AUSIAS | LA IMPORTANCIA DE DISFRUTAR

Contenido publicado en el print #001 de Calle52 Magazine.

Ausias Pérez lleva más de dos décadas diseñando, creando y transformando. Empezó pintando graffiti en Alzira, se movió entre Madrid y Barcelona y terminó encontrando su centro creativo en casa, Valencia, donde dirige T.O.T, un estudio que funciona más como una crew que como una agencia. Lo suyo no es el culto al ego, sino el trabajo colectivo. Puso su nombre a un lado para que el estudio creciera con los suyos, y desde ahí se ha convertido en uno de los creativos más influyentes ,y respetados, del nuevo diseño español. En sus palabras, T.O.T es alquimia: convertir cervezas en detergentes, discos en satélites, ideas en cultura visual.

Desde proyectos recientes con Quevedo o Hoke, hasta marcas propias que están por llegar, lo que mueve a Ausias no es la perfección, sino el impacto. Su diseño busca crear cosas que conecten de verdad con la gente siendo bold, directas y con alma.

En esta conversación hablamos sobre el valor del craft, la ética en la inteligencia artificial, cómo liderar desde la empatía y por qué, para él, el mejor consejo profesional sigue siendo el que le dio su padre: «pásatelo bien».

¿Por qué de qué sirve vivir sin disfrutar de la vida?

Ausias en T.O.T Studio por Alberto Noriega

Me gustaría que te presentaras, dijeras tu nombre, origen y tu profesión.

Mi nombre está claro, me llamo Ausias Pérez y es mi nombre real porque todo el mundo me dice ¿pero es tu nombre?

Nací en Alzira, en Valencia, en un pueblo que está al sur de Valencia. He estado entre Madrid y Barcelona durante diez años y ahora que ya he visto el momento donde el estudio podía funcionar desde Valencia, tenía muchas ganas de volver a casa y he vuelto.

Ahora mismo mi trabajo es ser director creativo en T.O.T, mi estudio. Trabajo con el equipo, ayudando a dar visión a los proyectos, dirigiendo creativamente y también abriendo negocio. Soy quien se encarga de atraer nuevos clientes.

He sido diseñador, artista, he diseñado tipografías, entre otras muchas cosas. Empecé hace veinticinco años pintando graffiti y hace unos veinte diseñando. Siempre he podido ganarme la vida con lo que hago y con lo que he aprendido por mi cuenta. Tuve mi primer estudio con Felipe Pantone a los veintitrés. Salvo dos años en publi, he trabajado como freelance a nivel internacional durante mucho tiempo.

Hace cinco años abrí el estudio porque los proyectos ya tenían mucha dimensión, y porque el tipo de trabajo que yo quería hacer —crear marcas— no podía hacerlo solo. Antes me llamaban agencias de Estados Unidos, de Nueva York, para hacer campañas. Me metía a currar por días, cobraba un dineral, pero el trabajo duraba poco: tres meses de curro y mucha inversión para que la campaña estuviera en el aire un mes. Era todo muy efímero, con procesos rápidos, jerarquías fuertes y poca sensación de permanencia o relevancia.

Al empezar a crear marcas me di cuenta de que duran más, generan más atención, y entendí que eso era lo que debía hacer: algo más importante, con impacto real.

¿Si empezaras tu carrera en la época que vivimos ¿cómo afrontarías todo ahora?

Probablemente utilizaría la misma filosofía que he utilizado siempre, que es intentar hacer lo que más me divierte y hacer algo que me hace feliz. Soy un privilegiado por decir esto, porque no fijarse en la pasta significa que puedes, pero eso hace que tú pongas el foco en lo importante, que es hacer algo que mola.

Si empezara ahora, pues a lo mejor… claro, cuando yo empecé, por ejemplo, hacer una marca independiente era algo impensable, todo el mundo fracasaba. Ahora tengo gente cercana, como por ejemplo Nil Ojeda, que flipas con su marca, ¿sabes?

O el mundo de la música. Cuando empecé, no daba dinero. Mis amigos que hacían música se comían los mocos y ahora mis amigos que hacen música ganan mucho dinero, como Martí, por ejemplo.      Al final, lo que hacemos los creativos, los artistas, los diseñadores, es contar ideas a través de un lenguaje. Y cada uno tiene un lenguaje favorito.

