Detrás de cada canción que se convierte en bucle, de cada directo impecable o de cada pieza visual que se queda grabada en la retina, hay un motor invisible que rara vez recibe los focos. En este artículo abrimos las puertas de la industria creativa a través de la mirada de cinco mujeres que, muchas veces detrás de las cámaras y los escenarios, sostienen el peso del sector. A continuación, conversamos con la productora musical @soytanterca, la ingeniera de sonido @elenaiser, la directora de arte @belenpons, la PR @cevazquez y la estilista @albapalacin sobre la cara B de sus oficios: el trabajo invisible, los peajes emocionales y los cambios urgentes que necesita la profesión.
Productora musical: @soytanterca
¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?
Cuando pensamos en un proyecto musical, nos vienen automáticamente como referentes grandes artistas.
Yo a veces me pregunto… ¿me gusta el cantante o me gusta la producción de esta canción? Estamos atravesando por una época en la que la técnica vocal o interpretación tiene un segundo plano (no en todos los casos). Lo interesante de las canciones suele ser la producción musical y es totalmente normal. La música ha pasado por distintas modas y etapas, en su momento la guitarra eléctrica estaba de moda, etc.
Pero a veces me parece un poco triste que todo el mérito se lo suela llevar el artista, y las productoras detrás son muchas veces esas hechiceras que hacen miles de trucos para que la canción brille.
¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
Es la estabilidad emocional, la materia prima de nuestro trabajo son las emociones y un equipo que no está motivado en el estudio, no va a reflejar eso que queremos en la canción. Para mi lo más difícil de ser productora es que aunque yo haya tenido una pésima semana, no haya dormido, lleve 10 horas en el estudio, soy la persona que tiene que tener la sonrisa más grande, el ánimo a tope y toda la energía para que mi equipo esté igual.
¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?
La envidia y la deslealtad.
Parece que la envidia es una bebida que viene en el starter pack cuando quieres empezar a dedicarte a la música. Se han escrito miles de canciones a lo largo de la historia y aun faltan miles por escribirse, ademas de que hay música de todo tipo, lo que significa que hay espacio para todas. Creo que juntas somos más y es el momento de crear la formula para erradicar la envidia
Ingeniera de Sonido: @elenaiser
¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?
Creo que una de las partes de mi trabajo que la gente menos ve es todo el proceso que hay desde que llegas a un recinto o a un estudio hasta que finalmente sucede el show. Quien no pertenece a la industria, o simplemente asiste a conciertos como público, muchas veces no es consciente de todo el trabajo técnico y de coordinación que hay detrás para que todo funcione. Por ejemplo, mucha gente ni siquiera sabe que hay un control de FOH en mitad de la pista con muchas mesas que gestionan sonido, luces y vídeo durante el directo. Y, sin embargo, ahí se sostiene una parte fundamental del espectáculo. Aún así está genial que no se den cuenta, ¡vienen a disfrutar! Dentro de la propia industria hay músicos que se involucran mucho en la parte técnica y quieren entenderla, pero también hay personas de producción o management o incluso músicos que a veces no son del todo conscientes de que no todo es inmediato. Para que las cosas salgan bien debe de haber un proceso, unos tiempos y un trabajo que son imprescindibles, ahora se lleva mucho lo de la inmediatez para todo y no todo puede ser así, las mejores cosas requieren su tiempo. Muchas veces, precisamente, lo que no se ve es todo lo que hace posible que luego parezca fácil.
¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
Lo más difícil de mi trabajo, sinceramente, no ha sido tanto la parte técnica como todo lo que rodea al trato humano. En el sector musical todavía hay muchos egos, prejuicios y dinámicas que hacen que, en ocasiones, cueste que te tomen en serio, especialmente siendo mujer. Después de muchos años de experiencia, sigo viendo situaciones en las que personas que acaban de llegar, pero tienen más labia o una imagen que encaja mejor con lo que algunos esperan, reciben más credibilidad que alguien que lleva años levantando y sosteniendo un proyecto. A veces tu criterio profesional ni siquiera se valora como debería, o directamente se minimiza. Y eso me da mucha pena, porque al final lo más duro no es seguir aprendiendo, mejorar técnicamente o crecer como especialista en sonido; eso forma parte del trabajo y me apasiona. Lo realmente difícil es lidiar con ciertos comportamientos y con una falta de reconocimiento que, a estas alturas, no debería seguir pasando.
¿Qué cambiarías de la industria musical?
Cambiaría, sobre todo, la inestabilidad con la que seguimos trabajando dentro de la industria musical en España. A día de hoy es muy difícil sostenerse dedicándote a un solo artista, porque las giras son cada vez más cortas y entre discos o proyectos puede haber parones largos en los que te quedas sin ingresos. Eso hace que muchos profesionales tengamos que trabajar con varios artistas a la vez, con todo lo que implica cuando los conciertos se concentran en los mismos días y resulta imposible ofrecer exclusividad real. Además se suman más cosas, por ejemplo, los días de viaje, aunque no puedas trabajar en otra cosa ya que estás viajando, aquí en España no se pagan o compensan como en otros países en los que he trabajado.
Se suma a que es un trabajo con muy poco margen para la vulnerabilidad, parece que no puedes ponerte enferma, y en el caso de las mujeres, cuestiones como el embarazo siguen siendo especialmente complicadas de sostener si no cuentas con muchísimos recursos. En muchos casos, eso se traduce directamente en tener que dejar de trabajar durante un tiempo. Creo que esa precariedad estructural es una de las cosas que más urge cambiar.
Directora de Arte/Directora Creativa/Carpintera: @belenpons
¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?
La gente siempre va a ver la porción mas pequeña del pastel, lo que hay antes y después en un rodaje es en la mayoría de los casos lo más pesado, también durante el rodaje que hay que trabajar muchas veces bajo exigencias y presiones muy heavys. Ver un video de 3 minutos o una publi de 20 segundos no hacen justicia a las semanas de trabajo.
¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
Hacerse valer desde un departamento que no se ve todo el trabajo que hay detrás, como he explicado antes. Siempre es más complicado la comprensión desde fuera porque desde dentro del equipo nos apoyamos mucho entre nosotras, (siento que con otros equipos de arte pasa igual) intento crear buen clima y acordarme de donde vengo, aunque me quede mucho por recorrer.
¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?
Las directoras/es de arte rara vez nos sindicalizamos y a veces incluso siento que se percibe mal. Me gustaría abrir canales de comunicación entre otros dires para fijar precios justos. Quiero competir por la experiencia o el estilo, no por quién acepta que le paguen menos.
PR: @cevazquez
¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?
Por un lado, el altísimo porcentaje de propuestas que nunca llegan a publicarse. Aunque hay una parte creativa y divertida cuando algo se materializa, lo habitual es que solo un 1 o 2 % de las ideas se vean o salgan a la luz. Y por otro, todo el trabajo que hay detrás de cada campaña, plan de prensa, acción de marca, todas estas acciones tienen una parte operativa: múltiples horas de logística, llamadas, gestión y retrabajo, que muchas veces queda un poco en la sombra.
¿Que es lo más difícil?
Sin duda, el hecho de que tu trabajo sea el ocio de otros (festivales, eventos o conciertos) hace que nunca tengas un ocio totalmente libre. Implica una alta exposición social, y tienes que estar presente para que no te olviden. Encontrar un equilibrio entre lo personal y el trabajo es complejo, porque todo se mezcla. Por otro lado los horarios, aunque hay privilegios increíbles, no existen horarios fijos, es algo 24/7 y desconectar es difícil si no sabes poner límites. En general la carga emocional y social en un entorno competitivo pesa mucho y hay que saber llevarlo.
¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?
Sin duda me gustaría que fuera una industria más paritaria. Hay mujeres (pocas, y muy buenas) y aun así siento que tenemos menos visibilidad de la que deberíamos y que sigue costando llegar a puestos de dirección. Aunque, en realidad, esto no es solo de esta industria, sino algo bastante general.
Por otro lado, más que cambiar cosas concretas, estaría bien que hubiera más conciencia a la hora de tratarnos con respeto. A veces hay demasiada competitividad y zancadillas, y siendo un sector relativamente pequeño, creo que hay espacio para todos sin necesidad de hacernos el camino más difícil.
Estilista: @albapalacin
¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?
Todo el trabajo que hay detrás. Desde la parte de plantear la idea, propuestas, ir a por toda la ropa (incluido el contacto con marcas, estar al día con todo lo que va saliendo). Aún sin estar trabajando en un proyecto concreto, estamos siempre al día de todo lo que está pasando y descubriendo marcas, showrooms y tiendas constantemente.
¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?
La parte más difícil para mí es la inestabilidad. Tener días de trabajo fuertes y otros de parón total.
¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?
Lo normalizadas que están las colaboraciones y los presupuestos ajustados.
Tras el éxito del CAP.5 Casa Bruto vuelve a abrir sus puertas el próximo 30 de mayo con el CAP. 6, una nueva edición de este proyecto cultural independiente
En un barrio cualquiera de Madrid, hace más de un año que Mar Sempere y Albert Marcos tuvieron la iniciativa de crear The Corridor Gallery, una galería de fotografía en el absurdamente largo pasillo de su piso.
Tras cinco ediciones se consolidan como un espacio cultural y artístico en formato pop-up que tiene como propuesta una alternativa de vivir la cultura, dejando a un lado el arte como un tema de élite.
Rompiendo con esa distancia, han construido un lugar donde obra, artista y espectador conviven más cerca que nunca. Fuera de los códigos habituales de los espacios expositivos.
En febrero de 2026 The Corridor Gallery desaparece para dar la bienvenida a Casa Bruto. Un rebranding completo es lo que ha marcado las últimas exposiciones: un espacio de texturas con zona para performances y una identidad visual que compone el nuevo imaginario que expande las posibilidades del proyecto original.
