Categoría: Música

  • SPOTLIGHT 2025 | «Heavy Metal» – Cameron Winter

    SPOTLIGHT 2025 | «Heavy Metal» – Cameron Winter

    La soledad encierra a las personas en su mundo interior. Este suele actuar como una pared en la que los sentimientos juegan al frontón, encogiéndose hasta que tu cabeza sea una bomba de relojería.

    Para algunos, la mejor manera de evitar que esas paredes mengüen es expresarlo a través del cine, la pintura, la música. Para Cameron Winter, aprovecharse de esos pensamientos intrusivos y transformarlos en teclas de piano o voces rasgadas es su superpoder. La angustia hacia un futuro inestable, una búsqueda del individuo como llave a la felicidad… En fin, el amor al prójimo y a uno mismo. ¿Cuántos podemos decir que hemos descifrado esto? 


    Heavy Metal no inventa la rueda, tampoco pretende hacerlo. Es el relato de un artista en el ápice del éxito sin necesidad de alardear de ello. La cabeza de un prodigioso poeta que, pese a lo reconocido que está su talento, no logra encontrarle el sentido al camino que está recorriendo. Recuerda a los puntos más ácidos de Bojack Horseman o los fantasmas que retrata Kiyoshi Kurosawa en su obra. Si bien es mucho más esperanzador, su fondo es melancólico y solitario. Sus letras reniegan de convencionalismos, recurre a lo absurdo y divertido para retratar sentimientos muy concretos. ¿De qué sirve un “siento que nadie me entiende” cuando puedes decir “i’ve been getting spanked by everybody lately”? A eso me refiero. 


    Si bien muchos conocimos al joven Cameron con su banda de Brooklyn Geese, algunos hemos decidido acurrucarnos en este rincón de su discografía en solitario. Nos sentimos más comprendidos en un álbum tan humano, que pese a su simpleza respecto al reciente Getting Killed de la banda, logra evocar más sentimientos y preguntas dentro de nosotros. Es mi disco del año porque, pese a los buenos ratos, he tenido momentos de introspección que han cambiado mi manera de ver mi futuro, pero sobretodo mi presente. Heavy Metal es una palmada en la espalda, pero también una señal de advertencia sobre nuestro propósito en el mundo. Sobre nuestra manera de relacionarnos con él y con la gente que habita en nuestra vida. 


    Cameron Winter, pese a las alabanzas de grandes críticos musicales, no se siente suficiente. Se compara, se fustiga, reniega de su reputación. Es un impostor en su propio proyecto, lo cual vuelve todo el mensaje del disco algo más oscuro. El sentir que nadie entiende tus frustraciones, que nadie termina de entender lo que estás haciendo. Su disco me ha abierto las puertas a entender problemas que previamente no lograba ni enunciar. 


    Queda mucho trabajo por hacer, pero este disco es un pequeño recordatorio de que no estás solo. Y eso ahora mismo es todo lo que necesito.

  • 17Beats | «En Clave De Gë» EP.12

    17Beats | «En Clave De Gë» EP.12

    La escena de Valencia está más a fuego que nunca. Y tanto que a fuego, como que el protagonista del episodio que hoy puede ser de lo más ardiente de la comunidad: DJ residente en La3, ingeniero tras bangers como «platanomelón», «Paseo de Gràcia» o «sexy» y artífice de «PHACES». Hoy entrevistamos a 17Beats.

    ¿Quién es 17Beats y cómo empezaste a producir?

    Soy 17Beats, Xavi o como me queráis llamar. Soy un productor y DJ de Valencia que ha trabajado con Bluu, D. Valentino, Tarchi, Gatti… Llevo ligado a la música desde hace bastante tiempo; por ejemplo, toco el saxo desde los 8 años. Siempre me ha gustado la música. Las inquietudes de querer hacer música y esa pasión que tenía por ella me hicieron investigar a ver cómo podía yo crearla. Empecé a producir con 14 años, haciendo en el FL Studio EDM y temas bastante lachosos, la verdad (risas). Era de lo que más información había, pues no había muchas cosas de hip-hop. Después de un parón, volví a los 16, ya que me entró el gusanillo con todo esto de la explosión del trap en España.

    ¿Cuáles son tus referencias?

    Mi primer contacto con el hip-hop fue Chris Brown. Gracias a él descubrí a Lil Wayne, y de ahí pasé a Tyga y a Young Thug. En 2014, con toda la movida del trap en España, escuchaba a Pxxr Gvng, Dora Black o BNMP. Al principio lo escuchaba un poco como de coña, porque había muchos códigos y letras que no entendía, aunque musicalmente me gustaba y me hacía clic la figura del productor. Como sabía cómo se hacía la música, me llamaba aún más la atención su figura. A nivel de productores, los que más me inspiran son Steve Lean, Enry K o Royce Rolo.

    Me gustaría detenerme en algo que has dicho, concretamente en que sabías cómo se hacía la música. Eso viene de tus estudios en el conservatorio, ¿verdad?

    No exactamente, pero sí. Yo estudié en una escuela de música de Castellar, mi barrio aquí en Valencia. Aquí hay costumbre de que cada pueblo tenga mínimo una banda. Como extraescolar, mis padres me apuntaron a la de aquí. Con 6 o 7 años empecé a estudiar música y duré hasta los 11 o así. Yo tengo unas nociones mínimas de solfeo.

    Bueno, cierta ventaja te da frente a los que no tienen conocimientos de teoría musical.

    Ya no solo a la hora de crear, también ayuda a saber qué estás haciendo. Al saber teoría musical puedes saber qué nota no está en un acorde o qué tienes que hacer para transmitir lo que quieres transmitir. Por darte un ejemplo: a la hora de probar tunes y tal, cada escala mayor tiene una relativa menor; el saber cómo transponer de una a otra te puede llegar a sacar de un apuro en un directo. Además, el hecho de haber escuchado tanta música me ha dado esas nociones extra que pueden ayudar a la hora de componer lo que sea. Aun así, hay productores que no tienen conocimientos de teoría musical y hacen cosas que flipas. Quizás ellos pueden sacar algo más fresco fuera de la teoría.

    Ya que estamos hablando de producción, vamos a hablar de la materia en sí. ¿Qué es lo más loco que has aprendido por tu cuenta?

    Yo creo que la selección de sonidos. Siempre tengo muy claro cómo quiero que suene algo y cuál es el sonido exacto. Ahora que estoy hablando de la selección de sonidos, el hecho de poder… Los plug-ins tienen muchísimos parámetros. Hay conceptos que nadie me ha explicado pero que, haciendo y deshaciendo, he acabado sabiendo qué efecto tienen sobre el sonido.

    Hablando de sonido, ¿qué es lo que más te gusta producir?

    Lo que más disfruto haciendo es el R&B. Ahora estoy mucho con los sonidos analógicos. No tengo ni idea de tocar el piano, pero tengo un gusanillo enorme de comprarme un sintetizador. Me gustaría tener algo físico, que tenga ese color analógico y tal. Aunque el R&B sea lo que más me gusta hacer, si estoy aburrido en el aeropuerto o lo que sea, hago un reggaetón antiguo, por ejemplo.

    «No me cierro a ningún género, pero si tengo que escoger uno, me quedo con el R&B»

    17Beats sobre el género que más le gusta producir

    Esa organicidad que hay entre un sinte físico y uno digital es algo que me llama mucho la atención. Cuando Dano en su gira se ponía con la MPC a hacer ritmos en directo, era una sensación mágica.

    Yo creo que se nota en el color. Hay algo extra que un plug-in nunca podrá emular. Me pasa lo mismo con el procesamiento de voces. No es lo mismo mezclarlo todo de forma digital que mezclar lo analógico con lo físico. Tener un previo ya le da un extra de calor y calidad a la voz que no le da el conectarlo directamente a la Focusrite. Ocurre lo mismo en el proceso. A la hora de hacerlo, no es lo mismo estar aquí y elegir un plug-in a tener un pedazo de cacharro aquí, empezar a tocarlo y que, por tocar una tecla sin querer, ya te viene algo extra a la mente. Visualmente, también puede aportar algo extra. Molaría tener un Prophet; el problema es que lo mismo te cuesta tres mil “ñapos”.

