Conocí a Fátima el año pasado viendo su desfile The Art of Loss en la 080 BCN Fashion Week. Recuerdo pensar, al finalizar el show, que justo en ese momento había encontrado a alguien con una sensibilidad especial, alguien que diseña desde un lugar donde se entrelazan emociones, pensamiento y deseo. Esta conversación no es tanto un documento periodístico como una invitación a descubrir las capas emocionales que sostienen su trabajo.
Prendas con alma
Fátima: Creo que el interés en mis prendas nace de que son ponibles al mismo tiempo que creativas. Hacen posible vestir algo único sin ir incómodo o disfrazado. Me hace especial ilusión vestir a artistas a los que admiro; siento que me escogen porque compartimos puntos y estéticas comunes. Me enorgullece formar parte de otros proyectos artísticos.
Reconocimiento y evolución
Fátima: Lo mejor del premio Mercedes Benz Fashion Talent es el reconocimiento que otorga a nivel industria. Para un diseñador joven, contar con ese respaldo es una ventaja enorme, ya que es reconocible internacionalmente.
Fátima: Cuando hago piezas customizadas intento adaptar mi estilo a los gustos del cliente. A veces me lleva a trabajar con tejidos o siluetas que nunca habría probado. Por ejemplo, haciendo los vestidos para la gira de Sin Cantar ni Afinar de C. Tangana me enamoré del satén —que ya ha sido protagonista de dos colecciones.
Lenguaje y contemporaneidad
Fátima: Cada diseñador tiene una identidad visual y un discurso distinto. Creo que mi trabajo se reconoce por el patronaje creativo, el uso de tejidos inusuales y el equilibrio entre concepto y funcionalidad. Otros diseñadores me han dicho que aprecian justo eso: mi forma de experimentar con formas y materiales sin que las prendas dejen de ser ponibles.
El cuerpo femenino como lienzo
Fátima: La figura de la mujer me inspira desde que empecé. Me interesa trabajar con el cuerpo femenino y jugar con la sensualidad a través de cut outs, usar la cintura o las caderas como puntos clave. La experimentación con el cuerpo me ha permitido romper con la silueta clásica y crear nuevas. Ahora tengo muchas ganas de llevar esa misma exploración al menswear.
Geometría emocional
Fátima: La geometría es casi una pulsión inconsciente. Te prometo que intento salir de ella, pero es superior a mí. Es mi forma natural de expresarme. Creo que hay algo psicológico en eso, pero no sabría explicarlo. Simplemente, cuando diseño, tiendo a lo geométrico.
Musas y universos
Fátima: Estas ideas van definiendo a mi musa —o mejor dicho, a la mujer para la que diseño. No es siempre la misma, pero hay una energía o actitud que cambia según lo que quiero contar. En Geometry of Fear me inspiré en el movimiento artístico británico del mismo nombre, nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Quise traducir ese miedo y esa inestabilidad en cortes angulosos, siluetas deformadas y una paleta oscura. En cambio, Precious Decay nació desde un lugar más romántico y melancólico, inspirado en la belleza decadente del joie de vivre de la Belle Époque.
Entre la belleza y la pérdida
Fátima:The Art of Loss es la colección más emocional que he hecho. Parte de mi experiencia personal perdiendo a alguien cercano. Intenté mantener el equilibrio entre concepto y funcionalidad. La música aportó dramatismo, pero también alivio. Me gusta la metáfora de los cut outs porque siento que en cada colección dejo ver una parte de mí, pero también me reservo otra.
Inspiraciones y proceso
Fátima: El punto de partida de todas mis colecciones es siempre el arte, normalmente pictórico o escultórico. Cuando empiezo una colección busco hasta que me enamoro de una obra o un movimiento. La música es también fundamental durante todo el proceso.
Fátima: Con la belleza y la elegancia me pasa lo mismo que con la geometría: son innatas a mi proceso creativo. Soy una friki de la moda de los 50 y 60, del patronaje inteligente y de la nueva feminidad de diseñadores como Pierre Cardin. Me inspiran mucho marcas como Prada o Marni.
El error como método
Fátima: Muchas piezas nacen desde la intuición. A veces empiezo sin saber qué quiero conseguir. Me gusta trabajar con libertad. Muchos de mis mejores diseños han surgido de errores o soluciones inesperadas mientras modelaba. El error, a veces, es el camino.
La entrevista íntegra, junto con las imágenes y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52.
En esta conversación con Calle52, Gio Peiro —diseñador español afincado en París— reflexiona sobre la moda como lenguaje, la emoción como materia prima y el lujo como un concepto maleable. Una marca que no se impone etiquetas, sino que las disuelve para crear desde la intuición.
Orígenes y visión de marca
Antes de fundar Gio Peiro, el diseñador exploró diversas técnicas creativas dentro y fuera de la moda, movido por un impulso genuino de crear. “Todo empezó como un hobby con el nombre de msk, donde hacíamos de todo: cartas de mesa, paste-ups, lo que nos llamaba la atención. Luego con irr.00 decidimos hacerlo más profesional, curando más cada pieza y llevándolo al público”.
El proyecto no nació con la ambición de ser una marca tradicional, sino como un espacio de experimentación y disfrute. “Seguíamos en la misma línea de hacerlo por diversión, creando casi todo a partir de conversaciones que teníamos”.
De la moda al arte
Con el tiempo, Gio Peiro amplió horizontes hacia otras facetas del arte y la cultura, aunque sin planificación previa. “Nunca fue el objetivo ampliarlo, se dio de manera natural. La ropa puede ser súper amplia, pero ponerse límites o etiquetas solo te cierra a descubrir nuevos caminos. Hacer objetos, muebles y accesorios fue un efecto natural de ver algo interesante y querer traerlo a lo físico”.
