Todos hemos sido alguna vez rookies en algo: en algún deporte, en algún juego, en la propia escuela, en el trabajo… Y es innegable que es algo complicado. Cuando eres rookie, tienes que currar más que nadie para llegar a ascender o a progresar. En el panorama nacional, tenemos un festival que recompensa ese trabajo duro, apostando por el talento más trabajador dentro de la escena.
El Riverland es uno de esos festivales a los que, al menos una vez en la vida, tienes que pisar sí o sí. Estamos hablando de uno de los eventos más esperados del año, un fin de semana en el que la rivera del Sella acoge a más de 50.000 amantes de la música del panorama nacional para ver a los más de 50 artistas que recoge su cartel. Y ojo, que no traen a cualquiera; desde 2018, Riverland ha traído a artistas de la talla de Yung Beef, C. Tangana, Duki, Bad Gyal, Dellafuente o Cruz Cafuné, iconos de la última década musical del país.
Pero, si por algo destaca este festival, es por apostar por aquellos que quizás no tengan un nombre rompedor, pero tienen un talento que asustaría a más de uno. Como Xavi con Lamine Yamal, como Briatore con Fernando Alonso o como los Cavaliers con LeBron, Arriondas se convierte en un draft para conocer a las próximas caras visibles de la música nacional. Y no tienen mala puntería, y es que el Riverland ha sido el lugar donde han terminado de explotar figuras como Mvrk, Disobey, ladiferencia2006 o Raly, artistas que literalmente han pasado de pasar el festival en camping a reventarlo en el escenario principal
Como estamos a escasos meses de aterrizar en tierras asturianas, desde Calle52 queremos recomendaros algunos rookies a los que ponerle el ojo durante el fin de semana del 21 al 23 de agosto. Así que abre tu Spotify y apunta a estos tres rookies, que seguro que luego nos lo agradeces.
Semon
Con un estilo único y una sensibilidad cautivadora, el artista jienense afincado en Madrid ha logrado alzar la voz hasta el punto de captar la atención de la gente del Riverland. Y no solo del festival, también de otros artistas del mismo cartel como Vreno Yg, al que acompaña en temas como “Pasadas Las 12” o “FaceCard”, también junto a Callahan Ugn. El año pasado ya sorprendió a más de uno con su primer disco. “Ilargia”, una obra preciosa digna de un paseo bajo la luz de la Luna. Si no estabas al tanto, el pasado mes de junio sacó “Cariño”, un trabajo de lo más íntimo que nos confirma que el viernes viviremos una tarde mágica e íntima a la orilla del Sella.
Yung Brandy
Apúntate su nombre, aunque me jugaría la cabeza a que te suena de algo. El gallego, aunque lleva haciendo música desde 2022, está en su mejor momento. Acumula ya más de 150 mil oyentes mensuales por temas como “HIT” junto a nostos, “TATU”, “NBA” junto a YYY891 o “Ring Ring” junto a C. Marí. En 2025 sacó su disco “DEDICATION 1000: Todavía Crees En Mí?”, y os aseguramos que es indudable el potencial de este chico; y parece ser que en Asturias tampoco dudan de él. Su set va a ser una sesión sísmica cuanto menos, de los que crean maremotos y que hará volcar alguna canoa que otra. Yo que tú no me la perdería.
iza tkm
Música. Es que no hay más, esta chica es la música en su máxima expresión. La mexicana cruza el charco para presentar su primer disco «i Music Listen» en su única fecha en nuestro país. Una oportunidad única de vivir un set montañarusesco: lágrimas que dejarán en anécdota el caudal del Sella con «cuando sea solo polvo», algún que otro pogo juguetón en «nos keremos tanto», o sufrir Stendhal en riguroso directo con «dormiré sin ti» o «soñando despierta». Una oportunidad única para descubrir a una artistaza del otro lado del charco.
Nico
Qué bonito todo lo que hace este chico, parece tocado por una varita. “PERDEDOR”, su último EP es de esas piezas que gusta escucharlas de camino a la playa, de las que transmiten paz y amansan a las bestias. Estás a tiempo de ponerte al día con su discografía, hace poquito sacó “ÚLTIMAMENTE” con d.dramático, otro tema con guitarras de las que hacen que te vibre absolutamente todo y letra que se clava como un puñal. Luego no digas que no te avisamos…
Todavía no sabemos ni la hora ni el escenario, pero si hay algo de lo que no tenemos dudas es del potencial de estos chicos. Si todavía no has dado el salto para escucharlos, corre ahora mismo a Spotify. Nos lo agradecerás en agosto.
«Bob Esponja» es una de esas series que figura en el catálogo de todo niño nacido de los 2000 en adelante. Ya no solo por sus aventuras por Fondo de Bikini, también por canciones tan míticas como «Gary, vuelve a casa», «La canción de la hoguera» o la legendaria intro. Y si tuviéramos que ponerle una canción al productor que entrevistamos hoy sería «La canción de la diversión» y es que «F» no solo es el inicio de la palabra «FUN», también sirve para describir «el sonido del FUU».
¿Quién es JOHNNYFUU y cómo empezó a producir?
JOHNNYFUU es chaval normal y corriente de Madrid que, a través de mi padre, entró en contacto con la música cuando tenía 10 años o así. A mi padre le gustaba mucho el rock; escuchaba bastante punk y bastante música en inglés, ska y cosas así. En 2017 me descargué el FL así un día porque escuché, yo qué sé, «Rodeo» de Travis Scott y dije, «Dios hermano, tengo que escuchar más música así; pero no existe más, así que la tengo que hacer yo”. Lo que pasa es que era muy irregular al principio. Pasada la cuarentena, un colega mío montó un estudio, el Olmo, que le mando un saludo si ve esto. Me dijo: “Hermano, es que tu música es la polla, tienes que ponerte en serio con esto», y como que él creía más en mí que yo mismo dije «bueno, vale». Entonces monté un estudio, que después lo acabé compartiendo con Biberón y con los que ahora son Stereo Madness. Luego allí conocí al 8Belial también, y ahí empecé con Disobey. Y bueno, lo demás, pues es historia ya.
Qué guapo tío. Sobre el estudio hablaremos más tarde, porque me han contado cosas muy guays del mismo. Cuéntame un poquito sobre tus referentes.
Yo era muy rockero y lo primero que escuchaba de rap a muerte pues eran Travis Scott, Kanye West o Young Thug. Luego pues me he ido moviendo más hacia bueno, lo que realmente escucho todo el día que es Chief Keef (risas). Bladee y Drain Gang en general me molan mucho también. Xaviersobased lo cato qué flipas, es mi héroe. De España pues nada, lo mítico, Yung Beef, ANB obviamente les he escuchado un montón, muy duros. Y bueno, luego también escucho un montón de reggaetón, en verdad. También mucha música jamaicana; por ejemplo, J Hus, que es uno de Londres que hace así afro y siempre lo escucho un montón. La música en inglés siempre me ha gustado mucho también.
Antes de pasar al cómputo de lo que es la sección, ¿qué es lo último que has escuchado?
Pues hermano, es que voy a quedar flow “hacerme el interesante”, pero el último álbum que escuché fue «Exmilitary» de Death Grips. Que en verdad Death Grips como que siempre han estado por ahí para mí, pero nunca les he catado así. Y está muy guapo, la verdad, me ha gustado.
Bueno, vamos a pasar a hablar de producción, porque como te he dicho antes, esta sección es única y exclusivamente de productores. Entonces, lo primero de todo, ¿qué DAW utilizas? Aunque me han comentado que eres el talibán del FL (risas)
¡Dios! ¿Pero quién te dice todo esto, tú? (Risas) O sea, 100%, hermano. Ableton me chupa la pinga (risas). No, en verdad es una chorrada los beef entre DAWs. Tipo, todo tiene todo. Es como la diferencia entre cocinar con una espátula y cocinar con una cuchara de madera, pues yo qué sé, se puede hacer, ¿no? Pero sí, yo uso FL a muerte y siempre lo he usado, es con el que aprendí y es el lenguaje que yo sé usar, vaya.
Pero bueno, aun así, habrás probado, supongo, a usar otros DAWs.
Mira, para los directos por ejemplo sí que me manejo un poco en Ableton, a través de El WiWi sobre todo. También he visto bastante currar a peña con el Logic, pero el Logic sí que no me disgusta, pero no sé, es que el Ableton no sé. Para mí es que el FL, como se diseñó originalmente para ser un videojuego, o por lo menos yo lo creo que es así, visualmente me parece más atractivo…
Sí, que si es una cosa súper trivial e intuitiva, no sé qué (risas). Pero, por ejemplo, en la entrevista que le hicimos al Jay Cas, nos contó que usa el FL 11.
A ver lo de intuitivo lo dice todo el mundo del DAW que usan, eh (risas). Un pavo que usa ProTools, que es la vaina menos intuitiva del mundo te dirá: «No, no, es súper intuitivo”. Sobre lo del FL, hasta hace relativamente poco usaba el 12, pero es que con todo esto de la IA, de separar tracks y no sé qué, es que me puse el 25 de una. Y es que para samplear, a mí que me gusta mazo samplear, es increíble, ¿sabes?
Luego vamos a hablar sobre los samples en profundidad porque creo que es una de las cosas más guapas, y además ahora con el tema de la IA y tal, creo que es un tema muy guay a tratar. Te iba a preguntar sobre plugins, ¿cuáles son los que más utilizas? ¿Cuáles son los que dices: «en todos mis temas, tienen que estar estos»?
Buah, pues, súper claramente Purity, mítico. Nexus 2, para toda la movida glo y demás, es imprescindible. El Hive y el Zenology los uso bastante. Últimamente le estoy pegando bastante al Serum también, para sonidos más electrónicos y tal. Y sí, más o menos eso. Con esos que te he dicho, yo creo que están hechos el 99% de mis beats. Me manejo con poco. Prefiero hacer más con poco que utilizar demasiados plugins.
Claro, al final si con poco logras ser creativo, salen cosas muy chulas. Sobre el tema de los samples, tenía muchísimas ganas de hablar contigo de esto. Me he encontrado un canal de YouTube que tiene dos playlists. Y no sé si será tuyo, pero tiene una que se llama Bejo…
¡Hermano! ¡Qué locura! ¡Dime, dime!
Y otra de samples, que solo te voy a decir el primero que me salía: «Italian Traditional Music Puglia Pizzica de Focu” (risas).
Brother, ¡qué locura! Tío, justo antes, esta mañana, así de doomscrolling mañanero, he acabado en un comentario mío de YouTube y decía «hostia, ¿tendré aquí cualquier cosa todo lachosa que pueda ver todo el mundo?». Salían esas dos playlists. La de Bejo porque me molaba mazo, yo qué sé, en 2017 o por ahí. Y la otra playlist, es que me acuerdo de mazo de beats que hice con samples, que realmente tengo 4000 playlists de samples pero esa es probablemente la primera que hice, porque es de 2016 o 2017. Hay como mazo música rollo folk o así (risas).
Hay cosas completamente aleatorias:música en italiano, luego en portugués, Luis Mariano… Me sale hasta un video de “Cuphead All Bosses Theme Songs Soundtrack” (risas).
O sea, ¡andaba en cualquiera yo en 2017, hermano!
Pero eso está chulo. Es que el tema de los samples, creo que es una de las partes más creativas. Yo te quería preguntar por eso, el tema de samplear y tal, cuéntame, ¿cómo lo vives tú?
Es que a mí me parece genial samplear. Además, me parece que es como la base del hip hop. Pero hoy en día, como que… ¿Sabes esto que dicen ahora de que todos los géneros como que se están entremezclando y que ya no están tan claros si un género es tal o cual? Eso me mola mazo. Se está extrapolando esos a otros géneros y no sé, es como darle una nueva vida a la música. También como todo el arte de buscarte un tema, coger una parte, chopearla, hacerle esto, hacerle lo otro. Hay peña muy echada para atrás que lo interpreta como «ah no, es que no sabes componer». A mí me encanta. Samplear es como hacer un collage, pero con música.
«Samplear es como hacer un collage, pero con música»
JOHNNYFUU sobre el arte de samplear.
Totalmente, lo del collage es que me parece super acertado. Y más ahora que, con el tema de la IA, está habiendo una expansión mucho mayor, y me pareció curioso también eso que hablabas de la IA porque, bueno, ¿cómo te llevas con la IA?
Buah, es un buen melón que abrir, eh. Me leí la entrevista que le hicisteis a Gese, que hablaba como de esto también, y no sé, tengo un debate porque por una parte no quiero sonar como el que decía «es que Autotune que no sé qué, no sé cuántos», o como el tipo que decía «no, es que la luz eléctrica no sé qué» (risas). Pero es que es una cosa bastante maligna, sobre todo porque está en manos de peña toda maligna, de corporaciones chungas, de Elon Musk y demás.
Del mismísimo Mossad, ¿sabes? (risas)
El puto Mossad, cabrón (risas). Pero creo que es algo a lo que no estoy completamente cerrado, pero obviamente me come chirría en todo el sentido de quitarle la creatividad a la música, quitarle la emoción y la humanidad. Y bueno, que igual me quita el trabajo también, ¿sabes? (Risas).
El del trabajo es buen melón, ¿eh?
También creo que hay mucho alarmismo. Estoy en contra, pero creo que la gente es muy reaccionaria a ello y yo creo que sí se le pueden dar usos interesantes, como por ejemplo lo del FL de separarte las pistas; es una cosa muy simple, pero creo que sí que puede haber usos interesantes de la IA. Pero sí que me parece que tiene un peligro que no veas.
Hombre, a ver, luego puede pasar como, no sé si has visto a «El Perla»…
Ah, bueno, ¡eso es una locura!
Es que eso me parece muy loco. Tipo, es un tema que no ha salido, de Anuel en este caso, pero claro, que tú lo puedas implementar en tu música porque, por ejemplo, utilices IA. Creo que es algo muy peligroso.
Sí, obvio. No, y yo qué sé, Playboi Carti, que se supone que tenía mazo de cosas hechas con IA en su álbum. La IA, al fin y al cabo, siempre te va a buscar la cosa más genérica posible. En base a todos los inputs que tú le des, te va a buscar como la cosa más simple. Tú le dices que te genere una canción de The Weeknd, y te genera una canción genérica de The Weeknd.
Con el Suno ahí, haciendo cosas horribles. Pero, por ejemplo, lo de Carti yo sí lo veo diferente porque es un modelo generado para que pueda pues, hacer su voz. Y bueno, Lawson en este caso es el que interpreta la letra de Carti. Que eso no lo veo muy bien que digamos, pero no lo veo tan mal dentro del marco. ¿Sabes lo que te digo?
De hecho, hay un tema de AgusFortnite2008, que es que no es de AgusFortnite. Es de un tema que se llama «NINA (HOST AF2008)». Un día le pregunté: «Tú, ¿qué onda con este tema, hermano? Porque me flipa, pero suena raro». Básicamente, cogió un beat que no sé si era generado con IA también, tradujo la letra de «Love No Thotties» de Chief Keef al español, la generó con su propia voz y le hizo un collage loco de cortar esto y poner esto; como si hubiera sampleado su propia IA. Me quedé flipando con el chaval; es un genio el Agus. Y sí, por eso yo creo que se le pueden dar usos interesantes. También te digo, Agus no puso «AgusFortnite2008 – NINA»; puso «NINA – Hosted by AF2008”. Entonces me pareció que era genial, porque encima él no estaba como dándose el crédito de «yo he hecho esto», ¿sabes? Él simplemente estaba jugando y divirtiéndose; y eso me flipa de él.
Con el tema de las voces, mí me han dicho que tu preset de las voces esclave.
¡Yo tengo un preset que es una puta ruina! (Risas) O sea, es una ruina por estándares técnicos. Tiene dos Soundgoodizers, es la pesadilla de cualquier ingeniero de audio. Literalmente, un día busqué «Chief Keef preset», me lo copié así y le cambié par de cosas. Ese es el preset con el que está grabado todo “Disobey Vol.1”, todo el EP que tengo con Biberón, prácticamente todos los temas de Disobey producidos por mí o, en su defecto, muchos no producidos por mí están grabados con eso, ¿sabes? “YSL”, que va a hacer 10 millones de plays, está grabado con eso. A mí me funciona (risas)
Me dijeron eso, que era muy infame (risas). Entonces, por eso me parece muy curioso porque creo que, al grabar casi todo el mundo tiene como muy fijo lo del preset, pero que un preset sea tan bueno, que lo utilice más de un artista, me parece muy loco.
