Categoría: Arte

  • «Lo que no se ve es lo que hace que parezca fácil»: Cinco mujeres que redefinen la industria creativa.

    «Lo que no se ve es lo que hace que parezca fácil»: Cinco mujeres que redefinen la industria creativa.

    Detrás de cada canción que se convierte en bucle, de cada directo impecable o de cada pieza visual que se queda grabada en la retina, hay un motor invisible que rara vez recibe los focos. En este artículo abrimos las puertas de la industria creativa a través de la mirada de cinco mujeres que, muchas veces detrás de las cámaras y los escenarios, sostienen el peso del sector. A continuación, conversamos con la productora musical @soytanterca, la ingeniera de sonido @elenaiser, la directora de arte @belenpons, la PR @cevazquez y la estilista @albapalacin sobre la cara B de sus oficios: el trabajo invisible, los peajes emocionales y los cambios urgentes que necesita la profesión.

    Productora musical: @soytanterca

    ¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?

    Cuando pensamos en un proyecto musical, nos vienen automáticamente como referentes grandes artistas.

    Yo a veces me pregunto… ¿me gusta el cantante o me gusta la producción de esta canción? Estamos atravesando por una época en la que la técnica vocal o interpretación tiene un segundo plano (no en todos los casos). Lo interesante de las canciones suele ser la producción musical y es totalmente normal. La música ha pasado por distintas modas y etapas, en su momento la guitarra eléctrica estaba de moda, etc.

    Pero a veces me parece un poco triste que todo el mérito se lo suela llevar el artista, y las productoras detrás son muchas veces esas hechiceras que hacen miles de trucos para que la canción brille.

    ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

    Es la estabilidad emocional, la materia prima de nuestro trabajo son las emociones y un equipo que no está motivado en el estudio, no va a reflejar eso que queremos en la canción. Para mi lo más difícil de ser productora es que aunque yo haya tenido una pésima semana, no haya dormido, lleve 10 horas en el estudio, soy la persona que tiene que tener la sonrisa más grande, el ánimo a tope y toda la energía para que mi equipo esté igual.

    ¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?

    La envidia y la deslealtad.

    Parece que la envidia es una bebida que viene en el starter pack cuando quieres empezar a dedicarte a la música. Se han escrito miles de canciones a lo largo de la historia y aun faltan miles por escribirse, ademas de que hay música de todo tipo, lo que significa que hay espacio para todas. Creo que juntas somos más y es el momento de crear la formula para erradicar la envidia

    Ingeniera de Sonido: @elenaiser

    ¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?

    Creo que una de las partes de mi trabajo que la gente menos ve es todo el proceso que hay desde que llegas a un recinto o a un estudio hasta que finalmente sucede el show. Quien no pertenece a la industria, o simplemente asiste a conciertos como público, muchas veces no es consciente de todo el trabajo técnico y de coordinación que hay detrás para que todo funcione. Por ejemplo, mucha gente ni siquiera sabe que hay un control de FOH en mitad de la pista con muchas mesas que gestionan sonido, luces y vídeo durante el directo. Y, sin embargo, ahí se sostiene una parte fundamental del espectáculo. Aún así está genial que no se den cuenta, ¡vienen a disfrutar! Dentro de la propia industria hay músicos que se involucran mucho en la parte técnica y quieren entenderla, pero también hay personas de producción o management o incluso músicos que a veces no son del todo conscientes de que no todo es inmediato. Para que las cosas salgan bien debe de haber un proceso, unos tiempos y un trabajo que son imprescindibles, ahora se lleva mucho lo de la inmediatez para todo y no todo puede ser así, las mejores cosas requieren su tiempo. Muchas veces, precisamente, lo que no se ve es todo lo que hace posible que luego parezca fácil.

    ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

    Lo más difícil de mi trabajo, sinceramente, no ha sido tanto la parte técnica como todo lo que rodea al trato humano. En el sector musical todavía hay muchos egos, prejuicios y dinámicas que hacen que, en ocasiones, cueste que te tomen en serio, especialmente siendo mujer. Después de muchos años de experiencia, sigo viendo situaciones en las que personas que acaban de llegar, pero tienen más labia o una imagen que encaja mejor con lo que algunos esperan, reciben más credibilidad que alguien que lleva años levantando y sosteniendo un proyecto. A veces tu criterio profesional ni siquiera se valora como debería, o directamente se minimiza. Y eso me da mucha pena, porque al final lo más duro no es seguir aprendiendo, mejorar técnicamente o crecer como especialista en sonido; eso forma parte del trabajo y me apasiona. Lo realmente difícil es lidiar con ciertos comportamientos y con una falta de reconocimiento que, a estas alturas, no debería seguir pasando.

    ¿Qué cambiarías de la industria musical?

    Cambiaría, sobre todo, la inestabilidad con la que seguimos trabajando dentro de la industria musical en España. A día de hoy es muy difícil sostenerse dedicándote a un solo artista, porque las giras son cada vez más cortas y entre discos o proyectos puede haber parones largos en los que te quedas sin ingresos. Eso hace que muchos profesionales tengamos que trabajar con varios artistas a la vez, con todo lo que implica cuando los conciertos se concentran en los mismos días y resulta imposible ofrecer exclusividad real. Además se suman más cosas, por ejemplo, los días de viaje, aunque no puedas trabajar en otra cosa ya que estás viajando, aquí en España no se pagan o compensan como en otros países en los que he trabajado.

    Se suma a que es un trabajo con muy poco margen para la vulnerabilidad, parece que no puedes ponerte enferma, y en el caso de las mujeres, cuestiones como el embarazo siguen siendo especialmente complicadas de sostener si no cuentas con muchísimos recursos. En muchos casos, eso se traduce directamente en tener que dejar de trabajar durante un tiempo. Creo que esa precariedad estructural es una de las cosas que más urge cambiar.

    Directora de Arte/Directora Creativa/Carpintera: @belenpons

    ¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?

    La gente siempre va a ver la porción mas pequeña del pastel, lo que hay antes y después en un rodaje es en la mayoría de los casos lo más pesado, también durante el rodaje que hay que trabajar muchas veces bajo exigencias y presiones muy heavys. Ver un video de 3 minutos o una publi de 20 segundos no hacen justicia a las semanas de trabajo.

    ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

    Hacerse valer desde un departamento que no se ve todo el trabajo que hay detrás, como he explicado antes. Siempre es más complicado la comprensión desde fuera porque desde dentro del equipo nos apoyamos mucho entre nosotras, (siento que con otros equipos de arte pasa igual) intento crear buen clima y acordarme de donde vengo, aunque me quede mucho por recorrer.

    ¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?

    Las directoras/es de arte rara vez nos sindicalizamos y a veces incluso siento que se percibe mal. Me gustaría abrir canales de comunicación entre otros dires para fijar precios justos. Quiero competir por la experiencia o el estilo, no por quién acepta que le paguen menos.

    PR: @cevazquez

    ¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?

    Por un lado, el altísimo porcentaje de propuestas que nunca llegan a publicarse. Aunque hay una parte creativa y divertida cuando algo se materializa, lo habitual es que solo un 1 o 2 % de las ideas se vean o salgan a la luz. Y por otro, todo el trabajo que hay detrás de cada campaña, plan de prensa, acción de marca, todas estas acciones tienen una parte operativa: múltiples horas de logística, llamadas, gestión y retrabajo, que muchas veces queda un poco en la sombra.

    ¿Que es lo más difícil?

    Sin duda, el hecho de que tu trabajo sea el ocio de otros (festivales, eventos o conciertos) hace que nunca tengas un ocio totalmente libre. Implica una alta exposición social, y tienes que estar presente para que no te olviden. Encontrar un equilibrio entre lo personal y el trabajo es complejo, porque todo se mezcla. Por otro lado los horarios, aunque hay privilegios increíbles, no existen horarios fijos, es algo 24/7 y desconectar es difícil si no sabes poner límites. En general la carga emocional y social en un entorno competitivo pesa mucho y hay que saber llevarlo.

    ¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?

    Sin duda me gustaría que fuera una industria más paritaria. Hay mujeres (pocas, y muy buenas) y aun así siento que tenemos menos visibilidad de la que deberíamos y que sigue costando llegar a puestos de dirección. Aunque, en realidad, esto no es solo de esta industria, sino algo bastante general.

