Rico Rosa | «En Clave De Gë» EP.9

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«Baby Driver» es una película del 2017 que cuenta con Baby como protagonista, un chico experto en huidas que utiliza la música para concentrarse mientras conduce. El productor que nos acompaña hoy y Baby no tienen nada que envidiarle el uno al otro, pues ambos llevan muy bien eso de llevar música puesta cuando se dan a la fuga. En este nuevo episodio, al volante, Rico Rosa.

Antes de nada, ¿cómo estás? Eso lo primero. ¿Os ha dado tiempo a ver algo de Granada?

Es la cuarta vez que vengo y nunca me da tiempo a ver nada. He llegado hace nada, me he dado una ducha y ahora a pinchar y a dormir (risas).

Bueno, para aquellos que no te conozcan, ¿quién es Rico Rosa?

Soy Paul, Rico Rosa, productor y DJ un poco loco y poco más. Prefiero que hable mi música antes que yo casi, en verdad (risas).

Y tanto que habla: entre las sesiones de Fugitivo y producciones para artistas como Albany, l0rna o Metrika, entre otros, tu catálogo habla por sí solo. Antes de entrar en materia, cuéntanos un poco cómo empezaste en el mundo de la música y demás.

Desde pequeñito ya empecé con la música, por mis padres, mi abuelo y demás; siempre he tenido esa inquietud. Con 10 años ya estaba aprendiendo y a los 15 ya estaba pinchando en salas.

Si no me equivoco, tu primera sesión fue en Brasil.

La primera sesión que tuve fue en Brasil, ya que mi madre es de allí. Estuve viviendo allí una temporada y ya luego volví a Bilbao, de donde soy.

Por mera curiosidad: ¿qué diferencia hay entre las discotecas de Brasil y las que aquí?

Ahora mismo no te sabría decir. Era muy joven y no tenía bagaje ni la experiencia suficiente. Disfrutaba de los temas que me molaban y ya. Le tengo mucho cariño.

Luego más tarde recuperaremos el tema de las sesiones, tienes cosas interesantes. Hablemos un poco sobre tus influencias. ¿Qué te inspira a la hora de hacer música?

Lo que escucho y lo que hago no tiene mucho que ver. Escucho mucha música de los 90 para abajo, mucha salsa, rock, flamenco… Últimamente también escucho música en euskera. También escucho música brasileña, obviamente. Y bueno, mucha música del este: de Alemania, de Holanda, de Italia… Estoy escuchando mucho la movida urbana de allí. Es bastante afro en general, aunque pueda parecer que hacen ritmos súper oscuros y demás.

Si tuvieras que decir un par de artistas que ahora mismo estés quemando, ¿cuáles serían?

Yassin me mola mucho, es un artista alemán durísimo. Es de los que más he quemado esta temporada. Y luego muchos artistas brasileños, pero ahora no me acuerdo de sus nombres porque todos son MC no sé qué (risas).

Si te soy sincero, cuando vi que venías de Brasil y demás, supuse que escuchabas música brasileña. A mí me parece una pasada. Además, los productores la integráis muy bien.

Los primeros temas que saqué eran funk brasileño, aunque luego me perdí un poco y me metí a movidas más oscuras. Ahora estoy intentando reconectar con mis raíces.

¿Las subías a SoundCloud?

Están es Spotify.

Es que miré en SoundCloud por si tenías algún tema y no encontré nada, está vacío. ¿Cómo así?

El SoundCloud lo quiero usar para subir sesiones o remixes que hago que no puedo subir a Spotify porque bueno, al final es bastante ilegal que digamos (risas). Ahora estoy preparando remixes para ir tirándolos poco a poco, para dar algo de contenido para los DJs.

Sobre los remixes, estuve hablando con Ergo Pro y me comentó una cosa muy curiosa. Cuando estabais haciendo su sesión, al parecer hiciste no sé cuántos remixes de la música de Ergo.

Mira, hay un remix del tema de ‘Ebay’ que solo está en los casetes que se pusieron como merchandising. Solo lo puede escuchar esa peña (risas). Y luego, sobre la sesión de Fugitivo… ¿Sabes cuál es la movida? Cada cierto tiempo me canso de los Fugitivos, pero como quiero seguir pinchándolas, les hago un remix. Los produzco de nuevo desde cero para poder pincharlas (risas).

