El salto a recintos masivos como el Movistar Arena (antiguo WiZink Center), siempre es un arma de doble filo para los artistas nacidos en la fragilidad del bedroom pop. Sin embargo, Juan Casado Fisac, o mejor conocido como Ralphie Choo, demostró el pasado viernes 20 de febrero que su universo no sigue medidas convencionales. Su debut de arena supuso una gran apuesta que llevo a la catarsis colectiva marcada por la honestidad más pura.
La noche venía con una expectativa enorme, anunciada como la presentación de su anticipado segundo disco tras el éxito de SUPERNOVA. Pero la realidad era que el álbum no estaba listo. En lugar de esconderse, Ralphie mostró vulnerabilidad antes miles de personas: «Os animo a que falléis una y otra vez… Os invito a que no sobrepenséis las cosas y que las hagáis con naturalidad. Fallad mucho». El concierto se sintió muy lejos del fracaso y una confesión se convirtió en una sinceridad desarmante, transformando la noche en el triunfo absoluto de un artista que sigue evolucionando y creciendo ante su audiencia.
El concierto arrancó con «PIRRI», el primer adelanto de esta nueva era. Ralphie irrumpió en escena en un mono rojo, acompañado de un potente elenco de músicos, incluido Juan Arance y DRUMMIE. Inmediatamente, se sabía que sería una experiencia totalmente sensorial.
A pesar de algunos fallos técnicos, especialmente durante «TANGOS DE UNA MOTO TRUCADA» y “TOTAL90NOSTALGIA”, todo quedó rápidamente en anécdota. Fueron aspectos que sumaron a la naturaleza orgánica del show, y la versatilidad, en casos hasta esquizofrénica, de Ralphie, oscilando del romanticismo acústico a lo hardcore en segundos. Así como hizo su compañero y colaborador rusowsky el pasado septiembre, el madrileño logró juntar bajo un mismo techo a una mezcla de modernos de la ciudad y amantes del perreo más duro.
En un momento ambicioso, como homenaje, y porque le «apetecía cantar un poquito», versionó “At Your Best (You Are Love)” de Aaliyah, que recordó a Frank Ocean (versionada en su álbum Endless) y su mítico tour de 2017. Ralphie no le tiene miedo a mostrar sus inspiraciones en sus presentaciones, no desde la imitación, pero desde la admiración y el reconocimiento.
Las joyas del aclamado SUPERNOVA brillaron con una luz distinta a la de la gira anterior. Todo se sintió más refinado y fresco. También cantó un par canciones inéditas de su nuevo disco, con aires a Mk.gee, Frank Ocean (posterior a Blonde), Oklou, y algunos toques latinos como Latin Mafia.
Crípticamente anunció el nombre del próximo disco, ya previamente insinuado en el teaser de “PIRRI”. El título: CHARMAIN, mostrado lentamente en las pantallas, antes de salir con un nuevo outfit amarillo, las zapatillas de Le Toy Factory y aún más energía. Un disco que, aunque no terminado, podemos asumir que contará con «ROCCO» y «TENTACIÓN», las cuales debutando en vivo, adquirieron un cuerpo hasta trascendental, sonando muchísimo más gigantes que en sus versiones de estudio, respaldadas por una escenografía de luces y visuales minimalistas que daban una atmósfera cinematográfica al recinto.
Los momentos de mayor éxtasis, como no podía ser de otra forma, llegaron junto a la familia de Rusia IDK. La aparición de Morí para cantar su colaboración “WCID?”, y posteriormente de rusowsky para interpretar “BBY ROMEO” y “GATA”. “BBY ROMEO” fue un momento particular en el que hicieron estallar el aura presente con sentimientos de nostalgia y amor puro.
El concierto siguió con su colaboración con Rosalia, “OMEGA”, que el público gritó cada segundo, y las clásicas “VOYCONTODO” y “MÁQUINA CULONA” que supusieron de los momentos más memorables de la noche. Decidió cerrar la noche con canciones familiares, y antiguas de su discografía como “lamento de una supernova” y «Dolores» junto a Rusowsky. Un cierre que se sintió muy full circle, desatando la locura cuando reapareció en escena, con su banda y compañeros de Rusia IDK para cantar «VALENTINO», convirtiendo el Movistar Arena en un pogo masivo y eterno.
A pesar de algunos contratiempos, como el retraso del disco, algunos fallos de sonido, y un setlist tan familiarizado, fue un debut de arena impresionante que se recordará en su carrera en años adelante.
Fue el primer Movistar Arena de muchos que vendrán y una apuesta que confirmó una cosa: con el disco terminado o no, el talento y la ambición de Ralphie Choo sigue expandiéndose de forma innegable.
María Moreno Martínez, AMORE, es la cantante, compositora y productora que fusiona indie, R&B, hyperpop y electrónica con raíz clásica en piano. De teclista para mori e Irenegarry a solista desde 2020, su sonido delicado pero disruptivo con letras confesionales, beats glitchy y coreografías hipnóticas explota desde Madrid al mundo.
Raíces murcianas y salto a lo global
Antes de conquistar playlists internacionales, AMORE creció en Murcia rodeada de influencias clásicas y underground. Su formación en piano desde niña le dio la base para experimentar con glitches y drops que hoy definen su estilo. En 2022, ya colaboraba en canciones virales locales, pero su debut solista marcó el despegue ya que sus singles como sus EPs acumularon cientos de miles de streams en España, pavimentando el camino para un reconocimiento que trasciende fronteras.
Top, Hits; Ballads, etc…: pasaporte internacional
Top, Hits; Ballads, etc… (mayo 2025) es su pasaporte global con un eclecticismo puro como vidriera sonora. Producido por artistas como: Irenegarry, TRISTÁN!, Jimena Amarillo, Dinamarca y su propia mano, entre otros. suma más de 5M de streams globales. Pitchfork lo ve como “pop experimental de recursos limitados”; para mí, una cantante que adapta su música a cualquier estilo y hace que todo su conjunto guste. No todo el mundo puede permitirse grabar en los mejores estudios del mundo y es normal que suene así de crudo. De hecho, esa limitación es precisamente lo que lo hace real y cercano.
Escaparate global a lo Tiny Desk
La Gallery Session de Infinity 2024 y Delirio y su color show de Peléame!!!, son visuales que convierten sus tracks en experiencias inmersivas. Estos formatos no solo viralizan su álbum, sino que también posicionan a AMORE como creadora total con su música y performance que el mundo replica sin parar.
Alquimia sonora: tradición y vanguardia
Lo más potente de AMORE es que sintetiza sonidos actuales con referencias más antiguas y los hace sonar vanguardia total. Querió es la prueba total ya que transforma la percusión tradicional de una jota en drops futuristas sin perder la raíz. Esa alquimia tradicional posiciona su música en territorio único ya que lo viejo revive innovador y lo nuevo gana alma regional. María traslada escenas y las funde en algo propio que el mundo aún no había oído.
