Autor: Santiago Medina

  • Primavera Sound 2026: El millor festival y.

    Primavera Sound 2026: El millor festival y.

    Por Kaan, Quillo y Santi 🙂

    Otro año más, el Primavera Sound se nos ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, pero con bastantes horas de sueño perdidas y anécdotas que recordar. Sería bastante injusto que el pedazo de cartel de la edición de este año del festival quedase teñido por la situación meteorológica vivida el jueves. Ojo, que yo también quería ver tanto a Bad Gyal como a Doja Cat (me dio mucha pena su directo en Instagram mientras caía la de Dios) y a Massive Attack y acabé igual de mojado y tiritando con el viento, pero de esta edición prefiero llevarme las desvirtualizaciones de amigos de internet, artistas descubiertos y ver a algunos de mis favoritos en vivo por primera vez.

    Es un festival que ya evidentemente juega en otra liga, que se consolidó como el Coachella de nuestro país con el cartel bastante pop y mainstream que se marcó el año pasado (Charli XCX, Sabrina Carpenter, Chappell Roan), atrayendo aún más atención extranjera, lo cual se vio reflejado en esta edición. El concepto de encontrarte a más gente que conoces de Londres que de Madrid era sin duda curioso y también dio para reflexionar sobre la masificación turística que está viviendo la ciudad. También es verdad que hacer fila para un escenario en un festival al que has pagado para igual no llegar a ver a los artistas que quieras no me encaja del todo. Pero durante un finde, el Parc del Forum se convirtió en el punto de encuentro de algunas de las figuras culturales y artísticas más destacadas del mundo y se sintió como un Disneyland para cualquier apasionado de la música o también cualquier persona que haya acompañado a sus amigos a echar un baile y descubrir nuevos artistas. Jamás olvidaré los pogos de Knocked Loose, salir en las pantallas de Disobey o de los atardeceres tan preciosos sacados de una postal. No me enrollo más y os dejo con mis conciertos favoritos del Primavera Sound Barcelona 2026. (Kaan)

    Como decía Kaan, fue un abrir y cerrar de ojos, nuestro primer primavera y una experiencia que desde luego querremos repetir. Poder reunir tantos aves, vuelos, trenes, etc. que tendría que coger para ver a todos los artistas que pude disfrutar este finde, en uno, es surrealista. Cameron Winter, una experiencia religiosa, como mi mayor highlight de shows, lo realmente mejor fue la compañía de mis amigos o gente nueva que conocías por el festival. Creo que ha sido un año para enmarcar y no hay mejor arranque de verano que disfrutar de Sofia al lado del mar, ver a Fakemink en pleno apogeo, poder comer butifarra catalana, descubrir música increíble y sentir que toda esta muy organizado. Y eso solo pasa en el Primavera Sound. (Santi)

    Y bueno Quillo… Se lo pasó como nunca, tiene par de lagunas, muchas anécdotas, horas de sueño negativas, kilómetros de más (llegó a Valencia en vez de a Madrid después de 4 días de desenfreno) y un recuerdo pa toda su vida. (Not Quillo, but Quillo)

    Día 1: Lluvía, más lluvia y algo de lluvía

    Cameron Winter (Quillo)

    Entended que este concierto no empieza con buen sabor de boca. Llevaba más de 24 horas mano a mano con Pablo, cargando las maletas de un lado a otro sin comer y, para lo que comíamos, mejor hacer ayuno. Para entrar al auditorio (ojo, que este concierto era sentados) tocó hacer un salto de fe en el comercio local, depositando nuestras maletas en un pakistaní que se encontraba en los aledaños del Parc del Fórum. Por tener no teníamos ni sitio en el que dormir aquella noche. Si bien este preludio aterra a cualquiera, había una fuerza imparable que nos arrastraba a las puertas de aquel edificio. Como una voz que nos decía que todo iba a estar bien.

    Entramos al auditorio, pero todavía no teníamos la sensación de que aquello fuese algo real. Llevábamos desde que se anunció el festival fantaseando con ver ese piano, ese juego de luces minimalista y, sobre todo, las greñas de Cameron Winter. Ahora, después de todo el trote, parecía que iba a pasar. Plantamos campamento en una fila cercana al escenario y respiramos profundamente. Ya está. Se apagaron las luces y salió aquella figura. Un chavalín de nuestra edad sale de entre bambalinas con un chándal de Adidas y un papel (no sabemos ni si era la partitura, no la miró en todo el concierto). No miró al público, es más, no le vimos la cara en toda la hora que pasamos enganchados al asiento. Try as I may fue el pistoletazo de salida de lo que puede ser el concierto de mi vida.

    Los dedos le van solos, toca muchas notas mal y muchas otras bien. Su voz tiembla y su pose se encorva. La música de Cameron Winter me acompaña allá a donde voy, y como muchos otros grandes artistas, ha forjado lazos de amistad entre yo y mis compañeros de vida. No llevaría ni 5 minutos al piano cuando empecé a sobrecogerme, sentir que muchos de los malos momentos que había pasado este año llegaban a buen puerto. Pocas veces he planteado de una manera tan visceral lo importante que es para mí la música, lo que eso conlleva y a dónde me ha llevado esa pasión. Nadie de los amigos que fuimos se movió un ápice en todo el concierto. Love Takes Miles hizo que rompiera a llorar. No tengo casi recuerdo del concierto, no me atreví a sacar el móvil ni a pensar en qué estaba viviendo. Tengo en la memoria que viví con tanta intensidad ese presente que no tuve tiempo a centrarme en qué recordaría en el futuro. Ale, ya me estoy poniendo dramático, lo siento.

    Blood Orange (Kaan)

    Antes de las procesiones bajo las lluvias torrenciales del primer día, todo pintaba más que bien cuando Blood Orange abrió la jornada para mí en uno de los escenarios principales junto a su imponente banda de músicos y coristas. El público, con toda razón, se agitó y prorrumpió en vítores para darles la bienvenida a los artistas, quienes abrieron el concierto con una versión inesperada de How Soon Is Now, de The Smiths. Durante esa hora, Hynes se lució como un auténtico multiinstrumentista, pasando del violonchelo al teclado y a varias guitarras y a la vez cantando en directo, en momentos llegando a dejar que sus coristas se encargaran de las voces para poder centrarse en tocar. Yo personalmente estaba boquiabierto y más que conmovido por su presencia escénica y sensibilidad sonora. Fue uno de esos conciertos durante todo el finde en los que recordé lo mucho que disfruto de la música en vivo y más cuando se hace con tanta precisión y amor al arte. Además, su selección de temas extraídos de su extensa discografía fue absolutamente perfecta pasando por Cupid Deluxe, Negro Swan, Four Songs, Freetown Sound, Coastal Grooves y Essex Honey.

    Ravyn Lenae (Kaan)

    Justo al acabar Blood Orange mientras a la mayoría de la gente le dio algo por ir a ver a Geese en una de sus tres actuaciones este año, yo preferí no seguir al rebaño de hombres performativos, quedándome en los escenarios principales para ver a la mamá del R&B alternativo, neo-soul y pop estadounidense Ravyn Lenae Tengo que decir que tenía mis dudas porque, aunque su música es indiscutiblemente brutal, la última vez que la vi en directo me decepcionó un poco; por eso, cuando salió con una falda metalizada de corte holgado, el pelo suelto, una escenografía nueva y mejorada, una banda en directo, y una actitud y energía magnetica, me llevé una sorpresa bastante agradable y reafirmé mi decisión de quedarme en este escenario a pesar de la enorme presión y turra que me dieron varios. Sonaba aún mejor de lo que recordaba, y mucho más segura de sí misma, moviéndose por el escenario con un aire imponente pero a la vez fluido. Además, tenía un repertorio impecable y, aunque me fui un poco antes para llegar al final de la actuación de La Blackie, disfruté muchísimo de su sagacidad sonora y repaso de temas como Skin Tight, Sticky, Genius y Venom, entre otros hits.

    Geese (Santi)

    Aquí los vimos el primer día, prácticamente seguido de ver a Cameron Winter, su cantante, en solitario en el Auditori del Fórum, en lo que fue una experiencia casi religiosa. Era increíble ver cómo, apenas un par de horas después de aquel show tan íntimo, personal y humano, salía con toda la banda al escenario Occident desbordando una energía de rockstar absoluta, pero sin perder esa esencia de calma y serenidad que lo caracteriza. Nos encontramos con muchísima más gente de la que esperábamos, aunque tiene sentido porque era de los conciertos que con más ganas teníamos. No en vano, eran el tema de conversación de todo el Primavera. Arrancaron y fueron desfilando temas como Cobra, que sonaron increíbles, con el público completamente entregado. Tocaron versiones en directo de todo con leves modificaciones que, lejos de restar, me subían la nota a cada tema. El momento pico llegó cuando coreamos Au Pays du Cocaine al unísono, todo el Primavera cantando a la vez en una de esas comuniones que solo se dan en directo, antes de rematar con Taxes (DOCTOOOR CUREEESEEEE). Pero entonces empezó la lluvia. Y no una lluvia cualquiera: a mitad del concierto el cielo tronaba y nos caía una cascada de agua encima mientras sonaba Trinidad, sin ir nosotros precisamente bien equipados, Pablito algo malo y el resto con pitis mojados. Aun así, nada nos impidió quedarnos a disfrutar de un show único, con una energía tan arrolladora que daban ganas de volverse inmune a la lluvia con tal de aguantar y poder ir a primera fila de cabeza como El Primo de brawlstars. De hecho, fueron de los últimos en poder terminar su actuación antes de que el temporal obligara al festival a cancelar los escenarios principales, llevándose por delante a Doja Cat, Bad Gyal, Mac DeMarco o Massive Attack. Mojados hasta los huesos, Geese demostraron por qué su Getting Killed tiene a medio mundo rendido, firmaron su mejor show hasta la fecha, dicho también por ellos mismos, y dejaron algo que el Primavera no olvidará.

    Oklou (Kaan)

    Aquí ya las cosas se empezaron a torcer el primer día y ya íbamos un poco mojaditos a ver a la presidenta de Francia. Con las olas encrespadas del mar Mediterráneo a sus espaldas firmó su mayor concierto (dicho por ella misma y confirmado por los asistentes). Su paisaje sonoro, etéreo pero emocionalmente vulnerable, resonaba a través del mar de chubasqueros y ropa impermeable multicolor en frente suyo. La potente luz de su linterna atravesaba la lluvia y se proyectaba sobre un Cupra Stage más que abarrotado. Los sintetizadores penetrantes y el electro pop de su álbum Choke Enough alcanzaron su punto álgido cuando consiguió que todo el anfiteatro se pusiera de pie a dar saltos desenfrenados con Harvest Sky. Aunque debido a la meteorología no pudimos ver ni a Bad Gyal (que tampoco parecía muy molestada por haber cancelado) ni a Doja Cat (que sí que veía bastante molestada), Oklou se coronó como la headliner de honor de ese día y una de mis favoritas del festival entero. Si no estabais allí, lo siento por vosotros porque fue simplemente mágico.