Pasemos a hablar sobre las sesiones de Fugitivo. Brocki me comentó que la estética de Fugitivo es muy oscura en comparación a los demás temas que produces. Cuéntame un poco sobre todo lo que rodea Fugitivo.

Estábamos un día en el estudio, mi mánager y yo, un poco de pedo, y la idea de Fugitivo era para poder subir aquellos temas de los que no quisiéramos hacer un videoclip, pero tampoco queríamos subirlos con una cover. Poco a poco fue creándose su universo y ha terminado siendo lo que es. Al principio iba a ser algo terciario, sin darle mucha importancia.

Y ahora tiene tres temporadas (risas).

Ya ves (risas).

Sobre la estética, es muy curioso el ambiente en el que te envuelven las bases, que son muy oscuras y demás. No sé si es algo intencionado o similar.

Todo lo que hago es bastante oscurillo. Sí que es verdad que en mis dos primeras temporadas todavía no había reconectado tanto con mis raíces, entonces tiraba mucho por todos lados. No sé si fue desde el de Metrika o el de Lua, pero, aunque hay más sesiones en las que lo consigo, consigo ese empaque y se nota que es mi sonido puro.

En cuanto al sonido y el proceso creativo, me han comentado que eres mucho de hacer sin decir, que se te ocurre una idea la haces y luego, si es necesario, lo deshaces.

Las instrumentales las hago en el estudio directamente con el artista. Intento probar todo lo que pueda y muchas veces juego a lo callado. Grabo las voces y demás, les paso una demo y, después de descansar el oído, les entrego el tema completo con los arreglos y todas las movidas sin decirles nada. Así son menos reacios a decirme que no les mola algo, por miedo a probar algo que se salga de su movida. Generalmente, voy mucho a mi bola.

Lo de hacer las cosas a tu bola me parece interesante. El no dar tiempo de reacción, el correr ese riesgo me parece curioso. ¿Crees que lo productores toman más o menos riesgos?

Depende, sobre todo con la movida actual entre ser productor o beatmaker. Hay más beatmakers que productores, que saben dirigir mejor el rollo de los arreglos o llevar una canción a su punto máximo. También depende de si quieres llevar la canción o el proyecto a otro nivel, o simplemente trabajar bajo el paraguas de alguien y ser un mecenas.

Ahora han aparecido un montón de ramas: que si el beatmaker, el loopmaker o demás ámbitos especializados. Hay mucha diversidad de categorías dentro de la producción.

Tampoco tanto. Quizás los productores somos los que más las diferenciamos, que igual estamos en proyectos un pelín más grandes. Creo que también hay mucho ego por debajo. Pero lo dicho, tampoco noto mucho la diferencia entre unos y otros.

Te lo decía porque hace poquito estuve hablando con Saox y el me diferenciaba entre loopmakers, beatmakers y demás.

Es que hay mucha gente que, al final, está en su casa, crea melodías y se las manda a beatmakers o a otros productores. No todos los productores tienen que saber componer. Lo importante es saber dirigir un proyecto, sobre todo. Pero sí, hay mucha gente que está encerrada en su casa, se pone a hacer melodías y las manda a otros productores.

¿Tú dónde te desenvuelves mejor? ¿Con loops, haciendo beats directamente o cómo?

Todo de cero, tío. En el estudio con el artista, que si no, soy muy vago. Soy muy vago, aunque en casa hago alguna idea de vez en cuando.

«Prefiero juntarme con el artista y tener ese momento de creación»

Rico Rosa sobre su proceso creativo.

Sobre juntarte con los artistas: ¿Cómo buscas los juntes y demás?

A ver, obviamente consumo su movida y demás. Y nada, les escribo, les digo un día de quedar, nos vemos y hablamos un rato, nos ponemos a escuchar referencias y poco más. Si sale algo genial, y si no sale nada, no pasa nada.

Si no sale nada, al menos te llevas el ratillo.

Nunca me ha pasado que no salga nada, es bastante raro. Pero bueno, todo es súper orgánico.

¿Has podido juntarte con Dano todavía o no? (Risas).

No, todavía no (risas). Me molaría juntarme con él en el estudio, creo que es un tío con el que aprendería mucho.

¿Cómo encaminarías una sesión con él? Hazme un boceto del beat que le harías.

Es que no lo sé, tío. Dano igual te viene con una paranoia y luego con otra. Me parece un tío con un mundo interior grande (risas). No sé por dónde tiraría.

Y la otra, ¿la sesión de LaBlackie? ¿Cuándo sale?