    Por otro lado, más que cambiar cosas concretas, estaría bien que hubiera más conciencia a la hora de tratarnos con respeto. A veces hay demasiada competitividad y zancadillas, y siendo un sector relativamente pequeño, creo que hay espacio para todos sin necesidad de hacernos el camino más difícil.

    Estilista: @albapalacin

    ¿Qué parte de tu trabajo la gente no suele ver?

    Todo el trabajo que hay detrás. Desde la parte de plantear la idea, propuestas, ir a por toda la ropa (incluido el contacto con marcas, estar al día con todo lo que va saliendo). Aún sin estar trabajando en un proyecto concreto, estamos siempre al día de todo lo que está pasando y descubriendo marcas, showrooms y tiendas constantemente.

    ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo?

    La parte más difícil para mí es la inestabilidad. Tener días de trabajo fuertes y otros de parón total.

    ¿Qué cambiarías de la industria en la que trabajas?

    Lo normalizadas que están las colaboraciones y los presupuestos ajustados.

  • De The Corridor Gallery a Casa Bruto: Una nueva forma de habitar el arte 

    De The Corridor Gallery a Casa Bruto: Una nueva forma de habitar el arte 

    Tras el éxito del CAP.5 Casa Bruto vuelve a abrir sus puertas el próximo 30 de mayo con el CAP. 6, una nueva edición de este proyecto cultural independiente

    En un barrio cualquiera de Madrid, hace más de un año que Mar Sempere y Albert Marcos tuvieron la iniciativa de crear The Corridor Gallery, una galería de fotografía en el absurdamente largo pasillo de su piso. 

    Tras cinco ediciones se consolidan como un espacio cultural y artístico en formato pop-up que tiene como propuesta una alternativa de vivir la cultura, dejando a un lado el arte como un tema de élite.

    Rompiendo con esa distancia, han construido un lugar donde obra, artista y espectador conviven más cerca que nunca. Fuera de los códigos habituales de los espacios expositivos.

    En febrero de 2026 The Corridor Gallery desaparece para dar la bienvenida a Casa Bruto. Un rebranding completo es lo que ha marcado las últimas exposiciones: un espacio de texturas con zona para performances y una identidad visual que compone el nuevo imaginario que expande las posibilidades del proyecto original.  

    https://www.instagram.com/casabruto_

    En esta ocasión, Casa Bruto presenta una propuesta curatorial que mira hacia lo popular, lo cotidiano y aquello que permanece. Una edición que reúne los proyectos fotográficos de Paola Arbildua y Marta Vizoso y la performance de el Refranero Español en Movimiento.

    Primero, Fototeca, de Paola Arbildua, nace de la necesidad de estar presente y encontrar verdad en el entorno inmediato. A través del teléfono móvil, la artista construye un archivo instintivo de escenas cotidianas donde Madrid deja de ser ajena y empieza a sentirse hogar. 

    Por su parte, Mixto, de Marta Vizoso, parte de un gesto aparentemente simple, fotografiar cada sándwich mixto que se come. Lo que comenzó como un juego termina convirtiéndose en una reivindicación del Madrid sencillo y popular, de sus bares, sus rutinas y esos gestos cotidianos que construyen memoria.

    La programación contará también con el Refranero Español en Movimiento, un proyecto de Sara Herrera que reinterpreta refranes populares desde el cuerpo, la imagen y el movimiento, trasladando la tradición oral al presente a través de un lenguaje performativo.

    En medio de un Madrid hostil que se percibe como un lugar de paso (un lugar no lugar), la temática de esta exposición nos recuerda que a pesar de la inmediatez y los estímulos esta ciudad también puede ser un hogar donde se construyen recuerdos colectivamente. 


    Fotos por Albert Marcos

  • El misterio de la familia a través de Sentimental Value y El Sur

    El misterio de la familia a través de Sentimental Value y El Sur

    Hay un momento en la vida en el que tus padres empiezan a dejar de ser figuras intocables para convertirse, aunque solo sea en parte, en personas de carne y hueso. Es una transición extraña, llena de recovecos y calles sin salida, y que probablemente nunca llega a completarse del todo.

    En las relaciones familiares existen roles muy rígidos: el hijo, el padre, la madre, el abuelo. Y para romperlos, cada uno tendría que empezar a actuar como realmente es, sin respetar esas normas invisibles que sostienen la familia y correr el riesgo de dejar de ser, aunque solo sea por un momento, padre e hijo, para convertirse simplemente en dos personas.

    Cuando cruzas la mayoría de edad, y sobre todo cuando eres un adulto joven, empiezas a darte cuenta del peso de esos roles. De cómo la imagen que tus padres tienen de ti muchas veces ya no se corresponde con quien eres realmente, pero también de cómo la imagen que tú tienes de ellos está construida sobre apenas un pequeño fragmento de sus vidas. Conoces a tus padres como padres, pero no como personas completas. No sabes cómo eran antes de ti, qué les aterraba, qué querían ser, qué decisiones les persiguen todavía hoy.

    En ese espacio aparece El Sur, la película de Víctor Erice estrenada en 1983. La historia se cuenta a través de los ojos de una niña que vive con sus padres en un pueblo perdido del norte de España e intenta descifrar la vida y el comportamiento de su padre. Es una de esas películas que parece más un recuerdo arrancado de la psique de alguien que una ficción. Todo tiene esa sensación borrosa de la infancia, donde las cosas suceden delante de ti, pero nunca acabas de entenderlas del todo.

    Yo también recuerdo las visitas de familiares sin saber muy bien quiénes eran ni de dónde venían. Las fotos en blanco y negro de gente muy seria, con traje, en calles de un Madrid irreconocible. Recuerdo asumir la existencia de mi abuela sin plantearme jamás que había tenido una vida larguísima antes de que yo naciera. Nunca pensé de dónde habían salido todos los objetos de su casa, por qué cocinaba tan bien, o por qué había personas de las que nunca se hablaba. Y aunque parece que con la edad uno sale de ese estado de niebla, creo que es mucho más común de lo que parece seguir viviendo así, rodeado de personas cuya historia desconocemos casi por completo.

    Hay decisiones de un familiar que a ti pueden parecerte incomprensibles y que en realidad llevan gestándose veinte años. Hay silencios que empezaron antes incluso de que nacieras. Y muchas veces heredamos consecuencias sin haber conocido jamás el origen. Tú que estás leyendo esto, ¿sabes dónde nacieron tus bisabuelos, a qué se dedicaban, si emigraron, si lucharon en alguna guerra, cómo murieron? Yo no es que no lo supiera: es que nunca me lo había planteado. Y si no conoces esas vidas, ¿conoces realmente a tus abuelos? ¿A tus padres? ¿A ti mismo?

    Otra película que trata este tema es Sentimental Value, dirigida por Joachim Trier y probablemente mi película favorita de 2025. Pero mientras El Sur habla del misterio familiar, Sentimental Value habla de la herencia emocional. Durante toda la película, las generaciones anteriores acechan a los personajes como fantasmas. La casa familiar funciona como un punto de conexión físico, mientras que las historias, traumas y silencios familiares actúan como una conexión invisible que atraviesa a todos los personajes.

    Esto se refleja especialmente en la historia de la abuela de la protagonista, que sufrió torturas durante la ocupación nazi y terminó quitándose la vida años después del final de la guerra. Ese dolor atraviesa después la vida de Gustav, luego la relación con sus hijas Nora y Agnes, y finalmente la del hijo de Agnes. Lo más devastador es que Agnes tiene que reconstruir parte de la historia de su propia familia a través de archivos y documentos de biblioteca, porque probablemente su padre nunca fue capaz de contarlo del todo. Y ahí la película muestra algo muy real: las familias muchas veces funcionan como historias incompletas, transmitidas a trozos, deformadas por la memoria y por aquello que cada uno decide callarse.

    En El Sur, sin embargo, hay todavía menos respuestas. La vida de la madre permanece casi completamente oculta, y la del padre se intenta reconstruir a través de conversaciones ajenas, cartas secretas, discusiones escuchadas detrás de puertas cerradas o pequeños gestos imposibles de interpretar cuando eres niño. Nunca llegas a comprender realmente quién era, igual que ocurre en la vida real. No existen archivos ni explicaciones definitivas, solo restos dispersos de una vida anterior que el tiempo vuelve cada vez más borrosos.