Pero que es un preset que no tiene nada de otro mundo, te lo juro, ¿eh? O sea, para mí un lema a la hora de hacer música es «do it yourself», ¿sabes? Yo no tengo una formación en ingeniería de audio, todo el respeto a quien la tenga, y obviamente es un arte que te cagas. Pero, para la música que hago, que a mí me gusta que suene cruda, que suene DIY, me funciona. Mazo de temas se han hecho así y es un preset que no sé, que es una mierda realmente, pero que suena de puta madre.
Bueno, pero mola. Funciona, que eso es lo más importante.
Sí, sí. Make it happen y do it yourself.
Con todo eso que has dicho de los lemas, hay un concepto que en el mundo de la producción creo que es muy importante recalcarlo: el sonido chungo. Para que una producción sea sonido chungo, ¿qué tiene que ser? ¿Qué tiene que tener que digas «buah, esto es sonido chungo»?
Uf, es que no quiero ser yo un policía de la música, hermano, porque la música cada uno la disfruta lo que quiera y no hay nada peor que alguien que no te deja divertirte, ¿no? Para mí el sonido chungo es la música “urbana” de gente que dice música “urbana”, ¿sabes? No sé, para mí sonido chungo es toda esta música que no tiene ninguna ambición por tener personalidad o por ser colorida.
«Para mí el sonido chungo es la música urbana de gente que dice música urbana«
JOHNNYFUU sobre el sonido chungo.
Arroz con pollo, totalmente.
Sí, arroz con pollo, literal. Que yo qué sé, puede haber música comercial todo guapa, ¿sabes? Hay mucha música muy sobreproducida hoy en día; creo que esa es la clave. Y a mí personalmente pues me gusta eso, me gusta el punk, ¿sabes? Para mí la música más guay es la que hace un adolescente todo rallado en su cuarto con dos trastos viejos, ¿sabes? El sonido chungo nace de una coña entre el Roomtrash y yo para hablar eso, de la música urbana que ha perdido toda la esencia original de la música urbana; que odio esa categoría.
Veo que te da mucho coraje ese término, el de música urbana (risas).
A mí me da un coraje, hermano. ¿Tú ves a los guiris diciendo «urban music»? No hermano, ellos dicen «rap», porque es que es rap todo. Todos estos géneros que estamos hablando, hay un pavo rapeando de un modo u otro. Es que para mí es todo rap, hermano: el dancehall es rap, el reguetón es rap, el trap es rap… Ya está, hermano (risas).
Con todo eso que has dicho del sonido chungo, me viene una pregunta y es que, dentro de una producción, ¿qué parte de la producción te parece indispensable dentro de cuando tú haces un tema? ¿Qué es lo primero en lo que te centras? Que luego cuando tengas que revisar digas: «Vale, esto es lo último que voy a revisar porque es lo más importante».
Me gusta mucho jugar con las estructuras de las canciones, creo que eso le puede dar mucha personalidad a una canción, ¿sabes? Yo soy muy de melodías, en verdad. Yo creo que un beat bueno tiene una melodía sí, que te cautive y, sobre todo, que mazo de productores pecan de esto, que le dé espacio al cantante. Para mí, tú tienes que poner el folio sobre el que va a pintar el cantante. También hay estilos en los que tiene que estar todo muy recargado y tal, pero, para mí, menos es más. Y luego, a mí me gusta producir el tema entero, tipo grabar el tema, ayudar con la escritura, componer y demás. Hacer canciones, más que beats, ¿sabes? Para mí la parte del cantante ya es que consiga transferir su personalidad a la canción.
Me gusta una parte que has dicho, que es lo de ayudar a escribir. Y es que me han dicho que tú ayudas bastante en el estudio, por ejemplo, al 8Belial. Me han comentado eso, que tú ayudas a escribir. Entonces, creo que entra mucho en la figura del productor de a día de hoy. El productor cada vez se puede desglosar más en uno que solo hace el mix, uno que solo hace letras u otro que solo hace beats. Entonces, ¿tú esa faceta de 360 grados la ves ventajosa frente a este tipo de especializaciones?
Yo creo que sí. O sea, por ejemplo, a mí no se me da muy bien mezclar y masterizar. Sé lo básico y te lo saco adelante, pero siempre prefiero que alguien especializado en eso lo haga. Y personalmente, a mí me gusta hacer el beat, grabar la canción y ayudar en todo lo que es la composición de la canción y tal. Pero bueno, son métodos y métodos, ¿sabes? También hay conocer tus virtudes y tus defectos. Porque también veo a mucha peña, sabes como el rapero este, el Russ ese que decía “no, porque yo me escribo, mezclo, masterizo, produzco, grabo los vídeos, me limpio el culo y tal”. Es como bájale, ¿sabes? Yo sé las cosas que se me dan bien y sé las que no, y las que no se me dan tan bien pues no pasa nada por ceder o delegar en otra persona, ¿sabes?
Es que sobre todo por el tema de que, por ejemplo, ha salido ahora la figura del… Bueno ya estaba, pero ahora como que se ha asentado mucho más, el tema del sample-maker, el loop-maker, o cosas de ese estilo que creo que al final no le quitan esencia a la producción, pero creo que es una forma de accesibilizar la producción a más gente.
Sí, o sea, está bien, pero también siento que como productor tu tarea un poco es igual no ser un maestro en todas esas movidas, pero más o menos sacar adelante todo, ¿sabes? Tampoco vas a masterizar como el ingeniero de master de Kanye West, y yo mismo me lo puedo aplicar, eh, yo soy bastante paleto en cuanto a eso. Pero no sé, algunas veces en sesiones de estudio sí que veo a peña que hace siempre una sola cosa, ¿sabes? Y como productor yo creo que tu objetivo es adaptarte a los artistas y saber aportarle una serie de herramientas variadas para que la canción esté todo guapa, básicamente.
Vamos a pasar ahora a hablar de tu discografía. Siempre me gusta hacerlo definiéndola con un color o con algo, porque yo creo que todo al final se puede englobar en algo. Yo quiero que definas todo tu catálogo con una marca de ropa.
Madre, qué buena pregunta, tío. Supreme, hermano. Supreme New York, 100%.
Bacano, eh.
Si lo piensas yo creo que Supreme es como… Yo qué sé, Disobey es una movida todo Supreme, ¿sabes? Pero a su vez Supreme, si tú te metes a ver su ropa, hay cosas todo raras, todo guapas, todo experimentales; alternativas, aunque esa palabra me pone un poco negro, pero bueno (risas). Supreme tiene todo el lado hypebeast, pero también tiene una faceta de moda muy guay y muy guapa.
La verdad que veo lo que dices, porque “Disobey VOL.1”, “Disobey VOL.2”, me recuerda mucho a mí a los Bape, Louis Vuitton cuando estaba en su época, Gucci… Y lo demás que tienes, por ejemplo, tus últimos trabajos aparte de bueno, de “STAY FUU”, que ha salido hoy…
Sí, sí, qué bueno, que ha coincidido justo. Porque tuvo un problema la semana pasada y no pudo salir. Así que ha sido como una señal del FUU, hermano (risas).
Mira que hoy te iba a preguntar, “oye ¿cuándo va a salir tu EP?” y anoche cogí y dije “hostia, ya me lo escucho del tirón”. Ahora hablaremos en profundidad, porque tiene cosas muy chulas. En cuanto a lo demás, bueno, has participado en “El Príncipe”, “CLAPALOT”, “BASED NATION”, “CHETO MAL” con el Ezequiel… Tus trabajos son muy variados y me gustaría que me dijeses en cuál es en el que más bien te lo has pasado produciendo.
Uf, qué bueno, eh. Me gusta que me hayas preguntado por pasármelo bien porque a mí en la música -y de hecho creo que esa también es el motivo por la que he elegido Supreme- me gusta ser un niño, ¿sabes? Tipo, jugar y pasármelo bien. Es que dentro de que sea un trabajo menos divertido que, yo qué sé, “CLAPALOT”, que son todo barras de chorra, “DEAF AF” es que me mola mucho, tío. Estoy muy orgulloso de ese proyecto porque además toca bastantes palos, ¿sabes? Y lo hice ahí con Biberón mano a mano. Es que Biberón y yo somos una dupla épica en cuanto a música, estamos todo el día mandándonos cosas y retroalimentándonos. Y sí tío, me divertí un montón haciéndolo. Ese proyecto lo grabamos en 4 días o algo así, ¿sabes? En cuatro sesiones.
Con el Biberón tienes muy buena química. Me han dicho que estáis haciendo Grime si no me equivoco…
Madre, tienes todo (risas). Sí, hermano, es que estamos haciendo “DEAF AF 2”.
Ah, qué loco. Qué loco.
Claro, claro. El grime es un género que a mí siempre me ha molado pila y le hemos metido algunas influencias en lo que llevamos del proyecto, vamos.
Hablemos sobre tu último EP, “STAY FUU”. Uno de los temas que más me ha llamado la atención es “121”, un tema completamente instrumental. Háblame un poquito del EP y de cómo entra “121” en el mismo.
Yo no tenía mucha intención de sacarlo, ¿sabes? O sea, sí que tenía intención de sacarlo, pero no lo hice pensando «voy a hacer un EP». Fue más como he estado trabajando en un sonido más o menos últimamente. Me parecía que pegaban estos temas en común y me apetecía empezar a mostrar un poco música por mi cuenta sin depender de un cantante. Y nada, eso, junté una serie de temas que me parecía que tenían una dirección parecida en su sonido. Sobre el de “121” es eso, porque sí que a veces, yo qué sé, pues eso, diversión hermano. Yo es que te lo juro, me lo paso muy bien haciendo música.
De los 5 temas, ¿cuál es el que más te gusta?
Pues yo creo que el de “Confusión”, con Carmen (Carmasutra). Es el tema más único que tengo en mi discografía, porque es que no es un tema ni de rap, ¿sabes? Ni de hip hop siquiera. Es como una cosa medio electrónica, medio pop; no sé, es mazo Crystal Castles. Y nada, hice ahí con la Carmen, que es una de las chicas de Stereo Madness, que es amiga mía de hace años. Me quería también abrir a más cosas, que es que apenas he grabado con chicas en general y me parece que mola que se abra también la gente a no estar escuchando a un pibardo todo el día. Y a otros géneros, que a mí me encantan los 808s y el autotune, pero hay mucha más música por ahí. Entonces sí, yo te diría ese porque dentro de mi catálogo es el tema más único que tengo.
A mí me ha llamado la atención porque esta mañana de hecho iba escuchándolo en el coche y estaba tardando en procesarlo, ¿sabes? Es una movida completamente diferente.
Es que eso es lo que me gusta de ese tema, que yo creo que descoloca a la peña un poco. Lo hicimos mazo pensando en Alaska y Dinarama. Tipo, que no tiene nada que ver, pero a mí me suena chulo.
También quería que me contases un poco sobre el single, “Trip”, el único tema que cuenta con una colaboración de otro productor, damnpablo. ¿Cómo termina colándose en el tema?
Ya llevo un tiempo haciendo cosas con él. Un día habíamos quedado ahí con el Roa, con el Roomtrash. Fuimos al estudio y nada, hicimos ese beat. Se grabó el Roa el tema, luego se subió Biberón y justo me encajaba que flipas con todo esto del EP cuando fue tomando forma y para allá que fue, ¿sabes? Y nada, con el Pablo (damnpablo) de puta madre, le mando un saludo si lee esto. Es un chaval de puta madre con el que siento que le tengo bastante gusto en común y nos entendemos bien en el estudio, ¿sabes?
Ahora que lo dices, ¿con quién te sientes más cómodo en el estudio? El que dices «vale, cuando llego al estudio y me junto con X, estamos en sintonía completa».
Con Biberón, 100%, Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos. Nuestra manera de ver la música es muy parecida y las cosas que nos molan son muy parecidas. Igualmente, hay cosas suyas que no tolero y viceversa, pero nos entendemos muy bien. Y él es que es buenísimo en todo lo que hace, además que es multidisciplinar; por ejemplo, tiene una estética que es la polla. Es el puto amo. Yo tengo mi movida guay con la música, pero es que él la tiene con la música, con el diseño, cantando… O sea, es increíble el cabrón, es el puto amo en la visión que tiene artística, ¿sabes?
«Es como que nos leemos, ¿sabes? Más allá de que seamos amigos de antes de la música, es que coincidimos»
JOHNNYFUU sobre su complicidad con Biberón.
Es muy loco en todos los sentidos, la verdad. Coincido mucho en lo que dices, además de que creo que es un perfil de artista con los que gusta trabajar, y más tú que eres muy creativo a la hora de producir. Vamos a pasar a la parte final. Hay tres preguntas, una de ellas te la hace el productor del anterior episodio, Gese Da O.La pregunta es: ¿Qué prefieres, los sintes o el sonido electrónico? Quiero imaginar que se refiere a qué prefieres: ¿un sinte físico o un sinte electrónico?
Buah, Gese momento (risas). Con el Gese he estado haciendo beats alguna vez y es una bestia. Pero es que claro, es que viene de otra escuela muy de hardware, ¿sabes? De MPC, de tal y cual. Yo es que apenas he tenido oportunidad de currar con esas cosas, en verdad. Es que me pones un sinte así chetado delante, por ejemplo, cuando curro con Sami Deluxe, que obviamente curra con esas cosas, y me pierdo mazo. Entonces, te tengo que decir 100% sintes electrónicos, que es lo que he manejado. Igual si de repente me da por ahí me vuelvo un friki que te cagas. De hecho, me gustaría, porque siento que como productor siempre tienes que estar renovándote y creo que es algo en lo que me falta mazo de calle, ¿sabes? Tipo en hardware físico y todo el rollo. Por ejemplo, Virtual Flavor también sabe de eso un poquito y me gustaría tener un poco más de conocimiento en ese aspecto, la verdad.
Y las dos últimas. ¿Qué es para ti la música?
Hermano, pues para mí la música, obviamente, es una pasión, es una cosa que día a día respiro, ¿sabes? Pero simplemente son ondas de sonido que suenan guays juntas, ¿sabes? (Risas). No sé, como que tampoco me gusta la peña que se da esos aires de grandeza y tal. O sea, obviamente la gente tiene sus talentos y sus virtudes, pero no sé, tampoco me gusta el rollo ese tan zen aquí de creerte Jesucristo por hacer música guapa, ¿sabes?
Todo místico, ¿eh?
En general, la peña que no se toma demasiado en serio a sí misma, me cae bien, y por eso me gusta la música que es así yo creo, ¿sabes? Con el Biberón lo hablo mucho sobre esto, porque a veces haciendo música como que uno de los dos se pasa de intenso, ¿sabes? Y le decimos el uno al otro, tipo: «Pss, bájale, que hay que mantenerlo ignorante y basado, amigo».
Es que al final la música es lo que tú dices, es para pasártelo bien y yo qué sé.
Sí, hermano. It’s not that deep.
Y bueno, la otra pregunta es: ¿Qué hace que tu música sea tu música?
Pues yo creo que enlaza bastante con esto que hablaba. O sea, mi música lo que me gustaría que la gente se lleve es, personalidad, hermano; que cada uno sea uno mismo y no se tome tan en serio todo. Mola eso de autoexpresarse, pero desde la espontaneidad. Como un niño.
Qué guay. Pues bueno, la última cosilla. ¿Algo que quieras decirles a los productores que hay ahí fuera, que no se lo pasan bien y que están amargados en su casa? (Risas).
Amigo, dale un feriado. Tipo, ya fue, ¿sabes? (Risas). No hombre, decirles que la música es algo súper divertido. Pásatelo bien, cabrón, y si no te lo pasas bien haciendo música, hay muchos trabajos más productivos para la sociedad, ¿sabes?
En el mundo de la música, «hambre» se ha convertido en uno de esos términos que utilizamos en 9 de cada 10 frases. Cuando hablamos de «tener hambre», hacemos una metáfora que describe un estado mental y emocional visceral. No, no es que un artista lleve sin comer todo el día; se refiere a una ambición inquebrantable y una necesidad casi biológica de trascender a través del arte. Hoy nos acompaña un productor que, si buscas la palabra «hambre» en el diccionario, su nombre aparece como primera acepción: Sneaky Wh.
¿Quién es Sneaky Wh? Yo sé alguna cosita sobre ti, como por ejemplo que empezaste a producir cuando tu hermano se iba de casa.
