Categoría: Música

  • Spinnheli | “En Clave De Gë” EP.11

    Spinnheli | “En Clave De Gë” EP.11

    «LittleBigPlanet» es un juego desarrollado por Sony en el que la creatividad lo es todo: puedes poner pegatinas allá donde quieras, crear miles de universos, compartirlos con el mundo. Es más, su lema es «crea, juega y comparte». En el mundo de la música ocurre exactamente lo mismo. Por eso nos acompaña hoy Spinnheli, una productora cuya bandera es la creatividad.

    Bueno Heli, preséntate. ¿Quién es Spinnheli y quién es Heliena?

    Está buena la pregunta. Yo antes hacía electrónica y mi alter-ego era Heliena. Spinnheli en cambio es la persona que defiende la parte de la productora sin entrometerse tanto en mi historia. Hay veces que Spinnheli es solo para el trabajo; si alguien me llama así es normalmente del curro.

    ¿Cómo empezaste a producir, tanto en la faceta de Spinnheli como en la de Heliena?

    Yo empecé porque me encantaba la electrónica, por Paul Kalkbrenner, un productor alemán que hacía una electrónica diferente, muy melódica con muchos matices. Me encantaba como producía y me di cuenta que producía con el Ableton. Entonces, me lo descargué para trastear y llegó un momento en el que, mientras mis amigos estaban de fiesta, yo me quedaba en casa haciendo mis cosas. Cuando volvían de fiesta, les enseñaba la movida. Al principio era todo muy regulero, pero mis colegas me ayudaban. Ya luego me vine a Málaga a estudiar, cogí carrerilla y empecé a currar directamente.

    Si no me equivoco, das clase en la School Training, el lugar donde estudiaste. ¿Prefieres tu etapa de formación o dar clases?

    Ahora dar clase, cien por cien. Uno en la escuela aprende las bases, pero luego el tiempo en el que uno estudia en casa y tal, me parece a veces más fructífero que lo que es propiamente producir. Estás proponiéndote el reto de estudiar algo y crear a la par, entonces pasas por etapas donde estás más preocupado en entender una técnica que en hacer música como tal. No se te plantean bloqueos creativos o demás movidas.

    Es más pautado, por así decirlo, ¿no? Me parece curioso, porque la gran mayoría de productores comienzan siendo autodidactas, pero son pocos los que terminan formándose específicamente en ello. Al tener este tipo de formación, tienes cierta ventaja con respecto a otros.

    Sí. Yo tenía claro desde el principio que me interesaba mucho el tema de la producción. Yo avisé a mis padres diciéndoles: “oye, no quiero estudiar en la universidad. No me atraen nada esas movidas”. Siempre he estado muy cerca de estudios por parte de mi padre, que hacía música. He tenido mi parte autodidacta y mi parte lectiva, y la agradezco mil; hay cosas básicas que uno no sabe y la caga. Cosas tan tontas como meterle 48 voltios a un adlib que ya está alimentado. Es algo súper intuitivo, pero si no lo sabes, la estás liando. Te da ventaja en cuanto a la base, luego ya la parte creativa es cosa de cada uno.

    Hablemos un poco sobre tu padre, un famoso trompetista de las islas conocido como Mangui. ¿Es uno de tus referentes a la hora de hacer música?

    Totalmente, tanto mi padre como mi madre. Mi padre hacía latin jazz. Era trompetista, compositor, arreglista… Por parte de mi madre, me ha educado muchísimo musicalmente. Era con ella con la que escuchaba música en el coche o con la que iba a comprar discos a El Corte Inglés. Ella escucha y me manda mucha música. Desde la perspectiva de mi padre veía la música desde los bolos, los ensayos o el estudio. Desde la de mi madre, es por el gusto musical, porque le encanta la música.

    «Mis dos padres están súper vinculados a la música»

    Spinnheli sobre la influencia de su familia en su carrera musical.

    Es un puntazo, además que tener la música en casa hace mucho. Y ahora mismo, ¿qué es lo que más escuchas?

    Escucho mucha música que escuchaba cuando tenía 15 años. Encontré unas playlists de la época y ahora estoy arraigada a eso.

    A mi me encanta escuchar música de cuando era más chico y tal. Tengo un MP3 con música de 2012 y de vez en cuando lo miro a ver qué escuchaba en esa época.

    Pues mira, estoy con Ty Dolla Sign, The Dream, la época de Drake, Tyga, Nicki Minaj, Lil Wayne… Ahora escucho baterías de esa época que están guapísimas e intento hacerlas. Veo que la zona norteamericana vuelve a esa época con el puntito hortera. Escucho mucha música que no tiene nada que ver con lo que hago. En general escucho mucho indie y R&B americano y luego hay cosas que escucho cuando no quiero pensar en lo que estoy haciendo yo, como Henry Mancini o salsa, no sé. Aun así, lo que más escucho es afro, es donde estoy más chill.

    Y en cuanto a producción, ¿quiénes son tus referentes?

    Pues me encanta El Guincho, es mi “productor 360” favorito. Soy más friki de la gente que hace música que de los artistas como tal. Me gusta mucho TY, Cubeatz, Yaseer… No sé, gente creativa. Ahora estoy siguiendo más a creativos. El Guincho siempre ha sido mi referente; casi todo lo que saca y las producciones me flipan. Aun así, ahora escucho y observo más a la gente creativa, como los samplemakers.

    El trabajo de los samplemakers me parece algo muy complejo dentro del mundo de la producción. Creo que no es fácil darse cuenta de qué hacer para crear un buen sample.

    Realmente estos chicos crean samples para que la gente los sampleen, ¿sabes? Son músicos que hacen música para productores. El samplemaker está escondido de cara al público. Conocen bien a la figura del productor, pero detrás de ella hay millones de cosas.

    Totalmente. Hay gente tan especializada en cosas tan concretas que me parece loquísimo. La producción es mucho más compleja de lo que puede parecer. Hablemos un poco de plugins. ¿Qué es lo que más utilizas?

    Pregúntame, pregúntame (risas).

    Vamos a utilizar la pregunta que te hace Kas Rules como base. Si solo pudieras utilizar tres plugins de por vida, ¿cuáles serían?

    ¿Instrumentos o efectos? No me pongas todos, que no puedo elegir (risas).

    Vamos a dividirlos, aunque lo mismo Kas luego me dice que eso no vale (risas).

    Vale, de efectos te diría el Magic Flow, el Nudistort; un plugin súper friki de distorsión que suena espectacular, y no sé, alguno muy creativo como Fragments, o alguno que me deje flippear las cosas. O Thermal, otra distorsión. Es que la distorsión es mi fetiche (risas).

    ¿Y de instrumentos?

    S.K.Y. Keys, cien por cien. Para los bajos me encanta un preset de Serum, de Make Pop Music. Me gusta cualquiera de ese tipo. Y ahora estoy utilizando mucho uno que se llama Freq-2, de Dez Wright. Te diría esos tres de momento, aunque mañana seguramente cambie.

    Por cierto, hablando de instrumentos, tú tocas la guitarra, ¿verdad?

    Sí, empecé a tocar la guitarra con 10 años, pero ya no la toco mucho.

    De hecho, tengo una foto por aquí de ti tocando la guitarra. No sé si se ve muy bien.

    Eso es un bajo, tío. ¿De dónde has sacado esa foto? (Risas) Yo estaba en un grupo antes, con 12 o 13 años. Tocábamos en la calle. Empecé tocando la batería, aunque más tarde la cambié por un bajo. Mi padre me estaba enseñando a la par a tocar la guitarra. En el grupo nos adaptábamos todos, al final tocábamos de todo (risas). Aprendimos un montón a estar en equipo, pero a mí me gusta ser independiente. Sobre la guitarra siempre me ha acompañado, pero hay días que me encanta y otros que no la aguanto. Necesito ir y volver, ¿sabes?

    ¿Tú eres más de instrumentos analógicos o digitales?

    La implementación de cosas orgánicas me encanta, pero si es de manos de un profesional (risas). Me gustan más las “herramientas smart”. Luego el tema de sintes me puto flipa. Noto demasiada diferencia entre sintes analógicos y digitales, y me jode porque cuestan una pasta. Me encantan los sintes; de hecho, estoy buscando uno polifónico.

    A mí las cosas más físicas me parecen más complejas que las digitales.

    La música que se hace con clics no mola tanto. Realmente es más complicada de hacer, aunque probablemente sea más fácil de escuchar. La música que se hace con clics terminas automatizándola: das por sentado que vas a sacar tal plugin, vas a poner estas baterías…

    Claro, al final se convierte en algo circular. Además, ahora con la IA es aún más fácil automatizarlo todo. ¿Tú has usado alguna vez IA?