    El propio título de la película hace referencia al lugar donde nació y creció el padre, Andalucía, probablemente Sevilla. Que la familia se traslade al norte simboliza también la distancia que intenta poner entre su pasado y su nueva vida. Pero el pasado nunca desaparece del todo. Aunque el silencio intente enterrarlo, siempre termina regresando y condicionando el presente. Y la niña, incapaz todavía de entender lo que ocurre realmente, solo puede asumir cómo ese misterio transforma lentamente su vida.

    El plano final, con ella ya adolescente preparando la maleta para viajar con su abuela a El Sur, recetado como la solución a sus problemas de salud, representa no solo el impulso, si no la necesidad, de intentar reconstruir tus propios orígenes. No para resolver completamente el misterio, porque eso probablemente es imposible, sino para acercarte un poco más a entender quiénes fueron tus padres y, en consecuencia, quién eres tú.

    Desde que vi la película he intentado empezar ese viaje, sin más fuentes que la memoria de mis padres y sin más registros que las historias que todavía recuerdan. Y aun así me entristece pensar que nunca conoceré toda la historia, igual que probablemente ellos tampoco conocerán nunca la mía. Pero creo que es mejor intentarlo que quedarse para siempre en esa mirada infantil donde los padres simplemente existen, sin pasado y sin contradicciones, porque todo lo que ocurrió antes de ti, incluso aquello que nunca llegaste a conocer, también te convirtió en la persona que eres hoy.

    Fotografías: Sentimental Value (2025) arriba y El Sur (1983) abajo

  • Eaftimos: introspección, ritual y el Premio Pelonio New Talent en la MBFW Madrid

    Eaftimos: introspección, ritual y el Premio Pelonio New Talent en la MBFW Madrid

    En el marco de la pasarela EGO de la Mercedes-Benz Fashion Week, dedicada al talento emergente, EAFTIMOS irrumpe con una propuesta que nace desde dentro. La firma, liderada por Erik Bruccia, se ha llevado el Premio Pelonio New Talent y ha presentado colección NIERIKA, que bebe de la cosmovisión huichol y del arquitecto César Manrique.

    El universo de  EAFTIMOS

    Detrás de la marca está Erik Bruccia, leonés criado en Benavente, rodeado de una familia dedicada a la costura y la venta de ropa.

    Antes de EAFTIMOS, Erik ya había iniciado su camino en la moda con un proyecto más cercano al streetwear que desarrollaba de manera autodidacta con varios amigos. Sin embargo, tras esta primera etapa, decide tomar otra dirección. Es durante la pandemia cuando ese cambio se hace definitivo. Erik cuenta que “todo el mundo estaba encerrado y yo me encerré más de la cuenta”. En medio de un proceso introspectivo, toma la decisión de montar algo más personal, nuevo y alejado del streetwear. En 2023 crea EAFTIMOS. “El nombre proviene del griego y significa estar encerrado en uno mismo”, explica. Bajo ese concepto  «Locked in Oneself» gira el universo de la marca, donde la artesanía es el eje central.

    Nierika al detalle

    La colección que pudimos ver en la Fashion Week, NIERIKA, parte de dos puntos clave: la cosmovisión huichol y César Manrique, referencias que pueden parecer un tanto alejadas entre sí, pero que comparten un mismo lema: la defensa de la naturaleza como un espacio sagrado. A partir de estas ideas, la colección construye una tribu contemporánea.

    Sobre la pasarela, la propuesta se articula en 16 looks que reinterpretan el imaginario del workwear campesino. Conviven volúmenes oversize con siluetas más estilizadas; en cuanto a tejidos, toman protagonismo el denim y el cuero, generando un equilibrio entre lo funcional y la estética.

    La paleta cromática bebe directamente del paisaje de Lanzarote: negros volcánicos, rojos oxidados que recuerdan a la piedra al contacto con el sol y verdes inspirados en el lago de la playa de El Golfo. Esta elección de colores refuerza esta reivindicación de la naturaleza y el paisaje.

    Los looks de la colección se estructuran formando un relato a través de sus personajes. El show abre con un fashion film, en coherencia estética con la colección, rodado en Lanzarote, dirigido por José Miguel Maby y protagonizado por el artista Vatocholo. A continuación, los primeros looks presentan a los campesinos, conectados con la tierra y ligados al trabajo manual. Les siguen los exploradores, encargados de observar y proteger la tribu. El desfile finaliza con el chamán, que representa la dimensión espiritual y ritualística del imaginario de la colección, interpretado en pasarela por el actor Peter McGiver, que nos sorprende con una performance final para cerrar el desfile.

    La artesanía actúa como eje central en toda la colección. EAFTIMOS apuesta por el trabajo manual desarrollando piezas desde cero, incluyendo calzado y joyería creados en un taller local de la mano del maestro artesano Diego Aristi que realiza todo el proceso artesanal con orma a medida.


    La importancia de la introspección


    El proceso creativo de Erik Bruccia se construye desde un lugar profundamente introspectivo. El diseñador trabaja desde el aislamiento como punto de partida: “Yo para hacer las colecciones me encierro, me encierro en la cueva, me pongo a crear, a diseñar”, explica. Una metodología que no solo define su forma de trabajar, sino también el universo conceptual de EAFTIMOS y refuerza su lema “Locked in Oneself”.

    Más que una evolución hacia algo distinto, Bruccia entiende su trayectoria como una continuidad: “sigo siendo la misma persona a la hora de crear ropa y colecciones”. Esa fidelidad a sí mismo dota a la marca de coherencia con el principio introspectivo que la caracteriza.

    Ese camino también se refleja en cómo ha crecido la marca. Antes de entrar en el calendario oficial de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Eaftimos ya había desfilado por su cuenta, desarrollando su universo paso a paso. Ahora, ese trabajo se ve reconocido con el Premio Pelonio New Talent. “Es una locura y una oportunidad muy grande para proyectar y consolidar la marca”, afirma Bruccia, señalando también el papel clave de su equipo en el proceso.

    Proyección a futuro

    Después de NIERIKA, el foco de de la firma es seguir creciendo. Bruccia habla de consolidación y expansión, con la idea de mover la marca, generar comunidad y seguir construyendo algo sólido a largo plazo. La próxima colección, de momento, sigue en proceso.

    La victoria de EAFTIMOS en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se plantea como una oportunidad para seguir avanzando, afianzar la marca y construir una comunidad que entienda y comparta su universo.

    Fotografías cedidas por la Mercedes-Benz Fashion Week

  • «Este y otros mundos». La última exposición de Elttaller que explora los espacios

    «Este y otros mundos». La última exposición de Elttaller que explora los espacios

    En pleno Madrid Río, donde cada vez podemos descubrir más propuestas creativas, el pasado 6 de febrero El taller inauguró la exposición “este y otros mundos” formada por los artistas Pablo J. Maté, Javi Mosquera y Carmen Posada. 

    Este proyecto se trata de un espacio autogestionado por Lucía Sánchez y Pablo J. Maté que da respuesta a la falta de oportunidades para los que se quieren dedicar al arte. Creo que este tipo de iniciativas marcan la diferencia para dejar de encasillarnos en “emergentes” y ser artistas sin más. 

    Durante la exposición, detrás de estas paredes se esconde una filosofía protagonizada por Foucault, quien bebe de Borges para su obra Las palabras y las cosas. De aquí, viene el concepto heterotopía que dialoga con el pensamiento actual que cuestiona las órdenes establecidas y el significado de las cosas, idea que se materializa mediante esta exposición.

    Nos encontramos en un punto de inflexión de la historia de inquietud reflexionando sobre lo que ya está establecido. En cuanto al territorio, la exposición encarna la experimentación con los espacios y cómo éstos se convierten en «lugares otros», «lugares inclasificables» o «lugares fuera de lugar» que cuestionan las clasificaciones construidas socialmente.

    Los tres artistas juegan con el tiempo y el paisaje construyendo una nueva realidad a través de su propio imaginario que surge si te preguntas qué relación podemos construir con los lugares que habitamos. 

    Teniendo en cuenta lo que es posible decir o saber en nuestra época, lo que ya sabemos de tiempos pasados o visualizar mundos futuristas; Pablo, Carmen y Javi realizan una investigación visual e individual. 