En esta ocasión, Casa Bruto presenta una propuesta curatorial que mira hacia lo popular, lo cotidiano y aquello que permanece. Una edición que reúne los proyectos fotográficos de Paola Arbildua y Marta Vizoso y la performance de el Refranero Español en Movimiento.
Primero, Fototeca, de Paola Arbildua, nace de la necesidad de estar presente y encontrar verdad en el entorno inmediato. A través del teléfono móvil, la artista construye un archivo instintivo de escenas cotidianas donde Madrid deja de ser ajena y empieza a sentirse hogar.
Por su parte, Mixto, de Marta Vizoso, parte de un gesto aparentemente simple, fotografiar cada sándwich mixto que se come. Lo que comenzó como un juego termina convirtiéndose en una reivindicación del Madrid sencillo y popular, de sus bares, sus rutinas y esos gestos cotidianos que construyen memoria.
La programación contará también con el Refranero Español en Movimiento, un proyecto de Sara Herrera que reinterpreta refranes populares desde el cuerpo, la imagen y el movimiento, trasladando la tradición oral al presente a través de un lenguaje performativo.
En medio de un Madrid hostil que se percibe como un lugar de paso (un lugar no lugar), la temática de esta exposición nos recuerda que a pesar de la inmediatez y los estímulos esta ciudad también puede ser un hogar donde se construyen recuerdos colectivamente.
En pleno Madrid Río, donde cada vez podemos descubrir más propuestas creativas, el pasado 6 de febrero El taller inauguró la exposición “este y otros mundos” formada por los artistas Pablo J. Maté, Javi Mosquera y Carmen Posada.
Este proyecto se trata de un espacio autogestionado por Lucía Sánchez y Pablo J. Maté que da respuesta a la falta de oportunidades para los que se quieren dedicar al arte. Creo que este tipo de iniciativas marcan la diferencia para dejar de encasillarnos en “emergentes” y ser artistas sin más.
Durante la exposición, detrás de estas paredes se esconde una filosofía protagonizada por Foucault, quien bebe de Borges para su obra Las palabras y las cosas. De aquí, viene el concepto heterotopía que dialoga con el pensamiento actual que cuestiona las órdenes establecidas y el significado de las cosas, idea que se materializa mediante esta exposición.
Nos encontramos en un punto de inflexión de la historia de inquietud reflexionando sobre lo que ya está establecido. En cuanto al territorio, la exposición encarna la experimentación con los espacios y cómo éstos se convierten en «lugares otros», «lugares inclasificables» o «lugares fuera de lugar» que cuestionan las clasificaciones construidas socialmente.
Los tres artistas juegan con el tiempo y el paisaje construyendo una nueva realidad a través de su propio imaginario que surge si te preguntas qué relación podemos construir con los lugares que habitamos.
Teniendo en cuenta lo que es posible decir o saber en nuestra época, lo que ya sabemos de tiempos pasados o visualizar mundos futuristas; Pablo, Carmen y Javi realizan una investigación visual e individual.
Por una parte, Pablo J. Maté nos presenta Tajo abierto que trata sobre la identidad colectiva a través de los espacios que son modificados visiblemente. Investiga como las rocas sacadas de canteras nunca volverán a su estado inicial pero se convertirán en otros cuerpos en nuevas ubicaciones. Su propia familia emigró desde Torrequemada, Cáceres al barrio de San Blas, Madrid afectados por por el éxodo rural español de mediados del siglo XX.
Mediante sus fotografias percibimos la memoria de una familia y de unos lugares marcados por la migración, y así entender que nada es cómo lo conocemos, que tanto las personas como los lugares tienen una historia detrás.
Por otro lado, Javi Mosquera realiza una arqueología de lo visual. Su estudio consiste en representar el hacer primitivo de nuestros antepasados pintando en las cuevas que él identifica como una “pulsión latente”. A Mosquera le interesa representar paisajes inventados antes de que la humanidad se interesara en sistemas de pensamiento y la ordenación del mundo.
El artista indaga sobre la construcción pictórica del paisaje desde la acción más pura y no desde el pensamiento. Recupera materiales como el ladrillo como acto de resistencia contra un consumo pasivo que escapa del control humano a propósito.
Por último, la artista Carmen Posada crea un paisaje del futuro que personalmente me conecta directamente con la idea principal de la exposición: la construcción social del significado de las cosas y cómo cambian a lo largo del tiempo. En este caso, la artista nos presenta a través de su imaginación un futuro incierto que nos parece conocido pero a la vez extraño.
Su obra muestra lugares ficticios donde solo quedan restos de lo que conocemos, fósiles de animales que ya desaparecieron. Lo que me atrapó fue la elección de colores vivos y la inocencia en su estética para envolver la inquietante idea de la extinción.
La trayectoria de El taller empieza con dos amigos que se quieren hacer un hueco en el mundo del arte y apunta a nuevas propuestas que por muy pequeñas que seanenriquecen el panorama artístico español e inspiran a los que lo vemos desde fuera.
María Moreno Martínez, AMORE, es la cantante, compositora y productora que fusiona indie, R&B, hyperpop y electrónica con raíz clásica en piano. De teclista para mori e Irenegarry a solista desde 2020, su sonido delicado pero disruptivo con letras confesionales, beats glitchy y coreografías hipnóticas explota desde Madrid al mundo.
Raíces murcianas y salto a lo global
Antes de conquistar playlists internacionales, AMORE creció en Murcia rodeada de influencias clásicas y underground. Su formación en piano desde niña le dio la base para experimentar con glitches y drops que hoy definen su estilo. En 2022, ya colaboraba en canciones virales locales, pero su debut solista marcó el despegue ya que sus singles como sus EPs acumularon cientos de miles de streams en España, pavimentando el camino para un reconocimiento que trasciende fronteras.
Top, Hits; Ballads, etc…: pasaporte internacional
Top, Hits; Ballads, etc… (mayo 2025) es su pasaporte global con un eclecticismo puro como vidriera sonora. Producido por artistas como: Irenegarry, TRISTÁN!, Jimena Amarillo, Dinamarca y su propia mano, entre otros. suma más de 5M de streams globales. Pitchfork lo ve como “pop experimental de recursos limitados”; para mí, una cantante que adapta su música a cualquier estilo y hace que todo su conjunto guste. No todo el mundo puede permitirse grabar en los mejores estudios del mundo y es normal que suene así de crudo. De hecho, esa limitación es precisamente lo que lo hace real y cercano.
Escaparate global a lo Tiny Desk
La Gallery Session de Infinity 2024 y Delirio y su color show de Peléame!!!, son visuales que convierten sus tracks en experiencias inmersivas. Estos formatos no solo viralizan su álbum, sino que también posicionan a AMORE como creadora total con su música y performance que el mundo replica sin parar.
Alquimia sonora: tradición y vanguardia
Lo más potente de AMORE es que sintetiza sonidos actuales con referencias más antiguas y los hace sonar vanguardia total. Querió es la prueba total ya que transforma la percusión tradicional de una jota en drops futuristas sin perder la raíz. Esa alquimia tradicional posiciona su música en territorio único ya que lo viejo revive innovador y lo nuevo gana alma regional. María traslada escenas y las funde en algo propio que el mundo aún no había oído.
Colaboraciones que abren puertas
Sus feats con productores como Dinamarca y TRISTÁN! no son casuales y conectan su hyperpop con escenas electrónicas europeas. Colaboraciones con Jimena Amarillo aportan frescura urbana. Por otro lado, Irenegarry es clave y refuerza su lado madrileño ya que con ella AMORE empezó como teclista en Madrid. Estas alianzas han colocado sus tracks en playlists globales de Spotify como “Viva Latino”, atrayendo oyentes incluso de otros continentes.
“Favorita”: pop experimental con corazón propio
Entre toda su discografía, Favorita(incluida en el EP de Dinamarca)sigue siendo, valga la redundancia, mi canción favorita de AMORE, una de las más pegadizas que he escuchado en años. Es de esas canciones que se quedan dando vueltas en la cabeza, no por lo obvio del estribillo, sino por ese equilibrio casi imposible de vulnerabilidad y sofisticación sonora.
Buena parte de la magia viene de la producción de Dinamarca, que traduce la sensibilidad de AMORE a un terreno club más pulido, pero igualmente emocional. Los beats glitchy y las capas de sintetizador fabrican un espacio sonoro donde lo íntimo y lo futurista conviven a la perfección. En ese entorno, la voz de AMORE suena cálida y cercana, casi susurrada, pero con una presencia que domina toda la mezcla.
De Murica a Europa: giras 2026
Si Favorita encapsula su esencia sonora, los directos de AMORE prometen llevar esa alquimia a otro nivel, fusionando música y performance en vivo.
Con conciertos planeados por Europa en 2026, AMORE exporta Murcia al mundo. Su bisexualidad y estética “diva arty” queer resuenan en comunidades PC Music, posicionándola como voz innovadora del pop experimental hispano.
AMORE demuestra que se puede conquistar al mundo sin renunciar a sus raíces. Su fórmula ya cruza fronteras y redefine qué significa ser artista total en 2026. Si sigue así, no sería raro verla pronto headlineando festivales globales o siendo la próxima estrella española del pop experimental. María Moreno está creando un nuevo lenguaje sonoro que ya cala fuerte fuera de España. Y tú, ¿la has descubierto ya en alguna playlist?
Llevo un tiempo observando diariamente en las tiendas de alimentación o en el metro a personas absortas en telenovelas en vertical de corta duración. Esta curiosidad me hizo indagar qué eran exactamente estas miniseries diseñadas para no soltar al espectador ni un instante. Aquí la unidad mínima de sentido es el minuto y lo que encontré es el nacimiento de un lenguaje que, aunque es heredero del cine parece haber tomado un camino radicalmente distinto.
