Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, hace historia en la industria musical con su último álbum Debí Tirar Más Fotos (DTMF). Más allá de entretener a la audiencia con su ritmo y sazón caribeño, ofrece un manifiesto político y cultural que resuena desde los barrios más locales de Puerto Rico hasta escenarios europeos, y que próximamente resonará en el Estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid.
DTMF: Estrategia, arte y protesta
Este álbum es una carta de amor y de reclamo. Con un alto nivel de coherencia, desde sus letras hasta sus decisiones estratégicas, Bad Bunny plantea un mensaje claro: Puerto Rico no es un souvenir. Es una colonia.
Cover del álbum DTMF, Bad Bunny.
Una de las piezas clave para entender este discurso es el cortometraje promocional, también titulado Debí Tirar Más Fotos. Escrito y dirigido por Bad Bunny junto al cineasta puertorriqueño Arí Maniel Cruz Suárez, y protagonizado Jacobo Morales (quien representa al artista en el futuro), creando una obra multidisciplinaria, combinando arte, historia, activismo y ficción. Por medio del lamento de no haber tomado más fotos del pasado, invitando a abrazar el legado, valorar las raíces y proteger la memoria colectiva.
Además, cada canción del álbum viene acompañada de un visualizer tipo diapositiva, con textos elaborados junto al historiador Jorell Meléndez Badillo. En estos se introducen datos esenciales sobre la historia puertorriqueña: desde la colonización española, la anexión a EE. UU. y el Grito de Lares, hasta la fauna en peligro de extinción.
Una estrategia innovadora y muy interesante que convierte la música en una experiencia educativa y artística a la vez.
Cuando el ritmo educa
En canciones como NUEVAYoL donde el ritmo, energía y el piquete son esencia, una mezcla muy encantadora de reggaeton y dembow. La letra es una expresión de autoconfianza de su cultura en la diversidad de la Ciudad de Nueva York, dando honor a la música latina y a la gente. Aborda temas de emigración y de un nostálgico verano en la gran ciudad.
Otro gran ejemplo es LO QUE LE PASÓ A HAWAii, donde aborda temas de gentrificación y la pérdida de identidad cultural, comparando la situación de su isla natal con la de Hawái, ambas afectadas por la colonización y el turismo desmedido.
Mientras CAFé CON RON exalta el valor de la comunidad y la tradición musical, LA MuDANZA aborda con claridad la lucha por la identidad puertorriqueña. En ambas, Bad Bunny refuerza su compromiso con una narrativa que no solo entretiene, sino que educa y reivindica.
Video oficial de LA MuDANZA de Bad Bunny (2025).
Una gira mundial sin Estados Unidos
Una de las decisiones más simbólicas del artista ha sido excluir a Estados Unidos en el tour mundial Debí Tirar Más Fotos, que se extenderá entre finales de este año hasta el verano de 2026 por América Latina, Europa, Asia y Oceanía.
Bad Bunny ha sido claro en su posición hacia la política actual estadounidense y sobre el sistema de explotación histórico de Puerto Rico y Latinoamérica. Rechazar sus escenarios es una declaración de principios ideológicos. Y aunque no ha hecho explicaciones públicas, la coherencia entre sus letras y esta decisión es evidente. Su silencio es también parte del discurso, y eso lo convierte en un artista político, aunque no lo aparente.
LOS ANGELES, CALIFORNIA – FEBRUARY 05: Bad Bunny performs onstage during the 65th GRAMMY Awards at Crypto.com Arena on February 05, 2023 in Los Angeles, California. (Photo by Emma McIntyre/Getty Images for The Recording Academy)
El regreso a España
Después de años sin presentarse en España, Bad Bunny regresa con fuerza. Madrid y Barcelona serán testigos de la enérgica fiesta puertorriqueña. Madrid será la única ciudad europea con doble cita. Esto tendrá un impacto artístico y económico significativo para ambas ciudades.
El legado del conejo malo
Bad Bunny nunca ha sido solo un cantante. Desde el inicio expresaba que venía a romper esquemas. Con DTMF, confirma esto: sin colaboraciones con estrellas globales, con boleros, una crítica social, sonidos caribeños crudos y resistencia cultural.
NEW YORK, USA – MAY 05: Bad Bunny Met Gala 2025 (Mike Coppola/MG25/Getty Images)
Su influencia ha llegado a convertirse en objeto de estudio académico en las universidades más prestigiosas del mundo. A partir del otoño 2025, Yale, ofrecerá el curso Bad Bunny: Musical Aesthetics and Politics. Otras instituciones como Princeton, Wellesley College y Loyola Marymount University, ya lo han analizado como prodigio musical y su influencia en temas de raza, género y política.
DTMF es una muestra de su evolución como artista y activista. Es Bad Bunny volviendo a la raíz, usando el arte como herramienta de memoria, denuncia política y transformación.
¿Quién es realmente Delgao? ¿El artista sensible detrás de Nana, o el provocador que se ríe de lo políticamente correcto? En esta entrevista con el músico conocido también como El Angelito, hablamos sin filtros sobre su nuevo disco El Sinvergüenza, una obra marcada por el duelo, la rabia, el realismo sucio y el deseo de incomodar.
A través de una mezcla explosiva de géneros y acompañado de amistades -que también son cómplices creativos-, Delgao nos invita a un viaje emocional y sonoro donde belleza y fealdad coexisten sin pedir perdón. Si hay algo claro tras esta charla, es que Delgao no viene a pasar desapercibido.
Delgao: de El Angelito a El Sinvergüenza en su nuevo disco
También se te conoce como El Angelito. ¿Cuánto de angelito y cuánto de sinvergüenza hay ahora mismo en Delgao?
Yo creo que hay más de angelito que de sinvergüenza. Pero en esta etapa de mi vida —donde tengo más rencor, mucho sentimiento de soledad y otras sensaciones negativas—, está por encima la faceta de sinvergüenza como método de defensa. De ahí la necesidad de hacer este disco.
¿Cuál de los dos crees que va a sobrevivir más tiempo? ¿Te da miedo que uno acabe matando al otro?
El angelito. Me llamo Delgao pero soy El Angelito.
No tengo miedo porque siempre van a estar los dos. Parece que estamos hablando de tener personalidad múltiple (risas), pero es así. El Sinvergüenza es mi parte urbana, mis raíces en el rap, en la música electrónica, etcétera. Mis canciones de pop y más sentimentales, podríamos decir que son de El Angelito. Pero en todo lo que hago hay una mezcla de los dos. Nunca haría una canción completamente blanca. Siempre tengo un poco de sombra en las canciones de más luz y al revés.
Entones ¿para ti qué es ser un sinvergüenza?
Hacer lo que te salga de las narices sin que te importe nada. De hecho, cuanto más le moleste a los demás, más contento me pongo (risas). Me gusta causar sensaciones bonitas pero también de controversia. Dejar huella del tipo que sea. No me gusta pasar como uno más —artísticamente hablando—, prefiero que se queden con un recuerdo mío sea bueno o malo.
¿Cómo de sinvergüenza hay que ser en tu industria?
Creo que si no lo eres, estás acabado. Hay gente mucho más sinvergüenza que yo y, cuanto más lo son, mejor les va en el negocio. Los más sinvergüenzas están ganando.
¿Y por todas estas razones elegiste este título?
Una vez terminado el disco se han vuelto a regular mis niveles de sinvergonzonería y de angelito, tanto en cuerpo como en mente. Pero sí, durante el proceso de creación estaba viviendo todos esos sentimientos y emociones.
En FIT EUROPEO habláis mucho de moda, de estética, de accesorios… ¿Cómo es de importante para ti la estética/la moda? ¿Realmente “estás bonito hasta cuándo vomitas”?
(Risas). Yo soy muy fan del realismo sucio y encuentro belleza en la cotidianeidad incluso cuando es un poco asquerosa.
Creo que la moda es llevar lo que te salga de las narices. Estamos en una época en la que todo vale. Me gusta mucho cuando Fran dice: “si me quedo desnudo llevo las joyas y los Calvin”. La moda no solo es la ropa que llevas. Yo si me quedo desnudo tengo un diente roto, un mullet, unos rizos… Ya me siento empiquetao´ solamente por la forma de mi cara.
En FIT EUROPEO no hablamos de Chanel ni de Balenciaga. Hablamos de una gorra de Polo o un chándal de Lacoste. Para nosotros la moda es sentirte el puto amo con lo que lleves encima. Yo ahora llevo una gorra cutrísima en la que pone Madrid y siete anillos que no valen más de 5 euros cada uno y aun así me siento súper cabrón con ellos.
Este disco tiene mucha mezcla de ritmos y músicas… Supongo que también ha sido un proceso de aprendizaje para ti ¿Cuál de todos esos géneros te ha resultado más desafiante? ¿Y cuál te salió más natural?
Son ritmos que ya había hecho, aunque los haya variado un poco. Nunca voy a hacer dos canciones iguales y siempre que voy al estudio necesito aprender algo nuevo. Pero algo novedoso ha sido mezclar el Drill con Funk Brasileño. Tanto HIGH como en MALAGRADECIDA aparece esta mezcla y es una combinación que yo por ahí no he escuchado. Estuvimos D3llano y yo investigando y estoy muy contento con el resultado. Podría haber sido el mayor reto en este disco.
Hay mucha gente a la que tiras beef en este disco, pero he oído que también es gente a la que admiras, al menos musicalmente. ¿En qué consiste ese juego?
En ser un sinvergüenza (risas). No quiero ningún beef con Guns N´ Roses. Solo quería echarme unas risas con María. Nos pusimos a escribir en el estudio y empezamos a decir burradas hasta que nos quedó el tema más gracioso que nos podía quedar (risas). Solo buscamos hacer un tema y que, en al menos, en alguna de las frases, no puedas evitar reírte.
¿Algún referente más que haya marcado tu carrera musical o este disco en particular?
Mmm… En este disco, aunque pueda sonar raro, mi referente he sido yo. Ha sido una vuelta a géneros y estilos urbanos que he ido tocando años atrás: hay canciones de rap, de trap, de Funk Brasileño… Ni los productores ni yo hemos mirado para fuera a la hora de hacer este disco. Lo hemos hecho a nuestro estilo.
Pero por ponerte a alguien en general más allá de este disco, un ejemplo clarísimo es Rosalía. Es alguien que experimenta tanto, toca tantos palos, produce y hace las cosas tan bien…, que cada vez que saca tema yo siento que me tengo que poner las pilas, que tengo que ser mejor. Cada vez que un artista, sea más grande o más pequeño que yo, saca un tema muy bien hecho, pienso: “mira este cabrón qué bien lo hace y qué ideas tan buenas ha tenido”. Y yo siempre quiero tener mejores ideas. Así que me meto en el estudio hasta que me salga un ideón (risas).