    ¿Qué es lo más caro que tienes en el estudio ahora mismo?

    Te diría que el Apollo, tío. Son mil euros; no es tan caro como un Prophet, pero no está mal. Tengo también un cuadro que me hizo un colega, Nacho Devis, el que nos hace las portadas. Hizo la portada de «Sexy Con Amor», de Bluu. Inspirado en eso, hizo un pedazo de cuadro que, el día que se revalorice, verás (risas).

    Tengo un colega que tiene la portada de su disco en el estudio y eso es masonería pura, eh.

    Es un swag que te cagas. Tener exactamente tu portada es una locura, tío.

    La portada de tu último disco con Bluu es azul, que casa muy bien con el sonido del disco. Si tuvieras que dar un color a tus producciones, ¿qué color sería?

    Naranja, tío.

    ¿Por qué?

    No sé, una luz tenue y cálida; no un naranja chillón de chaleco de cuando tienes un accidente (risas). Un naranja que te acompañe, tipo iluminación cozy.

    Naranja chimenea, así acogedor. Al final, la música y el color tienen mucha relación entre sí, pues ambos están unidos por la frecuencia. Imagínate un disco que a lo largo de los temas vaya cambiando la longitud de onda y se forme el espectro en sí. Sería una locura.

    Estaría guapísimo, ya ves. Ahora le preguntaré al ChatGPT a ver si hay alguna manera de hacerlo (risas).

    Ya que hablas de IA, ¿tú la usas a la hora de producir?

    A nivel de sonidos no la utilizo para hacer un sample de tal o de cual, pero sí la uso de inspiración cuando no me sale una progresión de acordes cuando hago un beat desde cero. Hace un par, y cojo uno de aquí y otro de allá. A la hora de mezclar y masterizar también te facilita las cosas. Al fin y al cabo, es una herramienta que te puede ayudar y que creo que nunca va a sustituir el trabajo de nadie, pero que te puede facilitar hacer ciertas cosas. La uso para probar desde cero y resolver alguna duda concreta.

    Hacer el mix y el master tiene que ser la parte más difícil a la hora de producir. Si ayuda ahí la IA, mucho mejor.

    Es la parte más técnica, digamos.

    ¿A ti te da pereza esa parte?

    Más que producir, sí (risas). En plan, el mix y el master es más un servicio; producir está más relacionado con la parte creativa. Hay peña a la que le apasiona el mix y el master, pero es mucho más técnico que componer o producir. De vez en cuando, es más coñazo.

    ¿Hay algún artista al que te cueste hacerle el mix y el master?

    No trabajo con muchos artistas de seguido. A D. Valentino le hago el master y le echo un cable con los mixes. Él se mezcla, pero si tiene una duda más concreta se la resolvemos Sneaky o yo. Los masters sí que los hago yo, que no suele haber problema. Con Bluu también es superfácil. Tarchi, por ejemplo, tiene que ser complicado, fíjate tú. Solo he mezclado y masterizado el tema que tiene con Sticky, «sexy», pero quizás sus temas y tal deben ser más complicado. Pero eso, más allá de ellos, no tengo ningún recuerdo de nadie con quien me haya sido dificultoso.

    En cuanto a producción, ¿qué tema tuyo has disfrutado más produciendo?

    A mí, de los que más disfruto y me gozo, serían: “Sexy Con Amor”, de Bluu y coproducido con Sneaky; “Swing Baby”, con LKTN y BabyGoat, que tiene un beat ochentero que quedó superbacano; y “AR&Bluu”, también te diría, que es tipo Pharrell y estoy muy orgulloso de ese tema. Y luego no sé, otros beats que tengo por ahí que son muy de mi sonido. La verdad es que no caigo ahora, tendría que mirarlo (risas). Pero del último disco, de “Sexy Con Amor”, hay algunos beats de los que me siento muy orgulloso.

    Está muy guay que tengas varios temas. Hay otros artistas que son más tajantes a la hora de escoger su tema propio favorito. Además, es difícil elegir un tema propio favorito. Y ahora, ¿qué tema que no es tuyo te habría gustado producir?

    Te diría que “Jungle”, de Drake. Es sexy, ambiental y bouncy a la vez. Es mi tema favorito de Drake.

    Y antes de pasar a hablar sobre tu discografía, si tuvieras que producir un tema para algún artista, ¿a quién te gustaría producirle?

    Pues a nivel nacional te diría a Cruz Cafuné. Internacionalmente, A$AP Rocky; aunque su música y mi música no se parezcan en nada, siempre lo he consumido mucho. O Swae Lee, tío. Algo tipo “Won’t Be Late”.

    Tu discografía no es corta, precisamente: con Bluu tienes tres LPs, además de muchos singles; también muchísimas producciones a D. Valentino, Rulo901 o BabyGoat. Aun así, yo quería centrarme en “PHACES”, ese proyecto tuyo en el que tú eres el protagonista. Cuéntanos un poco.

    “PHACES” es mi espinita clavada, realmente (risas). “PHACES” empezó porque siempre he sido muy tocapelotas con la figura del productor. A mí me ha tocado las narices que infravaloraran mi trabajo, que vinieran al estudio y a lo mejor no te pagaran; eso cuando era más pequeño. Para predicar con el ejemplo, di el paso e hice algo que pusiera en valor su figura. Entonces surge “PHACES”, un proyecto en el que el objetivo es mostrar todo el proceso detrás, tanto a la hora de hacer la canción como de hacer el videoclip que acompaña a esta, que, creas o no, añade valor visual a la misma. El proceso consta de deconstruir el beat, mostrar cómo se graba el tema, cómo se hace el videoclip y algunas anécdotas que vayan surgiendo. Luego se sube el videoclip a Youtube y a Spotify subimos la canción y el beat. Es un trabajo muy completo pero difícil de gestionar.

    «Ojalá pueda meterle caña en un futuro, porque añade mucho valor en comparación a subir solamente el tema»

    17Beats sobre «PHACES»

    Me parece un trabajo muy completo y beneficioso de cara a los productores, pues es un marco de exposición que permite que se reconozca vuestro trabajo. ¿Crees que son necesarios más formatos como “PHACES” para que la figura del productor esté más presente a nivel público?

    Puede ser, no lo sé, tío. La verdad es que coincido contigo: añade ese valor para que la peña que lo vea se percate de toda la gente detrás de ese proceso. Eso es un tema; en el caso de hacer un trabajo completo, puedes llegar a dimensionarlo todo. Contenido de este estilo puede ser algo positivo, poniendo en valor la figura del productor. A lo mejor no tan directamente relacionado con la música, pero sí con un lifestyle. Contenido como el que hacen Koboss o Placement Chasers, creo que es beneficioso para realzar la figura del productor, haciendo un contraste entre mostrar nuestro curro y poner en valor al productor. Molaría que hubiera más contenido, pero ahí entra el conflicto de intereses entre ser creador de contenido o productor.

    Y hablando de carga de trabajo: aparte de producir, tienes la agenda apretadísima. Entre pinchar, las giras de uno, las del otro… es un no parar. ¿Cómo haces para llevarlo todo?

    Los timings de la vida me han venido muy bien. Obviamente, he tenido mi curro detrás, pero, gracias a Dios, los timings han querido que, por ejemplo, las giras no se me solapen. Lo que hace que me mueva tanto y que tenga esa energía para seguir currando de esto es la pasión. Es mi trabajo soñado, lo que siempre he querido. Sí que es verdad que ahora miro la agenda y, entre el fin de gira de D. Valentino, la gira completa de Tarchi o los festivales que surgen ahora, pues no voy a chafar casa. Aun así, es motivo de estar agradecido, porque tanto económicamente como a nivel de repercusión me van a venir genial.

    Te pongo en un dilema, ¿prefieres producir o pinchar?

    Ningún dilema: producir, de largo.

