Categoría: Moda

  • Eaftimos: introspección, ritual y el Premio Pelonio New Talent en la MBFW Madrid

    Eaftimos: introspección, ritual y el Premio Pelonio New Talent en la MBFW Madrid

    En el marco de la pasarela EGO de la Mercedes-Benz Fashion Week, dedicada al talento emergente, EAFTIMOS irrumpe con una propuesta que nace desde dentro. La firma, liderada por Erik Bruccia, se ha llevado el Premio Pelonio New Talent y ha presentado colección NIERIKA, que bebe de la cosmovisión huichol y del arquitecto César Manrique.

    El universo de  EAFTIMOS

    Detrás de la marca está Erik Bruccia, leonés criado en Benavente, rodeado de una familia dedicada a la costura y la venta de ropa.

    Antes de EAFTIMOS, Erik ya había iniciado su camino en la moda con un proyecto más cercano al streetwear que desarrollaba de manera autodidacta con varios amigos. Sin embargo, tras esta primera etapa, decide tomar otra dirección. Es durante la pandemia cuando ese cambio se hace definitivo. Erik cuenta que “todo el mundo estaba encerrado y yo me encerré más de la cuenta”. En medio de un proceso introspectivo, toma la decisión de montar algo más personal, nuevo y alejado del streetwear. En 2023 crea EAFTIMOS. “El nombre proviene del griego y significa estar encerrado en uno mismo”, explica. Bajo ese concepto  «Locked in Oneself» gira el universo de la marca, donde la artesanía es el eje central.

    Nierika al detalle

    La colección que pudimos ver en la Fashion Week, NIERIKA, parte de dos puntos clave: la cosmovisión huichol y César Manrique, referencias que pueden parecer un tanto alejadas entre sí, pero que comparten un mismo lema: la defensa de la naturaleza como un espacio sagrado. A partir de estas ideas, la colección construye una tribu contemporánea.

    Sobre la pasarela, la propuesta se articula en 16 looks que reinterpretan el imaginario del workwear campesino. Conviven volúmenes oversize con siluetas más estilizadas; en cuanto a tejidos, toman protagonismo el denim y el cuero, generando un equilibrio entre lo funcional y la estética.

    La paleta cromática bebe directamente del paisaje de Lanzarote: negros volcánicos, rojos oxidados que recuerdan a la piedra al contacto con el sol y verdes inspirados en el lago de la playa de El Golfo. Esta elección de colores refuerza esta reivindicación de la naturaleza y el paisaje.

    Los looks de la colección se estructuran formando un relato a través de sus personajes. El show abre con un fashion film, en coherencia estética con la colección, rodado en Lanzarote, dirigido por José Miguel Maby y protagonizado por el artista Vatocholo. A continuación, los primeros looks presentan a los campesinos, conectados con la tierra y ligados al trabajo manual. Les siguen los exploradores, encargados de observar y proteger la tribu. El desfile finaliza con el chamán, que representa la dimensión espiritual y ritualística del imaginario de la colección, interpretado en pasarela por el actor Peter McGiver, que nos sorprende con una performance final para cerrar el desfile.

    La artesanía actúa como eje central en toda la colección. EAFTIMOS apuesta por el trabajo manual desarrollando piezas desde cero, incluyendo calzado y joyería creados en un taller local de la mano del maestro artesano Diego Aristi que realiza todo el proceso artesanal con orma a medida.


    La importancia de la introspección


    El proceso creativo de Erik Bruccia se construye desde un lugar profundamente introspectivo. El diseñador trabaja desde el aislamiento como punto de partida: “Yo para hacer las colecciones me encierro, me encierro en la cueva, me pongo a crear, a diseñar”, explica. Una metodología que no solo define su forma de trabajar, sino también el universo conceptual de EAFTIMOS y refuerza su lema “Locked in Oneself”.

    Más que una evolución hacia algo distinto, Bruccia entiende su trayectoria como una continuidad: “sigo siendo la misma persona a la hora de crear ropa y colecciones”. Esa fidelidad a sí mismo dota a la marca de coherencia con el principio introspectivo que la caracteriza.

    Ese camino también se refleja en cómo ha crecido la marca. Antes de entrar en el calendario oficial de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Eaftimos ya había desfilado por su cuenta, desarrollando su universo paso a paso. Ahora, ese trabajo se ve reconocido con el Premio Pelonio New Talent. “Es una locura y una oportunidad muy grande para proyectar y consolidar la marca”, afirma Bruccia, señalando también el papel clave de su equipo en el proceso.

    Proyección a futuro

    Después de NIERIKA, el foco de de la firma es seguir creciendo. Bruccia habla de consolidación y expansión, con la idea de mover la marca, generar comunidad y seguir construyendo algo sólido a largo plazo. La próxima colección, de momento, sigue en proceso.

    La victoria de EAFTIMOS en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se plantea como una oportunidad para seguir avanzando, afianzar la marca y construir una comunidad que entienda y comparta su universo.

    Fotografías cedidas por la Mercedes-Benz Fashion Week

  • Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Fátima: «Cada colección deja ver una parte de mí, pero también me reservo otra»

    Conocí a Fátima el año pasado viendo su desfile The Art of Loss en la 080 BCN Fashion Week. Recuerdo pensar, al finalizar el show, que justo en ese momento había encontrado a alguien con una sensibilidad especial, alguien que diseña desde un lugar donde se entrelazan emociones, pensamiento y deseo. Esta conversación no es tanto un documento periodístico como una invitación a descubrir las capas emocionales que sostienen su trabajo.

    Prendas con alma

    Fátima: Creo que el interés en mis prendas nace de que son ponibles al mismo tiempo que creativas. Hacen posible vestir algo único sin ir incómodo o disfrazado. Me hace especial ilusión vestir a artistas a los que admiro; siento que me escogen porque compartimos puntos y estéticas comunes. Me enorgullece formar parte de otros proyectos artísticos.

    Reconocimiento y evolución

    Fátima: Lo mejor del premio Mercedes Benz Fashion Talent es el reconocimiento que otorga a nivel industria. Para un diseñador joven, contar con ese respaldo es una ventaja enorme, ya que es reconocible internacionalmente.

    Fátima: Cuando hago piezas customizadas intento adaptar mi estilo a los gustos del cliente. A veces me lleva a trabajar con tejidos o siluetas que nunca habría probado. Por ejemplo, haciendo los vestidos para la gira de Sin Cantar ni Afinar de C. Tangana me enamoré del satén —que ya ha sido protagonista de dos colecciones.

    Lenguaje y contemporaneidad

    Fátima: Cada diseñador tiene una identidad visual y un discurso distinto. Creo que mi trabajo se reconoce por el patronaje creativo, el uso de tejidos inusuales y el equilibrio entre concepto y funcionalidad. Otros diseñadores me han dicho que aprecian justo eso: mi forma de experimentar con formas y materiales sin que las prendas dejen de ser ponibles.