Colaboraciones que abren puertas
Sus feats con productores como Dinamarca y TRISTÁN! no son casuales y conectan su hyperpop con escenas electrónicas europeas. Colaboraciones con Jimena Amarillo aportan frescura urbana. Por otro lado, Irenegarry es clave y refuerza su lado madrileño ya que con ella AMORE empezó como teclista en Madrid. Estas alianzas han colocado sus tracks en playlists globales de Spotify como “Viva Latino”, atrayendo oyentes incluso de otros continentes.
“Favorita”: pop experimental con corazón propio
Entre toda su discografía, Favorita(incluida en el EP de Dinamarca)sigue siendo, valga la redundancia, mi canción favorita de AMORE, una de las más pegadizas que he escuchado en años. Es de esas canciones que se quedan dando vueltas en la cabeza, no por lo obvio del estribillo, sino por ese equilibrio casi imposible de vulnerabilidad y sofisticación sonora.
Buena parte de la magia viene de la producción de Dinamarca, que traduce la sensibilidad de AMORE a un terreno club más pulido, pero igualmente emocional. Los beats glitchy y las capas de sintetizador fabrican un espacio sonoro donde lo íntimo y lo futurista conviven a la perfección. En ese entorno, la voz de AMORE suena cálida y cercana, casi susurrada, pero con una presencia que domina toda la mezcla.
De Murica a Europa: giras 2026
Si Favorita encapsula su esencia sonora, los directos de AMORE prometen llevar esa alquimia a otro nivel, fusionando música y performance en vivo.
Con conciertos planeados por Europa en 2026, AMORE exporta Murcia al mundo. Su bisexualidad y estética “diva arty” queer resuenan en comunidades PC Music, posicionándola como voz innovadora del pop experimental hispano.
AMORE demuestra que se puede conquistar al mundo sin renunciar a sus raíces. Su fórmula ya cruza fronteras y redefine qué significa ser artista total en 2026. Si sigue así, no sería raro verla pronto headlineando festivales globales o siendo la próxima estrella española del pop experimental. María Moreno está creando un nuevo lenguaje sonoro que ya cala fuerte fuera de España. Y tú, ¿la has descubierto ya en alguna playlist?
En «El Poder», el primer episodio de «Historias Corrientes», Mordecai y Rigby usan un teclado robado a un mago para componer un tema que convenza a su jefe, Benson, de darles un aumento. En la vida real no hay magos, pero sí hay productores que consiguen el mismo efecto. Si hay algo que tienen en común el protagonista del episodio de hoy y los de «Historias Corrientes» es que hacer beats les da poder. Hoy entrevistamos al poderoso Gese Da O.
Cuéntame, quién es Gese Da O y cómo empezó a producir.
A ver, Gese es un chaval normal y corriente de Cádiz que le gusta mucho la música. Con 15 o 16 años así descubrí el FL Studio, me puse a trastearlo y hasta aquí. No tiene más. Siempre me ha gustado mucho la música: el rap, el flamenquito… Y aquí estamos. Lo que pasa es que tiré por el rap, obviamente (risas)
Cuéntame un poquito sobre tus referencias a la hora de hacer música. Me has dicho bueno, el flamenco, el rap… Pero cuéntame un poquito: ¿De qué bebe Gese Da O?
Del rap, hermano, a muerte. Del rap yankee, sobre todo cuando empecé, que estábamos frikis. Me gustaba mucho el rap de Nueva York. Bueno, me gustaba y me gusta el rap de Nueva York de los de los 90, ¿sabes? Que claro, yo soy del 95.
Hostia, yo pensaba que eras más joven, ¿eh? (Risas)
Qué va, qué va. ¿Sabes qué pasa? Yo estoy viendo ese fenómeno ahora un poco con los pibes que son… Por ejemplo, ayer me salió un TikTok de un chaval que decía: «Yo soy del 2008 y diseño como en el 2008», ¿sabes? Parece que hay un patrón porque a mí me gustaba la música de ese año, ¿sabes? Y como que me puse muy friki con eso, tío. De ahí conocí al Ergo, al Peke o a Dano. Al final, era todo un círculo, una pompa de ese género. Cuando yo empecé a producir fue allá por el 2011 o el 2012, cuando me instalé el FL y empecé a trastear. Esto estaba en auge, tío. Yo estaba flipando porque claro, salían raperos durísimos. Ya con los años me fui abriendo a otras cosas porque al final, tío, esto es como un videojuego, ¿sabes? Para mí producir es como jugar a la Play.
Desarrolla un poco eso, lo del videojuego me parece un símil interesante.
Hoy en día es diferente porque hoy en día los chavales se graban hasta con el móvil, ¿sabes? Ha cambiado un poco ese concepto. Pero, hace 10 años, no existía el BandLab, hermano. Tú no te podías grabar in situ y escucharte del tirón con el tune y todo el rollo. ¿Qué pasa? Que tú te ponías a rapear y era como una idea, ¿no? Era un concepto abstracto. Sin embargo, al producir tú pones un sonido y suena. Es como más interactivo, más arcade. Entonces para mí era como más un videojuego. Decía: «Hostia, ¡qué guapo!». Y menos mal que tenía amigos muy honestos, que eso hace falta. Que te digan: «Oye, esto es una mierda». Yo tenía muchos. Vamos, los conservo, son mis amigos, y me decían: «Hermano, esto es una mierda». Me decían: «Estos beats no valen para nada». Y yo: «Vale, vale, cabrón». Al día siguiente, le traía uno mejor; y así me picaba con ellos y hasta aquí.
Eso lo he leído que lo dices en varias entrevistas y bueno, a Twitter también subiste de ese estilo.
Honestidad, simplemente. Si está guapo, pues para adelante. Pero que sean honestos, que hay mucha peña que no puede ser condescendiente con sus amigos, tío. Para mí, eso es una ley. Si veo que tú haces algo que está mal y eres mi amigo, yo te lo voy a decir, ya sea lo que sea en la vida. Igual que quiero que me lo digan a mí, tío.
«Si la estoy liando, cabrón, cógeme y me lo explicas. Al final ayudan, tío»
Gese Da O sobre importancia de la honestidad de tu círculo a la hora de hacer música.
Bueno, Gese, hablemos sobre el tema central de la sección: la producción. Para empezar, ¿en qué DAW trabajas ahora mismo? Porque tengo entendido que cambiaste de entorno, si no me equivoco. Empezaste usando FL y ahora usas Ableton, ¿no?
Sí, desde el año pasado. Yo empecé en FL en un ordenador bastante malo. Yo cargaba un VST de estos de que generan sonido y petaba. No podía generar ningún tipo de sonido al ordenador; tenía que samplear todo el rato. Eso me dio mucha habilidad sampleando. Yo sampleando, está feo que lo diga, pero me encanta porque soy un enfermo del sampling, ¿sabes? De mil maneras. Y ahora con la IA, que te saca las pistas y las cosas, el triple. El FL es genial, o sea, me ha traído hasta aquí. No voy a hablar mal del FL porque no puedo. Pero sí que es verdad que ahora tengo otro setup, tengo hardware y, en resumen, tengo otras necesidades. El Ableton me es más útil ahora que antes. Aun así, lo importante no es el DAW, lo importante es quién lo usa.