En mi caso, yo creo que el lenguaje que me interesa tiene que ver con mi bagaje cultural y con lo curioso que soy y lo que me ha ido gustando de lo que yo veo en mi día a día, que es la tipografía, la música, el diseño, la gráfica que hay por ahí…

Entonces yo creo que eso no hubiera cambiado y me hubiera hecho dedicarme a lo mismo, que es a utilizar ese lenguaje para contar mis ideas. Pero al final es lo mismo. Yo me dedico a vender ideas y las canalizo a través de un canal, que es el diseño.

¿Es decir, mantener tu esencia, ¿no?

Bueno, yo creo que es intentar pasártelo bien con lo que haces. Eso es lo más importante.

Totalmente. Después de haber estado tan poco tiempo en lo que es el mundo publi, ¿qué aprendizaje o qué viste ahí que pudiste aplicar ahora a la hora de crear tu estudio?

Saber lo que valen las cosas, el trabajar dentro de la industria del entretenimiento, de la publicidad y tal, te hace entender cómo funcionan los ritmos de trabajo y los tiempos. Y que, en mi caso, al menos me ha hecho interiorizar un pensamiento que es la filosofía del good enough.

Que significa que no hay que hacer algo ultra perfecto, sino hay que quedarse satisfecho y vale la pena hacer diez good enough que uno perfecto. Porque al final te hace aprender más, el impacto de lo que haces tiene más llegada al mundo.

Y yo siempre digo que para hacer algo que sea relevante, eso tiene que llegar de alguna manera. Si haces alguna cosa que sí está hipercurrada y es súper nicho, pero lo van a escuchar o a ver o a leer cuatro, eso no tiene relevancia en el mundo, no cambia nada. Yo creo que, de alguna manera, ese entender que hay que ser prolífico es algo que también me vino de ahí.

¿Cuándo algo es ese good enough?

Con los años tú vas puliendo tu olfato. La inseguridad siempre está ahí y siempre puedes pensar que falta algo. Pero trabajar en equipo ayuda mucho, una de las mejores cosas que tiene la metodología y la filosofía del estudio, es que sea transversal. Nosotros intentamos que los proyectos, que todo el mundo lo vea, que podamos ayudar entre todos, que gire el proyecto entre varias personas del equipo, que puedas romper esa barrera del ego también, que sea un proyecto que sea de todos, porque al final, si T.O.T se hace grande, nos hacemos grandes todos con T.O.T. Y es mi intención.

Al principio yo trabajaba bajo mi nombre e incluso tenía personas trabajando conmigo y tal. Pero yo decidí que eso no podía ser. Ese punto de personalismo no me interesa.

Y buscando, vimos que tenía muchos significados T.O.T. , ¿cómo definiste el nombre?

Pues mira, me costó un año encontrar el nombre. Al final es como tener un hijo, desdoblar tu persona, crear otra parte de ti y ponerle nombre. Con ese pasado del graffiti tuve la idea de convertirlo en un acrónimo, como las crews de graffiti, que siempre se ponen tres letras. Lo que estaba formando era una crew, y partiendo de que tenía que significar algo para mí, analizando lo que hacemos aquí, vi que T.O.T es una máquina transformadora: nos traen una cosa y la transformamos en otra para contar una idea. Por ejemplo, una cerveza que parece un detergente, un disco que parece una placa espacial… Todo sufre una transformación. Eso es alquimia. Y el inventor de la alquimia es Thot, el dios egipcio T.O.T, también inventor de la escritura. Nosotros hacemos tipografía. Tenía sentido. Decidí quitarle las Hs para que fuera simétrico, capicúa, y además en mi idioma natal T.O.T significa “todo”. Ese múltiple significado cerraba el círculo. Y ahí se quedó.

¿Cómo han cambiado el uso de las herramientas de la IA en estos últimos años?

Sí, a ver, las herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan todos los días. Cada semana hay herramientas nuevas o nuevas features. De cara a nosotros, lo que hacen es facilitar nuestra meta: contar nuestra idea. Es una herramienta muy potente porque nos permite dos cosas: generar una imagen o vídeo hasta tener un arte final hecho por nosotros, o hacer un boceto extremadamente accurate para dar al profesional una visión clara. Nosotros a veces tenemos la habilidad técnica para materializar la idea, pero otras veces no, y necesitamos un fotógrafo o alguien que hace 3D, por ejemplo. La IA nos permite suplir eso. Por ejemplo, con la portada de Hoke: antes de hacer las fotos, ya le dimos al fotógrafo el montaje hecho con IA, con la luz y los requerimientos definidos. Así que nos sirve tanto para ver el camino de ideación como para hacer un resultado final.