    Vale, guay (risas). Pinchas en muchos sitios; si no me equivoco, eres residente en La3, ¿verdad?

    La sala empezó a tener una fiesta con un rollo más urbano que era “Arde” y, luego de eso, La3 empezó a bookear todo el rato a hacer cosas under. Bueno, under, entiéndeme: urbano español, lo que se lleva ahora, que prácticamente está siendo el nuevo mainstream. Entonces, bueno, soy residente en las dos. Además, me gusta moverme. Si me sale bolo en “Casa Pepa”, en “Yelo” o en “Sudor”, en Barcelona, voy de una porque me lo paso bien. Cuando subo a Galicia, que mi chica es de allí, la veo y, de camino, pincho allí.

    «Pinchar es la forma más eufórica de mi curro y producir, la más creativa»

    17Beats sobre la elección entre pinchar o producir

    ¿Cuál es el sitio donde más te ha gustado pinchar?

    La3 es casa. Antes de “Arde” hacían una fiesta que se llamaba “Guapo”. Era de las primeras fiestas a las que iba donde hacían cosas así, urbanas. Me acuerdo que pinchaba Steve Lean. La primera vez que pinché en La3 fue con Steve Lean, entonces fue algo como: “Hostia, hace cuatro años estabas aquí gozándotela y ahora estás pinchando”. La última vez que fui a Coruña el trato fue genial y el público maravilloso. Fue en BRIT, en “Ghosting Club”. “Casa Pepa” también fue muy especial, porque fue tipo colabo. Y “Recreo”, en Málaga; también hicimos una colabo.

    ¿Puede ser que hubiera showcase de Bluu?

    Sí. Era DJ set nuestro y showcase de Bluu. Pinchaba también Kinara, a quien no conocía en aquel entonces, pero es una bestia; nos puso desde Skrillex hasta la música más turra argentina. Esa fecha, a nivel de energía con el público… Nunca he tenido como ese feeling de pensar que podría haberme tirado un pedo en el micrófono que la gente se estaría partiendo aun así (risas).

    En “Arde”, aparte de ti, pinchan contigo Cencii y Amex, ¿no?

    Correcto. En “Arde” empezamos de residentes Cencii (que también era el promotor), Amex y yo. Amex le ha producido temas a Duki, a C.Marí, a Deva y a más gente, ¿sabes? Luego, cuando La3 empezó a bookear a DJs de este rollo, pues están Skinyz, Adela BB, Claupi, Sneaky o el Tuti. Como hay muchos residentes, mola, porque no tienes cada finde al mismo pinchando. Es eso, todo muy relacionado con lo urbano. Dios, me da hasta vergüenza decir lo de urbano. Es como el trap en 2016.

    Eso de englobar toda la música en género urbano me da mucho repelús. Cada cosa tiene su etiqueta, no creo que haya que englobarlo tanto. Pero bueno, cosas raras de las playlists. Bueno Xavi, vengo a hacerte la pregunta random del día. Yo sé que te gusta mucho tanto el Valencia C.F como la Fórmula 1. En el ámbito del fútbol, si tuvieras que ponerle una canción tuya al post del matchday del Valencia, ¿cuál pondrías?

    Intentaría tirar algo con garra, que les diera potencia. Deja que mire (risas). “Tres Puñales Freestyle”, a lo mejor. O “Descendo e Rebolando”, de mmedina, una chavala de aquí de Valencia. Si no, “Bag Breaker”, de BabyGoat y LKTN, por ejemplo.

    Y la otra, ¿qué canción le pondrías al ganador del mundial de F1?

    Sería algo como más de celebración.

    Piensa en el ganador, que no es lo mismo ponérsela a Piastri que a Verstappen.

    Buah. Vamos a tirar algo básico: “no quiere bailar”, de D. Valentino. Los dos que no hayan ganado sí que no van a querer bailar (risas).

    A ver qué pasa. Ojalá gane Verstappen, sería muy top (risas). El Valencia sí que es verdad que no sé cómo va.

    Decimosextos o decimoséptimos. Te podría estar hablando una hora de la situación del Valencia. Desde hace dos años o así, empecé a escuchar a un chaval bacanísimo de aquí de mi barrio que curraba en una radio local de Valencia de deportes donde hice las prácticas. Se llama Héctor Gómez, “@generaldepie_” en Twitter. Me lo escucho todos los días como si fuera tu padre escuchando la radio. Si no me lo escucho un día, al día siguiente me lo pongo en podcast. Podría estar hablando una barbaridad, pero, en conclusión, hasta que no se vaya Peter Lim, estamos jodidos. La idea es que una vez esté hecho el estadio, quiera vender. Además, el director deportivo que ha llegado es conocido por ser el hombre de transición a la hora de hacer transacciones entre CEOs.

    Si es que te entiendo. Al Granada también lo tienen “secuestrado”; se están cargando al equipo. Pasamos a las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿qué es para ti la música?

    Mi pasión, realmente. No la totalidad de mi vida, porque tengo más cosas fuera de la música, pero es lo que hace que me levante cada mañana. Gracias a ella, como a día de hoy. Es algo que me mueve de forma inconsciente. Tiene un papel fundamental de mi vida desde pequeño.

    ¿Y qué hace que tu música sea tu música?

    A mí me cuesta saber cuál es mi sonido. Rollo, tengo a mi novia, mi familia o mis colegas que escuchan un beat y sí, suelen identificarlo como mío, pero hasta hace poco no te hubiera dicho que tuviera claro cuál era mi sonido. Sí tenía claro cuál quería que fuese, pero no cuál era. Ahora digamos que sí que lo tengo más asimilado y tal, que creo que va relacionado un poco con lo que hablábamos antes sobre la música digital frente a la analógica, el que sea acogedora o el género que más disfruto produciendo. Tengo como bastante influencia negra en mi música, de R&B, blues o jazz, y de alguna manera está ese toque. También la pasión que le pueda meter yo; mi sonido, que siento que es algo más acogedor, ambiental y bouncy, ¿sabes? No sabría decirte con exactitud. Que la haya hecho yo, supongo. Eso es lo que la hace mía (risas).

  • Spotlight 2025 | «MEGA BBL» – Theodora

    Spotlight 2025 | «MEGA BBL» – Theodora

    MEGA BBL es la versión deluxe del mixtape debut de Theodora, la “Boss Lady”, indiscutiblemente la artista revelación del año francesa. Con veintiséis canciones, es un torbellino sónico que amplía su audaz visión sobre la música moderna. Fusionando hip-hop, bouyon caribeño, hyperpop, afrobeat, funk brasileño y drum & bass, desdibuja las fronteras entre géneros, estéticas y expectativas, y se consolida como una de las superestrellas actuales de Francia y del año.

    Perdón de antemano por destacar un álbum mayoritariamente en francés, pero como para no hacerlo con este. Jugando con el término BBL, que normalmente significa Brazilian Butt Lift, le da la vuelta y lo resignifica a “BAD BOY LOVE STORY”, “BAD BOY LACKED” y, por supuesto, “BAD BOSS LADY”, hablando del amor, desamor, lujos y positividad corporal, entre otros altibajos emocionales. Su sentido de moda es igual de alternativo, lleno de diferentes texturas, colores, formas y capas, y ver su ascenso tan contundente, donde ha triunfado desafiando a un mercado que ha impuesto normas muy claras para que las mujeres negras puedan destacar, es un soplo de aire fresco.

    Temas como PAPA <3, MON CASQUE y LES OISEAUX RARES, una balada desgarradora con Juliette Aramanet, ofrecen capas más introspectivas que se yuxtaponen con temazos de BPMs más altos, como MON BEBE, MASOKO NA BABELE, FASHION DESIGNA o DO U WANNA. Estos contrastes muestran la versatilidad de Theodora al combinar sonidos más pegadizos con letras reflexivas, oscilando entre el fronteo y la melancolía.