Dime algo en lo que tengas fe.
En el año que viene. En los proyectos en los que estoy trabajando y verán la luz en 2026.
Hay mucho simbolismo religioso en este nuevo proyecto. ¿Qué es lo que te atrae exactamente?
Durante el proceso de creación del disco murieron mi abuela y mi tía. En ese lio de sentimientos y emociones me atrajo mucho la estética y la visión de la muerte que tienen las personas religiosas. Vi a mi abuelo feliz después de una vida entera con mi abuela porque su mujer iba a ir al cielo. Admiré tanto… Mejor dicho, envidié tanto esa visión de la muerte y de la vida que no me sacaba de la cabeza la estética, las flores, las cruces y ese enfoque de la muerte. Al final la portada de mi disco es una cruz. No hay mayor prueba de que El Angelito está en El Sinvergüenza. No hay nada más bíblico que un ángel. Todas esas emociones me han dado muchas luces y sombras en las que las inspirarme.
La estética de realismo sucio atraviesa los videoclips y también muchas letras. ¿Hasta qué punto estás dispuesto a incomodar con lo visual o con lo que cuentas? ¿Dónde está tu límite?
Mis límites están en las faltas de respeto. Llegaría a faltar el respeto a alguien que me lo haya faltado a mí en una letra o en una imagen, pero no a un colectivo, o al menos trato de no hacerlo.
Me gusta mucho Bukowski porque cuenta que ha sido un mendigo, que ha dormido en la calle, que ha robado porque era un alcohólico y lo cuenta en sus libros tal cual. A mí también me gusta contar mis historias en mis canciones como en NI 1 PORRITO ME DEJASTE PA MI NOCHE MENOS GANSTE con todo el dolor con el que yo he vivido esos hechos.
En algunas canciones del disco se percibe un tono bastante directo, incluso brusco, al tratar ciertos temas vinculados al deseo, el cuerpo de la mujer o las relaciones. ¿Cómo manejas el equilibrio entre esa expresividad y el respeto hacia sensibilidades o temas que hoy generan tanto debate? ¿Te preocupa cómo pueda interpretarse?
No me quiero excusar. La verdad es que no es la mejor respuesta por mi parte…
Quizá estés pensando en SKINCARE ROUTINE, la canción que tengo con l0rna, que dice: “bien puta, bien puta, bien puta”. Decir eso y pasárnoslo bien improvisando en el estudio… Para lo que hay por ahí, me parece que se queda en una gracia. Yo me junto con María y con Lorena, y si nos sale eso y nos estamos partiendo de risa, ¿cómo les voy a decir “no lo metemos” si estamos haciendo un disco que se llama El Sinvergüenza? Vamos a meterlo y si crea controversia que la cree. Realmente no pretendemos ofender a nadie de verdad; ni a Tupac, ni a las mujeres.
Si me permites alargarme con esta respuesta, ¿sabes cuando una persona feminista o del colectivo hace un chiste sobre ellos y se entiende perfectamente que está de broma? Se siente completamente diferente a cuando lo hace un facha, un machista o un homófobo. No es lo mismo que Lorena diga “bien puta” a que lo diga un machista. También van por ahí los tiros. En mi anterior disco, Nana, ya he demostrado mis valores y en este me he tomado el pase de hacer chiste de las cosas que defiendo.
Has producido parte del álbum tú mismo. ¿En qué momento decidiste que tus ideas necesitaban tu mano directa en la producción?
En verano la música para un poco porque cada uno se vuelve a su ciudad. Solemos trabajar en Madrid, pero nadie de la gente con la que trabajo es de aquí. En verano es más difícil hacer una sesión, cuadrarse con los músicos, con los productores, con los compositores… No me quedó otra que empezar un montón de sonidos por mi cuenta. Como sé producir y no tenía con quién quedar, me puse a ello y luego a la vuelta les fui dando forma junto Calama, D3llano, Only…
En este disco colaboran muchos artistas, que además son tus amigos. ¿Cuál es el truco para trabajar con amigos y que salga tan bien?
Con amigos hacer música nunca se siente como trabajar. Nunca he sentido con KASTA, o con Fran, o con María que estábamos trabajando. Ni con l0rna, ni con Sule B. He sentido que estábamos haciendo lo que más nos gusta en esta vida que es hacer música juntos. Aunque suene muy happy flower, no ha sido trabajar con amigos, ha sido divertirse con amigos.
Todo mi equipo son amigos míos. Mi conductor es un amigo de cuando era scout de pequeño… D3llano que es mi DJ, es un amigo de Ávila desde hace un montón de años… Only que toca la guitarra conmigo en directo es de Segovia también…
Yo prefiero crear un equipo de amigos y juntos hacernos profesionales que buscar un equipo profesional de gente que no conozco para sonar profesional. Confío tanto en mis amigos y en su talento que creo que podemos aprender juntos a ser un equipo.
¿Quién de todos los colaboradores/amigos ha sido el más sinvergüenza en este disco?
(Risas) l0rna. En el disco la que más se ha pasado es l0rna. Se ha pasado tres pueblos, lo reconozco y me encanta que haya sido así.
Tuve bastante debate con mi hermana por esa canción y por la portada del disco. Es una mujer, está mucho más concienciada que yo y hay cosas que no se toma a risa. Para mí es humor lo que para ella es el límite del humor, aunque tengamos los mismos valores.
¿Cambiarías algo del disco después de la charla con tu hermana?
Sí que cambiaría alguna cosa… Aprendo mucho de ella. Sabe muchas cosas que yo a lo mejor nunca he pensado. Obviamente cuando debatimos sobre una canción o sobre la portada, yo la escucho y aprendo cosas que otro día no volvería a decir o a hacer. Pero durante este disco me he repetido muchas veces que soy El Sinvergüenza y que tengo que hacer lo que quiera (risas).
¿Solo dos conciertos para presentar un disco tan ambicioso?
El año vamos a hacer unos cuantos más. Aún me quedan festivales este año, pero soy compositor de otros artistas y eso lleva mucho tiempo y trabajo. No puedo componer, producir discos, hacer festivales y además girar. Espero que la gente lo entienda. El año que viene se vienen cosas.
Y, para terminar, completa la frase: “El verdadero sinvergüenza es el que…”
Un nuevo capítulo generacional Con Spanish Leather (2025), Álvaro Lafuente, más conocido como Guitarricadelafuente, no solo confirma que es una de las voces más especiales de la música española, sino que se atreve a romper moldes. Este disco es un viaje entre lo rural y lo urbano, entre la inocencia y la madurez, que conecta de lleno con las inquietudes de su generación. Aquí no hay miedo a hablar de deseo, ironía o emociones a flor de piel. Es el reflejo de alguien que ha crecido, que se atreve a ser quien es y a contarlo sin filtros.
El cuero: símbolo, actitud y juego El título no es casualidad, Spanish Leather es mucho más que una referencia al pasado: es una metáfora de la piel, de lo que nos protege y a la vez nos expone. Álvaro juega con la tradición, la reinventa y se ríe de los clichés. La portada y la estética del disco lo dejan claro: aquí la masculinidad se mira al espejo, se parodia y se celebra desde un punto de vista libre, sin complejos. El cuero es, como dice él, una invitación a desnudarse emocionalmente delante de todos.
Sonidos: raíces, vanguardia y cero miedos Musicalmente, Spanish Leather es una evolución natural pero ambiciosa respecto a su debut La Cantera (2022). Álvaro se rodea de productores top como Carter Lang, pablopablo o Raül Refree, entre otros, y se lanza a experimentar. Aquí hay folk, sí, pero también distorsión, autotune, bases electrónicas y guitarras que suenan a campo y a ciudad. Cada canción es un universo propio, y se nota que no ha tenido miedo a probar cosas nuevas. Spanish Leather es un disco que suena a ahora, pero sin olvidar de dónde viene.
Letras: deseo, humor y verdad Las letras de este álbum son directas y sin rodeos. Álvaro habla de deseo, de libertad, de vivir el momento y de reírse de uno mismo. Canciones como Full Time Papi, Futuros Amantes o Port Pelegrí mezclan ironía y sensualidad, y muestran una masculinidad mucho más abierta y flexible. Aquí no hay postureo: hay ganas de contar lo que se siente, aunque sea incómodo o incluso “cringe”. Y eso, lejos de restar, suma autenticidad y conecta con quienes buscan música real.
¿Qué transmite cada canción de Spanish Leather?
BABIECA! El disco arranca con energía y frescura, transmitiendo desde el primer momento una sensación de apertura y bienvenida: guitarras alegres y acordes mayores que crean un ambiente optimista, casi festivo, que invita al oyente a sumergirse en el universo del álbum. La melodía, ligera y desenfadada, marca el tono de lo que está por venir y anticipa un viaje musical lleno de matices y sorpresas.
Futuros amantes Este tema es pura actitud. Guitarras que suenan crudas, un ritmo que te empuja y una melodía que invita a dejarte llevar. Hay tensión, hay sensualidad y hay un estribillo que se te mete en la cabeza. Aquí el folk se mezcla con el pop y el resultado es un temazo para escuchar en bucle.
Full time papi Aquí Álvaro se suelta y juega. La base es moderna, la guitarra sigue ahí marcando el sello, pero lo que engancha es ese estribillo pegadizo y la ironía que se respira en cada frase. No es fácil hacer que algo tan divertido suene tan bien, pero en este sencillo lo consigue. El autotune y los coros le dan un toque moderno y fresco sin perder el estilo.
Puerta del Sol Empieza suave, casi como una nana moderna, pero de repente explota y la producción se vuelve más cañera. Aquí hay contraste: de la calma al caos, de lo íntimo a lo grandioso. Es una de esas canciones que te llevan de viaje sin moverte del sitio.
Pipe dream Aquí el ritmo manda. Sientes la influencia del reggaetón, pero con un giro experimental que lo hace diferente. La melodía es juguetona y pegadiza, perfecta para bailar o para escuchar con cascos mientras imaginas que eres el protagonista de tu propia película.
Poses Este tema es pura experimentación. Vocoder, ruidos raros, armonías que no te esperas y una letra que se ríe de los estereotipos. Es de esos cortes que te sorprenden y te hacen pensar: “vale, esto no lo había escuchado antes”. Personalmente, el final me recuerda, de forma simpática, a la melodía de Me colé en una fiesta de Mecano, un detalle que me ha gustado y que aporta un guiño nostálgico al tema.