Rico se dirige a su mánager, Sac Barrios.

R: Sac, ¿hablamos del próximo?

S: ¿Cuándo sale esto?

No sé, creo que a finales de mes o así.

S: Entonces hablad lo que queráis, porque va a salir antes (risas).

R: El 15 de mayo sale. Bueno, ha salido. Es una bomba, eh. El primer topline que se grabó es el estribillo. Y tardó unos cinco minutos.

¿Quién es para ti el que más te ha sorprendido dentro del estudio?

¿En cuánto a melodías o en cuanto a letras?

Ambas.

En cuanto a melodías hay un ruso, Dyce, que es durísimo haciendo toplines. Igual se graba 20 toplines y son todos buenos. De letra, depende de que quieras mostrar y el tema que hagas. Por ejemplo, l0rna tiene letras muy bastas.

Si no me equivoco, hace todo en freestyle. No sé si fue igual en la sesión de Fugitivo.

Lorena (l0rna) hace todo en freestyle. Alba (Albany) también, no escribe casi nada; tira frase por frase y lo que salga. Bueno, y Dubai (WE$T DUBAI) también.

Eso es de malitos, eh. Si yo estuviera grabando esto en mi habitación, habría dado tres volteretas. Me parece una pasada, es de tener la cabeza en otro mundo.

Los raperos en general tienen algo a la hora de escribir que no sé que es, pero se les activa y van a toda ostia. Yo no tengo esa rapidez para escribir.

Pero os viene bien juntaros con gente tan dinámica como ellos, ¿no? Yo creo que incluso ellos lo agradecen, más contigo, que trabajas tan rápido como ellos.

Sí. Yo por ejemplo con l0rna igual me grabo los temas en 2 horas. Hacemos la idea y tenemos una demo en 3 horas como mucho. Son sesiones super cortas y dinámicas, es una gozada.

Volvamos al estudio y hablemos un poco sobre tecnicismos. Coméntame un poco qué plugins usas.

Depende. Serum lo utilizo muchísimo, y Omnisphere también. Pero últimamente estoy sampleando mucho, directamente de movidas que me molan, no de melodías como tal. Me pongo a samplear movidas como el sonido de una guitarra o cosas así que me molan. También intento romper mucho los sonidos. Utilizo también el Nexus 3, sobre todo cuando hago funk o sonidos más crudos, pero bailongos. Pero tampoco me lío mucho con los plugins; voy destrozando los sonidos y poco más. Sobre todo, intento hacer una buena selección de sonidos para no complicarme mucho la vida.

Qué guay. Además, ya que hablas de la guitarra y tal, con instrumentos físicos te llevas bien, ¿verdad?

Sí, con el piano y eso me llevo guay. Con la guitarra he probado un poco, pero soy malísimo. Intento siempre ponerme y no lo consigo; soy bastante vago para esas cosas, la verdad (risas). Pero sí, con piano y demás me manejo guay. Creo que tengo oído musical y me quedo bien con el tema notas, sabiendo transmitir bien las notas al programa.

Es que lo vi por tu Instagram y me pareció guay, más cuando hay algunos productores que no tocan instrumentos físicos. ¿Tú crees que es necesario saber tocar algún instrumento como productor?

Está bien tener algo de… Bueno, hay que saber de música, obviamente, pero también hay que tener muchas referencias musicales, sobre todo cuando vas a trabajar haciendo música in situ. Está bien tener referencias de todo.

¿Y qué consejo darías a aquellos productores que están empezando y no saben bien como encaminar las cosas?

Referencias, tío. Tienes que escuchar música de todo tipo. Si vas a producir trap, lo último que tienes que escuchar es trap (risas). Si no, siempre vas a ser uno más o vas a recrear lo que hacen los demás beatmakers y productores

«Intenta tener un chorro de música en tu cabeza para poder jugar y hacer cosas nuevas»

Un consejo de Rico Rosa a aquellos que están empezando en el mundo de la producción.

Después de una pequeña pausa para beber agua, nos movemos a otro lugar del local.

Ahora vamos a pasar a la parte chula de la entrevista y el motivo por el que te he traído aquí: vamos a hacer diggin’.

Yo tengo una buena colección. Está guapo, pero es un vicio carísimo.

¿Cuál es el más caro que te has pillado?

La última vez conseguí una edición de Wisin y Yandel y Don Omar que me costó 60 pavos cada una, porque encima tuvieron que traerlas desde Estados Unidos. Con la tontería, al final me gasté 120 pavos (risas).