¿En un mundo ideal, cómo sería tu uso de la IA?

A ver, a mí, más allá de los memes o una rata haciendo skate, eso es irrelevante. Lo importante es que, igual que en la vida, en la IA debe haber ética. Es una herramienta muy potente que puede facilitarnos la vida, pero también jodérsela a otros. Siempre digo lo mismo: cada vez que se entrena un modelo, muere un ilustrador. El problema no es la herramienta, sino las personas que hay detrás y cómo la utilizan. En un mundo ideal, me gustaría que hubiera ética en el uso y se respetara el trabajo de quienes no usan IA.

Yo, por ejemplo, no reproduzco pintura ni ilustración de nadie. Usamos la IA para acabados que podríamos hacer en foto, evitando renders o sesiones. Básicamente, buscamos acabados realistas.

Y sí, hay una contradicción: esos modelos se entrenan con trabajos que no sabemos cuáles son. Pero antes de la IA todos usábamos referencias, todo el mundo usaba Pinterest. Nadie inventa nada. Todo el mundo es una mezcla de otras cosas, solo que ahora esa mezcla se hace más rápido y fácil. Esa es la diferencia.

¿Si la IA fuera una persona o tuviera criterio, cómo interpretaría tu arte?

Es que no lo sé, porque realmente es muy ecléctico el trabajo que hacemos. O sea que al final nosotros, aunque pueda haber algún de trabajo en común, que yo creo que sí que tiene que ver mucho con el background cultural que yo tengo, creo que cada proyecto tiene su propia personalidad y no lo sé, yo creo que pensaría que es algo bold, como muy contundente, sólido. 

¿Qué es para ti el Craft?

A ver, el craft, la traducción literal es artesanía. Pero en diseño, publicidad y creatividad se entiende como las cosas curradas, trabajadas, hechas con detalle. No sabría explicarlo muy bien, pero es como ese trabajo fino, algo bien hecho. Por ejemplo, poner una tipografía encima de una foto no tiene demasiado craft. El craft es como el trabajo de carpintería fina que hay detrás.

¿Que hay alma, no?

Sí, yo creo que el alma… Puede haber craft en algo muy frío, pero para mí el craft es dedicarle horas, cariño y cuidado a una pieza. Es como el encaje de bolillos, como hacer algo muy currado. La IA va en la dirección opuesta, pero nosotros mezclamos las dos cosas.

Todo el mundo tiene referencias, pero cuando tienes la idea, ¿cómo se transmite en tu cerebro la idea, no? ¿Cómo ves algo en la calle y dices, lo conecto con otra cosa que no tiene que ver? 

A ver, creo que… Forma parte del criterio de cada uno, pero yo intento que lo que hacemos sea culturalmente relevante, que provoque algo en la gente. Puede ser algo íntimo o local, pero si nadie lo entiende, es como ese dicho: si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, es como si no hubiera caído. Por eso transmito a mi equipo que no hacemos diseño para diseñadores. Aunque les guste, no buscamos lo elitista, rebuscado o súper experimental. Somos lo contrario al artista raro que hace algo que parece que mola solo porque lo dice él. Lo nuestro debe ser entendido por la mayoría, porque así tiene impacto. Cuanta más gente llegas, más relevancia tienes y más puedes cambiar las cosas. Y al final, lo bonito es hacer algo que tenga relevancia en tu vida, ¿no?

Cuando llegan las marcas, ¿cómo cuidas que se mantenga eso sin llegar al otro extremo,  transmitir lo mismo que quiera la marca, se identifique y mole a la vez no?

Creo que es una cosa muy difícil, pero somos afortunados porque la mayoría de marcas o artistas vienen a nosotros porque quieren que hagamos lo que hacemos. El verdadero desafío es hacer lo que necesita la marca y dejar un poco del espíritu del estudio, llevar el proyecto al límite y abrir camino. Creo que marcar trends se puede hacer desde el underground, pero también desde el mainstream. Nosotros no copiamos al underground desde el mainstream: somos el underground y vamos al mainstream para cambiar las cosas desde ahí, donde el altavoz es más grande.