Los chicos del club En esta parte el disco se pone más loco y experimental. Voces dobladas, efectos raros y una sensación de estar en una especie de sueño colectivo. La melodía es sencilla, pero lo que resulta atractivo es el ambiente de “aquí estamos todos y todo vale”. Pura comunidad.
Port Pelegrí Si cierras los ojos, casi puedes oler el mar. La guitarra acústica manda y la melodía fluye ligera, como una tarde de verano sin preocupaciones. La percusión le da un toque de rumba, pero todo suena fresco, sin caer en lo típico. Es de esos temas que te ponen de buen humor sí o sí.
Mataleón Minimalismo total: guitarra y voz, sin filtros. Aquí Álvaro se desnuda (musicalmente) y deja que la emoción hable. La melodía es libre, los acordes suenan abierto y el resultado es súper íntimo, como si solamente te cantara a ti.
¿Quién teme a la máquina? En esta canción la cosa se pone más seria. La base es electrónica, la armonía tensa y la melodía casi hablada. Álvaro reflexiona sobre la industria musical y el resultado es un tema peculiar, pero que engancha si te dejas llevar por el viaje.
Sonata nº9 de los heavies de Gran Vía Un interludio instrumental que homenajea a los míticos músicos callejeros de Madrid, mezclando sensibilidad clásica y ese punto eléctrico. Es un respiro que suma personalidad y conecta tradición con calle.
Tramuntana El broche final, enlazado perfectamente con el interludio anterior. Una balada que te abraza, con una melodía dulce y nostálgica que te deja pensando. Aquí la voz brilla y la armonía te envuelve. Es el cierre perfecto para un disco que va de la fiesta a la emoción en menos de una hora.
Cada canción de Spanish Leather aporta su propia energía, pero todas juntas forman un viaje sincero y sin miedo a mezclar estilos, emociones y sonidos. El disco es como una ruta con paradas muy distintas, pero que al final te deja claro que lo importante es atreverse a ser uno mismo y disfrutar del trayecto.
El proceso creativo: libertad, espontaneidad y humor El proceso creativo de Spanish Leather ha sido pura libertad. Álvaro y su equipo no han puesto límites: cualquier idea, por loca que pareciera, podía acabar siendo el hit del disco. Full Time Papi nació de una broma interna, y así han surgido muchos de los mejores momentos del álbum. Esa espontaneidad y ese humor hacen que el disco respire frescura y que hable el mismo idioma que una generación que ya no quiere filtros ni artificios.
Colaboración y diversidad: la nueva escena Uno de los puntos fuertes del disco es su espíritu colectivo. Álvaro agradece y celebra el talento de la nueva generación de músicos españoles, que han dejado su huella en cada canción. Spanish Leather es una fiesta de estilos y voces, un reflejo de una escena musical que apuesta por la diversidad y la colaboración. Aquí la música es un punto de encuentro, un espacio para compartir y crecer juntos.
Reinventar el folk: una tendencia con nombre propio Spanish Leather no es solo un disco, es el ejemplo de cómo se puede reescribir el folclore desde la libertad y la emoción. Álvaro rompe con lo de siempre y lo reconstruye a su manera, conectando con un público que busca algo más que nostalgia. Esta tendencia va más allá de la música: es una actitud, una forma de entender el arte y la vida.
Reinventarse sin perder la esencia La clave de este álbum es la valentía para cambiar sin dejar de ser uno mismo. Álvaro ha dejado de lado la perfección técnica para apostar por la emoción. Ya no necesita la guitarra como escudo: ahora se mueve libre en el escenario, se expresa con el cuerpo y deja que la música hable por él. Spanish Leather es el ejemplo de que se puede innovar sin perder las raíces.
Más allá del cuero: identidad y futuro Spanish Leather es más que un disco: es una declaración de intenciones, un espejo de lo que somos y de lo que queremos ser. Guitarricadelafuente demuestra que la música puede ser divertida, profunda y auténtica a la vez.
Nota: Este artículo se inspira en entrevistas y declaraciones públicas de Guitarricadelafuente, así como en la escucha y análisis personal del álbum.
Claudio Montana celebra su esperado regreso a la música, de la mano de RUSIA IDK, con un triple show milimétricamente detallado en la ciudad que enmusa su música, afrontando una nueva etapa en su carrera, cargada de contrastes y recuerdos, pero sobre todo, llena de color, aire fresco y buena compañía. ¡Como volar una cometa!
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA: La Figura y Estatus de Claudio Montana
Es increíble cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando me gradué del instituto. O cuando mi mayor preocupación consistía en elegir qué película alquilar en el videoclub el fin de semana, o esperar a que llegara la hora de bajar al parque a jugar a la pelota con mis amigos. De igual manera, me pasa con la música. Puedo recordar con la exactitud del presente cómo fue la primera vez que escuché una canción que me marcó o algún artista que me sorprendió de alguna manera. Y sobre todo, si se trata de alguien como Claudio Montana.
Esto es curioso. En un momento en el que la presencia constante en redes es casi obligatoria, y el ritmo de demanda de nueva música por parte de los artistas es cada vez más alto, podríamos pensar que justamente la figura de Claudio sería la que tenía un mayor potencial de ser apartada a un lado y perdida de vista. Él es uno de esos artistas que no se caracteriza precisamente por sorprender con un nuevo lanzamiento cada semana (ni cada mes… ni cada año…), y está claro que no va a ser uno de mis artistas más escuchados en el Wrapped.
Pero lo cierto es que cada vez que aparece, me tiene ahí, pendiente, tratando de perseguir la concentración plena, para no perderme ni un solo detalle de su obra. Y cuando no lo hace, me tiene ahí, preguntándome cuándo será la próxima vez que escuche sus aspiraciones e inquietudes. Y eso es de admirar.
Habían pasado casi dos años desde que «Carbone», el más reciente capítulo de su diario musical donde nos revelaba su partida de Madrid en búsqueda de una paz mental, llegó a nuestros oídos, cuando recibimos la noticia de que Claudio Montana volvería al ruedo este año, pasando a formar parte del colectivo musical independiente «Rusia IDK», con la distribución de un nuevo single llamado «El paseo» y la gran sorpresa de un concierto único de tres fechas que anunciaba por todo lo alto su regreso a esta gran ciudad, tan llena de contrastes, pero que tanto ha inspirado su carrera.
Y, por supuesto, como no podía ser de otra manera, nosotros no nos lo podíamos perder.
LA VUELTA A MADRID (POR LO BUENO): Triplete de Detalles, Compañía y Amor (y Shows)
Instantes antes de entrar al concierto, al ver la fila kilométrica que rodeaba las inmediaciones de la Sala But, me vino a la cabeza el momento en el que salieron a la venta las entradas y lo mucho que me sorprendió la velocidad en la que se volatilizaron. Justo ahí, pude reafirmar de primera mano que esta sensación que provocaba la música de Claudio era algo a escala popular, y que a nadie le va a molestar si necesitas tomarte un tiempo alejado de todo, si tu aportación a sus vidas ha sido beneficiosa. Siempre habrá gente esperando tu regreso, con las mismas ganas, o incluso más que tú mismo, si es posible. Y vaya que sí había ganas.
De forma recíproca a nuestro entusiasmo, Claudio nos entregó un show a la altura de las expectativas. Primero de todo, destacar la gran labor de aprovechamiento del espacio para dar forma a una experiencia inmersiva de 360 grados, contando con varias pantallas adicionales que añadían contexto a la obra y transfondo del artista, funcionando como un pequeño museo de objetos con gran valor simbólico para Claudio, un diseño de iluminación titánico que tintaba al recital de una sensación de incertidumbre, exteriorizando el sentimiento presente, y un pequeño puesto que nos daba ciertas pistas sobre el imaginario conceptual del ansiado y muy próximo regreso a la música.
Así, el concierto se desarrolló de forma muy teatral, estableciendo una sucesión de actos a través de claros y oscuros que buscaban contar una historia de evolución. De cambio, inquietud y sobre todo de adaptación. Esa historia que tanto hemos escuchado a través de sus canciones, que aunque rodeada de información aparentemente fragmentaria, sigue un hilo conductor y un tema recurrente que se manifiesta como inquietud: el papel de la gran ciudad en la búsqueda de supervivencia frente a la vida adulta.
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
Claudio, como posiblemente muchos de los asistentes al concierto, ha tenido que enfrentarse, a una edad temprana, a la necesidad de desplazarse de su hogar con el objetivo de perseguir un futuro y, con ello, adaptarse al cambio en un lugar cuyo ritmo y estilo de vida es completamente diferente y acelerado respecto a cualquier otro lugar que conozcas. Un hecho que, por supuesto, llama a la reflexión de decidir cuál es la opción que más te beneficia. Pero, no solo mirando en favor de la oportunidad, sino también de la salud, de la compañía e incluso de la felicidad. Entonces, ¿merece la pena irse de Madrid por lo malo, o volver a Madrid por lo bueno?
Esta es la cuestión que tanto se ha replanteado Claudio en su música y que llegó a su clímax entre «Carbone» y «El Paseo». Ahora, Claudio ha vuelto a darle una oportunidad a la ciudad, volviendo a Madrid por la pasión por los detalles de su profesión, la compañía de sus amigos, presentes en el concierto en canciones como «Giovanni de Luca» y «Nuevo Duelo», y por el calor humano y amor hacia su arte por parte de sus seguidores, materializándose como reafirmación total en un regreso a la música, y por encima de todo, en un regreso a los escenarios que demuestra que, en este desafío, nunca estará solo.
Fotografía del Concierto de Claudio Montana en Madrid por Leire Téllez (@leiretelleez)
SOBRE CÓMO VOLAR UNA COMETA: El Regreso a la Infancia.
Esta incorporación al equipo Rusia IDK por parte de Claudio ha llegado de la mano con «Sobre cómo volar una cometa», un EP de cuatro canciones que propone un soplo de aire fresco en el estilo habitual de Claudio, colaborando en la producción con el dúo de Art Pop con tintes de Ambient «Ultralágrima», estilos que toman una gran presencia en la escucha.
Y es que, en «Sobre cómo volar una cometa», la participación de Ultrálagrima busca acentuar el estado contradictorio de la incertidumbre y el caos de la vida adulta y cosmopolita mencionado previamente, exponiéndolo mediante la yuxtaposición a otra sensación completamente contraria: la inocencia de un niño. Desde la temática que señala su título hasta las melodías infantiles y nostálgicas que toman el control de las outros de cada canción, el EP nos transporta a una época en la que no había preocupaciones y que, como dije al principio, no parece distar demasiado de la actualidad en nuestras memorias.
