En pleno Madrid Río, donde cada vez podemos descubrir más propuestas creativas, el pasado 6 de febrero El taller inauguró la exposición “este y otros mundos” formada por los artistas Pablo J. Maté, Javi Mosquera y Carmen Posada.
Este proyecto se trata de un espacio autogestionado por Lucía Sánchez y Pablo J. Maté que da respuesta a la falta de oportunidades para los que se quieren dedicar al arte. Creo que este tipo de iniciativas marcan la diferencia para dejar de encasillarnos en “emergentes” y ser artistas sin más.
Durante la exposición, detrás de estas paredes se esconde una filosofía protagonizada por Foucault, quien bebe de Borges para su obra Las palabras y las cosas. De aquí, viene el concepto heterotopía que dialoga con el pensamiento actual que cuestiona las órdenes establecidas y el significado de las cosas, idea que se materializa mediante esta exposición.
Nos encontramos en un punto de inflexión de la historia de inquietud reflexionando sobre lo que ya está establecido. En cuanto al territorio, la exposición encarna la experimentación con los espacios y cómo éstos se convierten en «lugares otros», «lugares inclasificables» o «lugares fuera de lugar» que cuestionan las clasificaciones construidas socialmente.
Los tres artistas juegan con el tiempo y el paisaje construyendo una nueva realidad a través de su propio imaginario que surge si te preguntas qué relación podemos construir con los lugares que habitamos.
Teniendo en cuenta lo que es posible decir o saber en nuestra época, lo que ya sabemos de tiempos pasados o visualizar mundos futuristas; Pablo, Carmen y Javi realizan una investigación visual e individual.
Por una parte, Pablo J. Maté nos presenta Tajo abierto que trata sobre la identidad colectiva a través de los espacios que son modificados visiblemente. Investiga como las rocas sacadas de canteras nunca volverán a su estado inicial pero se convertirán en otros cuerpos en nuevas ubicaciones. Su propia familia emigró desde Torrequemada, Cáceres al barrio de San Blas, Madrid afectados por por el éxodo rural español de mediados del siglo XX.
Mediante sus fotografias percibimos la memoria de una familia y de unos lugares marcados por la migración, y así entender que nada es cómo lo conocemos, que tanto las personas como los lugares tienen una historia detrás.
Por otro lado, Javi Mosquera realiza una arqueología de lo visual. Su estudio consiste en representar el hacer primitivo de nuestros antepasados pintando en las cuevas que él identifica como una “pulsión latente”. A Mosquera le interesa representar paisajes inventados antes de que la humanidad se interesara en sistemas de pensamiento y la ordenación del mundo.
El artista indaga sobre la construcción pictórica del paisaje desde la acción más pura y no desde el pensamiento. Recupera materiales como el ladrillo como acto de resistencia contra un consumo pasivo que escapa del control humano a propósito.
Por último, la artista Carmen Posada crea un paisaje del futuro que personalmente me conecta directamente con la idea principal de la exposición: la construcción social del significado de las cosas y cómo cambian a lo largo del tiempo. En este caso, la artista nos presenta a través de su imaginación un futuro incierto que nos parece conocido pero a la vez extraño.
Su obra muestra lugares ficticios donde solo quedan restos de lo que conocemos, fósiles de animales que ya desaparecieron. Lo que me atrapó fue la elección de colores vivos y la inocencia en su estética para envolver la inquietante idea de la extinción.
La trayectoria de El taller empieza con dos amigos que se quieren hacer un hueco en el mundo del arte y apunta a nuevas propuestas que por muy pequeñas que seanenriquecen el panorama artístico español e inspiran a los que lo vemos desde fuera.
Me siento en el sofá de Nico y preparo la grabadora. Acaba de nevar en Madrid pero los rayos de sol atizan el salón. Teníamos que empezar la entrevista hace una hora pero no paramos de hablar sobre un abanico de bobadas. Desde que me abre la puerta de su humilde morada hasta que me tengo que ir escopetado al turno de tarde de la uni no se nos ha borrado la sonrisa de la cara a ninguno de los dos. Creo que, preso de la comodidad, se me va el santo al cielo y da hasta palo darle al botón de la grabadora. Dice: “yo lo que quiero con esto de la música es conocer a gente y hacer amigos”. Acaba de ganarse uno, es recíproco.
Su música, y en especial su reciente trabajo PERDEDOR es un abrazo al alma. Un recordatorio de que nada es tan serio como para devanarse los sesos. En la línea temporal tan turbulenta en la que vivimos, nunca está de más darse cuenta de que este tipo de momentos son sobre los que construimos nuestra vida. Bueno, me dejo de cursiladas, está claro que este chico tiene mucho que contar.
Portada de PERDEDOR , el último proyecto de Nico
¿Tienes algo que te tenga obsesionado últimamente?
Demasiadas cosas, como “microobsesiones”. Siempre han sido videojuegos en cierta parte, pero desde que vivo en Madrid tengo que ordenar bien mis obsesiones. El Binding Of Isaac, por ejemplo, que es el juego de mi vida. Siento que ahora estoy un poco gris, cuando dejas espacio y tienes que estar currando pierdes un poco los hobbies. Necesito volver a Murcia para reconectar con esas obsesiones.
Que bueno que digas el Isaac, uno de los juegos de mi vida también. La historia del juego me recuerda mucho al mensaje de PERDEDOR, al fin y al cabo es sobre un niño que llora y es una trama súper trágica. El protagonista es un pringado.
Es “pásalo mal”, bro (risas). Es un juego que no tiene recompensas: llora y ya. De eso se trata. Me lo compré en la PsVita junto a un colega y fuimos aprendiendo poco a poco. Desde entonces que no paro de jugar.
Te descubrí porque me escribió tu manager, David, allá por 2024 con tu primer single Moongazing. Ahora que lo escucho, ha cambiado muchísimo tu manera de hacer música y afrontarla. Ya solo tu último EP es mayoritariamente acústico. ¿A qué se debe ese volantazo?