Sobre el futuro, sueña con colaborar con arquitectos o diseñar un coche con Mercedes. “Son cosas que se me escapan, pero soy muy fan. Me encantaría construir un espacio, una casa o cafetería. Cosas que trasciendan la prenda”.
Raíces, industria y expansión
Instalado en París, Gio mantiene un vínculo estrecho con España, aunque con una mirada crítica hacia la industria local. “Siempre he tenido claro que Barcelona no era el lugar para tener una firma de moda. Me encanta la cultura, me ha dado las herramientas para crecer, pero no me gusta cómo se mueve la moda en España. Falta profesionalidad, y yo no quiero cambiar las cosas: quiero profesionalizarme. España no es el sitio para eso”.
Más que una dualidad entre países, lo suyo es expansión natural. “Solo estoy intentando expandirme”.
Códigos estéticos y concepto de lujo
Gio Peiro no se ata a una estética fija. “Todos evolucionamos, y aunque tenga gustos claros, sigo creciendo. Eso se refleja en la marca. No lo hago de manera consciente, pero estoy intentando encontrar exactamente lo que me define”.
Define su proceso creativo como emocional y honesto. “Empezó como una forma de expresar mensajes que veía necesarios, y con el tiempo se ha convertido en una manera de explicar lo que siento. Es el mismo proceso que sigue un músico: hablar de lo bueno, lo malo y lo que me hace gracia”.
Sobre el concepto LUURY, explica: “El lujo en sí es una autointerpretación de la industria. En sí no existe. Es lo que tú quieras dentro de unas normas de presentación y comunicación. Desde donde yo creo, me gusta todo lo que está dentro de ese marco”.
Música, colaboraciones y experiencias sensoriales
Ha vestido a artistas como Rusowsky, Nathy Peluso o Coucou Chloe. “Es muy divertido, sobre todo cuando se crean piezas 1 a 1 con el artista y se elimina esa barrera. Entiendo que venimos de la misma generación y referencias. Representa intentar que se sientan fresh y que nos lo pasemos bien”.
En Madrid, organizó una meditación audiovisual que mezclaba música, recuerdos y belleza. “Son partes de mis recuerdos, nostalgia y agradecimientos a personas que he querido mucho”.
Diseño, objetos y tiempo
En su colección inspirada en la crisis del 2008, exploró una generación marcada por el desencanto. “Formo parte de esa generación y lo viví de cerca: el crash, los divorcios, el exceso de lujo y luego la pobreza. Simplemente lo viví y quise mostrarlo”.
Además de moda, diseña muebles y objetos. “La moda y el diseño de muebles son dos caras de la misma moneda: ambas expresan una forma de entender el espacio y la experiencia humana. La moda conecta con la identidad, el mobiliario con el entorno. Son disciplinas que se retroalimentan”.
Sobre su exploración de conceptos como el tiempo o el azar, explica: “Intento entender el concepto desde mi experiencia, luego busco formas o estructuras que puedan representarlo. El tiempo puede manifestarse en capas, texturas, o en cómo una pieza cambia con el uso. La clave está en traducir lo intangible en algo tangible y cotidiano”.
El mensaje final
¿Qué busca que sienta quien viste una prenda de Gio Peiro? “No busco una reacción concreta, pero sí que se sientan acompañados. Que sientan que hay una intención, una emoción o una idea detrás. Me interesa más que despierte una pregunta que imponer una respuesta. Si alguien se siente más libre o más él mismo, ya tiene sentido”.
La entrevista íntegra, junto con el material fotográfico y el editorial completo, está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web.
Créditos
• Fotografía y dirección: Pablo Rubio (@pavlone_) • Entrevista: Tomás Casado (@tomascg_)
En esta conversación con Calle52, Fuji —nombre artístico de Carlos Jiménez— abre la puerta a un universo propio: Super Sweet, su nuevo álbum, un viaje entre nostalgia japonesa, pop ochentero y contradicciones bellas. Un proyecto que, como él mismo dice, “no viene a encajar, sino a contagiar libertad”.
Identidad y comienzos
Hay artistas que se inventan en el camino y otros que lo tienen claro desde la primera clase de instituto. Fuji pertenece a la segunda categoría. «Yo ya era Fuji antes de tener un micro delante», dice. Empezó en 2017 haciendo producciones, aunque no tardó en lanzarse a cantar. “Les decía a los chavales: llamadme Fuji, que soy Fuji, que esto me mola”.
Tras varios años de silencio público, el artista ha pasado los últimos tres buscando su voz, perfeccionando su sonido y encontrando una forma de expresión que le representa. “Por fin siento que he dado con algo que digo: esto soy yo, esto sí que me gusta”.
Proceso y evolución
Durante ese tiempo, Fuji estudió diseño de interiores y moda, pero pronto entendió que su camino estaba en la música. “He estado probando mil cosas hasta que por fin me siento cómodo produciendo lo que quiero. Ahora estoy 100% en la música”.
Su nuevo proyecto, Super Sweet, nace del amor por el pop. “El pop mola, bro. El pop es todo”, afirma riendo. Un álbum de doce canciones donde cada detalle —desde el sonido hasta el estilismo— forma parte de un universo coherente y emocional.
Super Sweet
El título surgió entre risas con sus amigos: “Empezamos a decir super sweet para todo: esta comida está súper sweet, este tema está súper sweet… y se quedó”. Pero el concepto tomó forma durante un viaje a Japón, pedaleando de ciudad en ciudad, escuchando música y visualizando el disco en su cabeza.