    El cuerpo femenino como lienzo

    Fátima: La figura de la mujer me inspira desde que empecé. Me interesa trabajar con el cuerpo femenino y jugar con la sensualidad a través de cut outs, usar la cintura o las caderas como puntos clave. La experimentación con el cuerpo me ha permitido romper con la silueta clásica y crear nuevas. Ahora tengo muchas ganas de llevar esa misma exploración al menswear.

    Geometría emocional

    Fátima: La geometría es casi una pulsión inconsciente. Te prometo que intento salir de ella, pero es superior a mí. Es mi forma natural de expresarme. Creo que hay algo psicológico en eso, pero no sabría explicarlo. Simplemente, cuando diseño, tiendo a lo geométrico.

    Musas y universos

    Fátima: Estas ideas van definiendo a mi musa —o mejor dicho, a la mujer para la que diseño. No es siempre la misma, pero hay una energía o actitud que cambia según lo que quiero contar. En Geometry of Fear me inspiré en el movimiento artístico británico del mismo nombre, nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Quise traducir ese miedo y esa inestabilidad en cortes angulosos, siluetas deformadas y una paleta oscura. En cambio, Precious Decay nació desde un lugar más romántico y melancólico, inspirado en la belleza decadente del joie de vivre de la Belle Époque.

    Entre la belleza y la pérdida

    Fátima: The Art of Loss es la colección más emocional que he hecho. Parte de mi experiencia personal perdiendo a alguien cercano. Intenté mantener el equilibrio entre concepto y funcionalidad. La música aportó dramatismo, pero también alivio. Me gusta la metáfora de los cut outs porque siento que en cada colección dejo ver una parte de mí, pero también me reservo otra.

    Inspiraciones y proceso

    Fátima: El punto de partida de todas mis colecciones es siempre el arte, normalmente pictórico o escultórico. Cuando empiezo una colección busco hasta que me enamoro de una obra o un movimiento. La música es también fundamental durante todo el proceso.

    Fátima: Con la belleza y la elegancia me pasa lo mismo que con la geometría: son innatas a mi proceso creativo. Soy una friki de la moda de los 50 y 60, del patronaje inteligente y de la nueva feminidad de diseñadores como Pierre Cardin. Me inspiran mucho marcas como Prada o Marni.

    El error como método

    Fátima: Muchas piezas nacen desde la intuición. A veces empiezo sin saber qué quiero conseguir. Me gusta trabajar con libertad. Muchos de mis mejores diseños han surgido de errores o soluciones inesperadas mientras modelaba. El error, a veces, es el camino.

    La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.

    Créditos

    Fotografía: María Leyba (@sasha.leyba)
    Entrevista: Che Abjeli (@cheabjeli)

  • Gio Peiro: «Redefinir el lujo desde la emoción »

    Gio Peiro: «Redefinir el lujo desde la emoción »

    En esta conversación con Calle52, Gio Peiro —diseñador español afincado en París— reflexiona sobre la moda como lenguaje, la emoción como materia prima y el lujo como un concepto maleable. Una marca que no se impone etiquetas, sino que las disuelve para crear desde la intuición.

    Orígenes y visión de marca

    Antes de fundar Gio Peiro, el diseñador exploró diversas técnicas creativas dentro y fuera de la moda, movido por un impulso genuino de crear. “Todo empezó como un hobby con el nombre de msk, donde hacíamos de todo: cartas de mesa, paste-ups, lo que nos llamaba la atención. Luego con irr.00 decidimos hacerlo más profesional, curando más cada pieza y llevándolo al público”.

    El proyecto no nació con la ambición de ser una marca tradicional, sino como un espacio de experimentación y disfrute. “Seguíamos en la misma línea de hacerlo por diversión, creando casi todo a partir de conversaciones que teníamos”.

    De la moda al arte

    Con el tiempo, Gio Peiro amplió horizontes hacia otras facetas del arte y la cultura, aunque sin planificación previa. “Nunca fue el objetivo ampliarlo, se dio de manera natural. La ropa puede ser súper amplia, pero ponerse límites o etiquetas solo te cierra a descubrir nuevos caminos. Hacer objetos, muebles y accesorios fue un efecto natural de ver algo interesante y querer traerlo a lo físico”.

    Sobre el futuro, sueña con colaborar con arquitectos o diseñar un coche con Mercedes. “Son cosas que se me escapan, pero soy muy fan. Me encantaría construir un espacio, una casa o cafetería. Cosas que trasciendan la prenda”.

    Raíces, industria y expansión

    Instalado en París, Gio mantiene un vínculo estrecho con España, aunque con una mirada crítica hacia la industria local. “Siempre he tenido claro que Barcelona no era el lugar para tener una firma de moda. Me encanta la cultura, me ha dado las herramientas para crecer, pero no me gusta cómo se mueve la moda en España. Falta profesionalidad, y yo no quiero cambiar las cosas: quiero profesionalizarme. España no es el sitio para eso”.

    Más que una dualidad entre países, lo suyo es expansión natural. “Solo estoy intentando expandirme”.

    Códigos estéticos y concepto de lujo

    Gio Peiro no se ata a una estética fija. “Todos evolucionamos, y aunque tenga gustos claros, sigo creciendo. Eso se refleja en la marca. No lo hago de manera consciente, pero estoy intentando encontrar exactamente lo que me define”.

    Define su proceso creativo como emocional y honesto. “Empezó como una forma de expresar mensajes que veía necesarios, y con el tiempo se ha convertido en una manera de explicar lo que siento. Es el mismo proceso que sigue un músico: hablar de lo bueno, lo malo y lo que me hace gracia”.

    Sobre el concepto LUURY, explica: “El lujo en sí es una autointerpretación de la industria. En sí no existe. Es lo que tú quieras dentro de unas normas de presentación y comunicación. Desde donde yo creo, me gusta todo lo que está dentro de ese marco”.

    Música, colaboraciones y experiencias sensoriales

    Ha vestido a artistas como Rusowsky, Nathy Peluso o Coucou Chloe. “Es muy divertido, sobre todo cuando se crean piezas 1 a 1 con el artista y se elimina esa barrera. Entiendo que venimos de la misma generación y referencias. Representa intentar que se sientan fresh y que nos lo pasemos bien”.

    En Madrid, organizó una meditación audiovisual que mezclaba música, recuerdos y belleza. “Son partes de mis recuerdos, nostalgia y agradecimientos a personas que he querido mucho”.

    Diseño, objetos y tiempo

    En su colección inspirada en la crisis del 2008, exploró una generación marcada por el desencanto. “Formo parte de esa generación y lo viví de cerca: el crash, los divorcios, el exceso de lujo y luego la pobreza. Simplemente lo viví y quise mostrarlo”.

    Además de moda, diseña muebles y objetos. “La moda y el diseño de muebles son dos caras de la misma moneda: ambas expresan una forma de entender el espacio y la experiencia humana. La moda conecta con la identidad, el mobiliario con el entorno. Son disciplinas que se retroalimentan”.