    Por una parte, Pablo J. Maté nos presenta Tajo abierto  que trata sobre la identidad colectiva a través de los espacios que son modificados visiblemente. Investiga como las rocas sacadas de canteras nunca volverán a su estado inicial pero se convertirán en otros cuerpos en nuevas ubicaciones. Su propia familia emigró desde Torrequemada, Cáceres al barrio de San Blas, Madrid afectados por por el éxodo rural español de mediados del siglo XX.  

    Mediante sus fotografias percibimos la memoria de una familia y de unos lugares marcados por la migración, y así entender que nada es cómo lo conocemos, que tanto las personas como los lugares tienen una historia detrás. 

    Por otro lado, Javi Mosquera realiza una arqueología de lo visual. Su estudio consiste en representar el hacer primitivo de nuestros antepasados pintando en las cuevas que él identifica como una “pulsión latente”.  A Mosquera le interesa representar paisajes inventados antes de que la humanidad se interesara en sistemas de pensamiento y la ordenación del mundo.

    El artista indaga sobre la construcción pictórica del paisaje desde la acción más pura y no desde el pensamiento. Recupera materiales como el ladrillo como acto de resistencia contra un consumo pasivo que escapa del control humano a propósito. 

    Por último, la artista Carmen Posada crea un paisaje del futuro que personalmente me conecta directamente con la idea principal de la exposición: la construcción social del significado de las cosas y cómo cambian a lo largo del tiempo. En este caso, la artista nos presenta a través de su imaginación un futuro incierto que nos parece conocido pero a la vez extraño.

    Su obra muestra lugares ficticios donde solo quedan restos de lo que conocemos, fósiles de animales que ya desaparecieron. Lo que me atrapó fue la elección de colores vivos y la inocencia en su estética para envolver la inquietante idea de la extinción.

    La trayectoria de El taller empieza con dos amigos que se quieren hacer un hueco en el mundo del arte y apunta a nuevas propuestas que por muy pequeñas que sean enriquecen el panorama artístico español e inspiran a los que lo vemos desde fuera.

  • Eva Alonso: La inocencia como arma de destrucción masiva en Art Madrid ’26

    Eva Alonso: La inocencia como arma de destrucción masiva en Art Madrid ’26

    Caminar por los pasillos de una feria de arte contemporáneo a veces puede sentirse como deambular por un desierto de discursos encriptados y obras que exigen un manual de instrucciones. Sin embargo, en esta 21ª edición de Art Madrid, que se celebra del 4 al 8 de marzo, hay un rincón que funciona como un oasis visual, o mejor dicho, como un espejismo que te atrae para luego darte una bofetada de realidad. Hablamos del stand B3 de la galería Est_ArtSpace y su proyecto Lemon Juice. Y en medio de este estallido cítrico, una artista brilla con luz propia, armada con pinceles de colores pastel y una ironía letal: Eva Alonso.

    La obra de la artista española es, a primera vista, un caramelo visual. Su paleta de colores vibrantes y su técnica, que se caracteriza por una ejecución rápida, espontánea y engañosamente ingenua, funcionan como una trampa perfecta para el espectador incauto. Te acercas a sus lienzos arrastrado por la nostalgia de los dibujos animados, por ese lenguaje cercano al cartoon clásico que todos tenemos codificado en la memoria como algo seguro, lúdico e inofensivo. Pero es justo en ese momento, cuando has bajado la guardia, cuando Alonso despliega su verdadera artillería.

    Detrás de esa fachada de aparente inocencia y códigos infantiles, Eva Alonso esconde una carga de profundidad, una densidad crítica brutal. Su trabajo es un ejercicio maestro de parodia. No pinta para adornar salones burgueses; pinta para desmantelar. Con una agudeza clínica, la artista toma valores culturales, sociales y religiosos profundamente arraigados en nuestra sociedad y los pasa por el filtro de lo absurdo.

    En un mundo contemporáneo donde lo políticamente correcto parece haber domesticado el filo del arte, Alonso se adentra sin ningún tipo de pudor en terrenos pantanosos. Lo grotesco, lo sexual y lo violento irrumpen en sus cuadros camuflados bajo trazos amables. Es un choque de trenes, una disonancia cognitiva deliberada. Ver una temática perturbadora o una crítica feroz al poder envuelta en la estética de los dibujos animados del sábado por la mañana genera una tensión visual fascinante. Te ríes, pero es una risa nerviosa, la que surge cuando sabes que te están mostrando las costuras más feas de la humanidad en formato de chiste brillante.

    Esta capacidad para usar la ironía punzante como herramienta de desacralización no ha pasado desapercibida en el circuito internacional. Alonso no es una recién llegada. Su lenguaje, tan universal como mordaz, le ha valido formar parte de prestigiosas colecciones como la Colección Solo, y sus obras han sido colgadas en galerías de Barcelona, Madrid, Praga y la siempre competitiva escena de Los Ángeles. Su trayectoria confirma que el humor y la crítica no están reñidos con la alta cultura, sino que son el antídoto necesario contra la pretensión.

    El contexto perfecto: Lemon Juice

    Aunque la obra de Eva Alonso tiene la fuerza suficiente para sostener un discurso individual, su presencia en Art Madrid ’26 se engrandece por el ecosistema en el que ha sido plantada. El proyecto Lemon Juice de Est_ArtSpace ha sido concebido exactamente para esto: para ser un espacio de confrontación, frescura y fricción.

    Alonso no está sola en esta trinchera. La galería ha rodeado su trabajo con una selección de artistas que comparten esa mirada afilada e inconformista. En el mismo stand, el espectador puede dejarse arrastrar por el imaginario psicoerótico y underground del célebre artista canadiense Dave Cooper, o sumergirse en la poética introspectiva y ecologista de Perrilla y Arol, ambos seleccionados en el programa oficial de comisariado de la feria. Todos ellos forman un coro que dialoga con la obra de Alonso, demostrando que el arte contemporáneo aún puede exprimir la actualidad hasta la última gota.

    Obras por Eva Alonso

  • SOUR SELECT: Destilados ácidos y esencias contemporáneas en Est_ArtSpace

    SOUR SELECT: Destilados ácidos y esencias contemporáneas en Est_ArtSpace

    El 18 de febrero tuvo lugar en Est_ArtSpace el opening de SOUR SELECT, una exposición que reúne a 16 artistas y que se instala en Est_Gallery, una de las salas del espacio. Desde el primer momento quedó claro que no era una exposición pensada para el tránsito ligero ni para la foto rápida. La atmósfera era otra: conversaciones detenidas frente a las piezas, gente que volvía sobre sus pasos, silencios que no tenían que ver con desinterés sino con concentración.

    La extracción como método

    La exposición se articula desde una idea concreta: la extracción. No acumular discursos, sino reducirlos hasta que quede lo imprescindible. Cada artista trabaja desde su propio imaginario —memoria, infancia, cultura popular, cuerpo, iconografía religiosa, lenguajes urbanos— con una intención clara: tensar el lenguaje hasta concentrarlo.

    No hay suavidad innecesaria.
    No hay voluntad de neutralizar.

    Las obras funcionan como concentrados visuales. Algunas golpean de frente. Otras operan desde la sutileza. Pero ninguna se diluye ni se resuelve en una mirada rápida.

    Dieciséis prácticas, una misma densidad

    En el cruce entre lo urbano y lo fantástico, DEIH despliega universos que beben del cómic y la ciencia ficción sin perder peso pictórico.

    Diego Cerero Molina introduce escenas ambiguas donde lo humano y lo animal se funden en una inquietud que no busca resolverse. Gabi de la Merced construye composiciones densas donde iconografía histórica, mitológica y pop colisionan con precisión formal.

    Gyuk fragmenta la figura humana hasta convertirla en contenedor emocional. Jaime Sancorlo articula una fricción clara entre guerra e infancia, interrumpiendo escenas solemnes con gestos irónicos de eco pop que desestabilizan la lectura.

    Jazzy Dope traslada la energía del graffiti hacia una narrativa pictórica íntima; Jesús Aguado desarrolla una poética directa y contenida, donde figuras híbridas y paisajes inesperados condensan humor y tensión sin artificio.

    Título: Miro el reloj y siento que no llego a nada… Autor: Jazzy Dope

    Juanjo Surace combina sátira y extrañeza en universos que rozan lo grotesco sin perder equilibrio. Juli About, desde la porcelana, introduce una fragilidad material que contrasta con la densidad conceptual del conjunto. 