Las imágenes suelen ser archivos que reflejan los contextos sociales/culturales de una época, pero más allá de ocupar ese lugar, el cine también ha sido y es un lugar de dar lugar al pensamiento. Una parte necesaria en todo el proceso desde la escritura hasta que está en manos del espectador exige un proceso de digestión que ahora estamos vomitando. Lo que tenemos ahora el microdrama no es una evolución de este sino su hijo bastardo.
La industria del microdrama
En China, esta lógica se ha convertido en industria. Filman en vertical para pantallas de teléfono y fragmentan historias en noventa episodios de apenas dos minutos.
Se distribuyen en aplicaciones como FlexTV, ReelShort o DramaBox. Historias de consumo rápido, con argumentos directos y arquetípicos: amores imposibles, traiciones familiares, ascensos sociales, venganzas, etc.
Títulos como La sexy esposa del presidente, La novia del rey lobo o El jefe detrás de las escenas es mi esposo.
El rodaje dura alrededor de dos semanas. El presupuesto para el rodaje rara vez supera los 200.000 dólares, pero la mayor parte del dinero de la serie no se invierte en la obra, sino en publicidad: hasta un millón por campaña. La lógica es clara: producir barato, circular rápido y capturar la atención.
Y funciona, algunas series de Flex TV generan millones de dólares semanales.
No es un fenómeno marginal. El mercado chino de microdramas superó los cinco mil millones de dólares en 2023 y sigue creciendo a un ritmo vertiginoso. Lo que empezó como entretenimiento desechable se ha convertido en la nueva industria cinematográfica de China.
El modelo también está estudiado al milímetro: los primeros episodios son gratuitos; después, el espectador paga por desbloquear capítulos o soporta bloques interminables de anuncios. No se compra una historia. Se compra dopamina.
El formato proviene de las novelas web chinas, relatos breves publicados diariamente, diseñados para leerse en menos de diez minutos y generar dependencia. El microdrama hereda esa misma lógica: consumo fragmentado, recompensa inmediata, continuidad infinita.
Un nuevo lenguaje audiovisual
Reducir los microdramas a un suceso puntual sería mirarlo con demasiada distancia. Lo interesante es que están desarrollando un nuevo lenguaje.
Primero, la verticalidad cambia la composición: el encuadre obliga a otra mirada del rostro. Segundo, el tempo: la edición hiperacelerada, el punto de giro cada minuto y la elipsis instantánea configuran un ritmo que no da lugar a la inmersión sino a la captación continua. Tercero, el algoritmo es el criterio que moldea la narrativa. El guion deja de ser de un autor para estar marcado por un algoritmodramaturgo que dicta cuándo cortar, cuándo aparecer un cliffhanger y qué imagen repetir.
Cuando el tiempo se acorta, el lenguaje cambia, los planos largos desaparecen, la puesta en escena se simplifica y el subtexto y la ambigüedad se eliminan. Todo se vuelve frontal. Podríamos decir que el microdrama no es “cine corto”. Es otra especie diferente a él: Una ficción adaptada al ecosistema del algoritmo, el cual no solo marca lo que ves, sino que crea el lenguaje audiovisual que más le favorece.
Psicología del consumo
Este modelo no solo transforma cómo se produce. También transforma cómo miramos y fragmenta la mirada.
Muchos prefieren pagar o aguantar bloques interminables de publicidad con tal de conocer el desenlace. La experiencia guarda menos similitud con ver una serie asemejándose más a jugar a una máquina tragaperras narrativa.
La historia deja de ser un recorrido emocional y se limita a una sucesión de estímulos. Ya no se recuerda la trama completa; solo se persiguen momentos. Es la lógica de la gratificación instantánea aplicada a la ficción: enseña a esperar menos y a exigir más estímulo por unidad de tiempo, reconfigurando lo que es soportable en una narración.
Perder la noción del tiempo haciendo scroll durante media hora resulta más cómodo que enfrentarse a una película de dos horas. La concentración prolongada se siente como un esfuerzo innecesario.
La mutación con la IA
En este contexto, la inteligencia artificial aparece casi como consecuencia directa.
Si el microdrama ya reduce el relato a fórmula (rostros, diálogos funcionales, escenarios repetibles) la automatización del proceso parece el siguiente paso lógico. Guiones generados por patrones, actores digitales, decorados virtuales, montaje automático.
La IA no solo abarata costes, sino que introduce otro lenguaje.
No crea desde la experiencia humana, sino desde el cálculo de probabilidades. Aprende qué giro engancha más, qué duración retiene mejor y qué rostro genera más clics.
Es la narración optimizada y el riesgo es evidente: cuando la lógica del algoritmo predomina, la imagen deja de explorar lo desconocido y comienza a repetir lo que ya funciona. La ficción se vuelve predecible, y completamente prefabricada.
Cierre
No se trata de demonizar el formato, toda época inventa sus propias formas. Pero conviene preguntarse qué desaparece cuando la duración se comprime tanto. No se trata de prohibir la brevedad. Pero esta golpea con la experiencia del cine. El tiempo muerto de una película es tiempo de pensamiento y ese tiempo de suspensión dota a la obra de profundidad haciendo que pueda pertenecer en el espectador. Aceptar la prisa como criterio estético es eliminar el lugar para el pensamiento.
No compro el argumento de que este formato puede democratizar el acceso y cree oportunidades, un lugar donde la obra pasa al último plano no profesionalizas el sector solo industrializas la adicción por eso hay que exigir marcos que protejan la creatividad y el trabajo artesano el cual adquirirá un valor distintivo ante la producción en masa.
No es cuestión de romanticismo contra modernidad, pero creo que no debemos premiar estructuras que olvidan por completo la búsqueda de la novedad en la narrativa o que ni siquiera busquen emocionar al espectador sino tan solo hacerle recordar emociones primarias universales. Quizás el problema no es la brevedad de la obra, sino que nosotros no sepamos habitarlas más tiempo.
Hay que saber convivir con tu tiempo, es necesario. Pero quizás debamos poner el foco en el proceso, en el desarrollo de una historia dándole el tiempo necesario para escribirse y para nacer.
Profesionalizar los procesos artísticos confronta de manera directa con la vocación que nos sumerge a él que suele ser la espontaneidad y la pasión. Pero la profesionalización de este no tiene que entenderse como un sinónimo de robotizar los procesos de desarrollo. Las imágenes necesitan tiempo para existir y para llegar a ser.
Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.
Ausias Pérez lleva más de dos décadas diseñando, creando y transformando. Empezó pintando graffiti en Alzira, se movió entre Madrid y Barcelona y terminó encontrando su centro creativo en casa, Valencia, donde dirige T.O.T, un estudio que funciona más como una crew que como una agencia. Lo suyo no es el culto al ego, sino el trabajo colectivo. Puso su nombre a un lado para que el estudio creciera con los suyos, y desde ahí se ha convertido en uno de los creativos más influyentes ,y respetados, del nuevo diseño español. En sus palabras, T.O.T es alquimia: convertir cervezas en detergentes, discos en satélites, ideas en cultura visual.
Desde proyectos recientes con Quevedo o Hoke, hasta marcas propias que están por llegar, lo que mueve a Ausias no es la perfección, sino el impacto. Su diseño busca crear cosas que conecten de verdad con la gente siendo bold, directas y con alma.
En esta conversación hablamos sobre el valor del craft, la ética en la inteligencia artificial, cómo liderar desde la empatía y por qué, para él, el mejor consejo profesional sigue siendo el que le dio su padre: «pásatelo bien».
¿Por qué de qué sirve vivir sin disfrutar de la vida?
Ausias en T.O.T Studio por Alberto Noriega
Me gustaría que te presentaras, dijeras tu nombre, origen y tu profesión.
Mi nombre está claro, me llamo Ausias Pérez y es mi nombre real porque todo el mundo me dice ¿pero es tu nombre?
Nací en Alzira, en Valencia, en un pueblo que está al sur de Valencia. He estado entre Madrid y Barcelona durante diez años y ahora que ya he visto el momento donde el estudio podía funcionar desde Valencia, tenía muchas ganas de volver a casa y he vuelto.
Ahora mismo mi trabajo es ser director creativo en T.O.T, mi estudio. Trabajo con el equipo, ayudando a dar visión a los proyectos, dirigiendo creativamente y también abriendo negocio. Soy quien se encarga de atraer nuevos clientes.
He sido diseñador, artista, he diseñado tipografías, entre otras muchas cosas. Empecé hace veinticinco años pintando graffiti y hace unos veinte diseñando. Siempre he podido ganarme la vida con lo que hago y con lo que he aprendido por mi cuenta. Tuve mi primer estudio con Felipe Pantone a los veintitrés. Salvo dos años en publi, he trabajado como freelance a nivel internacional durante mucho tiempo.
Hace cinco años abrí el estudio porque los proyectos ya tenían mucha dimensión, y porque el tipo de trabajo que yo quería hacer —crear marcas— no podía hacerlo solo. Antes me llamaban agencias de Estados Unidos, de Nueva York, para hacer campañas. Me metía a currar por días, cobraba un dineral, pero el trabajo duraba poco: tres meses de curro y mucha inversión para que la campaña estuviera en el aire un mes. Era todo muy efímero, con procesos rápidos, jerarquías fuertes y poca sensación de permanencia o relevancia.
Al empezar a crear marcas me di cuenta de que duran más, generan más atención, y entendí que eso era lo que debía hacer: algo más importante, con impacto real.
¿Si empezaras tu carrera en la época que vivimos ¿cómo afrontarías todo ahora?
Probablemente utilizaría la misma filosofía que he utilizado siempre, que es intentar hacer lo que más me divierte y hacer algo que me hace feliz. Soy un privilegiado por decir esto, porque no fijarse en la pasta significa que puedes, pero eso hace que tú pongas el foco en lo importante, que es hacer algo que mola.
Si empezara ahora, pues a lo mejor… claro, cuando yo empecé, por ejemplo, hacer una marca independiente era algo impensable, todo el mundo fracasaba. Ahora tengo gente cercana, como por ejemplo Nil Ojeda, que flipas con su marca, ¿sabes?