    Sobre su exploración de conceptos como el tiempo o el azar, explica: “Intento entender el concepto desde mi experiencia, luego busco formas o estructuras que puedan representarlo. El tiempo puede manifestarse en capas, texturas, o en cómo una pieza cambia con el uso. La clave está en traducir lo intangible en algo tangible y cotidiano”.

    El mensaje final

    ¿Qué busca que sienta quien viste una prenda de Gio Peiro? “No busco una reacción concreta, pero sí que se sientan acompañados. Que sientan que hay una intención, una emoción o una idea detrás. Me interesa más que despierte una pregunta que imponer una respuesta. Si alguien se siente más libre o más él mismo, ya tiene sentido”.

    La entrevista íntegra, junto con el material fotográfico y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web.

    Créditos

    Fotografía y dirección: Pablo Rubio (@pavlone_)
    Entrevista: Tomás Casado (@tomascg_)

  • DÜA DÜA — el denim que heredarán tus nietos

    DÜA DÜA — el denim que heredarán tus nietos

    Conversación para Calle52 en su edición print. En un panorama saturado de fast fashion y colecciones que caducan antes de llegar al armario, DÜA DÜA no grita, pero se escucha. Eduardo González Vega, diseñador madrileño nacido en 1999, encarna una resistencia cada vez más relevante: la del trabajo bien hecho, el diseño con alma y la ropa que está hecha para durar. Desde un taller en Madrid —más cocina abierta que fábrica—, DÜA y su equipo fabrican vaqueros como quien esculpe: con precisión, carácter y una fe inquebrantable en el valor de lo artesanal.

    DÜA DÜA no es solo denim. Es memoria, visión y una forma de entender el lujo que no necesita etiquetas. 100% algodón japonés tejido en telares centenarios, prendas pensadas para acompañarte décadas y, si hace falta, ser reparadas a los 30 años. En un sistema que pide más y más rápido, él opta por lo contrario: formar personas, coser despacio, encontrar identidad sin un logo. Su proyecto es uno de esos que no se explican en una campaña, sino que se entienden cuando te pruebas un jean y sientes que llevas una armadura.

    Hablamos con Eduardo sobre qué significa hacer las cosas bien en 2025, cómo se construye una marca con cultura y qué se necesita para formar parte de una tripulación unida por un sueño.

    Un poco como introducción, me gustaría que nos contaras cómo surgió la idea de DÜA DÜA. ¿Cuáles son los valores que más definen a la marca?

    Lo primero de todo, yo estudié moda en la ESD Madrid, y realicé unas prácticas de un año en la sastrería Prats (Joaquín Prats), donde pude entender la manera de hacer las cosas y el respeto que hay que tener tanto por la profesión como por la prenda en sí. El nombre de DÜA DÜA surge a raíz de un amigo que me llamaba siempre “Dua” (mi nombre real es Eduardo) y cuando empecé con la marca, buscando un nombre me acordé.

    Los valores de la marca fundamentalmente son la simbiosis entre la artesanía, el buen hacer y el diseño innovador y funcional. El denim japonés tradicionalmente tiene una manera de hacer, unos códigos, que en DÜA DÜA nos encanta mantener, pero también hay muchos otros que prefiero saltarme, ya que creo que hay que actualizarlos y crear así nuestros propios códigos. Otro valor de la marca es una identidad muy fuerte, siempre nos gusta crear sin la necesidad de un logo grande que identifique el diseño o la marca, nosotros preferimos que el diseño hable por sí mismo y sea este por el cual identifiques la marca. Por ejemplo, solemos hacer muchos bolsillos redondos, muchas costuras llevan un degradado de hilos, la línea del diseño…

    Hacemos ropa que dura toda la vida, eso no significa que dentro de 30 años siga perfecta, obviamente se va deteriorando; lo que buscamos es hacer prendas que te acompañen a lo largo de la vida. Si algo se rompe, ofrecemos garantía de 50 años: todo lo que le pase al pantalón, ya sea un roto, que se le caiga un botón o cualquier cosa, nosotros la volvemos a arreglar.

    ¿Qué vacíos veías en la industria del denim que te impulsaron a crear la marca?

    Si es cierto que la industria del denim es gigante, es de las más grandes de todas. ¿Quién no tiene más de una pieza de denim en su armario? Nosotros vemos muchos fallos de marcas grandes y marcas de lujo que no mejoran el denim demasiado en comparación con otros mucho más baratos. Para hacer un vaquero de calidad empiezas desde el hilo, las propias máquinas de coser, por supuesto la tela, pero aparte de eso, un diseño innovador.

    Muchas marcas de lujo venden la misma chaqueta pero con distinta etiqueta (chaqueta type 3), un diseño muy general y conocido. Yo quería salirme de ese diseño y hacer otros que mantengan la esencia.

    Nuestra tela viene importada de Japón, donde se conservan telares antiguos de más de 100 años creados para hacer el mejor denim, no grandes producciones. Es por eso que nosotros lo elegimos.

    Definís vuestros jeans como “el denim que heredarán tus nietos”. ¿Qué significa esto para ti a nivel diseño, materiales y producción?

    Esto es futuro. Nosotros queremos hacer de DÜA DÜA una marca que la gente de España se sienta orgullosa, como un Levi’s para los americanos. Obviamente no quiero ser el nuevo Levi’s, porque ya existe, pero quiero crear una marca enfocada en la ropa de lujo y artesanal, hecha de una manera especial y con alma. El verdadero ecologismo está en marcas así, que apuestan por un producto con los mejores materiales y que dure toda la vida.

    ¿Qué importancia tiene la producción local en vuestro modelo de negocio?

    Yo de negocios la verdad que no sé mucho, todo lo he ido aprendiendo poco a poco a base de tropezar con problemas. Es un modelo de negocio muy difícil, no es escalable. Por lo menos manteniendo la calidad que quiero. Por ejemplo, el bolso Birkin de Hermès: el mismo que corta el cuero es el que pone el remate final, solo interviene una persona en todo el proceso, un artesano profesional. En DÜA DÜA buscamos algo así.

    Prefiero gastar mi tiempo en formar a gente para que sea capaz de coser con la calidad que quiero, que enviarlo a un taller en Portugal o Turquía y bajar la calidad. Es un modelo que funciona a fuego lento, pero miramos al futuro y no tenemos prisa en llegar a ningún sitio. Con trabajo y esfuerzo todo llega.

    Trabajas con algodón japonés. ¿Por qué elegiste este material? ¿Es por calidad únicamente o significa algo más para ti?

    El algodón japonés tiene unas características que yo buscaba. Aparte de ser 100% natural, sin fibras sintéticas, tiene una cadena de producción muy lenta. Los telares miden de ancho 75 centímetros y yo necesito casi 3 metros para realizar un pantalón. Sin embargo, un telar tradicional mide 3 metros de ancho y necesitas 1,10 metros para hacer dos pantalones.