    El otro día la probé con un colega. Vimos un video de alguien haciendo unos coros de algo que habían grabado y probamos a hacerlo nosotros porque estaba guapo. La IA es una herramienta útil, pero hay que tener cuidado porque puede que termines acomodándote y modificando tu forma de hacer las cosas. Es una herramienta a la que no hay que tener miedo. Además, no vamos a perder el trabajo por ella, al final los creativos somos nosotros.

    Siempre vuelvo al mismo ejemplo, pero hay artistas como JPEGMAFIA que la han utilizado en sus temas de forma súper ingeniosa.

    Nosotros cogimos un sample de Splice y lo metimos como referencia. Probando cosas, la IA nos hico un coro curioso que decidimos utilizar como sample. También te da facilidad en cuanto a derechos de autor y toda esa vaina. Por otro lado, es cierto que pierde su magia.

    Todo es útil, a fin de cuentas. Hablando con Saox sobre este mismo tema, hablábamos también sobre el autotune como una herramienta que ha generado polémica.

    Las cosas como el autotune son herramientas que están ahí para ser utilizadas creativamente. ¿Qué más da? Por ejemplo, Bad Gyal vende un producto que, de no ser por esta herramienta, no sería posible explotarlo.

    Si miramos tu catálogo, podremos encontrar de todo: “Milk & Cookies” con Carrión, varios temas producidos en “CERTIFIED FREAK” de KYNE o “OUT OF STOK” con Stokenz entre otros. Hay uno en el que me quiero detener específicamente: “Asalka”, tu primer disco que solo está en vinilo.

    Sí, ese era más bien por la parte de la electrónica y tal. Hice ese disco y me empecé a interesar más por el hip-hop y el trap. El EP de Dani (Stokenz) la pasamos súper bien haciéndolo. La verdad es que hay gente con la que puedo hacer lo que me apetece. Con Dani en concreto pudimos hacer lo que nos dio la gana.

    ¿Cómo es el proceso creativo con cada uno de los artistas con los que has trabajado? Por lo que me cuentas supongo que será muy diferente.

    Primero veo a dónde se dirigen, pues normalmente cuando escuchamos cosas de un artista con el que vamos a trabajar, no quiere decir que estén haciendo esa música ahora mismo. Aunque tú vayas a Spotify a buscar qué es lo último que sacó, realmente eso está viejo para la persona con la que vayas a trabajar. Lo primero es preguntarle en qué mood está y en qué punto coinciden su movida con la mía. A veces llegamos a puertos super guays y otras veces a nada, pero está guay llegar a ese punto de conexión de querer experimentar. También hay otros artistas con los que previamente sé que vamos a trabajar. Si quedo con KYNE, por ejemplo, sé que vamos a hacer R&B (risas).

    Me comentó KYNE que tienes una bugambilia en la puerta del estudio. Ella encuentra bonito el caer de las hojas. A la hora de hacer música, ¿alguna vez algún elemento exterior al estudio te ha servido de inspiración?

    Mira, la bugambilia me da más problemas que otra cosa, que tengo que barrer todos los días las hojas, tengo que podarla, los vecinos se enfadan… (Risas) Yo más bien la inspiración la encuentro en, por ejemplo, este último viajecito que hice a Puerto Rico y a las islas cercanas. Ver que música se escucha en cada una de las islas es inspirador: en Barbados escuchabas la soca, en Santa Lucía podías escuchar un dancehall súper primitivo… Simplemente con la música que escuchas en un sitio y en otro, vuelves en el avión diciendo “qué vaina es esta”. Encuentro la inspiración no buscándola. Por ejemplo, voy en el coche tranquilamente escuchando algo y, hasta que no me he fijado, no me paro a pensar en hacer esto o lo otro. Quizás es una tontería, pero hasta que no te fijas quizás no encuentras esa vibra.

    Siguiendo con el tema creativo en el estudio, ¿qué es lo que más disfrutas haciendo en el estudio?

    Mi vida creativa son etapas: unas veces estoy obsesionada con las voces, otras con las baterías, luego me aburro y me voy a los one shots… Estoy todo el rato oscilando entre cosas. Si tengo que elegir un elemento, elijo las baterías, porque creo que son las que colocan a la canción en algún lugar. Otra cosa que también me encanta es la esencia de las voces en la música. No tiene necesariamente que ser la voz de un artista para un producto final, puede ser el simple hecho de coger una melodía y como va oscilando con una voz encima. La música cambia muchísimo con una voz encima, hay veces que con una buena melodía con algo que la defienda delante ves más claros los colores.

    ¿Tú como sueles empezar tus producciones? Por las baterías, los bajos, piensas primero en los efectos…

    Tío, yo empiezo realmente intentando saber qué quiero hacer. Busco más la vibe de una canción que centrarme en un elemento en concreto. Intento buscar cosas que me lleven a ese lugar, mirando más bien que todos los elementos tengan la energía del producto final. Me parece poco fructífero empezar a crear de la nada, ¿sabes? Antes lo hacía mucho y, aunque salían cosas más genuinas, eran muy alocadas. El cambio para mí fue hacia dónde dirigirme con cada persona que trabajo. Es importante buscar qué energía quiero. También el tema de ver tutoriales me encanta; es una frikada que flipas (risas). Ves a gente en YouTube que dices “cuánto tiempo has tenido para poder utilizar las herramientas así”. Yo ya lo utilizo para buscar técnicas raras, ¿sabes? El otro día conocí a gente que sampleaba en Melodyne. No me quería ir de allí sin que me lo enseñaran (risas).

    «El problema no es por dónde empezar, si no buscar hacia dónde ir»

    Spinnheli sobre la dirección que toman sus producciones.

    Cada vez los productores sois más libres a la hora de crear, sin regiros por las normas intrínsecas de cada género. ¿Crees que la producción se dirige a un marco mucho más libre?

    Cada vez veo más en gente de mi alrededor y con la que trabajo que, cuanto más libre eres, mejor les va. Joder, ¿lo de Bad Bunny qué es? Hizo literalmente lo que quiso hacer, ¿sabes? Si te das cuenta, el punto en el que alguien crece es cuando hace lo que quiere, sin buscar sonar como otro. La industria musical siempre va a estar guiada por algunas pautas. La música que sale en la radio ya está escrita hace tiempo, pero es tu decisión hacerla o no. A mi es una cosa que me revienta, me es imposible hacer la música que quiere la radio.

    Esto que dices viene genial de cara al siguiente tema que quería comentar contigo. En casi todas las entrevistas pregunto por los ritmos de consumo, pues creo que nos dirigimos a una sociedad en la que se consume música de manera vertiginosa. Personalmente, creo que este ritmo tan acelerado es la causa de muchos bloqueos creativos, la automatización de la misma o la pérdida de alma en la música. ¿Cómo lo ves tú?

    Siento que, desde que algunos artistas grandes se han permitido el lujo de parar en su vida, no sacar nada y centrarse en hacer música detenidamente, se ha sentado un precedente. Aunque lo haya hecho un solo artista, es un espacio tanto para que la gente pueda sacar cosas sin tener que competir con artistas tan grandes como para pararse uno mismo y pensar qué quieres. No puedes estar creando día sí y día también sin estar influenciado por la ansiedad que te da no sacar música o el estar activo en redes. Tú necesitas crear lo que tú quieres, no tienes que estar esperando a ver qué sacan los demás para ver qué sacas tú. La industria pretende ir a esos niveles y los va por la gran cantidad de artistas que hay, pero creo cada vez están tomándose más espacio y más tiempo para sacar su música.

    Bueno Heli, la siguiente pregunta no te la hago yo, te la hace Carrión. Si viniera el productor que más te gusta en el mundo y te dijera de trabajar juntos, pero solo si tú cantas, ¿lo harías?

    No sé, la verdad (risas). Creo que no. O sea, lo haría si pudiera tocar mi voz y hacerlo en plan sample.

    A ver, no es mala idea. En ese caso, ¿qué productor sería?

    El Guincho. Es que tiene que ser él, si no paso (risas).

    El disco de Pop Negro es una locura. Me acuerdo que lo descubrí porque un tema suyo, “Bombay”, salía en un FIFA.

    ¿Has visto el videoclip de ese tema? Es una locura, lo puedes ver miles de veces y cada vez que lo veas verás un detalle diferente.

    Vamos con las dos últimas preguntas. La primera de ellas: ¿qué es para ti la música?

    La música es, para mí, la forma vital de expresión. Es la vía que tengo para expresarme. A lo largo de mi vida, ha sido una herramienta mega productiva para expresarme. También es mi modo de vida; gracias a ella tengo la vida que quiero.

    Y, por último: ¿qué hace que tu música sea tu música?