Sí (risas). Yo empecé produciendo con el ordenador de torre que había en mi casa. Mi hermano hacía música y yo me metí en el ordenador y vi el FL Studio. Yo sabía lo que era, pero nunca lo había tocado. Lo vi y dije: «Voy a probarlo». Claro, el primer día no sabía nada, no había visto ni un tutorial ni nada. Y lo vi, lo probé, dije: «Hostia, esto está guapo, voy a empezar a hacer temas, lo que sea», ¿sabes? A mí me daba como vergüenza que mi familia lo supiera. Entonces, producía cuando mi hermano y mi madre se iban de casa. La movida es que yo tenía el FL Studio, era la demo; ni crackeado, ni comprado ni nada. En la demo del FL Studio tú no puedes guardar las cosas. Es decir, yo producía y, si mi hermano se iba dos horas, pues yo tenía dos horas para producir, exportarlo y ya no podía volver a abrir ese proyecto. Empecé a producir a escondidas, ya después me compré mi portátil para la universidad; a partir de ahí ya empecé a producir yo solo.
Qué guay. Además, me resulta curioso eso de que te daba vergüenza y ahora tienes casi tres cuartos de millón de oyentes (risas).
Sí, sí. Una locura.
Hablemos un poquito sobre tus referencias, aunque una de ellas la tengo aquí detrás.
(Sneaky Wh coge un vinilo de Michael Jackson)
Si no me equivoco, tu abuela te ponía Michael Jackson, ¿no?
Sí. En mi casa, a mi abuela siempre le ha encantado Elvis. Siempre ponía Elvis y Michael Jackson a tope también por mi tío. Allí solo se escuchaba eso, no por nada, sino porque era la típica radio de discos; y solo tenía cinco o seis discos, todos de Michael Jackson y de Elvis.
Qué loco. Y aparte de ellos, ¿qué más referencias tienes?
Siempre he escuchado eso de pequeño. Después ya empecé a meterme en el mundo urbano, el rap y tal. Escuchaba mucho C. Tangana, por mi hermano; me lo enseñó y me flipó. Y después, ya pues todo lo que fue saliendo como Rels B y toda esa movida. Empecé tarde, en verdad, a interesarme por la música.
A ver, nunca es tarde. Por ejemplo, yo a Cruzzi lo conocí relativamente tarde porque empecé con música en inglés. Que, por cierto, de música en inglés, yo sé que hay un artista que te gusta mucho que se llama Kanye.
Sí, sí, sí, sí (risas)
Y de sus discos, el que más te gusta es “Ye”. ¿A que sí? Con la música en inglés también jodes bastante, ¿no?
Sí, sobre todo por a nivel de producciones y toda la historia de la industria y demás. Ahora me estoy viendo el documental de P. Diddy que ha sacado 50 Cent; es una puta locura. Me encanta todo a nivel producciones y el cómo evoluciona allí.
«Creo que hay que estar interesado de lo que pasa allí para poder estar actualizado aquí en España»
Sneaky Wh sobre la música de U.S.A. y su impacto en el panorama nacional.
En cuanto a productores, ¿quiénes son en los que más te fijas?
Hombre, Pharrell, Kanye West, Timbaland… Toda esa movida me encanta.
Guay, esos son muy tops. Bueno, vamos a pasar un poquito a hablar de producción, porque aquí lo importante es que hablamos de productores. ¿En qué DAW trabajas?
Yo curro con FL Studio. Empecé con él y ahí me he quedado. Y no pienso cambiarme. O sea, cuando he estado con otros productores en sesiones y tal, sí que lo he probado, pero estoy muy acostumbrado al FL Studio. Ya tengo todo ahí arreglado y apañado
Sobre plugins y tal, ¿cómo te manejas? ¿Qué es lo que más usas?
Pues utilizo mucho el Zenology, todo lo de Roland, de SRX… ¿Qué más te puedo decir? Al SkyKeys le estoy metiendo ahora mucho también. De todo un poco, en verdad; pero el Zenology y tal me encanta.
Tío, todos me decís siempre los mismos: el Zenology y el Omnisphere.
Yo el Omnisphere no lo tengo porque ocupa mucho y soy un poco cateto para descargarme las cosas, pero ahí está.
Bueno, una vez hablé con Allan Parrish y me dijo que utilizaba el Fruity Loops, el nativo del FL. De plugins nativos no me hablan mucho. ¿Tú has toqueteado algún plugin nativo?
Sí, el Flex. Un plugin que se llama Flex. Está guapo y hay cosas guays. Al final, da igual el plugin que uses; es tu creatividad y lo que puedas hacer. Todos los sonidos son buenos.
Ya que hablas de creatividad, ¿qué sonidos son los que más te mola trabajar?
Bueno, ahora estoy currando mucho con D.Valentino y estamos en eso: R&B, pop, así rollo “SWAG” de Justin Bieber. Ese sonido nos encantó y estamos buscando y trabajándolo mucho en eso. Un pop así blanco y blandito, ¿sabes?
¿Qué prefieres, “SWAG” o “SWAG II”?
El uno, pero “SPEED DEMON” de “SWAG II” me encanta.
Es que tienen unas producciones guapísimas. Está muy guapo el sonido de ambas partes de “SWAG”. Aquí en España hay bastantes artistas como D.Valentino o, aquí en Granada, un chaval que se llama Marcel, que le meten muy duro a temas con este rollito. Creo que es relativamente complicado replicar lo que hace Justin Bieber.
Sí. O sea, a mí me encanta, pero si me pongo a pensar qué artista puede hacer eso aquí en España, me sale D.Valentino. Para mí es el tío perfecto para hacer eso. Entonces le dije: «Tío, si a ti te flipa y a mí me flipa, vamos a hacerlo», ¿sabes?
Aparte que tiene un vozarrón y tú lo tratas muy bien, ¿eh? El tratamiento de voces me parece muy curioso porque eso es algo complicado.
Sí, aunque bueno, el Diego (D.Valentino), sus voces las toca él.
Ah, ¿sí?
Sí, pero después yo le hago todo lo que son arreglos y demás; toda esa movida la hago yo. Aun así, él tiene su preset. Él se toca la voz de todos sus temas, no deja que nadie las toque (risas).
Ya que hablamos de las voces, yo sé que hay una parte que te gusta de componer y producir que es hacer toplines. Cuéntame un poquillo, porque eso está interesante. Hay pocos productores que hagan toplines así y que lo digan abiertamente.
Bueno, yo también vengo de cantar. O sea, yo empecé a la vez produciendo y cantando. Siempre que el artista me deje, yo compongo con él y le ayudo en lo que quiera. Lo que él me permita hacer, yo lo hago. A mí me encanta. Yo sigo cantando en mi casa tranquilamente, solo que no saco nada porque creo que me está yendo bien esta faceta de productor. Voy a centrarme en esto, voy a explotarlo y ya habrá tiempo para cantar.
Pero, lo de cantar, eso… (risas)
Está ahí, está ahí (risas)
Eso me gusta, sobre todo lo de la faceta de compositor. Al final yo creo que la producción es algo más que simplemente hacer un ritmo. Dentro de la producción, ¿qué parte te resulta más curiosa?
Cuando empecé, hacía producciones rápidas; era un beatmaker. Lo que tú tienes en la cabeza sobre lo que es un beatmaker, así era yo. Hacía un beat, se lo pasaba al artista y lo que saliese, ha salido. Ahora, yo creo que me estoy centrando más en trabajar las producciones, tener más una visión y saber llevar al artista. Yo creo que eso es un trabajo que con los años y la experiencia vas aprendiendo y te das cuenta que es más importante incluso que la propia producción. Saber llevar a un artista a un sonido que él quiere y que los dos queréis, que salga un producto bueno, y trabajarlo hasta el final es muy importante.
Eso que acabas de decir hace que me venga a la cabeza una cosa que leí el otro día de Metro Boomin. En una entrevista decía algo así como: «Se nota que ahora los discos no son discos como tal, parecen más una mixtape de varios productores». Está guay que los productores queráis hacer como un proyecto “de un solo productor”, ¿sabes? Creo que eso es algo top.
O sea, yo lo hice así con el Mvrk y D.Valentino, no sé por qué, la verdad; pero sí, lo trabajé yo solo. A mí me encanta como hacer trabajos que tengan mi sonido, mi visión y sea solo yo; al final, nadie interfiere y es 100% mi sonido. Pero ahora también me gusta trabajar con otros productores y con otros músicos que me ayudan un montón. Al final, según voy creciendo y tal, tengo otras inquietudes.
¿Con qué otros productores te gusta currar?
Hombre, con el 17Beats un montón, es pana máximo. También con NAVN, con quien hice entero el último álbum del Ters.
¿Y con qué productor te gustaría currar? Así que digas: «Buah, ojalá hacer algo con este».
¿En España?
Sí. Bueno, y también si quieres de fuera…
De fuera podemos fantasear infinitamente, pero aquí en España me encantaría con Cookin Soul o con Steve Lean. Así leyendas, ¿sabes? Alizzz también me flipa.
Buah, Alizzz. Primera persona que me habla de Alizzz. Esto es espectacular.
Leyenda, hombre (risas).
A mí me parece tochísimo. Todos los discos y el rollito que tiene me flipan. Y, por fantasear, ¿uno de fuera?
Hombre, Pharrell, 100%.
Súper top. Y, retomando lo que habías dicho sobre hacer algo muy conjunto y muy trabajado, me gustaría que le definieras el conjunto de tus producciones con un color.
Simplemente. Es que no hay más que decir (risas) Vale, vamos a seguir un poquito hablando sobre producción. Quiero que ahora me digas un tema que te hubiese gustado producir.
La intro de “SWAG”, “ALL I CAN TAKE”. Me parece una locura, tío. También creo que Justin ha ido por un sonido mucho… Bueno, también está Mk.gee a las producciones, que también es otro productor que te podría decir que me encantaría currar con él. Y me parece una locura y me llama mucho la atención los drums. Son muy ochenteros, muy inspirados en Michael Jackson y todo eso. Me flipa y también lo estoy buscando últimamente.
Qué guay, sobre todo lo que has dicho de los drums. Con esto me viene una pregunta: ¿qué crees que es lo que le da cuerpo a tus producciones? Algo que digas: «Esta es la columna vertebral».
Eso depende del beat y de la canción, pero yo sobre todo soy muy friki de los bajos y los drums. Para mí, es lo que más me curro y trabajo y yo creo que tengo idea. Porque, al final yo no he estudiado teoría musical ni nada de eso; no creo que pueda hacer algo muy loco a nivel musical. Aunque mucha gente me dice: «Hostia, eso está muy guapo». Pero yo creo que los drums y los bajos me vuelven loco.
Los bajos son la parte que más me gusta. Hay gente que se fija más en otras cosas; por ejemplo, hay gente también conectan un montón con los samples. Aun así, yo creo que los drums al final son lo más global.
Lo que te lleva.
Sí, total. Y, sobre lo de no haber estudiado teoría musical y no tener estudios superiores en música, ¿qué es lo más loco que has aprendido de forma autodidacta?
Todo (risas).
Bueno, pero algo concreto (risas)
O sea, para mí, cuando empecé a producir, era impensable que yo supiera hacer un acorde, ¿sabes? Pero, al final te pones y dices: «No es tan difícil», ¿sabes? Y cuando te pones a hacerlo y estás un año haciéndolo, pues ya está. Entonces, yo qué sé, he hecho producciones que yo mismo me he sorprendido de: «Hostia, lo que he hecho», ¿sabes? Ahora estoy probando mucho tocar pianos y tal. Y a veces yo me extraño de lo que estoy haciendo, ¿sabes? Porque en mi vida he tocado un piano ni sé lo que estoy tocando, pero mola.
El tema instrumentos es loco. Aparte del piano, ¿has tocado o tocas alguno más?
No toco ninguno.
¿Cuál te gustaría probar?
A mí me encantaría tocar la guitarra. Pero no sé, nunca se ha dado. A lo mejor tengo el runrún en la cabeza de querer meterme a clases, aprender y tal. Pero bueno, ahí está.
Pero eso está chulo. Creo que le da mucha organicidad. Además, hace mucha falta en las producciones; más ahora cuando están las IAs. Sobre el tema de inteligencias artificiales, ¿tú cómo lo llevas?
No la utilizo. Quien la quiera utilizar, ahí está, ¿sabes? O sea, tampoco hay que tachar a nada ni a nadie. Está ahí, utilízalo. Si sale bien, sale bien.
Claro, mientras sea de forma inteligente. Mientras que no salga un Kanye, que te haga un “BULLY” todo lleno de IA.
Claro (risas).
Eso es un atentado. Mira que podría estar guapo, pero eso es un atentado, macho.
Ya sabemos cómo es Kanye, un poco loco, ¿no?
Ojalá estar tan loco como él. Eso le ayuda, en verdad, ¿no? Luego le pasa como cuando estaba en Wyoming, en el rancho, que hizo los cuatro discos del tirón. ¿Tú harías algo de eso? Tipo, un camp así.
Sí, 100%. Ahora nos vamos a Tenerife. A mí me encanta currar en camps. Yo tengo la suerte de que ahora solo estoy currando con mis colegas. Me encuentro super a gusto con lo que estoy haciendo. Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal. Me encuentro súper bien. Y no sé, me encanta como nos vamos a Tenerife, nos ponemos a currar allí, aprovechamos que el Diego (D.Valentino) tiene concierto. Estamos en otro lugar, nos vamos a inspirar más… Y me encanta. Con el Ters también hice el álbum en camp todo, en A Coruña. Y bueno, “Ciao!” se hizo todo en Valencia, en la casa de D.Valentino. “La fe que me tengas” sí que es verdad que como fue el primero, lo hice en mi casa, en San Vicente allí, estudiando en la uni, y allí encerrado lo hice yo.
«Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal»
Sneaky Wh sobre dónde se encuentra ahora mismo en su carrera.
¿A hora tienes estudio propio o…?
Yo ahora tengo el publishing firmado con BMG y ellos me dejan estudio. Entonces, yo voy cuando quiera allí, pero también en casa tengo como un home studio muy pequeño. Pero no tengo un estudio como tal que me haya montado súper bien preparado, ni llevo a gente para grabar ni nada. Prefiero estar tranquilo en mi casa, cuando tengo que hacer algo, me pongo los cascos y a disfrutar. Y cuando sí que tengo que hacer sesiones pues voy al estudio de BMG.
En cuanto a sesiones de estudio, ¿quién es el que más te ha sorprendido?
La l0rna. Es heavy. O sea, es heavy, ¿eh? Esa tía llega al estudio y en una hora te tiene el tema, ¿sabes? Es las mejores letras que has escuchado en tu vida y las ha hecho sin pensarlas. Y es como rápida, ella va, se centra y lo hace, ¿sabes?
Tanto Rico Rosa como Kas Rules me dijeron lo mismo. Qué locura.
Y después también el Mvrk, yo que lo he visto evolucionar, lo veo en el estudio y digo: «Wow, es una bestia». Pero ya no a nivel de tirar letras rápido, no. Se centra, sabe lo que quiere, sabe cómo decírselo al productor, manda, ¿sabes? Es una locura.Es un ejecutivo.
Eso me parece fundamental. Al final os ayuda mucho con la comedura de cabeza y los bloqueos creativo. ¿A ti te ha pasado alguna vez a la hora de producir?
Sí, hombre, eso siempre pasa. Al final, los bloqueos creativos están ahí, pero hay que saber llevarlos, ¿sabes? Hay que saber salir de ellos. Para los bloqueos creativos, la verdad que me frustro bastante, pero suelo dejar de producir uno o dos días, hago otras cosas y escucho mucha música y siempre descubro como un sonido que me vuelve a inspirar. Últimamente, estuve ahí como unos días que no me salía nada y me empecé a escuchar el último álbum de Mk.gee y dije: «Wow. Vamos a hacer esto», ¿sabes?
Al final, hay veces que la inspiración te viene de cosas aleatorias.
Sí, tío. Hay una cosa en la que Troya me ayuda mucho. Él es un friki de la música. Yo le digo: «Tío, envíame temas. Quiero descubrir sonidos nuevos». Yo realmente no he escuchado tanta música. Porque, no sé por qué, a mí me gusta producir, pero nunca he sido un friki de la música de: «No, este álbum de tal, de este productor…» Nunca he sido así. A mí me falta mucha música por descubrir, y Troya me ayuda mucho en eso. Cada vez que me pasa cosas nuevas digo: «Buah, esto está guapísimo». Yo soy como una esponja, voy recogiendo y voy haciendo.
Vamos a pasar al tema estrella de la sección. ¿Crees que el trabajo del productor está tan reconocido como el del vocalista? ¿Crees que se debería poner el foco también en los productores y dejar de verlos en un plano secundario?