Qué burrada. Pero vamos, es lo más normal del mundo. Yo me he pillado el de DONDA…

Ostias, sí eh (risas).

Sí, vaya burrada (risas). Bueno, aquí tenemos alguna cosilla como C. Tangana, Carolina Durante, Depresión Sonora… Si no me equivoco, los de hip-hop están aquí detrás.

De hip-hop no tengo tantos vinilos. La verdad es que yo he escuchado mucho reggaetón, dancehall y esa movida, y lo que menos he escuchado es rap, te lo juro (risas).

Revisando la sección de vinilos, Rico encuentra uno de Cypress Hill.

¿Sabes que hay un festival aquí en el que Kase.O comparte cartel con Cypress Hill?

¿Cuándo? ¿Cómo?

En julio o agosto, creo. Está Cypress Hill de cabeza de cartel y al lado Kase.O.

Pasa a otro expositor donde encuentra vinilos de su tierra: el País Vasco.

Colaboras mucho con vascos, ¿no?

Cuando empecé con los Fugitivos, fue en la época en que se pegó el drill y toda esa movida, que pegó muchísimo en Bilbao por alguna razón. Justo conocí a ThePoin, a Nickzzy y a un montón de artistas de allí. Al final, el primer estudio grande que tuve fue allí.

¿Algún artista top que nos recomiendes de allí que quizás no conozcamos?

Ahora mismo estoy muy poco puesto, la verdad. Hay un chaval con el que he trabajado mucho, que me parece muy buen compositor, que se llama Fortuna. Es muy buen compositor. ¡Ponte a trabajar más! (Risas).

Seguimos mirando entre los vinilos y encuentra unos cuantos discos de punk.

Al punk no le he dado demasiado, la verdad.

En el País Vasco, te vas a cualquier fiesta y es todo punk, rock vasco, reggae y canciones típicas del País Vasco.

Ya que hablas de las fiestas, ¿tú en tus sesiones qué sueles pinchar?

No tengo un género definido, pero sí es verdad que mezclo mucho funk, dancehall, UK garage o, quizás, en algún momento te meto una salsa o una rumba portuguesa. También depende de cómo vea la situación. Me gusta que sea como bailongo

Yo me he escuchado tu sesión con WhAT Magazine y me parece una pasada, la verdad. Hay mucha mezcla con temas que no me espero. Pocos DJs hacen mezclas de ese tipo.

Sí, siempre he hecho mucha mezcla. Cuando era residente, igual me la pasaba pinchando yo solo seis horas, tanto viernes como sábados; una salvajada (risas). Necesitaba pinchar rápido los temas, sobre todo para no aburrirme.

Dime rápidamente 5 temas que vas a poner esta noche.

Es que eso no sé decirte. Voy muy en automático cuando estoy pinchando. Es como cuando voy en bici. Te voy a decir un tema de Vybz Kartel, luego “Soldado y Profeta” de Anuel, después un remix que tengo de “Choque”, de ahí me iría al Fugitivo con Bon Calso y después “Qué Tu Quieres” de Ñengo Flow.

Acabas de montar la sesión más guarra posible, vaya tío (risas). Ojalá pinchasen eso en las discotecas. El cámara y yo hemos salido muchísimo de fiesta y nos ponen cada cosa más mala.

También ha cambiado mucho el consumo de música. Antes del COVID, todo era mucho más crudo, más bailable y con mucho menos postureo. Cuando nos dejaron salir de casa, ese año fue un año de destrozo para todo el mundo, creo (risas). Las generaciones que empezaban a salir de fiesta y demás consumían la fiesta y la música de otra manera. Ya no había ese baile entre personas, ese guarreo o como lo quieras llamar. La manera de poner música también es diferente.

Sobre los ritmos de consumo quería hablarte. Yo estoy mucho en redes sociales, quizás demasiado. Debería bajarle un poco. Parece que para todo necesitamos un gameplay de Subway Surfers. ¿Tú como ves los ritmos de consumo? ¿Crees que han aumentado, perjudicando a los artistas?

Sí, perjudica a todo, no solo a la gente que trabaja en la música. También afecta al consumidor y a los artistas emergentes. Estos chicos que están empezando quizás sienten de repente la presión de no poder madurar su música o la preocupación a la hora de hacer un proyecto largo. Es una auténtica ruina, no solo para la música, sino para todo en general.