    Eso lo he hablado mucho con Salva. A veces dice “esto suena a ti” o “el otro dicha Fulanito hizo un beat y creía que era tuyo”. No sé, quizás va ligado a las baterías. Normalmente me dicen que lo más característico es el groove de las baterías. Es que la putada es intentar buscarlo uno de sí mismo. Es complicado.

    ¿Algo que decir a aquellos productores que estén empezando que nos leen?

    Que hagan lo que les dé la gana, literalmente. Que confíen en lo que quieran hacer, hay público para todo. Hay frikis de todo, que cada uno friquee de lo que le gusta. Realmente, no hay nada peor que estar haciendo algo que no te gusta.

  • ROSALÍA EN «BERGHAIN»

    ROSALÍA EN «BERGHAIN»

    Que Rosalía haya escogido Berghain, el icónico club de Berlín, para lanzar Berghain no es casualidad, es un gesto que mezcla tradición y modernidad de la forma más natural posible, con una fluidez que solo las grandes artistas consiguen. Pero, lejos de ser solo una colaboración atractiva entre electrónica y voz, en este tema, Rosalía también pone en primer plano la música clásica dentro de un contexto urbano y contemporáneo, invitando al público, casi sin notarlo, a redescubrir la ópera.

    Rosalía y 'Berghain': la redención mística o el regreso a la obra de arte  total

    Música que suena clásica y se siente actual

    Desde el primer momento, la canción se presenta con una estructura que recuerda a una obra clásica, la cual se despliega como un movimiento dentro de una obra mayor, pero con un ritmo conectado al pulso del club. Rosalía canta con una técnica que nos recuerda a las grandes sopranos líricas, mostrando una voz clara y potente. Su control del vibrato, la proyección y la claridad de la línea melódica reflejan una formación sólida en el canto clásico. Se puede notar en cada nota, en cada pausa, algo que es poco habitual en la música urbana. Su voz se convierte en el vehículo perfecto para recorrer las emociones con la precisión y el dramatismo que exige la ópera.

    El uso de la orquesta sinfónica en Berghain no es un adorno. Ésta, sirve como un diálogo constante con la tradición musical europea que, aunque reinterpretada, mantiene las estructuras formales que desde grandes autores clásicos hasta la música contemporánea han definido la expresión musical. Rosalía le da voz a un repertorio híbrido donde los elementos clásicamente considerados “serios” entran en contacto con la electrónica y la cultura pop.

    El poder de los idiomas en el discurso musical

    Las letras en alemán, español e inglés no solo agregan color al tema, sino que cumplen un papel fundamental. Cada idioma aporta una textura sonora y cultural distinta que amplifica el alcance de la canción y crea múltiples puntos de conexión con el público. El alemán evoca la tradición operística y la severidad dramática; el español aporta lirismo y calidad; y, por último, el inglés añade ese pulso global contemporáneo. Esta mezcla lingüística forma parte del lenguaje musical híbrido que Rosalía domina y propone.

    Berghain' de Rosalía, Björk e Yves Tumor: letra, video y significado |  Glamour

    El espacio que inspira, aunque no esté presente

    Aunque Berghain toma su nombre del famoso club berlinés, como se mencionó anteriormente, el videoclip no se grabó allí sino en un estudio de Varsovia, Polonia. Esto nos muestra que Berghain funciona más como símbolo, como una referencia a ese lugar mítico que representa un templo moderno para la música experimental y electrónica.

    La grabación en estudio permitió que la orquesta sinfónica y la voz de Rosalía se integraran con cuidado, jugando con la sensación de profundidad y espacio que normalmente se busca en la música clásica. La experiencia que propone es similar a la de una gran sala de conciertos, donde cada instrumento y cada voz se expanden y cobran vida. Los coros infantiles, los instrumentos de cuerda y la voz principal forman un paisaje sonoro que atrapa y envuelve al oyente.

    Rosalía lança primeiro single de novo disco; conheça "Berghain" | CNN Brasil

    Entre la solemnidad y la modernidad

    Berghain muestra cómo la música clásica puede ser una herramienta potente para conectar con audiencias que normalmente no acudirían a una ópera. Al integrar la intensidad emocional y la complejidad del canto lírico en un formato accesible y contemporáneo, Rosalía desestigmatiza la música clásica y la hace parte de la cultura urbana.

    Este cruce de géneros no solamente amplía horizontes, sino que reivindica el valor artístico y técnico de la música clásica en un momento donde la hibridación es la norma más que la excepción.

    Rosalía, en esta propuesta, ha consolidado este diálogo entre mundos colaborando con voces tan singulares como la de Björk e Yves Tumor. Con la primera comparte una sensibilidad hacia lo experimental y lo emocional, una manera de expandir los límites de la música popular desde la vanguardia y el riesgo. Con Yves Tumor, en cambio, surge una alianza marcada por la intensidad escénica y la exploración del sonido como materia física y sensorial. Ambas colaboraciones evidencian cómo Rosalía habita un territorio fluido en el que lo clásico, lo electrónico y lo performativo conviven con naturalidad reafirmando su papel como una de las figuras más transformadoras de la música contemporánea.

    Berghain"de Rosalía : 6 detalles curiosos de la canción y el video

    Iconografía y simbolismo clásico

    En el videoclip, los símbolos religiosos y la narrativa gótica dialogan con la tradición barroca y operística en su modo de generar atmósferas dramáticas, tensionadas y ritualizadas. Esta puesta en escena es un reflejo audiovisual de la música, que abre caminos para entender lo clásico desde nuevos lenguajes visuales y discursivos.

    Uno de los momentos más destacados es la clara referencia a la escena de Blancanieves, que se reinterpreta desde una mirada oscura y feminista, resignificando el cuento tradicional como un símbolo de transformación y resistencia. Además, aparecen símbolos como cruces, iconografía católica y elementos que evocan rituales de purificación, que juntan lo espiritual con lo corporal, evocando otras tradiciones estéticas operísticas de gran carga emocional y visual.

    Rosalía estrena 'Berghain', el preludio de su nuevo disco 'LUX' junto a  Björk e Yves Tumor | Europa FM

    Estas imágenes funcionan en perfecta sintonía con la música, creando un relato total donde lo clásico no solo se escucha, sino que, del mismo modo, se ve y se siente, formando un puente entre el pasado y el presente a través de una estética renovada y llena de fuerza.

    Rosalía como referente de un nuevo canon musical

    Berghain es un ejemplo claro de cómo la música clásica puede mantenerse viva y reinventarse a través de artistas innovadores que la incorporan sin perder su esencia. Rosalía no solo pone de manifiesto su importancia técnica y cultural, sino que evidencia cómo puede dialogar con las tendencias más actuales y seguir emocionando.

    Así, Rosalía conecta con públicos muy diferentes y hace que la música clásica forme parte del día a día sin que notemos la transición. Con su música, la ópera vuelve a aparecer en escena de manera natural y casi sin buscarla, conquistando espacios y sentidos.

    Berghain: Rosalía mezcla tradición y modernidad de la

    Nota: Este artículo se inspira en entrevistas y declaraciones públicas de Rosalía, así como en la escucha y análisis personal de Berghain.

  • Hypnotic Brass Ensemble: El Jazz de la calle

    Hypnotic Brass Ensemble: El Jazz de la calle

    La esencia musical de Calle52 siempre se ha resumido en dos géneros: Jazz y HipHop. Con créditos de producción en grabaciones de Mos Def o Snoop Dogg, Hypnotic Brass Ensemble reúne a un grupo de hermanos que comenzó girando en la calle por todo Estados Unidos y ahora cruza el charco para tocar en Madrid.

    En una época en la que las redes sociales no impulsaban la promoción musical, ustedes comenzaron a hacerse un nombre en las calles de Chicago. Para músicos instrumentales como ustedes, ¿cuál creen que es la diferencia entre surgir de esa manera y hacerlo a través de plataformas en línea hoy en día?
    La diferencia entre hacerse en las calles y obtener exposición a través de las redes sociales probablemente sea el poder tener una interacción cara a cara con las personas que disfrutan lo que haces. Es tan simple como no comunicarse a través de una lente de ningún tipo. Diría que era algo mucho más personal.

    Rompen con el cliché típico del grupo de jazz refinado y snob al traer la esencia de las calles, fusionando dos mundos que antes parecían incompatibles. ¿Alguna vez se han sentido fuera de lugar dentro de la escena del jazz por eso?
    En primer lugar, nuestra música es global y no encaja en ninguna categoría en particular. Así que siempre nos hemos sentido como forasteros dentro de la industria musical. También es la razón principal por la que no hay duplicados de nosotros, porque somos ajenos a todos los géneros. Somos simplemente música pura.