Pues conocí a David en la uni, yo ya había sacado el tema por Distrokid y él me habló. Nos sentíamos outsiders, y eso es lo principal que ha cambiado. Me sentía raro y no quería ser pesado con la gente para promocionarlo. Cuando me empecé a enseñar un poco, que antes me costaba muchísimo, pude hacer ese trato humano que tanto quería. A veces hay que ser un poco pesado. En el aspecto musical, en su momento conectaba con referencias colectivas que yo creo que todos tenemos. Había una inquietud gigante porque sabía que una parte mía que estaba en el EP de Nuevo, luchar contra estímulos de novato musical como ir por primera vez a un estudio. Estaba en una batalla interna y tenía que hacer ese EP para no hacerlo más, ¿se entiende? No porque no me gustase, pero estaba luchando con mi identidad.
Siempre digo que lo mejor que me podía pasar es que no me funcionase “bien” ese primer EP. Era lo justo y lo necesario para decir: me he enseñado con gente que son referencias para mí, cojo y cambio por completo. No sé qué me hubiera pasado si Nuevo hubiese funcionado muy muy bien.
¿Qué crees que podría haber pasado?
Te mentiría si te dijese que hubiese seguido con lo orgánico. Si pienso de manera objetiva, habría seguido haciendo trap. Fue en ese momento que me di cuenta que no me sentía cómodo con ello y aproveché el no ser nadie para hacer un cambio total. Ahí abracé un poco el hacer lo que me apetecía y saqué Píldora (su segundo EP). Dentro de mí, había algo que inconscientemente quería gustar. Ese golpe en la mesa y ese cambio es una de las decisiones más bonitas de mi vida. Hacer un stepup y sentir que tenía algo que decir. Cuando volví a grabar con LEÏTI se sintió algo totalmente distinto, me sentía más artista. Que esto cuando lo digo me raya (risas), da la impresión de que me siento superior. A lo que me refiero es que vivo a través del arte, y mis canciones son una necesidad y una forma de ver el mundo. Para mí, ser artista es querer salir a la calle para ver historias y luego plasmarlas.
Que el mundo gire alrededor de tu arte.
Efectivamente, y que canalizas tu vida a través de ello. Un artista puede ser un cerrajero. Entonces, cuando grabamos Nuevo en 2023, salí del estudio con mucha inquietud porque no lo sentía tan propio, por mucho que fuese la música que me salía hacer en ese momento. Salí de allí muy rayado y por eso mismo tardé un año en sacar el proyecto.
A la hora de dar el salto a la industria y afrontar los miedos del artista primerizo, ¿cómo de importante es para ti el hacer amistades y no quedarse en el formalismo?
Súper importante.
Quiero decir, ya solo que tu manager sea colega dice mucho del proyecto.
Para mí es lo que va primero y es lo que más intentamos preservar. Y las oportunidades profesionales que desde fuera se ven como “mentalidad de tiburón” son en realidad que hemos sido humanos y ya. Todo lo bonito ha salido de ser humano.
¿Te preocupa que el proyecto se vuelva algo masivo y que las relaciones se comiencen a tornar a profesionales mucho antes que personales? ¿Crees que serás capaz de preservarlo?
Un montón, y es que tengo que preservarlo. Es incondicional. Mi objetivo desde el año pasado es ver otros humanos, con inquietudes y vulnerabilidad, y trabajar con ellos. Tanto en la música como profesionalmente soy como cualquier otra persona. No me siento en la mesa con un A&R y siento que no puedo tirarme la de ser un chulo, debo de ser yo y mostrarme vulnerable. Muchas veces tienes que saber con quién hacerlo, pero saca la parte más humana de la gente. Es un check, y no me imagino un universo en el que no lo haga de esa forma. No contemplo un momento en el que seamos puramente profesionales, y si llega ese momento tendremos que preservarlo. David (mi manager) y yo quedamos para escuchar música y jugar al FIFA, y así es como tiene que ser.
Fotografía: @ianpizq – Estilismo: @clarisinha.mp3
Llevas ya varios proyectos cortos sacados, cada vez refinando más la estética y el mensaje. ¿Tienes ese miedo irracional a hacer tu primer álbum? Ese mantra que tanto oyen los artistas de “nunca harás algo como tu primer álbum”.
Es un miedo que me he planteado ahora, pero como no lo he hecho nunca dejo que fluya. Tengo claro que no voy a hacer un álbum cuando no sienta que lo debo hacer. Tampoco se cómo llegar a ese punto (risas). Estoy tranquilo en ese aspecto, creo que la única forma de llegar a hacer tu “College Dropout” es estar en conexión con tu vida y con una necesidad de hacer un LP.
Sí que existía ese miedo a no tener un concepto gigante sobre el que construir un álbum. Que parece que si quieres hacerlo debes tener un Astroworld (disco de Travis Scott) en la cabeza. Siento que tampoco sale de esa manera. Gracias a Kendrick Lamar y su Mr Morale & The Big Steppers me ayudó mucho a ver que para llegar a un producto final hay que pasar por mil versiones de canciones y conceptos. Hago música por necesidad, por eso hay días en los que me hago 5 temas y semanas en las que no me sale nada. Dejé hace mucho tiempo el hacer arte por profesión, el ir al estudio y tener que hacer algo sí o sí. A veces llego al estudio y me quedo callado, dejo que otra gente trabaje. Le tengo mucho respeto a ese tipo de cosas.
Me gusta mucho ver que no tienes una prisa pese a estar funcionando tu proyecto. No te noto presionado por hacer música con miedo a que se te pase el arroz.
A lo mejor me tiro 2 años sin hacer un álbum, quién sabe. Saco PERDEDOR y la gente me pide un álbum, y creo que mucha peña no es consciente de lo que es hacer eso. Para mí, un álbum tiene que decir y hacer mucho, y hasta que no me sienta cómodo no lo haré. No paro de hacer música, pero no tengo ni idea de cuándo llegará el input para ponerme a montar un LP.
Respecto a 0tres, uno de tus temas más célebres: hablas en la primera estrofa de joderte la mañana con 0,3. ¿Qué relación tiene el cannabis con tu proceso artístico y tu evolución? ¿Te aporta un “tercer ojo” y te ayuda a entender mejor la música que haces?