Buah, frasón, ¿eh? Pues sí, totalmente. En cuanto a plugins, ¿cuáles son los que más usas? ¿Cuál es el que más frecuenta tus producciones?
Depende de cómo me levante ese día, tío. Hago tantos sonidos diferentes… Por ejemplo, si hago rap, una cosa que siempre está en los beats así más raperos siempre está el Decimort, que es un bitcrusher, como para emular máquinas antiguas. Si hago trap y esa movida, Serum, Zenology… No sé, depende mucho de lo que haga.
Al final que fluctúa mucho, ¿no?
Claro, voy cambiando. También es una cosa que va como por por etapas y por épocas. Cuando empecé, para el trap lo que más molaba era Nexus, que era increíble; o el Massive, que era como de electrónica así, aunque eso ya ha muerto. Está Serum ahora, que es como la evolución. ¿Sabes? Va cambiando, tío, según las necesidades. Yo sigo usando el Decimort porque sí que es verdad que ese no se va, tío (risas). Además, que que tengo el 1, ¿eh? El 1, el 2 no me mola. La página ni va, ¿sabes? El 1 ya no existe. Lo tengo ahí guardado en un disco duro.
Hostia, qué loco, qué guay. Otra cosita que me habías dicho, sobre samplear. Tío, de eso te quería hablar porque bueno, la cultura del sample creo que es algo que está muy en auge, con el tema de la IA y demás.
Está fuerte. Yo lo he hablado mucho con Lex, con Dano y con amigos que producen y samplean. Ya está más normalizado, pero cuando apareció la movida esta de que te parte las cosas por stems, que tú puedes sacar de una canción el bajo, los teclados, la guitarra, la voz o la batería, para mí eso fue como el Nuevo Testamento. De repente, todo lo que ya había sampleado la gente, puedes volver a visitarlo y hacerlo de otra forma totalmente diferente; o típicas movidas que siempre he querido como meterle mano, pero no he podido porque tenía elementos por encima que no te dejaban coger lo que tú querías. Ahora puedes, y eso es una locura. Es una herramienta muy creativa.
¿Tú frecuentas mucho la IA?
Yo la IA en ese en ese aspecto… Mira, yo cuando sampleo tengo una movida mía que yo creo que es de pureta, tío (risas). Es de pureta siendo yo todavía no tan pureta, pero siempre la he tenido desde que empecé. A mí me gustan los samples, pero los samples que diggeo. Yo no uso loops de peña. Respeto máximo a todos los que los usan, no digo que esté mal, para nada, pero como que es una cosa… No sé por qué, será también por todo lo que yo he bebido, de influencia y todo el rollo, pero a mí me gusta el digging. Me gusta buscar, investigar y tal. Cuando sampleo, tengo herramientas como los mismos DAWs, que tienen herramienta que separan las pistas o el Serato Sample, que te aísla lo que tú quieres; esa es la IA que yo uso.
En mi facultad hicieron una charla del uso de la IA en la música. En una de las demostraciones, hicieron una canción con Suno y me recordó muchísimo a un tweet que subiste que ponía «#PromptMusic».
Es que es PromptMusic, ese es el concepto de eso. Es que mira, yo vi una entrevista del CEO de Suno. La leí por ahí hace tiempo y el CEO decía como que es muy difícil aprender música y que la gente no quiere aprender a hacer música, que para eso ya estaban ellos. Claro, yo lo interpreté en plan: «No aprendáis que nos vamos a quedar nosotros con esta movida». Y sí que es verdad que hay una lectura en la que esto es una cosa que no se puede evitar. O sea, lo mismo ahora estoy sonando como la peña con el Auto-Tune en su día, pero en parte no. Lo que pasa aquí es que entran las grandes corporaciones como Spotify que en el momento en el que ellos puedan tener su propia música sin darte un duro a ti que eres compositor y se puedan quedar ellos el 100% de los beneficios, da igual que tú seas quien tú quieras, como si quieres ser Michael Jackson resucitado. Da igual, hermano, porque te van a sacar de la ecuación y se van a quedar ellos los beneficios. O sea, estamos hablando ya de dinero. Y ahí cambia la conversación. Yo ha usado alguna vez Suno para hacer algún sample, pero después de leer eso dije: «Venga, yo no te voy a usar”. Voy a seguir haciendo las cosas a mi rollo, como las he hecho toda la vida y para adelante. Sin más.
Además, lo que has dicho de que muchas grandes empresas van a poder quedarse con la música, me parece una idea muy bizarra.
Es que no vas a tener música, vas a tener ingenieros de prompt. Ya no va a haber personas transmitiendo nada, hermano. Al final todo va a ser un algoritmo gigante y que funciona solo. De aquí a nada vamos a empezar a ver discos que pongan “música humana”.
En vez de Parental Advisory… (Risas)
Claro, «hecho por personas».
Se están perdiendo muchas cosas, por ejemplo, el digging. A mí me gustan los vinilos, vamos, yo tengo ahí una caja llena de vinilos y voy a las tiendas a comprar y no veo gente: a ver, a los que más veo son a señores de 60 años.
A los OG (risas)
Claro, a los verdaderos OGs (risas). Yo voy y miro a ver qué hay, pero no hay mucha gente haciendo digging, es muy loco.
También es que el digging es una cosa muy nicho, porque al final se mueve pasta. Mi primer curro fue en una tienda de discos y yo pensaba que no, pero ahí se mueve pasta que te cagas. Lo que pasa es que hoy en día la gente compra discos muy puntualmente, a menos que sea un coleccionista. Pero es normal que no se vea tanta afluencia en las tiendas de discos, aunque la haya, eh; pasa que no está todo el mundo así, pero realmente sí pasa mucha gente. El digging es genial, a mí me encanta. Y sobre los discos, el otro día me volví a ver uno de los episodios de Crate Diggers, un documental que es uno así que hicieron en los 90, bro, de la peña, y salen hablando los tíos diciendo: «Hermano, hay tantos discos en el mundo que nunca vas a tenerlos o a escucharlos todos, hermano», ¿sabes? Y es verdad. Yo tengo discos que no están en ninguna plataforma, ni en YouTube ni nada.
«Aún hay cosas que no están en ningún lado y que no te hace falta generarlas por ordenador»
Gese Da O sobre el uso de la IA en la música.
En cuanto a samples, ¿podrías decirme algún sample que hayas usado y del que nadie se haya percatado todavía?
No sabría decirte. Es que a mí me gusta mucho el choppeo, entonces hay muchos samples que seguramente tienes que tener el oído muy fino. Corto mucho, no me gusta tanto loopear; aunque a veces lo hago porque está guapo. Por ejemplo, el de “Riquelme y Ockocha” es un loop; esto funciona y ya está. Pero hay otros muchos que son como: esto de aquí, esto de aquí… Hago un puzzle. Entonces, no sabría decirte. He hecho tantos beats en estos años… (Risas).