    Es interesante que sean todos hermanos. ¿Han tenido choques o desafíos al vivir y trabajar juntos a lo largo de los años? ¿Cómo ha afectado eso su lado artístico?
    Definitivamente es difícil trabajar y vivir con hermanos, especialmente después de haber crecido en la misma casa y luego decidir crear un estilo de vida en familia. Pero eso nunca ha obstaculizado nuestra creatividad. La música es la única cosa constante en la que estamos de acuerdo.

    Nuestro lector promedio sabe mucho sobre hip-hop pero no está muy familiarizado con el jazz. ¿Qué le recomendarían a alguien que quiere adentrarse en el género? ¿Y qué artistas creen que trabajan en esa frontera entre ambos mundos, como ustedes?
    Desde la creación del hip-hop a gran escala, siempre ha habido artistas que forjan ese puente entre ambos mundos. Artistas como A Tribe Called Quest, De La Soul, Pete Rock & CL Smooth, Rakim y muchos otros raperos. En el mundo del jazz actual, dado que vivimos en una era dominada por el hip-hop, creo que todos los nuevos artistas poseen algún tipo de influencia o cultura del hip-hop. Y por supuesto, eso se refleja en su arte.

    ¿Alguna vez soñaron con cruzar el océano para compartir su música aquí?
    No diría que soñamos con viajar por el mundo interpretando música que escribimos. Cuando comenzamos a crear música, nuestro deseo era ser globales. Por eso muchas de nuestras primeras grabaciones eran solo instrumentales, porque queríamos que la gente disfrutara del lenguaje universal que es la música: sonido puro, ritmo puro y forma pura. De esa manera, no importaba qué dialecto hablaras; nuestra música hablaría directamente a tu alma.

    Si tuvieran que volver a las calles y recorrer el país para ganarse la vida otra vez, ¿harían algo diferente?
    Definitivamente no volveríamos a tocar en las calles en ningún sentido, especialmente si fuera para ganar dinero. El juego es totalmente diferente ahora. La principal razón por la que tuvimos tanto éxito tocando en las calles fue porque ganábamos mucho dinero. Teníamos nuestros primeros CD a la venta y la gente se lanzaba a comprarlos. Hoy en día, los consumidores obtienen la música por streaming, y los artistas reciben una fracción de centavo por cada reproducción. Así que, para responder a la pregunta, solo funcionaría si los CD siguieran siendo relevantes. De esa manera, no habría nada diferente que hacer más que vender CD. En ese tiempo se hacían muy buenas monedas.

    ¿Con qué artista les gustaría colaborar en el estudio próximamente?
    Sé que los álbumes de hoy se impulsan por las colaboraciones y los grandes nombres que participan. Nosotros nunca hemos sido ese tipo de artistas. Cuando creamos, pensamos en lo increíble que sería la música al presentarla a nuestro público. Aunque esa sea nuestra postura, estamos abiertos a colaborar con cualquiera que quiera hacer música de calidad. Y eso incluye a todos.

    Tener su propio documental habla de un estatus legendario. ¿Cómo ponen en perspectiva esos logros cuando los comparan con sus inicios?
    Yo (Hudah) personalmente mido el éxito por el lugar en el que estoy hoy. ¿Por qué? Porque no sé exactamente qué depara el futuro. Pero sí sé de dónde vengo y hasta dónde he llegado desde el principio. Hemos podido explorar y ser expuestos en más de 50 países. Ese logro por sí solo va mucho más allá de lo que podía imaginar en los inicios. Esperábamos que nuestra música cruzara los océanos, pero nunca supimos hasta qué punto llegaría. Definitivamente estamos complacidos con el resultado. Gracias, mundo.

    Por último, si tuvieran que describir la banda a un niño que no sabe nada sobre jazz, ¿qué le dirían?
    Supongo que este niño ha preguntado qué música nueva debería experimentar. Simplemente le recordaría que, de manera universal, la música solo puede ser buena o mala. Al explorarla, debe acercarse a lo que más hable a su búsqueda interior y descartar el resto. Y eso también se aplica a nuestra música. El arte solo es relevante para quien se siente inspirado por él. Debemos aprender qué enciende el fuego dentro de nosotros y actuar siguiendo ese espíritu.

    Fotografías por Julián Lona.

  • «Canciones en Mi»: el universo íntimo de pablopablo

    «Canciones en Mi»: el universo íntimo de pablopablo

    Hay artistas que aparecen portando algo más que música: traen consigo la urgencia del ahora y la memoria de lo que fuimos. pablopablo irrumpe en esta escena. Gracias a su voz, la cual reconocemos sin saber por qué, es capaz de mostrar todo aquello a lo que nadie se atreve a través de su álbum, Canciones en Mi.

    Basta escuchar unas pocas estrofas para entender que en su universo lo importante sucede en los márgenes. La nostalgia no es coartada, es el idioma secreto con el que dialoga toda una generación que mira siempre entre dos mundos. pablopablo cultiva la sobriedad de quien prefiere sugerir antes que exhibir, y la honestidad le permite ser mensaje y mensajero al mismo tiempo. Cada vez que canta, pablopablo propone una vuelta a lo esencial. Personas antes que personajes y canciones como refugio.

    Sencillo en palabra, lleno de significado

    El nombre del disco refleja una doble intención bastante atractiva. Por un lado, nació de una idea muy simple: que todas las canciones estuvieran en Mi mayor, un guiño a la sencillez y a la música desnuda, que pudiera sostenerse solo con piano o guitarra. No se trataba de demostrar que ese estilo fuera mejor, sino de explorar creativamente ese límite y ver qué podía surgir. Pero luego apareció otro sentido más personal, un juego de palabras con el pronombre “mí”, como un reflejo de cómo estaba en ese momento. El proyecto en un principio empezó como un EP, pero con el apoyo y la visión de C. Tangana se convirtió en algo más ambicioso y sólido.

    La trayectoria detrás del nombre pablopablo

    Pero este momento de esplendor artístico no surgió de la nada. Antes de mostrarse como pablopablo y publicar Canciones en Mi, Pablo Drexler ya era un músico y compositor inquieto, con una formación sólida en Londres por la Guildhall School of Music & Drama. Sus primeros pasos los dio entre Madrid y escenarios menores, colaborando discretamente a la sombra con artistas de referencia en la escena española actual, como Guitarricadelafuente y C. Tangana.

    No solo trabajó en la producción y composición para otros, también publicó singles propios e incluso un álbum en 2022 mostrando desde temprano su versatilidad y una predisposición a romper barreras de género musical y de idioma. Desde muy joven, integró proyectos colectivos y absorbió influencias que le permitieron comprender de cerca la mezcla de tradición y modernidad que hoy define toda una escena alternativa tanto en España como en Latinoamérica.

    Canciones en Mi condensa esa búsqueda. En cada tema se siente la presencia de lo vivido, lo heredado y lo aprendido al riesgo de elegir caminos menos transitados. La sombra tutelar de Drexler está ahí, pero más como referencia afectiva que como ancla creativa. pablopablo aprende a soltar y en ese desprendimiento construye su estilo propio. Ni folk ni urbano, ni pop ni experimentación, una amalgama donde el minimalismo y la vulnerabilidad sirven de nexo frente a la ansiedad de las etiquetas. Cada canción parece pedir permiso al recuerdo, dejando que las experiencias del día a día se mezclen con la música sin perder naturalidad. Por ejemplo, la colaboración con Amaia suena suave y natural, una pausa en medio de tanta ironía actual. Y, con Ralphie Choo, hay momentos de experimentación y frescura, pero siempre con autenticidad, sin que parezca forzado o artificial.

    “Canciones en Mi” desglosado

    El comienzo del disco, Canciones en Mi, es una intro con un tema instrumental, la cual funciona como un preludio minimalista y desnudo que prepara al oyente para la atmósfera íntima del disco. Aquí se destaca la exploración en la tonalidad de mi mayor, reforzando el concepto de sencillez y honestidad. 

    Dónde estás! es una canción de desamor que cuida la voz desnuda sin apenas adornos, enfatizando la fragilidad y la ausencia. La letra sencilla contrasta con la intensidad emocional, reforzada por su voz en primer plano. La desnudez sonora refleja la soledad y convierte a la voz en un vehículo para mostrar la vulnerabilidad.

    En temas como Todavía se puede ver como el autor retoma lo acústico más puro, con guitarras suaves que acompañan a letras que mezclan melancolía y pausas reflexivas que dan lugar a la introspección. En esta quietud sonoro-emocional, se invita al oyente a un viaje íntimo de recogimiento. Así, pablopablo refuerza la idea de que la pausa no es solo ausencia, sino un momento activo de construcción interna.