    Título: FiestApp. Autor: Juanjo Surace 

    Luciano Sánchez deforma iconos infantiles hasta revelar el reverso ácido de la cultura pop y MalOjo cruza lo religioso y lo contemporáneo en una iconografía híbrida.

    Título: La guerra de los Mundos. Autor: Luciano Sánchez.

    Miguel Piñeiro transforma objetos cotidianos en construcciones hiperrealistas cargadas de ironía y trampantojo; Óscar Llorens trabaja la memoria y la infancia desde el color y la resonancia emocional; Penelope Clarinha despliega una pintura delicada y feroz al mismo tiempo; Penrider construye en grafito un universo de silencios densos y símbolos latentes; y Reme Amorós utiliza ironía y paradoja para transformar lo cotidiano en superficies atravesadas por tensiones emocionales y sociales.

    Título: No ducks given. Autor: Miguel Piñeiro.

    La diversidad técnica es evidente. Lo que cohesiona el conjunto no es el estilo, sino la intensidad sostenida.

    Intensidades que no se neutralizan

    Tras recorrer la sala, la sensación no tiene que ver con la variedad sino con el grado de concentración. No hay piezas que funcionen como descanso visual ni como relleno. Cada obra mantiene una temperatura propia.

    Algunas acideces son suaves y persistentes. Otras se presentan de forma más directa. Pero en todos los casos hay una voluntad clara de no suavizar el gesto para hacerlo cómodo.

    En un contexto saturado de imágenes rápidas, SOUR SELECT plantea otra relación con la mirada. No propone espectáculo, propone densidad.

    Más actitud que tendencia

    Lo interesante de SOUR SELECT no es que intente definir “qué está pasando” en el arte contemporáneo. No lo pretende. Tampoco intenta representar una escena.

    Funciona más bien como una toma de posición.

    Apostar por obra con carácter.
    Por lenguajes que no se suavizan para encajar.
    Por imágenes que no buscan consenso.

    La acidez aquí no es una cuestión estética. Es una forma de situarse.

    Y quizá por eso la sensación al salir no es dulce. Es un leve ardor que permanece. Lo suficiente para recordar que cuando el arte aprieta, cuando destila en lugar de acumular, cuando afila en vez de adornar, algo se activa.

    La exposición puede visitarse hasta el 25 de abril en Est_Gallery, dentro de Est_ArtSpace. Un recorrido que no busca agradar ni simplificar, sino concentrar. Y que demuestra que, cuando la intensidad no se negocia, la imagen permanece.

  • Microdramas: Historias sin tiempo 

    Microdramas: Historias sin tiempo 

    Llevo un tiempo observando diariamente en las tiendas de alimentación o en el metro a personas absortas en telenovelas en vertical de corta duración. Esta curiosidad me hizo indagar qué eran exactamente estas miniseries diseñadas para no soltar al espectador ni un instante. Aquí la unidad mínima de sentido es el minuto y lo que encontré es el nacimiento de un lenguaje que, aunque es heredero del cine parece haber tomado un camino radicalmente distinto. 


    Las imágenes suelen ser archivos que reflejan los contextos sociales/culturales de una época, pero más allá de ocupar ese lugar, el cine también ha sido y es un lugar de dar lugar al pensamiento. Una parte necesaria en todo el proceso desde la escritura hasta que está en manos del espectador exige un proceso de digestión que ahora estamos vomitando. Lo que tenemos ahora el microdrama no es una evolución de este sino su hijo bastardo. 

    La industria del microdrama 

    En China, esta lógica se ha convertido en industria.  Filman en vertical para pantallas de teléfono y fragmentan historias en noventa episodios de apenas dos minutos.  

    Se distribuyen en aplicaciones como FlexTV, ReelShort o DramaBox. Historias de consumo rápido, con argumentos directos y arquetípicos: amores imposibles, traiciones familiares, ascensos sociales, venganzas, etc. 

    Títulos como La sexy esposa del presidente, La novia del rey lobo o El jefe detrás de las escenas es mi esposo. 

    El rodaje dura alrededor de dos semanas. El presupuesto para el rodaje rara vez supera los 200.000 dólares, pero la mayor parte del dinero de la serie no se invierte en la obra, sino en publicidad: hasta un millón por campaña. La lógica es clara: producir barato, circular rápido y capturar la atención. 

    Y funciona, algunas series de Flex TV generan millones de dólares semanales. 

    No es un fenómeno marginal. El mercado chino de microdramas superó los cinco mil millones de dólares en 2023 y sigue creciendo a un ritmo vertiginoso. Lo que empezó como entretenimiento desechable se ha convertido en la nueva industria cinematográfica de China. 

    El modelo también está estudiado al milímetro: los primeros episodios son gratuitos; después, el espectador paga por desbloquear capítulos o soporta bloques interminables de anuncios. No se compra una historia. Se compra dopamina. 

    El formato proviene de las novelas web chinas, relatos breves publicados diariamente, diseñados para leerse en menos de diez minutos y generar dependencia. El microdrama hereda esa misma lógica: consumo fragmentado, recompensa inmediata, continuidad infinita. 

    Un nuevo lenguaje audiovisual 

    Reducir los microdramas a un suceso puntual sería mirarlo con demasiada distancia. Lo interesante es que están desarrollando un nuevo lenguaje. 

    Primero, la verticalidad cambia la composición: el encuadre obliga a otra mirada del rostro. Segundo, el tempo: la edición hiperacelerada, el punto de giro cada minuto y la elipsis instantánea configuran un ritmo que no da lugar a la inmersión sino a la captación continua. Tercero, el algoritmo es el criterio que moldea la narrativa. El guion deja de ser de un autor para estar marcado por un algoritmo dramaturgo que dicta cuándo cortar, cuándo aparecer un cliffhanger y qué imagen repetir. 

    Cuando el tiempo se acorta, el lenguaje cambia, los planos largos desaparecen, la puesta en escena se simplifica y el subtexto y la ambigüedad se eliminan. Todo se vuelve frontal. Podríamos decir que el microdrama no es “cine corto”. Es otra especie diferente a él:  Una ficción adaptada al ecosistema del algoritmo, el cual no solo marca lo que ves, sino que crea el lenguaje audiovisual que más le favorece. 

    Psicología del consumo 

    Este modelo no solo transforma cómo se produce. También transforma cómo miramos y fragmenta la mirada. 

    Muchos prefieren pagar o aguantar bloques interminables de publicidad con tal de conocer el desenlace. La experiencia guarda menos similitud con ver una serie asemejándose más a jugar a una máquina tragaperras narrativa. 

    La historia deja de ser un recorrido emocional y se limita a una sucesión de estímulos. Ya no se recuerda la trama completa; solo se persiguen momentos. Es la lógica de la gratificación instantánea aplicada a la ficción: enseña a esperar menos y a exigir más estímulo por unidad de tiempo, reconfigurando lo que es soportable en una narración. 

    Perder la noción del tiempo haciendo scroll durante media hora resulta más cómodo que enfrentarse a una película de dos horas. La concentración prolongada se siente como un esfuerzo innecesario. 

    La mutación con la IA

    En este contexto, la inteligencia artificial aparece casi como consecuencia directa. 

    Si el microdrama ya reduce el relato a fórmula (rostros, diálogos funcionales, escenarios repetibles) la automatización del proceso parece el siguiente paso lógico. Guiones generados por patrones, actores digitales, decorados virtuales, montaje automático. 

    La IA no solo abarata costes, sino que introduce otro lenguaje. 

    No crea desde la experiencia humana, sino desde el cálculo de probabilidades. Aprende qué giro engancha más, qué duración retiene mejor y qué rostro genera más clics. 

    Es la narración optimizada y el riesgo es evidente: cuando la lógica del algoritmo predomina, la imagen deja de explorar lo desconocido y comienza a repetir lo que ya funciona. La ficción se vuelve predecible, y completamente prefabricada. 

    Cierre 

    No se trata de demonizar el formato, toda época inventa sus propias formas. Pero conviene preguntarse qué desaparece cuando la duración se comprime tanto. No se trata de prohibir la brevedad. Pero esta golpea con la experiencia del cine. El tiempo muerto de una película es tiempo de pensamiento y ese tiempo de suspensión dota a la obra de profundidad haciendo que pueda pertenecer en el espectador.  Aceptar la prisa como criterio estético es eliminar el lugar para el pensamiento.  