Poco a poco, con los años, vas ganando la confianza de los clientes y te dejan hacer más. No se consigue de un día para otro. Hay que cultivar trayectoria y reconocimiento para que crean en ti y te dejen llevar la marca por donde tú les dices.

Cuando os hacéis un encargo, y presentáis al cliente, ¿presentáis varias propuestas, o es como… Esta es nuestra visión, esto…?

No, normalmente lo que hacemos es presentar dos propuestas en la fase inicial. No diseñamos nada aún, solo mostramos referencias, mood boards, ideas, y contamos la narrativa de lo que queremos hacer. A partir de ahí, se ajusta: a veces se mezclan, otras veces se añade algo que se nos había escapado. Y sobre eso ya trabajamos.

Con el tiempo hemos visto que otras metodologías, como las que usan algunos estudios o agencias que presentan siete logos o muchas opciones, no son viables. Al cliente le cuesta decidir, tú no puedes profundizar igual en cada vía, y cuando te tumban muchas ideas, eso genera frustración. Es mejor que te tumben una bien trabajada que seis a medio hacer.

Ese desgaste también afecta al equipo. Por ejemplo, en EE.UU., en algunas agencias grandes, los equipos compiten internamente: diez personas divididas en rutas para ver cuál gana el proyecto. Eso yo creo que no es sano. Nosotros preferimos cerrar bien el scope de trabajo desde el principio para que el cliente lo tenga fácil. Y la verdad es que es rarísimo que, de las dos rutas que llevamos, no escojan una.

Otra cosa es cuando trabajamos con marcas muy grandes. A veces te piden cinco rutas, pero eso ya encarece el proyecto. Porque hacer una ruta puede suponer dos personas trabajando durante una semana. Si te piden cinco, eso implica cinco personas a la vez, y solo ciertas marcas pueden permitirse ese coste.

Y hablando un poco del panorama actual, como de diseño, de cultura, ¿cómo lo ves actual? ¿Cómo ves a España ahora mismo?

Yo creo que en España hay un talento increíble, que se exporta muchísimo. Somos súper valorados a nivel internacional y hay gente haciendo cosas brutales en todos los ámbitos: cine, música, diseño… El panorama es muy potente.

Por ejemplo, la música latina es uno de los mercados que más dinero mueve en el mundo, y hay muchísima gente de aquí produciendo para músicos de Latinoamérica, escribiendo letras, componiendo, colaborando… En cine también: ahora estamos trabajando con Bayona, que a nivel internacional es la hostia. Alberto Mielgo también es increíble. En música, diseño o cualquier disciplina creativa, me parece que hay un talento brutal, la verdad.

¿Qué gente joven consumes que digas, este es un chaval/a que acaba de salir, pero va duro?

A ver, no sé si te puedo decir súper jóvenes, y tampoco sé si me quiero mojar del todo con nombres. Pero sí te puedo decir algunos un poco más consolidados que, a nivel de España, me parecen muy fuertes.

Por ejemplo: Carlos Saez, Pepa Salazar, La Manso, YY++ —que son unos arquitectos increíbles—, Gonzalo Ergueta… En diseño, Bandiz Studio de Madrid. Querida, que mola mucho, de Barcelona. Colm, también de Madrid. Realmente Bravo, que llevan toda la gráfica de Tangana. Xuxes, los chavales que hacen CBD. Samu Catalán, que mola mucho lo que hace. David Muñoz, que es cliente nuestro. Y Little Spain, que también son colegas, y lo están haciendo muy bien.

Es gente que tiene una visión clara y una línea muy potente.

Veníamos Alberto y yo hablando un poco en el tren, y es como, hoy en día no hay tanta necesidad de una institución clásica existiendo internet… ¿Qué le recomendarías tú a un joven? 

Yo creo que hay que estudiar, 100%. Y no solo eso: hay que ir a una buena escuela y, sobre todo, votar a partidos que garanticen la igualdad de oportunidades. Hay mucha desigualdad. En las escuelas privadas es donde están los mejores diseñadores enseñando, y eso es una puta desigualdad. En la pública, los profesores suelen entrar por oposición y no suelen ser diseñadores en activo, y eso se nota. Yo lo veo cuando tengo que fichar gente: el dinero marca la diferencia.