«Quiero que la gente baile tranquila, sin presión. Que puedan cantar, moverse, fluir. Todo el disco va de eso: groove, libertad, aroma, color».
El sonido Fuji
El álbum combina pop, disco y R&B. “Mi apuesta es hacer algo que aquí no se hace: un género disco-R&B-bailable que puedas escuchar en un club”. Entre los temas destacados menciona 90%, Michelin y Momiji, piezas que funcionan como pilares de su nuevo universo.
“Sé que habrá críticas por querer llegar a los clubes con este sonido, pero no pasa nada. Lo que quiero es contagiar libertad. La música no tiene que encajar en normas impuestas”.
Japón, melancolía y estética
Japón atraviesa todo el proyecto. «Estuve viviendo allí, viajando en bici, pensando en el álbum y en mi vida. Fue un proceso visceral, de abrirme a la vida y poner todo en perspectiva. Llegué a la conclusión de que quiero vivir de la música, que me agobie solo la música».
La metáfora central del disco es el melocotón: símbolo de belleza y contradicción. “En Japón el melocotón es un símbolo, y a mí me da alergia. Pero me encanta. Es suave, bonito, pero me hace daño. Esa contradicción define mi música”.
Fuji combina la estética del Japón ochentero —edificios viejos, ventiladores en la calle, trajes con los pies descalzos— con la España más cotidiana y nostálgica. “Me atrae esa cutrería estética, esa libertad sin pretensiones. Hay algo muy honesto en eso”.
Colaboraciones y futuro
Entre los colaboradores de Super Sweet se encuentra Rus, en el tema Frankenstein (o quizás Frank), además de posibles apariciones de Fuera!, Suave y Suave y Carmen. “Aún estamos viendo qué temas entran, pero todos forman parte de este mundo que quiero crear”.
Con Super Sweet, Fuji busca emocionar, divertir y liberar. “Quiero que la gente se identifique sin tener que encajar. Que baile sin pensar. Que sienta lo que yo sentí haciéndolo”.
La entrevista íntegra, junto con el editorial fotográfico y material inédito, está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web.
Conversación para Calle52 en su edición print. En un panorama saturado de fast fashion y colecciones que caducan antes de llegar al armario, DÜA DÜA no grita, pero se escucha. Eduardo González Vega, diseñador madrileño nacido en 1999, encarna una resistencia cada vez más relevante: la del trabajo bien hecho, el diseño con alma y la ropa que está hecha para durar. Desde un taller en Madrid —más cocina abierta que fábrica—, DÜA y su equipo fabrican vaqueros como quien esculpe: con precisión, carácter y una fe inquebrantable en el valor de lo artesanal.
DÜA DÜA no es solo denim. Es memoria, visión y una forma de entender el lujo que no necesita etiquetas. 100% algodón japonés tejido en telares centenarios, prendas pensadas para acompañarte décadas y, si hace falta, ser reparadas a los 30 años. En un sistema que pide más y más rápido, él opta por lo contrario: formar personas, coser despacio, encontrar identidad sin un logo. Su proyecto es uno de esos que no se explican en una campaña, sino que se entienden cuando te pruebas un jean y sientes que llevas una armadura.
Hablamos con Eduardo sobre qué significa hacer las cosas bien en 2025, cómo se construye una marca con cultura y qué se necesita para formar parte de una tripulación unida por un sueño.
Un poco como introducción, me gustaría que nos contaras cómo surgió la idea de DÜA DÜA. ¿Cuáles son los valores que más definen a la marca?
Lo primero de todo, yo estudié moda en la ESD Madrid, y realicé unas prácticas de un año en la sastrería Prats (Joaquín Prats), donde pude entender la manera de hacer las cosas y el respeto que hay que tener tanto por la profesión como por la prenda en sí. El nombre de DÜA DÜA surge a raíz de un amigo que me llamaba siempre “Dua” (mi nombre real es Eduardo) y cuando empecé con la marca, buscando un nombre me acordé.
Los valores de la marca fundamentalmente son la simbiosis entre la artesanía, el buen hacer y el diseño innovador y funcional. El denim japonés tradicionalmente tiene una manera de hacer, unos códigos, que en DÜA DÜA nos encanta mantener, pero también hay muchos otros que prefiero saltarme, ya que creo que hay que actualizarlos y crear así nuestros propios códigos. Otro valor de la marca es una identidad muy fuerte, siempre nos gusta crear sin la necesidad de un logo grande que identifique el diseño o la marca, nosotros preferimos que el diseño hable por sí mismo y sea este por el cual identifiques la marca. Por ejemplo, solemos hacer muchos bolsillos redondos, muchas costuras llevan un degradado de hilos, la línea del diseño…
Hacemos ropa que dura toda la vida, eso no significa que dentro de 30 años siga perfecta, obviamente se va deteriorando; lo que buscamos es hacer prendas que te acompañen a lo largo de la vida. Si algo se rompe, ofrecemos garantía de 50 años: todo lo que le pase al pantalón, ya sea un roto, que se le caiga un botón o cualquier cosa, nosotros la volvemos a arreglar.
¿Qué vacíos veías en la industria del denim que te impulsaron a crear la marca?
Si es cierto que la industria del denim es gigante, es de las más grandes de todas. ¿Quién no tiene más de una pieza de denim en su armario? Nosotros vemos muchos fallos de marcas grandes y marcas de lujo que no mejoran el denim demasiado en comparación con otros mucho más baratos. Para hacer un vaquero de calidad empiezas desde el hilo, las propias máquinas de coser, por supuesto la tela, pero aparte de eso, un diseño innovador.
Muchas marcas de lujo venden la misma chaqueta pero con distinta etiqueta (chaqueta type 3), un diseño muy general y conocido. Yo quería salirme de ese diseño y hacer otros que mantengan la esencia.