Ya ves, si es que tienes ahí una biblioteca para dar y regalar, es que es una locura. Pero está guay, me parece muy creativo el choppear.
Es donde está un poquito la gracia, el margen que tú puedes aportar. Por ejemplo, hace mucho, trabajaba mucho con Dheformer, que es de Cádiz, como yo. Y yo me acuerdo que hay un tema, creo que es “Galinier Messi”, de la época de “La Jagüarosis”, que utilizamos un loop y yo: «Hermano, no voy a poner que lo he producido yo, voy a poner que lo he loopeado de este tío». Porque digo: «Hermano, es que no he hecho nada”. Realmente yo no hice nada, simplemente dije “quillo, ¡qué guapo!”, se lo pasé al José y lo grabamos. Pero como que me gusta el chopeo porque ahí puedes decir «vale, he hecho algo, hermano», ¿sabes?
Claro, hombre. Además, ahora con el tema de la IA y la democratización de la música, todo el mundo puede producir, cantar o hacer lo que sea. Ahora en la producción se han abierto muchas especializaciones: que si samplemakers, loopmakers, gente que solo hace mix y master… ¿Tú en cuál te encasillarías?
Yo soy productor. Yo empecé siendo beatmaker y soy productor, bro. Voy al estudio, te digo frases o también te hago el ritmo, ¿sabes? si estoy con alguien, lo hacemos los dos. Nunca he soportado el apropiarme de cosas que no son, de medallas que no son mías. Yo te lo voy a decir claro: esto lo ha hecho este, esto lo he hecho yo y esto lo ha hecho el otro. Yo me imagino esa situación en la que estamos en el estudio con ocho tíos más y cada uno ha dicho una cosa o a aportado algo. Está bien que lo acredite porque al final te han ayudado a componer.
Hay algo que me llama mucho la atención y es que cada vez están saliendo más lo que llamo un “artista 360”, ese perfil que junta la parte vocalista y la parte de productor dentro de uno. Tú eres el ejemplo claro, véase con, bueno, “CORRIENDO ESTA MIERDA”, “lowkey”, “no gandhi” o “JOSE”, entre muchos otros. ¿Tú crees que ahora mismo está un poquito en auge esa esa figura del “artista 360”?
Siempre ha existido, pero menos. Ahora está a tope. De hecho, el otro día vi un post de una cuenta de Instagram que sigo de underground de Estados que hablaba de eso, de que este año cree que va a haber un auge durísimo de los artistas que se producen y se cocinan su movida ellos solos. Está bien, aunque tampoco te hace falta; si tú conoces o tu colega o fulanito te ayudan, ya sea porque rapea que flipas o porque produce que flipas y podéis trabajar juntos, bombísima. Pero si tú puedes hacerlo solo, te mola y se te da bien, eso es el doble de bomba. Al final, tú sabes lo que tú quieres.
Al final, por ejemplo, a la hora de hacer “JOSE” o bueno, uno de tu últimos singles en solitario, “no gandhi”, supongo que es más sencillo, ¿no?
A ver, sí y no. ¿Sabes qué pasa? Tú no puedes ser igual de bueno en todo, pienso yo. Yo por lo menos tengo limitaciones, como todo el mundo, pero creo que las conozco un poco. Por ejemplo, escribir me cuesta una pila. A mí me tiene que pasar que yo esté produciendo así por placer y que salga algo que me parezca buenísimo y me active por dentro esa parte de la que te salen las ideas. En toda la música que he hecho en la que yo rapeo, es porque ha pasado eso, porque haciendo el beat he dicho: «Uf, se me ocurren cosas». Cuando se me ocurren cosas digo: «Vale, a esto le meto mano yo». Y muchas veces, aunque me parezca genial, me cuesta mucho ¿sabes? Porque sí, puedo rapear, pero que mole, que yo diga «esto mola», es otra historia.
Vamos a pasar a hablar de tu discografía, pero quiero que lo hagamos de una forma un poco más curiosa. Normalmente me gusta que los artistas defináis vuestro catálogo con un color, pero hoy quiero que lo hagamos de otra forma. Quiero que me definas toda tu discografía con una nota musical.
¡Dios!, qué cabrón. Damn… Si menor. Me flipa Si menor, no sé por qué, pero es una escala que me gusta mucho. Tiene muchos sostenidos.
Qué guay (risas). Bueno Gese, tu discografía, como hemos dicho antes, es súper extensa. Si bien produciendo tienes trabajos a punta pala, también tienes trabajos tanto como intérprete como tú saliendo como artista principal. Pero yo me quiero centrar en tres de ellos que no los he encontrado en Spotify, que son “Tiempo muerto”, “Frío” y “For You”.
¡Buah! Eso es época SoundCloud. Eso es 2017 o por ahí, diría yo.
Cuéntame un poquillo porque, si no me equivoco los que sí tienes subidos a Spotify son “Huayra” e “Imágenes”, pero de los otros tres no sabía de ellos.
Me voy a remontar al principio. Yo empecé haciendo mucho boombap y mucho rap, con mis limitaciones, mi ordenador, como que se centraba en eso. Y, la verdad, yo era ignorante con la música electrónica. Era ignorante, hermano, tenía como un prejuicio respecto a que no conocía, ¿sabes? No tenía conocimiento. Para mí era como hardtech todo el rato, una cosa que a mí pues bueno, no era mi movida, sin más. ¿Qué pasa? Descubrí a la peña de Soulection y me explotó la cabeza, porque era como algo más complejo. Los 808s o la progresión de acordes, mezclaban todo en una cosa que a mí me voló la cabeza. Me puse aprender a hacer esa movida, que ya justo ahí me pillé un ordenador que era un poco mejor y me permitía usar MIDI. Para mí fue una época de aprendizaje increíble, tío, pero increíble. Ahí aprendí a tocar y a hacer esas movidas. Y de ahí nacieron esos temas.
A mí me parecieron curiosos porque no me esperaba ese tipo de géneros. Está muy guay. Y, además, ya que hablabas de SoundCloud, encontré uno que se llama “Gese Da O B-Sides”. Entonces quiero que me hables también de ese perfil.
Eso se llevaba en ese momento, tío, que te hacías un perfil para las cosas que no molaban tanto (risas). Yo tuve una época SoundCloud bastante dura, la verdad. Yo abría mi ordenador, abría SoundCloud, escuchaba a la peña, linkeaba con los con los productores de por ahí fuera y trabajaba con ellos.
La época SoundCloud es muy memorable. Además, está la coña esta de “2026 es igual a 2016”. 2016 fue muy SoundCloud, ¿eh? Estaría guay que reviviese.