Para tener más oportunidades no se trata de intentar ser Ibai, Nil Ojeda o Nude Project. Se trata de que existan las condiciones para que todos podamos acceder a la misma formación. Por eso hay que estudiar, no solo por los skills, que no son lo más importante. Lo más importante es el bagaje cultural, la historia, conocer a gente con trayectoria, hacer networking, tener compañeros de estudio.

Muchos de mis colegas de universidad están hoy trabajando conmigo. Me siento privilegiado por haber estudiado con ellos y porque me siguen haciendo aprender cada día. No trabajamos en cosas distintas, pero es la hostia tener una red de gente como tú, con cultura parecida, con inquietudes comunes. Si no hubiéramos estudiado juntos, quizá no nos conoceríamos. Por eso creo que hay que estudiar y, sobre todo, luchar para que la escuela pública sea una buena escuela.

¿Cuáles son las cualidades a la hora de tener que fichar a una persona para tu estudio? ¿Qué miras como de check, check, check?

Pues a ver, lo fundamental es que alguien tenga una destreza técnica a la altura de lo que hacemos en el estudio, o que vea que puede llegar a ello. Eso es un básico. Pero también es clave que tenga un bagaje cultural compartido. No todos escuchamos la misma música ni vamos a los mismos festivales, pero todos tenemos inquietudes. La diversidad es muy importante: aquí hay hombres, mujeres, gente LGTB, distintos perfiles… y eso enriquece el estudio. No somos todos raperos con gorra —aunque también los hay—, y eso mola.

Pero lo guay es que sea un poco diferente pero que todo el mundo tenga un poco su mundo interior y su bagaje cultural y las ganas de pasárselo bien y disfrutar con lo que hacen. La persona que no tiene esa pasión o ese interés se ve en su trabajo. Yo creo que al final, como vosotros tenéis esa pasión y hacéis vuestra movida porque os mola y que a lo mejor en el futuro os puede llevar a otra cosa, pero que ahora lo hacéis porque os gusta, creo que también dentro de mi profesión debe haber algo de eso. Intentamos inventarnos proyectos para nosotros que no sean para clientes. Ahora vamos a hacer nuestra propia marca. Entonces intento que la vida del estudio sea algo así, donde la gente pueda expresarse un poco, no solo obedecer al cliente.

Y hablando de los equipos, yo últimamente me estoy formando mucho en la resonancia y cómo los líderes resuenan en la gente que tienen a cargo. ¿Cómo manejas a tu equipo? ¿Cómo haces que les llegue esta filosofía que tú tienes y que la apliquen en todo el mundo?

Tengo mucha suerte de que el estudio tiene un ambiente muy familiar. Sobre todo entre ellos. Tienen la misma edad, menos yo, son todos muy jóvenes. Y creo que hace el estudio muy especial y muy cool. Y ellos, somos muy piña, salimos juntos, hacemos muchas cosas juntos. Y también un poco en el día a día juntos, pues yo les voy intentando transmitir esa filosofía y mi manera de actuar. Yo creo que mi cultura de empresa va muy ligada a mis principios y a la integridad. Entonces intento que la gente esté bien. Por ejemplo, lo que estamos hablando antes de que las agencias te quedas hasta las mil… intento que sea justo, que la gente esté bien, que cobre lo máximo posible y que todos compartamos la misma movida. No metería gente de ultraderecha aquí a trabajar, no metería a alguien que no encaje en nuestros principios tampoco.

¿Y qué elementos son los que tú crees que tienes para liderar tu estudio? ¿Qué es lo que dices: esto es lo que me hace muy potente a la hora de estar aquí?

Yo creo que mi manera es transmitir un poco esa parte divertida, que intentemos pasárnoslo bien, que la gente disfrute lo que hace. Creo que también me ayuda mucho el tipo de clientes que tenemos. Quiero decir, nosotros no trabajamos con un banco. Trabajamos con Quevedo o trabajamos con Hoke, ¿sabes? El tipo de clientes que tenemos, al final hace que sea más llevadero y más divertido el trabajo del día a día. Somos muy afortunados en ese sentido.

¿Y por hablar un poco más allá de tu trabajo, de ti como persona, qué haces en tu día a día? ¿Te gusta convivir con la familia, te gusta salir a correr? ¿Qué es lo que haces tú para estar sano mentalmente?