Nuestra tela viene importada de Japón, donde se conservan telares antiguos de más de 100 años creados para hacer el mejor denim, no grandes producciones. Es por eso que nosotros lo elegimos.
Definís vuestros jeans como “el denim que heredarán tus nietos”. ¿Qué significa esto para ti a nivel diseño, materiales y producción?
Esto es futuro. Nosotros queremos hacer de DÜA DÜA una marca que la gente de España se sienta orgullosa, como un Levi’s para los americanos. Obviamente no quiero ser el nuevo Levi’s, porque ya existe, pero quiero crear una marca enfocada en la ropa de lujo y artesanal, hecha de una manera especial y con alma. El verdadero ecologismo está en marcas así, que apuestan por un producto con los mejores materiales y que dure toda la vida.
¿Qué importancia tiene la producción local en vuestro modelo de negocio?
Yo de negocios la verdad que no sé mucho, todo lo he ido aprendiendo poco a poco a base de tropezar con problemas. Es un modelo de negocio muy difícil, no es escalable. Por lo menos manteniendo la calidad que quiero. Por ejemplo, el bolso Birkin de Hermès: el mismo que corta el cuero es el que pone el remate final, solo interviene una persona en todo el proceso, un artesano profesional. En DÜA DÜA buscamos algo así.
Prefiero gastar mi tiempo en formar a gente para que sea capaz de coser con la calidad que quiero, que enviarlo a un taller en Portugal o Turquía y bajar la calidad. Es un modelo que funciona a fuego lento, pero miramos al futuro y no tenemos prisa en llegar a ningún sitio. Con trabajo y esfuerzo todo llega.
Trabajas con algodón japonés. ¿Por qué elegiste este material? ¿Es por calidad únicamente o significa algo más para ti?
El algodón japonés tiene unas características que yo buscaba. Aparte de ser 100% natural, sin fibras sintéticas, tiene una cadena de producción muy lenta. Los telares miden de ancho 75 centímetros y yo necesito casi 3 metros para realizar un pantalón. Sin embargo, un telar tradicional mide 3 metros de ancho y necesitas 1,10 metros para hacer dos pantalones.
Es también la misma maquinaria que utilizaba Levi’s cuando empezó, sin obsolescencia programada, sin ese consumismo brutal y sin la necesidad de que la gente se comprase cinco pantalones. Aparte de la calidad, los japoneses trabajan con el corazón y el alma: maniáticos y perfeccionistas. Un método y manera de trabajar única. No solo sirve con buena materia prima, también hay detrás artesanos que aman su trabajo. Y alguien que ama su trabajo consigue el mejor producto.
En un mundo dominado por el fast fashion, ¿cómo conseguís poner en valor lo artesanal? ¿Cómo educáis al cliente sobre el valor de lo que hacéis?
Siendo sincero, me da mucha pereza el tener que educar a la gente. En países como España, la gente gasta más en entretenimiento que en moda, y no pasa nada, es algo cultural y social. Eso sí, yo siempre defenderé mi posición porque creo en ella, y creo que es el futuro sostenible ideal. No desaparecerá el fast fashion, siempre habrá gente dispuesta a comprarla, ya sea por problemas económicos o cualquier tipo de situación, pero la gente poco a poco se está dando cuenta de que a la larga es mucho mejor invertir en ropa. Países como Suecia, Dinamarca, Francia o Italia lo han hecho desde siempre.
No hay una fórmula para lo idílico, pero poco a poco todo se estabiliza. Hay hueco para todos en el mercado. Solo hay que buscar tu público.
¿Qué referencias visuales o culturales inspiran DÜA DÜA? ¿Tienes algún icono del denim que te guste especialmente?
Referencias visuales sobre todo. Mi hermano es actor y amante del cine, por lo que yo he mamado de todo eso, aprendiendo y empapándome de la cultura visual. Todas mis colecciones tienen como inspiración alguna película, corto o pieza audiovisual. Es algo que hago y haré siempre. Me parece la mejor manera de expresar una marca de ropa: lo visual.
Todos mis referentes tienen 200 seguidores y son frikis de máquinas y denim, muchos de ellos japoneses pero también europeos.
¿Qué te gustaría cambiar del sistema moda actual desde tu posición?
No considero que pueda cambiar nada yo solo. Desde siempre la gente se ha juntado, gente con un mismo objetivo con la intención de luchar por lo que les importa. En España no considero que las marcas se lleven mal entre sí, por lo menos desde mi lado. Hay muchas marcas en España que tienen mucho que decir, y yo las apoyaré siempre. Marcas como “UGO BOULARD” son un ejemplo.
Lo que tendríamos que hacer es algo como la generación del 27 (García Lorca, Pedro Salinas, Rafael Alberti…), un grupo de escritores que se juntaron con la idea de hacer ruido.
¿Qué significa para ti el lujo hoy en día?
El lujo es la combinación de materiales, artesanía y diseño. Cuando tienes las tres, para mí es lujo. No necesitas un logo o una gran marca. No digo que no existan grandes marcas de lujo, pero siempre manteniendo esa combinación.
¿Cómo veis la evolución de DÜA DÜA a medio plazo? ¿Qué os gustaría lograr?
A medio plazo, hablando de dos años, sería tener una marca con 3-4 empleados y una producción máxima de 4 piezas al día. Y tener más de tres puntos de venta nacionales (Madrid, Barcelona) y dos internacionales (Londres, Nueva York).
¿Veis posible abrir un espacio físico o estáis cómodos operando desde Instagram?