O el mundo de la música. Cuando empecé, no daba dinero. Mis amigos que hacían música se comían los mocos y ahora mis amigos que hacen música ganan mucho dinero, como Martí, por ejemplo. Al final, lo que hacemos los creativos, los artistas, los diseñadores, es contar ideas a través de un lenguaje. Y cada uno tiene un lenguaje favorito.
En mi caso, yo creo que el lenguaje que me interesa tiene que ver con mi bagaje cultural y con lo curioso que soy y lo que me ha ido gustando de lo que yo veo en mi día a día, que es la tipografía, la música, el diseño, la gráfica que hay por ahí…
Entonces yo creo que eso no hubiera cambiado y me hubiera hecho dedicarme a lo mismo, que es a utilizar ese lenguaje para contar mis ideas. Pero al final es lo mismo. Yo me dedico a vender ideas y las canalizo a través de un canal, que es el diseño.
¿Es decir, mantener tu esencia, ¿no?
Bueno, yo creo que es intentar pasártelo bien con lo que haces. Eso es lo más importante.
Totalmente. Después de haber estado tan poco tiempo en lo que es el mundo publi, ¿qué aprendizaje o qué viste ahí que pudiste aplicar ahora a la hora de crear tu estudio?
Saber lo que valen las cosas, el trabajar dentro de la industria del entretenimiento, de la publicidad y tal, te hace entender cómo funcionan los ritmos de trabajo y los tiempos. Y que, en mi caso, al menos me ha hecho interiorizar un pensamiento que es la filosofía del good enough.
Que significa que no hay que hacer algo ultra perfecto, sino hay que quedarse satisfecho y vale la pena hacer diez good enough que uno perfecto. Porque al final te hace aprender más, el impacto de lo que haces tiene más llegada al mundo.
Y yo siempre digo que para hacer algo que sea relevante, eso tiene que llegar de alguna manera. Si haces alguna cosa que sí está hipercurrada y es súper nicho, pero lo van a escuchar o a ver o a leer cuatro, eso no tiene relevancia en el mundo, no cambia nada. Yo creo que, de alguna manera, ese entender que hay que ser prolífico es algo que también me vino de ahí.
¿Cuándo algo es ese good enough?
Con los años tú vas puliendo tu olfato. La inseguridad siempre está ahí y siempre puedes pensar que falta algo. Pero trabajar en equipo ayuda mucho, una de las mejores cosas que tiene la metodología y la filosofía del estudio, es que sea transversal. Nosotros intentamos que los proyectos, que todo el mundo lo vea, que podamos ayudar entre todos, que gire el proyecto entre varias personas del equipo, que puedas romper esa barrera del ego también, que sea un proyecto que sea de todos, porque al final, si T.O.T se hace grande, nos hacemos grandes todos con T.O.T. Y es mi intención.
Al principio yo trabajaba bajo mi nombre e incluso tenía personas trabajando conmigo y tal. Pero yo decidí que eso no podía ser. Ese punto de personalismo no me interesa.
Y buscando, vimos que tenía muchos significados T.O.T. , ¿cómo definiste el nombre?
Pues mira, me costó un año encontrar el nombre. Al final es como tener un hijo, desdoblar tu persona, crear otra parte de ti y ponerle nombre. Con ese pasado del graffiti tuve la idea de convertirlo en un acrónimo, como las crews de graffiti, que siempre se ponen tres letras. Lo que estaba formando era una crew, y partiendo de que tenía que significar algo para mí, analizando lo que hacemos aquí, vi que T.O.T es una máquina transformadora: nos traen una cosa y la transformamos en otra para contar una idea. Por ejemplo, una cerveza que parece un detergente, un disco que parece una placa espacial… Todo sufre una transformación. Eso es alquimia. Y el inventor de la alquimia es Thot, el dios egipcio T.O.T, también inventor de la escritura. Nosotros hacemos tipografía. Tenía sentido. Decidí quitarle las Hs para que fuera simétrico, capicúa, y además en mi idioma natal T.O.T significa “todo”. Ese múltiple significado cerraba el círculo. Y ahí se quedó.
¿Cómo han cambiado el uso de las herramientas de la IA en estos últimos años?
Sí, a ver, las herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan todos los días. Cada semana hay herramientas nuevas o nuevas features. De cara a nosotros, lo que hacen es facilitar nuestra meta: contar nuestra idea. Es una herramienta muy potente porque nos permite dos cosas: generar una imagen o vídeo hasta tener un arte final hecho por nosotros, o hacer un boceto extremadamente accurate para dar al profesional una visión clara. Nosotros a veces tenemos la habilidad técnica para materializar la idea, pero otras veces no, y necesitamos un fotógrafo o alguien que hace 3D, por ejemplo. La IA nos permite suplir eso. Por ejemplo, con la portada de Hoke: antes de hacer las fotos, ya le dimos al fotógrafo el montaje hecho con IA, con la luz y los requerimientos definidos. Así que nos sirve tanto para ver el camino de ideación como para hacer un resultado final.
¿En un mundo ideal, cómo sería tu uso de la IA?
A ver, a mí, más allá de los memes o una rata haciendo skate, eso es irrelevante. Lo importante es que, igual que en la vida, en la IA debe haber ética. Es una herramienta muy potente que puede facilitarnos la vida, pero también jodérsela a otros. Siempre digo lo mismo: cada vez que se entrena un modelo, muere un ilustrador. El problema no es la herramienta, sino las personas que hay detrás y cómo la utilizan. En un mundo ideal, me gustaría que hubiera ética en el uso y se respetara el trabajo de quienes no usan IA.
Yo, por ejemplo, no reproduzco pintura ni ilustración de nadie. Usamos la IA para acabados que podríamos hacer en foto, evitando renders o sesiones. Básicamente, buscamos acabados realistas.
Y sí, hay una contradicción: esos modelos se entrenan con trabajos que no sabemos cuáles son. Pero antes de la IA todos usábamos referencias, todo el mundo usaba Pinterest. Nadie inventa nada. Todo el mundo es una mezcla de otras cosas, solo que ahora esa mezcla se hace más rápido y fácil. Esa es la diferencia.
¿Si la IA fuera una persona o tuviera criterio, cómo interpretaría tu arte?
Es que no lo sé, porque realmente es muy ecléctico el trabajo que hacemos. O sea que al final nosotros, aunque pueda haber algún de trabajo en común, que yo creo que sí que tiene que ver mucho con el background cultural que yo tengo, creo que cada proyecto tiene su propia personalidad y no lo sé, yo creo que pensaría que es algo bold, como muy contundente, sólido.
¿Qué es para ti el Craft?
A ver, el craft, la traducción literal es artesanía. Pero en diseño, publicidad y creatividad se entiende como las cosas curradas, trabajadas, hechas con detalle. No sabría explicarlo muy bien, pero es como ese trabajo fino, algo bien hecho. Por ejemplo, poner una tipografía encima de una foto no tiene demasiado craft. El craft es como el trabajo de carpintería fina que hay detrás.
¿Que hay alma, no?
Sí, yo creo que el alma… Puede haber craft en algo muy frío, pero para mí el craft es dedicarle horas, cariño y cuidado a una pieza. Es como el encaje de bolillos, como hacer algo muy currado. La IA va en la dirección opuesta, pero nosotros mezclamos las dos cosas.
Todo el mundo tiene referencias, pero cuando tienes la idea, ¿cómo se transmite en tu cerebro la idea, no? ¿Cómo ves algo en la calle y dices, lo conecto con otra cosa que no tiene que ver?
A ver, creo que… Forma parte del criterio de cada uno, pero yo intento que lo que hacemos sea culturalmente relevante, que provoque algo en la gente. Puede ser algo íntimo o local, pero si nadie lo entiende, es como ese dicho: si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, es como si no hubiera caído. Por eso transmito a mi equipo que no hacemos diseño para diseñadores. Aunque les guste, no buscamos lo elitista, rebuscado o súper experimental. Somos lo contrario al artista raro que hace algo que parece que mola solo porque lo dice él. Lo nuestro debe ser entendido por la mayoría, porque así tiene impacto. Cuanta más gente llegas, más relevancia tienes y más puedes cambiar las cosas. Y al final, lo bonito es hacer algo que tenga relevancia en tu vida, ¿no?
Cuando llegan las marcas, ¿cómo cuidas que se mantenga eso sin llegar al otro extremo, transmitir lo mismo que quiera la marca, se identifique y mole a la vez no?
Creo que es una cosa muy difícil, pero somos afortunados porque la mayoría de marcas o artistas vienen a nosotros porque quieren que hagamos lo que hacemos. El verdadero desafío es hacer lo que necesita la marca y dejar un poco del espíritu del estudio, llevar el proyecto al límite y abrir camino. Creo que marcar trends se puede hacer desde el underground, pero también desde el mainstream. Nosotros no copiamos al underground desde el mainstream: somos el underground y vamos al mainstream para cambiar las cosas desde ahí, donde el altavoz es más grande.
Poco a poco, con los años, vas ganando la confianza de los clientes y te dejan hacer más. No se consigue de un día para otro. Hay que cultivar trayectoria y reconocimiento para que crean en ti y te dejen llevar la marca por donde tú les dices.
Cuando os hacéis un encargo, y presentáis al cliente, ¿presentáis varias propuestas, o es como… Esta es nuestra visión, esto…?
No, normalmente lo que hacemos es presentar dos propuestas en la fase inicial. No diseñamos nada aún, solo mostramos referencias, mood boards, ideas, y contamos la narrativa de lo que queremos hacer. A partir de ahí, se ajusta: a veces se mezclan, otras veces se añade algo que se nos había escapado. Y sobre eso ya trabajamos.
Con el tiempo hemos visto que otras metodologías, como las que usan algunos estudios o agencias que presentan siete logos o muchas opciones, no son viables. Al cliente le cuesta decidir, tú no puedes profundizar igual en cada vía, y cuando te tumban muchas ideas, eso genera frustración. Es mejor que te tumben una bien trabajada que seis a medio hacer.