Me gusta hacer deporte, levantar hierros —odio correr—. Me encanta el gym, cocinar, comer, jugar a videojuegos y los cómics. Tengo un grupo de WhatsApp con Dano, Rubens, Torre Pentel y Melovi, y hablamos todo el día de cómics. También me gusta estar con la familia, salir, y sobre todo, la música electrónica.

Siempre digo que no tiene sentido quedarse hasta tarde en el estudio. Nosotros tenemos que contar una historia, y para eso hay que vivir fuera. Si estás demasiadas horas aquí, no ves nada. Por eso impulso al equipo a irse a su hora, a tener vivencias, a alargar viajes si lo necesitan. Vivir fuera del estudio es fundamental. Yo viajo mucho: cada mes salgo de España y cada semana o dos voy a otras ciudades. Mantenerme cerca de mi gente me hace crecer como persona.

Y dentro de lo que sería tu trabajo, ¿crees que hay separación en tu parte personal y la parte de trabajo o eso está todo muy a la mezcla de una gran base?

Yo creo que en un trabajo como el mío no puedes separarlo, porque tú tienes que tener los ojos abiertos todo el día. Y precisamente en el estilo o la manera de diseñar que tenemos nosotros, donde nuestras influencias quizá no son otros diseñadores o quizá no son otros diseñadores contemporáneos nuestros, a lo mejor lo que nos influye es una furgoneta o una cristalería que

tenemos ahí, o una pegatina de un cerrajero, o un rótulo de una carnicería, o un disco que he visto en el rastro, o una camiseta que me he encontrado en la basura. Puede ser cualquier cosa lo que nos lleva a tener una idea. Y creo que por eso, todo el día, realmente tú lo que estás haciendo es recoger todo eso durante el día y cuando vienes al estudio lo vacías en algún sitio… es como la belleza de lo cotidiano.

Yo creo que es una de las cosas que nos caracterizan también: encontrar esas pequeñas cosas que están a la vista de todos. Es una cosa que Dano y yo tenemos muy en común y por eso hicimos Leterism. Son cosas que están a la vista de todos y que a lo mejor cogen cierto valor. Es como decía Virgil, la vela que la pones en el garaje y lo pones en medio de una galería: es una obra de arte. Saber detectar ese tipo de objetos. Hay una frase muy famosa que es one man’s trash, another man’s treasure. Pues es eso.

¿Cuál es el futuro de T.O.T? ¿Hay más planes a futuro de ello o de momento es acabar esto y ya veremos?

Bueno, ahora acabamos de abrir la oficina en Valencia. Entre los proyectos que tenemos en la mano, uno es: el estudio puede ser galería o  una co-op. Entonces van a empezar a suceder cosas en el estudio. Y entre ellas, una de las cosas que van a suceder es que vamos a empezar a sacar nuestra línea de producto. Porque durante mucho tiempo nosotros hemos hecho un servicio B2B, donde solo se podía comprar un servicio: eres un artista, quiero que me hagas el disco; o soy una marca, quiero que diseñes mi marca o lo que sea. Pero nadie, el público general, no podía tener nada de T.O.T. y  mucha gente siempre me dice… A la gente le encantaría tener cosas, y sobre todo para tener como un proyecto nuestro donde nos permita hacer lo que nos apetece, sin un briefing delante, o una cuadrícula, o una marca que dure.

Tampoco lo hacemos con la visión de hacernos ricos con eso. Lo hacemos por pasárnoslo bien, hacer algo que creo que debemos hacer. Y porque creo que tenemos muchas cosas que contar y que no las podemos contar en ciertos sitios. Entonces creo que ese es un canal donde podemos contar las cosas que queremos hacer.

¿Y ya tenéis diseños para eso? 

Vamos a empezar con libros, objetos también, algunas piezas de ropa. Va a haber lo que nos apetezca hacer. Realmente no es una marca de algo: es el producto de T.O.T. Cuando tenemos una idea en T.O.T, la traducimos a un producto, y ese producto saldrá a la venta.

¿Y tú a nivel personal, tienes algo que quieras seguir haciendo? 

No lo sé, tío, la verdad. Por ejemplo, después de haber hecho esto y de haber estado trabajando con arquitectos últimamente, me apetece que en proyectos de marca que estemos haciendo esté la arquitectura involucrada. Aportar nuestra visión también en esa parte. Me gusta la idea de traspasar la barrera de lo digital y que la marca se traslade al espacio físico.