    El proyecto audiovisual entero es el sueño de cualquier maximalista, rebosante de creatividad, confianza y autenticidad. Con videoclips que referencian a Michel Ocelot, el diseñador gráfico Saul Bass y Grace Jones. Sus colaboraciones son igualmente eclécticas, desde el rapero Jul en ZOU BISOU, Brazy, Thisizlondon, Luidji e incluso la más mala de España: BB Trickz. El alcance de Theodora es ahora innegablemente global y estas colaboraciones que aportan diversidad y enriquecen la propuesta sonora del disco son prueba de ello. Sin duda, MEGA BBL ha sido una de las propuestas más refrescantes del año, una que niega encasillarse. Quería dar una mención honorífica a BLACK STAR de Amaarae también, ya que estas fusiones de sonido me han recordado mucho a ese disco pero volviendo a Theodora, tener un disco tan completo en su haber con apenas veintidós años es impresionante y no cabe duda de que este es solo el comienzo. Larga vida a la boss lady.

  • Spotlight 2025 | «Designer» – Wraith9

    Spotlight 2025 | «Designer» – Wraith9

    Me vienen a la cabeza Getting Killed de Geese, Choke Enough de oklou, Asfiixias de Naise Kud, caroline 2 de caroline, Rooster Slipped de Rooster, Forever de Bassvictim, The Sword and The Soaring de Blue Navy, Dumb de Biberón, Essex Honey de Blood Orange, Baby de Dijon, xki music de superreservao, SABLE,fABLE de Bon Iver, EUSEXUA de FKA twigs o Cru+es, de Raül Refree —por el que siento absoluta debilidad— junto con el Niño de Elche. No vengo hablar de ninguno pero os pido que escuchéis todos. 2025 ha sido bonito. 

    Hoy os vengo a hablar de Wraith9. Resulta que la figura que carga con la producción íntegra del álbum de Hip-Hop más escuchado del año —-Rebel de EsDeeKid—, además de la de algunos singles de fakemink o Fimiguerrero, ha tenido tiempo de sacar su propio álbum debut como intérprete: Designer. Wraith9 ya había demostrado ser capaz de ser un creador de atmósferas absolutamente exquisito antes de producir al de Liverpool y compañía. 

    Y es que parece haber rastros de Wraith9, o Harley Riecansky, en la música ya desde 2017, apareciendo en un festival para artistas emergentes de Norwich con tan solo 13 años bajo el nombre de TenWxlves y haciendo un EDM con inspiración en Maxim Reality. Ocho años más tarde presenta un álbum en el que a excepción de mix, máster, y una colaboración con Jawninho, los ocho tracks corren íntegramente de su cuenta, y es difícil encontrarle un fallo. Las producciones no solo son vanguardistas, sino ridículamente envolventes. Con una evidente influencia de su paso por sonidos más electrónicos, sintetizadores y pads brillantes cortan constantemente la sensación de neblina general, haciendo de ella algo casi limpio sin tener que disiparla. Las cuerdas de Doves o Plastic son melancólicas sin rozar siquiera locursi, Function es prácticamente ambient pero empapado por una atmósfera desgarradora, Decline me transporta a los tiempos del cloud rap con un aliento renovado y el tag de “Okay” se me aparece hasta en sueños últimamente. Designer es un disco para atravesar un túnel a pie, para hacer noche en un aeropuerto desvencijado, para fumar dando vueltas por Silent Hill; un espacio liminal de 20 minutos que en ningún momento se siente vacío.

    El contenido de las letras sigue por su parte una línea desesperanzada, etérea, perdida en el espacio —tal y como augura su portada. Ambientaciones oníricas, mensajes repetidos, desganados y confusos que encajan perfectamente con el paisaje sonoro. Si bien es un profundo deseo de mi alma escuchar un disco puramente instrumental de este chico, las cadencias se adaptan a lo que el proyecto pide, se convierten en una capa más de stems que acaba por redondear el conjunto. Esto hace que Wraith9 sea sorprendentemente compacto en su caos y, desde la cámara, su hermano Noah Riecansky —encargado también del clip de LV Sandals— lo traduce perfectamente. En palabras de un amable internauta: a ’09 depressed/lean-addicted Weezy type ambiance. El que no entienda que pegue la oreja. 

    Es en todo caso la duración de tan solo 20 minutos lo que más me ha hecho dudar si considerarlo como álbum. Siempre es más fácil no fallar en un formato corto, pero supongo que me ha podido este underdog del géiser en el que se ha convertido la escena urbana de UK. Más o menos largo, conviene no quitarle el ojo de encima. El tiempo dirá cómo se desenvuelve en otro marco de proyecto, a mí me resulta difícil no ser optimista.

  • TAICHU – HOTCORE CERTIFIED

    TAICHU – HOTCORE CERTIFIED

    El único predecesor lógico de un verano Brat es un invierno HOTCORE. Más allá de ser su segundo álbum, es la cristalización del movimiento cultural y manifiesto que ella misma creó; uno ambicioso, lleno de sonidos industriales vanguardistas, introspección, transformación, referencias y colaboraciones icónicas, de igual parte coherente y experimental, sin pretensiones cualquiera. Con más de tres años de desarrollo, si con RAWR se dejó la vara alta, con HOTCORE lo remata. Es un disco que despliega un mundo audiovisual lleno de dualidades y deja espacio para una vulnerabilidad genuina que refleja duelos internos entre el fronteo y la fiesta. Un viaje entre luces y sombras.

    “El poder viene de romperse y la fuerza viene de saber estar abajo”, nos dice Taichu, y el núcleo del proyecto, más allá de una armadura externa, es saber ser fiel a uno mismo, la fuerza de renovarse sin perder la esencia. Es un proyecto que claramente bebe de sus influencias y amor por la cultura pop (aunque a veces de manera subconsciente), pero no se pierde en ellas. Vemos tanto partes de la Taichu del pasado como otras que tenía más escondidas. Con un mate en la mano y un cigarro en otro (muy HOTCORE de su parte), se conecta desde su casa en Buenos Aires y abrimos la videollamada un par de días después del lanzamiento del álbum.

    Casi una hora no da cabida para ningún silencio y la conversación oscila entre nuestro amor compartido por Lady Gaga y lo que es el HOTCORE, pasando también por reflexiones sobre la industria, colaboraciones y más. Una entrevista HOTCORE Certified.

    Hola Taichu, ¿cómo estás? ¿Dónde te pillo?

    Muy bien, gracias. Acá en mi casa hoy, descansando, más tranquila.

    Con el mate en la mano, muy bien.

    Sí (risas).

    ¿Cómo has estado viviendo el lanzamiento de tu segundo disco, HOTCORE?

    Ay, súper, estoy muy feliz. Estoy muy contenta porque ahora que lo toqué en vivo estos días, veo los vídeos y me gusta cómo suena. Estoy contenta.

    Para quien no te conozca o no haya escuchado el término “HOTCORE” antes, ¿cómo lo describirías? ¿Con qué cosas lo asocias?

    HOTCORE es lo que yo quiero que sea. Es lo que yo encontré o el nombre que yo encontré para ponerle a la fusión de cosas que me gusta hacer. Con el primer disco era un concepto de un sonido y en este segundo proyecto se volvió más, no solo una afirmación de eso, sino también una intención, ¿viste?

    De pronto, un concepto o sonido es muy pretencioso y en este disco sentí que no hacía falta toda esa pretensión. En el primero sí hizo falta y por eso estuvo ahí y por eso se armó de esa manera. Pero en este yo siento que la pretensión había que bajarla y que era más mi intención. ¿Qué música haces? Y es tipo, ¿qué te digo, electrónica? ¿Qué te puedo decir? Porque son varios géneros y por ahí la gracia del HOTCORE es que yo voy tocando las teclas que a mí me parecen para que termine siendo lo que yo quiero y básicamente es lo que encontré para hacer lo que quiero tranquila.

    El concepto de HOTCORE se lleva cocinando desde hace mucho tiempo porque en RAWR ya hablabas y portabas una estética muy parecida. Para ti, ¿qué diferencias hay entre estos dos proyectos?

