamos un día en Razzmatazz y Gese me presentó al Vedo. Ese día la verdad que nos caímos bien. Empezamos a hablar por Instagram, montamos un temilla y ya las veces que nos hemos encontrado por Barcelona o cuando fuimos a grabar “#4TheCoolture” … Es otro chaval normal. Tu hablar con él y tiene dos dedos de frente, no te va a venir con tonterías. Tiene un estilo y un género que está muy guapo y muy propio. Lo admiro en ese sentido, ¿sabes? Es lo que te digo, hacer lo que te gusta. Si estás con un colega, te manda un cacho y digo: “Qué guapo. Bro, me quiero montar”. Si me dice que sí, pues para adelante. No hay nada de: “Tío, tengo un disco. ¿Te apetece montarte en este tema?”. Es más bien que te lo mando y, si te ha gustado y te quieres montar, pues de puta madre. Si no te da tiempo, no pasa nada, ya habrá otro momento.
Es todo for fun. Conectas con la persona y después va la música.
JK11300 sobre cómo hace sus juntes
Mucha gente te conoció con Gese Da O, con tu aparición en su EP “JOSÉ”. ¿Cómo fue el linkear con Gese?
Es un sueño, ¿sabes lo que te digo? Allí en Cádiz no tenemos muchos referentes. No que hagan cosas, si no que hayan logrado hacer cosas. Y después gente que sea pura, porque el Mowlihawk es de Cádiz, pero ya te puedes imaginar. Yo hice una tape con un colega por nada, por diversión. Estaba muy orgulloso de eso que habíamos hecho porque estaba todo hecho por nosotros. Se lo mandé a Gese para que se lo escuchara y me dijo que estaba guapo. Dijimos de quedar un día, pero ya sabes, él al final tiene una vida apretada, ¿sabes? Un día hicieron una fiesta en Cádiz y el pinchaba allí. Fuimos para allá y nos conocimos. Dijimos lo mismo, lo de que ya quedaremos y tal. Gese es de esas personas que, si te dice algo, va a misa, ¿sabes? No es una persona que hable en vano, si te dice algo, es así. Un día fue a Razzmatazz a pinchar, quedamos y, a los meses, me dijo que estaba preparando un EP y que le gustaría que fuera con él. Me pagó el billete de tren desde Barcelona y me abrió su casa, que para mí es un respeto enorme. Prácticamente sin conocerme, me abrió las puertas de su casa, conocí el estudio e hicimos música. Del Gese solo te puedo decir cosas buenas, no solo musicalmente, también como persona. Y todo el mundo de su círculo es igual, es gente de corazón.
Tienes pinta de ser muy selectivo a la hora de escoger con quién juntarte, además de crear lazos muy fuertes con ellos. Cuando colaboras con alguien, ¿cómo se dan esos juntes?
Todo es natural. Por ejemplo, con Ugly White empezamos a hablar, no se qué… A mí me gusta primero tener algún tipo de contacto antes de hacer nada. Hay gente que quizás no te responde, que sube paranoias o yo qué sé. Cuando conoces a alguien en persona, notas esa conexión… Con el Ugly fue desde el primer día, parecía que era mi mejor amigo de toda la vida y nos acabábamos de conocer. No es que lo busque, es que surge. Cuando conoces a una persona y encajáis, es perfecto. Tampoco me cierro a, yo qué sé. Si alguien me pasa algo, está guapo y no tiene mucha paranoia en la cabeza, para adelante.
Ya que hablas de Japón, tenía ganas de preguntarte sobre cómo estás llevando el tema de la música allí. ¿Estás currando en música y cogiendo inspiración de allí?
Es un poco la intención también. Ahora mismo, musicalmente estoy un poco cansado de lo que es hacer freestyle, el soltar cosas por soltar. Quiero intentar hacer algo más artístico, por así decirlo. Estoy intentando currarme todo, pero aquí es difícil. Al final no es como que estés en tu casa, que tienes tu mini-estudio. Voy a todos lados con el portátil, la Focusrite y el micro; es un poco como de guerrilla. Pero yo qué sé, hay discos que se han grabado en un móvil. Si tienes ganas y puedes, para adelante.