Bueno, es que hay productores que quieren eso, ¿sabes? O sea, siempre ha habido productores que han querido dar la cara y han querido ser un artista más. Y siempre hay otra rama de productores que simplemente quieren estar en la sombra; quieren producir, estar tranquilos y que nadie sepa de ellos. Y están currando a gusto, ¿sabes? Al final cada uno toma las decisiones en su carrera y todo es respetable. A mí me parece que hay que darles más voz. Para mí un productor es un artista más, igual de importante que la voz que canta. Y yo lucho por eso. O sea, yo me siento un artista más. Quiero ser un artista más, quiero que mi cara se vea, por eso hago DJ sets. Quiero que sepan que ese beat lo he hecho yo, que ese ritmo lo he hecho yo. Y después pues hay otros productores que simplemente les gusta estar tranquilos, ¿sabes? Hay muchas ramas, cada uno se tiene que buscar la suya. Tú piensa en esos chavales que no los conoce nadie. Están tranquilos en su casa, ¿sabes? Si tienen 17 años viviendo con sus padres y están ganando un pastizal desde su casa sin moverse ni un centímetro. O sea, es una locura, ¿sabes? A mí me parece igual de loco que tener un nombre.
Ya ves si loco, sí.
Yo creo que también los productores, si quieren tener una vida artística más larga, creo que si tú te haces un nombre es más fácil. Si tú estás desde tu casa y haces placement y envías beats a todo el mundo es más difícil extenderlo en el tiempo. Entonces yo siempre tengo ese runrún de: «Hostia, ¿yo en cinco años qué voy a hacer?” No tengo carrera, no tengo nada. Tengo que hacerme un nombre para que esto sea lo más largo posible, ¿sabes?
Ya que has hablado antes sobre darte a conocer con los DJ sets, me gustaría que nos contaras cómo empezaste a pinchar.
Me pasó todo lo del Mvrk, del disco. “La fe que me tengas” va bien y empieza a ser conocido. Troya, mi mánager, me dice: «Tío, ¿por qué no empiezas a dar DJ sets? Yo no he pinchado ni he visto un plato en mi vida. Eso fue hace un año y medio ya. Me dijo: «Te voy a buscar bolos, ¿sabes? Y vas a pinchar». En ese momento, para mí era un embarque. O sea, yo los primeros sets los pasaba fatal porque me ponía muy nervioso, ¿sabes? Me compré una mesa, practiqué un poco, pero iba inseguro. La primera sala que hice, con todo lo del Mvrk, estaba llena. Y yo decía: «Coño, es que… ¿qué hago aquí?» Pero bueno, empecé así. Fue yendo bien, fueron saliendo bolos, me iban llamando de más sitios y pues me fue interesando más. Al final, gracias a Dios la música que yo produzco va bien y cuando la pincho en las discotecas mola. Cuando pincho un tema mío y veo a la gente loca, es lo que más feliz me hace, la verdad.
Qué guay. Y bueno, hemos estado hablando durante toda la entrevista de tus producciones y has mencionado que si Mvrk, que si D.Valentino… Pero yo sé que, por ejemplo, cuando acabaste “La fe que me tengas”, ¿en qué estabas currando?
¿Eso quién te lo ha dicho, tío? Seguro que ha sido el Troya. Sí, hicimos “La fe que me tengas” y yo en ese momento, cuando conocí al Mvrk, yo iba a sacarun álbum cantando. ¿Qué pasa? Claro, sacamos “Algo nos olíamos” y fue como un tiro el TikTok. Luego sacamos “Niebla”, que también fue bien y después sacamos el álbum. Y dije: «Ahora que la peña me está conociendo como productor, ¿es buen movimiento sacar un álbum cantando ahora y mezclar a la gente?». A lo mejor hubiera ido de puta madre y otro gallo cantaría, pero me pareció que no era el momento y dije: «No lo saco». Lo dejé ahí, me puse a producir y bueno, aquí estamos (risas).
Pero bueno, aun así, tienes mucha música tuya cantada que no ha salido.
No, no. Ni va a salir (risas).
¿Ni va a salir?
Por ahora no. Tengo que estar muy seguro de que esos temas me gustan. Además, yo al venir de ser productor quiero que te explote la cabeza al escucharlo, ¿sabes? Yo qué sé, Alizzz para mí lo hizo muy bien. Estuvo su tiempo, pasó todo y ya salió cantando con su movida, la que quería hacer y la que ha mantenido hasta ahora. Y eso es lo que quiero hacer yo, en verdad.
Bueno, aun así, en la faceta de productor, tú estás trabajando en cosas, ¿a que sí?
Sí, sí.
¿Como qué? Algo que se pueda decir (risas).
Estoy preparando mi álbum de productor. Estoy ahí currando, haciendo sesiones y quiero currármelo bien. Y después pues nada, con el Valentino a tope. El álbum de productor lo llevo con calma.
Bueno, vamos a pasar a la parte final de la entrevista. Te traigo dos preguntas, una del productor del anterior capítulo, 17Beats, y otra de alguien con quien has trabajado, ThePauSing. La de 17Beats es: «Si tuvieras que hacer un disco colaborativo con un artista, ¿con quién sería?»
¿Soñando?
Si quieres, sí (risas).
Es que de España te podría decir muchos. Yo qué sé, con Bon Calso yo creo que me quedaría muy bien. Con Yung Beef me encantaría. Y después, pues yo qué sé, así nivel internacional, podríamos traer de vuelta a Justin Timberlake o algo así, ¿sabes?
Justin Timberlake sería una locura. Y la pregunta de ThePauSing es: «¿Sacarías música cantando? ¿Tienes ganas?»
Ahora no, Pero sigo haciendo música cantando todos los días. Me encanta, pero que ahora no es el momento. Simplemente la disfruto para mí. También digo mucho que el arte deja de ser arte cuando lo muestras al público. Entonces prefiero disfrutarlo yo solo. Cuando alguien opina de tu arte te lo puede hacer más grande todo, pero yo creo que la máxima expresión del arte es cuando solo tú lo estás haciendo. Solo tú tienes una visión y estás en tu mundo y tiene sentido para ti, pero, cuando tú lo muestras al público, nadie ha vivido eso. Entonces todo se tergiversa y realmente nadie va a captar la esencia. Si la captan es porque lo estás haciendo muy bien. Entonces, me quiero centrar en eso, en que mi arte esté chulo, tenga esencia y la gente lo vea.
Bueno Sneaky, pasamos a las dos últimas preguntas. Primero, ¿qué es para ti la música?
Todo. Ahora es mi vida y cuando más la disfruto. Siento que la estoy disfrutando como nunca y creo que me está dando una visión y una perspectiva de mi vida que en mi vida nunca me hubiera imaginado que me hubiera condicionado tanto. Y no sé, yo la disfruto.
Y, por último, ¿qué hace que tu música sea tu música?
Mi cabeza. Al final, yo creo también que el no haber estudiado música, hace que mis producciones sean únicas también. El ser tan cateto, ¿sabes? (risas).
No, hombre, tampoco eso (risas).
No, pero la ignorancia a veces te hace experimentar mucho y descubres cosas guays.
Y bueno, por último, ¿algo que quieras decirles a los productores que están ahí, que no conozca a nadie o alguien que quiera empezar en el mundo de la producción?
Nada, seguir produciendo. Al final, cuando te gusta algo, te obsesionas y cuando te obsesionas consigues lo que quieres. Disfrutad de lo que hacéis, no esperéis nada, estudiad, buscad un trabajo y haz música porque te gusta; si te toca, te tocará. No os cerréis a nada, conoced a gente, currad con muchos artistas y que seguid explorando vuestro mundo.
La soledad encierra a las personas en su mundo interior. Este suele actuar como una pared en la que los sentimientos juegan al frontón, encogiéndose hasta que tu cabeza sea una bomba de relojería.
Para algunos, la mejor manera de evitar que esas paredes mengüen es expresarlo a través del cine, la pintura, la música. Para Cameron Winter, aprovecharse de esos pensamientos intrusivos y transformarlos en teclas de piano o voces rasgadas es su superpoder. La angustia hacia un futuro inestable, una búsqueda del individuo como llave a la felicidad… En fin, el amor al prójimo y a uno mismo. ¿Cuántos podemos decir que hemos descifrado esto?
Heavy Metal no inventa la rueda, tampoco pretende hacerlo. Es el relato de un artista en el ápice del éxito sin necesidad de alardear de ello. La cabeza de un prodigioso poeta que, pese a lo reconocido que está su talento, no logra encontrarle el sentido al camino que está recorriendo. Recuerda a los puntos más ácidos de Bojack Horseman o los fantasmas que retrata Kiyoshi Kurosawa en su obra. Si bien es mucho más esperanzador, su fondo es melancólico y solitario. Sus letras reniegan de convencionalismos, recurre a lo absurdo y divertido para retratar sentimientos muy concretos. ¿De qué sirve un “siento que nadie me entiende” cuando puedes decir “i’ve been getting spanked by everybody lately”? A eso me refiero.
Si bien muchos conocimos al joven Cameron con su banda de Brooklyn Geese, algunos hemos decidido acurrucarnos en este rincón de su discografía en solitario. Nos sentimos más comprendidos en un álbum tan humano, que pese a su simpleza respecto al reciente Getting Killed de la banda, logra evocar más sentimientos y preguntas dentro de nosotros. Es mi disco del año porque, pese a los buenos ratos, he tenido momentos de introspección que han cambiado mi manera de ver mi futuro, pero sobretodo mi presente. Heavy Metal es una palmada en la espalda, pero también una señal de advertencia sobre nuestro propósito en el mundo. Sobre nuestra manera de relacionarnos con él y con la gente que habita en nuestra vida.
Cameron Winter, pese a las alabanzas de grandes críticos musicales, no se siente suficiente. Se compara, se fustiga, reniega de su reputación. Es un impostor en su propio proyecto, lo cual vuelve todo el mensaje del disco algo más oscuro. El sentir que nadie entiende tus frustraciones, que nadie termina de entender lo que estás haciendo. Su disco me ha abierto las puertas a entender problemas que previamente no lograba ni enunciar.
Queda mucho trabajo por hacer, pero este disco es un pequeño recordatorio de que no estás solo. Y eso ahora mismo es todo lo que necesito.
La escena de Valencia está más a fuego que nunca. Y tanto que a fuego, como que el protagonista del episodio que hoy puede ser de lo más ardiente de la comunidad: DJ residente en La3, ingeniero tras bangers como «platanomelón», «Paseo de Gràcia» o «sexy» y artífice de «PHACES». Hoy entrevistamos a 17Beats.
¿Quién es 17Beats y cómo empezaste a producir?
Soy 17Beats, Xavi o como me queráis llamar. Soy un productor y DJ de Valencia que ha trabajado con Bluu, D. Valentino, Tarchi, Gatti… Llevo ligado a la música desde hace bastante tiempo; por ejemplo, toco el saxo desde los 8 años. Siempre me ha gustado la música. Las inquietudes de querer hacer música y esa pasión que tenía por ella me hicieron investigar a ver cómo podía yo crearla. Empecé a producir con 14 años, haciendo en el FL Studio EDM y temas bastante lachosos, la verdad (risas). Era de lo que más información había, pues no había muchas cosas de hip-hop. Después de un parón, volví a los 16, ya que me entró el gusanillo con todo esto de la explosión del trap en España.
¿Cuáles son tus referencias?
Mi primer contacto con el hip-hop fue Chris Brown. Gracias a él descubrí a Lil Wayne, y de ahí pasé a Tyga y a Young Thug. En 2014, con toda la movida del trap en España, escuchaba a Pxxr Gvng, Dora Black o BNMP. Al principio lo escuchaba un poco como de coña, porque había muchos códigos y letras que no entendía, aunque musicalmente me gustaba y me hacía clic la figura del productor. Como sabía cómo se hacía la música, me llamaba aún más la atención su figura. A nivel de productores, los que más me inspiran son Steve Lean, Enry K o Royce Rolo.
Me gustaría detenerme en algo que has dicho, concretamente en que sabías cómo se hacía la música. Eso viene de tus estudios en el conservatorio, ¿verdad?
No exactamente, pero sí. Yo estudié en una escuela de música de Castellar, mi barrio aquí en Valencia. Aquí hay costumbre de que cada pueblo tenga mínimo una banda. Como extraescolar, mis padres me apuntaron a la de aquí. Con 6 o 7 años empecé a estudiar música y duré hasta los 11 o así. Yo tengo unas nociones mínimas de solfeo.
Bueno, cierta ventaja te da frente a los que no tienen conocimientos de teoría musical.
Ya no solo a la hora de crear, también ayuda a saber qué estás haciendo. Al saber teoría musical puedes saber qué nota no está en un acorde o qué tienes que hacer para transmitir lo que quieres transmitir. Por darte un ejemplo: a la hora de probar tunes y tal, cada escala mayor tiene una relativa menor; el saber cómo transponer de una a otra te puede llegar a sacar de un apuro en un directo. Además, el hecho de haber escuchado tanta música me ha dado esas nociones extra que pueden ayudar a la hora de componer lo que sea. Aun así, hay productores que no tienen conocimientos de teoría musical y hacen cosas que flipas. Quizás ellos pueden sacar algo más fresco fuera de la teoría.
Ya que estamos hablando de producción, vamos a hablar de la materia en sí. ¿Qué es lo más loco que has aprendido por tu cuenta?
Yo creo que la selección de sonidos. Siempre tengo muy claro cómo quiero que suene algo y cuál es el sonido exacto. Ahora que estoy hablando de la selección de sonidos, el hecho de poder… Los plug-ins tienen muchísimos parámetros. Hay conceptos que nadie me ha explicado pero que, haciendo y deshaciendo, he acabado sabiendo qué efecto tienen sobre el sonido.
Hablando de sonido, ¿qué es lo que más te gusta producir?
Lo que más disfruto haciendo es el R&B. Ahora estoy mucho con los sonidos analógicos. No tengo ni idea de tocar el piano, pero tengo un gusanillo enorme de comprarme un sintetizador. Me gustaría tener algo físico, que tenga ese color analógico y tal. Aunque el R&B sea lo que más me gusta hacer, si estoy aburrido en el aeropuerto o lo que sea, hago un reggaetón antiguo, por ejemplo.
«No me cierro a ningún género, pero si tengo que escoger uno, me quedo con el R&B»
17Beats sobre el género que más le gusta producir
Esa organicidad que hay entre un sinte físico y uno digital es algo que me llama mucho la atención. Cuando Dano en su gira se ponía con la MPC a hacer ritmos en directo, era una sensación mágica.
Yo creo que se nota en el color. Hay algo extra que un plug-in nunca podrá emular. Me pasa lo mismo con el procesamiento de voces. No es lo mismo mezclarlo todo de forma digital que mezclar lo analógico con lo físico. Tener un previo ya le da un extra de calor y calidad a la voz que no le da el conectarlo directamente a la Focusrite. Ocurre lo mismo en el proceso. A la hora de hacerlo, no es lo mismo estar aquí y elegir un plug-in a tener un pedazo de cacharro aquí, empezar a tocarlo y que, por tocar una tecla sin querer, ya te viene algo extra a la mente. Visualmente, también puede aportar algo extra. Molaría tener un Prophet; el problema es que lo mismo te cuesta tres mil “ñapos”.
¿Qué es lo más caro que tienes en el estudio ahora mismo?
Te diría que el Apollo, tío. Son mil euros; no es tan caro como un Prophet, pero no está mal. Tengo también un cuadro que me hizo un colega, Nacho Devis, el que nos hace las portadas. Hizo la portada de «Sexy Con Amor», de Bluu. Inspirado en eso, hizo un pedazo de cuadro que, el día que se revalorice, verás (risas).
Tengo un colega que tiene la portada de su disco en el estudio y eso es masonería pura, eh.
Es un swag que te cagas. Tener exactamente tu portada es una locura, tío.
La portada de tu último disco con Bluu es azul, que casa muy bien con el sonido del disco. Si tuvieras que dar un color a tus producciones, ¿qué color sería?
Naranja, tío.
¿Por qué?
No sé, una luz tenue y cálida; no un naranja chillón de chaleco de cuando tienes un accidente (risas). Un naranja que te acompañe, tipo iluminación cozy.
Naranja chimenea, así acogedor. Al final, la música y el color tienen mucha relación entre sí, pues ambos están unidos por la frecuencia. Imagínate un disco que a lo largo de los temas vaya cambiando la longitud de onda y se forme el espectro en sí. Sería una locura.