    Total. Yo siento que RAWR fue la fiesta, el caos, el glamour, el poder, la empoderación, pum, pum, pum. HOTCORE es un poco el after, ¿viste? Es un poco lo que queda después de mucha intensidad. Al final, obviamente, en cualquier oscuridad puedes encontrar brillo, en cualquier brillo puedes encontrar oscuridad y es eso. Siento que HOTCORE es como un yin yang de lo que era RAWR. Cuando yo digo que voy a sacar un disco que se llama HOTCORE, ahí se esperaban todos algo recontra a los tiros, y en verdad en este disco hay un poco más de vulnerabilidad, hay otra cara del poder. El poder viene de romperse y la fuerza viene de saber estar abajo, arriba, al costado y al otro costado, y de ahí viene el verdadero poder que por ahí yo veo que todos ven de mí.   Me ven que me como la vida y que voy así por delante, me choco con todo y la verdad es que eso viene también de haber estado muy rota, de saber estar rota, de atravesar todo eso. Es la vida a todos nos pasa.

    Esa dualidad me recuerda un poco a Eusexua y Afterglow de Fka Twigs porque también plantea esa fiesta y luego un after.

    Sí, amo. Claro, es verdad. No, no, mira, te soy honesta, no escuché tanto Eusexua. La vi, la amo, pero no le seguí tanto el concepto.

    También ahora, pensándolo, tu definición de HOTCORE me ha recordado un poco lo que decía Gaga cuando sacó ARTPOP, que hablaba de que realmente era lo que ella quisiese que fuera.

    Obviamente, yo estoy inspiradísima por ella y también hay algo de Born This Way que a mí me inspiró mucho y siempre me hizo sentir muy abrazada. Obvio que lo de ARTPOP también, porque bueno, ARTPOP allí ella se la jugó un montón. También en MAYHEM, justamente, está integrando todo lo que es, incluso a Joanne, viste, que por allí yo no soy tan fan. Yo estoy tocadísima por ella.

    ¿Fuiste a verla este año?

    No, no tuve la suerte, me lo vi acá en mi casa y lo pasé increíble, o sea, lloré. Me parece un showazo y me pone muy feliz. A mí, de ella, me toca mucho el mensaje de “never give up”, de poder ser todo lo que uno quiera, esa libertad, ese poder, no sé, a mí ella me tiene tocadísima, la verdad.

    Con tu permiso voy a volver un poco más a HOTCORE.

    Sí, ya hemos tenido nuestro Little monsters talk (risas).

    Por mí nos pasamos dos horas hablando de eso, pero ¿qué es lo más HOTCORE que has hecho tú jamás?

    Uff… Bueno, este fin de semana fue súper HOTCORE porque tuve como cinco shows en dos días. Me bajé de cantar con María Becerra en River, que es el estadio más grande de acá, con el in-ear puesto, corriendo a tocar en un festival de Rave. Llegué de pedo. Eso fue lo más HOTCORE que hice en estos días, muy punkstar. Me cambiaron la camioneta, yo sin voz de los nervios, haciendo todos estos shows .

    El año pasado sacaste ScaryHot, Bby Katana y Cvnt junto a La Zowi, los cuales son temazos que encajan bastante visual y sonoramente con el disco. A mí me sorprendió que no las hayas metido y quería preguntarte el razonamiento detrás de esa decisión.

    No me gusta eso. No me gusta cuando sale un disco y hay canciones que ya han salido. Me gusta que, cuando sea un disco, tenga todo nuevo para escuchar o darle todo nuevo a la gente. Obviamente, son temas que inicialmente estaban en el disco y que, a medida que el disco se fue retrasando, los elegí sacar porque también sentía que iban bien solos. Por ahí el razonamiento de que no estén en el disco es porque quería que el disco fuera todo algo que no hubieran escuchado. Obvio que a mí me conviene ponerlos en el disco, me conviene por todos lados, pero no me importa. No me gusta, me parece medio vago, medio rascas en mí, no cuando lo veo en otros.

    POV  interpola Teenage Dream de Katy Perry, ¿verdad?

    ¿Sabes que no fue a propósito? De hecho, te cuento: yo tengo un audio en el que yo estoy cantando Firework arriba de POV porque yo quería hacerlo más melódico, quería hacerlo más pop. Inicialmente, no rompía como rompe POV en los versos, era todo como el estribillo y, bueno, lo terminé rompiendo, pero inicialmente yo quería usar un poco la melodía de Firework y cuando lo terminé, me di cuenta.   No fue adrede para nada, pero increíble que quedó.

    También he leído que querías samplear Diva de Beyoncé y siempre has estado muy on top con tus referencias a divas del pop. No he visto que lo hayas mencionado en ninguna parte, así que igual soy yo, pero ¿hay un sample de Summertime Sadness al principio de Vicios en Vice City?

    También fue casualidad, te juro. De hecho, no es el mismo porque ya me hubiera saltado algún copyright o algo, pero suena igual. A mí me lo dijo una amiga mía porque a mis amigas es el tema que más les gusta.

    Creo que a mí también.

    Sí, a muchos. Estoy viendo que está siendo el favorito. Sabía, lo sentía, que iba a ser también porque es una Taichu medio vieja, que no había vuelto nunca como una por ahí de CHEESE, mis primeros temas, y sabía que a la gente le iba a gustar. Me encantó que al final tenga eso de Lana, que también la amo, pero fue cero adrede y me hicieron dar cuenta a mis amigas cuando me decían, “Boluda, es igual que Summertime Sadness”, y yo decía: “No”, y después lo escuché y dije: “Sí, también es igual” (risas).

    Bueno, igual sería icónico que te demandase Lana.

    Una piensa que sus divas la van a acompañar y, al final, no amor te sacan todo.

    ¿Hay otro en Weapon?

    No, el otro sample que hay es en Freak Match; está sampleado Sissy That Walk de RuPaul.

    ¿Ya le sampleaste en RAWR en Chacha Fight, verdad?

    También, sí, sí. RuPaul is always giving me like the power, you know. Lo amo, lo amo, o sea, también alguien que me abrazó mucho, sus conceptos, todo lo que le escuché, siempre me sirvió oírlo.

    En el disco cuentas con colaboraciones muy HOTCORE por parte de Sadboi y CouCouChloe. ¿Cómo fue trabajar con ellas? ¿Tienes alguna anécdota?

    No las conocí en persona bueno, a SadBoi no la conozco en persona, pero la conozco desde la canción que hice con Ms Nina y La Zowi en 2022, que ella está en ese tema, y desde entonces nos seguimos y me mandó varios temas a mí y yo nunca me subí a ninguno porque no me daban los tiempos. Me mandó tipo la de Baddies, esos temas de los que yo después me arrepentí muchísimo.

    ¿Ibas a estar en Baddies?

    Podría haber estado, sí. Me ha mandado temas increíbles que yo nunca llegué a grabarle y estaba haciendo Weapon para el Deluxe, porque ese es el último que se sumó al disco, y la verdad que me gustó tanto que dije ay, igual tengo tiempo, lo voy a subir al disco. Lo estaba haciendo y mis productores me dijeron: «Para, para, vos basta, acá sumemos a alguien en inglés», y yo dije: «Sadboi». Hace tanto que venía hablando con ella de que ya se va a dar, tipo ya vamos a hacer algo. Le mandé ese y al toque grabó.

    Con la COUCOUCHLOE también venía hablando mucho de hacer song for song, como que con la COUCOU(Chloe) pegué mucha onda de, nos escribimos mucho y la amo, ella ha sido re-inspo para mí, así que amo esa parte de hot core, porque es del núcleo que a mí también me lleva a hacer toda esa música. Le mandé SHINE CLUB, y al toque grabó y me lo mandó y estuvimos esperando juntas. Ella me escribía preguntándome cuándo salía, no sé, es la mejor.

    Por parte de España, cuentas con Rojuu. ¿Con él cómo fue?