¿Podemos esperar entonces un disco de JK11300 en 2026?
Ojalá, bro (risas). Hay cosas para sacar este año todavía, pero para 2026 o 2027 estaría guapo algo bastante más pro.
Bueno, vamos a las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿Qué hace que tu música sea tu música?
Mi cabeza (risas). No sé, mi vida. Es lo único que creo que puede diferenciar mi música de la del resto. Por lo menos, hasta ahora mismo. Con lo que te hablaba de buscar un cambio, creo que sí estoy buscando un sonido más concreto, sin cerrarme a géneros que se están explorando en otros lados. Pero, hasta ahora mismo, mi vida (risas).
Y la última: ¿Qué es para ti la música?
Mi vida (risas). Ahora mismo es eso. En mi vida hay pocos objetivos más que la música y disfrutar de la vida con la gente a la que quiero. Creo que es lo único que me llena en verdad: la música y el arte.
Aparte de la música, ¿qué tipo de arte te gusta?
Yo trabajo de diseñador gráfico, entonces voy ligado de eso, la verdad. También me gusta mucho la moda.
Entonces en Japón te vas a hacer cachos (risas).
Ya estoy teniendo problemas y todo (risas). He tenido que mandar una maleta y todo. Aquí vas a un pueblo de mierda y te encuentras Comme des Garçons o NUMBEr (N)INE súper barato. Es una locura.
Yo tengo unas ganas loquísimas de ir. Hago judo y vamos, para nosotros los judokas ir a Japón es casi obligatorio. Ahora sí que sí, última pregunta. ¿Algo que decir a aquellos artistas a los que todavía no conocemos?
Nada tío, que disfruten de lo que hacen y no se dejen emparanoiar por números o por lo que diga la gente. Tú haz lo que te guste, sea una frikada o lo más pop del mundo. Si te gusta algo, mientras no haga daño a nadie, haz lo que quieras.
Personalmente, siempre me he llevado muy bien con los vascos. Aunque toda una península nos separe, siempre he sentido una fuerte energía similar entre ellos y los andaluces. Es por eso que, cuando escuché el disco del que os vengo a hablar hoy, un fueguecito se encendía a cada uno de los temas que componen esta obra.
El pasado 20 de octubre veía la luz “La Calor Del Norte”, el nuevo disco de Vazkez, artista vasco perteneciente a LaJoyeria con pasado en Andalucía, concretamente en Granada. Si le has echado un vistazo al tracklist, quizás te ocurrió como a mí y echaste de menos “Babosa” y “Rosa Peral”, los primeros adelantos de la cinta que nos hacían una idea de la dirección que iba a tomar el proyecto. Aun así, los 13 cortes que componen el disco hacen que elegir qué temas sustituir por uno de estos dos se conviertan en un dilema entre escoger a papá o a mamá.
Los 6 primeros temas son los anclados al sur. Zahra Moreno y Chickjuarez acompañan a Vazkez para dar forma a “Kalima” y “Carmen”, contando este último además con Dellachouen. En su análisis a este disco, Alex, de Perrera Urbana, compartía que una voz femenina poderosa siempre queda bien; dato con el que no puedo estar más de acuerdo con él. Con “Kalima”, el susurro de Vazkez frente al cante de Zahra se siente como si la mano de la Puerta de la Justicia por fin hubiera alcanzado la llave. En cambio, “Carmen” te transporta a una cueva del Sacromonte, al tablao de San Cristóbal o al mirador de San Nicolás, lugares donde una guitarra, un cajón y unas palmas son más que comunes.
Fotografía perteneciente al rodaje del videoclip de «Xirimiri». Hecha por @nai.garay
“En Casa De Paco”, junto a LaJoyeria y Malakias puede ser uno de los ritmos más divertidos del disco, contrastado por las desgracias que narra Vazkez a lo largo de la pista. “Sol De Enero” y “Skit Romantiko Palentino” retoman esa esencia andaluza marcada, muy heterogéneas entre sí. Mientras que en “Sol De Enero” se habla del amor de forma desgarradora, en el skit Vazkez juguetea al más puro estilo andaluz, improvisando al ritmo de las palmas y los “olés” de los demás allí presentes que por una castellana deja su tierra.