Ese desgaste también afecta al equipo. Por ejemplo, en EE.UU., en algunas agencias grandes, los equipos compiten internamente: diez personas divididas en rutas para ver cuál gana el proyecto. Eso yo creo que no es sano. Nosotros preferimos cerrar bien el scope de trabajo desde el principio para que el cliente lo tenga fácil. Y la verdad es que es rarísimo que, de las dos rutas que llevamos, no escojan una.
Otra cosa es cuando trabajamos con marcas muy grandes. A veces te piden cinco rutas, pero eso ya encarece el proyecto. Porque hacer una ruta puede suponer dos personas trabajando durante una semana. Si te piden cinco, eso implica cinco personas a la vez, y solo ciertas marcas pueden permitirse ese coste.
Y hablando un poco del panorama actual, como de diseño, de cultura, ¿cómo lo ves actual? ¿Cómo ves a España ahora mismo?
Yo creo que en España hay un talento increíble, que se exporta muchísimo. Somos súper valorados a nivel internacional y hay gente haciendo cosas brutales en todos los ámbitos: cine, música, diseño… El panorama es muy potente.
Por ejemplo, la música latina es uno de los mercados que más dinero mueve en el mundo, y hay muchísima gente de aquí produciendo para músicos de Latinoamérica, escribiendo letras, componiendo, colaborando… En cine también: ahora estamos trabajando con Bayona, que a nivel internacional es la hostia. Alberto Mielgo también es increíble. En música, diseño o cualquier disciplina creativa, me parece que hay un talento brutal, la verdad.
¿Qué gente joven consumes que digas, este es un chaval/a que acaba de salir, pero va duro?
A ver, no sé si te puedo decir súper jóvenes, y tampoco sé si me quiero mojar del todo con nombres. Pero sí te puedo decir algunos un poco más consolidados que, a nivel de España, me parecen muy fuertes.
Por ejemplo: Carlos Saez, Pepa Salazar, La Manso, YY++ —que son unos arquitectos increíbles—, Gonzalo Ergueta… En diseño, Bandiz Studio de Madrid. Querida, que mola mucho, de Barcelona. Colm, también de Madrid. Realmente Bravo, que llevan toda la gráfica de Tangana. Xuxes, los chavales que hacen CBD. Samu Catalán, que mola mucho lo que hace. David Muñoz, que es cliente nuestro. Y Little Spain, que también son colegas, y lo están haciendo muy bien.
Es gente que tiene una visión clara y una línea muy potente.
Veníamos Alberto y yo hablando un poco en el tren, y es como, hoy en día no hay tanta necesidad de una institución clásica existiendo internet… ¿Qué le recomendarías tú a un joven?
Yo creo que hay que estudiar, 100%. Y no solo eso: hay que ir a una buena escuela y, sobre todo, votar a partidos que garanticen la igualdad de oportunidades. Hay mucha desigualdad. En las escuelas privadas es donde están los mejores diseñadores enseñando, y eso es una puta desigualdad. En la pública, los profesores suelen entrar por oposición y no suelen ser diseñadores en activo, y eso se nota. Yo lo veo cuando tengo que fichar gente: el dinero marca la diferencia.
Para tener más oportunidades no se trata de intentar ser Ibai, Nil Ojeda o Nude Project. Se trata de que existan las condiciones para que todos podamos acceder a la misma formación. Por eso hay que estudiar, no solo por los skills, que no son lo más importante. Lo más importante es el bagaje cultural, la historia, conocer a gente con trayectoria, hacer networking, tener compañeros de estudio.
Muchos de mis colegas de universidad están hoy trabajando conmigo. Me siento privilegiado por haber estudiado con ellos y porque me siguen haciendo aprender cada día. No trabajamos en cosas distintas, pero es la hostia tener una red de gente como tú, con cultura parecida, con inquietudes comunes. Si no hubiéramos estudiado juntos, quizá no nos conoceríamos. Por eso creo que hay que estudiar y, sobre todo, luchar para que la escuela pública sea una buena escuela.
¿Cuáles son las cualidades a la hora de tener que fichar a una persona para tu estudio? ¿Qué miras como de check, check, check?
Pues a ver, lo fundamental es que alguien tenga una destreza técnica a la altura de lo que hacemos en el estudio, o que vea que puede llegar a ello. Eso es un básico. Pero también es clave que tenga un bagaje cultural compartido. No todos escuchamos la misma música ni vamos a los mismos festivales, pero todos tenemos inquietudes. La diversidad es muy importante: aquí hay hombres, mujeres, gente LGTB, distintos perfiles… y eso enriquece el estudio. No somos todos raperos con gorra —aunque también los hay—, y eso mola.
Pero lo guay es que sea un poco diferente pero que todo el mundo tenga un poco su mundo interior y su bagaje cultural y las ganas de pasárselo bien y disfrutar con lo que hacen. La persona que no tiene esa pasión o ese interés se ve en su trabajo. Yo creo que al final, como vosotros tenéis esa pasión y hacéis vuestra movida porque os mola y que a lo mejor en el futuro os puede llevar a otra cosa, pero que ahora lo hacéis porque os gusta, creo que también dentro de mi profesión debe haber algo de eso. Intentamos inventarnos proyectos para nosotros que no sean para clientes. Ahora vamos a hacer nuestra propia marca. Entonces intento que la vida del estudio sea algo así, donde la gente pueda expresarse un poco, no solo obedecer al cliente.
Y hablando de los equipos, yo últimamente me estoy formando mucho en la resonancia y cómo los líderes resuenan en la gente que tienen a cargo. ¿Cómo manejas a tu equipo? ¿Cómo haces que les llegue esta filosofía que tú tienes y que la apliquen en todo el mundo?
Tengo mucha suerte de que el estudio tiene un ambiente muy familiar. Sobre todo entre ellos. Tienen la misma edad, menos yo, son todos muy jóvenes. Y creo que hace el estudio muy especial y muy cool. Y ellos, somos muy piña, salimos juntos, hacemos muchas cosas juntos. Y también un poco en el día a día juntos, pues yo les voy intentando transmitir esa filosofía y mi manera de actuar. Yo creo que mi cultura de empresa va muy ligada a mis principios y a la integridad. Entonces intento que la gente esté bien. Por ejemplo, lo que estamos hablando antes de que las agencias te quedas hasta las mil… intento que sea justo, que la gente esté bien, que cobre lo máximo posible y que todos compartamos la misma movida. No metería gente de ultraderecha aquí a trabajar, no metería a alguien que no encaje en nuestros principios tampoco.
¿Y qué elementos son los que tú crees que tienes para liderar tu estudio? ¿Qué es lo que dices: esto es lo que me hace muy potente a la hora de estar aquí?
Yo creo que mi manera es transmitir un poco esa parte divertida, que intentemos pasárnoslo bien, que la gente disfrute lo que hace. Creo que también me ayuda mucho el tipo de clientes que tenemos. Quiero decir, nosotros no trabajamos con un banco. Trabajamos con Quevedo o trabajamos con Hoke, ¿sabes? El tipo de clientes que tenemos, al final hace que sea más llevadero y más divertido el trabajo del día a día. Somos muy afortunados en ese sentido.
¿Y por hablar un poco más allá de tu trabajo, de ti como persona, qué haces en tu día a día? ¿Te gusta convivir con la familia, te gusta salir a correr? ¿Qué es lo que haces tú para estar sano mentalmente?
Me gusta hacer deporte, levantar hierros —odio correr—. Me encanta el gym, cocinar, comer, jugar a videojuegos y los cómics. Tengo un grupo de WhatsApp con Dano, Rubens, Torre Pentel y Melovi, y hablamos todo el día de cómics. También me gusta estar con la familia, salir, y sobre todo, la música electrónica.
Siempre digo que no tiene sentido quedarse hasta tarde en el estudio. Nosotros tenemos que contar una historia, y para eso hay que vivir fuera. Si estás demasiadas horas aquí, no ves nada. Por eso impulso al equipo a irse a su hora, a tener vivencias, a alargar viajes si lo necesitan. Vivir fuera del estudio es fundamental. Yo viajo mucho: cada mes salgo de España y cada semana o dos voy a otras ciudades. Mantenerme cerca de mi gente me hace crecer como persona.
Y dentro de lo que sería tu trabajo, ¿crees que hay separación en tu parte personal y la parte de trabajo o eso está todo muy a la mezcla de una gran base?
Yo creo que en un trabajo como el mío no puedes separarlo, porque tú tienes que tener los ojos abiertos todo el día. Y precisamente en el estilo o la manera de diseñar que tenemos nosotros, donde nuestras influencias quizá no son otros diseñadores o quizá no son otros diseñadores contemporáneos nuestros, a lo mejor lo que nos influye es una furgoneta o una cristalería que
tenemos ahí, o una pegatina de un cerrajero, o un rótulo de una carnicería, o un disco que he visto en el rastro, o una camiseta que me he encontrado en la basura. Puede ser cualquier cosa lo que nos lleva a tener una idea. Y creo que por eso, todo el día, realmente tú lo que estás haciendo es recoger todo eso durante el día y cuando vienes al estudio lo vacías en algún sitio… es como la belleza de lo cotidiano.
Yo creo que es una de las cosas que nos caracterizan también: encontrar esas pequeñas cosas que están a la vista de todos. Es una cosa que Dano y yo tenemos muy en común y por eso hicimos Leterism. Son cosas que están a la vista de todos y que a lo mejor cogen cierto valor. Es como decía Virgil, la vela que la pones en el garaje y lo pones en medio de una galería: es una obra de arte. Saber detectar ese tipo de objetos. Hay una frase muy famosa que es one man’s trash, another man’s treasure. Pues es eso.
¿Cuál es el futuro de T.O.T? ¿Hay más planes a futuro de ello o de momento es acabar esto y ya veremos?