    No compro el argumento de que este formato puede democratizar el acceso y cree oportunidades, un lugar donde la obra pasa al último plano no profesionalizas el sector solo industrializas la adicción por eso hay que exigir marcos que protejan la creatividad y el trabajo artesano el cual adquirirá un valor distintivo ante la producción en masa. 

    No es cuestión de romanticismo contra modernidad, pero creo que no debemos premiar estructuras que olvidan por completo la búsqueda de la novedad en la narrativa o que ni siquiera busquen emocionar al espectador sino tan solo hacerle recordar emociones primarias universales. Quizás el problema no es la brevedad de la obra, sino que nosotros no sepamos habitarlas más tiempo. 

    Hay que saber convivir con tu tiempo, es necesario. Pero quizás debamos poner el foco en el proceso, en el desarrollo de una historia dándole el tiempo necesario para escribirse y para nacer.  

    Profesionalizar los procesos artísticos confronta de manera directa con la vocación que nos sumerge a él que suele ser la espontaneidad y la pasión. Pero la profesionalización de este no tiene que entenderse como un sinónimo de robotizar los procesos de desarrollo. Las imágenes necesitan tiempo para existir y para llegar a ser. 

  • Expresionismo y el cine: la vanguardia que transformó el miedo

    Expresionismo y el cine: la vanguardia que transformó el miedo

    Al final de un tramo de escaleras que parece conducir a un recoveco sin salida, el espacio se abre a una penumbra teñida de verdes y naranjas. Las paredes vibran con colores antinaturales, las sombras se alargan y las imágenes antiguas comienzan a moverse. Cruzar el umbral de Expresionismo. Un arte de cine es como entrar en un lienzo expresionista: no se accede solo a una sala, sino a un estado mental.

    Sombras, desasosiego, estallidos de color y la sensación de caminar hacia una ciudad subterránea salida de Metrópolismarcan el ritmo del recorrido. La muestra no pretende explicar el expresionismo, sino hacerlo sentir. Y ahí reside su mayor fuerza: en una experiencia tan envolvente como inquietante.

    La exposición, que recorrió la Fundación Canal (Sala Mateo Inurria 2, Madrid) del 8 de octubre de 2025 al 4 de enero de 2026, reunió 152 piezas —entre ellas 76 obras de pintura, dibujo, grabado, litografía y escultura, junto a 19 fragmentos cinematográficos y 57 fotogramas de once películas clave del cine mudo alemán— para reconstruir uno de los capítulos más decisivos de la historia del arte europeo. Organizada en colaboración con la Fundación Friedrich Wilhelm Murnau de Wiesbaden y el Institut für Kulturaustausch de Tubinga, la muestra propuso algo que va más allá de la simple exhibición: demostrar cómo, por primera vez, el cine fue considerado un igual de la pintura, la escultura o la arquitectura.

    Durante un breve pero intensísimo periodo histórico, Alemania se situó en la vanguardia del arte mundial. El expresionismo no solo reflejó el pasado y mostró el presente, sino que fue capaz de profetizar —con inquietante precisión— el futuro de un país que acabaría cayendo en el abismo del nazismo. El arte anticipó el horror.

    Un arte nacido de la crisis

    El expresionismo surgió en la Alemania de principios del siglo XX como respuesta a una época marcada por la industrialización acelerada, la fractura social y el trauma de la Primera Guerra Mundial. Su lenguaje visual —basado en colores violentos, perspectivas distorsionadas y figuras deformadas— no buscaba representar fielmente la realidad, sino exteriorizar emociones intensas, revelar lo que se esconde bajo la superficie de lo visible y transmitir un sentimiento colectivo de angustia.

    Lejos del equilibrio clásico, el expresionismo apostó por el exceso, la tensión y la herida. Fue un movimiento cultural revolucionario, rompedor, que pretendía unir arte y vida y difuminar las fronteras entre las distintas disciplinas. Pintura, escultura, literatura, música, teatro y, finalmente, cine comenzaron a tejer un universo común. El ideal de la Gesamtkunstwerk —la “obra de arte total”— encontró en el cine un medio idóneo para expandirse y alcanzar a un público masivo.

    En pintura, los grandes impulsores de esta estética fueron los grupos Die Brücke (El Puente) y Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), que se rebelaron contra la moral burguesa, denunciaron la alienación urbana y se volcaron en la expresión subjetiva del mundo interior. En las salas de la Fundación Canal conviven obras de Ernst Ludwig Kirchner, Franz Marc, Emil Nolde, Otto Dix, George Grosz, Max Beckmann, Käthe Kollwitz o August Macke, entre otros, en diálogo directo con el cine.

    Autorretrato como soldado, Ernst Ludwig Kirchner (1915)

    Cuando la pintura aprendió a filmar

    La exposición traza un diálogo constante entre el expresionismo plástico y el cine alemán de la época, invitando al espectador a adentrarse en un imaginario tan fascinante como perturbador a través de pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, litografías y proyecciones que se entrelazan con fragmentos de algunas de las películas más influyentes del cine mudo. No se trata de una simple yuxtaposición de disciplinas, sino del encuentro entre dos lenguajes que por primera vez comenzaron a reconocerse como iguales.

    Entre los títulos que articulan este recorrido destacan El gabinete del Dr. Caligari (1920), Nosferatu (1921), El Gólem (1920), Dr. Mabuse: El gran jugador (1922) y Metrópolis (1927), junto a otras obras como El últimoLas aventuras del príncipe AchmedMisterios de un almaNerviosDe la mañana a la medianoche o Sumurun. Todas ellas trasladan al cine los códigos visuales del expresionismo: la deformación del espacio, el contraste de luces y sombras y la intensidad emocional.

    En estas películas, la ciudad se convierte en un escenario mental, el cuerpo en una superficie donde se proyecta el conflicto interior y la imagen deja de describir para expresar. Desde la geometría angustiante de Caligari, al claroscuro simbólico de Nosferatu o la monumental arquitectura distópica de Metrópolis, el cine expresa los miedos, tensiones y fantasmas de la sociedad alemana de entreguerras.

    La inclusión de Las aventuras del príncipe Achmed (1926), considerada la primera película de animación que se conserva, subraya además hasta qué punto el expresionismo fue más que un estilo: fue un modo de mirar el mundo, capaz de impregnar incluso los lenguajes más incipientes del cine.

    Fotograma de la película Las Aventuras del príncipe Achmed (1926)

    La muestra permite comprobar cómo esta estética no solo creó algunos de los iconos visuales más poderosos del siglo XX, sino que dio origen a un lenguaje cinematográfico moderno cuya huella sigue viva hoy en autores como Tim Burton, Guillermo del Toro, David Lynch o en universos distópicos como el de Blade Runner de Ridley Scott. Cuando la pintura aprendió a filmar, el cine aprendió a soñar —y a inquietar— de otra manera.

    Cuatro bloques para una herida colectiva

    La narrativa del recorrido se articula en cuatro grandes bloques temáticos que funcionan como estaciones emocionales:

    1. Ruptura / Liberación

    Muestra la tensión permanente de la Alemania de entreguerras: crisis económicas, inflación, polarización ideológica y, al mismo tiempo, una fuerte liberación cultural. El contraste entre campo y ciudad, la crítica a la burguesía, la alienación del obrero y la fascinación por espacios marginales como ferias y circos se hacen visibles tanto en los lienzos como en el cine. La vida urbana aparece como frenesí, pero también como corrupción y decadencia.

    2. Forma / Deformación

    Aquí la estructura original —del rostro, de la ciudad, del cuerpo— se deforma hasta convertirse en reflejo de crisis psicológicas, sociales y existenciales. Calles torcidas, edificios inclinados y figuras angulosas convierten el espacio urbano en una jaula opresiva. En esta sección dialogan obras como Calle en Soest de Christian Rohlfs con los fragmentos de Metrópolis.

    3. Sueño / Trauma

    El expresionismo como espejo del subconsciente. Pesadillas, miedos reprimidos, delirios y deseos aparecen como vehículos para canalizar el trauma colectivo de la posguerra. Aquí el arte se funde con el psicoanálisis y lo onírico. Películas como Misterios de un alma o Nosferatu convierten la pantalla en una superficie donde se proyectan los fantasmas sociales.

    4. El Monstruo

    El cierre del recorrido conduce a una sala abovedada, oscura, teñida de luz verdosa. Allí aguardan las imágenes más memorables del icono del cine expresionista: Nosferatu. El monstruo se presenta como materialización de la fragmentación del mundo moderno y metáfora de la fragilidad humana. Garra, colmillo y sombra sellan el relato con una sensación que los románticos llamarían sublime.