Yo creo que está vivo, lo que pasa es que es una comunidad diferente, hermano. Si tu no estás activo muy en SoundCloud, te la pierdes. SoundCloud es genial para lo que es la música más independiente, porque es verdad que tiene una cosa muy guapa que yo la echo de menos: la inmediatez con la que puedes publicar cosas. Eso ya hoy no puedo hacerlo, como quien dice, porque claro, para que esté en las plataformas, hay que hacerlo de una manera un poco más tediosa: dentro de un mes está esto, cuando tenga la portada, si quiero hacerle un vídeo… Como que se alargan las cosas, ¿sabes? Pero esa espontaneidad de tú hacerle un remix a un tema y subirlo directamente, la echo de menos, tío. Y el que pueda hacerlo, que lo haga porque es un es bombísima. De hecho te ayuda mucho a crecer en ciertos mundos, ¿sabes?
Volvamos a tu música. Yo he leído por ahí algo sobre si que vuelvan las hosted tapes.
Claro, tío (risas) Hace falta eso. A ver, bueno, a mí me molaría volver a escucharlo. Lo mismo mañana sale una cosa nueva todo loca y explota el mundo con eso, ¿sabes? Pero a mí es verdad que yo me he criado también escuchando esas cosas y yo lo flipaba. Que los álbumes y las mixtapes tengan un hilo conductor, tío.
De hecho, Metro Boomin hablaba en una entrevista para Streetz 94.5 de que ahora hay muchos discos que tienen como siete u ocho productores y que le falta como un productor principal que hile todo.
Eso pasa mucho, tío. Parece que tienen muchos ingredientes que no pegan, ¿sabes? Es como si coges tu carpeta de música y arrastras cinco temas al disco.
Claro. Al final, haces una playlist.
Claro, pero no tienen mucho sentido. Los mejores discos que yo he escuchado en mi vida son de peña que se han encerrado juntos y han generado una sinergia, tío, una relación más allá del trabajo, que es cuando tú haces arte de verdad. Tú necesitas algo que pese de verdad, no simplemente rapear o producir.
«Los mejores discos que yo he escuchado en mi vida es con ese de peña rollo que se han encerrado juntos y han generado una sinergia»
Gese Da O sobre los vínculos a la hora de hacer música.
En una entrevista con JK11300 me contaba que, por ejemplo, le abriste las puertas de tu casa. El decía que la conexión que tenéis es muy real.
El Juanca es un máquina, picha (risas). Shout-out Juanca.
Supongo que con los demás igual: con Icy Vedo tienes una sinergia bestial, con el Ergo, con Dano… Me gustan mucho esos vínculos fuertes, porque a la hora de ver tu discografía, ves algo muy sólido.
Es que hace falta, bro. Yo puedo trabajar contigo sin tener ese vínculo, porque al final hay cosas que hago simplemente porque digo: «Hostia, he escuchado dos o tres temas tuyos, me gustan. Vamos a currar en algo, si te cuadra guay y, si no, pues nada». Pero cuando de verdad yo noto que son las cosas potentes es cuando nos conocemos, sabemos a lo que vamos y estamos cómodos los dos como en esa burbuja. De hecho, yo te diría que la vez que más me enfriqué fue en con “La Jagüarosis”, con el José (Dheformer). Ese chaval es un genio para los conceptos y las movidas. Ahí estuvimos un año, hermano. Claro, vivíamos los dos muy cerca. No teníamos nada que hacer, nada más que música; estábamos todo el día friqueando. Yo flipé con eso porque, claro, yo tenía ahí 16-17 años. Y estábamos ahí todo frikis, como un niño con el Fortnite, ¿sabes?
Con todo esto que hemos dicho de las hosted tapes, los vínculos y demás, vamos a plantear una idea. Si hicieras una hosted tape y tuvieras que escoger a tras artistas para la misma, ¿a qué tres escogerías?
¡Dios! Espérate, dame un momentito. Tres artistas cualesquiera, ¿no?
Sí, cualquiera.
Tío, es que es más difícil así, hermano. Esto es como cuando estás en Netflix y no sabes lo que ver. Mira, si la hiciera de rap, metería a Big L, con Max B y con Jay-Z. Así de una. O a 50 Cent. Es que te puedes poner a hacer las gemas del infinito.
¿Y si tuviese que ser de artistas hispanohablantes?
Metería a Cruzzi, porque es un duro. Lo pondría… Claro, es que yo lo veo a un nivel como muy yankee, ¿sabes? Entonces se me ocurre nada más que peña de Estados Unidos.
Mete un yankee, mete un yankee (risas).
Roc Marciano y alguno así diferente. En plan, que sea loco, que tenga tres colores. Vale soñar, ¿no?
Sí, vale soñar.
No sé si a Nate Dogg, habría que estudiarlo, ¿eh? Tendría que hacerme una pizarra y decir: «Vale, a ver, matemáticas». ¡Dios! Lil Wayne. No, mira, Te cambio, te cambio a Lil Wayne de la ecuación y pongo a André 3000, tío. Sin tocar la flauta, ¿eh?
El de flauta está guapo, eh, yo me lo he escuchado un par de veces.
Yo lo samplee. No lo he usado para nada, pero lo sampleé.
¿Sí? Pues eso tiene que salir un día, eh (risas). Bueno, pasamos a la última parte de la entrevista. Un artista de tu entorno, JK11300, te lanza la siguiente pregunta: ¿Cuándo vas a empezar a tirar música otra vez?
Pues si Dios quiere y va todo bien, este año me gustaría hacer otro trabajito, otro EP así. Porque un álbum me parece mucho trabajo, me tomaría mucho tiempo. Pero un EP a lo mejor cae, puede ser.
Qué guay. Y ya un poco en general, trabajos en los que estés metiendo mano y que podamos esperar pronto.
Están pasando cosas (risas).
Están pasando cosas, dejémoslo ahí (risas). Pues Gese, pasamos a las dos últimas preguntas. La primera: ¿Qué es para ti la música?
La música para mí es la vida, tío. Es literal, o sea, para mí es mi vida, hermano. Yo no puedo separarme de eso. Si me separo de eso, bro, al basuco automático.
Pues sí. Hombre, ya a estas alturas… (Risas). Y la última de todas: ¿Qué hace que tu música sea tu música?
¡Uf!, difícil también, eh. Mi música como rapero, como cantante, como quieras llamarlo, yo creo que la hace mis valores y mi corazón, ¿no? Mi manera de ver las cosas. Como productor, la bacanería (risas). Cosas que molen y ya está, ¿sabes?
Total (risas). Antes de irnos, ¿algo que quieras decirles a los productores que estén ahí fuera que quieran empezar a producir o que estén en el proceso?