Bueno, ahora acabamos de abrir la oficina en Valencia. Entre los proyectos que tenemos en la mano, uno es: el estudio puede ser galería o una co-op. Entonces van a empezar a suceder cosas en el estudio. Y entre ellas, una de las cosas que van a suceder es que vamos a empezar a sacar nuestra línea de producto. Porque durante mucho tiempo nosotros hemos hecho un servicio B2B, donde solo se podía comprar un servicio: eres un artista, quiero que me hagas el disco; o soy una marca, quiero que diseñes mi marca o lo que sea. Pero nadie, el público general, no podía tener nada de T.O.T. y mucha gente siempre me dice… A la gente le encantaría tener cosas, y sobre todo para tener como un proyecto nuestro donde nos permita hacer lo que nos apetece, sin un briefing delante, o una cuadrícula, o una marca que dure.
Tampoco lo hacemos con la visión de hacernos ricos con eso. Lo hacemos por pasárnoslo bien, hacer algo que creo que debemos hacer. Y porque creo que tenemos muchas cosas que contar y que no las podemos contar en ciertos sitios. Entonces creo que ese es un canal donde podemos contar las cosas que queremos hacer.
¿Y ya tenéis diseños para eso?
Vamos a empezar con libros, objetos también, algunas piezas de ropa. Va a haber lo que nos apetezca hacer. Realmente no es una marca de algo: es el producto de T.O.T. Cuando tenemos una idea en T.O.T, la traducimos a un producto, y ese producto saldrá a la venta.
¿Y tú a nivel personal, tienes algo que quieras seguir haciendo?
No lo sé, tío, la verdad. Por ejemplo, después de haber hecho esto y de haber estado trabajando con arquitectos últimamente, me apetece que en proyectos de marca que estemos haciendo esté la arquitectura involucrada. Aportar nuestra visión también en esa parte. Me gusta la idea de traspasar la barrera de lo digital y que la marca se traslade al espacio físico.
Tener una marca como T.O.T nos permite eso. Si mañana quiero hacer cerámica, podemos vender cerámica. Como hacemos tantas cosas distintas, no tengo ese objetivo de “me falta esto por hacer”. Me encantaría hacer música, pero creo que no tengo tiempo para aprender. A nivel personal: comprarme una casa, tener el estudio consolidado en otra parte del mundo. Es que ahora mismo siento que he conseguido todo: volver a casa, abrir el estudio en mi ciudad, mantener a todo el equipo, tener gente en Barcelona y aquí, estar con mi familia.
¿Con qué estás más agradecido en la vida?
Pues estoy muy agradecido porque la gente a la que quiero esté cerca de mí y esté bien. Eso es lo primero. Y también de poder dedicarme todos los días a algo que me divierte y hacerlo con gente que me gusta, que admiro y que me divierte. Estoy muy orgulloso del equipo que tengo y también de los clientes. Me siento súper afortunado de poder trabajar no solo con gente que admiro o que consumo, sino con amigos: Dano, Cooking Soul, Martí… o YY++, que son unos arquitectos increíbles. Rodearme de colegas para trabajar, como con Emilio Holguín (Velodrome), que es uno de mis mejores amigos y con quien trabajo casi a diario, para mí es la hostia.
Siempre he pensado que mola que cada colega tenga su empresa y podamos colaborar porque cada uno hace su movida. Sí tengo colegas que se dedican a lo mismo, pero no solemos colaborar. Si hacemos lo mismo, rara vez trabajamos juntos. Con mi colega Alfie Allen, de Londres, sí que he hecho cosas porque, aunque tenemos cosas en común, nuestros estilos son diferentes y nos aportamos mutuamente. Cuando trabajamos juntos, mola mucho.
Con los demás es algo orgánico: el que hace música necesita imagen, y ahí entro yo. Por ejemplo, Emilio se encarga de la parte audiovisual para artistas y nosotros de la parte de diseño. Con Velodrome y T.O.T hacemos un match perfecto y sacamos muchos proyectos adelante juntos.
¿Te has perdido alguna vez?
Creo que perderte a lo mejor es no tener claro lo que estás haciendo, y yo siempre he seguido por el mismo camino. Lo que pasa es que he tenido la fortuna de que no he sido punky o metalero o algo así. He seguido mi camino, y justo ese camino es el que se ha vuelto mainstream, ha explotado, y ha crecido el dinero en los bordes de este qué es la música urbana o el hip hop o todo esto, el arte urbano.
¿Un mensaje para la juventud?
Más que un consejo que me hayan dado a nivel profesional, es un consejo que me dio mi padre, que es: pásatelo bien. Me dijo: pásatelo bien haciendo lo que haces. Y para el que vea que no le funciona, hay que entender una cosa que es: una cosa es lo que tú haces, y otra cosa es el contexto donde tú vendes esa movida. Entonces hay veces que el contexto, como le pasó a Chiri, no estaba preparado. O a lo mejor nunca lo va a estar. A lo mejor tú haces una cosa súper nicho, pero tienes que entender que no te tienes que frustrar porque a lo mejor hay otro que está funcionando. O no, porque a lo mejor es que lo que tú haces es nicho y hay que asumirlo. Y ya está, ¿sabes? Y si quieres hacer otra cosa que te haga ganar más dinero, pues a lo mejor tienes que cambiarte y hacer una cosa más comercial.
Pero creo que, en cierta medida, siempre tienes que seguir un poco haciendo lo que te apetezca. Aunque lo combines con otras cosas, siempre tienes que seguir alguna línea trabajando tu movida. Porque al final de tu vida, si solo haces cosas corporativas y cosas, solo has estado siguiendo lo que necesitan los demás. Y hay veces que hay que hacer lo que necesitas tú mismo también.
Me gustaría una recomendación de lo que sea para nuestros queridos lectores.
Yo le recomendaría a la gente que venga a Valencia. Que venga un fin de semana a Valencia y que salgan de fiesta y coman lo que coman por aquí, que se come de puta madre. Que conozcan la ciudad porque es la hostia.
En otoño de 2025 Cinemanía celebra su trigésimo aniversario regresando al lugar donde nace la cinefilia. En colaboración con la Sala Equis de Madrid, la revista ha organizado un ciclo especial que recopila diez «clásicos modernos» entre 1995–2025.
Cada martes, durante los meses de octubre y diciembre, vuelven a la gran pantalla títulos que la audiencia y expertos consideran verdaderas “obras maestras” del cine reciente.
El objetivo es «recordar, descubrir y seguir pensando en el cine juntos»: rescatar una experiencia colectiva en una época dominada por el consumo individual.
Antes de enumerar las diez de obras seleccionadas, es necesario comprender el concepto de «clásico moderno».
¿Qué entendemos por «clásico moderno» dentro del cine?
Lo «clásico moderno» son películas posteriores a 1959 que rompen con los márgenes del cine clásico centrándose en la visión creativa del director.
Este concepto se refiere a un punto intermedio entre películas antiguas consideradas hitos del cine y estrenos recientes sin recorrido. Esta intersección se traduce en obras relativamente jóvenes que se comportan como clásicos, ya que tienen la capacidad de influir y dialogar con la tradición.
Según la teoría cinematográfica entendemos el término «clásico», entre otras cosas, como aquello que persiste a lo largo del tiempo y que, como afirmó Roger Ebert: «sigue siendo joven porque siempre encuentra un nuevo espectador».
En cambio, lo «moderno» rompe con las convenciones y se caracteriza por las rupturas temporales, la psicología profunda de los personajes, lo subjetivo, los finales abiertos… No obstante, existen obras que aunque pertenezcan a nuestro tiempo contienen la madurez, el influjo cultural y la capacidad de perdurar.
De aquí nace este híbrido que no necesita envejecer para que se le de relevancia, no depende del éxito comercial, su contexto trasciende e interpela emocionalmente con distintas generaciones.
Los diez “clásicos modernos” seleccionados
Este concepto articula el calendario de películas programadas en la Sala Equis este 2025:
Tesis (Alejandro Amenábar, 1996)
Deseando amar (In the Mood for Love, Wong Kar-wai, 2000)
Mulholland Drive (David Lynch, 2001)
Oldboy (Park Chan-wook, 2003)
Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003)
Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí!, Michel Gondry, 2004)
There Will Be Blood (Pozos de ambición, Paul Thomas Anderson, 2007)
La La Land (Damien Chazelle, 2016)
Parásitos (Gisaengchung, Bong Joon-ho, 2019)
Aftersun (Charlotte Wells, 2022)
«Lalaland» como ejemplo de transcendencia
De todas las opciones de la lista elegí ir a ver «Lalaland», aunque ya la haya visto cincuenta veces. Lo curioso es que siempre me emociona de la misma manera, como si siguiera esperando ver a Mia eligiendo su vida con Sebastian. Y creo que eso es justo lo que la hace especial.
La La Land es un ejemplo para comprender qué significa un “clásico moderno”. Es cierto que podemos ver referencias del pasado: Los paraguas de Cherburgo, Un americano en París o Cantando bajo la lluvia, pero la película de Damien Chazelle no mira al musical de Hollywood tradicional como un modelo a seguir, sino como un legado para reinterpretar desde su punto de vista crítico.
El musical se divide en dos trayectorias que se complementan a la perfección: por un lado, los cánones del musical clásico, la coreografía y el color; y por otro, el final trágico que rompe con la trama lineal clásica. Ésto último, acompaña a la idea moderna de que los sueños no siempre se cumplen y que en la vida real hay que sacrificar la felicidad.
El color, proveniente del Technicolor, deja de ser un elemento superficial para convertirse en una extensión emocional de los personajes. Incluso su historia de amor se puede entender a través del rojo, amarillo y verde. Huyen del final feliz: eligen la melancolía y la aceptación de que dos personas pueden amarse sin coincidir.