Para el siguiente tema, “La Feria”, podría dedicar toda una review, porque es espectacular lo que consiguen Vazkez y Érebo. El ritmo tan cautivador, las segundas voces del estribillo, líneas que impactan como balas y la Tómbola Antojitos sampleada a lo largo del tema. Además, su versión en vivo en el canal de Grindin es majestuosa. Para mí, el mejor tema de la cinta.
Con los siguientes 7 temas, viajamos al norte. “Yo te llamé”, el corte junto a Ben Yart y Chickjuarez ha sido toda una sorpresa para mí, sobre todo por Ben Yart. Tras mucho tiempo fuera del foco, nos presenta una letra tan profunda como las que podemos ver en “Ceros”. Los posteriores cortes, “Resfriado”, “La Ría” y “Alassane, Zer Urrun Dagoen Senegal” mantienen la línea del disco, recorriendo en forma de “canciones anécdota” la vida de Vazkez por su tierra natal.
El que para mí es uno de los highlights de la parte norte es “Apunto De Kererte”, junto a Polilla, Iuve Botticelli y Chickjuarez. Junto a “Maritxu”, es de los temas más accesibles de la pista. El ritmo se siente sencillo, sin sobrecarga. La letra le acompaña, dando incluso la sensación de que podría formar parte de la banda sonora de alguna película.
Fotografía perteneciente al rodaje del videoclip de «Xirimiri». Hecha por @nai.garay
Con el cierre, “Xirimiri”, además de contar con un videoclip cargado de referencias al que le podríamos dedicar un artículo aparte, parece que no moja, pero cala. Sobre un potente ritmo a cargo de Jay Cas y detunedfreq, este corte consigue resumir a la perfección ese fuego que sentía a lo largo de cada uno de los temas del proyecto, concretamente en su parte final. “Te llevo al estadio para que cantes con mi gente aunque aquí sea de tu tierra el que no bote” puede ser una de las líneas más cargadas de significado de todo el disco.
Me gustaría tomar las palabras del creador de contenido “dconc3pt”, y es que este disco no está hecho para intolerantes. En una entrevista para el Diario de Sevilla, Jon Plazaola, actor vasco que interpreta a Iñaki en “Allí Abajo”, decía que una de las similitudes entre vascos y andaluces es que nos gusta que la gente que viene a nosotros conozca nuestra realidad. Con “La Calor Del Norte”, Vazkez consigue romper con esa barrera invisible entre las diferentes culturas. No es “un vasco haciendo flamenco” o “un andaluz haciendo música del norte”, es una radiografía de las experiencias y vivencias del artista, y no hay nada más personal que nuestra propia historia.
Aunque la gente solo entiende las costumbres de su casa, Vazkez nos invita a la suya, con mucho mimo y cuidado. “La Calor Del Norte” es un room tour por la vida de Vazkez y por su amor a ambas tierras. Es una transfusión directa de energía, de tú a tú.
«LittleBigPlanet» es un juego desarrollado por Sony en el que la creatividad lo es todo: puedes poner pegatinas allá donde quieras, crear miles de universos, compartirlos con el mundo. Es más, su lema es «crea, juega y comparte». En el mundo de la música ocurre exactamente lo mismo. Por eso nos acompaña hoy Spinnheli, una productora cuya bandera es la creatividad.
Bueno Heli, preséntate. ¿Quién es Spinnheli y quién es Heliena?
Está buena la pregunta. Yo antes hacía electrónica y mi alter-ego era Heliena. Spinnheli en cambio es la persona que defiende la parte de la productora sin entrometerse tanto en mi historia. Hay veces que Spinnheli es solo para el trabajo; si alguien me llama así es normalmente del curro.
¿Cómo empezaste a producir, tanto en la faceta de Spinnheli como en la de Heliena?
Yo empecé porque me encantaba la electrónica, por Paul Kalkbrenner, un productor alemán que hacía una electrónica diferente, muy melódica con muchos matices. Me encantaba como producía y me di cuenta que producía con el Ableton. Entonces, me lo descargué para trastear y llegó un momento en el que, mientras mis amigos estaban de fiesta, yo me quedaba en casa haciendo mis cosas. Cuando volvían de fiesta, les enseñaba la movida. Al principio era todo muy regulero, pero mis colegas me ayudaban. Ya luego me vine a Málaga a estudiar, cogí carrerilla y empecé a currar directamente.