Creo recordar que C.Tangana dijo que los porros le habían abierto una ventana que no se le ha vuelto a cerrar. Yo no lo necesito a nivel creativo, es más, empecé a hacer música sin haber fumado una sola vez. Llegó un punto en el que sentía que estaba dando un 80% de mi potencial por fumar. Siento que el cannabis me daban una forma distinta de llegar a situaciones, como puede ser cualquier otra droga. Pasa que cuando se convierte en adicción vives más ahí que en otro sitio. Ahora justo he dejado de fumar y creo que uno de los conceptos para el álbum es cuidarme. He hecho música fumando pero se acabó, me estoy poniendo en otras situaciones.
Ahora me pongo en habitaciones. Hace falta que me meta en una habitación blanca para que me salga un tipo de música, y estar en un habitación roja para que me salga otra. En 0tres lo estaba pasando mal, esa música la hacía para mí por muy egoísta que suene. Siento que hay una mente colmena y que la gente conecta con esa debilidad, y ese es el poder de la música. Me despertaba, me fumaba un 0,3 y sentía que estaba perdiendo mi identidad. Los porros a largo plazo han sido dolor y he tenido que saber dar el salto a no hacerlo. También le agradezco mucho a ello, porque me ha hecho falta vivirlo, pero ya fue.
Cuando hablo con gente sobre esto, algunos me dicen que les abría una puerta a entender mejor lo que hacían y otros que confiesan que era solo una excusa.
No había caído, pero muchas veces los utilizaba para callarme. Hacen que te silencies, que no digas lo que quieres decir. Cuando me di cuenta de que los usaba para no sacar lo que tenía que sacar, me di cuenta de que ese espacio que ocupaban en mi vida los porros ahora tiene que ocuparlo la propia música. Y para ello había que pasar por dolor, pero no siempre es malo. Tengo que canalizar todo en la música, llorar si hace falta para terminar una canción pero siento que es mi deber. Ser claro conmigo mismo es importante, y los porros hacen todo lo contrario. Si tienes el control son la polla, pero yo no lo tenía.
Noto en Píldora, tu anterior EP, ese enfrentamiento directo a esa frustración. Pero de repente das un volantazo en tu carrera con EL ADIVINO, una canción con tonos más alegres. Se sentía como un día soleado después de nevar. ¿Crees que puedes hacer música que se oponga completamente a cómo te sientes en ese momento?
Por supuesto, es más, así funciona. Soy fiel creyente de que, cuando estás feliz, puedes encontrar algo en tu cabeza que te ponga triste. Y cuando escuches ese tema y estés realmente triste te va a matar, ¿sabes? Y lo mismo al revés. Desde Píldora sentía que la música la tenía que hacer por mí. EL ADIVINO tiene tres años, pero CONFIANZA la hice cuando estaba realmente triste.
Se crea un contraste muy bonito entre el mensaje y las instrumentales
Porque estoy triste pero esa música me está haciendo feliz. No existe mi música si no existen los contrastes. Todo es equilibrio, y ahora vibro mucho con esa imagen. Encontrar eso en mí hace que pueda hacer PERDEDOR. La gente me dice que el EP suena a “buena energía”, pero era todo lo contrario a como me encontraba en el momento de hacerlo, y por eso necesitaba hacer música más alegre.
Me sorprende, pensaba que era todo lo contrario, que como artista no te puede salir un tema melancólico cuando estás muy contento.
Justo en Engañarle (del EP Píldora) quería jugar con ese contraste. Mi idea era hacer un videoclip pillando códigos súper lejanos a mí y a mi proyecto. Llevar pipas y vestir Supreme (risas). Era un egotrip de querer ser algo que no era y me encanta. Una balada que jugase mucho con ese contraste.
El concepto sobre el que orbita tu último proyecto es el de ser un perdedor. ¿En qué aspectos te sientes uno?
Siempre me he sentido así. Nunca he sabido jugar al fútbol ni he sido de un grupo “cool”. Es un poco reivindicar que los que lo ven desde fuera mi proyecto parece muy chulo pero estoy abrazando quien soy. No es intentar forzarte a llevar Supreme, es dejar claro que nunca ha ido conmigo. Es ser un perdedor pero estar a gusto con ello. Me gustaba una chica y me daba por ir detrás de ella como un pagafantas. No estaba mirando en mí, y eso fue lo que hizo que mirase a mis adentros. Lo que quería transmitir es que, al abrazar que soy un perdedor, empieza a gustarle a la gente la idea. Tus debilidades son los que te hacen grande. Esa madurez ha llegado de juntarme con gente normal, ser humano con ellos y coger cositas de cada uno. Soy muy analista en ese sentido, en construirme a mí mismo y a mi círculo.
Por eso el proyecto se llama Nico, porque no me quería poner un AKA. Si me puedo enseñar y cada vez que lo haga soy yo, eso va a funcionar. Creo que la gracia es esa vulnerabilidad de enseñarse, que te ayuda a conectar con la gente y les lleva a darse cuenta que dentro de ellos también viven lo que vivo yo.
Esa idea de enseñarle a la gente que lo que ellos piensan que es “cool” no lo es en absoluto. ¿Te preocupa a futuro esa relación parasocial con tu público en la que la gente te tenga como una figura idolatrada?
No me preocupa porque cuando esa persona interactúe conmigo verá que no lo soy. La clave es ser la misma persona todo el rato y dejar que la gente se de cuenta de ello. Yo me estoy haciendo caso a mí mismo y construyo la vida a mi alrededor porque me quiero, por muy egocéntrico que suene. Y que eso te haga hablar conmigo y pensar: tío, me quiero querer. Cuando lo sentí así quería que le llegase a la gente, pero no se logra algo así escribiéndoles o haciendo autoayuda.
Tenía que quererme y enseñar que me quería.
Es un mensaje general de que la realidad funciona así: estar presente y en tu eje.
Hago cambio a una pregunta súper seria: ¿nivel de inglés?
