El encanto de Chini Tacchini no se puede reducir a un sonido ni a una nacionalidad concreta, algo que me llamó la atención desde el principio y se hizo aún más evidente durante nuestra llamada de más de una hora.
Esos cruces y multiculturalidad se traducen en un variado mosaico que sirve de base para esa fluidez que le permite moverse entre sonidos, referencias y estéticas desde diferentes perspectivas, algo que ha dado lugar a una discografía que, de momento, es breve, pero la eclecticidad no le falta. Comenzar entrando vía un sonido y proyecto más urbano y terminar en el pop indie experimental tiene su mérito.
‘El santo que del cielo quiere bajar’ es una mixtape que explora la anemoia: la nostalgia por lo inexistente. Marca una etapa de transición y madurez a través de un universo audiovisual bastante etéreo y a través de esos 8 tracks, Chini logra fusionar esa melancolía contemporánea con la experimentación para dar resultado a lo que ella llama «música abrazable».

Buenos días. ¿Cómo estás? Estás por Madrid, ¿no?
Estoy en casa en Madrid, sí, en las afueras y estaba currando.
Sí, he visto que has ido al estudio ayer, ¿no?
Sí, sí.
¿Y qué tal fue la sesión?
Tío, súper guay. Me dijeron que era el mejor tema que había hecho hasta ahora, así que súper contenta, pero a lo mejor no sale a la luz hasta el verano o antes de verano.
Bueno, las cosas del palacio van despacio.
Justo.
Para quien no te ubique aún, ¿cómo te introducirías tú?
Pues, no me gustaría centrar mi imagen solamente en la faceta musical, sino más bien un artista multidisciplinar, porque al final estoy de creativa en una marca de ropa; me encanta todo lo que es imagen. También antes de la música, yo venía de hacer videoclips a muchísima gente y ahora sí que estoy más centrada en la música, pero hago un poco de todo.
¿Cómo compaginas todo eso a la vez? ¿Sientes que si tal vez no tocas tantas facetas igual puedes hacer más música?
Al final también siento que todo se complementa bastante entre ellos, al menos para mí, porque tampoco me quiero focalizar solo en una cosa como, bueno, ahora tengo que hacer no sé cuántos vídeos para poder vivir también, o tengo que hacer no sé cuántas canciones para tal, sino que siento que me viene bien tener distintas puertas abiertas para disfrutar de todas ellas al final.
Como imagen y sonido siempre han ido de la mano, siento que a lo mejor si estoy haciendo un videoclip, pues con la música que me pasen me ayuda a crear ese imaginario también a través del sonido, o cuando estoy haciendo música, a la hora de componer, también, pues hago mis pajas mentales imaginándome cosas. Entonces, creo que he encontrado ese equilibrio entre todo un poco.
Este año sacaste tu EP, ‘El santo que del cielo quiere bajar’. ¿Qué tal ha sido el recibimiento?¿Tenías expectativas que se han dado o viceversa?
Yo tenía cero expectativas de cara afuera porque sí que me importa más la reacción de la gente de mi círculo y ellos se lo han disfrutado mucho durante el proceso, cosa que ya me hacía muy feliz. Lo que no me esperaba era cómo fue después de lanzarlo, o sea, es como que me escribiera gente en plan, wow, esto súper guay, o gente de distintos países de repente. Es que yo me desperté y me llamó mi manager y como que había entrado en playlists de novedades viernes de países que ni sabía que existían y me pareció súper bonito.
¿Qué países, por ejemplo?
De repente descubrí que había un país que se llama Sri Lanka, ¿sabes? (Risas). Novedades viernes india etc.
Perfecta. El nombre es bastante simbólico, entre lo esotérico y lo religioso. ¿Te identificas con eso?
Me identifico con la estética y los valores, pero yo no soy religiosa. Sí que hay valores y principios y tal que comparto; miro todo ese mundo un poco desde el respeto, digamos.

¿Creciste en una familia religiosa?
A ver, pues mi madre es china, mi padre coreano, así que en mi casa era más confucianismo y budismo. Al final, el confucianismo tampoco es como una religión, es más como una corriente filosófica en la que te dicen cómo actuar desde el bien propio y el colectivo. Eso también me ha hecho ver la vida desde el punto de vista de la introspección de tus actos, tus pensamientos, cómo influyen en la gente y cómo hacer lo que a ti mismo te genere más paz.
Y tú, cuando estés perdida, ¿qué es lo que te guía a ti?
Muchas veces también no intento buscar respuestas y meterme en ese bucle, sino que intento verlo todo más desde el vacío un poco para darme cuenta de qué son las cosas que me llaman. Al final, la intuición es algo que tenemos que escuchar. Siento que cuando intento quitarme un poco de todo, sin estímulos y tal, me aclaro más.
