SPOTLIGHT 2025 | «Riviera» – The Hellp

Riviera marca un cambio claro respecto al disco anterior de The Hellp. Lo que antes sonaba más disperso, en este proyecto se nota por su intencionalidad: capas de sintetizadores, mucha electrónica y una energía sucia que en algunos momentos recuerda a Crystal Castles, caracterizando a esta generación new wave como Fakemink, Babyxsosa o Feng.

Se nota que Noah Dillon viene del mundo visual. Ha dirigido vídeos, ha trabajado como fotógrafo y ha sabido mantener una estética muy curada, pero que al mismo tiempo se siente verdadera. No es pose; es coherente con lo que son.

Si tuviera que definir el álbum con una sola palabra, sería «americano». No en lo obvio, sino en lo emocional. Es un disco expansivo, libre, que avanza sin rumbo fijo pero con una intención muy clara. Esa contradicción es lo que lo sostiene.

Escucharlo es como manejar de noche por una carretera vacía. Pero no cualquier carretera: es una en la que sientes que estás dentro del ciclo de la vida. Como si todo estuviera pasando alrededor y tú estuvieras en medio, moviéndote. Esa sensación de estar llegando —aunque no sepas bien a dónde— atraviesa todo el disco.

Esa carretera también es una lectura de los Estados Unidos de hoy: un lugar lleno de posibilidades, pero caótico y saturado. En el disco aparecen la noche, las drogas y la falsedad. No se juzgan, solo forman parte del paisaje. Están ahí, desviando el camino, haciendo que el destino nunca termine de aparecer.

Riviera no es un lugar real. Es una idea. Sabes lo que significa, pero nunca has estado ahí. Estás yendo y, al mismo tiempo, ya estás dentro. Esa ambigüedad es una de las mejores cosas del disco.

En entrevistas, Noah y Chandler hablan con claridad de lo que son como grupo. Entre los dos han hecho muchas cosas fuera de la música: fotografía, dirección visual, moda o proyectos con Rosalía y Bianca Censori. No es que fueran distracciones; eran otras vías de expresión artística. Pero sí, durante un tiempo, dejaron la música en segundo plano.

Riviera es la confirmación de que ahora están apostando fuerte por ella. Y se nota. Ya no hay conflicto en realizar varias actividades; hay convicción y hay dirección. No saben exactamente a dónde van a llegar, pero saben que lo están haciendo bien. Saben que están en el camino hacia Riviera.