    Eso que tú llamas amor es una pieza que introduce frescura y experimentación en el disco, mezclando estilos que aportan aire nuevo sin perder autenticidad. En ella, el corrido mexicano se entrelaza con la electroacústica, mostrando la versatilidad del artista y su expresión libre de etiquetas. La colaboración con Ralphie Choo, además de aportar frescura, añade el distintivo saxo midi el cual aporta una textura original a la canción, mientras que Carín León, contribuye con un verso escrito rápidamente, el cual completó la identidad emotiva y cercana del tema.

    En De Vez en Cuando, el cantante vuelve a apostar por una acústica pura, con guitarras y letras cargadas de melancolía y reflexión. La canción, al igual que Todavía, invita a detenerse y mirar hacia dentro. Así, se mantiene la línea íntima y reposada que atraviesa el disco.

    De Ti es una balada íntima con voces a dúo, un nudo sonoro que expone las dificultades del amor con ternura y crudeza, emociones que conectan con la honestidad y la vulnerabilidad del disco. La presencia de Amaia no solo aporta un contrapunto melódico, sino que abre una especie de diálogo entre dos perspectivas, haciendo que la canción parezca una conversación íntima donde se revelan miedos, anhelos y dudas. Este intercambio vocal enriquece la emoción del tema, pues pone en evidencia que el amor no es unilateral ni sencillo, sino un terreno compartido de vulnerabilidad.

     Vida Nueva representa un súbito cambio dentro del disco, aportando algo más enérgico y potente, lo cual contrasta con la mayoría de las canciones que son más introspectivas y calmadas. Este giro dinámico es necesario para romper la monotonía emocional y renovar el impulso del viaje sentimental que propone el disco.

    Las canciones Ojitos de Ajonjolí, Será X MÍ y ¿Tú te dabas cuenta? regresan de nuevo a la calma y la sencillez que caracterizan gran parte del disco. Aquí, la guitarra y el piano se convierten en el soporte delicado sobre el que se despliegan letras que oscilan entre la ternura y la inevitable ironía, reflejando la complejidad de las emociones amorosas. Las metáforas que pablopablo emplea, como la delicadeza de Ojitos de Ajonjolí, funcionan como imágenes poéticas que expresan fragilidad, cuidado y a la vez la vulnerabilidad inherente al amor.

    Siempre Te Quiero A Veces es la canción más extensa y final, que cierra un ciclo emocional con una declaración sincera que combina ternura y contradicción, sustentada por un fondo instrumental potente y envolvente. Esta pieza representa el momento de dar un impulso, un acto de aceptación de las ambivalencias del amor. Es un final que, lejos de ofrecer resoluciones definitivas, reafirma la idea de que el amor imperfecto y las contradicciones forman parte del recorrido emocional que el disco propone.

    Y, por último, Las Tuyas actúa como un cierre confesional y con humor, donde pablopablo aborda su propia identidad y herencia musical como un acto de confianza, dejando abierta la invitación a seguir explorando esa identidad en futuros proyectos.

    El impacto de pablopablo va más allá del disco. Es en directo donde su propuesta termina de cobrar sentido. Se ve cómo en sus actuaciones, a veces en espacios pequeños, desaparece la distancia entre él y el público, y se crea una conexión genuina que no todo artista logra mantener con su comunidad.

    Verdades nuevas y un respiro de calma

    pablopablo no está inventando nada, y sin embargo lo hace todo nuevo. Esa es quizás la mayor virtud de los que, como él, eligen apostar por la sinceridad y la autenticidad, incluso cuando eso implica exponerse y arriesgarse por completo. Este disco, el cual invita a la escucha paciente y la conexión profunda, es, sobre todo, un acto de confianza y una vía directa hacia la emoción verdadera.

    Escuchar Canciones en Mi es encontrar un espacio de calma en medio del ruido, donde la música se escucha tal cual es.

    Nota: Este artículo se inspira en entrevistas y declaraciones públicas de pablopablo, así como en la escucha y análisis personal del álbum.

  • EsDeeKid, cartas de una joven rata a su ciudad

    EsDeeKid, cartas de una joven rata a su ciudad

    Cuando hace poco más de un año Nico llegó hablando de EsDeeKid juré estar escuchando drill en alemán. El de Liverpool es una amalgama volátil y deliberadamente abrasiva de influencias contemporáneas, filtradas a través de una lente hiperlocal y con un acento inconfundible. Poco se puede decir con certeza sobre la figura que se encuentra detrás, y quizás esto sea su gran punto fuerte: se trata de una representación espiritual del Merseyside más postindustrial. 

    Una consolidación vertiginosa

    Perteneciente al colectivo Stay Peckish, junto con Rico Ace, Lanky, Chanelsd y Luckenya, su primer registro trazable se ubica en SoundCloud, con Black Beatles Remix en mayo de 2024. En los primeros meses de 2025 EsDeeKid se consolida, tras un ascenso pavorosamente rápido, como artista de relevancia en el panorama nacional. La revista Complex lo nombró uno de los 25 UK Rappers To Watch In 2025, y su álbum Rebel, publicado en junio, le granjeó definitivamente un foco más allá de las fronteras británicas. Ahora bien, hablar de un artista por sus logros a nivel industria es como estudiar a una persona por su sombra y EsDeeKid, como cualquiera, no surge del vacío. Es el (no)rostro más reconocible de un género en auge: el Scouse Rap, el brazo musical que articula la realidad de la vida en una de los municipios más complejos de UK.  

    Liverpool, de la gloria a los suburbios

    Desde la década de 1960, Liverpool es la ciudad de los Beatles, del Merseybeat y The Cavern Club; el marco de Penny Street y Strawberry Fields. Los años 60 convirtieron al segundo núcleo urbano más grande del imperio británico en el referente global de un sonido de ambiente melódico, optimista y eminentemente exportable. Sin embargo, es también a partir de mediados del siglo XX que la ciudad experimenta una desindustrialización masiva coincidente con el proceso descolonizador. Sus puertos, antiguamente motor económico de la región, quedaron obsoletos y vaciados, conduciendo a un desempleo galopante y a una profunda depresión económica que se prolongó hasta bien entrada la década de 1980. 

    La yuxtaposición de estas dos líneas de tiempo es crucial. El Merseybeat explota durante el comienzo de este declive, cuando los ecos de un glorioso pasado permitían ignorar la situación. Esto no es posible para un Scouse Rap que nace directamente de las cenizas de ese colapso industrial y colonial.

    Jib ‘em glories off

    Música sobre la ciudad, para la ciudad. Un manifiesto virulento de las consecuencias de este colapso. Encapsulada en su localidad, específica e intransferible, y expresada a través de un acento y una jerga que más que hecha para viajar por el mundo, invitan al oyente a sumergirse en el del artista. Las referencias no son a Penny Lane o Strawberry Fields, sino a Toxteth, Bootle y Croxteth; barrios definidos por su realidad postindustrial. En este sentido, EsDeeKid no es la antítesis de The Beatles; es su consecuencia histórica. Representa el sonido de Liverpool tras el fin de las rutas comerciales globales que alimentaron su primera explosión musical, obligando a los artistas de la ciudad a dirigir su mirada hacia el interior y documentar la compleja realidad que queda. 

    Cruda y honesta, la narrativa del Scouse Rap funciona como un contrapeso vital al discurso oficial del gobierno. En las últimas décadas, la economía de Liverpool se ha recuperado en parte gracias al turismo y a importantes proyectos de regeneración, lo que le valió el título de Capital Europea de la Cultura en 2008 y la ciudad promueve activamente una imagen positiva de «prosperidad de la clase trabajadora» y una «comunidad unida». El Scouse Rap se erige en directa contradicción con esta imagen pulida.  La tasa de criminalidad de Liverpool es un 55% más alta que la media del Reino Unido, y la pobreza infantil relativa es un 12.2% más alta. En barrios específicos como el ya mencionado Toxteth Park, esta cifra alcanza un 69% que es resultado directo de décadas de abandono sostenido por parte del gobierno británico. Se trata del testimonio de la vida en las zonas olvidadas por la prosperidad nacional. No se trata de activistas, ni de mártires, pero sí de una reacción cultural imposible de ignorar.

    EsDeeKid reclama en repetidas ocasiones Mordor como su lugar de origen. En la obra de J.R.R. Tolkien, Mordor es un páramo desolado, violento y fuertemente industrializado; un símbolo de corrupción y decadencia. Reclamarlo supone reapropiarse del estereotipo postindustrial que a menudo se proyecta sobre las poblaciones del norte de Inglaterra en lugar de hacerle frente. Es una forma de decir: ¿Creéis que venimos de un lugar devastado? Así es, I’m a dirty dog, a young rat, a scumbag. El insulto externo se vuelve insignia de identidad interna.