Realmente yo sí tengo un espacio físico donde puedes venir a probarte y coger medidas. Pero si te refieres a un espacio abierto al público, sí, estoy buscando un sitio céntrico donde la gente que pase también pueda ver la marca. Pero siempre con el taller. Me gusta la idea de los restaurantes con cocina abierta, donde ves al chef preparar tu plato. Pues quiero un poco eso: que el taller forme parte de la esencia de la marca.
¿Cuál ha sido la lección más dura desde que empezaste? ¿Hay alguna decisión que hoy no tomarías igual? ¿Qué te enseñó?
Es un trabajo que requiere muchísimo tiempo. Estoy entre 12 y 15 horas al día en el taller, fines de semana incluidos. No es algo que vea malo a corto o medio plazo; es algo que creo que hay que pasar. Es duro al principio, una decisión que tus amigos, pareja y familiares también van a “sufrir”, pero en mi caso, todos lo han entendido y me apoyan. ¡Más suerte no he podido tener!
¿Qué parte del proceso creativo te conecta más contigo mismo?
Me encanta diseñar. Mis moodboards son físicos, los voy imprimiendo y pegando en la pared, haciendo un mural visual amplio y atractivo. Tal vez es mi parte favorita, pero cada proceso tiene su encanto. Coser, por ejemplo, para quien sepa, es una terapia, algo tranquilo. Por lo menos en mi caso.
¿Qué os gustaría que la gente sintiera al ponerse un jean de DÜA DÜA?
Algo que dice muchísima gente: “es como llevar una armadura”. La tela es muy rígida al principio y a la gente eso le gusta. Para mí lo ideal es que sea su pantalón favorito, un pantalón para el día a día. Y con cada cliente intento que así sea. Lo más importante es que sea cómodo, si no, mal vamos…
¿Y qué os sigue impulsando, después de todo?
Pues tanto yo como el resto del equipo compartimos un sueño. No sé si habéis visto One Piece, pero la tripulación está unida por un sueño. Nosotros igual: tanto Matías, que es el videógrafo, como Clemen y Bryan, que son los chicos de taller; Juanmi, nuestro fotógrafo; o Ana, la diseñadora de producto digital y web. Todos queremos que la marca triunfe. Lo más importante de un equipo es la confianza y estar juntos. Darle a cada uno la importancia que se merece siempre, y hacerles partícipes del proyecto. Aquí somos compañeros 🙂
Créditos
Fotografía: Juan Miguel Herrero (@juanmiguel_herrero)
En esta conversación con Calle52, Roy Borland reflexiona sobre el proceso de reconciliarse con su música, los errores de juventud y la búsqueda de un sonido más honesto. Con Un Tiempo en Casa Solo y Fotografías de España, el artista madrileño inaugura una nueva etapa donde la calma, la espiritualidad y la soledad se transforman en arte.
Primeras canciones y rechazo
«El año 2023 fue un proceso muy complejo en mi vida, lleno de consecuencias provocadas por muchos errores, no graves, sino propios de la inexperiencia», cuenta Roy. Escuchar su música antigua le generaba rechazo, no tanto por las canciones en sí, sino por las razones con las que las creó: «quería subir números, sentía envidia…». Ese aprendizaje lo llevó a valorar temas como Sal, Madrugada o Sueño, piezas que —dice— «nacieron de una necesidad real de crear, no de querer gustar».
Fotografías de España
El proyecto nace al reencontrarse con una grabadora Tascam de su adolescencia: empezó a registrar paisajes sonoros por todo el país sin un plan previo. Con las guitarras de Mario y el máster de Carlos Avatar, construyó una obra entre nostalgia y campo. «No quería imitar el folklore ni teorizarlo; solo reflejar la tranquilidad de los lugares donde estuve».
La soledad como refugio
Un Tiempo en Casa Solo surgió tras una ruptura y un periodo viviendo en un local sin ventanas. «Escribía imaginando la casa que algún día tendría». De esa noche nacen Casa, Amor Amable y Destrozado por tu amor: «las compuse entre las doce y las seis; si una canción funciona en media hora, sé que es buena».
Familia y arte
La portada del EP es un cuadro de su abuela; su padre, pianista de jazz, marcó la disciplina: «pasa nueve horas al piano; entendí que la música es una compañera de vida». De su madre aprendió el anclaje a lo cotidiano: «ella representa el mundo real; mi padre, el arte».
Espiritualidad y propósito
«Creo en el dios de Spinoza: la suma de las leyes del universo». Para Roy, la espiritualidad nace de la incertidumbre fértil: «no sé de dónde vienen las ideas, pero sé que existen».
Un nuevo comienzo
Tras dos EPs en un año, ya trabaja en su primer álbum «real»: «será mi mejor trabajo hasta ahora; cuando salga, los anteriores parecerán otra vida».
La entrevista íntegra, con fotos inéditas y material extendido, está disponible en el print #001 de Calle52, ya en el link en bio.
Con El dilema del rapero blanco, Teo Lucadamo ha encontrado un lugar propio desde el que bromear y reflexionar a partes iguales. En esta conversación con Calle52, hablamos de industria, crítica musical, humor, herencia y un futuro que se abre entre el boom-bap, la electrónica y el oficio de componer.
Identidad y humor
¿Te sientes un intruso en la escena del rap española?
La “escena” me parece muy dispar. Muchos chavales están en ritmos de trap y flexeo; no siento pertenecer ahí, y tampoco quiero forzarlo. Lo mío es rap contemporáneo como propuesta, no como esencia.
¿Usas el humor para decir lo serio?
Totalmente. La comedia e ironía alivian mensajes intensos. Vivimos una era que necesita consuelo: no hace falta pontificar para decir algo verdadero.
