Spotlight 2025 | «Designer» – Wraith9

Me vienen a la cabeza Getting Killed de Geese, Choke Enough de oklou, Asfiixias de Naise Kud, caroline 2 de caroline, Rooster Slipped de Rooster, Forever de Bassvictim, The Sword and The Soaring de Blue Navy, Dumb de Biberón, Essex Honey de Blood Orange, Baby de Dijon, xki music de superreservao, SABLE,fABLE de Bon Iver, EUSEXUA de FKA twigs o Cru+es, de Raül Refree —por el que siento absoluta debilidad— junto con el Niño de Elche. No vengo hablar de ninguno pero os pido que escuchéis todos. 2025 ha sido bonito. 

Hoy os vengo a hablar de Wraith9. Resulta que la figura que carga con la producción íntegra del álbum de Hip-Hop más escuchado del año —-Rebel de EsDeeKid—, además de la de algunos singles de fakemink o Fimiguerrero, ha tenido tiempo de sacar su propio álbum debut como intérprete: Designer. Wraith9 ya había demostrado ser capaz de ser un creador de atmósferas absolutamente exquisito antes de producir al de Liverpool y compañía. 

Y es que parece haber rastros de Wraith9, o Harley Riecansky, en la música ya desde 2017, apareciendo en un festival para artistas emergentes de Norwich con tan solo 13 años bajo el nombre de TenWxlves y haciendo un EDM con inspiración en Maxim Reality. Ocho años más tarde presenta un álbum en el que a excepción de mix, máster, y una colaboración con Jawninho, los ocho tracks corren íntegramente de su cuenta, y es difícil encontrarle un fallo. Las producciones no solo son vanguardistas, sino ridículamente envolventes. Con una evidente influencia de su paso por sonidos más electrónicos, sintetizadores y pads brillantes cortan constantemente la sensación de neblina general, haciendo de ella algo casi limpio sin tener que disiparla. Las cuerdas de Doves o Plastic son melancólicas sin rozar siquiera locursi, Function es prácticamente ambient pero empapado por una atmósfera desgarradora, Decline me transporta a los tiempos del cloud rap con un aliento renovado y el tag de “Okay” se me aparece hasta en sueños últimamente. Designer es un disco para atravesar un túnel a pie, para hacer noche en un aeropuerto desvencijado, para fumar dando vueltas por Silent Hill; un espacio liminal de 20 minutos que en ningún momento se siente vacío.

El contenido de las letras sigue por su parte una línea desesperanzada, etérea, perdida en el espacio —tal y como augura su portada. Ambientaciones oníricas, mensajes repetidos, desganados y confusos que encajan perfectamente con el paisaje sonoro. Si bien es un profundo deseo de mi alma escuchar un disco puramente instrumental de este chico, las cadencias se adaptan a lo que el proyecto pide, se convierten en una capa más de stems que acaba por redondear el conjunto. Esto hace que Wraith9 sea sorprendentemente compacto en su caos y, desde la cámara, su hermano Noah Riecansky —encargado también del clip de LV Sandals— lo traduce perfectamente. En palabras de un amable internauta: a ’09 depressed/lean-addicted Weezy type ambiance. El que no entienda que pegue la oreja. 

Es en todo caso la duración de tan solo 20 minutos lo que más me ha hecho dudar si considerarlo como álbum. Siempre es más fácil no fallar en un formato corto, pero supongo que me ha podido este underdog del géiser en el que se ha convertido la escena urbana de UK. Más o menos largo, conviene no quitarle el ojo de encima. El tiempo dirá cómo se desenvuelve en otro marco de proyecto, a mí me resulta difícil no ser optimista.