    Es también la misma maquinaria que utilizaba Levi’s cuando empezó, sin obsolescencia programada, sin ese consumismo brutal y sin la necesidad de que la gente se comprase cinco pantalones. Aparte de la calidad, los japoneses trabajan con el corazón y el alma: maniáticos y perfeccionistas. Un método y manera de trabajar única. No solo sirve con buena materia prima, también hay detrás artesanos que aman su trabajo. Y alguien que ama su trabajo consigue el mejor producto.

    En un mundo dominado por el fast fashion, ¿cómo conseguís poner en valor lo artesanal? ¿Cómo educáis al cliente sobre el valor de lo que hacéis?

    Siendo sincero, me da mucha pereza el tener que educar a la gente. En países como España, la gente gasta más en entretenimiento que en moda, y no pasa nada, es algo cultural y social. Eso sí, yo siempre defenderé mi posición porque creo en ella, y creo que es el futuro sostenible ideal. No desaparecerá el fast fashion, siempre habrá gente dispuesta a comprarla, ya sea por problemas económicos o cualquier tipo de situación, pero la gente poco a poco se está dando cuenta de que a la larga es mucho mejor invertir en ropa. Países como Suecia, Dinamarca, Francia o Italia lo han hecho desde siempre.

    No hay una fórmula para lo idílico, pero poco a poco todo se estabiliza. Hay hueco para todos en el mercado. Solo hay que buscar tu público.

    ¿Qué referencias visuales o culturales inspiran DÜA DÜA? ¿Tienes algún icono del denim que te guste especialmente?

    Referencias visuales sobre todo. Mi hermano es actor y amante del cine, por lo que yo he mamado de todo eso, aprendiendo y empapándome de la cultura visual. Todas mis colecciones tienen como inspiración alguna película, corto o pieza audiovisual. Es algo que hago y haré siempre. Me parece la mejor manera de expresar una marca de ropa: lo visual.

    Todos mis referentes tienen 200 seguidores y son frikis de máquinas y denim, muchos de ellos japoneses pero también europeos.

    ¿Qué te gustaría cambiar del sistema moda actual desde tu posición?

    No considero que pueda cambiar nada yo solo. Desde siempre la gente se ha juntado, gente con un mismo objetivo con la intención de luchar por lo que les importa. En España no considero que las marcas se lleven mal entre sí, por lo menos desde mi lado. Hay muchas marcas en España que tienen mucho que decir, y yo las apoyaré siempre. Marcas como “UGO BOULARD” son un ejemplo.

    Lo que tendríamos que hacer es algo como la generación del 27 (García Lorca, Pedro Salinas, Rafael Alberti…), un grupo de escritores que se juntaron con la idea de hacer ruido.

    ¿Qué significa para ti el lujo hoy en día?

    El lujo es la combinación de materiales, artesanía y diseño. Cuando tienes las tres, para mí es lujo. No necesitas un logo o una gran marca. No digo que no existan grandes marcas de lujo, pero siempre manteniendo esa combinación.

    ¿Cómo veis la evolución de DÜA DÜA a medio plazo? ¿Qué os gustaría lograr?

    A medio plazo, hablando de dos años, sería tener una marca con 3-4 empleados y una producción máxima de 4 piezas al día. Y tener más de tres puntos de venta nacionales (Madrid, Barcelona) y dos internacionales (Londres, Nueva York).

    ¿Veis posible abrir un espacio físico o estáis cómodos operando desde Instagram?

    Realmente yo sí tengo un espacio físico donde puedes venir a probarte y coger medidas. Pero si te refieres a un espacio abierto al público, sí, estoy buscando un sitio céntrico donde la gente que pase también pueda ver la marca. Pero siempre con el taller. Me gusta la idea de los restaurantes con cocina abierta, donde ves al chef preparar tu plato. Pues quiero un poco eso: que el taller forme parte de la esencia de la marca.

    ¿Cuál ha sido la lección más dura desde que empezaste? ¿Hay alguna decisión que hoy no tomarías igual? ¿Qué te enseñó?

    Es un trabajo que requiere muchísimo tiempo. Estoy entre 12 y 15 horas al día en el taller, fines de semana incluidos. No es algo que vea malo a corto o medio plazo; es algo que creo que hay que pasar. Es duro al principio, una decisión que tus amigos, pareja y familiares también van a “sufrir”, pero en mi caso, todos lo han entendido y me apoyan. ¡Más suerte no he podido tener!

    ¿Qué parte del proceso creativo te conecta más contigo mismo?

    Me encanta diseñar. Mis moodboards son físicos, los voy imprimiendo y pegando en la pared, haciendo un mural visual amplio y atractivo. Tal vez es mi parte favorita, pero cada proceso tiene su encanto. Coser, por ejemplo, para quien sepa, es una terapia, algo tranquilo. Por lo menos en mi caso.

    ¿Qué os gustaría que la gente sintiera al ponerse un jean de DÜA DÜA?

    Algo que dice muchísima gente: “es como llevar una armadura”. La tela es muy rígida al principio y a la gente eso le gusta. Para mí lo ideal es que sea su pantalón favorito, un pantalón para el día a día. Y con cada cliente intento que así sea. Lo más importante es que sea cómodo, si no, mal vamos…

    ¿Y qué os sigue impulsando, después de todo?

    Pues tanto yo como el resto del equipo compartimos un sueño. No sé si habéis visto One Piece, pero la tripulación está unida por un sueño. Nosotros igual: tanto Matías, que es el videógrafo, como Clemen y Bryan, que son los chicos de taller; Juanmi, nuestro fotógrafo; o Ana, la diseñadora de producto digital y web. Todos queremos que la marca triunfe. Lo más importante de un equipo es la confianza y estar juntos. Darle a cada uno la importancia que se merece siempre, y hacerles partícipes del proyecto. Aquí somos compañeros 🙂

    Créditos

    • Fotografía: Juan Miguel Herrero (@juanmiguel_herrero)
    • Maquillaje: Cay Jiménez (@cayjimenezz)
    • Modelos: @mcantero_ · @darioldman · @dukethezen · @_claugarm
    • Producción: @duadua.es
    • Entrevista: Tomás Casado (@tomascg_)
    • Texto: Santiago Medina (@santii_medina)

    La entrevista está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web (link en bio).

  • Caua Colombo: INDIGO — Chapter One | Moda sin mapa

    Caua Colombo: INDIGO — Chapter One | Moda sin mapa

    Entre la improvisación, la confianza y la intuición, Caua Colombo presenta INDIGO: Chapter One, una colección que no busca definirse sino sentirse. Un universo donde los errores son puertas y cada prenda se convierte en personaje.

    Realmente no habría algo que defina la colección entera como tal; INDIGO: Chapter One es una mezcla de cosas que me gustan en el momento. Muchas de ellas son improvisadas: rara vez me siento a planear un diseño meticulosamente. La mayoría de las veces hago lo que se me ocurre y trabajo a partir de ahí, me parece mucho más divertido y natural de esa forma.

