OKGo y la creatividad sin medios

Escrito por

en

La magia del videoclip reside en su capacidad de darle vida a las ideas expresadas a través de la música. Sin embargo, en algunos casos la relación entre un vídeo y una canción es tan simbiótica que el uno no se entendería sin la otra. Y para ello, la creatividad es más importante que los medios.

Aún recuerdo las largas noches de estudio, con el papel en una mano y el ratón en la otra, viendo las recomendaciones que YouTube me hacía de vídeos que pensaba que podrían interesarme. Aún recuerdo ver los videoclips, todos y cada uno de ellos, que me hacían percibir las canciones de otra manera.

Hace no tanto, YouTube me volvió a recomendar uno de esos vídeos: “A Stone Only Rolls Downhill”, de la banda americana OKGo. Al comienzo, un mensaje en pantalla: “64 videos on 64 phones”. Lo que parecía un vídeo común, normal y corriente, fue transformándose poco a poco hasta rozar casi lo absurdo. Cada uno de esos 64 teléfonos reproducía un vídeo individual, sincronizado meticulosamente para formar un mosaico en movimiento que hace cuestionarse los límites de lo posible.

Y entonces, comenzó mi hiperfijación. No sabía que se podían ver todos los videoclips de una banda seguidos en una sola noche, pero cada uno me parecía mejor que el anterior. Desde elaboradas máquinas de Rube Goldberg hasta una coreografía en gravedad cero, todos cuentan con ese “algo” especial que te hace querer volver a verlo.

En mi fiebre del momento me topé con un vídeo que, sin haber visto antes, me resultaba muy familiar. Cuatro tíos, vestidos de camisa hortera y corbata, saltaban y bailaban en ocho máquinas de correr con una puesta en escena simple, pero hipnótica. Al parecer, “Here We Go Again” fue, allá por 2006, uno de los contenidos más vistos de todo YouTube. Cuando se me ocurrió mirar en los comentarios, uno me llamó especialmente la atención:

“Recuerdo que durante mis prácticas en un estudio, uno de los directores nos enseñó sobre la creatividad con recursos limitados en el cine. Usó este videoclip como ejemplo, mostrando que todo lo que se necesitaba era el ángulo de cámara adecuado y un poco de creatividad para hacer un vídeo entretenido. Todavía me encanta volver a esto y maravillarme con la coreografía.”

“Creatividad con recursos limitados”, pensé. Me dio por preguntarme hasta qué punto la falta de recursos puede ser motor de la creatividad, la chispa de las buenas ideas. En Brasil, existe el concepto de la gambiarra para referirse a “el arte de apañarse con lo que se tiene”. En la India, a esto se le conoce como jugaad, y tanto la una como la otra no dejan de ser ejemplos de innovación frugal: la capacidad de crear soluciones efectivas y económicas usando recursos limitados. Damian Kulash, vocalista de OKGo y director de sus videoclips, abordaba este tema en uno de sus making-offs:

“Nuestros vídeos siempre empiezan con ideas locas y ambiciosas, pero todo el mundo puede tener ideas locas. La parte complicada es hacer que pasen, traerlas a la realidad, y eso requiere de mucha gente con una predisposición y un skillset muy específicos. […] Tienes que navegar las realidades de tus recursos limitados, y ver qué puedes hacer con lo que tienes a tu disposición. Pero eso requiere una forma de pensar muy concreta.”

El discurso de que se necesita dinero, medios, recursos, para crear, es el “lo dejo cuando quiera” y el “mañana me pongo” del creativo. Creemos que necesitamos que todo esté perfecto para poder ponernos a trabajar, pero lo único que necesitamos es eso, ponernos a trabajar. El éxito -o el fracaso- de una idea, de un proyecto, depende, muchas veces, de una suerte de intransigencia sana que nos hace intentarlo, intentarlo y volver a intentarlo. 

¿Cómo surgen las ideas?

Sin embargo, muchas veces lo difícil no es intentarlo, sino saber dónde enfocar nuestros esfuerzos y discernir si vale la pena hacerlo. En su icónica TED talk, Damian describe el proceso de tener una idea como algo no lineal, que no depende de la voluntad de tenerla ni del tiempo que se le dedique. Habla de ponerse a sí mismo en situaciones donde las ideas vuelen y se encuentren latentes, en el aire, esperando a ser cogidas. Y cogerlas. Muchas veces un concepto no es fruto de la inspiración repentina, sino de la suma de pequeñas partes que por sí mismas tienen un significado muy distinto al que tienen en conjunto. Según sus propias palabras,

“tendemos a pensar en la creatividad como un estallido de ideas que simplemente llevas a cabo, pero realmente es un proceso en el que persigues objetivos. Es cuando intentas llevarlas a cabo que lo que es y no es posible aparece visible. Las ideas fracasan cuando pensamos que se empieza con un concepto claro y que sabemos exactamente hacia dónde se dirige.”

Pero el foco está, o lo quiero poner, en ponerse a uno mismo en situaciones. En línea con el discurso de la importancia del vivir experiencias, la mejor manera de vivir, de sentir, es queriendo hacerlo proactivamente. Las ideas son consecuencia de las situaciones en las que nos ponemos, y muchas veces nos enfocamos de más en tenerlas y nos olvidamos del proceso. Tenemos que coger las cosas que nos rodean, aquellas a las que todos tenemos acceso, y hacer algo distinto con ellas. Y ahí está la magia. La creatividad.

Lo cercano y la creación

Creo que es más fácil cogerle cariño a aquello que nos ha supuesto una inversión cuantificable, porque el valor de partida es materialmente mayor. Sin embargo, creo también que el cariño que deriva de transformar lo aparentemente vulgar, sin valor, en objeto de deseo, es más fuerte, más especial. Y eso se nota. 

A pesar de todo lo que ha hecho la banda, a día de hoy muchos los conocen como “los de la máquina de correr”, según expresa el propio Damian. Irónicamente, es también uno de los vídeos menos elaborados de toda su carrera. ¿Quizá es porque es una muestra de creatividad bruta e innegable? ¿O simplemente fue el primero?

Es posible que la fascinación que nos genera lo que percibimos como frugal surja del sentirlo cercano. El ser humano tiene la tendencia -o necesidad- de identificarse con su entorno. Cuando nos sentimos cercanos a aquello que nos gusta, nos inspira. Keith Haring o Basquiat son referentes de tantos jóvenes artistas porque al percibirlos replicables, fomentan la creación. Y es en ese proceso, en esa búsqueda de la réplica, en la cercanía, que uno encuentra las ideas, la inspiración y a sí mismo. El creativo es hambriento e inquieto por naturaleza, pero el no consumar ese hambre no implica menos creatividad. Por eso, nuestra primera batalla debería ser contra nuestros propios sesgos, aceptar que el medio es independiente de la voluntad del crear. Hay que despertar, ponerse a hacer cosas y dejar de culpar al resto de nuestros propios fallos.

Hace menos de un mes, OKGo lo volvió a hacer. El nuevo videoclip para su canción “Love” ha conseguido, una vez más, ese momento “wow” que, con un poco de suerte, hará que alguien indague hasta toparse con las máquinas de correr. El máximo exponente de su filosofía, y ese “algo” que parece tan abstracto y lejano, se entiende gracias a una de sus grandes citas:

“We invested all this time and effort so you could have 3 minutes of wow in your day, and a real sense of joy about other humans in the world.”