    Día 2: Here we go, ahora sí

    Ethel Cain (Kaan)

    Tras haber tenido que abandonar el Parc del Forum antes de lo previsto la noche anterior, ver a Ethel Cain el segundo día fue una resurrección espiritual y religiosa. Aunque a momentos no se le escuchaba del todo, consiguió despertar esa devoción en su público, uno que tiene una adoración estridente hacia ella. Su puesta en escena fue una de mis favoritas y bastante memorable y su setlist, el cual cambia cada vez que actúa, me sorprendió a bien ya que pasó más o menos por todos sus proyectos desde Golden Age a Preacher’s Daughter a su último disco Willoughby Tucker, I’ll Always Love You. Supo transformar el escenario en un patio trasero en ruinas desde el que proyectó su visión del gótico americano decorado por maleza crecida, neumáticos y metal oxidado por todo el escenario. Los escenarios principales ese día estaban abarrotados por gente ansiosa de ver a The Cure, pillando sitio desde bastante temprano, cosa que resultó en gran parte del público no conociendo a Ethel, y también supongo que el motivo con el que se despidió diciendo que disfrutasen de ver a The Cure. Yo espero que Ptolemaea les haya perturbado y alterado la composición química de sus cerebros un poco.

    Amaarae (Kaan)

    Esta fue su tercera actuación en el festival a lo largo de los años, y quizás su mejor. Su álbum debut, The Angel You Don’t Know, la dio a conocer al mundo y sus proyectos posteriores, Fountain Baby y, más recientemente, BLACKSTAR, consolidaron su estatus de estrella internacional a largo plazo y con este directo, el público no tuvo que preguntarse por qué. El diseño del escenario y puesta en escena eran el peak del minimalismo salvo varias luces con colores de la bandera de Ghana, ya que carecía de bailarines, banda, DJ y gráficos. Solo estaban Amaarae y el público, y eso es exactamente lo que se percibía: un espectáculo íntimo y privado para un amfiteatro con miles de personas. El impulso y la participación del público recaían exclusivamente sobre los hombros de Amaarae y, como una auténtica estrella, ofreció una actuación trepidante con total naturalidad. Repasó los temas más destacados de sus tres álbumes, incorporando mezclas de Pump Up the Jam, Fein y Scream and Shout. Y aunque nos quedamos con ganas de que ella y Pinkpantheress cantasen su colaboración Kiss Me Thru The Phone pt.2 ya que Pink la seguía en el mismo escenario, su presencia y capacidad para conectar plenamente con el público fueron suficientes para dejar algo más que memorable.

    Fakemink (Santi)

    La madrugada del segundo día nos llevó al escenario Schwarzkopf, para uno de esos conciertos que no se olvidan. Veníamos de ver The Cure lo cual fue histórico a pesar de no ser su mayor fan. Fakemink salió a desatar pura energía y aquello se convirtió en algo más parecido a un ritual colectivo que a una actuación al uso, ya que él canta y baila a ratos o posa como alguien que le está dando un cólico. Sonaron LV Sandals, Under Skin y una Night Bloom Jasmine que fue sencillamente brutal, con todo el público bajando al suelo y, cuando por fin rompió la canción, el escenario entero estalló. Blow the Speaker remató la faena y, fiel a su nombre, casi reventó los altavoces y los tímpanos (gracias primavera por dar tapones). Yo personalmente me sentí libre, feliz y con una vitalidad que no me cabía en el cuerpo, agarrando a mis compas Gonz y Quillo para saltar y bailar juntos durante Easter Pink. Fue uno de esos momentos en los que el concierto deja de ser solo música y se convierte en recuerdo compartido con tus mexican primazos. Según su propia publicación en Instagram, fue su mejor show hasta la fecha y un instante especialmente significativo después de muchas críticas a sus directos anteriores. Quienes le habían cuestionado que sigan haciéndolo, que él te baila el robot y se las goza.

    Día 3: El inicio del fin

    Sofia (Quillo)

    Son las 5 de la tarde y me aproximo a la barra que encara al Port, el escenario que alberga los bolos más emergentes del festival. Pido, con la cara desencajada por los dos días de trote, una Estrella Damm. Siento que estoy viviendo otro festival, uno diurno, con familias y señores mayores zarandeándose entre conciertos que no conocen pero agradecen escuchar. Me gusta estar aquí. No había mucha gente de primeras así que me sitúo en la barrera y espero a que Sofía presione las primeras teclas de su sintetizador. El sol hace que pida crema a un guiri que estaba de paso. Ahora sí, estoy preparado para el concierto que más ganas tenía de vivir aquel sábado.

    Bajo el bochorno de una Barcelona pasada por agua y la brisa de la costa, Sofía encara un setlist variado pero frenético. Tiene una manera de moverse en el escenario que me emociona, una mirada perdida entre el público que conmueve, aunque a menudo torne la cabeza hacia su manager y demás amigas, que se encuentran al lado de mí coreando cada tema. Lleva puesto un vestido de Hoodbyair. Como siempre, rompiendo con contrastes su línea estética con el tono de su música. A la que me quiero dar cuenta, estoy bailando solo, vociferando clásicos como Ganar el amor eterno o El cielo blanco. Me doy cuenta de que Sofía es la artista de mi momento, que ha llegado a mi vida en un punto muy específico y ha adornado mi cabeza con melodías oscuras y vocales místicas. Su imagen me arrolla y su puesta en escena hace que quiera conocer más de ella. ¿Qué hago enamorándome de una cantante? Es broma, pero sin duda necesito tomar un café con Sofía, tengo que entender por qué hace lo que hace. O no, quizás es mejor mantener el misterio. Que su teclado siga el curso del tiempo y su música perdure.

    Gorillaz (Santi)

    El concierto de Gorillaz fue en el escenario Estrella Damm, esa explanada que muchos conocen como Mordor, y tuve la suerte de verlo desde el balcón de Adidas (gracias @adidas_es, Pau y Pau) con unas vistas privilegiadas. Antes de arrancar, invitaron al escenario a Aarab, hijo del preso palestino Marwan Barghouti, para leer un manifiesto reclamando la libertad de su padre, un momento de reflexión que precedió a la salida de Damon Albarn y los suyos con The Mountain, el tema que da título a su nuevo disco. Fue un show espectacular: poder contemplar en directo todos esos visuales de Jamie Hewlett que llevaba viendo desde pequeño en MTV Push cada finde y escuchar clásicos como Clint Eastwood o Feel Good Inc., temas que son de mi infancia y que me han acompañado durante años, fue una experiencia preciosa que no olvidaré nunca. La escenografía fue sencillamente increíble, con un desfile constante de invitados que iban apareciendo, entre ellos Little Simz para cantar Garage Palace, Moonchild Sanelly, Yasiin Bey y Kara Jackson. Fue un broche final perfecto, un show que tenía muchísimas ganas de ver, y al que mi niño interior también tenía mucho que agradecer.

    Rusowsky (Santi)

    Lo de Rusowsky en el escenario Cupra fue una auténtica montaña rusa de emociones, la verdad. Venía de habérselo visto la noche anterior saliendo de invitado en el show de Ralphie Choo, donde ya había dejado claro el nivel, así que llegaba con muchas ganas, sobre todo porque poder escuchar Daisy por fin en directo era una espinita que tenía clavada y que gracias al Primavera pude quitarme. La puesta en escena fue todo un espectáculo: el escenario lleno de pelucas, con una docena de músicos ataviados con esos ya clásicos monos blancos, gafas de sol y peluca, en una especie de extensión clónica del propio Rusowsky, que brillaba como una estrella por doquier. El show fue precioso y repasó la gran mayoría de su disco con momentos muy especiales, como Sophia o (ecco). Todo el mundo se movía con Gata, que junto a Ralphie Choo fue de lo más bonito de la noche, y el set fue claramente de menos a más hasta desembocar en un póker final demoledor de malibU, BBY Romeo y su mítico Valentino, con el que es casi imposible irse con mal sabor de boca y sin sudor jaja. Mención especial para su banda, que estuvo increíble, porque da gusto poder tener esta calidad y originalidad en España. Pero si me quedo con un instante, es con Pink + Pink: las castañuelas retumbando y la sensación, por un momento, de estar en unas fiestas de pueblo con todo el mundo bailando, bebiendo y abrazándose. Eso y el tema con La Zowi, que tuvo de los mayores punches de todo el festival para mí. Una de esas actuaciones que te recuerdan por qué merece la pena verlo todo en directo y cómo RusiaIDK domina la escena.

    Dijon (Santi)

    Fue en el escenario Cupra el sábado y llegaba con ganas de verlo, en parte por el hype de varios amigos y artistas que tenían su show como prioridad absoluta del Primavera. A mí me había gustado mucho su primer EP, que descubrí gracias a Fantano allá por 2020, pero desde entonces le perdí la pista hasta que salió todo su chanchullo con Justin Bieber, que mola. Comenzó y su presencia no me cautivó de primeras, y el escenario me pareció más bien minimalista, pero tras dos canciones me había cambiado por completo la opinión. Poder escuchar Rock N Roll (mi tema favorito suyo) y entender que todo era en riguroso directo, hasta la mezcla sobre la marcha, y sentir cómo retumbaban esas guitarras eléctricas con su voz privilegiada al frente, me hizo volver a conectar con Dijon y disfrutar de lleno de lo que estaba viendo. El despliegue de medios y la perfección en la preparación eran de otro nivel, con la banda chequeando el sonido hasta dos minutos antes de empezar, centradita en el Cupra como si aquello fuera el propio estudio de grabación en el que habían quedado una tarde cualquiera. Da que pensar lo difícil que es que ese lofi tan despreocupado suene en directo tan inalcanzable como suena. Repasó gran parte de su discografía de Baby o Absolutely, y a mi parecer firmó el mejor show a nivel musical de todo el Primavera Sound 2026.

    Peggy Gou (Quillo)

    Sinceramente tengo pocos recuerdos de aquello. Eran como las 4 de la mañana del último día. Voy a intentar relatar las lagunas de la noche en la que pinchó Peggy Gou, pero no prometo ser fiel al relato que tendrá otra gente. Nos echaron del Cupra Pulse, el escenario «privado» de techno, porque nos colamos. Venga vale, lo entiendo, sigamos buscando un sitio en el que bailar. Vamos a otro escenario, uno cubierto, no me acuerdo ni cómo se llamaba. Al llegar nos dicen que nanai, que hay overbooking. Me da por mirar desesperado el horario mientras que el grupo pedía otra copa. De repente, un «chunda-chunda» empieza a llegar del escenario Cupra, lona en la que habían cantado esos días grandes como Dijon, 2hollis o Pinkpantheress. Ahí pensé: es la nuestra, hay que meterse ahí como sea y a bailar hasta que cierren.