    «Con la improvisación de casi todo tampoco hay errores como tal —explica Caua Colombo—. Un supuesto “error” me abre las puertas a algo que no había visto antes, así que es una parte muy importante del proceso».

    Improvisar hasta encontrar un mundo propio

    Ese mismo impulso espontáneo se refleja en cómo decide presentar sus prendas. «Para mí, la forma de presentar es el sentido y el contexto que das a tu trabajo para que la gente pueda entender de dónde viene. Mi forma favorita siempre es hacerlo de manera épica o más uncanny, porque me parece lo que más atrapa la vista y lo que transforma un look normal en un personaje dentro de un mundo cualquiera».

    «Busco el efecto de cuando le coges cariño a un personaje de una serie o película y de repente quieres vestir como él o saber más. Que te haga preguntarte e interesarte más».

    Una narrativa abierta a la interpretación

    Ese universo que crea no tiene límites: «El mundo que uno mismo quiera. Yo conozco el mío y sé de dónde viene cada cosa, pero cada persona es libre de interpretarlo y moldearlo al suyo para sentirlo lo más cercano posible».

    Aunque asegura que nunca querría atarse a una estética concreta, reconoce haber encontrado algo más sólido en esta etapa. «Creo que es simplemente un tema de confianza. Antes me daba hasta cosa usar mi propio nombre como marca, pero ahora siento que ya tengo la seguridad como para hacer todo lo que quiera. Llevaba esperando mucho tiempo sentirme así».

    «Para mí las dos cosas van de la mano. Si lo entiendes, ya te hace sentir algo o preguntarte algo».

    El comienzo de una nueva etapa

    La segunda parte de INDIGO está a punto de ver la luz. Y aunque Caua Colombo insista en que no quiere encasillarse, todo apunta a que ha encontrado su propio mundo —uno nacido de la intuición, el error y la libertad de crear sin mapa.

  • DE GETARIA A PARÍS: LA VIDA DE CRISTÓBAL BALENCIAGA, EL GENIO DE LA ALTA COSTURA

    DE GETARIA A PARÍS: LA VIDA DE CRISTÓBAL BALENCIAGA, EL GENIO DE LA ALTA COSTURA

    «La alta costura es como una orquesta cuyo director es Balenciaga. Los demás modistos somos los músicos que seguimos las indicaciones que él nos da.» (Christian Dior)
    Hace una semana,53 años atrás, el “arquitecto de la Alta Costura” (o así le decía Hubert de Givenchy) nos dejaba. Cristóbal Balenciaga ha sido, muy probablemente, el diseñador de moda más importante de toda la historia de nuestro país, con un legado absolutamente inmortal que ha conseguido traspasar todas las fronteras del mundo. Pero, ¿sabemos quién se esconde detrás del mito?

    Sus primeros años: el inicio del éxito

    Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nació el 21 de enero de 1895 en Guetaria, un pequeño pueblo pesquero de la costa vasca. Desde muy temprana edad sintió una profunda atracción por la moda, influenciado por su madre, quien trabajaba como costurera para sostener a la familia. La muerte prematura de su padre en un accidente de pesca hizo que su madre asumiera por completo la economía del hogar, lo que acercó aún más a Balenciaga al mundo de la costura. Fue en su propia casa donde, observando y aprendiendo de ella, adquirió sus primeras nociones de patronaje y confección, sentando así las bases de su futura carrera en la Alta Costura.
    De este modo, continuó formándose y, en 1919, abrió su primera tienda en San Sebastián, el destino vacacional predilecto de la monarquía y la aristocracia españolas. Aquí llegó a trabajar para clientes muy distinguidos, entre ellos la VII Marquesa de Casa-Torres, quien se convirtió en la mecenas del diseñador. Gracias a su creciente éxito, expandió su negocio a otras ciudades, inaugurando una tienda en Madrid en 1924 y otra en Barcelona un año después.

    Cristobal Balenciaga de joven

    El exilio a París y su consolidación como maestro de la costura

    Un acontecimiento que determinó profundamente su vida y carrera artística fue el estallido de la Guerra Civil española: ante esta situación, Balenciaga cierra sus tiendas en el territorio español y se exilia en París, junto a sus socios Nicolás Bizkarrondo y Virgilia Mendizábal, y Wladzio D´Attainville, una de las personas más fundamentales de su vida. Unos dicen que sólo eran amigos, otros que fueron pareja, e incluso hay quien asegura que Wladzio fue el gran amor de su vida, algo que nosotros jamás podremos saber con claridad, puesto que él nunca quiso dar detalles sobre su vida privada.
    Instalándose en el número 10 de la Avenue George-V, una de las calles más prestigiosas de la ciudad, abre en 1937 la Maison Balenciaga y presenta su primera colección, la cual fue todo un éxito. Fue a partir de ese momento cuando se convirtió en la figura más respetada dentro del mundo de la moda, manteniéndose ese status durante más de tres décadas.
    Balenciaga hizo de la perfección, la sobriedad y la elegancia la esencia de su oficio, siempre atento al presente y respetuoso con el pasado. Él fue el creador de la línea tonneau o barril en 1946, y durante la década de los 50 introdujo cosas nunca antes vistas como las mangas melón y las faldas globo, estas últimas del año 1953, el vestido túnica en 1955, el vestido saco en 1957, y el baby doll y los vestidos “Queue de Paon” en el año 1958. Sus colecciones le convirtieron en un “maestro de maestros”; en los propios talleres de su casa de moda se forjaron diseñadores como Oscar de la Renta, André Courrèges, Hubert de Givenchy y Emanuel Ungaro.
    A lo largo de su evolución creativa, Cristóbal Balenciaga llevó a cabo una profunda investigación y experimentación en el ámbito del diseño, introduciendo y perfeccionando nuevas líneas que transformaron la silueta femenina tradicional. Con un enfoque que desafiaba los cánones socioculturales de su tiempo, su trabajo incorporó progresivamente un grado creciente de abstracción. Centró su atención en la espalda, desdibujó la cintura, generó volúmenes innovadores y simplificó los cortes, redefiniendo así la elegancia en la moda.
    Su obra constituyó una reinterpretación sofisticada de la tradición española, una fuente inagotable de inspiración para el modisto. En particular, halló en la indumentaria de los pescadores vascos un vínculo directo con sus orígenes, mientras que en los grandes maestros de la pintura española —El Greco, Goya, Velázquez y Picasso— encontró un modelo estético que influyó profundamente en su visión. Sus creaciones, caracterizadas por la búsqueda de la comodidad, la pureza de las líneas y un magistral manejo de los volúmenes, marcaron un hito en la moda de las décadas centrales del siglo XX, hasta el cierre de su casa en la década de los 60.