Entonces, ¿acaso todo esto significa que lo de antes era infinitamente mejor y que ahora la vida es una @#$%&? Para nada. Durante el EP, podemos ver a un Claudio más optimista, que afronta una nueva etapa en su vida de la forma correcta: estando agradecido por el ahora y por la gente que le acompaña en su camino, y convirtiéndose en un adulto que comprende que para tener una vida plena, nunca hay que dejar que desaparezca ese niño interior que todos tenemos.
Sí, la vida ahora tiene exámenes, alquileres caros y reuniones larguísimas de Google Meet. Pero no por eso no puede haber películas, tardes en bares y noches de juegos de mesa con amigos. Esas cosas que, aunque tu día haya sido el más largo del mundo, te motivan a seguir adelante. Y es que, aunque esto que digo pueda parecer algo muy típico y sencillo de seguir, a veces se nos hace bola encontrar el equilibrio. Pero, al final, todo llega, y el resultado es precioso. Es como, por ejemplo… Volar una cometa.
Tras un run impresionante de singles y colaboraciones en el último año, un EP junto a Kabasaki e infinitas funadas en Twitter (X), La Reina del Punto por fin presenta su primer álbum: Miss Understood. Un proyecto que engloba a la perfección el contraste entre letras crudas y chocantes, con algunas más irreverentes e ingeniosas y un tanto cómicas en una carta de presentación de igual partes variado, personal y pegadizo.
Lorena ha sabido plasmar perfectamente esa cultura de memes que ha permeado muchas de nuestras vidas en su música, convirtiéndola con apenas ningún esfuerzo en una referente para miles de oyentes, sobre todo aquellos que pertenecen a generaciones más jóvenes. Hablé con ella en el camerino de su bolo en Madrid, pero no estábamos solos, ya que, en el cuarto con nosotros, se encontraban dos de sus colaboradores y amigos más cercanos: Metrika y Yassir.
Mi cuarta conversación con Lorena fue tal cual me esperaba y como siempre ha sido: una charla cortita y concisa entre dos amigos; una preparándose para salir en frente de su legión de fans y otro con su libreta intentando desvelar los secretos de su disco, preguntando por inspiraciones, procesos creativos y mucho más. ¡Sin más dilación, os dejo con la entrevista!
Por fin sacas tu primer álbum, cuéntame un poco el proceso. La verdad es que he sido bastante hipócrita con la última vez que me preguntaste acerca de un álbum porque yo te dije que no quería juntar quince temas y quería sacarlo con un concepto. Es gracioso porque ninguno de los temas los he hecho intentando hacer un concepto, pero cuando los he juntado todos me he dado cuenta de que tiene más sentido del que yo pensaba.
Tan honesta como siempre. ¿El concepto ha salido solo entonces? Claro, tiene contexto sin yo haberlo intentado. Yo creo que es porque yo tengo mi forma de expresarme en las canciones y tengo mis barras y mi todo. También en este álbum hay un par de temas quizás un poco más personales como tal, cosa que tampoco había hecho hasta la fecha. O sea que guay, el proceso como tal muy bien.
El álbum se llama Miss Understood, ¿crees que se te malinterpreta a menudo? Miss Understood es un juego de palabras, en verdad, miss es como señorita y con el guion understood sale misunderstood de incomprendida. Lo tengo tatuado en la mano. Todo viene porque mi padre de pequeño tenía una camiseta de Calimero, que ponía “soy un incomprendido”. Esa camiseta la heredé yo y la llevé de pequeña también, y mi padre siempre me ha dicho que se sentía muy identificado conmigo en ese aspecto. Siempre hemos sido los incomprendidos de la familia.
¿En parte es homenaje a tu padre entonces? Sí. Me lo vio mi padre y me dijo: “Ah, Misunderstood, tú eres como yo”, y nos reímos. Es un concepto muy entre él y yo. Bastante personal, diría.
Es muy nombre drag. Total, la verdad, si yo fuese drag queen, me llamaría Miss Understood.
Explícame la visión de la portada. La portada, básicamente, soy yo con una camiseta que en vez de Chanel pone Chanelo. Me apetecía algo que al verlo dijeras “jajaja, qué gracioso”. Esa camiseta la vi en el Rastro con Yassir y la pedimos para el rodaje. Nos mandaron un montón. Estoy muy contenta.
¿Y la sangre en la nariz? Es algo muy característico mío. Me sangra la nariz desde que soy muy pequeña, no sé si por hormonas, calor o lo que sea.
Me parece bien que esté Thais (Metrika) aquí también para este pequeño throwback… ¿Qué ha pasado con la Queens League? Nos llevamos bien con todas, pero ha sido muy difícil cuadrar con siete personas, equipos, managers, etc. Hemos decidido dar una pausa. Quizás en el futuro vuelva.
Hablando de colaboraciones, ¿cómo has seleccionado los que aparecen en el disco? Fatal… (risas). No sabía quién meter. Trapani me hacía mucha ilusión. Vampi cumple el mismo día, año y hora que yo. Icy Vedo porque me gusta mucho lo que hace y nos llevamos genial.
Me sorprende que no hayas metido a ninguna chavala, la verdad. Quería, pero se me rajaron un par. Lo haré en el futuro. Tampoco quería muchas colaboraciones porque quería que destacase yo.
¿Te lo estás guardando para otra cosa lo de «La Reina del Punto»? El primer EP se llama así. Si hago un álbum de reggaetón puro, será La Reina del Punto. Miss Understood es mi carta de presentación.
¿Hay cosas que aún no te atrevas a decir? Creo que no. En este álbum hay un tema entero sobre mi madre, algo que nunca había hecho. Muchas niñas se sienten identificadas con eso.
¿Y el EP con GlorySixVain? Probablemente salgan los temas sueltos. Le quiero mucho, pero no nos ha cuadrado.
¿Favorita de Miss Understood? “ME ENAMORO DE TODOS Y TODOS DE MÍ” con Trapani.
¿Cuál es tu barra favorita? Una que me dijo Yassir: “Soy una perra inteligente como un border collie”.
¿Tema que más te haya costado hacer? “NI UN RECUERDO CONTIGO”, el único que he escrito. Lo demás es freestyle.
Si este disco fuese un plato, ¿cuál sería y por qué? Una tortilla de patatas.
Yassir:Pff.
¿Por qué? Porque la hago increíble y tengo testigo. Con cebolla, obviamente. Crudita, con texturas. Me queda espectacular. Te lo tengo que hacer.
Cuando tuvo lugar el concierto de Hoke en Vistalegre allá por finales de marzo yo debería de haber publicado una crónica sobre el concierto en este medio. Como muchos sabréis, en lugar de hacer eso, me apresuré a poner un par de tweets sobre lo que me había parecido el show que acabaron causando más revuelo del deseado. Ahí me di cuenta de que hay una conversación mucho más grande detrás de todo esto y que una sencilla crónica para cumplir no sirve para trazar el dibujo que estoy tratando de mostraros con esto. Toca ponerse serios, vamos a sentarnos a hablar como adultos.
Salí desencantado del concierto de Hoke. No es sorpresa para nadie, lo dejé bastante claro en aquellos infames tweets que tantas fatigas me costaron a posteriori. Las razones fueron principalmente la calidad del sonido, el show per se y el precio de las entradas. Los temas no tienen fallo, tanto Tres Creus como BBO me parecen proyectos sobresalientes, pero a la hora de preparar un directo hay mucho más allá de confiar en los temas y lanzar un beso al aire y a donde caiga, hay que dar un show, que por algo se llaman así.
El modelo de directo estándar en el mundo del rap actualmente se encuentra en un punto medio entre la comodidad y la mediocridad, en muchas ocasiones conviviendo estas dos posibilidades. No hablo solo de Hoke, sino de la escena en general. No hay más que pasarse por cualquier festival en el que predominen estos géneros para ver que la variedad de la oferta entre los artistas que componen el cartel suele ser bastante escasa. Parece que no hay interés por invertir algo más de cara a permear en el imaginario colectivo y aportar a este microcosmos de nuestra cultura, el interés se limita a hacer la bolsa y salir por patas.
Es una sensación que lleva mucho tiempo rondando mi cabeza, toda la generación de los últimos 7 años en el rap mainstream español ha llegado a un punto de comodidad en el que saben que tienen un público que les va a respaldar y ya no ven la necesidad de currarse las cosas porque el dinero va a llegar igualmente. Ya no queda nada de ese hambre que les hizo llegar a donde están, o mejor dicho, han perdido el fondo que tenían de chorbo…
Si esta fuese la tónica general en el 100% de los casos pues no nos quedaría más que exhalar un solemne “es lo que hay” y seguir pagando por conciertos a medio fuelle, pero lo cierto es que no es así, todavía hay artistas que cuidan sus directos y tratan de ofrecer algo distinto a la historia de siempre. Desde el obvio Ralphie Choo, que tiene uno de los mejores directos de nuestro país, pasando por artistas más pequeños como Teo Lucadamo, que se vale de su carisma natural y la banda que le acompaña para elevar su obra al siguiente nivel. No es una cuestión de tener más o menos ingresos, porque los dos ejemplos que he puesto son muy dispares en cuanto a su posición actual, pero ambos se las apañan para entregar un trabajo de calidad con lo que tienen a mano. Se pueden hacer las cosas bien.
Fotografía de @cicutafilms
Otro hecho desencadenante que me ha hizo llegar a este punto en el que no estoy dispuesto a tragar más fue sin duda el concierto de diciembre de 2024 de Yung Beef en el mismo Vistalegre. Ya se habló de esto en su día, pero si no sois capaces de dimensionar la importancia de este evento, tened en cuenta que el mayor impacto cultural de un show de Yung Beef hasta entonces era aquel concierto del Primavera Sound de 2018 con Yung Beef subido en una jaula de metal haciendo el cafre, Hakim en modo hypeman pegando berridos ininteligibles y Bad Gyal como cameo haciendo twerk en mitad del show. Nadie se esperaba que una figura tan establecida como Yung Beef diese más que eso, ser un punkarra y demostrar que lo que opinemos le importa bien poco, como ha hecho descuidando su directo en todas las oportunidades que ha tenido a lo largo de su carrera. En esta ocasión de diciembre fue algo totalmente distinto, Yung Beef decidió tomarse su show en serio, y dio un repaso a toda su carrera mientras cantaba al micro en vez de dejar la música sonar. Contaba con una escenografía cambiante que seguía una narrativa, y se respiraba un cuidado y un simbolismo que se grabó en la retina de todos los asistentes. Este concierto costaba menos de treinta euros, pero valía cada céntimo. Un ejemplo de buen hacer que vino de la mano de Velódrome, que se ocupó del aspecto creativo y nos dejó este concierto para la historia.