    ¿Cómo pincha Peggy Gou? Pues supongo que bien. Iba saltando entre track y track de house y EDM, con muy buen gusto. La gente bailaba sin control, alguno pasándose de frenada y chocándose con otro. Son altas horas de la noche, hay altercados garantizados. Pero eso no nos quitó de disfrutar bajo el juego de luces de un set movidito y ajeno a lo que habíamos estado presenciando los días de festival, que está muy bien.

    Tampoco tengo recuerdo de que acabase, simplemente se fue difuminando la música y ahí estábamos, en medio del Parc del Fórum. Hectáreas de granito que nos acogieron aquel fin de semana. La habíamos pasado canutas, pero también habíamos creado recuerdos que me llevaré para toda la vida. Me di cuenta que, desde que cogí el Ouigo de Madrid a Sants, no había borrado la sonrisa de mi cara. Eso es impagable, eso solo lo logra un festival como el Primavera Sound.

    Merçi de corazón Primavera Sound por un festival de 10.

    Y gracias Adidas por cuidarnos tanto <3.

    Nos vemos pronto 😉

    2027 tickets ya disponibles 😉 https://www.primaverasound.com/es/barcelona/tickets-barcelona

  • SPOTLIGHT 2025 | «Riviera» – The Hellp

    SPOTLIGHT 2025 | «Riviera» – The Hellp

    Riviera marca un cambio claro respecto al disco anterior de The Hellp. Lo que antes sonaba más disperso, en este proyecto se nota por su intencionalidad: capas de sintetizadores, mucha electrónica y una energía sucia que en algunos momentos recuerda a Crystal Castles, caracterizando a esta generación new wave como Fakemink, Babyxsosa o Feng.

    Se nota que Noah Dillon viene del mundo visual. Ha dirigido vídeos, ha trabajado como fotógrafo y ha sabido mantener una estética muy curada, pero que al mismo tiempo se siente verdadera. No es pose; es coherente con lo que son.

    Si tuviera que definir el álbum con una sola palabra, sería «americano». No en lo obvio, sino en lo emocional. Es un disco expansivo, libre, que avanza sin rumbo fijo pero con una intención muy clara. Esa contradicción es lo que lo sostiene.

    Escucharlo es como manejar de noche por una carretera vacía. Pero no cualquier carretera: es una en la que sientes que estás dentro del ciclo de la vida. Como si todo estuviera pasando alrededor y tú estuvieras en medio, moviéndote. Esa sensación de estar llegando —aunque no sepas bien a dónde— atraviesa todo el disco.

    Esa carretera también es una lectura de los Estados Unidos de hoy: un lugar lleno de posibilidades, pero caótico y saturado. En el disco aparecen la noche, las drogas y la falsedad. No se juzgan, solo forman parte del paisaje. Están ahí, desviando el camino, haciendo que el destino nunca termine de aparecer.

    Riviera no es un lugar real. Es una idea. Sabes lo que significa, pero nunca has estado ahí. Estás yendo y, al mismo tiempo, ya estás dentro. Esa ambigüedad es una de las mejores cosas del disco.

    En entrevistas, Noah y Chandler hablan con claridad de lo que son como grupo. Entre los dos han hecho muchas cosas fuera de la música: fotografía, dirección visual, moda o proyectos con Rosalía y Bianca Censori. No es que fueran distracciones; eran otras vías de expresión artística. Pero sí, durante un tiempo, dejaron la música en segundo plano.

    Riviera es la confirmación de que ahora están apostando fuerte por ella. Y se nota. Ya no hay conflicto en realizar varias actividades; hay convicción y hay dirección. No saben exactamente a dónde van a llegar, pero saben que lo están haciendo bien. Saben que están en el camino hacia Riviera.

  • El Grecas: El Angelito de Villalba

    El Grecas: El Angelito de Villalba

    Desde Villalba hasta llenar salas. El Grecas ha pasado de ser el chaval del taxi con su padre al tipo que mezcla fútbol, cultura pop y emociones del día a día, sin perder el acento de barrio. En esta entrevista nos habla del apodo de su abuelo, de cómo es grabar con Gerseys y de por qué un melón es más que una fruta.

    Vienes de Collado Villalba, compaginando universidad, taxi con tu padre y las primeras maquetas grabadas en ratos sueltos. ¿Cómo viviste ese salto de una vida normalísima al momento en que dijiste: “voy a por esto de verdad”? ¿Qué parte de ese origen sigues arrastrando en tu música?

    Empecé a ver resultados y que la gente me escuchaba, además me pedían alguna que otra foto en la universidad. Ahí supe que tenía que dejarlo todo y tirarme a la música.

    Tus barras están cargadas de referencias culturales: Batista, Raphael, Bellingham, El Fary, Randy Orton, Paco de Lucía… ¿De dónde viene ese vicio de meter cultura popular tan a fuego? ¿Es puro instinto o lo ves como una manera de contar tu generación?

    Cuando nombras a gente popular que el público conoce, haces que se sientan identificados.

    Tu primer EP se llamó El Angelito, luego vino 4NGELITO, y la gente te llama así con cariño. ¿Qué representa ese apodo para ti? ¿Es ironía, ternura, identidad? ¿Qué hay detrás de “el angelito” que conecta tanto con la gente?

    A mi abuelo le llamaban Angelito, angelete, gelete, gelón. Siempre he querido que me llamen como a él.

    En directo montas una peli: humo, camisetas del Atleti, jugadas de Wirtz proyectadas, frases como “visitad a vuestros abuelos”… ¿Cómo construyes esa puesta en escena? ¿Qué importancia tiene que un show tuyo huela a barrio, a domingo, a pachanga?

    En los directos siempre intento estar al 100%, aunque mi estado de ánimo esté por los suelos siempre intento estar de risas y de coña para que la gente lo disfrute.

    En tu último videoclip has colaborado con Gerseys para darle forma visual a tu música. ¿Cómo surgió esa conexión y qué buscabais transmitir con el tratamiento visual del tema? ¿Qué te mola de su visión como director?

    Yo nunca había trabajado una película o shortfilm de una manera tan profesional. El Gerseys me encanta como trabaja, con los recursos que tiene hace cosas alucinantes. Me gusta su forma de pensar y de trabajar, con lo que le dan hace maravillas. Ojalá trabajar más con él en el futuro.

    Pasaste de tocar para 20 personas en Barcelona a agotar entradas y que te coreen hasta los ad-libs. ¿Cómo vives esa conexión tan bestia con el público? ¿Te sientes más responsable ahora que tienes a chavales repitiendo tus frases por todos lados?

    Me siento responsable porque hay muchísimo público joven y menor de edad. Lo que digo se lo toman en serio, por eso tengo que elegir siempre bien mis palabras.

    Tienes temas de carcajada, pero también cosas como Luchadora, donde hablas de tu madre y el cáncer con una sensibilidad brutal. ¿Cómo gestionas ese equilibrio entre el humor y lo íntimo sin que uno anule al otro?

    Yo también tengo sentimientos, quien quiera escuchar al angelito más sensible bienvenido es.

    Dices que estás en un punto donde quieres hacer algo más artístico, menos freestyleado y más currao. ¿Qué es para ti un proyecto “artístico”? ¿Hacia dónde te gustaría llevar tu música sin perder la esencia?

    Ya lo he hecho con el disco, nunca había trabajado un proyecto con tanto tiempo. Y encima el shortfilm es el trabajo audiovisual más profesional en mi carrera. Lo siguiente estará por encima de todo esto, o quizás siga siendo tan espontáneo como siempre.

    Sueles decir que tal beat o tal tema “es melón”. ¿Qué hace que una canción sea melón para ti? ¿Qué elementos necesitas para decir: esto va pa’l disco, esto lo voy a montar sí o sí?

    Que sea melón significa que tiene un millón de visualizaciones en las plataformas.

    Muchos dicen que tú representas el barrio sin disfrazarlo, sin vender postureo. ¿Te lo planteas como una responsabilidad o simplemente haces lo que te sale? ¿Qué significa para ti representar Villalba, la Sierra, el barrio?

    Yo en las canciones cuento lo que me sale, lo que vivo, por eso yo creo que conecto tanto con el público. Ellos saben que yo no cuento historias que parecen inventadas o sacadas de la trama de una película, yo cuento lo que le puede pasar a cualquier chaval que vive en un barrio y tiene muchos colegas.

  • AUSIAS | LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR

    AUSIAS | LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR

    Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.

    Ausias Pérez lleva más de dos décadas diseñando, creando y transformando. Empezó pintando graffiti en Alzira, se movió entre Madrid y Barcelona y terminó encontrando su centro creativo en casa, Valencia, donde dirige T.O.T, un estudio que funciona más como una crew que como una agencia. Lo suyo no es el culto al ego, sino el trabajo colectivo. Puso su nombre a un lado para que el estudio creciera con los suyos, y desde ahí se ha convertido en uno de los creativos más influyentes ,y respetados, del nuevo diseño español. En sus palabras, T.O.T es alquimia: convertir cervezas en detergentes, discos en satélites, ideas en cultura visual.

    Desde proyectos recientes con Quevedo o Hoke, hasta marcas propias que están por llegar, lo que mueve a Ausias no es la perfección, sino el impacto. Su diseño busca crear cosas que conecten de verdad con la gente siendo bold, directas y con alma.

    En esta conversación hablamos sobre el valor del craft, la ética en la inteligencia artificial, cómo liderar desde la empatía y por qué, para él, el mejor consejo profesional sigue siendo el que le dio su padre: «pásatelo bien».

    ¿Por qué de qué sirve vivir sin disfrutar de la vida?

    Ausias en T.O.T Studio por Alberto Noriega

    Me gustaría que te presentaras, dijeras tu nombre, origen y tu profesión.

    Mi nombre está claro, me llamo Ausias Pérez y es mi nombre real porque todo el mundo me dice ¿pero es tu nombre?

    Nací en Alzira, en Valencia, en un pueblo que está al sur de Valencia. He estado entre Madrid y Barcelona durante diez años y ahora que ya he visto el momento donde el estudio podía funcionar desde Valencia, tenía muchas ganas de volver a casa y he vuelto.

    Ahora mismo mi trabajo es ser director creativo en T.O.T, mi estudio. Trabajo con el equipo, ayudando a dar visión a los proyectos, dirigiendo creativamente y también abriendo negocio. Soy quien se encarga de atraer nuevos clientes.