Si te mola, brother, gózatelo y hazlo. No esperes que las cosas lleguen mañana o pasado, porque no. Esto se tiene que hacer porque te gusta y porque te llena, ya está. Si Dios quiere, se te da; si no, no pasa nada porque estás gozando. Disfruta, sobre todo disfruta
Me siento en el sofá de Nico y preparo la grabadora. Acaba de nevar en Madrid pero los rayos de sol atizan el salón. Teníamos que empezar la entrevista hace una hora pero no paramos de hablar sobre un abanico de bobadas. Desde que me abre la puerta de su humilde morada hasta que me tengo que ir escopetado al turno de tarde de la uni no se nos ha borrado la sonrisa de la cara a ninguno de los dos. Creo que, preso de la comodidad, se me va el santo al cielo y da hasta palo darle al botón de la grabadora. Dice: “yo lo que quiero con esto de la música es conocer a gente y hacer amigos”. Acaba de ganarse uno, es recíproco.
Su música, y en especial su reciente trabajo PERDEDOR es un abrazo al alma. Un recordatorio de que nada es tan serio como para devanarse los sesos. En la línea temporal tan turbulenta en la que vivimos, nunca está de más darse cuenta de que este tipo de momentos son sobre los que construimos nuestra vida. Bueno, me dejo de cursiladas, está claro que este chico tiene mucho que contar.
Portada de PERDEDOR , el último proyecto de Nico
¿Tienes algo que te tenga obsesionado últimamente?
Demasiadas cosas, como “microobsesiones”. Siempre han sido videojuegos en cierta parte, pero desde que vivo en Madrid tengo que ordenar bien mis obsesiones. El Binding Of Isaac, por ejemplo, que es el juego de mi vida. Siento que ahora estoy un poco gris, cuando dejas espacio y tienes que estar currando pierdes un poco los hobbies. Necesito volver a Murcia para reconectar con esas obsesiones.
Que bueno que digas el Isaac, uno de los juegos de mi vida también. La historia del juego me recuerda mucho al mensaje de PERDEDOR, al fin y al cabo es sobre un niño que llora y es una trama súper trágica. El protagonista es un pringado.
Es “pásalo mal”, bro (risas). Es un juego que no tiene recompensas: llora y ya. De eso se trata. Me lo compré en la PsVita junto a un colega y fuimos aprendiendo poco a poco. Desde entonces que no paro de jugar.
Te descubrí porque me escribió tu manager, David, allá por 2024 con tu primer single Moongazing. Ahora que lo escucho, ha cambiado muchísimo tu manera de hacer música y afrontarla. Ya solo tu último EP es mayoritariamente acústico. ¿A qué se debe ese volantazo?
Pues conocí a David en la uni, yo ya había sacado el tema por Distrokid y él me habló. Nos sentíamos outsiders, y eso es lo principal que ha cambiado. Me sentía raro y no quería ser pesado con la gente para promocionarlo. Cuando me empecé a enseñar un poco, que antes me costaba muchísimo, pude hacer ese trato humano que tanto quería. A veces hay que ser un poco pesado. En el aspecto musical, en su momento conectaba con referencias colectivas que yo creo que todos tenemos. Había una inquietud gigante porque sabía que una parte mía que estaba en el EP de Nuevo, luchar contra estímulos de novato musical como ir por primera vez a un estudio. Estaba en una batalla interna y tenía que hacer ese EP para no hacerlo más, ¿se entiende? No porque no me gustase, pero estaba luchando con mi identidad.
Siempre digo que lo mejor que me podía pasar es que no me funcionase “bien” ese primer EP. Era lo justo y lo necesario para decir: me he enseñado con gente que son referencias para mí, cojo y cambio por completo. No sé qué me hubiera pasado si Nuevo hubiese funcionado muy muy bien.
¿Qué crees que podría haber pasado?
Te mentiría si te dijese que hubiese seguido con lo orgánico. Si pienso de manera objetiva, habría seguido haciendo trap. Fue en ese momento que me di cuenta que no me sentía cómodo con ello y aproveché el no ser nadie para hacer un cambio total. Ahí abracé un poco el hacer lo que me apetecía y saqué Píldora (su segundo EP). Dentro de mí, había algo que inconscientemente quería gustar. Ese golpe en la mesa y ese cambio es una de las decisiones más bonitas de mi vida. Hacer un stepup y sentir que tenía algo que decir. Cuando volví a grabar con LEÏTI se sintió algo totalmente distinto, me sentía más artista. Que esto cuando lo digo me raya (risas), da la impresión de que me siento superior. A lo que me refiero es que vivo a través del arte, y mis canciones son una necesidad y una forma de ver el mundo. Para mí, ser artista es querer salir a la calle para ver historias y luego plasmarlas.
Que el mundo gire alrededor de tu arte.
Efectivamente, y que canalizas tu vida a través de ello. Un artista puede ser un cerrajero. Entonces, cuando grabamos Nuevo en 2023, salí del estudio con mucha inquietud porque no lo sentía tan propio, por mucho que fuese la música que me salía hacer en ese momento. Salí de allí muy rayado y por eso mismo tardé un año en sacar el proyecto.
A la hora de dar el salto a la industria y afrontar los miedos del artista primerizo, ¿cómo de importante es para ti el hacer amistades y no quedarse en el formalismo?
Súper importante.
Quiero decir, ya solo que tu manager sea colega dice mucho del proyecto.
Para mí es lo que va primero y es lo que más intentamos preservar. Y las oportunidades profesionales que desde fuera se ven como “mentalidad de tiburón” son en realidad que hemos sido humanos y ya. Todo lo bonito ha salido de ser humano.
¿Te preocupa que el proyecto se vuelva algo masivo y que las relaciones se comiencen a tornar a profesionales mucho antes que personales? ¿Crees que serás capaz de preservarlo?
Un montón, y es que tengo que preservarlo. Es incondicional. Mi objetivo desde el año pasado es ver otros humanos, con inquietudes y vulnerabilidad, y trabajar con ellos. Tanto en la música como profesionalmente soy como cualquier otra persona. No me siento en la mesa con un A&R y siento que no puedo tirarme la de ser un chulo, debo de ser yo y mostrarme vulnerable. Muchas veces tienes que saber con quién hacerlo, pero saca la parte más humana de la gente. Es un check, y no me imagino un universo en el que no lo haga de esa forma. No contemplo un momento en el que seamos puramente profesionales, y si llega ese momento tendremos que preservarlo. David (mi manager) y yo quedamos para escuchar música y jugar al FIFA, y así es como tiene que ser.
Fotografía: @ianpizq – Estilismo: @clarisinha.mp3
Llevas ya varios proyectos cortos sacados, cada vez refinando más la estética y el mensaje. ¿Tienes ese miedo irracional a hacer tu primer álbum? Ese mantra que tanto oyen los artistas de “nunca harás algo como tu primer álbum”.
Es un miedo que me he planteado ahora, pero como no lo he hecho nunca dejo que fluya. Tengo claro que no voy a hacer un álbum cuando no sienta que lo debo hacer. Tampoco se cómo llegar a ese punto (risas). Estoy tranquilo en ese aspecto, creo que la única forma de llegar a hacer tu “College Dropout” es estar en conexión con tu vida y con una necesidad de hacer un LP.