A mí el EP me recordó a ‘Bodhiria’ de Judeline por ese mismo vacío del que me hablas y también porque has sabido plasmar de manera concisa una cierta estética sonora y visual de un mundo en un EP. ¿Qué referencias han informado tu trabajo?
Ha sido una mezcla de todo, pero últimamente estaba muy con música como más ambiental, sin letra, referencias, pues Bby Eco, Loukeman, a lo mejor más a lo que es hispanohablante, Latin Mafia y, sobre todo, yo lo llamo como música abrazable, como Oklou, que creo que es lo que más me he quemado el año pasado.
Y en tu casa qué escuchabas? Me imagino que era algo diferente, ¿no?
Sí, es que justamente lo estaba hablando el otro día con unos amigos porque hicieron como un cumple en un karaoke y estaban cantando los clásicos de la música española y yo con una cara de no sé nada, ¿sabes? En mi casa ha sido como bastante random porque por parte de mi padre lo que a lo mejor he escuchado ha sido música más tradicional de Asia en general, digamos, pero luego mi madre, el recuerdo que tengo siendo más pequeña, era que me enseñó una especie de Spotify chino, y las tres primeras canciones que me enseñó mi madre en esa época fueron Mariah Carey ‘Without You’, Daddy Yankee por la cara, y luego también me enseñó Black Eyed Peas.
Yo, como hijo de inmigrantes también, te entiendo perfectamente. ¿Tú, a día de hoy, sigues notando algunos choques culturales en ese sentido?
A cosas que la gente da por hecho, como cuando hablamos de música en plan de cultura general, pues ahí sí que noto un montón que estoy súper desubicada, porque yo era una niña en MTV, ¿sabes? Me ponías Lady Gaga ‘Poker Face’ en la tele y yo estaba flipando en colores y digo, ¿y esta chica de dónde ha salido? Pero todo lo que viene siendo de aquí, pues, estoy perdidísima.
¿Sientes ese síndrome del impostor que tenemos un poco los inmigrantes de no pertenecer a ningún lado?
Sí, me pasa un montón y eso es uno de los factores que también me han hecho hacer este proyecto, porque quieras o no, en España lo que es la cultura asiática se conoce más por el meme que por otra cosa. Ahora sí que hay más creadores de contenido y tal que digo, guay, menos mal que ya no me siento tan perdida con eso, pero al final creo que nos ha pasado a todos los inmigrantes, que para nuestros padres era chungo venir a otro país y de pequeños lo que te implantan en la cabeza es estudias, trabajas, formas tu familia, que no te falten nada de cosas materiales, por así decir, cosas que también agradezco.
Sí que siento que, al menos desde mi postura de la cultura asiática, dedicarme al arte de hacer vídeos o hacer música: la reacción era «tú estás flipando». Entonces mi proyecto nace también de ahí: que la gente tenga a alguien con quien ubicarse, a lo mejor en España, gente como yo, para hacer un poco lo que te apetezca. Al final, hemos pasado todos por esa crisis de identidad de no saber lo que soy, lo que debería hacer y cómo conectarte contigo y abrirte al mundo para ser quien realmente eres y lo que quieres hacer.
¿Y el recibimiento de tus padres sobre tu proyecto ha cambiado?
Saben lo justo. Mi madre lo único que sabe es que a lo mejor hago música, pero tampoco se ha parado ahí a escucharlo e indagar. Yo tampoco es que le dé mucha información, porque al final es la única figura que creo que me da un poco más de la cosa de ser juzgada y entonces no quiero que eso influya en cómo me estoy desarrollando como persona y como artista tampoco.
Has sentido la interseccionalidad de ser una artista femenina y asiático-española también?
No sé, a lo mejor dentro del proceso administrativo a la hora de priorizar los temas como prioridades, etc., y tal, hayan influido, pero yo, durante mi proceso creativo, gracias a Dios, en mi círculo, en ningún momento me he sentido como que hubiese mansplaining. Incluso yo les hablo como si fuéramos todas chicas ahí y creo que incluso se puede ver como en contra mía por ser asiática porque hay muchos desconocimientos, pero creo que lo he sabido usar un poco a mi favor.
Volviendo al EP, estéticamente es bastante cinematográfico. ¿Tú piensas visualmente cuando compones?
Sí, pero el proyecto en sí más o menos tenía como mi imaginario, siendo coherente con el título del proyecto y tal. El vídeo lo ha dirigido Sara Mango y tiene también un imaginario que compartimos bastante. Nos entendimos súper bien y eso también ha sido lo que me ha ayudado a aterrizar.