    He sido diseñador, artista, he diseñado tipografías, entre otras muchas cosas. Empecé hace veinticinco años pintando graffiti y hace unos veinte diseñando. Siempre he podido ganarme la vida con lo que hago y con lo que he aprendido por mi cuenta. Tuve mi primer estudio con Felipe Pantone a los veintitrés. Salvo dos años en publi, he trabajado como freelance a nivel internacional durante mucho tiempo.

    Hace cinco años abrí el estudio porque los proyectos ya tenían mucha dimensión, y porque el tipo de trabajo que yo quería hacer —crear marcas— no podía hacerlo solo. Antes me llamaban agencias de Estados Unidos, de Nueva York, para hacer campañas. Me metía a currar por días, cobraba un dineral, pero el trabajo duraba poco: tres meses de curro y mucha inversión para que la campaña estuviera en el aire un mes. Era todo muy efímero, con procesos rápidos, jerarquías fuertes y poca sensación de permanencia o relevancia.

    Al empezar a crear marcas me di cuenta de que duran más, generan más atención, y entendí que eso era lo que debía hacer: algo más importante, con impacto real.

    ¿Si empezaras tu carrera en la época que vivimos ¿cómo afrontarías todo ahora?

    Probablemente utilizaría la misma filosofía que he utilizado siempre, que es intentar hacer lo que más me divierte y hacer algo que me hace feliz. Soy un privilegiado por decir esto, porque no fijarse en la pasta significa que puedes, pero eso hace que tú pongas el foco en lo importante, que es hacer algo que mola.

    Si empezara ahora, pues a lo mejor… claro, cuando yo empecé, por ejemplo, hacer una marca independiente era algo impensable, todo el mundo fracasaba. Ahora tengo gente cercana, como por ejemplo Nil Ojeda, que flipas con su marca, ¿sabes?

    O el mundo de la música. Cuando empecé, no daba dinero. Mis amigos que hacían música se comían los mocos y ahora mis amigos que hacen música ganan mucho dinero, como Martí, por ejemplo.      Al final, lo que hacemos los creativos, los artistas, los diseñadores, es contar ideas a través de un lenguaje. Y cada uno tiene un lenguaje favorito.

    En mi caso, yo creo que el lenguaje que me interesa tiene que ver con mi bagaje cultural y con lo curioso que soy y lo que me ha ido gustando de lo que yo veo en mi día a día, que es la tipografía, la música, el diseño, la gráfica que hay por ahí…

    Entonces yo creo que eso no hubiera cambiado y me hubiera hecho dedicarme a lo mismo, que es a utilizar ese lenguaje para contar mis ideas. Pero al final es lo mismo. Yo me dedico a vender ideas y las canalizo a través de un canal, que es el diseño.

    ¿Es decir, mantener tu esencia, ¿no?

    Bueno, yo creo que es intentar pasártelo bien con lo que haces. Eso es lo más importante.

    Totalmente. Después de haber estado tan poco tiempo en lo que es el mundo publi, ¿qué aprendizaje o qué viste ahí que pudiste aplicar ahora a la hora de crear tu estudio?

    Saber lo que valen las cosas, el trabajar dentro de la industria del entretenimiento, de la publicidad y tal, te hace entender cómo funcionan los ritmos de trabajo y los tiempos. Y que, en mi caso, al menos me ha hecho interiorizar un pensamiento que es la filosofía del good enough.

    Que significa que no hay que hacer algo ultra perfecto, sino hay que quedarse satisfecho y vale la pena hacer diez good enough que uno perfecto. Porque al final te hace aprender más, el impacto de lo que haces tiene más llegada al mundo.

    Y yo siempre digo que para hacer algo que sea relevante, eso tiene que llegar de alguna manera. Si haces alguna cosa que sí está hipercurrada y es súper nicho, pero lo van a escuchar o a ver o a leer cuatro, eso no tiene relevancia en el mundo, no cambia nada. Yo creo que, de alguna manera, ese entender que hay que ser prolífico es algo que también me vino de ahí.

    ¿Cuándo algo es ese good enough?

    Con los años tú vas puliendo tu olfato. La inseguridad siempre está ahí y siempre puedes pensar que falta algo. Pero trabajar en equipo ayuda mucho, una de las mejores cosas que tiene la metodología y la filosofía del estudio, es que sea transversal. Nosotros intentamos que los proyectos, que todo el mundo lo vea, que podamos ayudar entre todos, que gire el proyecto entre varias personas del equipo, que puedas romper esa barrera del ego también, que sea un proyecto que sea de todos, porque al final, si T.O.T se hace grande, nos hacemos grandes todos con T.O.T. Y es mi intención.

    Al principio yo trabajaba bajo mi nombre e incluso tenía personas trabajando conmigo y tal. Pero yo decidí que eso no podía ser. Ese punto de personalismo no me interesa.

    Y buscando, vimos que tenía muchos significados T.O.T. , ¿cómo definiste el nombre?

    Pues mira, me costó un año encontrar el nombre. Al final es como tener un hijo, desdoblar tu persona, crear otra parte de ti y ponerle nombre. Con ese pasado del graffiti tuve la idea de convertirlo en un acrónimo, como las crews de graffiti, que siempre se ponen tres letras. Lo que estaba formando era una crew, y partiendo de que tenía que significar algo para mí, analizando lo que hacemos aquí, vi que T.O.T es una máquina transformadora: nos traen una cosa y la transformamos en otra para contar una idea. Por ejemplo, una cerveza que parece un detergente, un disco que parece una placa espacial… Todo sufre una transformación. Eso es alquimia. Y el inventor de la alquimia es Thot, el dios egipcio T.O.T, también inventor de la escritura. Nosotros hacemos tipografía. Tenía sentido. Decidí quitarle las Hs para que fuera simétrico, capicúa, y además en mi idioma natal T.O.T significa “todo”. Ese múltiple significado cerraba el círculo. Y ahí se quedó.

    ¿Cómo han cambiado el uso de las herramientas de la IA en estos últimos años?

    Sí, a ver, las herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan todos los días. Cada semana hay herramientas nuevas o nuevas features. De cara a nosotros, lo que hacen es facilitar nuestra meta: contar nuestra idea. Es una herramienta muy potente porque nos permite dos cosas: generar una imagen o vídeo hasta tener un arte final hecho por nosotros, o hacer un boceto extremadamente accurate para dar al profesional una visión clara. Nosotros a veces tenemos la habilidad técnica para materializar la idea, pero otras veces no, y necesitamos un fotógrafo o alguien que hace 3D, por ejemplo. La IA nos permite suplir eso. Por ejemplo, con la portada de Hoke: antes de hacer las fotos, ya le dimos al fotógrafo el montaje hecho con IA, con la luz y los requerimientos definidos. Así que nos sirve tanto para ver el camino de ideación como para hacer un resultado final.

    ¿En un mundo ideal, cómo sería tu uso de la IA?

    A ver, a mí, más allá de los memes o una rata haciendo skate, eso es irrelevante. Lo importante es que, igual que en la vida, en la IA debe haber ética. Es una herramienta muy potente que puede facilitarnos la vida, pero también jodérsela a otros. Siempre digo lo mismo: cada vez que se entrena un modelo, muere un ilustrador. El problema no es la herramienta, sino las personas que hay detrás y cómo la utilizan. En un mundo ideal, me gustaría que hubiera ética en el uso y se respetara el trabajo de quienes no usan IA.

    Yo, por ejemplo, no reproduzco pintura ni ilustración de nadie. Usamos la IA para acabados que podríamos hacer en foto, evitando renders o sesiones. Básicamente, buscamos acabados realistas.

    Y sí, hay una contradicción: esos modelos se entrenan con trabajos que no sabemos cuáles son. Pero antes de la IA todos usábamos referencias, todo el mundo usaba Pinterest. Nadie inventa nada. Todo el mundo es una mezcla de otras cosas, solo que ahora esa mezcla se hace más rápido y fácil. Esa es la diferencia.

    ¿Si la IA fuera una persona o tuviera criterio, cómo interpretaría tu arte?

    Es que no lo sé, porque realmente es muy ecléctico el trabajo que hacemos. O sea que al final nosotros, aunque pueda haber algún de trabajo en común, que yo creo que sí que tiene que ver mucho con el background cultural que yo tengo, creo que cada proyecto tiene su propia personalidad y no lo sé, yo creo que pensaría que es algo bold, como muy contundente, sólido. 

    ¿Qué es para ti el Craft?

    A ver, el craft, la traducción literal es artesanía. Pero en diseño, publicidad y creatividad se entiende como las cosas curradas, trabajadas, hechas con detalle. No sabría explicarlo muy bien, pero es como ese trabajo fino, algo bien hecho. Por ejemplo, poner una tipografía encima de una foto no tiene demasiado craft. El craft es como el trabajo de carpintería fina que hay detrás.

    ¿Que hay alma, no?

    Sí, yo creo que el alma… Puede haber craft en algo muy frío, pero para mí el craft es dedicarle horas, cariño y cuidado a una pieza. Es como el encaje de bolillos, como hacer algo muy currado. La IA va en la dirección opuesta, pero nosotros mezclamos las dos cosas.

    Todo el mundo tiene referencias, pero cuando tienes la idea, ¿cómo se transmite en tu cerebro la idea, no? ¿Cómo ves algo en la calle y dices, lo conecto con otra cosa que no tiene que ver? 

    A ver, creo que… Forma parte del criterio de cada uno, pero yo intento que lo que hacemos sea culturalmente relevante, que provoque algo en la gente. Puede ser algo íntimo o local, pero si nadie lo entiende, es como ese dicho: si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, es como si no hubiera caído. Por eso transmito a mi equipo que no hacemos diseño para diseñadores. Aunque les guste, no buscamos lo elitista, rebuscado o súper experimental. Somos lo contrario al artista raro que hace algo que parece que mola solo porque lo dice él. Lo nuestro debe ser entendido por la mayoría, porque así tiene impacto. Cuanta más gente llegas, más relevancia tienes y más puedes cambiar las cosas. Y al final, lo bonito es hacer algo que tenga relevancia en tu vida, ¿no?

    Cuando llegan las marcas, ¿cómo cuidas que se mantenga eso sin llegar al otro extremo,  transmitir lo mismo que quiera la marca, se identifique y mole a la vez no?

    Creo que es una cosa muy difícil, pero somos afortunados porque la mayoría de marcas o artistas vienen a nosotros porque quieren que hagamos lo que hacemos. El verdadero desafío es hacer lo que necesita la marca y dejar un poco del espíritu del estudio, llevar el proyecto al límite y abrir camino. Creo que marcar trends se puede hacer desde el underground, pero también desde el mainstream. Nosotros no copiamos al underground desde el mainstream: somos el underground y vamos al mainstream para cambiar las cosas desde ahí, donde el altavoz es más grande.