    A él sí lo conozco y con él sí fue en persona. Un divino. Yo a él le abrí todo el disco y le dije: «El que quieras». Le veía más en DND ESTAS o IA v5 y él eligió un instrumental que no tenía voces, que es el de COUCOUCHLOE. Dije, wow, me eligió algo re-Kim Petras, tipo qué le pasa, Rojuu Hot Core.

    ¿Con una bachata, reggaetón y dembow deconstruido, cuál ha sido el género con el que has disfrutado más?

    Siento que no hay tanto urbano, salvo CASTIGO y, bueno, urbano, sí, pero no hay tanto reggaetón en este disco. Me fui más al núcleo HOTCORE. La bachata era algo que le tenía muchas ganas y de lograr fusionarlo con mi sonido de ser una bachata no convencional y disfruté muchísimo hacer esa canción, me encantó. Me encantó cantarla, me encantó cuando entendí cómo componer un rulito de bachata en la melodía, en el fraseo, cuando entendí eso, me volé la cabeza.

    Después, CASTIGO la llevo tocando desde hace tres años desde que salió RAWR porque es una que no quedó en RAWR y la estuve tocando en todos los shows de RAWR, entonces es como que la metí un poco porque ya se la había presentado a la gente y nunca había salido. Pero te diría que LOS ANGELES la disfruté un montón y VICIOS EN VICE CITY también disfruté un montón y NÃO TEM FIN (garota fav). Esos son los que más disfruté de hacer.

    De RAWR a HOTCORE, ¿cómo ha cambiado tu manera de ver tu música y plasmarla?

    No sé si cambió. Yo creo que sigue siendo lo mismo, hasta creo que es la primera vez que me quedo más quieta en lo que hago. Siempre me fui muy de acá para allá en lo que hacía y siento que esta es la primera vez que me quedé más quieta y dije: «No voy a ahondar en esto, voy a darle más profundo acá» Lo que cambió son mis ganas de ponerle más vulnerabilidad o mostrar otra voz, mostrar un poco más que también sé cantar, ¿entendés? Es algo que yo estudié, canto R&B, tipo toda mi vida, y esa es una carta que no jugué nunca, y todavía no la voy a jugar tampoco, pero sí tenía ganas de cantar más, de que haya más autotune, más melodía.

    Siempre caigo en la palabra vulnerabilidad, pero también es más romántico, un poquito más de feeling, porque te digo, intento hacer cosas más sweet y no puedo del todo siempre algo tiene que estar roto. Bueno, eso es HOTCORE también, que siempre algo tiene que estar roto porque es también lo que creo que de ahí sale la fuerza. No sé si cambio tanto mi manera, sino que creo que aprendo y me expando.

    ¿Cómo puede alguien machearte el freak a ti?

    Uhh (Risas)… Difícil. Me encanta ese tema, termina estando dedicado a toda la gente que me acompaña y que confía en mí. Recién una amiga me decía “qué bueno que estés contenta porque te la curraste tanto que está buenísimo que en algún momento puedes estar feliz de lo que haces”. A esa gente se lo dedicó. Yo creo que eso es matchearme el freak porque muchas veces me sentí que me veían muy como una bombita por explotar, o muy juzgada por mi círculo y, al mismo tiempo, yo siempre busqué familia en mi círculo por falta, y me terminé sintiendo muy expuesta.

    Hay gente que sabe cuidar eso y que también es capaz de ponerse feliz cuando uno está bien, cuando uno está mal, es capaz de acompañarte, es capaz de no juzgarte por ser de la manera que sos. Cuando alguien te entiende la mochila o la cruz que tenés y se siente cómodo y no se siente falta y ese apoyo, eso es matchearme el freak. Me di cuenta después cuando la hice, no pensé en eso, solamente estaba haciéndola y después, cuando escribí el track by track, dije: «Ay, boludo, esto es para mis amigos, esto yo lo hice para la gente que sabe matchear mi freak y a la gente que no supo también».

    ¿Estás aludiendo a la idea de la industria llegándote a romper o sobreexponerte?

    Hay intereses con intenciones muy chotas y la industria es chota y ya está, no hay mucho que hacer con eso. De todo el subidón terminé yo, que soy bastante extrovertida, me abro, soy transparente y no tengo problema y me expongo, digamos, en un montón de aspectos en la vida a nivel personal, me terminé viendo expuesta por ahí en cosas que sí me rompieron.

    Me terminaron dejando en un lugar muy al fondo pero bueno, es tocar fondo para salir y subir de nuevo, eso es lo que te hace fuerte. Te hace fuerte saber romperte y dejar ese miedo a estar expuesta. Se sufre un montón, es difícil pero también es hasta un mensaje de aliento para mí de decir tipo tranca, hay gente linda, hay cosas que están buenas. No fue tanto la industria sino más lo que viene con la industria, la industria es lo que es.

    Justo antes del álbum salió PIERDO LA CABEZA con Maria Becerra, una de esas colaboraciones pendientes desde hace tiempo. ¿Estás contenta con el resultado?

    Estoy súper feliz, la verdad me encanta ese tema, lo escucho yo cuando me maquillo o sea, pongo tipo ese y el disco de ella, la amo, la amo. Estoy muy muy agradecida con ella y muy encantada con ella y con cómo es, cómo fue conmigo y el voto de confianza que me puso. No tenía por qué y lo hizo sin pensarlo porque realmente me demuestra que le gusta lo que hago. Yo la siento muy real a ella, así que me alegra que se transmita para afuera también porque siento que por eso le está yendo bien porque fue realmente muy genuino todo.

    Teniendo muchos vínculos con artistas españoles como Juicy BAE, Ms Nina, La Zowi, Aleesha y ahora Rojuu, me pareció interesante que te aferrases más a tu propio país e incluso a lo internacional para este disco.

    Yo seguiría colaborando con la gente con la que colaboré para siempre y haría tipo Cap 1, 2, 3, season 4. Me entusiasma mucho reencontrarnos con el crecimiento de cada uno. Con la Juicy (BAE) lo tenemos, obviamente super pendiente ella es muy amiga mía. La Zowi también, pero bueno, yo creo que es más el momento de cada uno. De hecho, es un comentario que he leído de que no había ningún featuring con alguna de mis nenas. Creo que me fui más internacional esta vez, lo proyecté así y también era un disco muy mío me puse medio pesada con eso.

    En el deluxe yo tengo las ganas y la idea de, justamente, todo lo contrario, ahora, una vez que ya está lo mío puesto sobre la mesa, sí cruzarlo con todos y gente nueva también y de México, de España, de todos los lugares que se puedan, reversionar canción por canción con una persona diferente.   Tengo ganas de eso, ojalá que se pueda y que den los tiempos. A la Cristina (Juicy BAE) le quedaría increíble la bachata, lo hemos hablado algo porque cuando le mostraba el disco, ya decía que rimaba con su nombre. Yo seguiría haciendo con Cris (Juicy BAE), con el Rusowsky tipo, por mí hubiera hecho los mismos featurings de RAWR.

    Pero igualmente hubiese salido una cosa completamente diferente porque ahora que pienso, todos los artistas de RAWR están en otra movida completamente. Lo que estaba haciendo Juicy cuando salió RAWR no tiene nada que ver con lo que está haciendo, igual que el Rusowsky.

    Por eso te digo. A mí me encantan las colaboraciones que tengo, todas, y amo a esos artistas y me llevo muy bien con ellos. Entonces, yo seguiría haciendo lo mismo. Siento que por ahí es un poco repetitivo para la gente está bueno también cosas nuevas, pero yo por mí seguiría y va a suceder. No va a dejar de pasar a menos que nos peleemos a muerte y no nos hablemos nunca más, que no creo.

    ¿Dónde sería tu sueño presentar HOTCORE?

    Me da igual, o sea, donde concha sea que quieran escucharlo, yo voy, lo toco (risas). Tengo muchas ganas de tocarlo me da igual dónde sea. Si me puedo poner picky, quiero que tenga buen sonido el lugar. No es tan pretencioso este disco, no viene con una pretensión enorme, un poco porque es la realidad de mi proyecto también. No está, en un momento de tole tole, tiramos la guitarra para arriba, ojalá, pero yo siento que no hace falta y que también me gusta ir a defenderlo yo sola. Yo y lo que soy y la música y las luces y a mí me gusta eso. Me divierte y me quiero divertir tocando, entonces no sé cuál es el lugar ideal, lo único que sé es que quiero que tenga buen sonido.