Es una película profundamente consciente de su tradición, pero sabe que el espectador de hoy carga con expectativas románticas idealizadas y, al mismo tiempo, acepta un final como éste con un escepticismo que el género musical clásico no contemplaba.
Desde su estreno, el musical ha generado debates sobre la identidad creativa, la parte asociada al arte, la tensión entre fantasía y realidad o la reformulación de un género que parecía agotado. Y eso hace que se comporte como una película destinada a permanecer.
Este ciclo importa: construir el canon del futuro
Es importante destacar la intervención cultural por parte de Cinemanía y la Sala Equis en un momento en que el modo de ver el cine lo domina el consumo individual, fragmentado y doméstico. El hecho de que hayan programado diez películas recientes que ya muestran signos de perdurar y todas los sitios de la sala estuviesen llenos representa un despertar de la sociedad.
La sala de cine conserva algo que ninguna otra experiencia puede replicar para los cinéfilos: el ritual compartido. La oscuridad, la pantalla grande, la presencia de espectadores desconocidos que se reúnen por un mismo motivo…
En conclusión, lo que hoy llamamos “clásico moderno” depende de la capacidad de una obra para conectar generaciones y generar pensamiento crítico y emocional.
Que Cinemanía ofrezca estos títulos al espacio donde nació la cinefilia implica reconocer que por su madurez estética e influencia no nos podríamos imaginar un futuro sin estas obras.
Treinta años después de su fundación, la revista reafirma que el canon no es una circunferencia perfecta, sino una masa que siempre está en movimiento y se construye cada vez que un espectador vuelve a ver una película en distintas etapas de su vida o cada vez que una generación la hace suya.
Los clásicos no sobreviven sin razón, lo hacen porque seguimos recurriendo a ellos en distintos contextos. Por eso, programarlos hoy es también una forma de imaginar el futuro del cine.
En un mundo acelerado, donde la información circula sin pausa, vuelven los ritos antiguos para un mundo sin dirección. La religión se transforma y se infiltra de formas que revelan una necesidad profunda de arraigo, comunidad y sentido. El regreso de lo sagrado no es casualidad: es síntoma, la religión emerge como respuesta a la ansiedad de pertenencia y al vacío de certezas en un mundo polarizado.
La pregunta es ¿qué vacío del presente está cubriendo?
I. El regreso de lo sagrado
Tras décadas de caída drástica del cristianismo en España, parece existir hoy un repunte que debe entenderse como un fenómeno sociocultural que va más allá de las clases sociales. No hablamos de una vuelta uniforme a la fe tradicional, sino de un fenómeno mucho más complejo: la necesidad de creer. La religión, entendida como sistema de valores y rituales, sigue funcionando como marco de referencia, incluso cuando las personas adoptan prácticas espirituales de manera estética o selectiva. Este regreso de lo sagrado no se da solo a través de instituciones ni de iglesias tradicionales. Las iconografías cristianas siguen ocupando espacios dentro de la vida contemporánea. Este fenómeno subraya que, aunque el imaginario religioso se consuma a veces de manera estética, las estructuras del ritual y la jerarquía simbólica permanecen, adaptándose a nuevas plataformas y lenguajes. La sacralidad persiste, pero se traduce a formatos que la sociedad actual puede asimilar, muchas veces sin cuestionar su origen o sin estar de acuerdo con él.
II.La estructura religiosa permanece
Si observamos el comportamiento social, los sistemas de autoridad y las formas de comunicación, es posible trazar un paralelismo entre la lógica religiosa y la forma en que organizamos nuestras vidas hoy. De la figura de Dios a la de un influencer no hay tanta diferencia: emiten preceptos, construyen comunidades de seguidores y establecen sus propios códigos de ética y moralidad. La diferencia es que, mientras Dios posee una dimensión trascendente y metafísica, los ídolos contemporáneos suelen ser planos o no tienen un poder de trascendencia que supere la banalidad: su autoridad depende de su reputación y capacidad de movilizar masas, más que de un fundamento espiritual profundo.
En este sentido, la modernidad no ha suprimido ni reemplazado las estructuras ni la búsqueda de lo trascendente; solo ha transformado sus manifestaciones. La tecnología y la omnipresencia de las redes amplifican la lógica ritual: likes, comentarios, suscripciones y reproducciones funcionan como liturgias laicas, rituales diarios que organizan la vida de las personas y refuerzan una forma de fe colectiva basada en visibilidad y reconocimiento. El mundo actual sigue pensando como iglesia, aunque la sacralidad se presente bajo nuevos ropajes o de maneras diferentes.
III. Estrés generacional
Todo este fenómeno coincide en un panorama en el que está apareciendo un retroceso ideológico y un auge de ideas conservadoras muy presentes en gran parte de la juventud, a pesar de no venir de la mano, este paradigma religioso beneficia a estos grupos conservadores.
La búsqueda de sentido, el deseo de pertenencia y la necesidad de estructuras continúan siendo temas presentes y necesarios en las personas. Vivimos en un mundo cambiante de valores donde estos son inestables al estar sujetos a una evolución constante. Pero en este terreno aparece una necesidad en las personas de aferrarse a sistemas ideológicos o estilos de vida ya conocidos. Los jóvenes se acercan a la religión, o a prácticas espirituales que reinterpretan símbolos religiosos, no por obediencia, sino por una búsqueda de comunidad, identidad y guía emocional.
En esta misma línea, la película Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa (2025) pone en el foco cómo los jóvenes se acercan a la religión como refugio ante la complejidad del mundo, interpretando rituales y prácticas religiosas como espacios de introspección y consuelo. Y lo que revela no es la fortaleza de las iglesias, sino la fragilidad del mundo contemporáneo.
Esta vuelta a lo sagrado no implica necesariamente un retorno a dogmas estrictos. Muchas de las prácticas espirituales contemporáneas desde retiros y ejercicios de mindfulness combinan el anhelo de pertenencia con una reinterpretación estética de lo religioso. La religión se convierte en un vehículo de intimidad, un espacio donde el cuerpo y la conciencia se experimentan como territorios de significado. Iconografías clásicas, gestos rituales y símbolos persistentes son apropiados y resignificados por individuos que buscan sentido en un mundo en constante cambio, donde la ansiedad generacional y la incertidumbre del futuro alimentan la necesidad de arraigo.
IV. Nuevas formas de sacralidad
Este regreso de la religiosidad coincide con un subjetivismo religioso, donde la experiencia individual prima sobre la institución. La secularización de Europa occidental ha debilitado la influencia de las iglesias tradicionales, pero no ha eliminado la búsqueda de lo sagrado. Hoy asistimos a un fenómeno híbrido: una religiosidad que se despliega en la vida cotidiana donde los rituales se actualizan para adaptarse a los códigos contemporáneos. La religión se reconfigura a través de nuevas formas de sacralidad infiltrándose en hábitos, estéticas urbanas, arquitectura y, sobre todo, en la manera en que los individuos dan sentido a su existencia, se ha secularizado y al reducirse a forma, ha ganado alcance.
Aquí, la corporalidad juega un papel clave. Los gestos, y rituales físicos se convierten en una forma de habitabilidad del mundo religioso. El cuerpo se reconfigura como territorio de la sacralidad contemporánea: desde prácticas de meditación hasta rituales cotidianos de autocuidado y contemplación. El cuerpo se vuelve portador de significado y permite que los individuos experimenten lo sagrado de manera directa, desvinculándolo de la ortodoxia institucional y convirtiéndolo en un fin en sí mismo.
V. Conclusión
El retorno del cristianismo y de otras formas de espiritualidad no debe entenderse como un fenómeno nostálgico ni como un capricho cultural o moda pasajera. Surge de la necesidad de construir sentido en un mundo incierto. La religiosidad contemporánea refleja así un cambio profundo: la fe se reinventa y se adapta, infiltrando cada vez más nuestra vida cotidiana sin perder su capacidad de generar sentido.
El cristianismo nunca desapareció: permanece flotando, infiltrado como una estructura cultural que ha moldeado nuestra sensibilidad mucho antes de que aprendiéramos a nombrarla. Esta no es la vuelta de la religión clásica, sino una pos-religión, donde lo simbólico, lo emocional y lo identitario pesan más que el dogma.
Cuando hace poco más de un año Nico llegó hablando de EsDeeKid juré estar escuchando drill en alemán. El de Liverpool es una amalgama volátil y deliberadamente abrasiva de influencias contemporáneas, filtradas a través de una lente hiperlocal y con un acento inconfundible. Poco se puede decir con certeza sobre la figura que se encuentra detrás, y quizás esto sea su gran punto fuerte: se trata de una representación espiritual del Merseyside más postindustrial.
Una consolidación vertiginosa
Perteneciente al colectivo Stay Peckish, junto con Rico Ace, Lanky, Chanelsd y Luckenya, su primer registro trazable se ubica en SoundCloud, con Black Beatles Remix en mayo de 2024. En los primeros meses de 2025 EsDeeKid se consolida, tras un ascenso pavorosamente rápido, como artista de relevancia en el panorama nacional. La revista Complex lo nombró uno de los 25 UK Rappers To Watch In 2025, y su álbum Rebel, publicado en junio, le granjeó definitivamente un foco más allá de las fronteras británicas. Ahora bien, hablar de un artista por sus logros a nivel industria es como estudiar a una persona por su sombra y EsDeeKid, como cualquiera, no surge del vacío. Es el (no)rostro más reconocible de un género en auge: el Scouse Rap, el brazo musical que articula la realidad de la vida en una de los municipios más complejos de UK.
Liverpool, de la gloria a los suburbios
Desde la década de 1960, Liverpool es la ciudad de los Beatles, del Merseybeat y The Cavern Club; el marco de Penny Street y Strawberry Fields. Los años 60 convirtieron al segundo núcleo urbano más grande del imperio británico en el referente global de un sonido de ambiente melódico, optimista y eminentemente exportable. Sin embargo, es también a partir de mediados del siglo XX que la ciudad experimenta una desindustrialización masiva coincidente con el proceso descolonizador. Sus puertos, antiguamente motor económico de la región, quedaron obsoletos y vaciados, conduciendo a un desempleo galopante y a una profunda depresión económica que se prolongó hasta bien entrada la década de 1980.