Tener una marca como T.O.T nos permite eso. Si mañana quiero hacer cerámica, podemos vender cerámica. Como hacemos tantas cosas distintas, no tengo ese objetivo de “me falta esto por hacer”. Me encantaría hacer música, pero creo que no tengo tiempo para aprender. A nivel personal: comprarme una casa, tener el estudio consolidado en otra parte del mundo. Es que ahora mismo siento que he conseguido todo: volver a casa, abrir el estudio en mi ciudad, mantener a todo el equipo, tener gente en Barcelona y aquí, estar con mi familia.

¿Con qué estás más agradecido en la vida?

Pues estoy muy agradecido porque la gente a la que quiero esté cerca de mí y esté bien. Eso es lo primero. Y también de poder dedicarme todos los días a algo que me divierte y hacerlo con gente que me gusta, que admiro y que me divierte. Estoy muy orgulloso del equipo que tengo y también de los clientes. Me siento súper afortunado de poder trabajar no solo con gente que admiro o que consumo, sino con amigos: Dano, Cooking Soul, Martí… o YY++, que son unos arquitectos increíbles. Rodearme de colegas para trabajar, como con Emilio Holguín (Velodrome), que es uno de mis mejores amigos y con quien trabajo casi a diario, para mí es la hostia.

Siempre he pensado que mola que cada colega tenga su empresa y podamos colaborar porque cada uno hace su movida. Sí tengo colegas que se dedican a lo mismo, pero no solemos colaborar. Si hacemos lo mismo, rara vez trabajamos juntos. Con mi colega Alfie Allen, de Londres, sí que he hecho cosas porque, aunque tenemos cosas en común, nuestros estilos son diferentes y nos aportamos mutuamente. Cuando trabajamos juntos, mola mucho.

Con los demás es algo orgánico: el que hace música necesita imagen, y ahí entro yo. Por ejemplo, Emilio se encarga de la parte audiovisual para artistas y nosotros de la parte de diseño. Con Velodrome y T.O.T hacemos un match perfecto y sacamos muchos proyectos adelante juntos.

¿Te has perdido alguna vez?

Creo que perderte a lo mejor es no tener claro lo que estás haciendo, y yo siempre he seguido por el mismo camino. Lo que pasa es que he tenido la fortuna de que no he sido punky o metalero o algo así. He seguido mi camino, y justo ese camino es el que se ha vuelto mainstream, ha explotado, y ha crecido el dinero en los bordes de este qué es la música urbana o el hip hop o todo esto, el arte urbano.

¿Un mensaje para la juventud?

Más que un consejo que me hayan dado a nivel profesional, es un consejo que me dio mi padre, que es: pásatelo bien. Me dijo: pásatelo bien haciendo lo que haces. Y para el que vea que no le funciona, hay que entender una cosa que es: una cosa es lo que tú haces, y otra cosa es el contexto donde tú vendes esa movida. Entonces hay veces que el contexto, como le pasó a Chiri, no estaba preparado. O a lo mejor nunca lo va a estar. A lo mejor tú haces una cosa súper nicho, pero tienes que entender que no te tienes que frustrar porque a lo mejor hay otro que está funcionando. O no, porque a lo mejor es que lo que tú haces es nicho y hay que asumirlo. Y ya está, ¿sabes? Y si quieres hacer otra cosa que te haga ganar más dinero, pues a lo mejor tienes que cambiarte y hacer una cosa más comercial.

Pero creo que, en cierta medida, siempre tienes que seguir un poco haciendo lo que te apetezca. Aunque lo combines con otras cosas, siempre tienes que seguir alguna línea trabajando tu movida. Porque al final de tu vida, si solo haces cosas corporativas y cosas, solo has estado siguiendo lo que necesitan los demás. Y hay veces que hay que hacer lo que necesitas tú mismo también.

Me gustaría una recomendación de lo que sea para nuestros queridos lectores.

Yo le recomendaría a la gente que venga a Valencia. Que venga un fin de semana a Valencia y que salgan de fiesta y coman lo que coman por aquí, que se come de puta madre. Que conozcan la ciudad porque es la hostia. 

Yo creo que eso es una buena recomendación.

Recomendando la casa.

Créditos
Entrevista: Santiago Medina — @santii_medina
Fotos: Alberto Noriega — @alber_noriega
Producción: Santiago Medina , Discern Creative — @discern.creative