    A mí, escuchándolo, me vino a la mente como un sótano o una nave industrial así medio pequeña con pocas luces.

    Un lugar chiquito es lindo, iba a decir. También siento que hay un par de temas festivaleros como IA v5. Yo lo siento muy festivalero, pero la verdad, en un lugar chiquito puede ser muy power.

    Vale, para ir terminando, ya que estamos a mitad de diciembre, ¿qué propósitos tienes para Año Nuevo?

    La verdad, mi propósito este año era sacar este disco y lo logré. Así que mis propósitos para el año que viene son tocarlo, que a la gente, que con el tiempo se vuelva más pesado, que con el tiempo gane peso este disco e importancia para donde tenga que ganar peso, que lo gane, y salir a tocarlo, salir a disfrutármelo.

    Period.

  • Spotlight 2025 | «Girl in a Bottle» – Anna of the North

    Spotlight 2025 | «Girl in a Bottle» – Anna of the North

    La artista noruega ha publicado a finales de este año Girl in a Bottle, un disco que recupera algo que poco a poco se está perdiendo en el pop: la naturalidad. En un panorama donde todo está tan sobreproducido, su propuesta suena sencilla, honesta y a la vez bien construida. La noruega no busca impresionar, solo hacer canciones que te hagan compañía, y eso se puede notar desde la primera escucha.

    El álbum reúne todo lo que define su estilo: sintetizadores suaves, letras emotivas pero claras y una voz que transmite cercanía. Funciona como un retrato de madurez emocional, una especie de coming-of-age tardío en el que la artista aprende a situarse entre la nostalgia y lo que viene después. En canciones como Since You o Sunday My Heart Hurts logra un equilibrio perfecto entre melancolía y claridad que resulta muy actual y necesario. No hay artificio, pero sí intención. Y detrás de cada tema se percibe una coherencia que muchas producciones pop han ido perdiendo.

    Lo interesante es cómo consigue emocionar desde la contención. Anna canta desde un lugar tranquilo, pero no superficial. Habla del paso del tiempo, de vínculos que no terminan de encajar, de la dificultad de entenderse con uno mismo. No hay giros forzados ni búsquedas de impacto, solo una artista que mira hacia adentro y comparte lo que encuentra.

    Girl in a Bottle merece más atención en España. Es un disco que demuestra que el pop puede seguir siendo sincero sin sonar anticuado. Y en un año lleno de estrenos que buscan llamar la atención, el de Anna of the North destaca precisamente por no necesitarlo.

  • Antony Z | «DE TO SE SALE»

    Antony Z | «DE TO SE SALE»

    Granada siempre ha sido considerada cuna de artistas de toda clase. Pintores, poetas, bailarines y escultores forman parte de ese círculo privilegiado que permite a la ciudad nazarí postularse como Capital Europea de la Cultura para 2031. Pero, ¿qué sería de Granada sin música? Probablemente un cuerpo sin sangre. Porque si algo define a esta tierra no es solo lo que se ve, sino lo que se escucha en cada esquina.

    Vayas donde vayas, si preguntas por músicos de Granada, las respuestas serán de lo más dispares. Los más adultos se emocionarán recordándote el “Rock & Ríos”, te contarán acerca de Los Planetas, de Rosa López y su paso por Eurovisión o Enrique Morente, para los que son más del flamenco. En cambio, los más jóvenes, te pondrán alguna canción de Dellafuente, te dejarán claro quién es “el papá de to’s nosotros”, te enseñarán su camiseta del Granada patrocinada por Saiko o debatirán si la de Huétor Tájar se llama Mimi o Lola Índigo. Hoy vengo a hablar de uno que, tras un año moviéndose en la sombra, el pasado miércoles rompió el silencio para firmar una vuelta por todo lo alto.

    Con “DE TO SE SALE”, Antony Z no solo nos confirma que está de vuelta; nos trae un tema digno de himno. El de La Caleta une fuerzas con uno de los productores más importantes de Granada como es Antonio Narváez, para recordarnos que, aunque el pozo sea muy profundo, siempre habrá un atisbo de luz por donde subir.

    A lo largo de la letra, el granadino se muestra vulnerable y cercano, hablándonos de la problemática del artista: el huracán vertiginoso que supone el ritmo de vida, sumado a la ansiedad y la presión. Aun así, el mensaje de Antony Z es claro y esperanzador, permitiendo a cualquier oyente verse reflejado en el espejo que dibuja a lo largo de los tres minutos de pista: de to’ se sale.

    A un mensaje tan potente le hace falta un ritmo a la altura, lo cual no supone problema para Antonio Narváez. Entre los coros de góspel al inicio y al final del tema, los momentos de calma en los versos y el contraste de potencia que despliegan en los estribillos, Narváez consigue dar un halo que convierte el corte en un tema digno de la Basílica de las Angustias.

    “DE TO SE SALE” no es solo un lanzamiento: es un manifiesto. Como si fuera un faro en las oscuras calles del Albayzín, Antony Z nos tiende la mano de una forma casi física, recordándonos que, aunque el camino sea cuesta arriba y estrecho, las vistas desde la cima siempre merecen la pena. Si no te has catado el single todavía, corre ahora mismo a escucharlo. Así, la próxima vez que te pregunten sobre un artista granadino, podrás hablarles de Antony Z, una prueba más de que esa inagotable cuna de talento sigue más viva que nunca, aportando savia nueva a una ciudad que respira cultura por los cuatro costados.

  • Spotlight 2025 | «Pain to Power» – Maruja

    Spotlight 2025 | «Pain to Power» – Maruja

    ¿Alguna vez te has preguntado qué hubiera pasado con Rage Against The Machine si el Rock nunca hubiera existido?Seguramente, esa gente hubiera intentado sacar toda la rabia contra el sistema que tenían dentro por alguna otra vía. Acaso, ¿pensáis que Zack de la Rocha se hubiera quedado sentado en una silla esperando a que al guardia de la Bolsa de Nueva York se le olvidara abrir la puerta algún día? Quizás, Tom Morello hubiera desarrollado un extraño afán por John Coltrane, o que se yo, y se hubiera puesto a tocar el puto saxofón, desnudo, en la platea del Saturday Night Live.

    Por lo que sea, sabemos que esto no pasó. Ahora bien, por lo que sea, también sabemos que las injusticias sociales no son cosa del pasado porque «bicho malo, nunca muere». Pero, lo que más sabemos, es que ante una injusticia, siempre habrá gente que como Rage Against The Machine, no se quedarían callados por nada para combatirla a través del foco más influyente: el arte. Es por eso que ahora, ha llegado el turno de Maruja y su debut, Pain to Power.

    Pain to Power se podría comenzar a exponer de manera bastante justa mediante tal símil con el que ha comenzado este texto. Y es que, es imposible escuchar canciones como Look Down on Us o Trenches y no recordar a la mítica banda de los 90 que aterrorizó a medio mundo y despertó al otro medio. Desde el mismo comienzo de Bloodsport, Harry Wilkinson comienza a retarnos mediante frases como «Break the curse, be defiant, let no man stop ya, lion or the sheep, the victim or the villain?» que nos invitan, a través de una gran potencia vocal y acompañadas de repetitivos y caóticos riffs del saxofón de Joe Carroll y los atronadores bajos y golpes de bombo de Matt Buonaccorsi y Jacob Hayes, no solo a posicionarnos en contra de un mundo corrompido por las atrocidades de las altas esferas, sino a hacerlo de viva voz, dejando claro que apartar la mirada, es igual del cómplice que unirse a ellas. Así, el disco pone sobre la mesa temas frente a los que muchos cierran los ojos, como la intencionada desigualdad de clases que busca marginalizar al pobre, la constante manipulación de las redes sociales que censura y opaca, mediante el Internet Muerto, todo lo que pudiera hacer temblar al poder y la abundancia de genocidios que están ocurriendo en varias partes del mundo, como Palestina, Sudán y Congo en este preciso momento.

