La Riviera, templo de la música en la aorta de la capital, acoge por segunda vez a uno de los
artistas más notorios del rap en español. Laureado por grandes compañeros de oficio y
respetado por miles de “hiphop-heads”, Dano ha logrado tejer un vínculo generacional entre
adultos y jóvenes.
Su repertorio de referencias aborda desde Gil Scott-Heron hasta TikTok, lo que ha acercado su música a gente muy distinta, solo hacía falta pasearse por la puerta de la sala. De chavales con la equipación del Inter de Milán a padres con sus hijos llevando merchandising de RapSolo. El ambiente era variado pero se sentía como una pequeña comuna de fanáticos del MPC y la ropa de Nautica.
El escenario se sentía sobrio, sin ornamentos ni escenografía muy notoria. En lo personal no me preocupó; ya he visto varias veces a Dano y no ha necesitado visuales impactantes o llenar el escenario con cartón piedra para remarcar su actuación. Borirock, el rapero de Boston, sorprendió sabiendo afianzarse en un escenario muy extenso con un público desconocido para él.
El papel del telonero es complicado, pero también es un foco de exposición que puede abrirte a un público que no te habría descubierto de otra manera. Por suerte, el bueno de Bori supo poner sus cartas en la mesa y encandilar a un público que no dudaba en tenderle la mano. Me hizo buscar su perfil en Youtube para escucharle en un futuro, y considero que no hay mejor desenlace que ese para un telonero.

Fotografía @gtripodo
La llegada del argentino era inminente, ya se palpaba en el ambiente (escribir sobre Dano me fuerza a crear pareados, pido disculpas).
Con la llegada del inmortal Dj Swet y el contacto de la aguja con el vinilo se dio el pistoletazo de salida al concierto.
Sonaba Magic Vac, el tema con el que abre su último disco Nuevos Trapos. El “drumless” que ya se siente uno de los hitos de la carrera del rapero resultó ser la manera perfecta de abrir el bolo. Fue con la salida de Dano que recordé por qué la gente viene a verle una y otra vez: vestido como siempre (esa camisa de Casino atemporal y su gorra habitual) pero con ese caminar y actitud de alguien que ya ha pisado decenas de escenarios. Entiende perfectamente cuándo interactuar con el público, qué descansos tomar y cómo reconocer a todos los artistas que pasaron por el escenario.

Fotografía @gtripodo
Y es que aquello fue una fiesta del rap y un recordatorio para todos de que es un género que nunca desaparecerá. Desde artistas ya asentados como Johnny Doc con su Vividor hasta cantantes emergentes que están comenzando a despegar como Lua De Santana, quien salió para deleitarnos con su verso en Notorio. A destacar entre las colaboraciones la aparición del estelar Escandaloso Expósito, quien ya se siente un cameo necesario en todos los conciertos de Dano. Con su saxofón pintó la sala de sensualidad y elegancia como solo él puede. La presencia de DJ Swet siempre acentúa el concierto y te hace sentir dentro de una fiesta de rap en Queens. Su maestría sobre los platos y el talento para transicionar entre canciones hizo que me quedase embobado mirando al fondo del escenario.
En el concierto hubieron “nuevos trapos”, pero no faltaron sus greatest hits: desde joyas de Istmo como Lenguaje Roto de la mano de Israel B o De la Mano, quizás el momento más especial de la noche en el que Dano desempolvó la MPC de Lex Luthorz y logró que el público participase como si fuese un botón más de la máquina. De su última mixtape, El Hombre Hace Planes Dios se Ríe, cantó la que considero que es de sus canciones más célebres, Con Billetes. Fue uno de los momentos del bolo en el que más cercano sentí al público.

Fotografía @gtripodo
El final fue algo agridulce (así me lo describió un chico a la salida de la sala), debido a un parón algo anticlimático en los últimos minutos. Cuando volvieron a lo que parecía un último tema (el público llevaba un largo rato coreando “otra, otra”), Dano sorprendió a toda La Riviera con un acto final con instrumentos en directo (Hoss Benítez a la batería y Dj Swet a los platos), una versión más movida de Gold Chains y la presencia del inigualable Escandaloso Expósito para cerrar con Gaviotas.
Dano sigue abriendo nuevos frentes, jugando con la música y peleando contra el paso del tiempo y la brecha generacional en el rap, cada vez más presente. Sus conciertos y su discografía son el ejemplo más vivo de que el hip-hop es una herramienta, un sello cultural que sigue latente en los corazones de jubilados y niños, la música que lleva acompañándonos a muchos desde que nacimos. Esperemos que, en un futuro no muy lejano, podamos volver a verle pasearse por tarimas como solo él sabe.

Fotografía @gtripodo