Medio-bajo (risas), perdedor.
Lo digo por el tema de SO BAD!, en el que cantas íntegramente en inglés. ¿Cómo te da por ahí?
Escucho un montón de música en inglés, y siempre tuve ese complejo de que no podría hacer una. En PERDEDOR me quité de todos esos estigmas y cosas que tenía en la cabeza que no me dejaban. La hice y ya.
¿Crees que podrías alcanzar un público más internacional?
Me encantaría en el sentido de hacer más música en otros idiomas, no llegar a un público mundial. Me pasa mucho con Frank Ocean y el uso del inglés, creo que hay cosas que suenan demasiado bien en ese idioma. Hay una parte de Blonde que me da un abrazo al alma y me encantaría llegar al punto de saber usar un idioma a ese nivel, utilizarlo como un nativo.
Me parece que el propio tema juega con que no eres nativo. Si fuese un inglés perfecto perdería parte de su magia. Funciona mejor cuando sabes que no eres de allí, se siente perdedor.
Total, estoy abrazando eso.
¿Sientes que tu música puede encontrar un hueco en el océano del “urbano” de este país?
No estoy pensando en ello ni siento que tenga que buscarlo activamente. Se hará un hueco donde tenga que hacerse, por eso agradezco no haber pegado el primer EP. La gente vibra con el mensaje y con escuchar a Nico, no con un género. Cuando la gente piense que tengo un hueco es cuando no querré estarlo, ¿sabes? Quiero ir a contracorriente en ese aspecto.
Creo que, sobre todo en el urbano, está viviéndose un auge de lo acústico.
Sí, y también quería dejar claro que no fue una decisión ejecutiva el decantarse por lo orgánico. Es que lo fue realmente, el coger la guitarra y cambiar mi música completamente. Que Chechu tocase la guitarra y el instrumento empezó a decirme cosas. Hay un movimiento general del acústico que, si no se hubiese movido toda la gente en conjunto, siento que no habría sido tan fácil dar ese salto. Creo que estábamos trillados de siempre los mismos sonidos y se está retrocediendo en el tiempo a los instrumentos y lo orgánico.
De cara al concierto que tienes mañana [ya pasó, fue historia], ¿tienes síndrome del impostor a la hora de este tipo de eventos?
Creo que es la primera vez que no, porque ya he abrazado eso. Ya le he mostrado a la gente que soy un perdedor para estas cosas, así que no me da miedo eso. Simplemente tengo que salir y disfrutar, canalizar todo lo que quiero transmitir al público. Sí que me da miedo la puesta en escena y poder sentir en condiciones todos los temas. De hecho, el EP se iba a llamar “Impostor”, porque en parte me sentía así. Pero le di un poco la vuelta, quise apelar a lo que era.
¿Cómo fue la primera vez que te subiste a una tarima?
Pues fue en un evento en Murcia. Todavía no había sacado música en Spotify pero algunos ya sabían que cantaba. La verdad es que disocié mucho en el escenario, estaba muy nervioso. Esos conciertos del año pasado los sufrí porque estaba muy concentrado en no fallar notas y en la puesta en escena. Mañana, si tengo que fallar 70 notas pues que pase, no estoy pensando en eso, estoy concentrado en la energía.
Después del concierto, ¿tienes algún objetivo más o checkpoint a futuro?
Quiero irme todo febrero a Murcia, estar tranquilo, ver a mi madre y a mi hermana. No siento que me haya quemado pero necesito estar a mi bola, Madrid absorbe y mucho. Necesito rellenarme de experiencias; quedar con mi colega y que me cuente que le ha dejado la novia, ¿sabes?
Tengo muy claro que la música vive conmigo y no la fuerzo, ya no existe esa presión al ritmo. Siento que, al vivir en Madrid, te condiciona un poco esa velocidad. Por eso volver a mi casa en Murcia hace que me de cuenta de que no va de eso.
Te noto muy ajeno al ritmo de la industria musical y esas prisas de “perder el arroz” que sufren muchos artistas emergentes.
Porque ya me he demostrado que si hago música que siento la gente la siente igual. Por eso solo tengo que sentir, y para ello me hace falta vivir. Es la única forma. No me voy a dejar pisar por esos ritmos.
Y para terminar, ¿campeón favorito del League of Legends?
Que pregunta más loca hermano. Veía mucho a ElMillor, por lo que jugaba a Fiddlesticks. La idea de un personaje que fuese un espantapájaros flaco, fua. Es un personaje raro, la forma de jugarlo es tétrica. El objetivo principal es que no te vean, es muy loco. Vibra mucho conmigo eso (risas).
Aún recuerdo cuando abrí los ojos con Chato, el primer disco del cantante burgalés que tiene encandilada a mi generación. Siempre he renegado del rock “blando”, quizás es un mecanismo de defensa ante lo desconocido. Estoy seguro de que Carolina Durante es impresionante, pero siempre acabo volviendo a Gloosito. Tras meses de colegas dándome la turra con temas como Joga Bonito o Yo pensaba que me había tocado Dios (ambos singles del disco), cedí ante la presión y me puse el proyecto. Bien, esto fue una semana exactamente antes de que Barry hiciese que se me saltasen las lágrimas viéndole pulular por el escenario de mi sala favorita. Una semana en la que, inconscientemente, en mis cascos solo sonaron esas melodías que lograron quitarme todos los prejuicios ante este género.