Industria y crítica
¿Qué falta en el periodismo musical?
Modelo de negocio aparte, echo de menos una figura tipo Anthony Fantano en España: elevaría el listón y haría la crítica más crítica.
¿Cómo recibió la discográfica el álbum?
Me dijeron “disco de reseña”. Sin singles tochos, pero con lectura. Era justo lo que quería.
Sonido y colaboraciones
¿Cómo llegas a ese cruce de 90s, pop y electrónica?
Produciendo. Descubrí “WTF is in my cup” (Chico Blanco) y vi que podía moverme cómodo en esos ritmos. Luego lo uní a mi narrativa.
Escandaloso Xpósito y Mucho Muchacho.
Con Escandaloso fue natural (hasta me dio clases de piano). Lo de Mucho fue sorpresa del sello: escuchó “Sabes lo que es” y se montó. Paranoia linda, pero intento naturalizarlo.
Exposición y herencia
“La exposición es veneno para un crío”. ¿Cómo te marcó?
Crecí con expectativas altas y foco encima. Eso te sobrepiensa. Lo incorporé a mi propuesta, pero quiero un camino local y sano, sin fama repentina.
¿“Nepo baby” como lastre o motor?
Las ventajas existen; lo importante es qué haces con ellas. La prensa vive de titulares, pero mi trabajo es construir una obra propia.
Industria y futuro
“UMG” es sátira o dardo real.
Parálisis del sueño (risas). Me pongo de CEO y me doy palos a mí también. Título, risas… y desahogo. No era momento de teorizar el negocio.
¿Y ahora qué?
Dos vías: un trabajo más boom-bap y, en paralelo, electrónica de aromas retro. Estudio guitarra clásica: quiero componer más allá del rap. Es una transición.
La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.
La creadora de C.R.I.N.G.E. —uno de los discos más originales y comentados del año— conversa con Calle 52 sobre el movimiento cringe como herramienta artística, la autenticidad, el amor y la importancia de atreverse a hacer las cosas sin miedo al juicio ajeno.
El nacimiento del movimiento
¿Cómo te sientes ahora que tu disco debut ya está fuera?
¡Feliz y expuesta! Me siento vista, y estoy feliz de ser vista.
‘C.R.I.N.G.E.’ es un título muy literal, pero… ¿qué representa para ti?
Representa una liberación. Cuesta mucho ser uno mismo. Todo el mundo quiere diferenciarse, pero acaba pareciéndose porque incluso la diferencia tiene límites. El cringe es un puente hacia la perfección interior: hacer las cosas lo mejor posible sin miedo a parecer un flipado.
Del miedo a la liberación
¿Cambió tu visión del cringe con el tiempo?
Sí, muchísimo. Llegué a la conclusión de que soy una persona absolutamente ridícula. Descubrirlo fue liberador y revelador. Desde entonces lo asumí como identidad.
¿Cómo surgió la idea de convertirlo en un proyecto musical?
Todo empezó como una broma con mis amigos de El Royale: me decían Cringe Queen. Un día subí una historia diciendo “¡eh, ahora soy cringe!” y nadie le hizo caso. Pero cuando empezamos a producir, Roy Borland escuchó aquel sonido clásico del “tan tan tan tan…” y me dijo: “Este proyecto va a ser CRINGE”. Y todo encajó.
Caos, orden y amor
Tu disco tiene una energía caótica y espontánea. ¿Cómo fue el proceso creativo?
Roy Borland es quien ordena el caos. Eso me da libertad para hacer lo que quiera sabiendo que él sabrá estructurarlo. Confío muchísimo en su visión.
El amor parece el hilo conductor de tu obra.
El amor está en todo. Es lo que más me inspira. Soy muy enamoradiza. Incluso cuando me rompen el corazón, lo disfruto; el sufrimiento del amor es leve comparado con otros. Cuando la mayor preocupación es estar enamorada, qué gusto.
Entre lo poético y lo cotidiano
¿De dónde viene esa mezcla entre fantasía y realismo en tus letras?
Vivo mucho en la imaginación. Cuando me enamoro no tengo los pies en la tierra, y eso se nota. Me inspiro en mi vida, pero también en la poesía y en los sueños. Muchas ideas vienen de poemas antiguos, como las jarchas. Cucú nació así, casi de forma improvisada.
Experimentar sin miedo
‘C.R.I.N.G.E.’ combina jazz, country, electrónica y hasta dubstep. ¿Cómo eliges los géneros?
No pienso en géneros. Las canciones surgen de las conversaciones con Roy. El álbum terminó siendo tanto una crítica como un homenaje a distintos estilos. Por eso se materializan de forma tan diversa.
Trabajo en equipo y dirección creativa
Tu equipo cuida con mimo la estética y los visuales. ¿Cómo es trabajar así de manera independiente?
Exhaustivo, pero muy gratificante.
Roberta Benítez: Creemos tanto en el proyecto que el esfuerzo se convierte en esperanza. El movimiento cringe nos impulsa a seguir creando y mejorando pese al tiempo y las dificultades.
Referencias y futuro
¿Qué te inspira más allá de la música?
Me inspiran cantantes pop como Carly Rae Jepsen o Katy Perry, Shakespeare, las pelis de cheerleaders, los thirst traps de TikTok, Bob Dylan y las jarchas. Y, por supuesto, los sueños y el amor.
¿Qué te gustaría explorar ahora?
El dramatismo. Quiero trabajar mi lírica, mi canto y aprender a tocar un instrumento. También me interesa la actuación; me gustaría formarme más, por mí y por mi arte.
Sobre el miedo al ridículo
¿Qué consejo darías a alguien que teme hacer el ridículo?