    Niños juegan sobre los escombros de viejos adosados. Bloques de vivienda social se alzan a lo lejos, Everton, Liverpool. 1972

    He’s not a Scouser, he said, «Merseyside»

    Pese a ser el mayor exponente del género debido a su crecimiento reciente, EsDeeKid no es ni el primero ni el único scouser en la industria. Tremz, ya lejos de la relevancia que ostentó, tuvo su pico con el boom del drill de finales de la pasada década, mientras que Aystar cuenta con ciertos elementos del género ya reconocibles en Scousematic 2, de 2018. El boom se da con Packs and Potions de Hazey en 2022, viralizado a través de Tik Tok. A partir de ahí todo es campo, el boom del Scousemix catapulta a Mazza_l20 con Murdaside en 2023, a lo que sigue un crecimiento exponencial de raperos como Kasst 8, 4.4c, B_Real.11 o Young LS; formando un núcleo duro de artistas con un sentimiento de unión profundamente arraigado en los bajos de Liverpool. 

    Un retrato autóctono sobre drogas, vidas quebradas por el abandono, amenazas y alta costura; que si bien no supone algo jamás contado, posee una fuerte idiosincrasia. El acento scouse se mueve irregular, altera sus cadencias de modo constante. Las t recuerdan a hi-hats abiertos mientras las k suenan a tela rasgada. La mayoría de los artistas se sirven de producciones caseras con un uso constante de samples o type beats, y los videos acompañan esa línea selfmade. Ni siquiera los más reputados suelen molestarse en subir sus letras a internet. Todo acompaña una atmósfera tan caótica y violenta como precisa. Menciones a Montirex, Altcourse, plods y grafters, y un uso deliberado de slang autóctono acompañan al sonido, transportando al oyente de turno a un patio entre bloques en el corazón de Croxteth. La autenticidad local no es aquí una barrera para el reconocimiento, sino su principal motor.

    En una era definida por la sobreexposición y la autopromoción constante, la decisión de EsDeeKid —y tantos otros— de operar desde el anonimato es una declaración artística. Su identidad oculta y su bajo perfil en cualquier medio de difusión no opera, pretendidamente o no, como un recurso únicamente estético heredado del drill o una mera fuente de intriga. Al eliminar su rostro, se convierte también en un lienzo en blanco, en la voz de una generación en su ciudad.

    Pero el paisaje sonoro de EsDeeKid no se remite únicamente a los suburbios de Liverpool. Su éxito es debido precisamente a que sus referencias se extienden al otro lado del charco: Lil Uzi Vert, $uicideboy$ —el sample de Palaces proviene de 10,000 Degrees—, o Yung Lean, —»I’m a warlord» en 4Raws, Take a pill and go to sleep like I’m in agonyen Apathy o «Get me kush strai-straight from Afghanistan en Cali Man— a quien teloneará además en sus conciertos en Reino Unido a finales de este año. La atmósfera etérea del cloud rap choca con cadencias del UK drill y una agresividad kamikaze enraizada en el trap, todo ello con una producción monopolizada hasta el momento por Wraith9 de forma impecable. Canaliza y enfrasca el avantgarde, predominantemente americano, sin perder los rasgos que lo atan a su ciudad.

    A día de hoy los momentos de esplendor en Merseyside se sienten ya como una realidad paralela. En una entrevista de 2022, Young LS afirma que “the [Liverpool] music scene hasn’t been big in the past”, por contraposición al sur de UK. Los Beatles son ya poco más que fotos y archivos de audio para una generación que solo vió los años de decadencia de su lugar de origen. Entender a EsDeeKid y la escena que lo precede y circunda es entender el eco del declive industrial en una Ciudad de la Música de la UNESCO. 

  • Fuji: «El pop mola, bro. El pop es todo»

    Fuji: «El pop mola, bro. El pop es todo»

    En esta conversación con Calle52, Fuji —nombre artístico de Carlos Jiménez— abre la puerta a un universo propio: Super Sweet, su nuevo álbum, un viaje entre nostalgia japonesa, pop ochentero y contradicciones bellas. Un proyecto que, como él mismo dice, “no viene a encajar, sino a contagiar libertad”.

    Identidad y comienzos

    Hay artistas que se inventan en el camino y otros que lo tienen claro desde la primera clase de instituto. Fuji pertenece a la segunda categoría. «Yo ya era Fuji antes de tener un micro delante», dice. Empezó en 2017 haciendo producciones, aunque no tardó en lanzarse a cantar. “Les decía a los chavales: llamadme Fuji, que soy Fuji, que esto me mola”.

    Tras varios años de silencio público, el artista ha pasado los últimos tres buscando su voz, perfeccionando su sonido y encontrando una forma de expresión que le representa. “Por fin siento que he dado con algo que digo: esto soy yo, esto sí que me gusta”.

    Proceso y evolución

    Durante ese tiempo, Fuji estudió diseño de interiores y moda, pero pronto entendió que su camino estaba en la música. “He estado probando mil cosas hasta que por fin me siento cómodo produciendo lo que quiero. Ahora estoy 100% en la música”.

    Su nuevo proyecto, Super Sweet, nace del amor por el pop. “El pop mola, bro. El pop es todo”, afirma riendo. Un álbum de doce canciones donde cada detalle —desde el sonido hasta el estilismo— forma parte de un universo coherente y emocional.

    Super Sweet

    El título surgió entre risas con sus amigos: “Empezamos a decir super sweet para todo: esta comida está súper sweet, este tema está súper sweet… y se quedó”. Pero el concepto tomó forma durante un viaje a Japón, pedaleando de ciudad en ciudad, escuchando música y visualizando el disco en su cabeza.

    «Quiero que la gente baile tranquila, sin presión. Que puedan cantar, moverse, fluir. Todo el disco va de eso: groove, libertad, aroma, color».

    El sonido Fuji

    El álbum combina pop, disco y R&B. “Mi apuesta es hacer algo que aquí no se hace: un género disco-R&B-bailable que puedas escuchar en un club”. Entre los temas destacados menciona 90%, Michelin y Momiji, piezas que funcionan como pilares de su nuevo universo.

    “Sé que habrá críticas por querer llegar a los clubes con este sonido, pero no pasa nada. Lo que quiero es contagiar libertad. La música no tiene que encajar en normas impuestas”.

    Japón, melancolía y estética

    Japón atraviesa todo el proyecto. «Estuve viviendo allí, viajando en bici, pensando en el álbum y en mi vida. Fue un proceso visceral, de abrirme a la vida y poner todo en perspectiva. Llegué a la conclusión de que quiero vivir de la música, que me agobie solo la música».

    La metáfora central del disco es el melocotón: símbolo de belleza y contradicción. “En Japón el melocotón es un símbolo, y a mí me da alergia. Pero me encanta. Es suave, bonito, pero me hace daño. Esa contradicción define mi música”.

    Fuji combina la estética del Japón ochentero —edificios viejos, ventiladores en la calle, trajes con los pies descalzos— con la España más cotidiana y nostálgica. “Me atrae esa cutrería estética, esa libertad sin pretensiones. Hay algo muy honesto en eso”.

    Colaboraciones y futuro

    Entre los colaboradores de Super Sweet se encuentra Rus, en el tema Frankenstein (o quizás Frank), además de posibles apariciones de Fuera!, Suave y Suave y Carmen. “Aún estamos viendo qué temas entran, pero todos forman parte de este mundo que quiero crear”.

    Con Super Sweet, Fuji busca emocionar, divertir y liberar. “Quiero que la gente se identifique sin tener que encajar. Que baile sin pensar. Que sienta lo que yo sentí haciéndolo”.

    La entrevista íntegra, junto con el editorial fotográfico y material inédito, está disponible en el print #001 de Calle52 y en nuestra web.

    Créditos

    Fotografía y estilismo: Tomás Casado (@tomascg_)
    Producción: @discern.creative
    Dirección creativa: Santiago Medina (@santii_medina)
    Entrevista: Alberto Noriega (@alber_noriega)
    Agradecimientos: Adrián Moreta · Kiko Gabana · Gonris · Yaiza Díaz

  • Roy Borland: «Los sueños se cumplen de maneras más delicadas y distintas»

    Roy Borland: «Los sueños se cumplen de maneras más delicadas y distintas»

    En esta conversación con Calle52, Roy Borland reflexiona sobre el proceso de reconciliarse con su música, los errores de juventud y la búsqueda de un sonido más honesto. Con Un Tiempo en Casa Solo y Fotografías de España, el artista madrileño inaugura una nueva etapa donde la calma, la espiritualidad y la soledad se transforman en arte.