Si no me equivoco, das clase en la School Training, el lugar donde estudiaste. ¿Prefieres tu etapa de formación o dar clases?
Ahora dar clase, cien por cien. Uno en la escuela aprende las bases, pero luego el tiempo en el que uno estudia en casa y tal, me parece a veces más fructífero que lo que es propiamente producir. Estás proponiéndote el reto de estudiar algo y crear a la par, entonces pasas por etapas donde estás más preocupado en entender una técnica que en hacer música como tal. No se te plantean bloqueos creativos o demás movidas.
Es más pautado, por así decirlo, ¿no? Me parece curioso, porque la gran mayoría de productores comienzan siendo autodidactas, pero son pocos los que terminan formándose específicamente en ello. Al tener este tipo de formación, tienes cierta ventaja con respecto a otros.
Sí. Yo tenía claro desde el principio que me interesaba mucho el tema de la producción. Yo avisé a mis padres diciéndoles: “oye, no quiero estudiar en la universidad. No me atraen nada esas movidas”. Siempre he estado muy cerca de estudios por parte de mi padre, que hacía música. He tenido mi parte autodidacta y mi parte lectiva, y la agradezco mil; hay cosas básicas que uno no sabe y la caga. Cosas tan tontas como meterle 48 voltios a un adlib que ya está alimentado. Es algo súper intuitivo, pero si no lo sabes, la estás liando. Te da ventaja en cuanto a la base, luego ya la parte creativa es cosa de cada uno.
Hablemos un poco sobre tu padre, un famoso trompetista de las islas conocido como Mangui. ¿Es uno de tus referentes a la hora de hacer música?
Totalmente, tanto mi padre como mi madre. Mi padre hacía latin jazz. Era trompetista, compositor, arreglista… Por parte de mi madre, me ha educado muchísimo musicalmente. Era con ella con la que escuchaba música en el coche o con la que iba a comprar discos a El Corte Inglés. Ella escucha y me manda mucha música. Desde la perspectiva de mi padre veía la música desde los bolos, los ensayos o el estudio. Desde la de mi madre, es por el gusto musical, porque le encanta la música.
«Mis dos padres están súper vinculados a la música»
Spinnheli sobre la influencia de su familia en su carrera musical.
Es un puntazo, además que tener la música en casa hace mucho. Y ahora mismo, ¿qué es lo que más escuchas?
Escucho mucha música que escuchaba cuando tenía 15 años. Encontré unas playlists de la época y ahora estoy arraigada a eso.
A mi me encanta escuchar música de cuando era más chico y tal. Tengo un MP3 con música de 2012 y de vez en cuando lo miro a ver qué escuchaba en esa época.
Pues mira, estoy con Ty Dolla Sign, The Dream, la época de Drake, Tyga, Nicki Minaj, Lil Wayne… Ahora escucho baterías de esa época que están guapísimas e intento hacerlas. Veo que la zona norteamericana vuelve a esa época con el puntito hortera. Escucho mucha música que no tiene nada que ver con lo que hago. En general escucho mucho indie y R&B americano y luego hay cosas que escucho cuando no quiero pensar en lo que estoy haciendo yo, como Henry Mancini o salsa, no sé. Aun así, lo que más escucho es afro, es donde estoy más chill.
Y en cuanto a producción, ¿quiénes son tus referentes?
Pues me encanta El Guincho, es mi “productor 360” favorito. Soy más friki de la gente que hace música que de los artistas como tal. Me gusta mucho TY, Cubeatz, Yaseer… No sé, gente creativa. Ahora estoy siguiendo más a creativos. El Guincho siempre ha sido mi referente; casi todo lo que saca y las producciones me flipan. Aun así, ahora escucho y observo más a la gente creativa, como los samplemakers.
El trabajo de los samplemakers me parece algo muy complejo dentro del mundo de la producción. Creo que no es fácil darse cuenta de qué hacer para crear un buen sample.