    Poco a poco, con los años, vas ganando la confianza de los clientes y te dejan hacer más. No se consigue de un día para otro. Hay que cultivar trayectoria y reconocimiento para que crean en ti y te dejen llevar la marca por donde tú les dices.

    Cuando os hacéis un encargo, y presentáis al cliente, ¿presentáis varias propuestas, o es como… Esta es nuestra visión, esto…?

    No, normalmente lo que hacemos es presentar dos propuestas en la fase inicial. No diseñamos nada aún, solo mostramos referencias, mood boards, ideas, y contamos la narrativa de lo que queremos hacer. A partir de ahí, se ajusta: a veces se mezclan, otras veces se añade algo que se nos había escapado. Y sobre eso ya trabajamos.

    Con el tiempo hemos visto que otras metodologías, como las que usan algunos estudios o agencias que presentan siete logos o muchas opciones, no son viables. Al cliente le cuesta decidir, tú no puedes profundizar igual en cada vía, y cuando te tumban muchas ideas, eso genera frustración. Es mejor que te tumben una bien trabajada que seis a medio hacer.

    Ese desgaste también afecta al equipo. Por ejemplo, en EE.UU., en algunas agencias grandes, los equipos compiten internamente: diez personas divididas en rutas para ver cuál gana el proyecto. Eso yo creo que no es sano. Nosotros preferimos cerrar bien el scope de trabajo desde el principio para que el cliente lo tenga fácil. Y la verdad es que es rarísimo que, de las dos rutas que llevamos, no escojan una.

    Otra cosa es cuando trabajamos con marcas muy grandes. A veces te piden cinco rutas, pero eso ya encarece el proyecto. Porque hacer una ruta puede suponer dos personas trabajando durante una semana. Si te piden cinco, eso implica cinco personas a la vez, y solo ciertas marcas pueden permitirse ese coste.

    Y hablando un poco del panorama actual, como de diseño, de cultura, ¿cómo lo ves actual? ¿Cómo ves a España ahora mismo?

    Yo creo que en España hay un talento increíble, que se exporta muchísimo. Somos súper valorados a nivel internacional y hay gente haciendo cosas brutales en todos los ámbitos: cine, música, diseño… El panorama es muy potente.

    Por ejemplo, la música latina es uno de los mercados que más dinero mueve en el mundo, y hay muchísima gente de aquí produciendo para músicos de Latinoamérica, escribiendo letras, componiendo, colaborando… En cine también: ahora estamos trabajando con Bayona, que a nivel internacional es la hostia. Alberto Mielgo también es increíble. En música, diseño o cualquier disciplina creativa, me parece que hay un talento brutal, la verdad.

    ¿Qué gente joven consumes que digas, este es un chaval/a que acaba de salir, pero va duro?

    A ver, no sé si te puedo decir súper jóvenes, y tampoco sé si me quiero mojar del todo con nombres. Pero sí te puedo decir algunos un poco más consolidados que, a nivel de España, me parecen muy fuertes.

    Por ejemplo: Carlos Saez, Pepa Salazar, La Manso, YY++ —que son unos arquitectos increíbles—, Gonzalo Ergueta… En diseño, Bandiz Studio de Madrid. Querida, que mola mucho, de Barcelona. Colm, también de Madrid. Realmente Bravo, que llevan toda la gráfica de Tangana. Xuxes, los chavales que hacen CBD. Samu Catalán, que mola mucho lo que hace. David Muñoz, que es cliente nuestro. Y Little Spain, que también son colegas, y lo están haciendo muy bien.

    Es gente que tiene una visión clara y una línea muy potente.

    Veníamos Alberto y yo hablando un poco en el tren, y es como, hoy en día no hay tanta necesidad de una institución clásica existiendo internet… ¿Qué le recomendarías tú a un joven? 

    Yo creo que hay que estudiar, 100%. Y no solo eso: hay que ir a una buena escuela y, sobre todo, votar a partidos que garanticen la igualdad de oportunidades. Hay mucha desigualdad. En las escuelas privadas es donde están los mejores diseñadores enseñando, y eso es una puta desigualdad. En la pública, los profesores suelen entrar por oposición y no suelen ser diseñadores en activo, y eso se nota. Yo lo veo cuando tengo que fichar gente: el dinero marca la diferencia.

    Para tener más oportunidades no se trata de intentar ser Ibai, Nil Ojeda o Nude Project. Se trata de que existan las condiciones para que todos podamos acceder a la misma formación. Por eso hay que estudiar, no solo por los skills, que no son lo más importante. Lo más importante es el bagaje cultural, la historia, conocer a gente con trayectoria, hacer networking, tener compañeros de estudio.

    Muchos de mis colegas de universidad están hoy trabajando conmigo. Me siento privilegiado por haber estudiado con ellos y porque me siguen haciendo aprender cada día. No trabajamos en cosas distintas, pero es la hostia tener una red de gente como tú, con cultura parecida, con inquietudes comunes. Si no hubiéramos estudiado juntos, quizá no nos conoceríamos. Por eso creo que hay que estudiar y, sobre todo, luchar para que la escuela pública sea una buena escuela.

    ¿Cuáles son las cualidades a la hora de tener que fichar a una persona para tu estudio? ¿Qué miras como de check, check, check?

    Pues a ver, lo fundamental es que alguien tenga una destreza técnica a la altura de lo que hacemos en el estudio, o que vea que puede llegar a ello. Eso es un básico. Pero también es clave que tenga un bagaje cultural compartido. No todos escuchamos la misma música ni vamos a los mismos festivales, pero todos tenemos inquietudes. La diversidad es muy importante: aquí hay hombres, mujeres, gente LGTB, distintos perfiles… y eso enriquece el estudio. No somos todos raperos con gorra —aunque también los hay—, y eso mola.

    Pero lo guay es que sea un poco diferente pero que todo el mundo tenga un poco su mundo interior y su bagaje cultural y las ganas de pasárselo bien y disfrutar con lo que hacen. La persona que no tiene esa pasión o ese interés se ve en su trabajo. Yo creo que al final, como vosotros tenéis esa pasión y hacéis vuestra movida porque os mola y que a lo mejor en el futuro os puede llevar a otra cosa, pero que ahora lo hacéis porque os gusta, creo que también dentro de mi profesión debe haber algo de eso. Intentamos inventarnos proyectos para nosotros que no sean para clientes. Ahora vamos a hacer nuestra propia marca. Entonces intento que la vida del estudio sea algo así, donde la gente pueda expresarse un poco, no solo obedecer al cliente.

    Y hablando de los equipos, yo últimamente me estoy formando mucho en la resonancia y cómo los líderes resuenan en la gente que tienen a cargo. ¿Cómo manejas a tu equipo? ¿Cómo haces que les llegue esta filosofía que tú tienes y que la apliquen en todo el mundo?

    Tengo mucha suerte de que el estudio tiene un ambiente muy familiar. Sobre todo entre ellos. Tienen la misma edad, menos yo, son todos muy jóvenes. Y creo que hace el estudio muy especial y muy cool. Y ellos, somos muy piña, salimos juntos, hacemos muchas cosas juntos. Y también un poco en el día a día juntos, pues yo les voy intentando transmitir esa filosofía y mi manera de actuar. Yo creo que mi cultura de empresa va muy ligada a mis principios y a la integridad. Entonces intento que la gente esté bien. Por ejemplo, lo que estamos hablando antes de que las agencias te quedas hasta las mil… intento que sea justo, que la gente esté bien, que cobre lo máximo posible y que todos compartamos la misma movida. No metería gente de ultraderecha aquí a trabajar, no metería a alguien que no encaje en nuestros principios tampoco.

    ¿Y qué elementos son los que tú crees que tienes para liderar tu estudio? ¿Qué es lo que dices: esto es lo que me hace muy potente a la hora de estar aquí?

    Yo creo que mi manera es transmitir un poco esa parte divertida, que intentemos pasárnoslo bien, que la gente disfrute lo que hace. Creo que también me ayuda mucho el tipo de clientes que tenemos. Quiero decir, nosotros no trabajamos con un banco. Trabajamos con Quevedo o trabajamos con Hoke, ¿sabes? El tipo de clientes que tenemos, al final hace que sea más llevadero y más divertido el trabajo del día a día. Somos muy afortunados en ese sentido.

    ¿Y por hablar un poco más allá de tu trabajo, de ti como persona, qué haces en tu día a día? ¿Te gusta convivir con la familia, te gusta salir a correr? ¿Qué es lo que haces tú para estar sano mentalmente?

    Me gusta hacer deporte, levantar hierros —odio correr—. Me encanta el gym, cocinar, comer, jugar a videojuegos y los cómics. Tengo un grupo de WhatsApp con Dano, Rubens, Torre Pentel y Melovi, y hablamos todo el día de cómics. También me gusta estar con la familia, salir, y sobre todo, la música electrónica.

    Siempre digo que no tiene sentido quedarse hasta tarde en el estudio. Nosotros tenemos que contar una historia, y para eso hay que vivir fuera. Si estás demasiadas horas aquí, no ves nada. Por eso impulso al equipo a irse a su hora, a tener vivencias, a alargar viajes si lo necesitan. Vivir fuera del estudio es fundamental. Yo viajo mucho: cada mes salgo de España y cada semana o dos voy a otras ciudades. Mantenerme cerca de mi gente me hace crecer como persona.

    Y dentro de lo que sería tu trabajo, ¿crees que hay separación en tu parte personal y la parte de trabajo o eso está todo muy a la mezcla de una gran base?

    Yo creo que en un trabajo como el mío no puedes separarlo, porque tú tienes que tener los ojos abiertos todo el día. Y precisamente en el estilo o la manera de diseñar que tenemos nosotros, donde nuestras influencias quizá no son otros diseñadores o quizá no son otros diseñadores contemporáneos nuestros, a lo mejor lo que nos influye es una furgoneta o una cristalería que

    tenemos ahí, o una pegatina de un cerrajero, o un rótulo de una carnicería, o un disco que he visto en el rastro, o una camiseta que me he encontrado en la basura. Puede ser cualquier cosa lo que nos lleva a tener una idea. Y creo que por eso, todo el día, realmente tú lo que estás haciendo es recoger todo eso durante el día y cuando vienes al estudio lo vacías en algún sitio… es como la belleza de lo cotidiano.

    Yo creo que es una de las cosas que nos caracterizan también: encontrar esas pequeñas cosas que están a la vista de todos. Es una cosa que Dano y yo tenemos muy en común y por eso hicimos Leterism. Son cosas que están a la vista de todos y que a lo mejor cogen cierto valor. Es como decía Virgil, la vela que la pones en el garaje y lo pones en medio de una galería: es una obra de arte. Saber detectar ese tipo de objetos. Hay una frase muy famosa que es one man’s trash, another man’s treasure. Pues es eso.