    Pero, aunque este disco, claramente, nos sitúe en una atmósfera densa, derrochando ira por todos lados, paradójicamente he escuchado pocos álbumes que emanen una sensibilidad como este. A medida que avanza, lo primero se alterna secuencialmente, e hilado a la perfección, más y más con lo segundo hasta ceder con baladas como Saoirse, Zaytoun y Reconcile que pondrían la piel de gallina a más de uno, con la suavidad de un soplido en un instrumento de viento-madera o de unos platillos rozados levemente con la baqueta, dejando claro que el Jazz y el Rock son más parecidos y versátiles de lo que muchos creerían.

    Y conformando un ciclo de tragedia y esperanza que se vuelve a repetir sin descanso al volver instantáneamente a la primera canción con el autoplay de Spotify, de igual forma que lo hacía el sueño de libertad y paz de Eren, Armin y Mikasa en esa memorable escena final de Shingeki no Kyojin, hace un par de años en la televisión, o que lo ha hecho siempre la vida misma a través de la historia y su recuerdo, pero por el que siempre merece la pena seguir luchando.

    Por todo ello, no me tiembla el pulso al decir que Pain to Power es uno de los discos con mayor cohesión, tanto narrativa como sonora que he escuchado, una recomendación segura y, diría que obligatoria, para cualquiera que aprecie tanto el arte como el sentido común, y sin duda uno de los mejores discos del año.

  • El Grecas: El Angelito de Villalba

    El Grecas: El Angelito de Villalba

    Desde Villalba hasta llenar salas. El Grecas ha pasado de ser el chaval del taxi con su padre al tipo que mezcla fútbol, cultura pop y emociones del día a día, sin perder el acento de barrio. En esta entrevista nos habla del apodo de su abuelo, de cómo es grabar con Gerseys y de por qué un melón es más que una fruta.

    Vienes de Collado Villalba, compaginando universidad, taxi con tu padre y las primeras maquetas grabadas en ratos sueltos. ¿Cómo viviste ese salto de una vida normalísima al momento en que dijiste: “voy a por esto de verdad”? ¿Qué parte de ese origen sigues arrastrando en tu música?

    Empecé a ver resultados y que la gente me escuchaba, además me pedían alguna que otra foto en la universidad. Ahí supe que tenía que dejarlo todo y tirarme a la música.

    Tus barras están cargadas de referencias culturales: Batista, Raphael, Bellingham, El Fary, Randy Orton, Paco de Lucía… ¿De dónde viene ese vicio de meter cultura popular tan a fuego? ¿Es puro instinto o lo ves como una manera de contar tu generación?

    Cuando nombras a gente popular que el público conoce, haces que se sientan identificados.

    Tu primer EP se llamó El Angelito, luego vino 4NGELITO, y la gente te llama así con cariño. ¿Qué representa ese apodo para ti? ¿Es ironía, ternura, identidad? ¿Qué hay detrás de “el angelito” que conecta tanto con la gente?

    A mi abuelo le llamaban Angelito, angelete, gelete, gelón. Siempre he querido que me llamen como a él.

    En directo montas una peli: humo, camisetas del Atleti, jugadas de Wirtz proyectadas, frases como “visitad a vuestros abuelos”… ¿Cómo construyes esa puesta en escena? ¿Qué importancia tiene que un show tuyo huela a barrio, a domingo, a pachanga?

    En los directos siempre intento estar al 100%, aunque mi estado de ánimo esté por los suelos siempre intento estar de risas y de coña para que la gente lo disfrute.

    En tu último videoclip has colaborado con Gerseys para darle forma visual a tu música. ¿Cómo surgió esa conexión y qué buscabais transmitir con el tratamiento visual del tema? ¿Qué te mola de su visión como director?

    Yo nunca había trabajado una película o shortfilm de una manera tan profesional. El Gerseys me encanta como trabaja, con los recursos que tiene hace cosas alucinantes. Me gusta su forma de pensar y de trabajar, con lo que le dan hace maravillas. Ojalá trabajar más con él en el futuro.

    Pasaste de tocar para 20 personas en Barcelona a agotar entradas y que te coreen hasta los ad-libs. ¿Cómo vives esa conexión tan bestia con el público? ¿Te sientes más responsable ahora que tienes a chavales repitiendo tus frases por todos lados?

    Me siento responsable porque hay muchísimo público joven y menor de edad. Lo que digo se lo toman en serio, por eso tengo que elegir siempre bien mis palabras.

    Tienes temas de carcajada, pero también cosas como Luchadora, donde hablas de tu madre y el cáncer con una sensibilidad brutal. ¿Cómo gestionas ese equilibrio entre el humor y lo íntimo sin que uno anule al otro?

    Yo también tengo sentimientos, quien quiera escuchar al angelito más sensible bienvenido es.

    Dices que estás en un punto donde quieres hacer algo más artístico, menos freestyleado y más currao. ¿Qué es para ti un proyecto “artístico”? ¿Hacia dónde te gustaría llevar tu música sin perder la esencia?

    Ya lo he hecho con el disco, nunca había trabajado un proyecto con tanto tiempo. Y encima el shortfilm es el trabajo audiovisual más profesional en mi carrera. Lo siguiente estará por encima de todo esto, o quizás siga siendo tan espontáneo como siempre.

    Sueles decir que tal beat o tal tema “es melón”. ¿Qué hace que una canción sea melón para ti? ¿Qué elementos necesitas para decir: esto va pa’l disco, esto lo voy a montar sí o sí?

    Que sea melón significa que tiene un millón de visualizaciones en las plataformas.

    Muchos dicen que tú representas el barrio sin disfrazarlo, sin vender postureo. ¿Te lo planteas como una responsabilidad o simplemente haces lo que te sale? ¿Qué significa para ti representar Villalba, la Sierra, el barrio?

    Yo en las canciones cuento lo que me sale, lo que vivo, por eso yo creo que conecto tanto con el público. Ellos saben que yo no cuento historias que parecen inventadas o sacadas de la trama de una película, yo cuento lo que le puede pasar a cualquier chaval que vive en un barrio y tiene muchos colegas.

  • Spotlight 2025 | «ILARGIA» – Semon

    Spotlight 2025 | «ILARGIA» – Semon

    Una nostalgia que no es mía y huellas de antiguas emociones. Esto es lo que despertó en mí el álbum ILARGIA de Semon la primera vez que lo escuché, y no ha cambiado desde entonces.

    ILARGIA es el álbum debut de Semon tras haber sacado a la luz en 2024 su EP Azur, donde ya se dejó ver el potencial y el universo del artista. En este caso, con el álbum podemos disfrutar de un proyecto completo, sólido en su propuesta y ejecutado con gran sensibilidad.

    Guiados por sonidos ambientales y una atmósfera etérea, el álbum cuenta con dos colabos de los artistas: Bby Demon en “Osaka” y Constanza en “Tuyyo”. Con producciones de Henzo Falcés en “MAÑANA”, en la que se sirve de sintetizadores analógicos que crean un paisaje sonoro que me resultó muy interesante, y de Roos.exe en “Emociones”, que nos presenta una de las producciones más potentes y vibrantes del álbum.

    Semon nos plantea un viaje sincero y emocional, con letras con las que es difícil no conectar al instante. Quiero hacer mención especial a la outro “Rocas (岩)”: me llamó especialmente la atención la forma en que mezcla estos ya mencionados sonidos y letras más ambientales y emotivas con sampleos de reggaeton clásico, una voz en japonés, piano y violín.

    Este proyecto ha sido mi pick para el Spotlight 2025 porque considero este disco una joya oculta del under nacional, y pienso que Semon dará que hablar en 2026. Ya nos ha ido dejando pistas sobre su próximo EP, “Cariño”, que estoy segura vendrá cargado de nuevas emociones.