Lo estuve hablando con alguien, no recuerdo con quién fue, pero hablaba sobre la vuelta del formato físico para contrarrestar este consumo tan acelerado. No sé eso cómo lo ves tú.

Es que hay mucha gente que compra vinilos para tener algo tangible, no porque vayan a escucharlos. No sabría decirte. Quizás haría falta un apagón como el del otro día (risas). Pero no un apagón de electricidad, sino un apagón de Internet para que la gente fuera un poco más lenta.

«Hay mucha gente que compra vinilos solo para tener algo tangible, no para escucharlos»

Rico Rosa sobre la música en formato físico.

¿Te fastidió el apagón del otro día?

Mira, estaba empezando a currar y dije: “Bueno, me echo una siesta” (risas). Me fastidió más por el tema de cocinar y demás. Si no tengo Internet, puedo hacer música, estar tranquilo y hacer cualquier otra cosa; pero sin electricidad no puedes hacer nada.

Total. Bueno, yo comí frío.

Claro, comí frío y no cené hasta la noche, cuando volvió la luz. Pero bueno, hay gente en otros sitios que lo está pasando mucho peor, como la gente de Gaza o de Latinoamérica. Un apagón energético es más jodido que uno de Internet. Si se va el Internet, me la bufa (risas). El otro día, cuando pasó eso, vi a mucha gente debajo de casa paseando, hablando todo el mundo con todo el mundo…

Se sentía utópico, eh. Veía el parque lleno de gente y decía “mañana te vas a quedar en tu casa jugando a la Play”. Se sentía totalmente sintético.

Total. Pero moló mucho. La rayada de comer caliente es una putada, pero bueno, sin más. Hay gente que lo pasa mucho peor.

Me he venido para acá porque bueno, ves un lado y otro y son una completa antítesis: en un lado C. Tangana y Gloosito y por otro lado Joaquín Sabina. Me recuerda un poco a las opiniones super polarizadas de Twitter. ¿Cómo ves tú a la gente con las opiniones?

Detrás de una pantalla es muy fácil criticar. No sé, no hay que darle muchas vueltas. Conforme vas creciendo y madurando te la va pelando más.

¿Cuántos años tienes?

Yo tengo 25, pero llevo ya casi 10 años en el mundo de la noche (risas).

Coño, eres to’ joven, macho.

Es lo que te digo: no hay que darles muchas vueltas a las cosas. Yo vivo de la música, estoy tranquilo y tengo una suerte que flipas. Si 4 notas no vienen a verme a un bolo, tampoco me voy a rayar (risas).

Tengo colegas que les dicen muchas burradas por Twitter y bueno, les ponen cada babayada que te echas las manos a la cabeza. Ya que hablamos de la crítica, vamos a hablar un poco de la imagen del productor de cara al mundo en general. Yo sé que en una entrevista para GRINDIN’ dijiste que sí estaba reconocida, pero no sé si lo mantienes o ahora tienes dudas cualquier cosa.

La mantengo y, a la vez, no. Sí que está más reconocida en comparación con hace 10 o 15 años, digamos. Creo que no es que esté más reconocida, sino que la figura del productor urbano, que antes solía estar detrás del artista, está ganando el reconocimiento que tenía el DJ productor de electrónica, como cuando David Guetta sacaba un tema con Akon, que era un hit mundial y el artista principal era David Guetta. Ahora lo que está pasando es que esa dinámica se está trasladando a otros géneros en los que antes los productores estaban un poco en la sombra. En cuanto a medios y demás, todavía falta. No creo que sea culpa de los medios, porque, al final, es un negocio y muchas veces son reacios a entrevistar productores, ya que normalmente tenemos menos seguidores que un cantante. Quizás son más reacios a ese tipo de entrevistas porque los lectores no consumen tanto ese contenido. Al final, todo es atreverse y dar el paso.

Con los productores también ocurre que, dependiendo del tipo de productor, tipo DJ Khaled, DJ DRAMA o Bizarrap, se les da más bombo o no. Aun así, no creo que ellos sean productores como tal.

Por ejemplo, DJ Khaled es más un productor ejecutivo. No sé si hace beats y tal, pero dirige la sesión y hace los juntes, que es un papel bastante importante. Otra gente, bueno, quizás tiene ghostproducers o les mandan loops. Yo, por ejemplo, he tenido situaciones en las que se me ha propuesto una entrevista, pero solo si llevaba a alguno de los artistas de los Fugitivos. El proyecto es mío y, en este caso, el artista soy yo; no creo que haga falta que lleve a un artista. Para eso, prefiero no hacerla. También es cuestión de entender el proyecto y toda la movida.

