Acaba 2024 y nunca está de más celebrar a una de las artistas más especiales de nuestro país: Rebe. Fue de los primeros estrenos interesantes del año y la culminación de su inexplicable universo. Con “Y es que acaso no me oyes??”, Rebe presenta un sonido valiente y único (de verdad, es imposible que algo de ahora suene parecido) y a la vez hace un guiño a sus referencias de siempre. Un poco de Las Grecas, Chicago, Grimes, Pimpinela, Marisol y listo. De hecho hay un guiño a esta en “Marisol”, un primer single con el que te entrarán ganas de rescatar palabras como “guateque” o “bailongo”.
Y es que Rebe pone en valor algo que siempre se quiere esquivar: lo rancio. Mientras muchos artistas apuestan por “limpiar” y estandarizar la canción española, Rebe prefiere potenciar su verdadera magia usando campanas, mosquitos, coros desafinados, efectos que suenan a Word Art 2003, y otros recursos que te harán sacar una sonrisa. En “lejos del mundo y del dolor”, Rebe parece una caja de música rota con una bailarina llena de polvo y “duelo de amor” te transportará a esa función de infantil donde te quedabas en el sitio moviéndote de izquierda a derecha.
A pesar de todos estos adornos, este disco no es una bizarrada gratuita imposible. Son canciones pop con melodías muy pegadizas y sorprendentes que acompañan a unas letras ultra dramáticas. No sobra ni falta ningún elemento. “yo te llevo conmigo al cielo” combina su voz inconfundible con miles de microinstrumentos y hasta toques de reggaeton? En fin, se nota que estas canciones se han tejido con la única ilusión de construir un mundo tan concreto y tan mágico que sea inevitable sentir curiosidad por él. En una época donde los estrenos se nos escurren entre los dedos, se agradece contar con proyectos así de mágicos y humanos. Viva lo rancio, viva lo cutre y viva Rebe.