    ¿Cuál es el futuro de T.O.T? ¿Hay más planes a futuro de ello o de momento es acabar esto y ya veremos?

    Bueno, ahora acabamos de abrir la oficina en Valencia. Entre los proyectos que tenemos en la mano, uno es: el estudio puede ser galería o  una co-op. Entonces van a empezar a suceder cosas en el estudio. Y entre ellas, una de las cosas que van a suceder es que vamos a empezar a sacar nuestra línea de producto. Porque durante mucho tiempo nosotros hemos hecho un servicio B2B, donde solo se podía comprar un servicio: eres un artista, quiero que me hagas el disco; o soy una marca, quiero que diseñes mi marca o lo que sea. Pero nadie, el público general, no podía tener nada de T.O.T. y  mucha gente siempre me dice… A la gente le encantaría tener cosas, y sobre todo para tener como un proyecto nuestro donde nos permita hacer lo que nos apetece, sin un briefing delante, o una cuadrícula, o una marca que dure.

    Tampoco lo hacemos con la visión de hacernos ricos con eso. Lo hacemos por pasárnoslo bien, hacer algo que creo que debemos hacer. Y porque creo que tenemos muchas cosas que contar y que no las podemos contar en ciertos sitios. Entonces creo que ese es un canal donde podemos contar las cosas que queremos hacer.

    ¿Y ya tenéis diseños para eso? 

    Vamos a empezar con libros, objetos también, algunas piezas de ropa. Va a haber lo que nos apetezca hacer. Realmente no es una marca de algo: es el producto de T.O.T. Cuando tenemos una idea en T.O.T, la traducimos a un producto, y ese producto saldrá a la venta.

    ¿Y tú a nivel personal, tienes algo que quieras seguir haciendo? 

    No lo sé, tío, la verdad. Por ejemplo, después de haber hecho esto y de haber estado trabajando con arquitectos últimamente, me apetece que en proyectos de marca que estemos haciendo esté la arquitectura involucrada. Aportar nuestra visión también en esa parte. Me gusta la idea de traspasar la barrera de lo digital y que la marca se traslade al espacio físico.

    Tener una marca como T.O.T nos permite eso. Si mañana quiero hacer cerámica, podemos vender cerámica. Como hacemos tantas cosas distintas, no tengo ese objetivo de “me falta esto por hacer”. Me encantaría hacer música, pero creo que no tengo tiempo para aprender. A nivel personal: comprarme una casa, tener el estudio consolidado en otra parte del mundo. Es que ahora mismo siento que he conseguido todo: volver a casa, abrir el estudio en mi ciudad, mantener a todo el equipo, tener gente en Barcelona y aquí, estar con mi familia.

    ¿Con qué estás más agradecido en la vida?

    Pues estoy muy agradecido porque la gente a la que quiero esté cerca de mí y esté bien. Eso es lo primero. Y también de poder dedicarme todos los días a algo que me divierte y hacerlo con gente que me gusta, que admiro y que me divierte. Estoy muy orgulloso del equipo que tengo y también de los clientes. Me siento súper afortunado de poder trabajar no solo con gente que admiro o que consumo, sino con amigos: Dano, Cooking Soul, Martí… o YY++, que son unos arquitectos increíbles. Rodearme de colegas para trabajar, como con Emilio Holguín (Velodrome), que es uno de mis mejores amigos y con quien trabajo casi a diario, para mí es la hostia.

    Siempre he pensado que mola que cada colega tenga su empresa y podamos colaborar porque cada uno hace su movida. Sí tengo colegas que se dedican a lo mismo, pero no solemos colaborar. Si hacemos lo mismo, rara vez trabajamos juntos. Con mi colega Alfie Allen, de Londres, sí que he hecho cosas porque, aunque tenemos cosas en común, nuestros estilos son diferentes y nos aportamos mutuamente. Cuando trabajamos juntos, mola mucho.

    Con los demás es algo orgánico: el que hace música necesita imagen, y ahí entro yo. Por ejemplo, Emilio se encarga de la parte audiovisual para artistas y nosotros de la parte de diseño. Con Velodrome y T.O.T hacemos un match perfecto y sacamos muchos proyectos adelante juntos.

    ¿Te has perdido alguna vez?

    Creo que perderte a lo mejor es no tener claro lo que estás haciendo, y yo siempre he seguido por el mismo camino. Lo que pasa es que he tenido la fortuna de que no he sido punky o metalero o algo así. He seguido mi camino, y justo ese camino es el que se ha vuelto mainstream, ha explotado, y ha crecido el dinero en los bordes de este qué es la música urbana o el hip hop o todo esto, el arte urbano.

    ¿Un mensaje para la juventud?

    Más que un consejo que me hayan dado a nivel profesional, es un consejo que me dio mi padre, que es: pásatelo bien. Me dijo: pásatelo bien haciendo lo que haces. Y para el que vea que no le funciona, hay que entender una cosa que es: una cosa es lo que tú haces, y otra cosa es el contexto donde tú vendes esa movida. Entonces hay veces que el contexto, como le pasó a Chiri, no estaba preparado. O a lo mejor nunca lo va a estar. A lo mejor tú haces una cosa súper nicho, pero tienes que entender que no te tienes que frustrar porque a lo mejor hay otro que está funcionando. O no, porque a lo mejor es que lo que tú haces es nicho y hay que asumirlo. Y ya está, ¿sabes? Y si quieres hacer otra cosa que te haga ganar más dinero, pues a lo mejor tienes que cambiarte y hacer una cosa más comercial.

    Pero creo que, en cierta medida, siempre tienes que seguir un poco haciendo lo que te apetezca. Aunque lo combines con otras cosas, siempre tienes que seguir alguna línea trabajando tu movida. Porque al final de tu vida, si solo haces cosas corporativas y cosas, solo has estado siguiendo lo que necesitan los demás. Y hay veces que hay que hacer lo que necesitas tú mismo también.

    Me gustaría una recomendación de lo que sea para nuestros queridos lectores.

    Yo le recomendaría a la gente que venga a Valencia. Que venga un fin de semana a Valencia y que salgan de fiesta y coman lo que coman por aquí, que se come de puta madre. Que conozcan la ciudad porque es la hostia. 

    Yo creo que eso es una buena recomendación.

    Recomendando la casa.

    Créditos
    Entrevista: Santiago Medina — @santii_medina
    Fotos: Alberto Noriega — @alber_noriega
    Producción: Santiago Medina , Discern Creative — @discern.creative

  • BBY DEMON | EN LA NOSTALGIA SE CLAVA EL NOMBRE

    BBY DEMON | EN LA NOSTALGIA SE CLAVA EL NOMBRE

    Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.

    BBY Demon y yo quedamos en la parroquia de Puerta del Ángel. Íbamos a entregar unos panfletos para la misa, pero el sacerdote no apareció. Aprovechamos ese rato para tener la charla pendiente. Empezamos hablando de Dios, y la conversación fue derivando hacia su música, su vida y su manera de ver el mundo. Al terminar, regresamos a la parroquia y entregamos los panfletos al sacerdote, que ya había llegado.

    BBY Demon es un artista único. Su propuesta es honesta, ecléctica y valiente. Sus letras atraviesan, sus sonidos experimentan con alma y sus referencias musicales revelan un conocimiento profundo y auténtico. No sigue modas: busca permanecer.

    ¿Qué es Dios para ti?

    Para mí es absolutamente todo. La simbología que utilizo viene de donde me he criado, que es la cristiana, pero realmente no es algo de religión concreta. Es el Uno. Es infinito, está en todas partes y no necesita ser encontrado. Puedes intentar buscarlo, pero es un zoom infinito: nunca llegas. Pero sabes que está ahí.

    Esa carga espiritual que se siente tan presente en tu obra, ¿cómo influye en tu proceso creativo? ¿Y cómo la vives a nivel personal?

    Influye en todo. Yo no puedo escribir sin tener una carga dentro. Cuando peor estaba a nivel personal y laboral, más fuerte me sentía como artista. Esa carga me permite soltar lo que llevo. He pasado momentos complicados emocionalmente: bullying en el colegio, pérdidas familiares… Todo eso sigue conmigo. A veces es peso, a veces es gasolina.

    Quien te escucha y te conoce suele decir que eres uno de los mejores letristas de España. ¿Cómo gestionas ese tipo de halagos? ¿Te presionan o te motivan? ¿Es aposta o es impuesto?

    Siempre hay guerra de ego. Hay días que me levanto pensando que soy el mejor. Pero intento equilibrarlo y mantener los pies en la tierra. No puedes creerte ni lo bueno ni lo malo del todo. Las guerras de ego destrozan carreras. Hay que disfrutar, agradecer los comentarios positivos, escuchar críticas constructivas y seguir trabajando.

    Dices: “Trátame igual, no soy especial”. ¿Cómo crees que el público recibe tu propuesta en España? ¿Y crees que podría tener cabida a nivel internacional?

    La gente lo vive de forma muy personal. Muchos me dicen que parece que escribo para ellos. No es así, escribo desde lo que siento, sin premeditar. Lo que hago es orgánico. A nivel internacional, Dios dirá. No creo que sea el más original ni el que mejor escribe, pero sí soy honesto y trabajo lo mío. Eso conecta.

    La llave. ¿Qué es la KeyMob? ¿Cómo nació y qué representa para ti hoy? ¿Estáis trabajando más a nivel grupal o individual? ¿Qué estáis construyendo ahora?

    La KeyMob es familia. Nació de un grupo de chavales que nos conocimos por contactos comunes y nos unimos para hacer música. Al principio no éramos tan colegas, ahora somos hermanos. Es un colectivo orgánico, sin un plan de marketing: simplemente trabajo conjunto y ayuda mutua. Ya hasta lo hemos registrado como marca.

    ¿Qué espacio queréis ocupar dentro de la escena? ¿Qué tipo de cultura, mensaje o sonido queréis representar?

    No buscamos un hueco concreto. Queremos vivir de la música, como todos, pero sin forzar. El espacio que ocupemos será el que surja de forma natural. No tenemos un plan de carrera calculado, hacemos lo que nos gusta y seguimos nuestro camino. Los caminos se abren solos para quien anda.

    Supiste ver lo bueno en lo malo. ¿Qué es lo que más valoras en tu vida hoy? ¿El tiempo, la familia, la fe, un conjunto de todo eso?

    Valoro mucho el tiempo porque siento que lo estoy desaprovechando adaptándome aún a Madrid. Echo de menos a mi familia, a Segovia, a la tranquilidad de mi ciudad. Pero también valoro mucho a mi gente, con quienes vivo y comparto este proceso. Los vínculos, el estar rodeado de los míos: eso es lo más importante.

    Sabes cuándo comer y aún no es el momento. ¿Qué podemos esperar de BBY Demon próximamente?