Pensar mucho las cosas es una cualidad hermosa, pero hay que atreverse a dar la primera pincelada. No puedes mejorar si no lo intentas una primera vez.
La Reina del Cringe
¿Hay algo que a ti te dé cringe?
Solo yo misma. Soy mi propio oponente. Recuerdo cosas que hice —hace dos semanas o ayer— y me dan cringe, pero me ayudan a seguir. Solo yo puedo darme cringe.
Roberta Benítez: Ya no sentimos cringe. A todo le vemos algo, y si no nos gusta, la emoción es otra. Valoramos la autenticidad por encima de todo.
Azuleja: Si alguien es fiel a sí mismo, adelante. Bancamos la originalidad.
La entrevista en versión digital ya está disponible en nuestra web. La versión íntegra con fotos inéditas está en el print #001 de Calle 52, disponible en el link en bio.
Con Ultrabelleza, María José Llergo ha consolidado una voz única que atraviesa géneros y fronteras. En esta conversación con Calle52, hablamos de raíces, prensa, flamenco, Tiny Desk y su forma de entender el arte como puente entre amor y música.
Raíces y naturaleza
¿Qué serías si no hubieses cantado nunca?
Estaría en el campo. Podría ser guarda forestal, pastora o tener un refugio de animales. La música me encanta, pero lo que siento cuando ayudo a un animal no lo siento jamás. Aprendí a cantar con mi abuelo mientras sembraba el huerto; él me decía: “ahora cántalo a tu forma, como los pájaros”.
Industria y prensa
¿La música te ha acercado a algún vacío?
La música no tiene nada malo, lo que lo tiene es la industria: la presión, los titulares que no te representan. Con el tiempo aprendí que un titular no me define. Mi relación con la música es pura, ahí no se mete ni Dios.
¿Cómo gestionas la relación con la prensa?
En los comienzos fue duro. Un medio dijo que “me quedaba grande la prensa”. Luego gané un Goya y el mismo medio aplaudió. Es cuestión de perseverar: no eres un momento, eres la vida entera. La música nunca te abandona.
Tiny Desk y el mensaje universal
Eres la quinta persona española en tener tu propio Tiny Desk. ¿Cómo lo viviste?
Fue una oportunidad inmensa. Yo veía todos los Tiny Desk, para mí eran una enciclopedia musical. Cuando acabé me eché a llorar de la emoción. La gente me dice “no he entendido una palabra, pero he sentido todo”. No hay barrera del idioma, la emoción lo traspasa todo.
Córdoba y el flamenco
¿Cómo llevas la relación con tu tierra?
Maravillosa. Soy lo que soy gracias a mi tierra. Es mi raíz, y todo lo demás son mis alas. La dignidad de la gente de campo me guía: quizá no tengan dinero, pero tienen libertad.
¿Y la situación del flamenco en Córdoba?
El flamenco es un tesoro, un diamante que hay que pulir. Córdoba es mágica, con artistas como El Pele, Lin Cortés o Nani Cortés. Falta industria inclusiva que cuide a los artistas y permita que nuestro legado cultural no se pierda.
Arte, poesía y legado
¿Qué papel tiene la escritura en tu vida?
Escribo todos los días poesía, aunque no la canto. Respeto la esencia de cada cosa: sé lo que es un poema y lo que es una canción. También me inspira el legado de Gata Cattana; la tengo muy presente en mi obra, le pregunto muchas cosas.
Lo sagrado y la creación
¿Qué es lo sagrado para ti?
El amor. Todo lo demás son fuerzas que intentan controlarlo. Mi religión es cantar, mi forma de rezar es cantar, mi forma de vivir es amar y mi forma de amar es hacer música.
¿Qué necesitas para crear?
Dormir bien, comer bien y que mi familia esté bien. Se puede hacer arte desde la felicidad, no es necesario romantizar el sufrimiento. Mi filosofía es simple: aprovechar el presente y sembrar cosas bonitas para que florezcan mañana.
El consejo de los mayores
“Canta, cobra, pero no te vendas”, me dijo mi abuelo. Ese consejo lo llevo siempre conmigo. Más allá de mi voz, me importa que la gente recuerde mi persona y que mi existencia haya servido para que nos queramos más y mejor.
La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.
Créditos
Dirección Creativa: Blanca Buisán & Santi Medina
Fotografía digital y polaroids: Blanca Buisán (@blancabuisan)
Tras el éxito de CHATO, su LP de 12 cortes, Barry B se ha consolidado como una de las voces más auténticas de la nueva música española. En Calle52 hablamos con él sobre crisis creativas, autenticidad frente al fan service, el papel del rap y su manera de entender la industria.
Después de “CHATO”
El recibimiento del disco ha sido masivo, con artistas y público volcados en tu música. ¿Cómo se enfrenta la carrera de un artista después de un éxito así?
Mucho mejor de lo que me esperaba. No sabía que iba a tener este recibimiento y contar con el aval tanto del público como de la industria te da una tranquilidad enorme para hacer lo que quieras.
¿Sentiste algún vacío después de culminar una obra así?
La primera semana tuve unas buenas crisis después de estar todo el año a piñón con el disco. Acabas y te quedas sin nada, solo te quedan las opiniones de la gente. Luego me envalentoné gracias al recibimiento y salí de esas crisis. No tengo palabras para describir lo que supone que alguien me diga que el disco le ayuda en sus momentos bajos.
Autenticidad por encima de todo
Tu línea siempre ha sido hacer lo que quieres, sin seguir lo normativo.
Me gusta hacer lo que sale de los mismísimos. Si le rebota a la gente, que le rebote; si le mola, que le mole. Pero al menos quiero sentir que he hecho lo que he querido. Ya estaba muy harto de pensar en lo que la gente pudiera interpretar o querer.