La yuxtaposición de estas dos líneas de tiempo es crucial. El Merseybeat explota durante el comienzo de este declive, cuando los ecos de un glorioso pasado permitían ignorar la situación. Esto no es posible para unScouse Rap que nace directamente de las cenizas de ese colapso industrial y colonial.
Jib ‘em glories off
Música sobre la ciudad, para la ciudad. Un manifiesto virulento de las consecuencias de este colapso. Encapsulada en su localidad, específica e intransferible, y expresada a través de un acento y una jerga que más que hecha para viajar por el mundo, invitan al oyente a sumergirse en el del artista. Las referencias no son a Penny Lane o Strawberry Fields, sino a Toxteth, Bootle y Croxteth; barrios definidos por su realidad postindustrial.En este sentido, EsDeeKid no es la antítesis de The Beatles; es su consecuencia histórica. Representa el sonido de Liverpool tras el fin de las rutas comerciales globales que alimentaron su primera explosión musical, obligando a los artistas de la ciudad a dirigir su mirada hacia el interior y documentar la compleja realidad que queda.
Cruda y honesta, la narrativa del Scouse Rap funciona como un contrapeso vital al discurso oficial del gobierno. En las últimas décadas, la economía de Liverpool se ha recuperado en parte gracias al turismo y a importantes proyectos de regeneración, lo que le valió el título de Capital Europea de la Cultura en 2008 y la ciudad promueve activamente una imagen positiva de «prosperidad de la clase trabajadora» y una «comunidad unida». El Scouse Rap se erige en directa contradicción con esta imagen pulida. La tasa de criminalidad de Liverpool es un 55% más alta que la media del Reino Unido, y la pobreza infantil relativa es un 12.2% más alta. En barrios específicos como el ya mencionado Toxteth Park, esta cifra alcanza un 69% que es resultado directo de décadas de abandono sostenido por parte del gobierno británico. Se trata del testimonio de la vida en las zonas olvidadas por la prosperidad nacional. No se trata de activistas, ni de mártires, pero sí de una reacción cultural imposible de ignorar.
EsDeeKid reclama en repetidas ocasiones Mordor como su lugar de origen. En la obra de J.R.R. Tolkien, Mordor es un páramo desolado, violento y fuertemente industrializado; un símbolo de corrupción y decadencia. Reclamarlo supone reapropiarse del estereotipo postindustrial que a menudo se proyecta sobre las poblaciones del norte de Inglaterra en lugar de hacerle frente. Es una forma de decir: ¿Creéis que venimos de un lugar devastado? Así es, I’m a dirty dog, a young rat, a scumbag. El insulto externo se vuelve insignia de identidad interna.
Niños juegan sobre los escombros de viejos adosados. Bloques de vivienda social se alzan a lo lejos, Everton, Liverpool. 1972
He’s not a Scouser, he said, «Merseyside»
Pese a ser el mayor exponente del género debido a su crecimiento reciente, EsDeeKid no es ni el primero ni el único scouser en la industria. Tremz, ya lejos de la relevancia que ostentó, tuvo su pico con el boom del drill de finales de la pasada década, mientras que Aystar cuenta con ciertos elementos del género ya reconocibles en Scousematic 2, de 2018. El boom se da con Packs and Potions de Hazey en 2022, viralizado a través de Tik Tok. A partir de ahí todo es campo, el boom del Scousemix catapulta a Mazza_l20 con Murdaside en 2023, a lo que sigue un crecimiento exponencial de raperos como Kasst 8, 4.4c, B_Real.11 o Young LS; formando un núcleo duro de artistas con un sentimiento de unión profundamente arraigado en los bajos de Liverpool.
Un retrato autóctono sobre drogas, vidas quebradas por el abandono, amenazas y alta costura; que si bien no supone algo jamás contado, posee una fuerte idiosincrasia. El acento scouse se mueve irregular, altera sus cadencias de modo constante. Las t recuerdan a hi-hats abiertos mientras las k suenan a tela rasgada. La mayoría de los artistas se sirven de producciones caseras con un uso constante de samples o type beats, y los videos acompañan esa línea selfmade. Ni siquiera los más reputados suelen molestarse en subir sus letras a internet. Todo acompaña una atmósfera tan caótica y violenta como precisa. Menciones a Montirex, Altcourse, plods y grafters, y un uso deliberado de slang autóctono acompañan al sonido, transportando al oyente de turno a un patio entre bloques en el corazón de Croxteth. La autenticidad local no es aquí una barrera para el reconocimiento, sino su principal motor.
En una era definida por la sobreexposición y la autopromoción constante, la decisión de EsDeeKid —y tantos otros— de operar desde el anonimato es una declaración artística. Su identidad oculta y su bajo perfil en cualquier medio de difusión no opera, pretendidamente o no, como un recurso únicamente estético heredado del drill o una mera fuente de intriga. Al eliminar su rostro, se convierte también en un lienzo en blanco, en la voz de una generación en su ciudad.
Pero el paisaje sonoro de EsDeeKid no se remite únicamente a los suburbios de Liverpool. Su éxito es debido precisamente a que sus referencias se extienden al otro lado del charco: Lil Uzi Vert, $uicideboy$ —el sample de Palaces proviene de 10,000 Degrees—, o Yung Lean, —»I’m a warlord» en 4Raws, “Take a pill and go to sleep like I’m in agony” en Apathy o «Get me kush strai-straight from Afghanistan” en Cali Man— a quien teloneará además en sus conciertos en Reino Unido a finales de este año. La atmósfera etérea del cloud rap choca con cadencias del UK drill y una agresividad kamikaze enraizada en el trap, todo ello con una producción monopolizada hasta el momento por Wraith9 de forma impecable. Canaliza y enfrasca el avantgarde, predominantemente americano, sin perder los rasgos que lo atan a su ciudad.
A día de hoy los momentos de esplendor en Merseyside se sienten ya como una realidad paralela. En una entrevista de 2022, Young LS afirma que “the [Liverpool] music scene hasn’t been big in the past”, por contraposición al sur de UK. Los Beatles son ya poco más que fotos y archivos de audio para una generación que solo vió los años de decadencia de su lugar de origen. Entender a EsDeeKid y la escena que lo precede y circunda es entender el eco del declive industrial en una Ciudad de la Música de la UNESCO.
Visionario, autodidacta y siempre incómodo para la industria, Miguel Adrover irrumpió en la moda neoyorquina con un discurso político y colecciones que desafiaban las reglas. Del éxito fulgurante a la caída por no ceder ante el sistema, su regreso con The Designer is Dead llega acompañado de polémica y nos recuerda que la cultura, cuando es auténtica, no se mide en números.
Miguel Adrover: integridad cultural en tiempos de ruido
En la historia de la moda hay nombres que desaparecen de las portadas, pero no de la memoria de quienes entienden la cultura más allá de las tendencias. Miguel Adrover es uno de ellos. Mallorquín, autodidacta y con una visión profundamente política, irrumpió en Nueva York a finales de los noventa como un meteorito que sacudió la escena. Sus primeras colecciones —Manaus-Chiapas-NYC y Midtown— fueron aplaudidas por la crítica y le valieron premios importantes. Desde el principio, su trabajo fue un acto de resistencia contra la moda vaciada de mensaje: reutilizaba prendas, cuestionaba el poder de las marcas y convertía sus desfiles en declaraciones sociales.
En una época en la que el diseño con carga política era casi una rareza, Adrover ya abría un camino que hoy continúan figuras como el mexicano-neoyorquino Willy Chavarria, que une moda, identidad y activismo para incomodar al mainstream (a pesar de serlo).
Éxito, caída y exilio creativo
Su debut en 1999 fue un éxito inmediato, generando millones en ventas y atrayendo al grupo Pegasus Apparel gracias al apoyo económico de su socio Alicio. Pero esa misma dependencia se convirtió en su fragilidad: cuando Pegasus quebró y Alicio retiró el respaldo, la estructura financiera de su marca se desplomó.
El golpe final llegó en 2001, cuando presentó una colección inspirada en Oriente Medio dos días antes del 11-S. La prensa la malinterpretó, llegó a ser investigado por la CIA y las tiendas cancelaron sus pedidos. Adrover regresó a su pueblo natal en Mallorca en 2004 y, salvo su última colección en 2012 (Out of My Mind), nunca volvió a vender una prenda. Hoy se dedica a la fotografía y a otras disciplinas, manteniendo intacto su discurso activista que invita a la conciencia y reflexión de los tiempos en los que vivimos.
Colección Out of my mind, 2012. Fotografía: Dan Lecca
Regreso, polémica y la cultura que no se mide en números
En 2025, su nombre regresa a escena con el documental The Designer is Dead, producido por Little Spain. El proyecto rescata su trayectoria y reivindica una forma de entender la moda que no vive pendiente del algoritmo. Pero su estreno coincidió con una polémica: Adrover rechazó vestir a Rosalía por no posicionarse de forma activa contra el genocidio en Palestina y lo hizo público. Rosalía respondió que la vergüenza no es el camino y que el silencio no implica indiferencia. Little Spain aclaró que sus declaraciones eran personales y expresó respeto y admiración por la artista.
Más allá de la disputa, el caso refleja una tensión constante: la exigencia inmediata de posicionarse frente a la coherencia personal y el riesgo de que la denuncia se convierta en espectáculo. Como dijo recientemente Pharrell, “el heat cultural no se puede medir en números”. Adrover es uno de esos casos: puede que su nombre no lidere listas ni viralice, pero su influencia persiste en quienes entienden la moda como herramienta de conciencia.
En un tiempo dominado por el ruido, su integridad es, quizá, su mayor obra.