    Estoy trabajando en varios proyectos. No tengo fechas cerradas ni me gusta presionarme. No quiero sacar música por cumplir plazos industriales. Estoy haciendo dos proyectos muy diferentes, pero hasta que no estén como yo quiero, no los sacaré. Cuando salga, será lo mejor que pueda hacer.

    ¿Con qué artistas te gustaría colaborar, ya sean de aquí, de fuera o incluso de otra época?

    Internacional: Frank Sinatra (producirle), Bon Iver.
    Nacional vivo: Claudio, Erik Urano (con quien seguro haremos algo).
    Nacional fallecidos: El Fary, Gata Cattana. Me hubiera encantado producirles. La Gata tenía mucho que decir; una pena que su trayectoria fuera tan corta.

    ¿Cuándo vuelven a ti el amor, el miedo y el dinero?

    Todos los días vuelven, menos el dinero. El miedo y el dolor están ahí siempre. La felicidad no es constante, son momentos. Pero eso es lo que le da sentido a todo. El proceso es convivir con esos demonios y seguir caminando.

    Fuego en los pies, el mar me llama. ¿Qué significa esto?

    Habla de esa sensación de estar atrapado en Segovia. Una ciudad pequeña, rutinas repetitivas, sentir que necesitas salir para crecer. Era el fuego interno que me decía “sal de aquí”. El mar simbolizaba el proyecto, el horizonte que me daba paz mientras buscaba avanzar.

    ¿Qué te ha enseñado este camino con la luz a tu lado?

    He aprendido a trabajar siempre, a disfrutar el proceso aunque sea duro, a morir intentándolo. El que deja de hacer, pierde. También he aprendido a valorar lo pequeño: echar un FIFA con los colegas, tomar un café tranquilo… Y a entender que siempre habrá demonios y ángeles, pero hay que seguir.

    ¿Quién o qué te ha mostrado la dirección correcta? ¿Y qué sientes que te depara el futuro a nivel espiritual y artístico?

    La fuerza de voluntad, la familia, mis colegas y rodearme de la gente adecuada. La familia al principio a veces lo ve difícil, pero cuando ven que es serio, apoyan. El círculo que vibra contigo es clave. Y también la autocrítica: saber cuándo haces las cosas mal y no parar de trabajar.

    ¿Qué quieres que quede cuando ya no estés? ¿Cuál es el legado que te gustaría dejar como artista y como persona?

    Como artista, lo bonito de esta profesión es que es eterna. Que mis canciones sigan ahí cuando yo ya no esté, como los cantares tradicionales. Como persona, que la gente que me conoce sepa que fui buena persona, que cuidé de los míos, que intenté siempre ser lo mejor posible y que dejé un legado emocional en quien tuviera que tocar.

    ¿Un mensaje para el mundo?

    Quered a vuestra madre, mirad al sol, sonreíd, Dios existe, trabajad y descansad. Tened presente a la gente que queréis y a la que no queréis siempre. Y para adelante con eso. Esto es la KeyMob.

    La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.


    Créditos
    Entrevista: Santiago Medina — @santii_medina
    Fotos: Alberto Noriega — @alber_noriega
    Producción: Discern Creative — @discern.creative

  • Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Conocí a Fátima el año pasado viendo su desfile The Art of Loss en la 080 BCN Fashion Week. Recuerdo pensar, al finalizar el show, que justo en ese momento había encontrado a alguien con una sensibilidad especial, alguien que diseña desde un lugar donde se entrelazan emociones, pensamiento y deseo. Esta conversación no es tanto un documento periodístico como una invitación a descubrir las capas emocionales que sostienen su trabajo.

    Prendas con alma

    Fátima: Creo que el interés en mis prendas nace de que son ponibles al mismo tiempo que creativas. Hacen posible vestir algo único sin ir incómodo o disfrazado. Me hace especial ilusión vestir a artistas a los que admiro; siento que me escogen porque compartimos puntos y estéticas comunes. Me enorgullece formar parte de otros proyectos artísticos.

    Reconocimiento y evolución

    Fátima: Lo mejor del premio Mercedes Benz Fashion Talent es el reconocimiento que otorga a nivel industria. Para un diseñador joven, contar con ese respaldo es una ventaja enorme, ya que es reconocible internacionalmente.

    Fátima: Cuando hago piezas customizadas intento adaptar mi estilo a los gustos del cliente. A veces me lleva a trabajar con tejidos o siluetas que nunca habría probado. Por ejemplo, haciendo los vestidos para la gira de Sin Cantar ni Afinar de C. Tangana me enamoré del satén —que ya ha sido protagonista de dos colecciones.

    Lenguaje y contemporaneidad

    Fátima: Cada diseñador tiene una identidad visual y un discurso distinto. Creo que mi trabajo se reconoce por el patronaje creativo, el uso de tejidos inusuales y el equilibrio entre concepto y funcionalidad. Otros diseñadores me han dicho que aprecian justo eso: mi forma de experimentar con formas y materiales sin que las prendas dejen de ser ponibles.

    El cuerpo femenino como lienzo

    Fátima: La figura de la mujer me inspira desde que empecé. Me interesa trabajar con el cuerpo femenino y jugar con la sensualidad a través de cut outs, usar la cintura o las caderas como puntos clave. La experimentación con el cuerpo me ha permitido romper con la silueta clásica y crear nuevas. Ahora tengo muchas ganas de llevar esa misma exploración al menswear.

    Geometría emocional

    Fátima: La geometría es casi una pulsión inconsciente. Te prometo que intento salir de ella, pero es superior a mí. Es mi forma natural de expresarme. Creo que hay algo psicológico en eso, pero no sabría explicarlo. Simplemente, cuando diseño, tiendo a lo geométrico.

    Musas y universos

    Fátima: Estas ideas van definiendo a mi musa —o mejor dicho, a la mujer para la que diseño. No es siempre la misma, pero hay una energía o actitud que cambia según lo que quiero contar. En Geometry of Fear me inspiré en el movimiento artístico británico del mismo nombre, nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Quise traducir ese miedo y esa inestabilidad en cortes angulosos, siluetas deformadas y una paleta oscura. En cambio, Precious Decay nació desde un lugar más romántico y melancólico, inspirado en la belleza decadente del joie de vivre de la Belle Époque.

    Entre la belleza y la pérdida

    Fátima: The Art of Loss es la colección más emocional que he hecho. Parte de mi experiencia personal perdiendo a alguien cercano. Intenté mantener el equilibrio entre concepto y funcionalidad. La música aportó dramatismo, pero también alivio. Me gusta la metáfora de los cut outs porque siento que en cada colección dejo ver una parte de mí, pero también me reservo otra.

    Inspiraciones y proceso

    Fátima: El punto de partida de todas mis colecciones es siempre el arte, normalmente pictórico o escultórico. Cuando empiezo una colección busco hasta que me enamoro de una obra o un movimiento. La música es también fundamental durante todo el proceso.

    Fátima: Con la belleza y la elegancia me pasa lo mismo que con la geometría: son innatas a mi proceso creativo. Soy una friki de la moda de los 50 y 60, del patronaje inteligente y de la nueva feminidad de diseñadores como Pierre Cardin. Me inspiran mucho marcas como Prada o Marni.

    El error como método

    Fátima: Muchas piezas nacen desde la intuición. A veces empiezo sin saber qué quiero conseguir. Me gusta trabajar con libertad. Muchos de mis mejores diseños han surgido de errores o soluciones inesperadas mientras modelaba. El error, a veces, es el camino.

    La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.

    Créditos

    Fotografía: María Leyba (@sasha.leyba)
    Entrevista: Che Abjeli (@cheabjeli)

  • Caua Colombo: INDIGO — Chapter One | Moda sin mapa

    Caua Colombo: INDIGO — Chapter One | Moda sin mapa

    Entre la improvisación, la confianza y la intuición, Caua Colombo presenta INDIGO: Chapter One, una colección que no busca definirse sino sentirse. Un universo donde los errores son puertas y cada prenda se convierte en personaje.

    Realmente no habría algo que defina la colección entera como tal; INDIGO: Chapter One es una mezcla de cosas que me gustan en el momento. Muchas de ellas son improvisadas: rara vez me siento a planear un diseño meticulosamente. La mayoría de las veces hago lo que se me ocurre y trabajo a partir de ahí, me parece mucho más divertido y natural de esa forma.

    «Con la improvisación de casi todo tampoco hay errores como tal —explica Caua Colombo—. Un supuesto “error” me abre las puertas a algo que no había visto antes, así que es una parte muy importante del proceso».

    Improvisar hasta encontrar un mundo propio

    Ese mismo impulso espontáneo se refleja en cómo decide presentar sus prendas. «Para mí, la forma de presentar es el sentido y el contexto que das a tu trabajo para que la gente pueda entender de dónde viene. Mi forma favorita siempre es hacerlo de manera épica o más uncanny, porque me parece lo que más atrapa la vista y lo que transforma un look normal en un personaje dentro de un mundo cualquiera».

    «Busco el efecto de cuando le coges cariño a un personaje de una serie o película y de repente quieres vestir como él o saber más. Que te haga preguntarte e interesarte más».

    Una narrativa abierta a la interpretación

    Ese universo que crea no tiene límites: «El mundo que uno mismo quiera. Yo conozco el mío y sé de dónde viene cada cosa, pero cada persona es libre de interpretarlo y moldearlo al suyo para sentirlo lo más cercano posible».

    Aunque asegura que nunca querría atarse a una estética concreta, reconoce haber encontrado algo más sólido en esta etapa. «Creo que es simplemente un tema de confianza. Antes me daba hasta cosa usar mi propio nombre como marca, pero ahora siento que ya tengo la seguridad como para hacer todo lo que quiera. Llevaba esperando mucho tiempo sentirme así».

    «Para mí las dos cosas van de la mano. Si lo entiendes, ya te hace sentir algo o preguntarte algo».

    El comienzo de una nueva etapa

    La segunda parte de INDIGO está a punto de ver la luz. Y aunque Caua Colombo insista en que no quiere encasillarse, todo apunta a que ha encontrado su propio mundo —uno nacido de la intuición, el error y la libertad de crear sin mapa.

  • Miguel Adrover: La cultura no son números

    Miguel Adrover: La cultura no son números

    Visionario, autodidacta y siempre incómodo para la industria, Miguel Adrover irrumpió en la moda neoyorquina con un discurso político y colecciones que desafiaban las reglas. Del éxito fulgurante a la caída por no ceder ante el sistema, su regreso con The Designer is Dead llega acompañado de polémica y nos recuerda que la cultura, cuando es auténtica, no se mide en números.