Estaría guapísimo, ya ves. Ahora le preguntaré al ChatGPT a ver si hay alguna manera de hacerlo (risas).
Ya que hablas de IA, ¿tú la usas a la hora de producir?
A nivel de sonidos no la utilizo para hacer un sample de tal o de cual, pero sí la uso de inspiración cuando no me sale una progresión de acordes cuando hago un beat desde cero. Hace un par, y cojo uno de aquí y otro de allá. A la hora de mezclar y masterizar también te facilita las cosas. Al fin y al cabo, es una herramienta que te puede ayudar y que creo que nunca va a sustituir el trabajo de nadie, pero que te puede facilitar hacer ciertas cosas. La uso para probar desde cero y resolver alguna duda concreta.
Hacer el mix y el master tiene que ser la parte más difícil a la hora de producir. Si ayuda ahí la IA, mucho mejor.
Es la parte más técnica, digamos.
¿A ti te da pereza esa parte?
Más que producir, sí (risas). En plan, el mix y el master es más un servicio; producir está más relacionado con la parte creativa. Hay peña a la que le apasiona el mix y el master, pero es mucho más técnico que componer o producir. De vez en cuando, es más coñazo.
¿Hay algún artista al que te cueste hacerle el mix y el master?
No trabajo con muchos artistas de seguido. A D. Valentino le hago el master y le echo un cable con los mixes. Él se mezcla, pero si tiene una duda más concreta se la resolvemos Sneaky o yo. Los masters sí que los hago yo, que no suele haber problema. Con Bluu también es superfácil. Tarchi, por ejemplo, tiene que ser complicado, fíjate tú. Solo he mezclado y masterizado el tema que tiene con Sticky, «sexy», pero quizás sus temas y tal deben ser más complicado. Pero eso, más allá de ellos, no tengo ningún recuerdo de nadie con quien me haya sido dificultoso.
En cuanto a producción, ¿qué tema tuyo has disfrutado más produciendo?
A mí, de los que más disfruto y me gozo, serían: “Sexy Con Amor”, de Bluu y coproducido con Sneaky; “Swing Baby”, con LKTN y BabyGoat, que tiene un beat ochentero que quedó superbacano; y “AR&Bluu”, también te diría, que es tipo Pharrell y estoy muy orgulloso de ese tema. Y luego no sé, otros beats que tengo por ahí que son muy de mi sonido. La verdad es que no caigo ahora, tendría que mirarlo (risas). Pero del último disco, de “Sexy Con Amor”, hay algunos beats de los que me siento muy orgulloso.
Está muy guay que tengas varios temas. Hay otros artistas que son más tajantes a la hora de escoger su tema propio favorito. Además, es difícil elegir un tema propio favorito. Y ahora, ¿qué tema que no es tuyo te habría gustado producir?
Te diría que “Jungle”, de Drake. Es sexy, ambiental y bouncy a la vez. Es mi tema favorito de Drake.
Y antes de pasar a hablar sobre tu discografía, si tuvieras que producir un tema para algún artista, ¿a quién te gustaría producirle?
Pues a nivel nacional te diría a Cruz Cafuné. Internacionalmente, A$AP Rocky; aunque su música y mi música no se parezcan en nada, siempre lo he consumido mucho. O Swae Lee, tío. Algo tipo “Won’t Be Late”.
Tu discografía no es corta, precisamente: con Bluu tienes tres LPs, además de muchos singles; también muchísimas producciones a D. Valentino, Rulo901 o BabyGoat. Aun así, yo quería centrarme en “PHACES”, ese proyecto tuyo en el que tú eres el protagonista. Cuéntanos un poco.
“PHACES” es mi espinita clavada, realmente (risas). “PHACES” empezó porque siempre he sido muy tocapelotas con la figura del productor. A mí me ha tocado las narices que infravaloraran mi trabajo, que vinieran al estudio y a lo mejor no te pagaran; eso cuando era más pequeño. Para predicar con el ejemplo, di el paso e hice algo que pusiera en valor su figura. Entonces surge “PHACES”, un proyecto en el que el objetivo es mostrar todo el proceso detrás, tanto a la hora de hacer la canción como de hacer el videoclip que acompaña a esta, que, creas o no, añade valor visual a la misma. El proceso consta de deconstruir el beat, mostrar cómo se graba el tema, cómo se hace el videoclip y algunas anécdotas que vayan surgiendo. Luego se sube el videoclip a Youtube y a Spotify subimos la canción y el beat. Es un trabajo muy completo pero difícil de gestionar.
«Ojalá pueda meterle caña en un futuro, porque añade mucho valor en comparación a subir solamente el tema»
17Beats sobre «PHACES»
Me parece un trabajo muy completo y beneficioso de cara a los productores, pues es un marco de exposición que permite que se reconozca vuestro trabajo. ¿Crees que son necesarios más formatos como “PHACES” para que la figura del productor esté más presente a nivel público?
Puede ser, no lo sé, tío. La verdad es que coincido contigo: añade ese valor para que la peña que lo vea se percate de toda la gente detrás de ese proceso. Eso es un tema; en el caso de hacer un trabajo completo, puedes llegar a dimensionarlo todo. Contenido de este estilo puede ser algo positivo, poniendo en valor la figura del productor. A lo mejor no tan directamente relacionado con la música, pero sí con un lifestyle. Contenido como el que hacen Koboss o Placement Chasers, creo que es beneficioso para realzar la figura del productor, haciendo un contraste entre mostrar nuestro curro y poner en valor al productor. Molaría que hubiera más contenido, pero ahí entra el conflicto de intereses entre ser creador de contenido o productor.
Y hablando de carga de trabajo: aparte de producir, tienes la agenda apretadísima. Entre pinchar, las giras de uno, las del otro… es un no parar. ¿Cómo haces para llevarlo todo?
Los timings de la vida me han venido muy bien. Obviamente, he tenido mi curro detrás, pero, gracias a Dios, los timings han querido que, por ejemplo, las giras no se me solapen. Lo que hace que me mueva tanto y que tenga esa energía para seguir currando de esto es la pasión. Es mi trabajo soñado, lo que siempre he querido. Sí que es verdad que ahora miro la agenda y, entre el fin de gira de D. Valentino, la gira completa de Tarchi o los festivales que surgen ahora, pues no voy a chafar casa. Aun así, es motivo de estar agradecido, porque tanto económicamente como a nivel de repercusión me van a venir genial.
Te pongo en un dilema, ¿prefieres producir o pinchar?
Ningún dilema: producir, de largo.
Vale, guay (risas). Pinchas en muchos sitios; si no me equivoco, eres residente en La3, ¿verdad?
La sala empezó a tener una fiesta con un rollo más urbano que era “Arde” y, luego de eso, La3 empezó a bookear todo el rato a hacer cosas under. Bueno, under, entiéndeme: urbano español, lo que se lleva ahora, que prácticamente está siendo el nuevo mainstream. Entonces, bueno, soy residente en las dos. Además, me gusta moverme. Si me sale bolo en “Casa Pepa”, en “Yelo” o en “Sudor”, en Barcelona, voy de una porque me lo paso bien. Cuando subo a Galicia, que mi chica es de allí, la veo y, de camino, pincho allí.
«Pinchar es la forma más eufórica de mi curro y producir, la más creativa»
17Beats sobre la elección entre pinchar o producir
¿Cuál es el sitio donde más te ha gustado pinchar?
La3 es casa. Antes de “Arde” hacían una fiesta que se llamaba “Guapo”. Era de las primeras fiestas a las que iba donde hacían cosas así, urbanas. Me acuerdo que pinchaba Steve Lean. La primera vez que pinché en La3 fue con Steve Lean, entonces fue algo como: “Hostia, hace cuatro años estabas aquí gozándotela y ahora estás pinchando”. La última vez que fui a Coruña el trato fue genial y el público maravilloso. Fue en BRIT, en “Ghosting Club”. “Casa Pepa” también fue muy especial, porque fue tipo colabo. Y “Recreo”, en Málaga; también hicimos una colabo.
¿Puede ser que hubiera showcase de Bluu?
Sí. Era DJ set nuestro y showcase de Bluu. Pinchaba también Kinara, a quien no conocía en aquel entonces, pero es una bestia; nos puso desde Skrillex hasta la música más turra argentina. Esa fecha, a nivel de energía con el público… Nunca he tenido como ese feeling de pensar que podría haberme tirado un pedo en el micrófono que la gente se estaría partiendo aun así (risas).
En “Arde”, aparte de ti, pinchan contigo Cencii y Amex, ¿no?
Correcto. En “Arde” empezamos de residentes Cencii (que también era el promotor), Amex y yo. Amex le ha producido temas a Duki, a C.Marí, a Deva y a más gente, ¿sabes? Luego, cuando La3 empezó a bookear a DJs de este rollo, pues están Skinyz, Adela BB, Claupi, Sneaky o el Tuti. Como hay muchos residentes, mola, porque no tienes cada finde al mismo pinchando. Es eso, todo muy relacionado con lo urbano. Dios, me da hasta vergüenza decir lo de urbano. Es como el trap en 2016.
Eso de englobar toda la música en género urbano me da mucho repelús. Cada cosa tiene su etiqueta, no creo que haya que englobarlo tanto. Pero bueno, cosas raras de las playlists. Bueno Xavi, vengo a hacerte la pregunta random del día. Yo sé que te gusta mucho tanto el Valencia C.F como la Fórmula 1. En el ámbito del fútbol, si tuvieras que ponerle una canción tuya al post del matchday del Valencia, ¿cuál pondrías?
Intentaría tirar algo con garra, que les diera potencia. Deja que mire (risas). “Tres Puñales Freestyle”, a lo mejor. O “Descendo e Rebolando”, de mmedina, una chavala de aquí de Valencia. Si no, “Bag Breaker”, de BabyGoat y LKTN, por ejemplo.
Y la otra, ¿qué canción le pondrías al ganador del mundial de F1?
Sería algo como más de celebración.
Piensa en el ganador, que no es lo mismo ponérsela a Piastri que a Verstappen.
Buah. Vamos a tirar algo básico: “no quiere bailar”, de D. Valentino. Los dos que no hayan ganado sí que no van a querer bailar (risas).
A ver qué pasa. Ojalá gane Verstappen, sería muy top (risas). El Valencia sí que es verdad que no sé cómo va.
Decimosextos o decimoséptimos. Te podría estar hablando una hora de la situación del Valencia. Desde hace dos años o así, empecé a escuchar a un chaval bacanísimo de aquí de mi barrio que curraba en una radio local de Valencia de deportes donde hice las prácticas. Se llama Héctor Gómez, “@generaldepie_” en Twitter. Me lo escucho todos los días como si fuera tu padre escuchando la radio. Si no me lo escucho un día, al día siguiente me lo pongo en podcast. Podría estar hablando una barbaridad, pero, en conclusión, hasta que no se vaya Peter Lim, estamos jodidos. La idea es que una vez esté hecho el estadio, quiera vender. Además, el director deportivo que ha llegado es conocido por ser el hombre de transición a la hora de hacer transacciones entre CEOs.
Si es que te entiendo. Al Granada también lo tienen “secuestrado”; se están cargando al equipo. Pasamos a las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿qué es para ti la música?
Mi pasión, realmente. No la totalidad de mi vida, porque tengo más cosas fuera de la música, pero es lo que hace que me levante cada mañana. Gracias a ella, como a día de hoy. Es algo que me mueve de forma inconsciente. Tiene un papel fundamental de mi vida desde pequeño.
¿Y qué hace que tu música sea tu música?
A mí me cuesta saber cuál es mi sonido. Rollo, tengo a mi novia, mi familia o mis colegas que escuchan un beat y sí, suelen identificarlo como mío, pero hasta hace poco no te hubiera dicho que tuviera claro cuál era mi sonido. Sí tenía claro cuál quería que fuese, pero no cuál era. Ahora digamos que sí que lo tengo más asimilado y tal, que creo que va relacionado un poco con lo que hablábamos antes sobre la música digital frente a la analógica, el que sea acogedora o el género que más disfruto produciendo. Tengo como bastante influencia negra en mi música, de R&B, blues o jazz, y de alguna manera está ese toque. También la pasión que le pueda meter yo; mi sonido, que siento que es algo más acogedor, ambiental y bouncy, ¿sabes? No sabría decirte con exactitud. Que la haya hecho yo, supongo. Eso es lo que la hace mía (risas).
El único predecesor lógico de un verano Brat es un invierno HOTCORE. Más allá de ser su segundo álbum, es la cristalización del movimiento cultural y manifiesto que ella misma creó; uno ambicioso, lleno de sonidos industriales vanguardistas, introspección, transformación, referencias y colaboraciones icónicas, de igual parte coherente y experimental, sin pretensiones cualquiera. Con más de tres años de desarrollo, si con RAWR se dejó la vara alta, con HOTCORE lo remata. Es un disco que despliega un mundo audiovisual lleno de dualidades y deja espacio para una vulnerabilidad genuina que refleja duelos internos entre el fronteo y la fiesta. Un viaje entre luces y sombras.
“El poder viene de romperse y la fuerza viene de saber estar abajo”, nos dice Taichu, y el núcleo del proyecto, más allá de una armadura externa, es saber ser fiel a uno mismo, la fuerza de renovarse sin perder la esencia. Es un proyecto que claramente bebe de sus influencias y amor por la cultura pop (aunque a veces de manera subconsciente), pero no se pierde en ellas. Vemos tanto partes de la Taichu del pasado como otras que tenía más escondidas. Con un mate en la mano y un cigarro en otro (muy HOTCORE de su parte), se conecta desde su casa en Buenos Aires y abrimos la videollamada un par de días después del lanzamiento del álbum.
Casi una hora no da cabida para ningún silencio y la conversación oscila entre nuestro amor compartido por Lady Gaga y lo que es el HOTCORE, pasando también por reflexiones sobre la industria, colaboraciones y más. Una entrevista HOTCORE Certified.
Hola Taichu, ¿cómo estás? ¿Dónde te pillo?
Muy bien, gracias. Acá en mi casa hoy, descansando, más tranquila.
Con el mate en la mano, muy bien.
Sí (risas).
¿Cómo has estado viviendo el lanzamiento de tu segundo disco, HOTCORE?
Ay, súper, estoy muy feliz. Estoy muy contenta porque ahora que lo toqué en vivo estos días, veo los vídeos y me gusta cómo suena. Estoy contenta.
Para quien no te conozca o no haya escuchado el término “HOTCORE” antes, ¿cómo lo describirías? ¿Con qué cosas lo asocias?
HOTCORE es lo que yo quiero que sea. Es lo que yo encontré o el nombre que yo encontré para ponerle a la fusión de cosas que me gusta hacer. Con el primer disco era un concepto de un sonido y en este segundo proyecto se volvió más, no solo una afirmación de eso, sino también una intención, ¿viste?
De pronto, un concepto o sonido es muy pretencioso y en este disco sentí que no hacía falta toda esa pretensión. En el primero sí hizo falta y por eso estuvo ahí y por eso se armó de esa manera. Pero en este yo siento que la pretensión había que bajarla y que era más mi intención. ¿Qué música haces? Y es tipo, ¿qué te digo, electrónica? ¿Qué te puedo decir? Porque son varios géneros y por ahí la gracia del HOTCORE es que yo voy tocando las teclas que a mí me parecen para que termine siendo lo que yo quiero y básicamente es lo que encontré para hacer lo que quiero tranquila.
El concepto de HOTCORE se lleva cocinando desde hace mucho tiempo porque en RAWR ya hablabas y portabas una estética muy parecida. Para ti, ¿qué diferencias hay entre estos dos proyectos?
Total. Yo siento que RAWR fue la fiesta, el caos, el glamour, el poder, la empoderación, pum, pum, pum. HOTCORE es un poco el after, ¿viste? Es un poco lo que queda después de mucha intensidad. Al final, obviamente, en cualquier oscuridad puedes encontrar brillo, en cualquier brillo puedes encontrar oscuridad y es eso. Siento que HOTCORE es como un yin yang de lo que era RAWR. Cuando yo digo que voy a sacar un disco que se llama HOTCORE, ahí se esperaban todos algo recontra a los tiros, y en verdad en este disco hay un poco más de vulnerabilidad, hay otra cara del poder. El poder viene de romperse y la fuerza viene de saber estar abajo, arriba, al costado y al otro costado, y de ahí viene el verdadero poder que por ahí yo veo que todos ven de mí. Me ven que me como la vida y que voy así por delante, me choco con todo y la verdad es que eso viene también de haber estado muy rota, de saber estar rota, de atravesar todo eso. Es la vida a todos nos pasa.