Eres de escribir mucho en el estudio?
Soy más de escribir en casa, siendo autista con mis cosas, y luego voy al estudio y lo hago con los productores. Estas últimas veces sí que he coincidido con más gente, estoy saliendo un poco de mi autismo y estoy empezando a disfrutar y a animarme más a componer en el estudio también.
Debutaste bastante fuerte con John Pollõn, ¿Has tenido dudas de quién eres alguna vez desde que has entrado en la industria?
Cuando salió el primer tema con él, realmente tampoco tenía esa presión de qué es lo que tengo que hacer ahora. Al final, esa canción en toda esa época era mucho del disfrute de hacerte temas con el móvil, te pegas un verano, hacéis unos temas con tus colegas en casa. Luego, más adelante, sentí que la música de alguna manera me ayudaba a sacar un alter ego mío que a lo mejor en mi vida diaria no. Conecta conmigo de otra manera y estoy viendo que también puedo transmitir y conectar con gente de otra forma. Voy a tomármelo más en serio y, de ahí, fue como el verano pasado que empecé a cuidar más todo, incluyendo el sonido que quiero transmitir, lo que quiero ser y mi concepto.
Desde ‘Cielo/Infierno: donde vaya mejor’ hasta ahora, ¿qué cosas han cambiado y qué cosas has aprendido?
Ese EP fue más un terreno para experimentar con distintos y casarlo con el género urbano, que en ese momento era lo que llevaba haciendo, y siento que ese campo de experimentación me ayudó a darme cuenta de en qué ámbito me siento más cómoda. Dio paso a este proyecto donde ya me sentí mucho más identificada con que esto soy yo y ahora mismo hay algún tema que otro que sí que siento que ya había pinceladas de un sonido un poco más experimental o un poco más roto. Le tengo muchísimo cariño; me lo disfruté muchísimo haciéndolo, pero sí que es cierto que no llega a ser como del todo yo actual.

Dentro de la industria notas más hermandad o competición?
Ahí tengo mis dudas y tengo mis reflexiones. Gracias a Dios he encontrado a gente de mi círculo con la que siento que al final voy al estudio y me la disfruto un montón pero sí que tuve una especie de crisis hace poco de reflexión porque dije claro yo hasta el momento sentía que todo lo que había hecho antes de este proyecto, que es más urbano, me veía en una escena de música más urbana y todos mis amigos y tal que encima veo que se está potenciando mucho y está saliendo gente súper guay, yo pensaba que encajaba ahí pero de repente después de conocerme, hacer todo este proyecto y tal, dije a ver yo de urbano alomejor tengo nada ahora mismo.
Estoy yendo más hacia lo indie, la alternativa y lo experimental, y lo que yo pensaba que era mi lugar ahora no es mi lugar; entonces todas esas cosas de compararte, de si estás haciendo el sonido de tal o no sé qué, han desaparecido totalmente, porque ya no es lo que me rodea y que estoy viendo no por competición o comparación ni nada, sino que lo veo algo como evolutivo. Por ejemplo, GlorysixVain, que sacó ‘mal tiempo’ y ‘Porsche’ de Bon Calso, ahí también dije: vale, dentro del urbano estoy viendo que hay figuras que están llevando ese sonido más evolucionado también y no lo veo tan lejos de lo que es la escena indie alternativa experimental. Ya no lo ves tan cada uno compitiendo, sino que la cosa se está abriendo más que cerrándose.
Qué música recomendarías tú?
He estado muy en bucle con Joji, que le amó. Después, Diego Vega, que siento que también trae un sonido muy fresco. Y después también no tiene nada que ver, pero Galindo a mí me gusta mucho. Me motiva de una forma distinta, digamos. Bueno, luego tengo música con letras chinas que también está guay.
Ya para terminar, ¿para el siguiente trabajo que tienes planteado?
Lo próximo que voy a sacar, cuando haya firmado distribución porque ahora soy un alma libre, es una colaboración que creo que la gente no se lo espera. Tampoco es alguien súper top, sino que es alguien a quien a mí me gusta lo que hace. Muchos singles también, colaboraciones, y hay un proyecto que tampoco sé si estoy hablando pronto, que espero que, como tarde, salga en junio, que es como en colaboración con un sello.
Si la gente ha vivido mucho los 2017, 18 y 19, es un sello que solamente se especializa en artistas asiáticos que es muy muy guay. Me hace mucha ilusión porque es de EE.UU. y de Asia, pero en España he sido la primera persona con la que han contactado y me hace mucha ilusión poder hacer eso.