Barry B quiso encapsular la estética «hooligan» durante todo el proceso creativo del disco. Esa sensación de estar en la previa de un partido de un equipo perdido de Liverpool, o la de entrar en un pub de forofos. La sala estaba a reventar, pero era imposible distinguir a la gente, era una masa de bufandas de Barry B y otras piezas del merchandising. Faltaban unas bengalas para pensar que aquello era un derbi. Habían pantallas alrededor del escenario que ondeaban una especie de dragón azul, como si fuese un escudo de la Premier League, pieza clave en el imaginario de Chato. En cuanto me quise dar cuenta, las luces se apagaron y salió la persona con la que llevaba fantaseando aquella semana tan especial. Barry apareció, vestido de gala, y no dejó tiempo para procesar que estábamos allí, junto a él y su banda. Ni había empezado a gritar de la emoción cuando sonaron los primeros acordes de Joga Bonito. Las letras resonaban en mí más que nunca, y es que al verme rodeado de tanta gente que sentía lo mismo, no pude hacer otra cosa que emocionarme. Suena muy cursi, pero esa es la magia de la música. El poder sentir lo mismo escuchando una canción que un adulto de 40 años.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Barry siguió sin dejarnos respirar. Se notaban sus ganas de abrirse ante el público y enseñar que Chato no era solo un álbum, sino un pedazo de él. Había pureza en su manera de moverse por el escenario, de mirar hacia todos los lados de la sala, en estar reconociendo constantemente a cada miembro de la banda. Recuerdo cuando cantó varias de sus canciones más tristes y dijo: ¿quién de aquí tiene el corazón roto? La sala se vio envuelta en gritos y en gente levantando la mano. Este disco había sido refugio para muchos, y este concierto era el clímax de una relación muy especial.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Fue una montaña rusa de emociones, pero si me tengo que quedar con un momento, sería la aparición de Gara Durán, cantante que acompaña a Barry B tanto en la música como en la vida (son pareja por si no queda claro). Gara salió al escenario entre gritos y aplausos de un público que llevaba ya una gran parte del concierto esperándola con los brazos abiertos. Su voz era cálida y cercana, y su manera de tocar el piano hizo que mucha gente que tenía alrededor sacase los kleenex. Probablemente el momento más lacrimógeno y especial de la noche fue cuando Barry le dedicó unas palabras a su prima, superviviente de una enfermedad, quien se encontraba aquel día en el concierto. Aplausos y gritos de alegría rebotaban por la sala.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Para cuando me estaba acostumbrando al sentimiento de hogar que me producía Barry, comenzó con sus canciones más famosas, y todos sabemos lo que significa eso. Rookies rompió con la tendencia rock-pop del concierto, Yo pensaba que me habíatocado Dios nos hizo saltar de la alegría, y El efímero arte de perdonar (mi favorita) cerró una noche que me costará mucho olvidar. Barry logró conectar con una marabunta de gente que tendió sus brazos ante él, que le dieron una cálida bienvenida a la capital. Para él se debió sentir como un aperitivo del futuro concierto que dará en La Riviera el 7 de noviembre de este año. Lo que está claro es que, si es capaz de remover tanto en nosotros en una sala como esta, tiene el talento y la determinación para comerse un escenario más grande. Ansioso por ver cuál es el siguiente movimiento de este «hooligan». Por mí, que me rompan el corazón las veces que haga falta, que ahí estará Chato y los recuerdos de este concierto para cuidarme.
Van Gogh pintó la noche estrellada buscando representar el cielo desde la ventana de su manicomio, ilustrando cómo veía su vida pasar por delante encerrado en su cuarto. BUENAS NOCHES de Quevedo es una historia que narra como el canario ve la vida pasar desde su ascenso a la fama, definiendo esta como una montaña rusa. Es un disco que, en líneas generales, representa a la perfección la dualidad del éxito, con sus cosas buenas y sus cosas malas.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
La noche y Quevedo son buenos amigos. Desde que “cayó” el artista canario presume de la nocturnidad como uno de sus momentos de auge creativa, culpada por el insomnio que le ha producido su ascenso al estrellato. BUENAS NOCHES narra a la perfección las vivencias de Quevedo desde su llegada al estrellato con su sesión con Bizarrap, teniendo temas como GRAN VÍA alrededor de 2 años. No es secreto que el de Las Palmas no se encontraba en casa entre los focos y las miradas juzgadoras de su público conformado por el mainstream más crudo y exigente, llevándole a necesitar por el bien de su salud un descanso en el que apenas tuvo apariciones públicas.
Después del lanzamiento deDURO(no es ni de lejos su mejor registro) y el dudoso evento en Santa Catalina donde se le achacó citar a tanta gente por un precio que no concordaba con la duración del evento, la baza se tornaba más hacia la típica expresión de que el disco sophomore de un artista siempre es un bajón respecto al rookie. En este caso, las comparaciones no son justas. DQE y todo lo que significó el proyecto fue la cúspide de un ascenso vertiginoso con un disco lleno de el reggaeton más mainstream (que no quiere decir malo) y una campaña articulada para que todos los temas con estribillos pegadizos peguen en redes no puede compararse a un disco que no es íntegramente de reggaeton y la mayoría de sus ritmos son propios del pop electrolatino de los 2000.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
Detrás deBUENAS NOCHESestá una campaña poco forzada y elegante donde el poder principal del proyecto está en el botón de play y no fuera del estudio. Los anuncios tanto del single promocional como del disco (obviando el aplazamiento por la tragedia de la DANA) se dieron un día antes y se dejó en la mano de los creadores de contenido en redes y los fans la tarea de masificar el hype por la vuelta del canario.
Entender el concepto más empírico deBUENAS NOCHESes complicado por su condición de disco mainstream pero se puede entender como un disco dividido en dos caras. En la primera se muestra a un Quevedo solo, suelto y soltero donde narra su condición de fama y los beneficios que esta conlleva como sus relaciones con diferentes mujeres y desde la entrada deQUE ASCO DE TODO se muestra a un Quevedo mucho más consciente de lo emocional que sufre por haber perdido a la persona a la que quiere. Si bien esto no casa con su larga relación con su pareja, eso se lo dejamos a las revistas del corazón.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
La producción del disco es uno de sus picos fuertes si no el mayor. A noviembre de 2024 y con una larga trayectoria a sus espaldas nos seguimos preguntando si Kiddo Manteca ha fallado alguna vez en un tema. A su lado como espadachines de su mesa redonda encontramos nombres como Bluefire (que aún no ha dejado el Fifa), Gio o Garabatto, un habitual en el equipo de trabajo del canario estos últimos dos años.