    Balenciaga

    Cierre de la Maison y vuelta a España: sus últimos años

    Es en el año 1968 cuando toma la súbita decisión de cerrar su Maison. El encarecimiento de la Alta Costura, debido al incremento de los costes salariales y laborales, hizo que ésta empezara a perder peso a favor de un nuevo sistema que se encontraba despegando por aquel momento y al que él se sentía totalmente ajeno: el prêt-à-porter. De esta manera vuelve a España, falleciendo en la localidad alicantina de Jávea en 1972.
    Sin embargo, el cierre de la casa en 1968 no marcó el final definitivo de la firma. En 1986, la marca Balenciaga fue relanzada bajo una nueva dirección, pasando a formar parte del conglomerado francés Kering. Desde entonces, ha contado con algunos de los diseñadores más influyentes de la moda contemporánea, entre ellos Nicolas Ghesquière, Alexander Wang y Demna Gvasalia, quien recientemente ha acabado su carrera como director creativo de la firma.
    Lo que es indudable, es que el recuerdo y legado de Cristóbal Balenciaga siguen presentes, hasta en el más mínimo vuelo de un vestido o las formas de los tejidos. Su figura es totalmente atemporal y va mucho más allá de cualquier tendencia o cambio estético, y aunque él mismo afirmase que “es más importante el prestigio que la fama; el prestigio queda, la fama es efímera”, en su caso ambos se quedan con nosotros para siempre.

  • Kiko Kostadinov: Un homenaje a sus raíces y a la melancolía

    Kiko Kostadinov: Un homenaje a sus raíces y a la melancolía

    Era un domingo extraño de diciembre cuando me encontré con The Outsider, una película de un director cuyo nombre había escuchado, pero no lograba recordar de dónde. La película me pareció cruda y, al mismo tiempo, extraña, ya que, a través de un joven violinista, reflejaba las frustraciones de toda una generación en el contexto de la Hungría comunista.

    Poster de The Outsider de Béla Tarr

    Hace un mes, la capital francesa se inundó con la moda durante la siempre esperada Paris Fashion Week. Y fue allí donde volví a escuchar el nombre de este director húngaro, por extraño que parezca. Este nombre salió de la boca de uno de los diseñadores del momento: Kiko Kostadinov. ¿Y qué tiene que ver Béla Tarr con Kiko? Pues que el primero sirvió de inspiración al segundo para la realización de su colección presentada en París. El segundo gran homenajeado por Kiko fue el artista Kon Trubkovich. A pesar de pertenecer a épocas diferentes, Kiko tiene razones para conectar con las obras de ambos artistas.

    Obra de Kon Trubkovich

    Todos ellos nacieron en Europa del Este: Kiko en Bulgaria, Béla en Hungría y Kon en la antigua URSS. Ambos, Kon y Béla, recorrieron caminos de vida desoladores, cada uno marcado por su contexto. Uno por su temprana mudanza de la Unión Soviética a Estados Unidos, y el otro por haber crecido en una Hungría en constante cambio, donde, tan solo un año después de su nacimiento, ocurrió la Revolución de 1956. En su temprana adultez, tuvo que vivir una crisis nacional profunda.
    Con estos dos ejemplos, era muy dificil que Kiko no acudiese a su raíces para darle la guinda a esta colección; y esto es precisamente lo que ha hecho, con claras referencias a antiguos uniformes militares de la europa del este, mas concretamente Hungria y su Bulgaria natal.
    Este cóctel de elementos ha servido para la creación de la que, para mí, es la colección más completa de Kiko hasta el momento.
    Dejando en un segundo plano el minimalismo técnico que caracterizaba a la casa; Kiko apuesta por figuras asimétricas, destellos de color y estampados diferentes.
    No es hasta el tercer look que podemos intuir un cambio respecto a lo que nos venía mostrando anteriormente. Mediante un windbreaker con 3 texturas y materiales diferentes ( 2 con estampados y el tercero plano), y acompañado de un pantalón del mismo material plano que el primero, nos da una declaración de intenciones respecto a lo que vamos a ver.

    Look del desfile de Kiko Kostadinov

    A este le suceden más looks estampados( con un especial énfasis en el tartán), una infinidad de texturas distintas y combinadas, pasando del punto a la piel; una amplia gama de colores…
    Destaco momentos y elementos tales como: los recurrentes marco- cinturones que parece que vienen para quedarse como staple-piece dentro de la casa; la siempre cumplidora colaboración con Asics (donde ya cuenta con línea propia), en este caso en forma de tabis y los homenajes marcadisimos como en el look 17, en el que mediante un jersey de punto hace una reinterpretación de un cuadro de Trubkovich.

    Look del desfile de Kiko Kostadinov

    El tercer eje de esta colección es, como no podía ser de otra forma, su reinterpretación de uniformes militares. Estos looks beben, de forma clara, de antiguos uniformes de Europa del este, centrándose en mayor medida en su Bulgaria natal y la Hungría de Tarr.

    Teniendo en cuenta todo lo anteriormente mencionado, no es descabellado abrir el debate sobre si es esta la colección más completa de Kiko. Presentándonos una nueva cara respecto a lo que anteriormente nos había brindado, encuentra una nueva forma en la que plasmar escenarios a través de sus prendas, arrastrándonos hacia un paisaje crudo y desolador, amparado por el imaginario obtenido de los dos homenajeados por el búlgaro.
    Sin necesidad de ello, pues su posición está más que consolidada, Kiko se reafirma como uno de los diseñadores más en forma del momento y el referente de una generación.

    Look del desfile de Kiko Kostadinov
  • MBFW: Este no es un artículo de moda, es un artículo sobre ti.

    MBFW: Este no es un artículo de moda, es un artículo sobre ti.

    La moda nos habla de algo más que tendencias: de nuestra identidad. No se trata de qué llevamos, sino de cómo nos define lo que elegimos ponernos. Aquí, la pasarela se convierte en un espejo.

    Encuentro mi asiento entre el vaivén de asistentes y el destello incesante de los flashes. Las luces se apagan, la señal inequívoca de que algo significativo está a punto de comenzar. En el ambiente se percibe una expectación latente, una tensión contenida que se traduce en silencios compartidos y miradas atentas. Asistir a un desfile de moda es, en sí mismo, un acto colectivo: lo hacemos con miradas analíticas, entusiasmo mesurado y una predisposición casi ritual hacia lo que estamos a punto de presenciar. Sobre la pasarela no desfilan solo prendas, sino discursos visuales, manifiestos textiles que definen no solo el rumbo de la industria —¡ay!, la industria—, sino también la manera en la que entendemos la identidad a través del vestuario.

    Prefiero situarme en el umbral entre la exaltación y el escepticismo, dejando margen para la sorpresa y la reinterpretación. Cada colección supone una propuesta estética, pero también un reflejo de los códigos culturales y emocionales del momento. Y si hay algo que se comparte en este espacio, antes, durante y después de cada desfile, es precisamente la búsqueda de un lenguaje propio: la moda como construcción de identidad. Un escenario donde la prenda deja de ser un mero objeto utilitario para convertirse en un vehículo de expresión, en la primera impresión que comunicamos al mundo.