    Fotograma de la película Nosferatu (1922)

    Ciudades, máquinas y cuerpos derrotados

    En este universo, las nuevas ciudades industrializadas son concebidas como entornos asfixiantes y devoradores. El ser humano aparece reducido a un simple engranaje de una gran maquinaria social. Los obreros de Metrópolis, avanzando de forma mecánica hacia la fábrica, dialogan con los paisajes urbanos torcidos de Otto Dix. La ciudad deja de ser refugio y se convierte en amenaza.

    La Gran Ciudad, Otto Dix (1927-1928)

    Los cuerpos también sufren esta violencia simbólica: se deforman, se quiebran, se vuelven grotescos. El malestar interior se proyecta sobre la carne. La angustia colectiva se representa mediante retratos exagerados, caricaturas, pesadillas cinematográficas, vampiros demacrados, robots sin alma y distopías gobernadas por minorías a costa del sacrificio de las masas.

    Todo ello queda plasmado en las escenas de Erich Drechsler, los soldados mutilados de Otto Dix, las mujeres rotas de Käthe Kollwitz, o las esculturas orgánicas y futuristas de Rudolf Belling.

    Mujeres, dolor y resistencia

    Especial relevancia adquiere la presencia de Käthe Kollwitz, artista hostigada por el régimen nazi y tachada de “arte degenerado”. Sus litografías de tiza muestran mujeres quebradas por el duelo, el hambre y la muerte. Kollwitz perdió a un hijo en la Primera Guerra Mundial y su obra se convierte en uno de los testimonios más descarnados del sufrimiento civil. En esa línea, la figura femenina en el expresionismo oscila entre la madre doliente, la mujer fatal y el cuerpo vulnerado por la violencia histórica.

    Las Madres, Käthe Kollwitz (1921-1922)

    Un arte perseguido que sobrevivió

    El ascenso del nazismo marcó el principio del fin del expresionismo en Alemania. Considerado Entartete Kunst (arte degenerado), fue perseguido, censurado y expulsado de museos. Muchos artistas se exiliaron, otros fueron silenciados. Sin embargo, su legado sobrevivió. Algunas copias de películas mudas se conservaron incluso en el Archivo Nacional de Japón.

    Hoy, más de un siglo después, esa estética sigue viva. El comisario de la muestra, Maximilian Letze, señala que Metrópolis sigue siendo la pieza más emblemática no solo por sus hallazgos visuales, sino porque representa la lucha del trabajador frente a la explotación industrial, una metáfora que continúa siendo dolorosamente actual.

    Fotograma de la película Metrópolis (1927)

    Una exposición como inmersión emocional

    Más que una retrospectiva, Expresionismo. Un arte de cine es una experiencia sensorial e intelectual. El visitante no solo observa las obras: las atraviesa. El recorrido propone una travesía por los deseos, los miedos, las pulsiones y los traumas de una sociedad que, sin saberlo, se asomaba al mayor horror de su historia.

    Al abandonar la sala del monstruo, la sensación no es de cierre, sino de eco. El expresionismo no termina: resuena. En el cine contemporáneo, en la estética urbana, en las distopías digitales, en nuestras propias ansiedades colectivas. Porque si algo demuestra esta exposición es que el arte no solo refleja su tiempo: también lo interpela desde el futuro.

  • Pedro Hoz: «Mi pasión por el arte es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo»

    Pedro Hoz: «Mi pasión por el arte es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo»

    Con apenas 25 años, el artista malagueño ha conseguido construir un universo propio que él mismo describe como «Naturalismo artificial».

    • Comienzos, empezaste a los 18 años, ¿por qué empezaste?, ¿ya tenías el arte como hobby desde antes?

    Yo creo que desde pequeño uno lleva el arte dentro. Hasta los 18 no me planteé nada serio en la vida ni entendía que el arte es una forma de vivir. Porque mis padres no me educaron en eso. Pero aunque empezara a pintar como tal a los 18, yo desde muy pequeñito siempre he tenido como un mundo propio. Al final el pintar para mí es un acto que no refleja lo que es ser artista. Yo desde pequeño era muy imaginativo y vivía en una especie de cuentos que yo creaba y pintar ha sido mi manera de sacarlo fuera. 


    • ¿Has aprendido de forma autodidacta? 

    Sí, nunca fui a clases, en general he ido aprendiendo de mis colegas. Además, el óleo es una técnica de pintura que una vez entiendes el fundamento, simplemente mirando y probando, puedes llegar a comprenderlo y yo así funciono mejor. Se me da muy mal recibir órdenes. 

    • ¿Cuál fue el momento decisivo de dedicarte al arte como trabajo?

    Hay dos momentos. Uno de ellos fue en un viaje de vuelta a España desde Seattle en el que tuve una mega revelación en mi cabeza. Mientras todo el mundo estaba dormido en el avión, yo me levanté con una especie de visión, una sensación interna súper fuerte que no sabría ni describir. Como de haber vivido cosas en tu subconsciente que de repente estamos hablando súper firmemente. 
Yo antes de ser artista, soñé con una realidad que era la realidad del artista, por así decirlo. Ese fue un momento muy importante para mí, el que me hizo crear la visión.

    Después, el segundo momento es más bajado a lo terrenal. Fue cuando hice mi primera exposición en Málaga, donde expuse 30 cuadros. Ahí dije, vale, con esto puedo tirar un tiempo hasta que por lo menos siga vendiendo.

    • ¿Te esperabas poder llegar a vivir de esto? ¿Con qué objetivo empezaste? 

    Sinceramente, llegó un momento en mi vida en el que pintar era lo único que sabía hacer. 
Como se me daba tan mal todo, por así decirlo, y había intentado tantas cosas que no me habían salido que pintar parecía como lo más real a mí mismo y lo que más se adapta a mi naturaleza. Y encima me funcionó, entonces fue pues como motivación en muchos sentidos.

    • ¿Qué momento/evento destacarías de toda tu trayectoria? 

    Mi trayectoria se ha llenado de mini victorias muy poquito a poco. Aunque es cierto que ha sucedido todo muy rápido, en ningún momento ha sido de pelotazo ni nada por el estilo. 
Todos los días cada cuadro que me pinto es un esfuerzo y cada pequeña exposición que he hecho alrededor del mundo: en París, en Miami, en Corea, En México o Madrid es un esfuerzo. Cada pequeña cosita que he hecho para mí ha sido igual de importante la verdad. Lo que más me gusta de mi carrera es mi día a día. Amo pintar y realmente ya no quiero hacer otra cosa. Toda mi carrera mola, yo me lo paso genial, pero no tengo ningún momento especial…

    Bueno, te voy a contar uno por las risas. Pol Arregi (manager) y yo nos fuimos a Miami sin un duro a exponer cuadros en una galería que nos hacía pagar por exponer y fue increíble. Fuimos un día a una exposición de gente súper rica y me acuerdo que teníamos como 60 € en la cuenta, que eso no da para nada en Miami. Llegamos a un evento de la galería, nosotros dos vestidos de calle, Pol con su mochila puesta, porque siempre llevaba su mochila para llevar mi libreta y mi estuche, él es mi fiel compañero. Cuando entramos ahí nos sentimos ridículos y nos hicimos como super pequeñitos.

    Al final dijimos venga, no hay nada que perder. Entonces, me puse a dibujar en una mesa en mitad del terreno que había al lado de la galería. Un rato después, toda la atención de las personas que estaban allí se centró en mí. De repente, nos vimos rodeados de gente ultra rica con trajes y Ferraris y nosotros vestidos como dos niños pequeños regalándole dibujos a toda esa gente que se preguntaba quiénes éramos.

    •  ¿En qué o quién te inspiras? 

    Pues me inspiro mucho en la vida misma, creo que como artista te conviertes en una especie de catalizador de vida. 
Pues sí, desde un paisaje te puede inspirar hasta una imagen que ves un día. También, otros artistas me inspiran mucho, porque soy muy fan del arte en general y lo consumo mucho. Yo simplemente expulso todo lo que vivo.