Acompañando a la maravillosa producción tenemos a un Quevedo intratable con una performance vocal como la que nos tiene acostumbrados, dejando momentos icónicos como las rasgaduras de dolor en su voz en la outro,BUENAS NOCHES. Se sumerge en registros más agudos de lo que acostumbra y el experimento y maneja el autotune a la perfección en tracks como CHAPIADORA.COM.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
Otro pico fuerte es los ritmos elegidos y la tracklist, que está compuesta a la perfección con una división clara de temáticas añadiendo temas alternados entre reggaetón y un pop que nos recuerda a los hits de Danny Romero en los 2000 que no tardará en ser catalogado como el nuevo electro latino. Registros como GRAN VÍAo QUE ASCO DE TODOaportan esa salida del concepto sonoro del disco siendo un synthpop y la vuelta de Quevedo a un boombap.
A nivel lírico, la primera cara del disco es innegablemente floja, pero una vez más hay que contextualizar que estamos ante un disco mainstream y nadie esperaba ver a Quevedo disertando sobre el sentido de la vida o la cantidad de estrellas que hay en la Galaxia. 14 DE FEBREROSes señal representativa de que en este disco Quevedo ha hecho lo que le ha venido en gana sumando a Sin Nombre, un artista inclasificable de República Dominicana de la mano de su ukelele y sus letras, digamos, poco correctas.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
Hilando la materia de colaboraciones, la elección en su mayoría aporta al disco lo que necesita y se adapta a la perfección a los ritmos que se les presentan. Aitana en su línea aporta ese toque popero que necesita el disco y sin duda estaremos escuchando GRAN VÍA como número uno en todas las radios pese a la gran incógnita que presentaba un mix de artistas tan dispares. Por otra parte, la sorpresa de Sin Nombre y un Sech desatado (tachado de decadente pero cada vez que acompaña a alguien en un ritmo cumple) aporta al disco el no caer en las colaboraciones genéricas y esperadas. La colaboración con el respetado Yung Beef y el verso de La Pantera también son de los mejores momentos del disco, aunque no todo son rosas y LOS DÍAS CONTADOS con Rels B es el único skip.
El apartado visual también lleva consigo una caída abismal enfrente de DQE donde se montó una película que recorría Canarias representando las historias de varios isleños. En cambioBUENAS NOCHES tiene la gran mayoría de sus visuales en una alfombra roja de una gala desde un travelling inverso en el punto de vista de camareros y un chef alternándose cada canción con Quevedo cantando en dicha alfombra mientras rodea la cámara. En resumen, de la profundidad y el significado pasamos a la superficialidad del lujo, y evidentemente el proyecto salvo en el videoclip de KASSANDRA pierde mucho con esto. La portada no es la mejor, aunque la referencia sea buena y cuaje con lo cantado en la primera parte del proyecto, se sigue sin entender el hilo entre el título con su significado y la portada.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
Esto no es un disco consagratorio. Quevedo no necesitaba para nada volver a repetirle a la industria emergente en el mainstream como es el reggaeton español quién es. Ya con DQE puso bien clara la línea en que nunca iba a conformarse con ser un reggaetonero del montón y juntar 14 temas iguales en un recopilatorio sacándole trend de TikTok a cada uno. BUENAS NOCHES es más un disco reafirmatoio de que Quevedo no es uno más de su camada ni nacional ni internacionalmente. La imagen superficial que da este disco es la de un Quevedo sobrado y feliz en su estatus de fama y así lo ha manifestado el público pero va más allá y si hilamos un poco lo que cuenta en su disco con lo que ha pasado por su vida desde su retirada a ahora solo es un dos más dos para entender el sentido de este proyecto y lo que de verdad pasó en su retiro temporal.
En resumen, disco sólido, diferente y necesario en una industria que lleva años necesitando un lavado de cara de la mano de sus grandes exponentes y creo que esta introducción en el mainstream de tantos géneros por parte de Quevedo y su equipo de trabajo era necesaria para aportar a ello. El reggaeton no está muerto pero si está en decadencia y hoy por hoy es complicado estar donde esta Quevedo y hacer un disco íntegramente de él, no hay más que mirar los ejemplos en Puerto Rico dónde discos con ritmos diferentes como COSA NUESTRA o UVST han tenido una aceptación pública casi perfecta.
Quevedo en el shooting de BN (2024)
Quevedo ha vuelto para quedarse y así nos lo ha hecho saber. Una vez más es un ejemplo de que los españoles tenemos oro en casa pero nos encanta criticar y no sabemos valorarlo. No faltan los comentarios de que no está ahí por valor propio, de que su ascenso a la fama no fue orgánico y muchos más que honestamente, dan pereza. Hoy por hoy a la espera de que Rosalía deje de hibernar y vuelva a la senda de los proyectos largos, Quevedo es el artista mainstream más grande del país le duela a quién le duela.
El pasado sábado, Barry B se apoderó de la Sala Copérnico de Madrid (la cual, habitualmente funciona como discoteca nocturna), para llevar a cabo un espectáculo firme y completamente dinámico, liderado por una energía de Golden Retriever, y acompañado de la banda más rockera y los mejores invitados de honor. Y es que, no se lo que ocurrirá por las noches en dicha sala, pero lo que tengo claro es, que lo que Barry montó aquella tarde allí, si que fue una verdadera fiesta.
Barry B en Sala Copérnico (Madrid)
EL ÉXITO DE RUSIAIDK y LA NUEVA VANGUARDIA MUSICAL EN ESPAÑA: Barry B es la nueva apuesta segura a tener en cuenta.
Durante este último año, se ha catapultado, considerablemente, la presencia de un conjunto de artistas talentosísimos y, extravagantes a más no poder, que no han parado de resonar por todos lados. Y con razón. Esto, principalmente debido a la frescura que estos están aportando dentro de nuestro panorama musical en cuanto a sonido y enfoque creativo. Y es que, fijaos si lo están haciendo bien, que, solamente con decir esto, muchos ya sabréis de quienes hablo.
¿Os suenan nombres como Rusowsky o Ralphie Choo? Claro que sí, que pregunta es esa. Y seguramente, ahora más que nunca, gracias a la viralidad de proyectos como SUPERNOVA y la Gallery Session acústica de ‘mwah :3’, que han demostrado que se puede hacer música realmente alternativa, y estar igual de pegaos. Para mí, desde siempre, fueron, son y serán el futuro.