Realmente estos chicos crean samples para que la gente los sampleen, ¿sabes? Son músicos que hacen música para productores. El samplemaker está escondido de cara al público. Conocen bien a la figura del productor, pero detrás de ella hay millones de cosas.
Totalmente. Hay gente tan especializada en cosas tan concretas que me parece loquísimo. La producción es mucho más compleja de lo que puede parecer. Hablemos un poco de plugins. ¿Qué es lo que más utilizas?
Pregúntame, pregúntame (risas).
Vamos a utilizar la pregunta que te hace Kas Rules como base. Si solo pudieras utilizar tres plugins de por vida, ¿cuáles serían?
¿Instrumentos o efectos? No me pongas todos, que no puedo elegir (risas).
Vamos a dividirlos, aunque lo mismo Kas luego me dice que eso no vale (risas).
Vale, de efectos te diría el Magic Flow, el Nudistort; un plugin súper friki de distorsión que suena espectacular, y no sé, alguno muy creativo como Fragments, o alguno que me deje flippear las cosas. O Thermal, otra distorsión. Es que la distorsión es mi fetiche (risas).
¿Y de instrumentos?
S.K.Y. Keys, cien por cien. Para los bajos me encanta un preset de Serum, de Make Pop Music. Me gusta cualquiera de ese tipo. Y ahora estoy utilizando mucho uno que se llama Freq-2, de Dez Wright. Te diría esos tres de momento, aunque mañana seguramente cambie.
Por cierto, hablando de instrumentos, tú tocas la guitarra, ¿verdad?
Sí, empecé a tocar la guitarra con 10 años, pero ya no la toco mucho.
De hecho, tengo una foto por aquí de ti tocando la guitarra. No sé si se ve muy bien.
Eso es un bajo, tío. ¿De dónde has sacado esa foto? (Risas) Yo estaba en un grupo antes, con 12 o 13 años. Tocábamos en la calle. Empecé tocando la batería, aunque más tarde la cambié por un bajo. Mi padre me estaba enseñando a la par a tocar la guitarra. En el grupo nos adaptábamos todos, al final tocábamos de todo (risas). Aprendimos un montón a estar en equipo, pero a mí me gusta ser independiente. Sobre la guitarra siempre me ha acompañado, pero hay días que me encanta y otros que no la aguanto. Necesito ir y volver, ¿sabes?
¿Tú eres más de instrumentos analógicos o digitales?
La implementación de cosas orgánicas me encanta, pero si es de manos de un profesional (risas). Me gustan más las “herramientas smart”. Luego el tema de sintes me puto flipa. Noto demasiada diferencia entre sintes analógicos y digitales, y me jode porque cuestan una pasta. Me encantan los sintes; de hecho, estoy buscando uno polifónico.
A mí las cosas más físicas me parecen más complejas que las digitales.
La música que se hace con clics no mola tanto. Realmente es más complicada de hacer, aunque probablemente sea más fácil de escuchar. La música que se hace con clics terminas automatizándola: das por sentado que vas a sacar tal plugin, vas a poner estas baterías…
Claro, al final se convierte en algo circular. Además, ahora con la IA es aún más fácil automatizarlo todo. ¿Tú has usado alguna vez IA?
El otro día la probé con un colega. Vimos un video de alguien haciendo unos coros de algo que habían grabado y probamos a hacerlo nosotros porque estaba guapo. La IA es una herramienta útil, pero hay que tener cuidado porque puede que termines acomodándote y modificando tu forma de hacer las cosas. Es una herramienta a la que no hay que tener miedo. Además, no vamos a perder el trabajo por ella, al final los creativos somos nosotros.
Siempre vuelvo al mismo ejemplo, pero hay artistas como JPEGMAFIA que la han utilizado en sus temas de forma súper ingeniosa.
Nosotros cogimos un sample de Splice y lo metimos como referencia. Probando cosas, la IA nos hico un coro curioso que decidimos utilizar como sample. También te da facilidad en cuanto a derechos de autor y toda esa vaina. Por otro lado, es cierto que pierde su magia.
Todo es útil, a fin de cuentas. Hablando con Saox sobre este mismo tema, hablábamos también sobre el autotune como una herramienta que ha generado polémica.