    Primeras canciones y rechazo

    «El año 2023 fue un proceso muy complejo en mi vida, lleno de consecuencias provocadas por muchos errores, no graves, sino propios de la inexperiencia», cuenta Roy. Escuchar su música antigua le generaba rechazo, no tanto por las canciones en sí, sino por las razones con las que las creó: «quería subir números, sentía envidia…». Ese aprendizaje lo llevó a valorar temas como Sal, Madrugada o Sueño, piezas que —dice— «nacieron de una necesidad real de crear, no de querer gustar».

    Fotografías de España

    El proyecto nace al reencontrarse con una grabadora Tascam de su adolescencia: empezó a registrar paisajes sonoros por todo el país sin un plan previo. Con las guitarras de Mario y el máster de Carlos Avatar, construyó una obra entre nostalgia y campo. «No quería imitar el folklore ni teorizarlo; solo reflejar la tranquilidad de los lugares donde estuve».

    La soledad como refugio

    Un Tiempo en Casa Solo surgió tras una ruptura y un periodo viviendo en un local sin ventanas. «Escribía imaginando la casa que algún día tendría». De esa noche nacen Casa, Amor Amable y Destrozado por tu amor: «las compuse entre las doce y las seis; si una canción funciona en media hora, sé que es buena».

    Familia y arte

    La portada del EP es un cuadro de su abuela; su padre, pianista de jazz, marcó la disciplina: «pasa nueve horas al piano; entendí que la música es una compañera de vida». De su madre aprendió el anclaje a lo cotidiano: «ella representa el mundo real; mi padre, el arte».

    Espiritualidad y propósito

    «Creo en el dios de Spinoza: la suma de las leyes del universo». Para Roy, la espiritualidad nace de la incertidumbre fértil: «no sé de dónde vienen las ideas, pero sé que existen».

    Un nuevo comienzo

    Tras dos EPs en un año, ya trabaja en su primer álbum «real»: «será mi mejor trabajo hasta ahora; cuando salga, los anteriores parecerán otra vida».

    La entrevista íntegra, con fotos inéditas y material extendido, está disponible en el print #001 de Calle52, ya en el link en bio.

    Créditos

    • Dirección: Renata Parada & Santiago Medina (@reiniparadar · @santii_medina)
    • Fotografía: Renata Parada
    • Asistente de fotografía: Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
    • Producción: Discern (@discern.creative) · Santiago Medina
    • Entrevista: Darío Garrido (@ddariio.3000)

  • Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Teo Lucadamo: «No hace falta pontificar para decir algo verdadero»

    Con El dilema del rapero blanco, Teo Lucadamo ha encontrado un lugar propio desde el que bromear y reflexionar a partes iguales. En esta conversación con Calle52, hablamos de industria, crítica musical, humor, herencia y un futuro que se abre entre el boom-bap, la electrónica y el oficio de componer.

    Identidad y humor

    ¿Te sientes un intruso en la escena del rap española?

    La “escena” me parece muy dispar. Muchos chavales están en ritmos de trap y flexeo; no siento pertenecer ahí, y tampoco quiero forzarlo. Lo mío es rap contemporáneo como propuesta, no como esencia.

    ¿Usas el humor para decir lo serio?

    Totalmente. La comedia e ironía alivian mensajes intensos. Vivimos una era que necesita consuelo: no hace falta pontificar para decir algo verdadero.

    Industria y crítica

    ¿Qué falta en el periodismo musical?

    Modelo de negocio aparte, echo de menos una figura tipo Anthony Fantano en España: elevaría el listón y haría la crítica más crítica.

    ¿Cómo recibió la discográfica el álbum?

    Me dijeron “disco de reseña”. Sin singles tochos, pero con lectura. Era justo lo que quería.

    Sonido y colaboraciones

    ¿Cómo llegas a ese cruce de 90s, pop y electrónica?

    Produciendo. Descubrí “WTF is in my cup” (Chico Blanco) y vi que podía moverme cómodo en esos ritmos. Luego lo uní a mi narrativa.

    Escandaloso Xpósito y Mucho Muchacho.

    Con Escandaloso fue natural (hasta me dio clases de piano). Lo de Mucho fue sorpresa del sello: escuchó “Sabes lo que es” y se montó. Paranoia linda, pero intento naturalizarlo.

    Exposición y herencia

    “La exposición es veneno para un crío”. ¿Cómo te marcó?

    Crecí con expectativas altas y foco encima. Eso te sobrepiensa. Lo incorporé a mi propuesta, pero quiero un camino local y sano, sin fama repentina.

    ¿“Nepo baby” como lastre o motor?

    Las ventajas existen; lo importante es qué haces con ellas. La prensa vive de titulares, pero mi trabajo es construir una obra propia.

    Industria y futuro

    “UMG” es sátira o dardo real.

    Parálisis del sueño (risas). Me pongo de CEO y me doy palos a mí también. Título, risas… y desahogo. No era momento de teorizar el negocio.

    ¿Y ahora qué?

    Dos vías: un trabajo más boom-bap y, en paralelo, electrónica de aromas retro. Estudio guitarra clásica: quiero componer más allá del rap. Es una transición.

    La entrevista íntegra, con todo el proceso creativo y su visión completa, está disponible en el print #001 de Calle52 junto con material fotográfico exclusivo.

    Créditos

    Dirección Creativa: Santiago Medina@santii_medina
    Fotografía: Sergio Bartivas @sergiobartivas
    Estilismo: Millán Gómez @untitledd26_
    Producción: @discernsolve , Santiago Medina
    Entrevista: Diego Sánchez @quilloreaccion

    Agradecimientos

    @yabang.bcn · @blackjambo

  • Azuleja: «Del miedo al ridículo a convertirlo en arte»

    Azuleja: «Del miedo al ridículo a convertirlo en arte»

    La creadora de C.R.I.N.G.E. —uno de los discos más originales y comentados del año— conversa con Calle 52 sobre el movimiento cringe como herramienta artística, la autenticidad, el amor y la importancia de atreverse a hacer las cosas sin miedo al juicio ajeno.

    El nacimiento del movimiento

    ¿Cómo te sientes ahora que tu disco debut ya está fuera?

    ¡Feliz y expuesta! Me siento vista, y estoy feliz de ser vista.

    ‘C.R.I.N.G.E.’ es un título muy literal, pero… ¿qué representa para ti?

    Representa una liberación. Cuesta mucho ser uno mismo. Todo el mundo quiere diferenciarse, pero acaba pareciéndose porque incluso la diferencia tiene límites. El cringe es un puente hacia la perfección interior: hacer las cosas lo mejor posible sin miedo a parecer un flipado.

    Del miedo a la liberación

    ¿Cambió tu visión del cringe con el tiempo?

    Sí, muchísimo. Llegué a la conclusión de que soy una persona absolutamente ridícula. Descubrirlo fue liberador y revelador. Desde entonces lo asumí como identidad.

    ¿Cómo surgió la idea de convertirlo en un proyecto musical?

    Todo empezó como una broma con mis amigos de El Royale: me decían Cringe Queen. Un día subí una historia diciendo “¡eh, ahora soy cringe!” y nadie le hizo caso. Pero cuando empezamos a producir, Roy Borland escuchó aquel sonido clásico del “tan tan tan tan…” y me dijo: “Este proyecto va a ser CRINGE”. Y todo encajó.

    Caos, orden y amor

    Tu disco tiene una energía caótica y espontánea. ¿Cómo fue el proceso creativo?

    Roy Borland es quien ordena el caos. Eso me da libertad para hacer lo que quiera sabiendo que él sabrá estructurarlo. Confío muchísimo en su visión.

    El amor parece el hilo conductor de tu obra.

    El amor está en todo. Es lo que más me inspira. Soy muy enamoradiza. Incluso cuando me rompen el corazón, lo disfruto; el sufrimiento del amor es leve comparado con otros. Cuando la mayor preocupación es estar enamorada, qué gusto.

    Entre lo poético y lo cotidiano

    ¿De dónde viene esa mezcla entre fantasía y realismo en tus letras?

    Vivo mucho en la imaginación. Cuando me enamoro no tengo los pies en la tierra, y eso se nota. Me inspiro en mi vida, pero también en la poesía y en los sueños. Muchas ideas vienen de poemas antiguos, como las jarchas. Cucú nació así, casi de forma improvisada.

    Experimentar sin miedo

    ‘C.R.I.N.G.E.’ combina jazz, country, electrónica y hasta dubstep. ¿Cómo eliges los géneros?

    No pienso en géneros. Las canciones surgen de las conversaciones con Roy. El álbum terminó siendo tanto una crítica como un homenaje a distintos estilos. Por eso se materializan de forma tan diversa.