Ralphie Choo y Rusowsky en Instagram
Pero aquí no acaba la cosa. Y es que, en dicha agrupación de artistas están brotando más nombres que hay que tener muy en cuenta. Y aunque, esto es algo que ya sabía desde el minuto uno, tuve la oportunidad de corroborarlo (con más fuerza, si es posible) en persona, hace unos días, en el concierto de Barry B, uno de los artistas más prometedores del momento y otra potencial estrella más de esta original nueva ola de artistas. Obviamente, fue una pasada, así que, os voy a contar mi experiencia.
LA IMPORTANCIA DE LLEGAR PRONTO A UN CONCIERTO: El ARTE de la PREVIA como reflejo del aura.
Llegué a la sala sobre las 20:00, justo a tiempo para la apertura de puertas, así que pude agenciarme un buen sitio en una de las primeras filas al entrar (que siempre se agradece). Lo «malo» es que, como en todo concierto, hay un largo tiempo de espera y preparación que hay que cumplir antes de empezar, para dar tiempo al público a llegar y ultimar ajustes técnicos de última hora. Pero por qué, digo «malo» (entre comillas). Porque yo soy el típico al que le gusta llegar pronto al cine, solamente para ver los anuncios. Y siento que con los conciertos, me pasa algo igual. Y es que, durante ese tiempo de espera reglamentario en los conciertos, normalmente podemos escuchar una selección de canciones curada por el artista para calentar motores y adentrarte en la vibra de lo que vas a vivir en los próximos momentos.
Bien, pues yo iba con la idea preconcebida de que el concierto de Barry B sería algo tranquilito (excepto por ciertos temas más movidos), pero ese pensamiento me desapareció de la cabeza al instante, cuando escuché las primeras sirenas de ‘Xxoplex’ de A.G Cook. De repente, la Sala Copérnico se había transformado en una Rave Londinense, y aún no había comenzado el concierto. Y como ese temazo, muchos más del estilo.
La energía ya estaba por las nubes, y en esos momentos, yo ya tenía dos cosas claras: 1. Tremendo gusto musical se maneja aquí. Y 2. No hemos venido aquí a estarnos quietos.
ENTRADA DE REVISTA: La EPICIDAD en sus formas y el PUNK en la sangre.
De esta manera, llegaron las 21:15. La sala se tiñó de morado, a la par, que se inundaba de humo, y eso solo podía significar una cosa. En ese momento, Barry entró al escenario de la forma más épica posible, como si de un luchador de la WWE se tratase: al ritmo de un riff de guitarra y unos toques de batería mientras recibía la ovación del público.
Efectivamente, justo ahí, me di cuenta de que Barry iba a dar un concierto con banda. Detalle que me sorprendió y me hizo bastante ilusión, ya que no es algo que acostumbre a ver hoy en día en conciertos de «música urbana», debido al estilo digital que caracteriza a las instrumentales. Pero si hay alguien a quien le pegaba tener una banda en su concierto, era a Barry B. Y la verdad, que se lucieron e hicieron un trabajo de diez en la adaptación de los increíbles beats, de DRUMMIE y Sam Gold y el propio Barry B, al acústico. Mi más pura admiración para ellos.
UN INICIO DUAL Y CRONÓLOGICO: La ALEGRÍA y MELANCOLÍA de los FANS más clásicos de Barry B.
El Show comenzó con una alegría para los seguidores más longevos y disfrutones del Pop-Punk de Barry B, con nada más y nada menos, que con su primera canción en solitario, titulada ‘Kit Kat’. Y por lo que sea, en las primeras filas se notó bastante, que esta canción, gusta. De esta manera, empezamos con el ambiente animadillo.
Pero como todos sabemos, los conciertos suelen ser una montaña rusa para las emociones. En un momento estas en lo más alto, y de repente suena ’40K’. Y es que, con esta segunda canción, Barry B se abrió al público con su faceta más pura y melancólica, y, como si fuera un reflejo de su propia alma, toda la sala comenzó a cantar a pleno pulmón, devolviéndole, en cierta forma, esa energía transmitida con la canción. A más de uno se le cayó una lágrima. ¡Que nadie lo niegue!, que yo lo vi.
REGRESO AL FUTURO: VARIEDAD Y MUCHO POTENCIAL enfocado en el PRÓXIMO ÁLBUM de estudio.
Tras este comienzo tan eufórico, con un público muy leal dándolo todo cantando las canciones más clásicas de Barry, también tocaba situar la mirada hacia el futuro. Y es que, la primera sorpresa de la tarde, para mí, fue poder escuchar algunos de los próximos temas que Barry B tenía reservados para su futuro disco.
Por lo que pudimos escuchar, llegué a la conclusión de que, dicho álbum, va contar con bastante variedad. Cosa que no me sorprende, viniendo de un multitalento como Barry. Desde canciones más raperas con sus percusiones graves, hasta otras más melódicas y acústicas al estilo balada, y todas sonaban de lujo. Hasta se anunció, que habría una colaboración con Carolina Durante. Ahora, tengo muchas ganas de poder escuchar el disco, la verdad.
LOVE IS (MUSICALLY) IN THE AIR: MELODÍAS PEGADIZAS y el FLECHAZO (DE AMOR) de GARA DURÁN.
De nuevo, volviendo al presente más presente, comenzó a sonar una melodía increíblemente pegadiza que, absolutamente todos, pudimos reconocer y corear desde la primera nota. Y es que, ese tarareo inicial de ‘BBUKI’ es inolvidable y pone de buen rollo a cualquiera. De verdad, que una vez se te mete en la cabeza, es imposible que te despegues de ella. Además, la canción en sí, es MUY BONITA. Para mí, un Comfort Place de manual, y una de mis favoritas de Barry, sin duda. En ese momento, yo ya estaba feliz. Me sentía como el prota de una peli, pero de las que acaban bien.