Las cosas como el autotune son herramientas que están ahí para ser utilizadas creativamente. ¿Qué más da? Por ejemplo, Bad Gyal vende un producto que, de no ser por esta herramienta, no sería posible explotarlo.
Si miramos tu catálogo, podremos encontrar de todo: “Milk & Cookies” con Carrión, varios temas producidos en “CERTIFIED FREAK” de KYNE o “OUT OF STOK” con Stokenz entre otros. Hay uno en el que me quiero detener específicamente: “Asalka”, tu primer disco que solo está en vinilo.
Sí, ese era más bien por la parte de la electrónica y tal. Hice ese disco y me empecé a interesar más por el hip-hop y el trap. El EP de Dani (Stokenz) la pasamos súper bien haciéndolo. La verdad es que hay gente con la que puedo hacer lo que me apetece. Con Dani en concreto pudimos hacer lo que nos dio la gana.
¿Cómo es el proceso creativo con cada uno de los artistas con los que has trabajado? Por lo que me cuentas supongo que será muy diferente.
Primero veo a dónde se dirigen, pues normalmente cuando escuchamos cosas de un artista con el que vamos a trabajar, no quiere decir que estén haciendo esa música ahora mismo. Aunque tú vayas a Spotify a buscar qué es lo último que sacó, realmente eso está viejo para la persona con la que vayas a trabajar. Lo primero es preguntarle en qué mood está y en qué punto coinciden su movida con la mía. A veces llegamos a puertos super guays y otras veces a nada, pero está guay llegar a ese punto de conexión de querer experimentar. También hay otros artistas con los que previamente sé que vamos a trabajar. Si quedo con KYNE, por ejemplo, sé que vamos a hacer R&B (risas).
Me comentó KYNE que tienes una bugambilia en la puerta del estudio. Ella encuentra bonito el caer de las hojas. A la hora de hacer música, ¿alguna vez algún elemento exterior al estudio te ha servido de inspiración?
Mira, la bugambilia me da más problemas que otra cosa, que tengo que barrer todos los días las hojas, tengo que podarla, los vecinos se enfadan… (Risas) Yo más bien la inspiración la encuentro en, por ejemplo, este último viajecito que hice a Puerto Rico y a las islas cercanas. Ver que música se escucha en cada una de las islas es inspirador: en Barbados escuchabas la soca, en Santa Lucía podías escuchar un dancehall súper primitivo… Simplemente con la música que escuchas en un sitio y en otro, vuelves en el avión diciendo “qué vaina es esta”. Encuentro la inspiración no buscándola. Por ejemplo, voy en el coche tranquilamente escuchando algo y, hasta que no me he fijado, no me paro a pensar en hacer esto o lo otro. Quizás es una tontería, pero hasta que no te fijas quizás no encuentras esa vibra.
Siguiendo con el tema creativo en el estudio, ¿qué es lo que más disfrutas haciendo en el estudio?
Mi vida creativa son etapas: unas veces estoy obsesionada con las voces, otras con las baterías, luego me aburro y me voy a los one shots… Estoy todo el rato oscilando entre cosas. Si tengo que elegir un elemento, elijo las baterías, porque creo que son las que colocan a la canción en algún lugar. Otra cosa que también me encanta es la esencia de las voces en la música. No tiene necesariamente que ser la voz de un artista para un producto final, puede ser el simple hecho de coger una melodía y como va oscilando con una voz encima. La música cambia muchísimo con una voz encima, hay veces que con una buena melodía con algo que la defienda delante ves más claros los colores.
¿Tú como sueles empezar tus producciones? Por las baterías, los bajos, piensas primero en los efectos…
Tío, yo empiezo realmente intentando saber qué quiero hacer. Busco más la vibe de una canción que centrarme en un elemento en concreto. Intento buscar cosas que me lleven a ese lugar, mirando más bien que todos los elementos tengan la energía del producto final. Me parece poco fructífero empezar a crear de la nada, ¿sabes? Antes lo hacía mucho y, aunque salían cosas más genuinas, eran muy alocadas. El cambio para mí fue hacia dónde dirigirme con cada persona que trabajo. Es importante buscar qué energía quiero. También el tema de ver tutoriales me encanta; es una frikada que flipas (risas). Ves a gente en YouTube que dices “cuánto tiempo has tenido para poder utilizar las herramientas así”. Yo ya lo utilizo para buscar técnicas raras, ¿sabes? El otro día conocí a gente que sampleaba en Melodyne. No me quería ir de allí sin que me lo enseñaran (risas).