Este concierto sienta un precedente, tampoco en el sentido de que ahora no se pueda bajar el nivel de esto, sino que si Yung Beef se lo había tomado en serio el resto podían ponerse las pilas también, cada uno a su manera. Obviamente los artistas del panorama tomaron nota de aquel concierto, y por eso hubo conversaciones entre el equipo de Hoke y Velódrome para su Vistalegre que iba a tener lugar tres meses más tarde, aunque al final no llegaron a nada. Y no quiero decir que fue por dejadez, desconozco los motivos reales, pero lo que sí entiendo es que hay una diferencia en la envergadura y el presupuesto de Yung Beef y el de Hoke, que sigue siendo un proyecto independiente y considerablemente más pequeño que el del granadino.
Fotografía de @cicutafilms
Aquí toca abrir otro melón, y es el precio de las entradas. Un inciso importante aquí es que no es solo el equipo de los artistas el que elige el precio total, sino que las tiqueteras suelen inflarlo para maximizar beneficios y cubrir costes. En el caso de Hoke, la entrada suponía unos 45 euros más 5 de gastos de gestión cortesía de LiveNation. Un billete de los naranjas entero para un show que no estaba a la altura de ese precio, pero no os confundáis, todavía no he visto un concierto de rap en España que esté a la altura de ese precio. Parece que todos los puntos negativos del bolo fueron o bien por causas ajenas o factores externos. La inflación es algo que afecta a todos los artistas y ya si seguimos tirando del hilo llega a todos los aspectos de nuestra vida. No podemos escapar de ella, pero volviendo al ejemplo de Yung Beef, donde se podían comprar entradas por 27 euros, se hace complicado entrever la verdad de todo esto.
El hermetismo en el caso de Hoke es otro de los factores que nos llevan a este punto. Si bien yo he podido hablar desde el desconocimiento en el pasado e incluso en este mismo texto, a la hora de contrastar la información nos encontramos con una serie de barreras que nos impiden conocer la verdad. Ya hemos hablado del dinero, pero también hay que hablar del sonido. Todos los artistas que han cantado en el Palacio Vistalegre coinciden en que la acústica es pésima y que tiene una reverberación de seis segundos que no hace más que dar dolores de cabeza a los técnicos, pero por algún motivo se siguen haciendo conciertos teniendo este espacio como una de las principales opciones. En el caso de Hoke fue un concierto reducido de 5000 personas de aforo, mucha grada vacía implica mucho rebote del sonido, así que no paran de acumularse los problemas. Miguel Grimaldo fue el técnico de sonido de este concierto, y días después habló en X sobre los malabares que tuvo que hacer para el momento en el que sacaron una cabina en la que Hoke cantó Moondial.
Este momento de la cabina fue lo más destacable de todo el concierto porque encapsulaba a la perfección lo que es Hoke, esa timidez camuflada de misticismo que necesita privacidad para sacar su talento a relucir, un rollo Clark Kent/Superman bastante simbólico si me preguntan. Hoke rapea bajito, muy bajito, y esto se notaba en comparación a cuando salían colaboraciones como Ergo Pro, que no tiemblan cuando toca soltar berridos. Tampoco se mueve mucho, pero la gente no lo espera. Aquí podríamos entrar al debate de por qué a las artistas femeninas se les exigen coreografías y movimiento para considerar que hacen un buen show mientras que a los masculinos se les aplaude por quedarse tiesos, pero me parece que está muy manido y que tampoco nos lleva a ninguna parte además de ser un argumento muy dogmático.
¿Fue el Vistalegre la tumba de su ambición? Pues tampoco creo que haya que ponerse tan dramáticos, pero con este gran ejemplo quiero hacer una reflexión sobre el estado general de los shows dentro de nuestro gremio. La gente va a ver conciertos por muchos motivos: por compartir con sus amigos, por fomo, para soltar energía, para relajarse, para dejarse llevar y llorar un poquito, pero sobre todo para disfrutar de la música a un nivel superior que el que tienen disponible en sus móviles las veinticuatro horas del día. Creo que como artista todo suma a la hora de crear tu imaginario, no solo las canciones que subes a plataformas, sino tu forma de comunicarte, de vestirte, de interactuar con tus fans, y sobre todo de cómo muestras tu proyecto al gran público. Los conciertos son oportunidades de hacer todo eso y llevarlo al siguiente nivel, pero muchas veces queremos saltar muchos escalones de una sola vez y nos la acabamos pegando, o peor aún, nos quedamos en el mismo escalón para siempre. Como público tenemos en nuestras manos la posibilidad de influir en esta cultura que tanto disfrutamos, y una de las maneras es esperar un mimo y un cuidado cuando estamos pagando por algo. Conformarse y complacer solo nos lleva al estancamiento, a veces hay que pedir o incluso exigir (qué poco me gusta esa palabra) para que todo avance, para que la cultura se mueva y que crezcamos de la mano con ella.
Leo Rizzi se encuentra en plena etapa de, no solamente recoger los merecidos frutos del éxito personal que supone el lanzamiento de un trabajado primer proyecto, titulado “PÁJARO AZUL”, sino de seguir explorando su imaginario, sacando a la luz su versión deluxe y celebrando el lanzamiento en una gira alrededor del mundo. Así que, aprovechando un momento tan especial, y siguiendo el hilo de la atractiva premisa que propone este debut, hemos mantenido una charla con Leo, en la que buscamos responder cuestiones tan interesantes como el desafío de embarcarse en desarrollo de un disco debut, la presión del artista frente a su propio juicio sobre sus obras y lo que supone la existencia de la metafórica ave que le ha servido como título e inspiración.
Fotografía de Leo Rizzi del Imaginario de su Proyecto «Pájaro Azul»
J: Hola Leo, lo primero de todo: ¿Qué tal estás? Acaba de salir el Deluxe de tu álbum «PÁJARO AZUL» y te encuentras ahora mismo en plena gira. Entonces, quería preguntarte ¿Cómo te encuentras ahora mismo respecto a todo esto?
Leo Rizzi: «¡Hola! Muy bien, gracias. Me encuentro bien porque el disco y la gira me están dando un montón de alegrías. Y de alguna manera, sacar el deluxe de mi álbum también es un pequeño refresco para seguir con la promo y no estar hablando todo el rato de las mismas canciones. Así que todo bien.»
Portada del Deluxe del Proyecto Debut de Leo Rizzi «Pájaro Azul»
J: Antes de adentrarnos por completo en materia, me gustaría que hiciéramos una breve introducción sobre ti y tu música, tanto para el que no aún te conozca, como para esos seguidores que aún pueden conocer más de ti. Así que, lo primero, pregunta abierta: ¿Quién es Leo Rizzi?
Leo Rizzi: «Boff, esta pregunta siempre me cuesta un montón, pero diría que Leo Rizzi es un artista inquieto que le motiva la composición y la producción de música, la creación de momentos estéticos y muchas materias del arte en torno a lo evocador y lo simbólico.»
J: Y, ¿Cómo y por qué decidiste embarcarte en el mundo de la música?
Leo Rizzi: «Es raro porque no sé cómo acabé decidiendo que quería ser artista. Fue una cosa que llegó cuando era pequeño, un sentimiento de querer transmitir lo que había encontrado, con una guitarra y mi voz, a los demás, como un científico que ha descubierto algo. Empecé con 12 y con 16 me aventuré a grabar mis primeras canciones en un estudio y sin darme cuenta relativamente estoy aquí.»
J: Hace unos meses, tras 5 años, aproximadamente, lanzando música, te llegó ese preciado momento en la carrera de un artista de lanzar su álbum debut. ¿Cómo es ese momento de decir: ES AHORA, se que estoy listo, así que vamos a trabajar en ello?
Leo Rizzi: «Es una buena pregunta para contestarte con alguna curiosidad. Yo hasta entonces no había sacado un álbum porque no tenía necesidad artística, porque mi forma de consumo giraba en torno a los singles y a las canciones aisladas. Pero me llegó el momento de entender verdaderamente el poder creativo de un disco. Significaba, como autor, darse el lugar a uno mismo para experimentar y expresar desde un imaginario concreto. Y fue ahí cuando me embarqué. En octubre de 2022.»
J: «PÁJARO AZUL» es el nombre de tu disco y por lo que he podido ver, es una referencia al poema del mismo nombre escrito por Ruben Darío. Ahora entraremos más en detalle sobre él, pero primero te quería preguntar: ¿de dónde nace esta idea de homenajear esta obra, e incluso, construir el imaginario conceptual de tu debut en relación a ella?
Leo Rizzi: «El pájaro azul es un símbolo muy presente en la literatura del siglo XX. Aparte de Rubén Darío, lo han utilizado Bukowski y otros autores y autoras. Esta idea me la comparte una amiga poeta que creyó que me iba a resonar.»
J: En el caso de Ruben Dario, él dibujaba a este «Pájaro Azul» como un ser metafórico que vive en la mente de todo artista y que representa la subjetividad y autoexigencia del mismo sobre su propia obra, la cual le atormenta por no llegar a satisfacerle. Entonces, hablando de esta visión subjetiva, yo quería preguntarte: ¿Qué representa para ti, personalmente, ese concepto del «Pájaro Azul»? ¿Lo consideras también como un tormento, o cómo una posible motivación?
Leo Rizzi: «El pájaro azul funciona como un ser que representa la libertad, pero a su vez como un ser prisionero de tu propia mente, como una moneda con sus dos caras. Me pareció interesante porque siempre he sido muy curioso al respecto de este tema, de la meditación, la mente como órgano estúpido que tenemos que entender para que no nos la juegue y este tipo de cosas. Me reconozco como una persona introvertida y defectuosamente reflexiva, que, a veces, ha conectado muy profundamente con la tristeza y ha tenido que lidiar con el pájaro azul. «
Fotografía del Pájaro Conocido Comunmente como «Arrendajo Azul»
Leo Rizzi: «Es algo personal, algo que, como Garcín (el protagonista del cuento de Rubén Darío) necesitaba liberar, pero con una intención de reformular el cuento trágico. Dicho esto, creo que el pájaro azul es algo que puede llevarte a vivir momentos de plena intensidad de manera positiva y a llegar a utopías liberadoras, como también, si no te conoces, puede llevarte a la sombra más grande del ser.»