Esa dualidad me recuerda un poco a Eusexua y Afterglow de Fka Twigs porque también plantea esa fiesta y luego un after.
Sí, amo. Claro, es verdad. No, no, mira, te soy honesta, no escuché tanto Eusexua. La vi, la amo, pero no le seguí tanto el concepto.
También ahora, pensándolo, tu definición de HOTCORE me ha recordado un poco lo que decía Gaga cuando sacó ARTPOP, que hablaba de que realmente era lo que ella quisiese que fuera.
Obviamente, yo estoy inspiradísima por ella y también hay algo de Born This Way que a mí me inspiró mucho y siempre me hizo sentir muy abrazada. Obvio que lo de ARTPOP también, porque bueno, ARTPOP allí ella se la jugó un montón. También en MAYHEM, justamente, está integrando todo lo que es, incluso a Joanne, viste, que por allí yo no soy tan fan. Yo estoy tocadísima por ella.
¿Fuiste a verla este año?
No, no tuve la suerte, me lo vi acá en mi casa y lo pasé increíble, o sea, lloré. Me parece un showazo y me pone muy feliz. A mí, de ella, me toca mucho el mensaje de “never give up”, de poder ser todo lo que uno quiera, esa libertad, ese poder, no sé, a mí ella me tiene tocadísima, la verdad.
Con tu permiso voy a volver un poco más a HOTCORE.
Sí, ya hemos tenido nuestro Little monsters talk (risas).
Por mí nos pasamos dos horas hablando de eso, pero ¿qué es lo más HOTCORE que has hecho tú jamás?
Uff… Bueno, este fin de semana fue súper HOTCORE porque tuve como cinco shows en dos días. Me bajé de cantar con María Becerra en River, que es el estadio más grande de acá, con el in-ear puesto, corriendo a tocar en un festival de Rave. Llegué de pedo. Eso fue lo más HOTCORE que hice en estos días, muy punkstar. Me cambiaron la camioneta, yo sin voz de los nervios, haciendo todos estos shows .
El año pasado sacaste ScaryHot, Bby Katana y Cvnt junto a La Zowi, los cuales son temazos que encajan bastante visual y sonoramente con el disco. A mí me sorprendió que no las hayas metido y quería preguntarte el razonamiento detrás de esa decisión.
No me gusta eso. No me gusta cuando sale un disco y hay canciones que ya han salido. Me gusta que, cuando sea un disco, tenga todo nuevo para escuchar o darle todo nuevo a la gente. Obviamente, son temas que inicialmente estaban en el disco y que, a medida que el disco se fue retrasando, los elegí sacar porque también sentía que iban bien solos. Por ahí el razonamiento de que no estén en el disco es porque quería que el disco fuera todo algo que no hubieran escuchado. Obvio que a mí me conviene ponerlos en el disco, me conviene por todos lados, pero no me importa. No me gusta, me parece medio vago, medio rascas en mí, no cuando lo veo en otros.
POV interpola Teenage Dream de Katy Perry, ¿verdad?
¿Sabes que no fue a propósito? De hecho, te cuento: yo tengo un audio en el que yo estoy cantando Firework arriba de POV porque yo quería hacerlo más melódico, quería hacerlo más pop. Inicialmente, no rompía como rompe POV en los versos, era todo como el estribillo y, bueno, lo terminé rompiendo, pero inicialmente yo quería usar un poco la melodía de Firework y cuando lo terminé, me di cuenta. No fue adrede para nada, pero increíble que quedó.
También he leído que querías samplear Diva de Beyoncé y siempre has estado muy on top con tus referencias a divas del pop. No he visto que lo hayas mencionado en ninguna parte, así que igual soy yo, pero ¿hay un sample de Summertime Sadness al principio de Vicios en Vice City?
También fue casualidad, te juro. De hecho, no es el mismo porque ya me hubiera saltado algún copyright o algo, pero suena igual. A mí me lo dijo una amiga mía porque a mis amigas es el tema que más les gusta.
Creo que a mí también.
Sí, a muchos. Estoy viendo que está siendo el favorito. Sabía, lo sentía, que iba a ser también porque es una Taichu medio vieja, que no había vuelto nunca como una por ahí de CHEESE, mis primeros temas, y sabía que a la gente le iba a gustar. Me encantó que al final tenga eso de Lana, que también la amo, pero fue cero adrede y me hicieron dar cuenta a mis amigas cuando me decían, “Boluda, es igual que Summertime Sadness”, y yo decía: “No”, y después lo escuché y dije: “Sí, también es igual” (risas).
Bueno, igual sería icónico que te demandase Lana.
Una piensa que sus divas la van a acompañar y, al final, no amor te sacan todo.
¿Hay otro en Weapon?
No, el otro sample que hay es en Freak Match; está sampleado Sissy That Walk de RuPaul.
¿Ya le sampleaste en RAWR en Chacha Fight, verdad?
También, sí, sí. RuPaul is always giving me like the power, you know. Lo amo, lo amo, o sea, también alguien que me abrazó mucho, sus conceptos, todo lo que le escuché, siempre me sirvió oírlo.
En el disco cuentas con colaboraciones muy HOTCORE por parte de Sadboi y CouCouChloe. ¿Cómo fue trabajar con ellas? ¿Tienes alguna anécdota?
No las conocí en persona bueno, a SadBoi no la conozco en persona, pero la conozco desde la canción que hice con Ms Nina y La Zowi en 2022, que ella está en ese tema, y desde entonces nos seguimos y me mandó varios temas a mí y yo nunca me subí a ninguno porque no me daban los tiempos. Me mandó tipo la de Baddies, esos temas de los que yo después me arrepentí muchísimo.
¿Ibas a estar en Baddies?
Podría haber estado, sí. Me ha mandado temas increíbles que yo nunca llegué a grabarle y estaba haciendo Weapon para el Deluxe, porque ese es el último que se sumó al disco, y la verdad que me gustó tanto que dije ay, igual tengo tiempo, lo voy a subir al disco. Lo estaba haciendo y mis productores me dijeron: «Para, para, vos basta, acá sumemos a alguien en inglés», y yo dije: «Sadboi». Hace tanto que venía hablando con ella de que ya se va a dar, tipo ya vamos a hacer algo. Le mandé ese y al toque grabó.
Con la COUCOUCHLOE también venía hablando mucho de hacer song for song, como que con la COUCOU(Chloe) pegué mucha onda de, nos escribimos mucho y la amo, ella ha sido re-inspo para mí, así que amo esa parte de hot core, porque es del núcleo que a mí también me lleva a hacer toda esa música. Le mandé SHINE CLUB, y al toque grabó y me lo mandó y estuvimos esperando juntas. Ella me escribía preguntándome cuándo salía, no sé, es la mejor.
Por parte de España, cuentas con Rojuu. ¿Con él cómo fue?
A él sí lo conozco y con él sí fue en persona. Un divino. Yo a él le abrí todo el disco y le dije: «El que quieras». Le veía más en DND ESTAS o IA v5 y él eligió un instrumental que no tenía voces, que es el de COUCOUCHLOE. Dije, wow, me eligió algo re-Kim Petras, tipo qué le pasa, Rojuu Hot Core.
¿Con una bachata, reggaetón y dembow deconstruido, cuál ha sido el género con el que has disfrutado más?
Siento que no hay tanto urbano, salvo CASTIGO y, bueno, urbano, sí, pero no hay tanto reggaetón en este disco. Me fui más al núcleo HOTCORE. La bachata era algo que le tenía muchas ganas y de lograr fusionarlo con mi sonido de ser una bachata no convencional y disfruté muchísimo hacer esa canción, me encantó. Me encantó cantarla, me encantó cuando entendí cómo componer un rulito de bachata en la melodía, en el fraseo, cuando entendí eso, me volé la cabeza.
Después, CASTIGO la llevo tocando desde hace tres años desde que salió RAWR porque es una que no quedó en RAWR y la estuve tocando en todos los shows de RAWR, entonces es como que la metí un poco porque ya se la había presentado a la gente y nunca había salido. Pero te diría que LOS ANGELES la disfruté un montón y VICIOS EN VICE CITY también disfruté un montón y NÃO TEM FIN (garota fav). Esos son los que más disfruté de hacer.
De RAWR a HOTCORE, ¿cómo ha cambiado tu manera de ver tu música y plasmarla?
No sé si cambió. Yo creo que sigue siendo lo mismo, hasta creo que es la primera vez que me quedo más quieta en lo que hago. Siempre me fui muy de acá para allá en lo que hacía y siento que esta es la primera vez que me quedé más quieta y dije: «No voy a ahondar en esto, voy a darle más profundo acá» Lo que cambió son mis ganas de ponerle más vulnerabilidad o mostrar otra voz, mostrar un poco más que también sé cantar, ¿entendés? Es algo que yo estudié, canto R&B, tipo toda mi vida, y esa es una carta que no jugué nunca, y todavía no la voy a jugar tampoco, pero sí tenía ganas de cantar más, de que haya más autotune, más melodía.
Siempre caigo en la palabra vulnerabilidad, pero también es más romántico, un poquito más de feeling, porque te digo, intento hacer cosas más sweet y no puedo del todo siempre algo tiene que estar roto. Bueno, eso es HOTCORE también, que siempre algo tiene que estar roto porque es también lo que creo que de ahí sale la fuerza. No sé si cambio tanto mi manera, sino que creo que aprendo y me expando.
¿Cómo puede alguien machearte el freak a ti?
Uhh (Risas)… Difícil. Me encanta ese tema, termina estando dedicado a toda la gente que me acompaña y que confía en mí. Recién una amiga me decía “qué bueno que estés contenta porque te la curraste tanto que está buenísimo que en algún momento puedes estar feliz de lo que haces”. A esa gente se lo dedicó. Yo creo que eso es matchearme el freak porque muchas veces me sentí que me veían muy como una bombita por explotar, o muy juzgada por mi círculo y, al mismo tiempo, yo siempre busqué familia en mi círculo por falta, y me terminé sintiendo muy expuesta.
Hay gente que sabe cuidar eso y que también es capaz de ponerse feliz cuando uno está bien, cuando uno está mal, es capaz de acompañarte, es capaz de no juzgarte por ser de la manera que sos. Cuando alguien te entiende la mochila o la cruz que tenés y se siente cómodo y no se siente falta y ese apoyo, eso es matchearme el freak. Me di cuenta después cuando la hice, no pensé en eso, solamente estaba haciéndola y después, cuando escribí el track by track, dije: «Ay, boludo, esto es para mis amigos, esto yo lo hice para la gente que sabe matchear mi freak y a la gente que no supo también».
¿Estás aludiendo a la idea de la industria llegándote a romper o sobreexponerte?
Hay intereses con intenciones muy chotas y la industria es chota y ya está, no hay mucho que hacer con eso. De todo el subidón terminé yo, que soy bastante extrovertida, me abro, soy transparente y no tengo problema y me expongo, digamos, en un montón de aspectos en la vida a nivel personal, me terminé viendo expuesta por ahí en cosas que sí me rompieron.
Me terminaron dejando en un lugar muy al fondo pero bueno, es tocar fondo para salir y subir de nuevo, eso es lo que te hace fuerte. Te hace fuerte saber romperte y dejar ese miedo a estar expuesta. Se sufre un montón, es difícil pero también es hasta un mensaje de aliento para mí de decir tipo tranca, hay gente linda, hay cosas que están buenas. No fue tanto la industria sino más lo que viene con la industria, la industria es lo que es.
Justo antes del álbum salió PIERDO LA CABEZA con Maria Becerra, una de esas colaboraciones pendientes desde hace tiempo. ¿Estás contenta con el resultado?
Estoy súper feliz, la verdad me encanta ese tema, lo escucho yo cuando me maquillo o sea, pongo tipo ese y el disco de ella, la amo, la amo. Estoy muy muy agradecida con ella y muy encantada con ella y con cómo es, cómo fue conmigo y el voto de confianza que me puso. No tenía por qué y lo hizo sin pensarlo porque realmente me demuestra que le gusta lo que hago. Yo la siento muy real a ella, así que me alegra que se transmita para afuera también porque siento que por eso le está yendo bien porque fue realmente muy genuino todo.
Teniendo muchos vínculos con artistas españoles como Juicy BAE, Ms Nina, La Zowi, Aleesha y ahora Rojuu, me pareció interesante que te aferrases más a tu propio país e incluso a lo internacional para este disco.
Yo seguiría colaborando con la gente con la que colaboré para siempre y haría tipo Cap 1, 2, 3, season 4. Me entusiasma mucho reencontrarnos con el crecimiento de cada uno. Con la Juicy (BAE) lo tenemos, obviamente super pendiente ella es muy amiga mía. La Zowi también, pero bueno, yo creo que es más el momento de cada uno. De hecho, es un comentario que he leído de que no había ningún featuring con alguna de mis nenas. Creo que me fui más internacional esta vez, lo proyecté así y también era un disco muy mío me puse medio pesada con eso.
En el deluxe yo tengo las ganas y la idea de, justamente, todo lo contrario, ahora, una vez que ya está lo mío puesto sobre la mesa, sí cruzarlo con todos y gente nueva también y de México, de España, de todos los lugares que se puedan, reversionar canción por canción con una persona diferente. Tengo ganas de eso, ojalá que se pueda y que den los tiempos. A la Cristina (Juicy BAE) le quedaría increíble la bachata, lo hemos hablado algo porque cuando le mostraba el disco, ya decía que rimaba con su nombre. Yo seguiría haciendo con Cris (Juicy BAE), con el Rusowsky tipo, por mí hubiera hecho los mismos featurings de RAWR.
Pero igualmente hubiese salido una cosa completamente diferente porque ahora que pienso, todos los artistas de RAWR están en otra movida completamente. Lo que estaba haciendo Juicy cuando salió RAWR no tiene nada que ver con lo que está haciendo, igual que el Rusowsky.
Por eso te digo. A mí me encantan las colaboraciones que tengo, todas, y amo a esos artistas y me llevo muy bien con ellos. Entonces, yo seguiría haciendo lo mismo. Siento que por ahí es un poco repetitivo para la gente está bueno también cosas nuevas, pero yo por mí seguiría y va a suceder. No va a dejar de pasar a menos que nos peleemos a muerte y no nos hablemos nunca más, que no creo.
¿Dónde sería tu sueño presentar HOTCORE?
Me da igual, o sea, donde concha sea que quieran escucharlo, yo voy, lo toco (risas). Tengo muchas ganas de tocarlo me da igual dónde sea. Si me puedo poner picky, quiero que tenga buen sonido el lugar. No es tan pretencioso este disco, no viene con una pretensión enorme, un poco porque es la realidad de mi proyecto también. No está, en un momento de tole tole, tiramos la guitarra para arriba, ojalá, pero yo siento que no hace falta y que también me gusta ir a defenderlo yo sola. Yo y lo que soy y la música y las luces y a mí me gusta eso. Me divierte y me quiero divertir tocando, entonces no sé cuál es el lugar ideal, lo único que sé es que quiero que tenga buen sonido.
A mí, escuchándolo, me vino a la mente como un sótano o una nave industrial así medio pequeña con pocas luces.
Un lugar chiquito es lindo, iba a decir. También siento que hay un par de temas festivaleros como IA v5. Yo lo siento muy festivalero, pero la verdad, en un lugar chiquito puede ser muy power.
Vale, para ir terminando, ya que estamos a mitad de diciembre, ¿qué propósitos tienes para Año Nuevo?
La verdad, mi propósito este año era sacar este disco y lo logré. Así que mis propósitos para el año que viene son tocarlo, que a la gente, que con el tiempo se vuelva más pesado, que con el tiempo gane peso este disco e importancia para donde tenga que ganar peso, que lo gane, y salir a tocarlo, salir a disfrutármelo.
Granada siempre ha sido considerada cuna de artistas de toda clase. Pintores, poetas, bailarines y escultores forman parte de ese círculo privilegiado que permite a la ciudad nazarí postularse como Capital Europea de la Cultura para 2031. Pero, ¿qué sería de Granada sin música? Probablemente un cuerpo sin sangre. Porque si algo define a esta tierra no es solo lo que se ve, sino lo que se escucha en cada esquina.