«El problema no es por dónde empezar, si no buscar hacia dónde ir»
Spinnheli sobre la dirección que toman sus producciones.
Cada vez los productores sois más libres a la hora de crear, sin regiros por las normas intrínsecas de cada género. ¿Crees que la producción se dirige a un marco mucho más libre?
Cada vez veo más en gente de mi alrededor y con la que trabajo que, cuanto más libre eres, mejor les va. Joder, ¿lo de Bad Bunny qué es? Hizo literalmente lo que quiso hacer, ¿sabes? Si te das cuenta, el punto en el que alguien crece es cuando hace lo que quiere, sin buscar sonar como otro. La industria musical siempre va a estar guiada por algunas pautas. La música que sale en la radio ya está escrita hace tiempo, pero es tu decisión hacerla o no. A mi es una cosa que me revienta, me es imposible hacer la música que quiere la radio.
Esto que dices viene genial de cara al siguiente tema que quería comentar contigo. En casi todas las entrevistas pregunto por los ritmos de consumo, pues creo que nos dirigimos a una sociedad en la que se consume música de manera vertiginosa. Personalmente, creo que este ritmo tan acelerado es la causa de muchos bloqueos creativos, la automatización de la misma o la pérdida de alma en la música. ¿Cómo lo ves tú?
Siento que, desde que algunos artistas grandes se han permitido el lujo de parar en su vida, no sacar nada y centrarse en hacer música detenidamente, se ha sentado un precedente. Aunque lo haya hecho un solo artista, es un espacio tanto para que la gente pueda sacar cosas sin tener que competir con artistas tan grandes como para pararse uno mismo y pensar qué quieres. No puedes estar creando día sí y día también sin estar influenciado por la ansiedad que te da no sacar música o el estar activo en redes. Tú necesitas crear lo que tú quieres, no tienes que estar esperando a ver qué sacan los demás para ver qué sacas tú. La industria pretende ir a esos niveles y los va por la gran cantidad de artistas que hay, pero creo cada vez están tomándose más espacio y más tiempo para sacar su música.
Bueno Heli, la siguiente pregunta no te la hago yo, te la hace Carrión. Si viniera el productor que más te gusta en el mundo y te dijera de trabajar juntos, pero solo si tú cantas, ¿lo harías?
No sé, la verdad (risas). Creo que no. O sea, lo haría si pudiera tocar mi voz y hacerlo en plan sample.
A ver, no es mala idea. En ese caso, ¿qué productor sería?
El Guincho. Es que tiene que ser él, si no paso (risas).
El disco de Pop Negro es una locura. Me acuerdo que lo descubrí porque un tema suyo, “Bombay”, salía en un FIFA.
¿Has visto el videoclip de ese tema? Es una locura, lo puedes ver miles de veces y cada vez que lo veas verás un detalle diferente.
Vamos con las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿qué es para ti la música?
La música es, para mí, la forma vital de expresión. Es la vía que tengo para expresarme. A lo largo de mi vida, ha sido una herramienta mega productiva para expresarme. También es mi modo de vida; gracias a ella tengo la vida que quiero.
Y, por último: ¿qué hace que tu música sea tu música?
Eso lo he hablado mucho con Salva. A veces dice “esto suena a ti” o “el otro dicha Fulanito hizo un beat y creía que era tuyo”. No sé, quizás va ligado a las baterías. Normalmente me dicen que lo más característico es el groove de las baterías. Es que la putada es intentar buscarlo uno de sí mismo. Es complicado.
¿Algo que decir a aquellos productores que estén empezando que nos leen?
Que hagan lo que les dé la gana, literalmente. Que confíen en lo que quieran hacer, hay público para todo. Hay frikis de todo, que cada uno friquee de lo que le gusta. Realmente, no hay nada peor que estar haciendo algo que no te gusta.