    Studio Cumbre desfilando en la MBFW 2025 – IFEMA

    El discurso

    Hace unos meses me preguntaron si la moda es una forma de arte. A simple vista, la respuesta parece obvia, pero la cuestión es más compleja de lo que aparenta. Existe una tendencia a desestimarla frente a disciplinas como la pintura o el cine, en parte porque su dimensión más visible suele estar dominada por la fugacidad del fast fashion y la ostentación de logos. Y sí, todo eso es frívolo. Pero reducir la moda a esa superficialidad es ignorar su verdadera naturaleza: un fenómeno cultural que atraviesa épocas, estructuras y significados. Incluso en su faceta más comercial, la moda sigue siendo una construcción simbólica, un lenguaje que opera tanto en lo individual como en lo colectivo. Basta con recordar la escena de El diablo viste de Prada, donde Meryl Streep desmonta la ilusión de libre elección en el vestir, trazando el recorrido de una prenda desde su concepción en los HQ de una firma hasta sus innumerables derivaciones en el mercado masivo. Por su parte, Roland Barthes señalaba en El sistema de la moda que el vestido no es solo una prenda, sino un entramado de signos, un discurso visual que comunica significados más allá de la función utilitaria. Porque, nos guste o no, la moda es un reflejo de nuestro tiempo, con todas sus contradicciones.

    El pulso de la moda española

    En Menchén Tomás, comparto asiento con Lucía, que me habla de cuales de las prendas que vemos desfilar son un adelanto de las tendencias que marcarán el próximo ciclo. Los trajes estructurados combinados con blusas oversize en mujeres, los tejidos de gran caída y las sedas brillantes —cuya calidad se intuye incluso a la distancia, como si su tacto flotara en el aire— componen una colección que encapsula nuestra primera experiencia en la MBFW. Un día después, Jnorig sacude los sentidos con una propuesta que impacta desde la primera salida a pasarela. Las siluetas de sus prendas evocan un vanguardismo que inyecta frescura al panorama de la moda española, mientras que la paleta cromática —dominada por negros y rojos intensos— y los accesorios, como las máscaras que sugieren un misterio latente, refuerzan una estética de claras influencias asiáticas. Su colección es un recordatorio de que la identidad es un territorio amplio y mutable, un espacio en el que convergen referencias diversas y donde cada individuo encuentra puntos de anclaje distintos. La moda, en este contexto, se convierte en un reflejo de esa pluralidad, un espectro con matices casi infinitos en el que es posible reconocerse, aunque sea fugazmente, en los atuendos que desfilan ante nuestros ojos y se graban en la retina.

    Jnorig desfilando en la MBFW 2025 – IFEMA

    El domingo está reservado para la pasarela EGO, el escaparate de las marcas emergentes españolas. Jóvenes diseñadoras que revitalizan la moda nacional con una mirada innovadora, donde el diseño y la sensibilidad trascienden los diez minutos fugaces de desfile. Studio Cumbre despliega una propuesta de sobriedad calculada: tejidos de gran presencia, una paleta cromática contenida pero exquisita, volúmenes y geometrías que convierten la pasarela en una galería de formas escultóricas. Por su parte, Alineo Studio nos arrastra a las profundidades del océano con una colección que parece fluir con la misma cadencia que el agua. Tejidos de movimiento amplio y colores vibrantes se despliegan dentro de una narrativa que nos transporta al fondo marino. Los modelos emergen en pasarela como criaturas anfibias, envueltos en una estética que sugiere un renacimiento acuático, una metamorfosis etérea entre la moda y el mito.

    Alineo Studio desfilando en MBFW 2025 – IFEMA

    La forma que habitamos

    Al despertar al día siguiente, reflexiono sobre cómo nos percibimos y cómo nos perciben después de un fin de semana saturado de estímulos. Nos preocupa, de manera consciente o inconsciente, el qué llevar y el cómo, ya sea para integrarnos, destacar o desaparecer entre la multitud. Pero, de algún modo, durante estos días de moda, todos coincidimos en un mismo espacio donde la expresión personal se impone sobre cualquier otra intención. La identidad se despliega como un lenguaje silencioso, una necesidad de afirmarse desde dentro. No solemos detenernos a pensar en todo lo que entra en juego cuando elegimos cómo presentarnos al mundo, pero, en ese instante en que las luces se apagan y el primer diseño aparece en pasarela, algo en todos nosotros converge: el deseo de ver, de ser visto y, en última instancia, de reconocernos.

  • La elegancia del terror gótico con Nosferatu

    La elegancia del terror gótico con Nosferatu

    No puede negarse que esta película ha provocado un delirio colectivo en nosotros, ya sea tanto para bien como para mal. Pero estoy segura de que muchos no habéis pensado en lo siguiente: ¿puede volvernos igual de locos su vestuario? Yo, personalmente, creo que sí. E indudablemente esta vez es en el buen sentido.

    Nosferatu, la nueva película de Robert Eggers, ha sido todo un éxito en cuanto a crítica se refiere. Ya no sólo por su
    ingeniosa y original forma de contar una historia que llevamos escuchando durante más de cien años, sino porque todos
    los elementos que la componen la convierten en un verdadero homenaje a la novela gótica en la que está basada; incluso
    nos parece que todo lo que vemos en la pantalla podría haber sido perfectamente sacado de un cuadro romántico de la
    época. Esto es lo que ha provocado que cuente con cuatro nominaciones a los premios Óscar y cinco a los BAFTA, entre
    muchísimos otros. Lo interesante de todo esto es que las categorías más elogiadas han sido fotografía y diseño de
    vestuario, algo que tampoco ha sorprendido a nadie, ya que Eggers es conocido por su precisión histórica y su capacidad
    para crear atmósferas envolventes y atractivas para el espectador.

    Para hacer las magníficas piezas que componen este desfile terror gótico, Eggers ha vuelto a contar con la diseñadora canadiense Linda Muir, quien ya había sido la encargada de confeccionar los vestuarios de otras películas del director tales como La bruja (2015), El faro (2019) o El hombre del norte (2022). Ella es la responsable de que cada detalle, por muy pequeño que sea, se convierta en una parte fundamental de la historia que se está contando, una historia que además es fidedigna a la cronología y al lugar en los que se desarrolla. En una entrevista que hizo junto con la productora Focus Features, Linda Muir nos demuestra que para ella diseñar no es sólo vestir a una serie de personajes, sino definirlos y crear toda una serie de universos dialécticos alrededor de ellos.

    vestuario de Nosferatu

    ¿Qué nos dice cada personaje según su vestuario?

    Debemos tener en cuenta que aquí, hasta el detalle más insignificante nos puede estar contando algo. El armario de
    Ellen, la protagonista de este complicado romance que además es interpretada por Lilly-Rose Depp, tiene un aspecto
    etéreo por esa conexión que siente hacia el mundo de lo sobrenatural y lo onírico. Algo muy interesante sobre éste
    mismo es que también nos habla sobre su clase social: al no tener una posición tan elevada y no contar con una criada,
    tiene que atarse el corsé a sí misma, lo que se nos refleja en la propia prenda. Pasa lo mismo con sus vestidos, que
    también se cierran por la parte delantera.