Claro, al final es una falta de respeto.

Sí, totalmente. Las veces que me ha pasado eso, me ha molestado; pero bueno, cada uno con su movida. Luego a mucha gente se le llena la boca de un discurso que no es.

Sí, luego ves a la gente decir que “hay que darles bombo a los productores” pero es un discurso vacío sin conocimiento alguno.

Mucha gente hablar de dar bombo y demás pero luego no aprovechan esa ocasión. Pero bueno, sin más.

Hablad de los productores, hombre, que se pegan todo el curro. Bueno, vamos a pasar a la parte final, donde te planteo dos preguntas. Para una de ellas, todos aquellos que trabajais con este señor de aquí, respondedme (risas) No hombre, es broma. La otra te la plantea Saox, que nos acompañó en el anterior episodio. ¿Te pondrías unas zapatillas Adidas con calcetines Nike?

No, ni de coña.

¿Por qué?

Tío, no sé. Es como “¿le pondrías los cuernos a tu pareja?” (Risas). Es como raro, no sé.

En cambio, ¿te pondrías unas zapatillas Nike con calcetines Adidas?

No, tampoco. De hecho, no guardaría unas Nike junto a unas Adidas en un zapatero; y eso es un facto (risas).

A ver, las cajas de Adidas suelen ser más feas que las de Nike, las cosas como son.

No suelo comprar Adidas, he de decirlo. Últimamente soy más de comprar mocasines (risas).

A ver, es que tiene mucha clase el cabrón (risas).

No compro bambas, casi. Es que nunca compraría Adidas, creo (risas).

Te acabas de joder el sponsor solo (risas). Si ibas a tener…

Tampoco suelo vestir mucho así, bro. A mí me gusta mi chaqueta de cuero, mi camiseta básica negra… Todo mi armario es negro; ya joder con las marcas es más complicado. Es mi flow: mis gafitas y mis mocasines negros.

Yo se lo dije a mi pareja cuando me escogió la ropa: sabía que ibas a ir entero de negro.

Solo tengo una camisa blanca.

Por lo que sea.

Y porque estaba guapa, si no ni eso.

Y bueno, vamos a las dos últimas preguntas. La primera no es fácil: ¿qué es para ti la música?

Mi vida, tío. Mi vida y mi pasión. Siempre he tenido muy claro que me quería dedicar a la música. Quizás soy un poco drástico, pero prefiero no hacer nada a no poder hacer música.

¿Nunca hubo un plan B?

Nunca. Volví de Brasil y me hicieron repetir por toda la movida del euskera y demás. Me metí en un grado medio de sonido, luego en uno superior, lo dejé, monté el estudio y hasta ahora. De hecho, mi padre, a día de hoy, me dice: “¿No te apetece estudiar algo de lo tuyo, por si acaso?” (risas).

Y, por último: ¿qué hace que tu música sea tu música?

Mis referencias y el mimo con el que intento tratarla. Podría decirte algo súper técnico y demás, pero es mentira. Sobre todo, es eso: el cariño que le pongo a cada tema y mis referencias. También asocio mucho la música a momentos, como una banda sonora. Cada vez que me pasa algo, estoy de cierta manera o lo que sea, escucho una cosa u otra que me lleva a ese momento.

¡Qué profundo, por Dios! Me encanta que los productores améis tanto la música. Una persona que haga música, pero no le guste es jodido.

Es muy complicado que hagas música y que no te guste. Si que es verdad que puedes ser muy reacio al tema industria y todo lo que hay a su alrededor, pero que no te guste la música es raro. Es, con todo el respeto, como el que va escuchando música en la radio de camino al trabajo. Todo bien y lo respeto, pero no le das a la música un valor añadido.

Y ahora sí, la última te la hago yo. ¿Te vamos a ver en algún festival en verano? ¿Vienes con más cosas?

Tengo un EP de 4 temillas y salgo en algún disco más que sale dentro de poco, en el que hay una colaboración que no se espera nadie. Y luego, en cuanto a bolos, seguimos con la gira y estaremos en algún festival. Ahora mismo no me acuerdo de todas las fechas, pero vamos a estar dando guerra, como mínimo, hasta octubre. Luego, quizás, nos demos un descansito.