    Tengo muchos referentes, la verdad. Para empezar, un artista referente que tengo siempre presente es Zoilo Blanca, un chaval que trabaja conmigo en mi estudio y quien más me ha enseñado a pintar dentro de lo poco que he aprendido. Te diría que él es el que más técnica me enseñó. 
Después, artistas como Dalí, El Bosco, George Condo me inspiran. Hay muchos artistas que me inspiran y que no tengo nada que ver con lo que ellos hacen. 
 


    • ¿Cómo definirías tu estilo de arte? ¿Cómo es el proceso de encontrar tu propio estilo? ¿Ha cambiado a lo largo del tiempo? 

    Al final es normal que me consideren pintor surrealista, pero no estoy muy de acuerdo. Hace poco escribí un manifiesto sobre esto y le he dado un nombre a lo que hago y lo titulo “Naturalismo Artificial”. De alguna manera en mi pintura importan mucho estas dos cosas y el contraste que generan entre ellas. No sé si se me podría encasillar porque tengo un imaginario y mundo propio que voy desarrollando que parte mucho de la figura humana y formas orgánicas. 

    Por lo general la gente sufre mucho con el proceso de encontrar su propio estilo y sobre todo por la manera en la que funciona el arte hoy en día, te obliga a definirte. Al principio me rayaba, pero después me puse a pintar y directamente me salían mis formas. En mi caso, la clave ha sido no usar referentes a la hora de pintar, yo dejo que mi mano pinte y eso hace que me salgan siempre las mismas formas. Es cierto que con el tiempo se va mejorando y va pillando más seriedad, el imaginario se va extendiendo. Pero creo que mi estilo nace de mí, hay símbolos en mis obras que repito desde que soy pequeño.     

    • ¿De dónde viene el mundo onírico/mágico que hay en tus cuadros?

    Estas ideas estaban destinadas a existir y que nunca vamos a poder entender y yo soy simplemente un transmisor. Estas experiencias me han influenciado mucho y me han dado una libertad, soy bastante bohemio, lo que me lleva a pintar como lo hago. 

    • También haces esculturas, ¿qué materiales utilizas?, ¿cuándo te adentraste en el mundo de la escultura?

    Al final la pintura es un medio simple para desarrollar las ideas de un artista, pero en mi caso yo pinto mundos 3D dentro de lo que cabe. Pero creo que las esculturas que he hecho hasta ahora son bocetos, estoy empezando a meterme en ese mundo y todavía estoy lejos de donde quiero llegar, por ahora estoy explorando. 

    En este ámbito trabajo mucho con mi colega Jon Benet que es diseñador 3D que entiende mi manera de ver y cuando nos juntamos diseñamos en su ordenador. 

    • Quería abrir el tema de la creatividad, ¿cómo es que tu pasión sea tu profesión? Supongo que estarás continuamente trabajando con galerías, exposiciones y al final trabajando para los demás. ¿Cómo buscas el equilibrio entre tu trabajo y seguir haciendo arte para tí, por disfrute y para seguir mejorando o creando tu estilo propio?

    Yo ya no sé diferenciar nada, vivo haciendo esto y no hago otra cosa con mi vida. Creo que mi pasión por esto es tan grande que quiero que ocupe todo mi tiempo. Es tan fuerte que se ha convertido en mi trabajo y sigue siendo mi manera de vivir. He vivido muchos años trabajando en otras cosas pero ahora mismo no me veo de otra forma. 

    •  ¿Cómo es el proceso creativo que sigues para hacer un cuadro o una escultura? 

    Siempre estoy pensando en el siguiente cuadro, entonces siempre llevo mi libreta en la que hago los bocetos, dibujo la idea y luego hago que exista. Mi cabeza es como una especie de almacenamiento de ideas y de vez en cuando acudo a ellas y las saco de ahí   

    • ¿Dirías que en tus obras cuentan historias propias en las que te ves reflejado o creas desde una tercera persona?

    Esto es algo que yo mismo me pregunto también. Creo que es un mix de todo, hay días que mis cuadros no hablan nada de mí, hay días que sí. Pienso que mi obra y mis pensamientos son muy universales, osea que cuando hablo de mí hablo del resto. Obviamente siempre existe una marca propia y cuando tengo un mal día eso se refleja en mis cuadros. Pero no por eso pinto un cuadro oscuro, de hecho al revés, me considero una persona positiva y bastante hedonista que aspira a la luz, intento que mis cuadros saquen lo mejor de mí. 

    • En febrero de este año has tenido una expo en París, ¿qué se siente al haber vivido eso con tan solo 24 años?

    Estuvo bien pero no estoy satisfecho, sé que puedo hacer más y mucho mejor. Me esforcé mucho y fue muy guay, vinieron mis amigos, mi familia, incluso mi padre que nunca viene a ver mis expos… Sin embargo, todavía no he llegado a donde quiero. 

    Además, nos pasó que a 10 días de tener la exposición nos la cancelaron porque pensaban que no íbamos a vender nada y Pol en 24 horas vendió todos los cuadros. Nosotros nos esforzamos mucho, Pol y yo vivimos por y para esto. El arte no es nada fácil, un mundo muy complicado con mucha competencia. 

    • ¿Cómo es ser un artista joven en un ambiente tan exigente como es el del arte? 

    Yo sé mejor que nadie que soy un artista, me ha costado creerlo, pero ahora no hay nadie que me quite esa idea de mí mismo y no lo digo desde un punto de vista ególatra. No te toman en serio hasta que ven tus cuadros, por eso, creo que es muy importante que mi obra hable por sí misma. Mi truco es que yo prefiero no hablar y que mis cuadros hablen por sí mismos. 

    • ¿Crees que hay que separar al artista de su obra? 

    Pues como quieras, si crees que el artista esté ahí para entender su obra utilízalo, pero si no empatizas con él disfruta de su obra y ya está. 

    • En tu caso, ¿cómo quieres que te perciban los demás?

    Es importante que mi obra hable por sí misma, lo que pasa que yo como ser humano también tengo cosas que decir. Me considero un buen ser humano ayudo mucho a mis colegas y a mi familia y me gustaría que se me recordase como tal. 

    • ¿Es difícil para ti decidir qué oportunidades o propuestas de trabajo aceptar y cuáles no?

    Me considero super selectivo. Es verdad que he tomado malas decisiones, pero yo soy muy purista y al final como artista lo que te diferencia es más a lo que le dices que no que a lo que dices que sí. 

    También, soy muy selectivo con la gente que me rodeo y no lo digo de una manera elitista, porque en mi estudio te puedes encontrar de todo, desde inmigrantes y vagabundos hasta gente rica y me gusta aprender de todos. Pero es cierto que me baso mucho en la energía y cómo cada uno se esfuerza en vivir. 

    • ¿Cómo crees que está actualmente el mercado del arte?

    Este año hay un montón de galerías que están cerrando. El mundo se está dando cuenta que hay artistas jóvenes muy buenos que no tienen porqué estar muertos y arte que no tiene que valer dos millones de euros. Ese segmento del mercado creo que está decayendo. 

    En España hay muy mala cultura del arte, la gente ve comprar arte como un gasto mientras que en el resto de Europa es muy importante criar a tus hijos rodeados de arte.  

    • ¿ Podrías explicar qué estás haciendo en Bilbao en Villa Tola, la residencia de Tas Careaga? ¿sobre qué han tratado tus últimos días allí? 

    Tas Careaga es un colega que se dedica a reformar casas y ahora está haciendo un programa en el que invita a un artista a pasar el tiempo aquí y a pintar a cambio de dejar un cuadro aquí. Venir aquí me está ayudando a cambiar un poco de aires y salir de mi burbuja del estudio en Málaga. Estoy centrándome en pintar, estar tranquilo con mi perrita en el campo y de vez en cuando salgo a ver a viejos amigos.  

    • ¿Qué es una residencia de artistas?

    Las galerías suelen organizar sitios donde van los artistas a producir. Las galerías lo hacen así: te preparan todo, la comida y demás para que tu solo tengas que centrarte en producir. En la que estoy ahora han pasado ya dos artistas.  

    • ¿Cuál va a ser el siguiente capítulo en tu carrera? ¿En qué estás trabajando? 

    El año que viene quiero hacer una mega exposición, quiero dedicarle un año entero a hacer una expo. También estoy produciendo una rotonda para mi pueblo y empezando una escultura de dos metros. Entre muchas cosas, busco cambiar el formato del lienzo y explorar otras formas para producir.

    Fotografías por Nerea Moreno.