Sí que existía ese miedo a no tener un concepto gigante sobre el que construir un álbum. Que parece que si quieres hacerlo debes tener un Astroworld (disco de Travis Scott) en la cabeza. Siento que tampoco sale de esa manera. Gracias a Kendrick Lamar y su Mr Morale & The Big Steppers me ayudó mucho a ver que para llegar a un producto final hay que pasar por mil versiones de canciones y conceptos. Hago música por necesidad, por eso hay días en los que me hago 5 temas y semanas en las que no me sale nada. Dejé hace mucho tiempo el hacer arte por profesión, el ir al estudio y tener que hacer algo sí o sí. A veces llego al estudio y me quedo callado, dejo que otra gente trabaje. Le tengo mucho respeto a ese tipo de cosas.
Me gusta mucho ver que no tienes una prisa pese a estar funcionando tu proyecto. No te noto presionado por hacer música con miedo a que se te pase el arroz.
A lo mejor me tiro 2 años sin hacer un álbum, quién sabe. Saco PERDEDOR y la gente me pide un álbum, y creo que mucha peña no es consciente de lo que es hacer eso. Para mí, un álbum tiene que decir y hacer mucho, y hasta que no me sienta cómodo no lo haré. No paro de hacer música, pero no tengo ni idea de cuándo llegará el input para ponerme a montar un LP.
Respecto a 0tres, uno de tus temas más célebres: hablas en la primera estrofa de joderte la mañana con 0,3. ¿Qué relación tiene el cannabis con tu proceso artístico y tu evolución? ¿Te aporta un “tercer ojo” y te ayuda a entender mejor la música que haces?
Creo recordar que C.Tangana dijo que los porros le habían abierto una ventana que no se le ha vuelto a cerrar. Yo no lo necesito a nivel creativo, es más, empecé a hacer música sin haber fumado una sola vez. Llegó un punto en el que sentía que estaba dando un 80% de mi potencial por fumar. Siento que el cannabis me daban una forma distinta de llegar a situaciones, como puede ser cualquier otra droga. Pasa que cuando se convierte en adicción vives más ahí que en otro sitio. Ahora justo he dejado de fumar y creo que uno de los conceptos para el álbum es cuidarme. He hecho música fumando pero se acabó, me estoy poniendo en otras situaciones.
Ahora me pongo en habitaciones. Hace falta que me meta en una habitación blanca para que me salga un tipo de música, y estar en un habitación roja para que me salga otra. En 0tres lo estaba pasando mal, esa música la hacía para mí por muy egoísta que suene. Siento que hay una mente colmena y que la gente conecta con esa debilidad, y ese es el poder de la música. Me despertaba, me fumaba un 0,3 y sentía que estaba perdiendo mi identidad. Los porros a largo plazo han sido dolor y he tenido que saber dar el salto a no hacerlo. También le agradezco mucho a ello, porque me ha hecho falta vivirlo, pero ya fue.
Cuando hablo con gente sobre esto, algunos me dicen que les abría una puerta a entender mejor lo que hacían y otros que confiesan que era solo una excusa.
No había caído, pero muchas veces los utilizaba para callarme. Hacen que te silencies, que no digas lo que quieres decir. Cuando me di cuenta de que los usaba para no sacar lo que tenía que sacar, me di cuenta de que ese espacio que ocupaban en mi vida los porros ahora tiene que ocuparlo la propia música. Y para ello había que pasar por dolor, pero no siempre es malo. Tengo que canalizar todo en la música, llorar si hace falta para terminar una canción pero siento que es mi deber. Ser claro conmigo mismo es importante, y los porros hacen todo lo contrario. Si tienes el control son la polla, pero yo no lo tenía.
Noto en Píldora, tu anterior EP, ese enfrentamiento directo a esa frustración. Pero de repente das un volantazo en tu carrera con EL ADIVINO, una canción con tonos más alegres. Se sentía como un día soleado después de nevar. ¿Crees que puedes hacer música que se oponga completamente a cómo te sientes en ese momento?
Por supuesto, es más, así funciona. Soy fiel creyente de que, cuando estás feliz, puedes encontrar algo en tu cabeza que te ponga triste. Y cuando escuches ese tema y estés realmente triste te va a matar, ¿sabes? Y lo mismo al revés. Desde Píldora sentía que la música la tenía que hacer por mí. EL ADIVINO tiene tres años, pero CONFIANZA la hice cuando estaba realmente triste.
Se crea un contraste muy bonito entre el mensaje y las instrumentales
Porque estoy triste pero esa música me está haciendo feliz. No existe mi música si no existen los contrastes. Todo es equilibrio, y ahora vibro mucho con esa imagen. Encontrar eso en mí hace que pueda hacer PERDEDOR. La gente me dice que el EP suena a “buena energía”, pero era todo lo contrario a como me encontraba en el momento de hacerlo, y por eso necesitaba hacer música más alegre.
Me sorprende, pensaba que era todo lo contrario, que como artista no te puede salir un tema melancólico cuando estás muy contento.
Justo en Engañarle (del EP Píldora) quería jugar con ese contraste. Mi idea era hacer un videoclip pillando códigos súper lejanos a mí y a mi proyecto. Llevar pipas y vestir Supreme (risas). Era un egotrip de querer ser algo que no era y me encanta. Una balada que jugase mucho con ese contraste.
El concepto sobre el que orbita tu último proyecto es el de ser un perdedor. ¿En qué aspectos te sientes uno?
Siempre me he sentido así. Nunca he sabido jugar al fútbol ni he sido de un grupo “cool”. Es un poco reivindicar que los que lo ven desde fuera mi proyecto parece muy chulo pero estoy abrazando quien soy. No es intentar forzarte a llevar Supreme, es dejar claro que nunca ha ido conmigo. Es ser un perdedor pero estar a gusto con ello. Me gustaba una chica y me daba por ir detrás de ella como un pagafantas. No estaba mirando en mí, y eso fue lo que hizo que mirase a mis adentros. Lo que quería transmitir es que, al abrazar que soy un perdedor, empieza a gustarle a la gente la idea. Tus debilidades son los que te hacen grande. Esa madurez ha llegado de juntarme con gente normal, ser humano con ellos y coger cositas de cada uno. Soy muy analista en ese sentido, en construirme a mí mismo y a mi círculo.
Por eso el proyecto se llama Nico, porque no me quería poner un AKA. Si me puedo enseñar y cada vez que lo haga soy yo, eso va a funcionar. Creo que la gracia es esa vulnerabilidad de enseñarse, que te ayuda a conectar con la gente y les lleva a darse cuenta que dentro de ellos también viven lo que vivo yo.
Esa idea de enseñarle a la gente que lo que ellos piensan que es “cool” no lo es en absoluto. ¿Te preocupa a futuro esa relación parasocial con tu público en la que la gente te tenga como una figura idolatrada?