J: ¿Qué peso consideras que tiene la existencia de este «Pájaro Azul», tanto en tu vida personal, cómo en tu forma de trasladar tus vivencias a tu música?
Leo Rizzi: «A día de hoy ha resultado tener mucho impacto en mi vida personal y profesional. Aunque suene cliché y algo predecible, siento que me he quitado un peso de encima. Soy una persona un poco diferente, estoy más disfrutón y creo que en cuanto a la música se va a notar.»
Fotografía de Leo Rizzi del Imaginario de su Proyecto «Pájaro Azul»
J: Y, generalmente, ¿qué opinión guardas sobre tu propia música? ¿Sueles estar contento con los resultados? O, ¿sueles autoexigirte más de la cuenta?
Leo Rizzi: «Es cierto que, en cuanto a mi música, una vez está fuera, son pocos los temas que vuelvo a escuchar. Pero es verdad que, poco a poco, vivo más en paz con las composiciones, producciones, mezclas, etc., y siento que hace que pueda escucharlas con más disfrute. Aun así, siento que soy una persona bastante autoexigente que seguirá encontrando defectos.»
J: Quizás la diferencia, que se me hace más notoria, entre tu disco y el poema de Ruben Dario, es la forma de aceptar la existencia del «Pájaro Azul». Mientras que la obra de Ruben Dario es trágica, al no contemplar grises, siendo las dos únicas opciones: vivir en la locura por no llegar a aceptar su obra, o dejar morir su carrera como artista como liberación, tu disco es esperanzador, hablando de aprender a conversar con el «Pájaro Azul» para lograr el verdadero equilibrio como artista. Entonces, te quería preguntar ¿cómo ha sido perseguir este equilibro durante el desarrollo del disco, y, si has conseguido alcanzarlo?
Leo Rizzi: «¡Justo! Esta reapropiación del símbolo me pareció súper necesaria. Dotar de grises al pájaro era uno de mis objetivos. Como te contaba antes, la tragedia en muchos de los autores que hablan sobre esta temática está muy presente, por lo que salir de ahí se me hacía un reto. Para ponerte un ejemplo concreto, antes de componer Algo Especial y Zeppelin, el disco terminaba con Desvanecer, cosa que no me dejaba dormir porque era como si el viaje del disco terminara en un punto muy oscuro y sin salidas. Aquí, es donde recupero la importancia del disco como motor creativo, porque había una necesidad de teñir el final de un factor esperanzador y eso fue lo que me llevó a buscar sensaciones como las que encontré en esos dos últimos tracks del disco. Entonces creo que sí, creo que he encontrado un equilibrio entre las luces y sombras en el vuelo del pájaro»
J: Hablando sobre el contenido del disco, me gustaría entrar, obviamente, en uno de los pilares principales: el sonido. Yo no soy ningún experto en poner etiqueta a los géneros musicales y tal, pero siento que el disco sigue una cierta línea, que le suma un gran valor a la cohesión entre canciones que ya encontramos con su lírica. Al ser tu primer álbum, quería saber: ¿cómo ha funcionado la selección, dentro de todos las maquetas que habrán salido en el estudio, de qué canciones entraban en el disco y cuáles quedaban fuera?
Leo Rizzi: «Aquí me gusta poder responderte con cierta distancia y es que creo que hubo un factor bastante limitante que fue: la necesidad de seguir una línea fijando la etiqueta en el pop rock dosmilero anglosajón. Hay muchas canciones que se quedaron fuera por no estar dentro de este universo estético, a día de hoy no sé si para bien o para mal. Aparte de esta cosa estética también entraba un factor de temáticas y de si era “buena canción” o era mediocre. Se compusieron alrededor de 50 canciones y al final quedaron 12 + 1.»
Tracklist del Proyecto «Pájaro Azul» de Leo Rizzi
J: Hemos hablado bastante sobre la principal influencia literaria del disco, pero quería ahondar más y preguntarte sobre algunas otras obras literarias, o quizás canciones o películas que hayan sido de gran importancia en el proceso creativo de PÁJARO AZUL? O, que quizás, nos quieras recomendar a la gente que hemos disfrutado del disco.
Leo Rizzi: «Un libro que sin duda marcó un antes y un después en mi vida y en mi producción artística ha sido “Pensamiento monógamo: terror poliamoroso” de Brigitte Vasallo. Se trata de un desmantelamiento de la monogamia ligado directamente al sistema económico y político. A modo de ensayo, te da una hostia de realidad que a las personas que hemos tenido experiencias de emigración y adaptación necesitamos. Pero no solo para nosotras sino también para todo el mundo, lejos de plantear romper con el romanticismo, el amor de pareja o lo que sea que entiendas como monogamia, te cuenta cómo hay ciertas tendencias políticas que hay que cuestionar. Creo, que si se ha filtrado “poco” de la parte política en el disco ha sido por dos factores: la dificultad para articular este discurso en canciones y la presencia de una discográfica que tampoco digamos que propicia que hables con lenguaje político.»
Portada del Libro «Pensamiento monógamo terror poliamoroso» de Brigitte Vasallo.
Leo Rizzi: «A nivel musical, me han inspirado bandas como Coldplay, Soda Stereo, Almendra, Keane y artistas como Billie Eilish, 070 Shake entre otras.»
J: Ahora, habiendo salido el disco, su deluxe, y encontrándote en mitad de la gira de «Pájaro Azul», con paradas por toda España y Latinoamérica, hay muchos ojos puestos en ti. Y, no te voy a preguntar ya por lo siguiente que viene, porque soy de los partidarios de que hay que reposar el arte. Pero me molaría saber, ¿si hay algún frente nuevo que te molaría explorar de cara a este año? Una temática, algún estilo musical que te esté molando ahora, o quizás, algo que no tenga que ver con la música.
Leo Rizzi: «La verdad es que llevo algo más de un año preparando lo que sigue. Como te he dicho antes, estoy más disfrutón, tanto, que me voy a permitir unos funkies, unos souls, unos folks y lo que salga. Como diría Nebulosa: «Estoy en un buen momento». En cuanto a las temáticas, pues de lo que me apetezca hablar. Ocurrencias que me encuentro por la calle al estilo Miguel Noguera. Este es un poco el rollo.»
J: Por último, ¿algún consejo o mensaje que te gustaría dar a los lectores que estén comenzando en cualquier disciplina artística, que les ayude a combatir estos temas, de los que hemos hablado, como la frustración o el sobrepensamiento?
Leo Rizzi: «Para el o la lectora que esté empezando una disciplina artística les podría aconsejar que no piensen y hagan, que tengan un buen banco de referencias y que se mantengan en movimiento. El movimiento es arte, la quietud y el onanismo no es nada.»
Portada del Trailer del Proyecto «Pájaro Azul» de Leo Rizzi
Dicen que las grandes ideas nacen en los lugares más inesperados, y El Balcón es el claro ejemplo. ¿Quién se imaginaría que una simple barandilla en plena calle Pez, en Malasaña, acabaría convirtiéndose en el escenario musical más original de Madrid?
Todo comenzó como una improvisación, como suelen arrancar las mejores historias. Un día, un grupo de amigos —Adri, Marina, Edu, Nacho, Manu, Eva y Dani— decidió cambiar el salón por El Balcón, sacar la guitarra, enchufar un micro y tocar para quien quisiera escuchar. Lo que parecía un concierto casual entre colegas acabó siendo una live session que sorprendió a todos los que paseaban por la zona.
El Balcón como plataforma musical cercana y sin filtros
El Balcón es justo eso que estás imaginando: un proyecto musical casero, auténtico y sin artificios, donde los artistas tocan desde lo alto, directo al corazón del barrio.
Inspirado en el concepto de Tiny Desk, pero con el alma castiza de Malasaña, esta propuesta nace con un propósito claro: dar visibilidad a músicos emergentes y recuperar esa costumbre de parar, mirar hacia arriba… y dejar que la música te abrace desde un balcón.
¿Por qué el símbolo de el balcón?
En su video de presentación, sus creadores nos hablaban de la cantidad de balcones icónicos que han marcado nuestras vidas (aunque sea en la ficción). Desde Desayuno con diamantes hasta Friends, pasando por revoluciones, bodas y confesiones románticas… El balcón siempre ha sido testigo de momentos importantes. Ahora, también lo es de un renacimiento cultural en pleno corazón de Madrid.
El Balcón es una forma nueva de vivir la música, sí, pero también de vivir el barrio, de reconectar con lo que nos rodea. En tiempos donde todo parece diseñado para consumir sin pensar, aquí se propone lo contrario: parar, escuchar y compartir.
Desayuno con diamantes, Blake Edwards (1963)
El encanto de lo espontáneo
Una de las cosas que más llama la atención de El Balcón es su capacidad para hacer de lo cotidiano algo extraordinario. La espontaneidad es su seña de identidad. Que se cuele un claxon, una voz de fondo o el viento moviendo las hojas… No existe ningún tipo de postproducción. Lo que ves y oyes, es lo que hay.
El Balcón es un grito musical contra la velocidad y la desconexión que invaden nuestras ciudades. Se trata de conseguir que la gente se pare, que escuche y que sienta. En una época donde lo efímero reina, estos chicos apuestan por lo duradero, por los conciertos de 13 minutos que te dejan huella, por artistas que cantan desde las entrañas. Y todo eso, desde la barandilla de una casa en Malasaña.
Lo mejor de todo es que, lo que empieza en la calle Pez, no se queda ahí: las sesiones se graban desde el balcón de enfrente (gracias a un vecino solidario comprometido también con el proyecto) y se suben a plataformas digitales para que todo el mundo pueda disfrutar de esta experiencia única.
Y lo que viene…
Puede que El Balcón sea aún un proyecto pequeño, pero ya han conseguido subir a ese escenario improvisado a Azuleja, Nu?, Teo Planell, Roy Borland y Jimena Amarillo.
Aunque sus sueños son grandes, sus creadores van paso a paso. Sin prisa pero con mucha ilusión porque se trata de cuidar el alma del proyecto.
Así que ya lo sabes: si algún día te das una vuelta por Malasaña, mira hacia arriba. Tal vez escuches una guitarra, una voz dulce o unos acordes que te inviten a parar. Quizá sea El Balcón, regalándote un pedazo de magia musical en medio del ruido de la ciudad.
Porque entre el cielo y el suelo, hay algo más que cemento y ladrillos. Hay música. Hay comunidad. Hay vida. Hay El Balcónde Calle Pez.