Y bueno, ya que estábamos en situación de canciones bonitas, llegó el momento de la primera aparición estelar de la tarde, con una artista invitada, encargada de co-interpretar junto a Barry su canción más romántica, sentida y achuchable. Por supuesto, estoy hablando de Gara Durán y la maravillosa ‘Puntería’. No se que tipo de hechicería tiene esa canción que, cuando tu las escuchas por primera vez, empiezas a creer en el amor de verdad. Tiene mayor efecto que un flechazo de Cupido, y nunca mejor dicho. Y si, esta canción pega así de fuerte en unos cascos, imaginaos al ver el aura y la química que esta parejaza emanaba en el escenario. Por esto mismo, me alegre al escuchar que volverían a colaborar en el próximo proyecto de Barry. Se viene otro HIT.
LA FACETA MÁS ROCKERA: CLÁSICOS Y NOVEDADES al ritmo de GUITARRAS ELÉCTRICAS.
Después de vivir ese momento tan especial, volvimos a los inicios de la carrera musical de Barry para escuchar ‘Taj Mahal’, canción que mucha gente del público estaba pidiendo a gritos, y de nuevo al presente más inmediato para escuchar algunas canciones de ‘Eternal Pink’, su último EP, como ‘SWISH’, cuyo ritmo tan Groovy puso a bailar a todo asistente.
Entre tanto, el artista también guardo tiempo para mostrar un par temas inéditos más, pero esta vez de forma más única, incorporándose a la banda como un miembro instrumental más y tocando la guitarra por primera vez en público. Y no soy yo ningún experto, pero se le dio bastante bien.
INVITADOS DE HONOR Y UNA VIBRA IMBATIBLE: RALPHIE CHOO y RUSOWSKY ponen la sala PATAS ARRIBA al son de los POGOS.
Así, como no el que no quiere la cosa, el concierto estaba llegando a su fin. Pero, si inevitablemente tenía que llegar ese fin, tenía que ser por todo lo alto. Y, puedo asegurar, que no existe un mayor sinónimo de «por todo lo alto» sacar en un concierto al Gran Showman de este país, al mismísimo Ralphie Choo. Imaginaos mi alegría al verle entrar al escenario, saltando de un lado a otro, con sus gafas de extraterrestre.
Y es que, no pude ir a verle en la fecha en Madrid de su gira, y no había artista a quien tuviera más ganas de disfrutar en directo. Pero, como por arte de magia, una semana después, allí estaba, subido al escenario para darlo todo en el que es (junto a ‘VOYCONTODO’), mi tema favorito suyo. Estoy hablando, obviamente, de ‘ROOKIES’. Ya conocéis el tema, empieza relajado, asciende progresivamente, y de repente me encontraba envuelto en un POGO en medio de la sala. ¿Os acordáis de que yo pensaba que iba a ser un concierto tranquilito?
En ese momento, la vibra era imbatible. No había quien pudiera relajar el ambiente allí. Pero, es que, tampoco era necesario. De esta manera, Barry B pilló el micrófono y dijo muy acertadamente: «Para igualar la locura que ha sido tener a Ralphie Choo aquí cantando ROOKIES, habría que traer a alguien como Rusowsky ahora». Os podéis imaginar lo que paso, ¿no? Rusowsky entra, con su clásico gorro de nieve, todo el mundo grita, ellos gritan más, y empieza a sonar el característico ritmo de Jersey Club de ‘bla bla bla’. Efectivamente, otro POGO, mas loco aún al reunir y liberar toda la energía que había quedado acumulada. Así, estando en el momento más álgido, se acabó. ¿Se acabó?
THE LAST DANCE: LAS PINCELADAS FINALES para cerrar un SHOW INCREÍBLE por TODO LO ALTO.
Sí hay otra cosa que me enseñó el cine, además de llegar pronto para ver los anuncios, es que siempre hay que quedarse hasta que se acaben los créditos. Y de nuevo, en los conciertos pasa algo similar. Si el artista dice que se acabó y se va, tu no te mueves. Empiezas a gritar «OTRA OTRA», porque sabes que todavía no ha sonado esa «OTRA» que tanto te gusta y que, por supuesto, tiene que sonar. Eso mismo paso aquí. Unos minutos después de irse, Barry B reunió de nuevo a la banda y volvieron al escenario al ritmo del guitarreo de ‘Soleá’. Y es que, ¿cómo iba a faltar ese pedazo de temazo? Ahora, ¿se había acabado?
NO, porque como bien he dicho muchas veces, los conciertos se acaban por todo lo alto o no se acaban. Y ‘Soleá’ (aunque es tremendo HIT), no es su canción más movidita. Ahí, yo pensé: «Ha cantado literalmente todo, desde su balada más melancólica, hasta su mayor explosión de energía, ¿que falta?»
Pues, aunque era algo que no sabíamos que necesitábamos, pero lo necesitábamos, Barry B dio PLAY a un Remix de Drum And Bass de ‘Kit Kat’. Sí, su primera canción y la elegida para abrir el concierto, también fue la responsable de cerrarlo con broche de oro. Un círculo perfecto. Me pareció una idea brillante, si me preguntan. Así, volvió a generarse un hueco en el medio de la sala, rodeado por gente preparada para celebrar el gran concierto que acabábamos de experimentar, en un último POGO. Y entre ellos, el mismísimo Barry B. Era su momento. Acababa de dar un show memorable, y como uno más de nosotros, bajó a la pista a disfrutarlo. Y eso, señores, es un final de concierto.
LA CLÁSICA REFLEXIÓN DE CAMINO A CASA: ESTO ES ALGO que hay que VIVIR.
Así, una noche más, volví a mi casa muy contento, después de haber tenido la oportunidad de presenciar otro concierto increíble, y listo para dar la turra al máximo con lo bien que me lo había pasado. Así que, si has llegado hasta aquí, únicamente me queda decir que, sí no conocíais la música de Barry, lo empecéis a escuchar, y que si tenéis la oportunidad de ir a un concierto suyo, lo hagáis sin dudarlo. Espero veros a todos en un próximo concierto de Barry B.