Vayas donde vayas, si preguntas por músicos de Granada, las respuestas serán de lo más dispares. Los más adultos se emocionarán recordándote el “Rock & Ríos”, te contarán acerca de Los Planetas, de Rosa López y su paso por Eurovisión o Enrique Morente, para los que son más del flamenco. En cambio, los más jóvenes, te pondrán alguna canción de Dellafuente, te dejarán claro quién es “el papá de to’s nosotros”, te enseñarán su camiseta del Granada patrocinada por Saiko o debatirán si la de Huétor Tájar se llama Mimi o Lola Índigo. Hoy vengo a hablar de uno que, tras un año moviéndose en la sombra, el pasado miércoles rompió el silencio para firmar una vuelta por todo lo alto.
Con “DE TO SE SALE”, Antony Z no solo nos confirma que está de vuelta; nos trae un tema digno de himno. El de La Caleta une fuerzas con uno de los productores más importantes de Granada como es Antonio Narváez, para recordarnos que, aunque el pozo sea muy profundo, siempre habrá un atisbo de luz por donde subir.
A lo largo de la letra, el granadino se muestra vulnerable y cercano, hablándonos de la problemática del artista: el huracán vertiginoso que supone el ritmo de vida, sumado a la ansiedad y la presión. Aun así, el mensaje de Antony Z es claro y esperanzador, permitiendo a cualquier oyente verse reflejado en el espejo que dibuja a lo largo de los tres minutos de pista: de to’ se sale.
A un mensaje tan potente le hace falta un ritmo a la altura, lo cual no supone problema para Antonio Narváez. Entre los coros de góspel al inicio y al final del tema, los momentos de calma en los versos y el contraste de potencia que despliegan en los estribillos, Narváez consigue dar un halo que convierte el corte en un tema digno de la Basílica de las Angustias.
“DE TO SE SALE” no es solo un lanzamiento: es un manifiesto. Como si fuera un faro en las oscuras calles del Albayzín, Antony Z nos tiende la mano de una forma casi física, recordándonos que, aunque el camino sea cuesta arriba y estrecho, las vistas desde la cima siempre merecen la pena. Si no te has catado el single todavía, corre ahora mismo a escucharlo. Así, la próxima vez que te pregunten sobre un artista granadino, podrás hablarles de Antony Z, una prueba más de que esa inagotable cuna de talento sigue más viva que nunca, aportando savia nueva a una ciudad que respira cultura por los cuatro costados.
Desde Villalba hasta llenar salas. El Grecas ha pasado de ser el chaval del taxi con su padre al tipo que mezcla fútbol, cultura pop y emociones del día a día, sin perder el acento de barrio. En esta entrevista nos habla del apodo de su abuelo, de cómo es grabar con Gerseys y de por qué un melón es más que una fruta.
Vienes de Collado Villalba, compaginando universidad, taxi con tu padre y las primeras maquetas grabadas en ratos sueltos. ¿Cómo viviste ese salto de una vida normalísima al momento en que dijiste: “voy a por esto de verdad”? ¿Qué parte de ese origen sigues arrastrando en tu música?
Empecé a ver resultados y que la gente me escuchaba, además me pedían alguna que otra foto en la universidad. Ahí supe que tenía que dejarlo todo y tirarme a la música.
Tus barras están cargadas de referencias culturales: Batista, Raphael, Bellingham, El Fary, Randy Orton, Paco de Lucía… ¿De dónde viene ese vicio de meter cultura popular tan a fuego? ¿Es puro instinto o lo ves como una manera de contar tu generación?
Cuando nombras a gente popular que el público conoce, haces que se sientan identificados.
Tu primer EP se llamó El Angelito, luego vino 4NGELITO, y la gente te llama así con cariño. ¿Qué representa ese apodo para ti? ¿Es ironía, ternura, identidad? ¿Qué hay detrás de “el angelito” que conecta tanto con la gente?
A mi abuelo le llamaban Angelito, angelete, gelete, gelón. Siempre he querido que me llamen como a él.
En directo montas una peli: humo, camisetas del Atleti, jugadas de Wirtz proyectadas, frases como “visitad a vuestros abuelos”… ¿Cómo construyes esa puesta en escena? ¿Qué importancia tiene que un show tuyo huela a barrio, a domingo, a pachanga?
En los directos siempre intento estar al 100%, aunque mi estado de ánimo esté por los suelos siempre intento estar de risas y de coña para que la gente lo disfrute.
En tu último videoclip has colaborado con Gerseys para darle forma visual a tu música. ¿Cómo surgió esa conexión y qué buscabais transmitir con el tratamiento visual del tema? ¿Qué te mola de su visión como director?
Yo nunca había trabajado una película o shortfilm de una manera tan profesional. El Gerseys me encanta como trabaja, con los recursos que tiene hace cosas alucinantes. Me gusta su forma de pensar y de trabajar, con lo que le dan hace maravillas. Ojalá trabajar más con él en el futuro.
Pasaste de tocar para 20 personas en Barcelona a agotar entradas y que te coreen hasta los ad-libs. ¿Cómo vives esa conexión tan bestia con el público? ¿Te sientes más responsable ahora que tienes a chavales repitiendo tus frases por todos lados?
Me siento responsable porque hay muchísimo público joven y menor de edad. Lo que digo se lo toman en serio, por eso tengo que elegir siempre bien mis palabras.
Tienes temas de carcajada, pero también cosas como Luchadora, donde hablas de tu madre y el cáncer con una sensibilidad brutal. ¿Cómo gestionas ese equilibrio entre el humor y lo íntimo sin que uno anule al otro?
Yo también tengo sentimientos, quien quiera escuchar al angelito más sensible bienvenido es.
Dices que estás en un punto donde quieres hacer algo más artístico, menos freestyleado y más currao. ¿Qué es para ti un proyecto “artístico”? ¿Hacia dónde te gustaría llevar tu música sin perder la esencia?
Ya lo he hecho con el disco, nunca había trabajado un proyecto con tanto tiempo. Y encima el shortfilm es el trabajo audiovisual más profesional en mi carrera. Lo siguiente estará por encima de todo esto, o quizás siga siendo tan espontáneo como siempre.
Sueles decir que tal beat o tal tema “es melón”. ¿Qué hace que una canción sea melón para ti? ¿Qué elementos necesitas para decir: esto va pa’l disco, esto lo voy a montar sí o sí?
Que sea melón significa que tiene un millón de visualizaciones en las plataformas.
Muchos dicen que tú representas el barrio sin disfrazarlo, sin vender postureo. ¿Te lo planteas como una responsabilidad o simplemente haces lo que te sale? ¿Qué significa para ti representar Villalba, la Sierra, el barrio?
Yo en las canciones cuento lo que me sale, lo que vivo, por eso yo creo que conecto tanto con el público. Ellos saben que yo no cuento historias que parecen inventadas o sacadas de la trama de una película, yo cuento lo que le puede pasar a cualquier chaval que vive en un barrio y tiene muchos colegas.
Tristán! piensa en borrar palabras del diccionario, se ríe del artista que conceptualiza en exceso, y sueña con hacer una película. Es el artista detrás de Tristán, ahora con reloj. Pertenece al dúo creativo bajo el nombre Fomotrauma, los chavales detrás de la mayoría de videoclips y visuales de artistas como Rusowsky y Ralphie Choo. Me recibe por videollamada desde el salón de su casa. Transmite tranquilidad, es atento y me habla sobre sus sueños y preocupaciones. Últimamente piensa en qué pasaría si no existiesen palabras que usamos en nuestro día a día. Yo pienso en qué pasaría si no existiese gente como él.
Créditos: Clo-Tem
¿Qué te ha obsesionado estas últimas semanas?
Últimamente pienso mucho en borrar palabras del vocabulario. Siento que construimos nuestra vida alrededor de las palabras que usamos, y que si eliminas palabras del diccionario también desaparecen sus conceptos. Me ha hecho bastante gracia pensar que borras palabras y por ello se eliminan de tu vida. Por ejemplo, borras “depresión” y por lo tanto ya no existe.
Me esperaba una peli o un álbum de música.
Podría decirlo también pero esto es de lo último que he estado pensando.
Me gustaría empezar la entrevista con Music EP. Ya ha pasado tiempo desde entonces, ¿qué recuerdos tienes de la época en la que lo hiciste?
Buenos recuerdos en general. Todo lo que haces previamente te sirve para luego crear en el futuro. Aunque ahora mismo no haría un EP así, sí que siento que fue un momento importante para mí. Estar sacando singles y tomar por primera vez la decisión activa de hacer un proyecto como tal. El englobar las canciones en un concepto, aunque en el caso de Music EP era algo más global. Siento que fue un primer paso y un aprendizaje de cara a preparar el álbum que acabo de sacar.
¿Cómo interpretaste ese cambio? ¿Fue natural o sentías que debías hacerlo?
Sí. Siento que pasa con todos los artistas, ¿no? Empiezas con los singles porque es lo más fácil de hacer y no requiere tanto concepto, cuando tienes pillado el tranquillo dices “venga voy a hacer un EP”, un proyecto más pequeño y que no tiene tanto peso. Ya de ahí vas al álbum.
Del EP al álbum, ¿cómo ha cambiado tu manera de ver tu música y plasmarla?
Es inevitable, te cambia el chip. Todas las canciones deben de convivir de una forma u otra. En Music EP algunas canciones las hice por mi cuenta, pero empezaron a dispersarse las responsabilidades. Trabajé con Roy (Borland) y con Daniela Lalita, y para cuando empecé con el álbum sentí que debía trabajar con más gente a parte de mí para darle cohesión. Estuvimos Roy, Teo (Planell) y yo desde cero y eso le aportaba coherencia al proyecto, más allá de pensar en un concepto. Aunque tampoco considero que sea un disco conceptual, no lo es. Más que nada son canciones que me representaban a mí y ese era el marco narrativo.
¿Cómo es el momento en el que dejas de hacer música solo en tu cuarto y pasas a delegar en otra gente aspectos de tu proyecto?
Pues tiene dos caras: cuando delegas en que otra persona produzca o componga, tienes que dejar ir, ya que estás interrumpiendo el proceso. Delegas en el sentido que esa persona lleva la batuta en ese aspecto del proyecto. Al empezar fue difícil, ¿sabes? De estar acostumbrado a tomar las decisiones yo solo a tener que dialogar y no siempre elegir lo que más te gusta. Yo creo que es muy parecido al proceso de hacer una película. Hay más gente en el equipo y hace falta un consenso. Cuando acabé el álbum pensé justo en eso, que lo siento muy mío pero inevitablemente es un álbum de Roy y Teo también, ya que han estado prácticamente igual de involucrados que yo, más allá de que firmaba las canciones yo y los conceptos salían de mí. También creo que va por proyectos, que esta vez decido hacerlo así y en otro con otras características y enfoques me apetece hacerlo yo todo.
Ahora echo mucho de menos producir, y aunque me haya gustado delegar en Tristán, ahora con reloj, si que me planteo volver a producir yo o coproducir con otra persona.
Es como saltar de un cortometraje a una película. Tiene sus pros y sus contras.
Justo, es muy bonito y gratificante, pero por otro lado echo de menos el proceso de estar en mi cuarto solo y producir a mi bola.
Sobre tu disco, primera duda que tengo: ¿qué te ha dado con los relojes?
En verdad fue una coña que me vino un día. Rondaba la idea de hacer un álbum en verano, subirme a casa de Roy y Teo. Una mañana recuerdo que llevaba un reloj y me hizo gracia el nombre del álbum, pero más como algo sonoro. Me gustaba como sonaba la palabra “reloj”. Empezó como una coña y a lo largo del proceso de hacer el álbum la broma cobró vida y obtuvo un trasfondo. Fue clave ponerme a hacer el álbum con el título ya en la cabeza, creo que generó un marco de por sí en las canciones. Como dije, no considero que sea un álbum conceptual, por lo que las canciones que entraban se decidían por si entraban o no en este lore.
Lore “reloj” (risas).
Sí, tenían que tener el punto justo de humor y de ser canciones serias para entrar dentro del álbum. Creo que tiene bastante coña, el nombre determinó mucho el tono del álbum
Pensaba que sería un concepto rebuscado, el paso del tiempo o algo así
Inevitablemente acabó cogiendo ese peso, son canciones que representan a la persona que era yo haciendo el álbum, hace año y poco. De primeras era más una coña entre nosotros.
De cara a este disco, ¿volvías a tu música de antes como punto de partida?
Fue borrón y cuenta nueva. Tenía claro que quería que fuese algo distinto a lo que había hecho antes. Si hubiese cogido referencias de canciones anteriores, esa ruptura no tendría sentido. En verdad no había referencias más allá de una playlist de inspiración, de cómo quieres que se escuche el álbum. A la hora de grabar la mantuve en secreto, no se la enseñó a Roy, más que nada para no condicionar. No quería ir a tiro hecho, mi plan era coger los instrumentos y confiar en el proceso, ver cómo surgían los temas.
También es verdad que tenéis un bagaje previo y compartís inspiraciones muy similares.
Total, era estúpido poner las referencias de manera tan clara en las canciones. Entre nosotros, al ser colegas, sabemos lo que le gusta al otro.
Créditos: Clo-Tem
Sobre Life is a Movie, en la canción dices: “si pudiera nacer otra vez, sería otro hombre”. A estas alturas de tu carrera, ¿cambiarías algo sobre tu trayectoria musical?
Yo creo que tampoco cambiaría nada, no se me ocurre algo que le diría a mi yo del pasado. No correr, quizás eso. Siento que cuando empiezas en una cosa y te va bien, tiendes mucho a la carrera, a pensar que se te puede ir la oportunidad. El mejor consejo es bajar las revoluciones, el correr hace que no tengas claras las cosas. Cuando pierdes el ansia de todo, mejor van las cosas.
Mapamundi es uno de los temas que más me han cautivado del disco. Es una introducción épica para un disco que luego es muy minimalista. ¿Cómo nace esa idea?
Surge de manera bastante natural, quería hacer una intro que se diese la bienvenida en diferentes idiomas, me hacía bastante gracia. Cuando se lo comenté a Roy, me dio la idea de samplear el Voyager-1, que es el mensaje que Carl Sagan envió al espacio con el fin de encontrar vida extraterrestre. Probamos varias cosas y cuando dimos con ello nos pareció perfecto. Es bastante épica pero fue de manera azarosa, podría haber tomado otro camino pero acabamos metiendo sintes y sintes. Choca bastante con el disco. ¿Cuál venía después de Mapamundi?
Capitán Cocodrilo.
Justo, de repente bajada total (risas).
Mapamundi se siente como si estuvieses lanzando un cohete.
Era un poco la idea de dar la bienvenida al mundo el disco que íbamos a sacar. Tampoco sabíamos muy bien qué iba a ser ese mundo, pero teníamos ese objetivo de que se sintiese como una nave espacial aterrizando.
¿Dónde sería tu sueño presentar un álbum? Algo como un cohete en el espacio con tu música.
Bua, ni idea. La verdad es que se me ocurren muchas, pero me quedo con esa.
En Tristán, ahora con reloj mezclas instrumentos acústicos con sonidos propios de ordenadores. ¿Cómo ha cambiado tu manera de hacer música a la hora de introducir instrumentos reales?
Pues yo no sé tocar la guitarra, estoy aprendiendo ahora. La verdad es que no era bueno con los instrumentos, el piano lo tocaba a duras penas, no tengo batería en casa ni nada. Cuando tomé la decisión de hacer el disco con Roy en su casa, pensé en incluir todos los instrumentos que teníamos a nuestro alcance. Fue muy estimulante porque venía de hacer música en mi cuarto simplemente con el ordenador, así que de repente se abrió un mundo. El poder hacer todas las canciones del mundo, posibilidades infinitas. El sonido orgánico no es una búsqueda demasiado consciente. Siempre me ha gustado la música de bandas y vengo de escuchar indie.
Sobre la canción Tutta La Notte, que haces con Calcutta y es entera en italiano. ¿Cómo fue dar el salto a cambiar de idioma para este tema?
Yo estudié en el Liceo Italiano. Mis padres no son italianos ni nada pero he viajado y escuchado mucha música de allí, aprendí de muy pequeño. Cuando empecé a hacer el álbum tenía en una libreta apuntado cosas que quería tener en él, y una de ellas era tener una canción en italiano. Más que nada como homenaje a las canciones que me gustaban de artistas como Calcutta. Quería “performear” ser otra persona, que siento que está en otras canciones del álbum también. Como muchas otras cosas del proyecto, fue algo que estaba entre la coña y hacerlo en serio.
Me gusta mucho el peso que le das a la broma, a disfrutar sin un concepto detrás.