Bon Calso inaugura la Temporada 2025 de la iniciativa primaveral de conciertos ‘Sound Isidro’ con un doblete madrileño en la gira de su más reciente disco ‘Número 7’, llenando de energía, temazos y muchas sorpresas la, ya habitual, en su carrera y en la nuestra, Sala But.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Siempre que alguien me pregunta cuál es el artista que más veces he podido ver en directo, uno de los primeros nombres que se me viene a la cabeza (llegando a igualar el contador de Andy y Lucas, La Hungara y alguno más, que casi anualmente vienen a cantar a las fiestas de mi pueblo) es Bon Calso. Y es que el artista madrileño lleva manteniéndose en el foco de mi radar, y el de muchos de los conocedores del urbano español que nos estén leyendo, ya unos cuantos años, gracias a una secuencia de cuatro álbumes de tal atractivo que me ha llevado a sentirme en la necesidad de acudir a cada una de sus respectivas giras.
‘OUTTA MY HEAD’, ‘Love Me Not’, ‘OUTTA CONTROL’ y ‘Número 7’. Aún con poco tiempo de separación entre sus lanzamientos, cada uno de estos proyectos supo encontrar esa pieza que volvía a dotar de frescura la fórmula de Bon Calso. Ya fuera la introspección de su debut en el largo, la sensibilidad del proyecto que le prosiguió ese mismo año, la autoconfianza obtenida tras un año de reflexiones y éxitos con el tercero o la madurez de una esencia prometedora en este más reciente disco, siempre ha habido un detalle que, dentro de una música que muchos ya conocíamos, ha sabido evolucionar a la par que todos nosotros, para seguir acompañándonos en nuestro camino.
Captura de Pantalla de los Últimos 4 Proyectos de Bon Calso (Spotify)
Es por esto que cada show de Bon Calso ha servido como una especie de checkpoint en mi vida. Un momento en el que me paro a reflexionar, no solo sobre la evolución del artista respecto a su proyecto anterior, sino también sobre cómo ha cambiado mi forma de pensar, mi percepción sobre el arte, mis gustos e incluso mi vida desde entonces (algo así como la tradición de Billie Eilish en Vanity Fair). Así que, cómo no podía ser menos, aquí estoy, esta vez, listo para dejar constancia en un texto de mi experiencia en el show del tour de ‘Número 7’ de Bon Calso.
Obertura: Una (Canción) Para Todos, y Todos Para Uno (Bon Calso).
El Show, como no podía ser de otra forma, comenzó dando prioridad a esa novedad y frescura que Bon Calso tenía para mostrarnos este año, y así nos lo dejó saber el simple, pero inteligente, detallito de una peculiar cuenta atrás, que se detuvo en el momento de llegar al ‘Número 7’. Así, ‘DetoXXX’ se abrió paso entre la gente, dando el pistoletazo de salida con un primer pogo a un comienzo de noche que no le faltaría ni un ápice de intensidad.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Y es que ese primer pogo se convirtió en un segundo y un tercero, y me atrevería a decir que innumerables más, que realmente se podrían contar como uno solo muy extenso, tanto en tiempo como en espacio, ya que el agujero negro que se apoderaba de la sala, que atraía a los asistentes hacia su interior y del que no se podía escapar, no se cerró en ningún momento. Y normal. Esto es lo que ocurre cuando la elección de canciones para calentar a un público, impaciente de ser calentado, se compone de bombazos como ‘PLAYBOY’, ‘AHA’ y ‘FREAKY’ con la aparición de West Dubai.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Alguno se habrá asustado leyendo esta información. ¡¿AGUJERO NEGRO?! ¡¿NO SE PUEDE ESCAPAR?! Tranquilos, que como buen artista versátil que fue nuestro anfitrión, sabréis que siempre deja tiempo para disfrutar de otro tipo de sensaciones. Y eso es lo que más mola. Si te apetecía bailar, ‘FLORENCIA’ o ‘West Side Story’ con Aleesha motivaban a sacar tu lado más disfrutón. Si, por el contrario, estabas algo decaído o decaída por desamor, ‘Ojalá’ o ‘Que Te Vaya Bonito’ estaban ahí para ayudarte a liberar. Y, si en cambio necesitabas un empujoncito para seguir adelante y empoderarte al máximo, podías lanzar con todas tus fuerzas un ‘Pow Pow Pow’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Así, este inicio de concierto demostró que un concierto de Bon Calso puede ser una experiencia disfrutable para todos. Si eres un fan nuevo y piensas que no vas a saberte ni una, ERROR. Si, por el contrario, eres un fan antiguo y piensas que no va a cantar ninguna de las que ya te sabes, ERROR. Quizás, ¿estás enérgico y piensas que va a ser todo llorar? ERROR. Y, ¿estás sensible y piensas que va a ser todo saltar? ERROR. Disfrutes lo que disfrutes, no lo pienses, ve y disfrútalo. (A no ser que no disfrutes de Bon Calso. Entonces… igual sí que este concierto no es lo tuyo. ¿Creo que es obvio, no? Peeeero, eso no puede ser posible. Ve igualmente, te acabará gustando).
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Desarrollo: Una Alineación Digna de 11 Titular Presenta ‘Número 7’.
Después de entrar en calor, con un deleite para cada uno de los diferentes miembros del público, Bon Calso vino a demostrar que su nuevo proyecto tenía un amplio potencial de directo. ‘Número 7’ ha dado vida a un Bon Calso con más ganas de experimentar, dándole un gran peso a las instrumentales dentro del proyecto, que se hicieron notar en el concierto con canciones como ‘Baccarat Rouge 540’, ‘Héroe’ y ‘seis nueve’ y sobre todo, ahora que ha encontrado un sonido identificativo con el que se siente cómodo, con muchas ganas de abrirse a colaborar.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
‘Número 7’ puede ser el proyecto con las colaboraciones más numerosas y sólidas de la carrera de Bon Calso, y así se pudo ver y escuchar durante todo el desarrollo del show. Desde la aparición de esas nuevas promesas (como hace no tantos años lo fue Bon Calso, y que ya comienzan a hacerse un nombre en la escena gracias a oportunidades como esta), como son Superreservao haciendo su aparición para interpretar ‘via Maffia’ y Guxo, con ‘I’LL TAKE CARE’, hasta la involucración de artistas de gran renombre como son Diego 900, subiendo al escenario para mostrarnos ‘EL PR€CIO’ y L’Haine con la ‘calma’, Aleesha interpretando su ‘West Side Story’ y Enry-K para ‘DAWG!’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Pero sí, yo (en mi humilde opinión) me tengo que quedar con dos de estas participaciones dentro del concierto, estas son las de Juicy BAE y mvrk. Para mí, dos personas que se adueñan del lugar cada vez que aparecen en un escenario, aunque no sea su propio show, gracias a la monumental presencia escénica de la que disponen. Y por supuesto, por el nivel de calidad de los temazos que manejan.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Y es que, ¿cómo no iban a ser mis favoritos cuando nos brindaron verdaderos bangers como ‘ANTES DE QUE TÚ ME QUIERAS’ y ‘N¥’? Y por lo que pude ver en las reacciones del público, no fui el único.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Cierre: Bon Calso y La Orden del Remix (de los Nuevos Clásicos).
Para ponerle el broche de oro a un show de categoría, Bon Calso tenía guardados algunos ases sobre la manga. Algunos venían siendo muy esperados por muchos desde el comienzo del concierto, como era el momento en el que la oscuridad de la sala se llenara de ‘Estrellas’ (o flashes de móvil) para disfrutar en sintonía su canción más conocida. Pero, cuando todo parecía haber terminado, y todo el mundo gritaba «¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!», como es costumbre en todo buen concierto, sabiendo que todavía queda una canción más, Bon Calso volvió a aparecer con no una, ni dos, sino tres regalos más.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Hace unos instantes, os hablé de la tremenda alineación con la que contó el concierto, asemejándola a un 11 titular de un partido de fútbol. Y si nos ponemos a contar, sumando al propio Bon Calso, la aparición de West Dubai con su colaboración en ‘OUTTA CONTROL’ y los OCHO colaboradores de ‘Número 7’, dan… Efectivamente, diez. Esto no podía quedar así, y la gente lo sabía. Hacía falta un 11. Y quién si no mejor, para tomar el puesto de delantero centro y meter el gol decisivo en el minuto 90, que el mismísimo alma de la fiesta allá donde va: Mda, que apareció, haciendo que la gente se subiera por las paredes (cosa que él hizo de forma literal) al cantar la mítica ‘Pornstar’ de ‘OUTTA MY HEAD’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Por último, Bon Calso se encargó de que la fiesta no frenara ni en los momentos finales, llevando la emoción (y los pogos) a todo lo alto con dos remixes bien cañeros de dos de sus mayores temazos, ya considerados nuevos clásicos: ‘Don’t Cry’ y, por supuesto, ‘Estrellas’.
Fotografía del Show de Bon Calso en Madrid en el Tour de ‘Numero 7’. Por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Conclusión: Otro Tanto Para el Marcador (+1).
Como he ido desarrollando a lo largo del artículo, puedo decir que un año más, he notado una mejoría y madurez en la mayor parte de aspectos del show de Bon Calso, que acompaña a la también notable en su música. En este caso, la importancia de las instrumentales y remixes, y por supuesto, la personificación de la bonita sensación de comunidad que se ha generado dentro de la escena, fueron los detalles que más denotaron su presencia durante el show y lograron que, en una ocasión más, mereciera la pena asistir a la gira de Bon Calso.
Cartel Promocional de las Fechas del Tour de ‘Número 7’ de Bon Calso en All Nighters (@allnightersprod)
El pasado fin de semana del 5 y 6 de abril se celebró, en IFEMA Madrid, la sexta edición de Scrapworld, la feria de moda urbana más relevante de nuestro país, la cual contó con más de 75 stands pertenecientes a las más prometedoras marcas de ropa nacional. Entre ellos, pudimos ver, desde nombres más asentados como M***shakes, Scuffers, COLD CULTURE, Fake Gods y Dame Après Paris, hasta joyas emergentes como AILE, FRONT ROW, Bessel Friends y Xanthism, que acumulaban filas y filas de personas deseosas de conseguir las prendas del momento.
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Pero aun siendo la moda el foco principal del proyecto organizado por Carlos Martín «ByCalitos», Miguel Antón y Juan Villegas, desde hace años, el evento ha buscado funcionar, no solo como un lugar de reunión para amantes de la moda, sino también como un escaparate para todo tipo de cultura. Y así lo demostró, siendo, un año más, uno de los puntos más fuertes del evento, su apartado musical.