    Trabajo en equipo y dirección creativa

    Tu equipo cuida con mimo la estética y los visuales. ¿Cómo es trabajar así de manera independiente?

    Exhaustivo, pero muy gratificante.

    Roberta Benítez: Creemos tanto en el proyecto que el esfuerzo se convierte en esperanza. El movimiento cringe nos impulsa a seguir creando y mejorando pese al tiempo y las dificultades.

    Referencias y futuro

    ¿Qué te inspira más allá de la música?

    Me inspiran cantantes pop como Carly Rae Jepsen o Katy Perry, Shakespeare, las pelis de cheerleaders, los thirst traps de TikTok, Bob Dylan y las jarchas. Y, por supuesto, los sueños y el amor.

    ¿Qué te gustaría explorar ahora?

    El dramatismo. Quiero trabajar mi lírica, mi canto y aprender a tocar un instrumento. También me interesa la actuación; me gustaría formarme más, por mí y por mi arte.

    Sobre el miedo al ridículo

    ¿Qué consejo darías a alguien que teme hacer el ridículo?

    Pensar mucho las cosas es una cualidad hermosa, pero hay que atreverse a dar la primera pincelada. No puedes mejorar si no lo intentas una primera vez.

    La Reina del Cringe

    ¿Hay algo que a ti te dé cringe?

    Solo yo misma. Soy mi propio oponente. Recuerdo cosas que hice —hace dos semanas o ayer— y me dan cringe, pero me ayudan a seguir. Solo yo puedo darme cringe.

    Roberta Benítez: Ya no sentimos cringe. A todo le vemos algo, y si no nos gusta, la emoción es otra. Valoramos la autenticidad por encima de todo.

    Azuleja: Si alguien es fiel a sí mismo, adelante. Bancamos la originalidad.


    La entrevista en versión digital ya está disponible en nuestra web. La versión íntegra con fotos inéditas está en el print #001 de Calle 52, disponible en el link en bio.

    Créditos

    Agradecimientos

    @yabang.bcn · @lucmorry

  • Rusowksy – El rey del bedroom pop español se corona en el Movistar Arena.

    Rusowksy – El rey del bedroom pop español se corona en el Movistar Arena.

    Por fin ha ocurrido. El chico de Fuenlabrada que producía canciones en su habitación con un portátil viejo y un micrófono barato durante la cuarentena ha llenado una arena, siendo el primero de su colectivo RUSIAIDK en hacerlo. Y no cualquiera, sino un Movistar Arena abarrotado con más de 15.000 personas vestidas de amarillo con el gorila de su último disco, el cual presentaba, Daisy.

    El triunfo de lo experimental

    Llevando lo experimental a un público más mainstream sin perder su esencia, fue una noche que se convirtió rápidamente en un manifiesto artístico, oda a la generación Z, homenaje a sus compañeros, punto de inflexión en la industria española y la indudable subida de liga de Rusowsky.

    Aparte de un espectáculo inolvidable (a pesar de fallos técnicos) ha sido prueba de que en España cada vez se apoyan más sonidos y movimientos que se salen del mainstream (por mucho que malibU se haya viralizado en TikTok), reuniendo a una generación Z de partes iguales cayetana, modernito y alternativo al igual que bastantes centennials también. Ha sido este apoyo y años de estar marinándose en el underground lo que le ha llevado a refinar su arte y del dormitorio al estrellato.

    Empezar el show con un primer plano selfie donde el humo del vaper se integra a la perfección con las máquinas de humo del escenario para dar la bienvenida a Ruso y su banda, marcó el tono de la noche: absurdo, hiperconsciente, digital y muy real. El escenario en sí creaba el contraste necesario con el maximalismo digital y performativo que planteaba, con un decorado minimalista que consistía de lámparas nacaradas y escalares blancas en las que Ruso y sus coristas y orquesta compuesto de 12 músicos, darían uno de los conciertos más inolvidables de ese mismo recinto. Percusiones, batería, guitarras, coristas, teclados (entre ellos su productor y amigo Drummie en los sintetizadores), salieron uniformados con un chándal blanco, un bob negro a lo Edna Mode y gafas de sol.

    Rusowsky entró pisando fuerte y no podría ser ni más ni menos que con su propio traje blanco cargado de pedrería que deletreaba “Daisy” por la parte de atrás, una peluca bob naranja y unas gafas de sol. La verdad es que no sabía muy bien si estaba viendo a Anna Wintour, soyunapringada, Willy Wonka, Raffaella Carrà o una mezcla de todos.

    El arranque fue bastante potente al dar el pistoletazo de salida al concierto con Johnny Glamour antes de pasar a versionar altagama a guitarra y voz, acompañado con las miles de linternas de los móviles, iluminando el recinto con un Rusowsky bastante coqueto hacia el final. Después de versionar su colaboración con saramalacara (que por desgracia no fue uno de los invitados), siguió ese romanticismo que puebla su discografía con 4 Daisy y SOPHIA, el cual  transformó en una bachata a ritmo tropical yendo un paso más allá de la versión que mostró en su Tiny Desk.

    En poco más de 20 minutos, Rusowsky había dejado claro que su música no entiende de géneros ni etiquetas y durante el concierto dejaría entender que lo suyo es más un collage sonoro donde caben tanto el techno, la cumbia y el drum’n’bass como el pop, el jungle o incluso el ska. Pasar del acústico al breakbeat sin aviso, como hizo con Pikito o de repente 99% rompiendo en ska fueron algunos ejemplos de esta diversidad sonora.

    Aunque Ruso protagonizó la noche, el espíritu de su colectivo RUSIAIDK estaba más vivo y presente que nunca. Tristán! subió a cantar Cell, el nombre de mori apareció proyectado en varias pantallas y Drummie lo acompaña con flauta travesera y teclados en la gira. Tampoco podía faltar su amigo y colaborador Ralphie Choo, quien salió varias veces para cantar GataBby Romeo y Valentino Rossi, con la que cerró la noche.

    Poco antes del desenlace, un video proyectaba escenas fragmentadas de todo el colectivo. Imágenes de viajes con los colegas, sesiones de estudio, abrazos y cumpliendo sueños juntos, fueron recordatorios constantes de que este proyecto siempre fue algo más grande que él y fue un bonito homenaje a la comunidad que ha impulsado su carrera. Tan bonito que ni el propio Rusowsky pudo contener las lágrimas.

    Brainrot y colaboraciones iconicas

    Tras precalentar al público en un microondas en la gran pantalla, nos dio una buena dosis de brainrot. Clips de gatitos, Britney Spears con cuchillos, gorilas generados con IA editados al puro estilo Windows Movie Maker con la base sinfónica de KINKI Fígaro. Estas referencias que solo quien esté chronically online entendería del todo, convirtieron el espectáculo en una conversación directa con su público: una generación que consume el mundo en formato meme. En el microondas también estaba precalentando un cambio de look a un chándal de lentejuelas doradas con el que volvió al escenario para traer una buena tralla de colaboraciones.

    Aunque Çantamarta no pudo estar para cantar Liit, sí que lo hizo Latin Mafia, viniendo desde México para deleitarnos con un buen neoroneo. El Movistar arena (sobre todo las cayetanas del publico) lo perdieron todo cuando salió La Zowi para cantar sukkKK!!  Pero, sin duda, las invitadas estrellas fueron las Ketchup cantando su Johnny Glamour esta vez juntos para luego poner a todos a hacer el Asereje. Iconico.

    El tramo final fue muy apoteósico: pink + pink su colaboración con Ravyn Lenae, malibU, Dolores y Valentino junto a Ralphie que convirtió el recinto en una rave intergeneracional con varios pogos formándose en la pista mientras que Ruso lanzaba camisetas con un lanzador.

    Así se despedía tras 2 horas y 40 minutos de concierto que por momentos fue íntimo, por momentos una fiesta, y siempre, siempre, honesto. Rusowsky y RUSIAIDK siguen abriendo nuevos frentes, jugando con la música y los géneros. Este mismo  concierto y su discografía son el ejemplo más vivo de que se puede llenar arenas con un pop sin prejuicios, digital y a la vez emocional, irónico pero muy profundo y experimental.

    Entretejer capas de bachata y merengue con bajos electrónicos, jungle, ska, cumbia y otros géneros como si cada uno fuese una herramienta más, reflejaba también el disco que presentaba: Daisy. Al fin y al cabo, es una obra sincera, hecha desde la curiosidad y el riesgo, y es esa misma fusión de géneros que caracteriza su sello de identidad artística. Era el cierre perfecto para una noche que, más allá de su ejecución y de hacerse en el corazón de su ciudad, fue símbolo de la consolidación de una nueva forma de entender el pop y la música en general en nuestro país.

    En términos de su propio público: big slay, la cabra y aura infinita.