Sí, en Tristán, ahora con reloj me parecía clave el pasarlo bien haciéndolo. Durante todo el proyecto intenté evitar cualquier cosa que me rayase mínimamente. Al principio, al tener que delegar la producción, inevitablemente te preocupas. Piensas: ¿está el álbum yendo bien? Al estar todo el rato jugando en la broma, tampoco quería que fuese excesivamente de coña y que la gente se pensase que era música meme, porque no era la idea. Me tomo en serio pero quería que hubiesen bromas. La idea era evitar a toda costa la solemnidad, que quedase muy épico. Por eso tampoco hay un concepto detrás del álbum, el propio nombre es una coña.
En Tutta La Notte, dices: “Athletic de Bilbao, Atlético”. ¿A qué te refieres?
Pues esa es la parte de Calcutta. Cuando le envié la canción, me pidió las pistas y reestructuró la canción. Y cuando me manda la demo, me pongo a escucharla y veo que el pibe ha puesto una referencia al Athletic de Bilbao. Que en verdad venía de cajón al álbum, pero parece que estuviese muy pensado, pero fue algo random.
Además que no le antecede nada sobre fútbol, viene al dedo con la idea del disco.
Total. Lo que intuyo es que la letra habla de una especie de romance después de un partido del Athletic de Bilbao. Es un concepto muy estrafalario que me encanta.
Me sorprende porque no recurre al cliché, no es un equipo español famoso. Algo le ha tenido que pasar para pensar en el Athletic de Bilbao.
Yo pienso que él estaba contando su película, algo que le habrá pasado alguna vez. Se debió de enamorar de una española en un viaje, no tengo ni idea, pero me encanta especular con a qué se refiere con eso.
¿Cuál es el instrumento que más disfrutas en tu música? En su momento, cuando sacaste Green Love como single, me sorprendió el saxofón.
Tampoco te se decir, la verdad. En la libreta con lo que quería que estuviese en álbum, tenía apuntado lo del saxofón. Es un instrumento que me encanta, que en la música que se hace ahora falta. Me gustan lo que se salga de sintetizadores y percusiones más traperas. Era muy gracioso meter instrumentos que rompiesen con el sonido del disco por la cara. Me encantaría que alguien del mundo urbano empezase a usar instrumentos raros, de repente sacar un clarinete (risas). El saxofón me flipa, pero también las baterías, la guitarra, el piano…
En medio del disco hay dos temas instrumentales seguidos. ¿Funcionan como interludio o fue pura aleatoriedad?
Para mí Kung Fu Beat tenía sentido que interrumpiese en mitad del álbum, que hiciese de conector entre la parte A y B del disco. La parte A me parecen canciones más sólidas, con más peso. Transhumancia (el segundo tema instrumental) seguía esa vorágine de la segunda parte. No fue premeditado, pero tenía sentido tomarse una pausa en medio del proyecto. Que después de la tralla de la intro y las primeras 5 canciones hubiese un momento de tranquilidad.
Me encanta el concepto de descansar en tu propio álbum.
Justo. Escuchando LUX de Rosalía, tenía la sensación de que no me dejaba descansar. Era demasiado que procesar, en el último disco acabas sudando. Me gustaba que hubiese un momento de break en Tristán, ahora con reloj, que pudieses ir al baño o ponerte a cocinar.
En la segunda parte del disco está Ártico, uno de los temas más sentimentales del disco. Hablas mucho sobre el paso de tiempo, ver más allá del presente. ¿Qué es el paso del tiempo para ti y tu proyecto?
Algo inevitable, lo quieras o no el tiempo acaba pasando.
¿Le tienes miedo?
Intento no pensarlo excesivamente para no rayarme. Pero es algo que está ahí por huevos, más te vale convivir con él o te mata.
Dentro de la canción, ¿qué es el “ártico” del que hablas?
No es algo en especial. Las canciones del álbum surgen de estar Teo, Roy y yo charlando y de repente tener el venazo de ponernos a escribir la canción. De una temática que surge vamos tirando del hilo. No hay una gran metáfora, no me gusta tampoco escribir así. El “ártico” es como lo quieras entender tú, y ese será el verdadero significado.
Preparando la entrevista me surgía todo el rato esa duda. Los artistas suelen ser bastante presentes en redes sociales y entrevistas, y escuchando tu música no sabía por dónde me tirarías. Que a lo mejor todo tenía un proceso y concepto muy elaborado o simplemente te las gozabas y ya.
Yo creo que siempre son ambas cosas, no es blanco y negro. Se tiende a pensar que si yo te dijese que el ártico es algo súper rebuscado, la gente pensaría que hay más bagaje detrás, que fuese más interesante. Siento que a veces, que a mí también me pasa, ves películas y piensas: si esto no es una representación de la metafísica del protagonista… Cuando las cosas están sobre el papel porque sí es cuando más las disfruto. Tendemos a llenar de significado a cosas que no lo tienen y así están bien. Me gusta darle una idea propia a las cosas sin necesidad de que ese sea el del autor, es muy válido.
Me pasa con David Lynch, que siento que hay cosas que simplemente le apetecían poner sin darle demasiadas vueltas.
Claro, es que yo te podría decir algo súper rebuscado sobre qué significa el reloj en este proyecto pero muchas veces las cosas vienen de ideas que aparecen en tu cabeza sin significado claro. Si a David Lynch le apetece meter un enano en una escena, lo hace porque esa es la idea íntegramente. No tiene un significado o una metáfora detrás más allá de tener esa idea. Eso ya es suficiente, no hay necesidad de rellenar con un contenido extra ese propio concepto.
Que el sentido literal puede tener el mismo peso que el conceptual
Sí, y que sobre todo que el sentido tangencial tiene mucho más significado que algo que va de denso y rebuscado. Es como: venga tío no me la cuentes. Muchas veces el propio sentido se lo damos nosotros, no tienes la necesidad de agarrarte a lo que piensa el autor. Estoy en contra del artista que trata de meter mucho significado en los álbumes, que a veces es mejor dejarlo estar y que sea el oyente quien se haga su película.
Créditos: Clo-Tem
También tengo que preguntarte sobre tu otro lado artístico, tu dúo con Mori en FOMOTRAUMA. Es algo muy rompedor para la gente que no está en internet o que no se haya criado con él. Recuerdo ir con mi madre a un concierto de Ralphie Choo y que no diese crédito con los visuales que hicisteis. ¿Cómo dais ese paso a trabajar en otros áreas más allá de la música?
Pues yo antes de hacer música siempre quise dedicarme al cine. No concibo hacer música como algo separado de hacer la portada o el videoclip. Para mí todo eso va muy ligado, debe tener una intención más allá de las canciones. A la hora de hacer el álbum pienso en cómo haré la portada, los vídeos, la promoción. Fomotrauma viene de que Mori y yo somos amigos y compartimos referencias.
¿Es una respuesta a no encontrar artistas que tuviesen la misma visión de vuestro arte?
En parte sí, siento que tanto él como yo venimos de la experiencia de hacer videoclips con gente que no éramos nosotros y no haber acabado contentos. Tomamos la decisión inevitable de hacerlo nosotros. A veces piensas que no eres suficiente o que, al no tener una productora, no saldrá un buen trabajo. Al final tenemos las herramientas, ya sean un móvil o una luz. Todos los vídeos del álbum los hemos grabado con un móvil y éramos Martín (Mori) y yo con una idea. No lo digo porque sean mis vídeos, pero siento que están más guapos que otros con muchísimo presupuesto o una idea muy grande. Me aburre cuando los presupuestos y los recursos técnicos pesan más que la idea. Siento que si tienes un concepto en la cabeza tienes que hacerlo, independientemente de si no tienes una grúa o unos focos. Tienes un móvil o un colega tendrá una cámara, y si le pones cariño va a estar más guapo que la idea inicial. El videoclip que querías hacer ya lo habrá hecho Dua Lipa, siento que hay que volver al formato pequeño y casero.
Videoclip de uwu^^, de Rusowsky y Bb Trickz. Dirigido por fomotrauma
Una duda que siempre he tenido: ¿quién de los dos tiene las ideas más descabelladas? Que el otro haya tenido que pararle los pies alguna vez.
Depende, a veces soy yo, otras Martín. Los dos tenemos ideas descabelladas que luego vamos reduciendo. Cuando trabajamos para Rusowsky o Ralphie Choo, que sabemos que hay más medios, queremos tirar la casa por la ventana. Luego la productora nos para los pies.
Veo Fomotrauma como un proyecto que inevitablemente saltará a un formato más allá de videoclips. ¿Tenéis algo pensado en un futuro?
Estamos con ganas de hacer una película, lo único que nos importa verdaderamente ahora mismo. Ya sabemos hacer vídeos, pero una peli es un reto que no es solamente algo estético sino que tiene un peso aparte. Creo que vamos a tener la oportunidad, hecho con nuestros recursos y a escala muy mínimo, pero a ver lo que sale.
¿Tratas Fomotrauma con el mismo peso que tu proyecto musical?
Absolutamente, ambas me quitan el mismo tiempo de mi vida y en mi cabeza. Va por etapas, cuando estaba con Roy haciendo el disco pues dejé un poco a parte Fomotrauma pero ahora que estamos pensando en la película, la música desaparecerá durante un tiempo. Para mí lo visual siempre ha tenido el mismo peso que lo musical.
Dices que te quitan el mismo tiempo. ¿Te tomas descansos o te permites darte un tiempo a la hora de hacer arte?
Creo que la pausa viene entre medias de proyectos. En verano me apetece irme con mi familia y no pensar en ello, pero la música o el cine es algo muy diferente a un trabajo normal. Al final estoy pensando todo el rato en eso. Inevitablemente veo películas y escucho música que me estimula. Si no pienso en ellas acaban viniendo a mi vida.
¿Qué sientes que te falta por explorar en la música?
Muchas cosas. Me apetece hacer álbumes muy distintos, a lo mejor me da por hacer algo totalmente electrónico. Hay mucho tiempo todavía para hacer cosas. Pensaba mientras que hacía el álbum que la gente tiene mucha presión por hacer su primer álbum, que parece que solo vas a poder hacer uno en tu vida. La verdad es que puedes hacer lo que quieras, es una carrera de fondo.
¿Te molaría jugar con seudónimos o mantenerlo todo bajo el nombre de Tristán?
Pues no lo sé, a lo mejor probaría. Quizás tiene más sentido hacer cosas bajo otro nombre. Sí que pienso: claro, si ahora hago un álbum de electrónica, a lo mejor la gente no termina de pillarlo. La gente tiene a encasillar y verlo todo por cuadrículas. Ojalá existiese más gente que fuese fan del proyecto independientemente de las canciones, que confíe vayas a donde vayas. Los artistas que más me gustan soy fan de todo lo que hacen. Si David Lynch hubiese diseñado un videojuego habría sido el primero en querer probarlo. Eso es lo importante para mí, para mí lo que me gusta de un artista es su cabeza, lo que hay detrás de su arte. La pena es que la gente lo acabe encasillando en un perfil de Spotify o una serie de canciones.
Para terminar, quiero volver a tu idea de borrar palabras. ¿Si borrases la palabra reloj, qué quedaría?
Si borrases el reloj, seguiría habiendo tiempo, horas y minutos. Simplemente sería Tristán, ahora con. Ese sería el álbum.
En otoño de 2025 Cinemanía celebra su trigésimo aniversario regresando al lugar donde nace la cinefilia. En colaboración con la Sala Equis de Madrid, la revista ha organizado un ciclo especial que recopila diez «clásicos modernos» entre 1995–2025.
Cada martes, durante los meses de octubre y diciembre, vuelven a la gran pantalla títulos que la audiencia y expertos consideran verdaderas “obras maestras” del cine reciente.
El objetivo es «recordar, descubrir y seguir pensando en el cine juntos»: rescatar una experiencia colectiva en una época dominada por el consumo individual.
Antes de enumerar las diez de obras seleccionadas, es necesario comprender el concepto de «clásico moderno».
¿Qué entendemos por «clásico moderno» dentro del cine?
Lo «clásico moderno» son películas posteriores a 1959 que rompen con los márgenes del cine clásico centrándose en la visión creativa del director.
Este concepto se refiere a un punto intermedio entre películas antiguas consideradas hitos del cine y estrenos recientes sin recorrido. Esta intersección se traduce en obras relativamente jóvenes que se comportan como clásicos, ya que tienen la capacidad de influir y dialogar con la tradición.
Según la teoría cinematográfica entendemos el término «clásico», entre otras cosas, como aquello que persiste a lo largo del tiempo y que, como afirmó Roger Ebert: «sigue siendo joven porque siempre encuentra un nuevo espectador».
En cambio, lo «moderno» rompe con las convenciones y se caracteriza por las rupturas temporales, la psicología profunda de los personajes, lo subjetivo, los finales abiertos… No obstante, existen obras que aunque pertenezcan a nuestro tiempo contienen la madurez, el influjo cultural y la capacidad de perdurar.
De aquí nace este híbrido que no necesita envejecer para que se le de relevancia, no depende del éxito comercial, su contexto trasciende e interpela emocionalmente con distintas generaciones.
Los diez “clásicos modernos” seleccionados
Este concepto articula el calendario de películas programadas en la Sala Equis este 2025:
Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)
Deseando amar (In the Mood for Love, Wong Kar-wai, 2000)
Mulholland Drive (David Lynch, 2001)
Oldboy (Park Chan-wook, 2003)
Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003)
Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí!, Michel Gondry, 2004)
There Will Be Blood (Pozos de ambición, Paul Thomas Anderson, 2007)
La La Land (Damien Chazelle, 2016)
Parásitos (Gisaengchung, Bong Joon-ho, 2019)
Aftersun (Charlotte Wells, 2022)
«Lalaland» como ejemplo de transcendencia
De todas las opciones de la lista elegí ir a ver «Lalaland», aunque ya la haya visto cincuenta veces. Lo curioso es que siempre me emociona de la misma manera, como si siguiera esperando ver a Mia eligiendo su vida con Sebastian. Y creo que eso es justo lo que la hace especial.
La La Land es un ejemplo para comprender qué significa un “clásico moderno”. Es cierto que podemos ver referencias del pasado: Los paraguas de Cherburgo, Un americano en París o Cantando bajo la lluvia, pero la película de Damien Chazelle no mira al musical de Hollywood tradicional como un modelo a seguir, sino como un legado para reinterpretar desde su punto de vista crítico.
El musical se divide en dos trayectorias que se complementan a la perfección: por un lado, los cánones del musical clásico, la coreografía y el color; y por otro, el final trágico que rompe con la trama lineal clásica. Ésto último, acompaña a la idea moderna de que los sueños no siempre se cumplen y que en la vida real hay que sacrificar la felicidad.
El color, proveniente del Technicolor, deja de ser un elemento superficial para convertirse en una extensión emocional de los personajes. Incluso su historia de amor se puede entender a través del rojo, amarillo y verde. Huyen del final feliz: eligen la melancolía y la aceptación de que dos personas pueden amarse sin coincidir.
Es una película profundamente consciente de su tradición, pero sabe que el espectador de hoy carga con expectativas románticas idealizadas y, al mismo tiempo, acepta un final como éste con un escepticismo que el género musical clásico no contemplaba.
Desde su estreno, el musical ha generado debates sobre la identidad creativa, la parte asociada al arte, la tensión entre fantasía y realidad o la reformulación de un género que parecía agotado. Y eso hace que se comporte como una película destinada a permanecer.
Este ciclo importa: construir el canon del futuro
Es importante destacar la intervención cultural por parte de Cinemanía y la Sala Equis en un momento en que el modo de ver el cine lo domina el consumo individual, fragmentado y doméstico. El hecho de que hayan programado diez películas recientes que ya muestran signos de perdurar y todas los sitios de la sala estuviesen llenos representa un despertar de la sociedad.
La sala de cine conserva algo que ninguna otra experiencia puede replicar para los cinéfilos: el ritual compartido. La oscuridad, la pantalla grande, la presencia de espectadores desconocidos que se reúnen por un mismo motivo…
En conclusión, lo que hoy llamamos “clásico moderno” depende de la capacidad de una obra para conectar generaciones y generar pensamiento crítico y emocional.
Que Cinemanía ofrezca estos títulos al espacio donde nació la cinefilia implica reconocer que por su madurez estética e influencia no nos podríamos imaginar un futuro sin estas obras.
Treinta años después de su fundación, la revista reafirma que el canon no es una circunferencia perfecta, sino una masa que siempre está en movimiento y se construye cada vez que un espectador vuelve a ver una película en distintas etapas de su vida o cada vez que una generación la hace suya.
Los clásicos no sobreviven sin razón, lo hacen porque seguimos recurriendo a ellos en distintos contextos. Por eso, programarlos hoy es también una forma de imaginar el futuro del cine.