    Miguel Adrover: integridad cultural en tiempos de ruido

    En la historia de la moda hay nombres que desaparecen de las portadas, pero no de la memoria de quienes entienden la cultura más allá de las tendencias. Miguel Adrover es uno de ellos. Mallorquín, autodidacta y con una visión profundamente política, irrumpió en Nueva York a finales de los noventa como un meteorito que sacudió la escena. Sus primeras colecciones —Manaus-Chiapas-NYC y Midtown— fueron aplaudidas por la crítica y le valieron premios importantes. Desde el principio, su trabajo fue un acto de resistencia contra la moda vaciada de mensaje: reutilizaba prendas, cuestionaba el poder de las marcas y convertía sus desfiles en declaraciones sociales.

    En una época en la que el diseño con carga política era casi una rareza, Adrover ya abría un camino que hoy continúan figuras como el mexicano-neoyorquino Willy Chavarria, que une moda, identidad y activismo para incomodar al mainstream (a pesar de serlo).


    Éxito, caída y exilio creativo

    Su debut en 1999 fue un éxito inmediato, generando millones en ventas y atrayendo al grupo Pegasus Apparel gracias al apoyo económico de su socio Alicio. Pero esa misma dependencia se convirtió en su fragilidad: cuando Pegasus quebró y Alicio retiró el respaldo, la estructura financiera de su marca se desplomó.

    El golpe final llegó en 2001, cuando presentó una colección inspirada en Oriente Medio dos días antes del 11-S. La prensa la malinterpretó, llegó a ser investigado por la CIA y las tiendas cancelaron sus pedidos. Adrover regresó a su pueblo natal en Mallorca en 2004 y, salvo su última colección en 2012 (Out of My Mind), nunca volvió a vender una prenda. Hoy se dedica a la fotografía y a otras disciplinas, manteniendo intacto su discurso activista que invita a la conciencia y reflexión de los tiempos en los que vivimos.

    Colección Out of my mind, 2012. Fotografía: Dan Lecca

    Regreso, polémica y la cultura que no se mide en números

    En 2025, su nombre regresa a escena con el documental The Designer is Dead, producido por Little Spain. El proyecto rescata su trayectoria y reivindica una forma de entender la moda que no vive pendiente del algoritmo. Pero su estreno coincidió con una polémica: Adrover rechazó vestir a Rosalía por no posicionarse de forma activa contra el genocidio en Palestina y lo hizo público. Rosalía respondió que la vergüenza no es el camino y que el silencio no implica indiferencia. Little Spain aclaró que sus declaraciones eran personales y expresó respeto y admiración por la artista.

    Más allá de la disputa, el caso refleja una tensión constante: la exigencia inmediata de posicionarse frente a la coherencia personal y el riesgo de que la denuncia se convierta en espectáculo. Como dijo recientemente Pharrell, “el heat cultural no se puede medir en números”. Adrover es uno de esos casos: puede que su nombre no lidere listas ni viralice, pero su influencia persiste en quienes entienden la moda como herramienta de conciencia.

    En un tiempo dominado por el ruido, su integridad es, quizá, su mayor obra.

  • Dellafuente en Madrid: el Wanda como punto de fuga

    Dellafuente en Madrid: el Wanda como punto de fuga

    Dellafuente llega al Wanda Metropolitano en Madrid para firmar uno de los conciertos más importantes de su carrera, tras superar la cancelación del Bernabéu y presentar su nuevo tema Volveré.

    Por fin. Después de meses de idas, vueltas, y un Bernabéu que se cayó por su propio peso, Dellafuente y su equipo de Maas llega a Madrid. Y lo hace con un reto que no es menor: llenar el Wanda Metropolitano dos veces. Un movimiento que, para cualquiera, ya sería historia; pero que en su caso funciona casi como el cierre natural de un camino que siempre ha ido a contracorriente.

    Porque lo de Dellafuente —o simplemente El Chino, como le llama buena parte de su público— no ha sido nunca lineal. Ni cuando explotó desde Granada siendo prácticamente un outsider, ni cuando el circuito mainstream intentó encajarlo en sus moldes. Él fue montando su propio sistema solar: un lugar donde el flamenco, el reggaetón, el rap, el house noventero o el R&B de medio tempo conviven sin pedir permiso. Todo con un pie en Andalucía, pero con el oído abierto a todo lo que suene fresco, donde sea que suene y compartiéndolo con las nuevas generaciones.

    Quizá ahí está una de sus claves: esa capacidad de sumar talento joven antes de que lo haga el resto. De abrirle la puerta a voces que venían del underground más puro —a veces ni siquiera andaluzas— y hacerlas dialogar con su propio ADN. Una Andalucía que en sus manos se ha convertido en algo elástico, global, pero que nunca ha perdido el acento.

    Este Wanda no es sólo un concierto más, es una carrera de obstáculos para afrontar lo que fue la cancelación del Bernabéu y todo lo que habrá supuesto a los responsables de su equipo salvar una catástrofe así y seguramente salir a hombros y vitoreados por la gestión final de estos dos Metropolitanos.

    Para Dellafuente, de alguna forma, es la validación pública de un artista que ha sabido sostenerse durante años en un equilibrio muy complejo: seguir siendo calle y, al mismo tiempo, ir cada vez más arriba. Mantener la conexión con los códigos de los que venían de abajo, mientras su figura crecía hasta convertirse, a día de hoy, en una leyenda —sí, ya lo es— dentro de la música española.

    Y como si todo eso fuera poco, Dellafuente llega a esta cita tras las RONDO Live Sessions y firmar Volveré, su último homenaje a sus raíces granadinas. Coincidiendo con el centenario de la marca Cervezas Alhambra, ha tomado el ritmo del tema original y lo ha reconvertido en una pieza renovada y profundamente inspiradora. Un proceso de creación que, según ha explicado, siguió su manera habitual de entender la música: desde la calma, la pausa y el respeto al sonido que le vio crecer.

    El resultado es un tema cargado de metáforas, en el que conviven los cimientos del palo flamenco original con la propia filosofía de vida de Dellafuente, siempre en busca de libertad y autenticidad. «Volveré con otra melodía», canta, resumiendo esa idea de ciclo eterno que tan bien representa a su Granada.

    El tema llega, además, como anticipo de lo que serán dos noches históricas en el Riyadh Air Metropolitano los próximos 20 y 21 de junio, donde se espera que más de 135.000 personas presencien el que ya muchos llaman el show más importante de su carrera. Un show que, según el propio artista ha confesado en sus redes, marca «una despedida de algunas de esas etapas que me trajeron hasta aquí».

    «Me siento agradecido con todo lo que me ha acompañado y todo lo que he aprendido. Espero poder haberles devuelto lo mucho que me han dado. Y si sienten que aún no es suficiente, espérense a ver los shows. Realmente es el momento más importante de mi carrera. Ahí entenderán todo», apunta.

    Sea como sea, lo que está claro es que Madrid está a punto de asistir al punto culmen de un artista que ha sabido crear su propio lenguaje y que nos ha acompañado a la gran mayoría desde sus inicios. Un artista al que le han sobrado siempre las etiquetas y al que, por mucho que lo intenten encasillar, sigue y seguirá sonando a lo que sólo él sabe hacer: Dellafuente.

  • Spotlight 2024 | «Leather Park Vol 1.» – Leather Park & Odunsi

    Spotlight 2024 | «Leather Park Vol 1.» – Leather Park & Odunsi

    2024 ha sido un año de muchas tendencias y descubrimientos. La música ha estado ultra gentrificada, llena de diversas propuestas que, entre tanto ruido, a veces han pasado desapercibidas. Sin embargo, entre todo ese caos, para mí han destacado proyectos que han sabido brillar con fuerza. The Help con su álbum LL ha sido una revelación, mientras que el joven Icy Vedo surfea con estilo la ola que seguramente inundará 2025. Joyas como Babyxsosa han sido descubrimientos muy gratos, y artistas como Akrilla, Fimiguerrero o Barry B se han consolidado con proyectos potentes que están traspasando fronteras.

    Pero este año me quedo con un álbum que me ha ilusionado de verdad, uno que me ha hecho volver a sentir la música en la piel, emocionándome con cada mezcla de ritmos y vibras, todo ello presentado con una gran cohesión. Esto es algo que tiene aún más mérito si consideramos la cantidad de colaboradores que participan en Leather Park (Vol. 1). Todo ello está magistralmente encauzado por Odunsi (The Engine), un artista que no solo ha entregado un gran proyecto, sino que también ha reafirmado su posición como una figura clave en la escena alté.

    El género alté, del que Odunsi es pionero, es un movimiento musical y cultural que surgió en Nigeria a mediados de la década de 2010. Se caracteriza por su enfoque experimental y ecléctico, fusionando afrobeat, R&B, hip-hop, electrónica y otros géneros globales. Nacido como una alternativa al afrobeat comercial, el alté ha sido liderado por jóvenes artistas que buscan autenticidad y creatividad fuera de las convenciones mainstream. Figuras como Cruel Santino, Lady Donli y Tems han contribuido a redefinir los límites de la música africana contemporánea, consolidando un espacio que combina vanguardia y expresión cultural.

    Desde su irrupción en la escena musical nigeriana en 2016, Odunsi se ha consolidado como un creador prolífico que combina a la perfección rap y R&B. Este talentoso músico ha lanzado una serie de sencillos y EPs que han cautivado al público con su sonido único. En 2024, nos regaló cuatro sencillos: Mind Reader, Crown Bounce, Resurrect y Therapy. Tres de estas canciones ocupan un lugar destacado en su último álbum, Leather Park (Vol. 1), un trabajo que me atrevería a decir que es su obra más ambiciosa hasta la fecha.

    Como una figura esencial en la escena alternativa nigeriana, el proyecto debut de Odunsi, Time of Our Lives, marcó un antes y un después. Inspiró a una generación de creativos a explorar el género alté, validando y representando a una nueva ola de artistas. Aunque su música no siempre se apodera de las listas mainstream, el impacto de su visión y la calidad de su arte son innegables. 

    Leather Park (Vol. 1) es mucho más que un álbum; es una declaración de intenciones. Con 15 temas que exploran a fondo el alté, Odunsi nos ofrece una experiencia sonora diversa y fascinante. La lista de colaboradores es impresionante, desde el fenómeno del street pop Bella Shmurda hasta el pionero del alté Cruel Santino, pasando por talentos emergentes como Minz y Elias Slay6rr. Cada artista aporta algo único, enriqueciendo un álbum ya de por sí cargado de texturas y matices.

    En cuanto a la producción, cada tema tiene su propia identidad, gracias a que Odunsi confía en un productor diferente para cada pista, aunque lidera personalmente gran parte del proceso. Esto da como resultado un disco variado que mantiene al oyente enganchado de principio a fin. Para quienes aman el alté, Leather Park (Vol. 1) es como abrir un cofre del tesoro musical. Cada canción es una nueva joya, una sorpresa que demuestra cómo el género puede seguir evolucionando.