En 2024, Scrapworld ya apostó por añadir a su evento un escenario donde, durante sus dos jornadas de duración, subirían algunos de los artistas que comenzaban a sonar con más fuerza en la escena española, tales como Ralphie Choo, Hoke y Bon Calso. Este año, no podía ser menos, y la gente lo sabía. Desde que se anunció la programación y cartel del Scrapworld 2025, la música fue una de las motivaciones principales para un gran sector de los asistentes, para lanzarse a adquirir su entrada. Qué, ¿por qué? Ahora mismo lo veréis.
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
DÍA 1: Reggaeton Antiguo, Una Oda a España y el Brillo del Golden Boy.
La primera jornada dio comienzo con mucho sazón, batería y reggaeton, dando el pistoletazo de salida y el llamamiento perfecto al nuevo y titánico escenario principal para los primeros visitantes del evento, con tres de los mayores referentes nacionales actuales de dicho estilo musical: El Bugg, Raul Clyde y Metrika, algunos de los cuales, haciendo honor al evento, repartieron merchandising entre el público y contaban con sus respectivos stands de moda dentro del evento.
El Bugg fue el encargado de atraer a los primeros conocedores de la corchea, que esperaban ansiosos a poder demostrar esa pasión que tanto ha generado el pegadizo estribillo de «California», y algunos curiosos, que si no conocían su música previamente, ahora no podrán dejar de escucharle después de darle todo al ritmo de «Swiper no robes». Y es que, es inevitable no moverse con ese HIT, que tras año y medio desde su lanzamiento, aún sigue afianzando nuevos oyentes.
Diferente, y, en mi opinión, muy original, fue la propuesta de show de Raul Clyde, uno de los nombres más sonados del evento, que, tras haber petado el Vistalegre una semana antes, haciendo regresar al gran público de Madrid al 2014 con sus mayores éxitos, decidió elegir para el Scrapworld otro setlist algo más único y personal, para seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: encontrar la frescura en la nostalgia.
Y es que, la mayor parte de este nuevo show se conformó de versiones de los mayores clásicos del Reggaeton, que tanto inspiraron a Raul a hacer su propia música, como lo son «No Dice Na» de Ñengo Flow, «Me prefieres a mí» de Arcángel, «Tropical» de La Mafia del Amor e «Imaginaste» de Jhay Cortez. Fue algo que, yo, no sabía que necesitaba. Pero wow, cómo lo disfruté.
Para dar cierre al ciclo reggaetonero, contamos con la presencia del imponente y explícito don de performance de «La Madre Fundadora». Vestida de túnica negra y acompañada de un culto de bailarinas que rodeaban y adoraban su figura, Metrika puso a perrear hasta abajo a su público de fieles, al ritmo de canciones como «Al Gimnasio en Tacones», «Lip Combo» con la aparición estelar de L0rna, y su más reciente «DIVA DEL INFIERNO».
Tras este explosivo comienzo, acompañado además de algunos DJ Sets de Tony Roig, Gideo y Rata de Internet que pusieron banda sonora a nuestras visitas y compras por la micrópolis de la moda, Atlantic Records vino a recordarnos que, en este lugar, no había tiempo para descansos.
Y es que, la conocida discográfica preparó su propia iniciativa dentro del Scrapworld, donde, desde su stand lleno de discos de vinilo y merchandising, nos darían la oportunidad de presenciar algunos conciertos y DJ Sets extra de sus invitados sorpresa, siendo los de este primer día de evento, Albany, estrenando en directo su recién horneado nuevo álbum, «ESTABA ESCRITO» y Sneaky Wh, mostrándonos esos tantos hits del momento que ha sido responsable de producir.
Y, cuando parecía que ya estaba todo el Reggaeton vendido, todavía quedaba el show de la más reciente promesa canaria del género: Lucho RK. Hits de su EP «QUIEN ESTÁ AQUÍ», como «Esos Ojitos» y «AIAIAI», y el más reciente single «ACELERÁ» cada vez nos acercan más al verano, y su presencia en Scrapworld fue un gran inicio de buena cara al buen tiempo.
Fotografía del Concierto de Lucho RK en Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Así, y tras un DJ Set a manos de la leyenda del Hip Hop, Chirie Vegas, llegó el momento de uno de los conciertos más esperados de todas las ediciones de Scrapworld. Y es que, el fenómeno Bb Trickz no es para menos. Minutos antes, las famosas camisetas con su cara volaban como la espuma en su stand, y una extensa multitud pillaba hueco frente al escenario para no perderse el teteo.
De repente, llegó el momento y Bb Trickz apareció al ritmo del himno nacional para demostrar, con su escenografía provocativa, qué, quien si no ella, tiene el título de «La Más Mala de España». Mucho Dembow, mucho Trap y algún que otro adelanto de su próximo EP pusieron el ritmo más disfrutón a la tarde del día inicial de Scrapworld. Yo, personalmente, me lo pasé como un niño.
Por último, para poner el broche de oro a un día musical increíble, era el turno del mismísimo Golden Boy. El chaval que, en el último año, ha pasado de ser artista emergente a ser todo un cabeza de cartel. Estoy hablando, cómo no, de Mvrk.
No sé cómo, ni por qué, aún no había conseguido verle en directo, pero la vida al fin me puso allí, y yo estaba dispuesto a desatar toda mi ilusión. Y por lo que se vio, todo el Scrapworld también. Temas, ya considerados, himnos como «Como enamorarme», «Algo nos olíamos» y «HOT!», y la presencia de superestrella de Mvrk en el escenario, lograron poner a todo el pabellón a cantar y a hacer pogos como locos, aún llevando grandes cantidades de tiempo de movimiento a las espaldas. Todo un chute de adrenalina, que aun cayendo ya la noche, nos dejó con ganas de más. Y por eso…
Fotografía del Concierto de Mvrk en Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
DÍA 2: Mucho Fútbol, La BoyBand del Momento y un Ending (Mágico).
Hay quien pensaría que disponer de una alineación tan legendaria, como la de esa primera jornada, era un suceso irrepetible, pero los afortunados que pudimos acudir a este segundo día de evento, pudimos comprobar que Scrapworld aún tenía guardada una selección digna de La Roja de 2010, que como mínimo, igualaba en calidad a la primera. Y, ahora lo vais a ver.
Hablando de equipos históricos, quién mejor para introducir este día que la persona con más conocimiento sobre deporte de nuestra música, el cual, mediante su rap, igual te lanza un dato sobre la liga turca de fútbol que te hace recordar la magia de un jugador olvidado hace varias décadas. Este es Midas Alonso, y fue el encargado de dar el primer recital, donde rapeó sin pausa las extensas letras de canciones como «Brixton», «Tutankamon» y «FIFA Street», mientras algunos de los asistentes le hacían honor echándose unos pases de un lado al otro de la pista.
Al terminar, tu obligación era moverte igual de rápido que Micky Van De Ven hacia el stand de Atlantic Records si no te querías perder a su próximo invitado sorpresa. Ahora, era el turno del futuro de la música urbana de Canarias, contando con el DJ Set de Young P, productor de temazos como «1STEP» de Lucho RK, y el concierto de IBRA, que salió a darlo todo, mostrando al mundo el potencial de su nuevo EP «EL BARRANCO DE LA NIEBLA», con actuaciones como la de «PLACES + FACES» junto a J Battle.
Continuando, ¿se acuerdan de que el día anterior tuvo una muy buena dosis del mejor Reggaeton nacional? Pues este día no podía ser menos, y la tarde continuó con los conciertos de dos grandes talentos, que, de hecho, son grandes amigos y colaboradores entre sí, como son John Pollõn y C Marí, poniendo a todo el mundo de buena vibra con hits muy aclamados como «Miente» y «Contacto».
Entre conciertos, como no podía ser de otra forma, la música no se detuvo ni por un momento gracias a la participación de DJs como Vanessa C, 190 y, por último, Delore, que estuvo calentando el ambiente en el escenario para la llegada del concierto con más energía de todo el evento. ¿Os podéis imaginar quiénes fueron los responsables de poner patas arriba el IFEMA como pocos lo han hecho?
Fotografía del Scrapworld 2025 en IFEMA (Madrid)
Efectivamente, estoy hablando de DISOBEY. Y es que, además de poseer uno de los stands con más concurrencia de todo el pabellón, también dieron el show con más asistentes, y, sobre todo, pogos, del evento. Tras un tráiler digno de una película de Los Vengadores, los gritos que emanaban en el momento en que yyy891, 8belial, roomtrash6 y cybernene aparecieron en el escenario demostraron que el fenómeno BoyBand ha vuelto, y con más fuerza que nunca.
Escuchamos, desde los temas grupales más dopamínicos como «RIRI», «DISOBEY ANTHEM», «ENVIDIA», hasta los que muchos catalogarían como el tema del año y la nueva definición de verano en el diccionario castellano, «Orilla» de 8belial y Bad Gyal. Y podría seguir mencionando cada una de las canciones que sonaron, pero seguro que ya las conocéis todas.
Con el nivel de combustible por las nubes, ya no había vuelta atrás. Llegaba el turno de los artistas más Pop del cartel. De esos, que suenan cada mañana en la radio y cada noche en las discotecas de todo el país. Esos, que hasta, los padres que iban a acompañar a sus hijos al evento, sin saber el nombre de estos artistas, se sabían sus canciones de memoria. Estos fueron Camin, de la mano de Atlantic Records como último artista sorpresa, responsable de canciones como «34 Amor y Mafia» y RVFV, que puso a cantar a familias enteras temas como «Mi Luz» y «Mami».
Así, llegamos al final, y con el concierto más esperado por muchos de todo Scrapworld. Y no es para menos, ya que el responsable de dar cierre al evento este 2025, fue ni más ni menos, que Sticky M.A, uno de los artistas que, con razón, han generado más fanatismo a lo largo de la historia de la música urbana de nuestro país. Al igual que cuando esperamos un nuevo álbum por su parte, el comienzo de su show también se hizo de rogar, pero al contrario de bajarnos el ánimo, nos mantuvo aún con más ganas de esa traca final, que, al ritmo de clásicos como «Diablo» y «TKM», dio al evento un «Ending (Mágico)».
Estoy seguro de que, sí acudiste al evento, y tuviste la oportunidad de disfrutar de algunos de estos conciertos, opinarás igual que yo, al decir que, un año más, la selección musical gourmet de Scrapworld se lleva una calificación de éxito absoluto. Yo, personalmente, ya me encuentro con ganas de descubrir qué nos tendrán preparado para el próximo año. Y no cabe duda de que estaré allí para descubrirlo. ¿Te apuntas?