«Nunca he actuado por el fan service. Por lo menos quiero sentir que he hecho lo que he querido.» — Barry B
El valor del rap
¿Cómo entiendes el papel del rap hoy en España?
Las personas de a pie se identifican más con las letras de un rapero porque realmente viven lo que cuentan. La gran parte de la población son trabajadores de negocios pequeños, que viven el día a día de manera ultra apurada, y eso quién mejor lo describe es un rapero o una rapera.
Industria y equilibrio personal
Tras el éxito, ¿te sientes más obligado a entrar en la dinámica de la industria?
Hay dos o tres eventos a los que no puedes faltar, el resto mejor evitarlos porque son parte de que te coma la industria. Lo más importante es volver a casa y estar tranquilo. Veo a mogollón de artistas que no faltan a nada y luego no proliferan: está muy bien ir de barra libre en barra libre, pero tienes que centrarte en crecer como artista y en que tu material sea lo suficientemente bueno.
El futuro
¿Qué viene después de “CHATO”?
Siempre estoy trabajando en nuevas ideas. Después del disco llegaron El BB de la luz e Infancia Mal Calibrada (ya disponible), y con lo que tenemos se podrá armar un EP. Es la evolución natural de “CHATO”, un camino creado para hacer canciones gritables en directo.
La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con un material fotográfico exclusivo.
Mans Concept Menswear, Unode50, Scrtco, DAME APRES PARIS, Düa Düa, DSas3 Studio, John Galliano, Dolce & Gabbana, Prada, New Rock, No Faith Studios, TwoJeys, Dior.
Desde Medellín hacia el mundo, MAGNA ha construido un universo sonoro que mezcla pop experimental, raíces afro y una fuerte carga de nostalgia. En esta conversación, el artista nos abre la puerta a sus influencias, su carácter y el rumbo de su carrera.
Los orígenes
MAGNA viene de Medellín, Colombia. ¿Qué escuchaste ahí para años más tarde formar un sonido que tira tanto hacia el pop experimental?
Realmente yo crecí escuchando demasiado urbano y hip hop de Medellín. Fue luego de unos años que me empezaron a gustar mucho las fusiones de sonido, ver artistas que les gustaba experimentar en su música. A los 21 años también me encantaba la escena española y argentina, como lo hacía C. Tangana, Nathy Peluso, Rels B y muchos más artistas que fanaticaba.
A nivel personal, ¿qué huella ha tenido venir de allí en tu carácter?
Creo que todo Medellín forjó mi carácter, me hizo quien soy, la cultura acá es una cultura de valores.
Pregunta cortita y al pie: ¿Cómo surge el AKA?
Así me decían porque era la marca de la bicicleta que tenía cuando era un niño.
El sonido de MAGNA
¿Qué proyecto recomendarías a alguien que no te conoce para descubrirte mejor? ¿Por qué?
Les recomendaría TODO PUEDE SUCEDER, es un pedazo de mí en un álbum de diez canciones. Literalmente podrían encontrar ahí todos los espacios en los que me gusta experimentar.
En gran parte de tus piezas hay algo de afro. ¿A cuáles consumes tú?
Me encantan artistas como Tyla, Rema, Burna Boy, entre otros.
También hay mucho sentimiento de nostalgia, ¿cómo lo definirías y qué lugar ocupa en tu vida?
Amo hacer música nostálgica. Realmente crea un sentimiento en las personas y las conecta a situaciones que hemos sentido pero que no son capaces de decir. Por eso me gusta ser la voz de cosas que la gente que me escucha no puede expresar.
He estado bicheando la procedencia de tus oyentes: de las cinco ciudades que más te escuchan, solo una es de Colombia. ¿Qué sientes al saber que triunfas más fuera de casa?
Siento que el sonido que hago todavía no es muy fuerte en Colombia, es un sonido que quiero consolidar. E igual, por otro lado, es muy lindo saber que en países como México les encanta mi música. Siento que tengo una segunda casa.
Colaboraciones y futuro
Sueles colaborar con los artistas justos en tus discos, ¿quién te queda por invitar?
Me falta por invitar a demasiados artistas. A mí me encanta colaborar, ver cómo el arte de otra persona mezclado con el mío crea piezas tan únicas. Espero seguir colaborando con muchos más artistas y poder trabajar con los más grandes.
Después de varios proyectos, sencillos y colaboraciones, ¿qué rumbo toma tu carrera?
Seguir trabajando demasiado para llevar la carrera a otro nivel. Siempre mi meta ha sido ser un referente global y trabajo para llegar a eso.
Cruz, entre la música y lo visual
En Cruz exploras ese vacío que queda después de un momento importante. ¿Fue una experiencia personal la que inspiró esta canción o nació más de observar lo que pasa alrededor?
Cruz es una canción que compongo pensando en quién estará cuando yo no tenga nada, quiénes son los que realmente te aman sin importar qué. Nace más del pensar en el futuro y de quién realmente está con uno porque lo quiere de verdad.
El videoclip de Cruz cuenta con un equipo creativo de primer nivel, desde Mau Morgó en la dirección hasta Paty Abrahamson en el estilismo. ¿Cómo influyó esta colaboración en la forma final del proyecto y qué querías transmitir visualmente que la canción sola no contara?
La colaboración influyó demasiado. Junto con ellos lo llevamos a otro nivel, desde la forma de vestirme a todo lo visual. Creo que la canción por sí sola tiene demasiado poder, pero este video realmente deja un statement artístico: que se viera que MAGNA es un 360, y cuida cada detalle de su proyecto.