Milo J: tumbando el estadio

“Muy antes de los veinte, no sé cómo va a afectarme” dice el chaval que con 18 años acaba de llenar un Movistar Arena a 10.000 kilómetros de su casa. Con una mano en el bolsillo y la otra en el micro, Milo J encandiló con sus baladas y “pudrió el estadio” con sus traps, todo esto con un acompañamiento acústico que artistas consolidados solo sueñan con tener. Lo que está claro es que Camilo no dejó insatisfecha a ninguna de las más de 10.000 personas que le acompañaron en una noche que ya es historia de su carrera.

Incluso mucho antes de abrir las puertas de nuestro palacio madrileño, ya habían fanáticos en los alrededores nerviosos; muchos con móviles al oído recordando letras de temas, haciendo un repaso final del catálogo antes de enfrentarse al examen final de Milo. Lo que se respiraba era una atmósfera jovial, chavales de 16 años que venían en grupo, muchos probablemente en el primer gran concierto de su vida; y es que no es de extrañar que Camilo, quien escribió algunos de sus grandes temas a los 17, logre conectar tanto con esos adolescentes, novatos en temas vitales como el amor. Nervios, miradas cómplices y la enésima comprobación de que tienes la entrada bien guardada en el móvil. Quién pudiera volver a esa sensación al entrar en un concierto. 

Ya en nuestros sitios me encuentro esperando impacientemente que salga esa figura idolatrada que tanto ha dado de qué hablar en la escena latina. Está claro que si ha llenado el mismo escenario por el que pasó Travis Scott es que algo tiene. Y no podía estar más en lo cierto. Comenzó con la intro de su nuevo disco, llamado 116. Un estruendo rebota en las paredes y el techo del Movistar Arena. En cuanto entró Camilo al son de ‘3 PECADOS DESPUÉS…’ entendí todo sobre él. Tranquilo, con la mirada distante, concentrado en su música; por mucho que esté en la cresta de la ola, sigue siendo un chaval de 18 años. Desde ahí, no paró entre tema y tema. En cuanto me quise dar cuenta llevaba cinco canciones con la boca abierta.

‘3 Pecados Después…’, primera canción del nuevo disco de Milo J, 116

Después de cantar ‘Vida de Rock’, su tema en el último disco de Duki, el estadio se vio envuelto en un silencio sepulcral, y es ahí cuando Milo J se acercó al micrófono y dijo: «gracias Madrid, os quiero». La gente enloqueció, y fue ahí que caí en que no le hace falta mucha parafernalia en el escenario ni aspavientos enérgicos para entender a su público. Su puesta en escena era su música en estado puro: honesta, sin necesidad de aparentar.

Después de varios hits, paró el concierto para anunciar la llegada de una invitada, Tini. Pocas veces había oído en el Movistar Arena tal estruendo. Anunciaron un nuevo tema, una balada llamada ‘Lo que me causa’. Cuando Tini abandonó el escenario dejando atrás aplausos y gritos desesperados, Milo anunció que el show estaba llegando a su desenlace, aunque todavía quedaban sus canciones más sonadas. Desde su Bizarrap Session hasta su tema más conocido, ‘M.A.I.’, fueron cantados en su totalidad por el público. Hasta el propio Milo, quien había intercambiado dos frases con el público a lo largo de la perfomance, comentó en medio de una canción su sorpresa ante que la gente se supiese bien un tema de su catálogo antiguo. Si os preguntáis cuál fue el comentario, aquí os lo dejo: “os quiero”. Así es Milo, no es una persona de muchas palabras, deja que su música hable por él.

‘Lo que me causa’, de Milo J y Tini

Para finalizar cantó ‘NO HAGO TRAP’, uno de sus temas más duros, para cerrar con un buen sabor de boca. Abandonó rápidamente el escenario, sin hacer mucha declaración. Desde que se encendieron las luces hasta que salí del recinto, fantaseaba con ver por un agujerito lo que debió de hacer al llegar al backstage. Mi apuesta es que se sentó en un sofá y se bebió un vaso de agua, me gusta pensar que es exactamente igual a como se muestra en el escenario. Lo que está claro es que tenemos Milo para rato, porque se le ve capaz de abordar varios géneros y aportar una vuelta de tuerca a ese trap argento tan saturado hoy día.