    Su vestuario está condicionado por la floriografía o “lenguaje de las flores”, una forma de comunicar sentimientos que no podían expresarse en voz alta por aquel entonces. La flor por excelencia del personaje de Ellen son las lilas, que simbolizan la nostalgia del primer amor y la fragilidad como metáfora de la propia mortalidad. Por eso mismo, las elige en su boda y más tarde estarán presentes en todo el desarrollo de la trama. Asimismo, sus propios vestidos presentan bordados con esta flor. La paleta de colores de sus atuendos va variando en función de su estado de ánimo: apreciamos tonalidades más claras y pasteles durante sus momentos de tranquilidad, mientras que cuando le invade la melancólicos patrones se vuelven más oscuros, llegando a ver un traje de luto negro que incluso sabemos que está adecuado a los protocolos de luto de la época.

    vestuario de Nosferatu

    Su marido Thomas (Nicholas Hoult), el encargado de viajar a las profundidades de los Cárpatos, lleva una serie de trajes que anteriormente eran utilizados también para hacer largos viajes, uniendo lo funcional y lo decorativo. Esto contrasta directamente con los de su amigo Friedrich Harding (Aaron Taylor-Johnson), quien cuenta con mucho más dinero y prestigio social y no necesita hacer esa “excursión que te cuesta la vida” como me gusta decir a mí. Lo vemos en detalles como los propios botones de las camisas, los cuales están recubiertos de joyas. Su vestuario refleja riqueza y poder, evidenciando aún más esa diferencia que existía entre clases sociales. Lo mismo pasa con su mujer Anna, Emma Corrinen la vida real, que con todos esos vestidos lujosos nos transmite que, a pesar de toda esa opulencia que se respira en su vida, ella es lo más bello y valioso para su marido. Así, vemos un estilo elevado y suave, que contiene un mayor número de volantes, brocados, encajes y adornos, y una mayor variedad de textiles, indicando a su vez un interés mucho más marcado por las tendencias de aquel momento.

    Pero es que todo esto no se queda sólo aquí: este lenguaje también puede aplicarse a los camisones de las dos protagonistas. Mientras que los de Ellen lucen mucho más simples, fluidos y vulnerables, creando una especie de delicado y precioso estado mental, los de Anna vuelven a ser mucho más opulentes, consiguiendo reflejar además esa diferencia de riqueza y posición entre ambas. Vaya, que quién nos dice que las cayetanas y las rachetas no puedan ser amigas ahora.

    Linda Muir también nos ha sorprendido utilizando piezas vintage y de influencia oriental para componer el personaje de Willem Dafoe, o mejor dicho el profesor Von Franz, que para recibir al resto de personajes en su estancia no lleva otra cosa que un típico “banyan” o camisón (una prenda directamente influenciada por el kimono japonés), combinado con un gorro que se asemeja al típico turbante con el que se solía llevar. Por último, ha hecho lo mismo para ataviar al personaje más misterioso de todo el filme: el Conde Orlok, interpretado por Bill Skarsgård, que va vestido con un atuendo inspirado en la vestimenta típica de la nobleza transilvana, cargando a sus espaldas siglos y siglos de historia. En definitiva, podemos decir que estamos ante piezas repletas de significado, y que son casi arquitectónicas. Así pues, tenemos una visión de diferentes mundos que se funden en uno solo para contarnos uno de los romances góticos más jugosos de este año, y posiblemente de toda la década. Yo la verdad espero que le den a Linda Muir ese Óscar. Que no se me ofendan los fans de Gladiator II por favor.

  • ¿Es 93 Sierra Crosses una de las mejores propuestas de streetwear español?

    ¿Es 93 Sierra Crosses una de las mejores propuestas de streetwear español?

    Con su sede en la comunidad del norte de España, Asturias, 93 Sierra Crosses nace de un proyecto personal de un único individuo. Con el paso del tiempo, el proyecto ha pasado a estar formado por un pequeño equipo, el cual busca revisar las siluetas canónicas de la moda prêt-à-porter. Con Oliver Iglesias como diseñador principal y director creativo de la marca, Sierra Crosses se encuentra muy influenciada por las industrias y subculturas locales, buscando conectar con las raíces de las siluetas más actualizadas y como punto esencial de la marca: la durabilidad.

    Spring/Summer 24 (foto del instagram de Sierra Crosses).

    Comenzó sus lanzamientos en 2019 y hasta la actualidad han estado sacando diferentes colecciones donde han presentado todo tipo de prendas: Chaquetas, sudaderas, pantalones, jerséis y hasta incluso zapatos. Hace unos meses, sacaron a la venta un libro donde recogía todo su trabajo realizado con la marca hasta la fecha (desde 2019 a 2024), que acabó sold out.


    Ahora mismo podemos encontrar en su web un buen catálogo de prendas que la hace estar más asentada como marca. A nivel de siluetas y cortes, Sierra Crosses, no crea innovaciones. Utiliza unos cortes en sus prendas ya establecidos por la moda actual, donde ellos como marca aportan sus ideas e identidad. Por ejemplo, la mayoría de la gente ya ha visto bombers croppeds, pantalones de estilo work apparel, zip hoodies oversizes, etc. Pero sí que tienen una propuesta innovadora a la hora de implantar sus referencias gráficas que se ven muy influenciadas por el espíritu punk:
    Como logo de la marca, han tomado el logo de la UGT de manera simbólica, dejando a un lado la ideología de este sindicato. Diferentes elementos gráficos representan sus prendas, con raíces de otras épocas, como la cara de Camarón de la Isla o referencias a grupos punk de los 80. Algo que complementan la gran mayoría de veces con el nombre de la marca o con el número que la representa (93), de forma que se va creando una identidad en la que se pueda fijar la gente.

    Camiseta con estampado de Camarón
    Fall/Winter 24 (foto del instagram de Sierra Crosses).

    Destacar la presentación de su colección en la Mercedes Benz Fashion Week en Madrid en la FW23-24, donde dejaron ver su colección a través de la pasarela. Movimiento que les ayudó a adentrarse más en el mundo de la moda.

    De momento, la marca solo se puede adquirir de manera online a través de su página web o en las 2 tiendas Wow Concept que se encuentran en Madrid. Aunque ya han realizado pop ups en locales, donde en 1 o 2 días se puede acudir a ver el stock de las prendas y comprarlas.


    Por último, mencionar que están conectando bastante con el público urbano. Diferentes artistas como Bon Calso, Feid, Rojuu, Jay Dime y Gloosito (el cual ha modelado para la marca recientemente), se les han visto con prendas suyas en su día a día, conciertos e incluso videoclips. Es una manera bastante utilizada por las marcas emergentes, pero que a la vez funciona muy bien como forma de publicitarse.

    Rojuu con su abuela vistiendo 93 Sierra Crosses