Delaossa ha vuelto: “La Madrugá” es una realidad tras varios años gestándose y todo lo que engloba a este proyecto significa una victoria para la figura del rapero de El Palo. Ahora bien, ¿sigue siendo una victoria a nivel musical?
Siempre que en la industria se da un suceso de estas dimensiones mediáticas, la gran parte queda retratada en cierta manera. Los escépticos reniegan de la figura del rapero andaluz o los más acérrimos a Dani defienden a capa y espada todo movimiento pese a la incoherencia de algunos. “La Madrugá” en sí ha servido para poner a muchas figuras mediáticas en el foco. KIDDO ha acabado siendo retratado por supuestamente robar créditos, Delaossa se ha contradicho tras asegurar en “Nueva Season” que no rapeaba para lograr un McMenú, para posteriormente colocar una cancion pop con Quevedo que le asegurará poder chartear en las principales listas de éxitos de España con “Still Luvin”. También se ha puesto en valor la figura de Bigla The Kid, con créditos en la gran mayoría de tracks del disco, convirtiéndose en el productor con más oyentes mensuales del país. Aún así, solo esta acreditado como artista principal en una canción. Nada nuevo en la oficina.
Dejando un poco claros y sombras atrás, la figura conceptual de “La Madrugá” y su mensaje son esperanzadoras. Delaossa llevaba años transitando de un rapero con problemas con las sustancias a uno con un mensaje más positivo con un gran valor moral del que debe sentirse orgulloso. Todo rapero que luche contra el estereotipo de hombre rudo sin sentimientos aparentes hacia cosas que no sean el dinero o el poder, será siempre bien recibido, y más si se arraiga tanto a sus raíces andaluzas y sobre todo a su familia. Casi todo lo que engloba el apartado composición es otro tanto que se suma el rapero de El Palo, siempre acompañado por Bigla, por supuesto.

Ahora bien, el gran problema del disco es un demonio que lleva persiguiendo a Delaossa mucho tiempo, su voz. Delaossa es rapero y en “Still Luvin” se vio a la perfección. La voz cruda y áspera le viene como anillo al dedo en registros como “Bling Bling”, sin duda el track rapero más potente del disco dónde tanto la producción como las cadencias despreocupadas de Dani lo convierten en un rara avis del proyecto, que debería haber servido de referencia al resto de temas. Igualmente, es de valor atreverse a montarse en ritmos más aflamencados sabiendo que no es su registro más destacado, consiguiéndolos además de una manera bastante lograda y justa para una cultura tan importante para nuestro país como lo es la andaluza.
Otro de los puntos más oscuros del disco es su apartado visual. Tras dos vídeos donde el equipo se gastaría todo el adelanto en cubrirlos a la perfección (vídeos increibles y de lo mejorcito que hemos visto en España últimamente), es desastroso que los visualizers del disco sean la portada con dos bandas negras. Hay raperos underground que con una handycam y dos latas de Cruzcampo han grabado mejores visualizers que los que vemos en “La Madrugá”. La portada trata de señalizar el resurgimiento de Dani y la selección de colores es impecable, pero la toma elegida da a ver más que Delaossa está literalmente pariendo el disco que cualquier cosa.

Las colaboraciones no destacan mucho, salvo las gratas sorpresas de Tijeritas y Andrés Calamaro. También hay throwbacks con Pepe y Vizio o Nicki Nicole que quizás pecan un poco de estar rebuscando exageradamente al público de sus predecesoras, o en el caso de los primeros de quemar demasiado el estereotipo de sus orígenes callejeros.
Entre este año y el pasado nos hemos encontrado con un gran número de raperos que han vendido sus discos como generacionales y obras magnas de su vida y han acabado decepcionando a la opinión pública. “Ameri” de Duki o “San Jorge” de Recycled J son parte de esta lista y “La Madrugá” tiene un pie más dentro que fuera de ella, no por la calidad del disco si no por la gran expectativa que había sobre él. Eso sí, si lo comparamos con los mencionados anteriormente «La Madrugá» esta a años luz.
Si bien es cierto que a nivel producción y composición está años luz de los mencionados anteriormente, el tracklisting del disco le juega una mala pasada. A Delaossa le convenía más construir un disco íntegramente de rap, un género que da bastante pie a hablar de lo sucedido (no hay más que escuchar “Nueva Season”), que un disco dónde los registros raperos son solo la excepción y se construye más en ese registro de temas que llevan mano al pecho a los oyentes que llegaron por “Veneno” o “El Patio”.
Por otra parte es bastante entendible el decidir alejarse en cierta parte del bombo y caja. Todo el mundo pedía la vuelta del perro andaluz sin tener en cuenta lo que ello conlleva. Adicción, mala vida y problemas de salud mental desarrollaron un disco así. No viene mal recordar que la música debería ser un arte orgánico y lo que el artista vive es lo que suele plasmar en su obra. Exigir la oscuridad cuando el artista vuelve a ver la luz denota la falta de madurez de cierto sector del público que solo quiere consumir, y con ello me refiero también en consumir la salud del artista con tal de tener «Mirame Así» en plataformas de streaming.

“La Madrugá” es un álbum muy personal en su mayoría y se agradece, se esperaba un disco sin mensaje y creo que canciones como “Estrella” ha dejado clara que la intensidad sigue presente aunque se manifieste de manera más comercial en algunos tracks. En este caso el fallo ha sido venderlo como un disco donde Delaossa no ha mirado el banquete que son temas como “Demonios De Blanco”, con referencias forzadas e innecesarias.
Es un proyecto comercial que se agarra de manera indirecta y no intencionada de la profundidad que tiene su trasfondo para apelar a las emociones del oyente, con canciones que lo maquillan como “Elíseos” con Cruz Cafuné que considero uno de los únicos temas donde realmente Delaossa ha hecho lo que se le venía en gana. Un drumless en el disco de rap más esperado de los últimos años, junto con “MMCD”, es digno de celebrar para los más arraigados al rap tradicional.
El sol ha vuelto a salir en la vida del andaluz y su desintoxicación, a veces muy repetitiva en el disco, vuelve a traernos al más sano y renovado Delaossa que, por más que duela, no es el mismo que el de “Un Perro Andaluz”. Los raperos evolucionan, y aunque cueste creerlo por algunos, son personas. A veces esa evolución trae consigo proyectos como “Luces Fuera” de Tote King, que supo cerrar su trayectoria a la perfección, “Ameri” de Duki, el flop de la década en el rap mainstream o “La Madrugá” de Delaossa, un disco con un balance equitativo de pros y contras que acaba decantándose más por la balanza de los pros por el mensaje que tiene. Delaossa ha vuelto, con sus más y con sus menos, pero ha vuelto y lo celebramos.