No me preocupa porque cuando esa persona interactúe conmigo verá que no lo soy. La clave es ser la misma persona todo el rato y dejar que la gente se de cuenta de ello. Yo me estoy haciendo caso a mí mismo y construyo la vida a mi alrededor porque me quiero, por muy egocéntrico que suene. Y que eso te haga hablar conmigo y pensar: tío, me quiero querer. Cuando lo sentí así quería que le llegase a la gente, pero no se logra algo así escribiéndoles o haciendo autoayuda.
Tenía que quererme y enseñar que me quería.
Es un mensaje general de que la realidad funciona así: estar presente y en tu eje.
Hago cambio a una pregunta súper seria: ¿nivel de inglés?
Medio-bajo (risas), perdedor.
Lo digo por el tema de SO BAD!, en el que cantas íntegramente en inglés. ¿Cómo te da por ahí?
Escucho un montón de música en inglés, y siempre tuve ese complejo de que no podría hacer una. En PERDEDOR me quité de todos esos estigmas y cosas que tenía en la cabeza que no me dejaban. La hice y ya.
¿Crees que podrías alcanzar un público más internacional?
Me encantaría en el sentido de hacer más música en otros idiomas, no llegar a un público mundial. Me pasa mucho con Frank Ocean y el uso del inglés, creo que hay cosas que suenan demasiado bien en ese idioma. Hay una parte de Blonde que me da un abrazo al alma y me encantaría llegar al punto de saber usar un idioma a ese nivel, utilizarlo como un nativo.
Me parece que el propio tema juega con que no eres nativo. Si fuese un inglés perfecto perdería parte de su magia. Funciona mejor cuando sabes que no eres de allí, se siente perdedor.
Total, estoy abrazando eso.
¿Sientes que tu música puede encontrar un hueco en el océano del “urbano” de este país?
No estoy pensando en ello ni siento que tenga que buscarlo activamente. Se hará un hueco donde tenga que hacerse, por eso agradezco no haber pegado el primer EP. La gente vibra con el mensaje y con escuchar a Nico, no con un género. Cuando la gente piense que tengo un hueco es cuando no querré estarlo, ¿sabes? Quiero ir a contracorriente en ese aspecto.
Creo que, sobre todo en el urbano, está viviéndose un auge de lo acústico.
Sí, y también quería dejar claro que no fue una decisión ejecutiva el decantarse por lo orgánico. Es que lo fue realmente, el coger la guitarra y cambiar mi música completamente. Que Chechu tocase la guitarra y el instrumento empezó a decirme cosas. Hay un movimiento general del acústico que, si no se hubiese movido toda la gente en conjunto, siento que no habría sido tan fácil dar ese salto. Creo que estábamos trillados de siempre los mismos sonidos y se está retrocediendo en el tiempo a los instrumentos y lo orgánico.
De cara al concierto que tienes mañana [ya pasó, fue historia], ¿tienes síndrome del impostor a la hora de este tipo de eventos?
Creo que es la primera vez que no, porque ya he abrazado eso. Ya le he mostrado a la gente que soy un perdedor para estas cosas, así que no me da miedo eso. Simplemente tengo que salir y disfrutar, canalizar todo lo que quiero transmitir al público. Sí que me da miedo la puesta en escena y poder sentir en condiciones todos los temas. De hecho, el EP se iba a llamar “Impostor”, porque en parte me sentía así. Pero le di un poco la vuelta, quise apelar a lo que era.
¿Cómo fue la primera vez que te subiste a una tarima?
Pues fue en un evento en Murcia. Todavía no había sacado música en Spotify pero algunos ya sabían que cantaba. La verdad es que disocié mucho en el escenario, estaba muy nervioso. Esos conciertos del año pasado los sufrí porque estaba muy concentrado en no fallar notas y en la puesta en escena. Mañana, si tengo que fallar 70 notas pues que pase, no estoy pensando en eso, estoy concentrado en la energía.
Después del concierto, ¿tienes algún objetivo más o checkpoint a futuro?
Quiero irme todo febrero a Murcia, estar tranquilo, ver a mi madre y a mi hermana. No siento que me haya quemado pero necesito estar a mi bola, Madrid absorbe y mucho. Necesito rellenarme de experiencias; quedar con mi colega y que me cuente que le ha dejado la novia, ¿sabes?
Tengo muy claro que la música vive conmigo y no la fuerzo, ya no existe esa presión al ritmo. Siento que, al vivir en Madrid, te condiciona un poco esa velocidad. Por eso volver a mi casa en Murcia hace que me de cuenta de que no va de eso.
Te noto muy ajeno al ritmo de la industria musical y esas prisas de “perder el arroz” que sufren muchos artistas emergentes.
Porque ya me he demostrado que si hago música que siento la gente la siente igual. Por eso solo tengo que sentir, y para ello me hace falta vivir. Es la única forma. No me voy a dejar pisar por esos ritmos.
Y para terminar, ¿campeón favorito del League of Legends?
Que pregunta más loca hermano. Veía mucho a ElMillor, por lo que jugaba a Fiddlesticks. La idea de un personaje que fuese un espantapájaros flaco, fua. Es un personaje raro, la forma de jugarlo es tétrica. El objetivo principal es que no te vean, es muy loco. Vibra mucho conmigo eso (risas).
El olvido y la nostalgia nos han traído de vuelta últimamente el reggaeton antiguo, a Chief Keef o incluso el 2016 como pack completo, pero algo se ha apoderado últimamente del terrorífico nicho del “underground” en España: una guerra de clones.
Es aquella frase que te dice tu madre cuando ve que has comprado unos pantalones de campana: las modas son cíclicas. Es de esas cosas que asumes como obvias y que acabas repitiendo porque, tal y como auguraba tu madre y antes de eso tu abuela, es cierta. Las influencias han existido siempre, es imposible no asemejarse mínimamente a lo que consumes cuando te pones a hacer algo y una parte de nuestra escena se ha construido en torno a ellas. A nadie se le escapan las acusaciones de “ser Drake” hacia C.Tangana en 2016, el cómo Yung Beef trajo 808 Mafia o incluso que cuando Kidd Keo aún sonaba fresco fue por hacer una especie de Spanish Remix de Débrouillard de Damso.
Claro está, el panorama nacional era bastante más desolador por entonces, las referencias se traían de fuera, y no solían ser desde luego tan exageradas, adaptando incluso el pitch de la voz. Aquí no estamos hablando de importación de un sonido o de semejanzas mínimas, la receta secreta que parece haberse popularizado consiste en coger un artista de nicho que sigue haciendo música y replicar casi al milímetro su sound selection, estructuras, referencias o incluso los flows, aunque por supuesto peor.
Esto resulta ya sintomático, no son casos aislados sino una fórmula y es que estamos a un paseo por TikTok de descubrir al nuevo clon del artista nicho de turno. La explicación de este éxito es simple, cuando escuchas algo que ya te suena, tu cerebro no tiene nada a lo que acostumbrarse, no hay disonancia alguna, ni un proceso de entender su universo; no te “enamoras” del artista porque ya lo conoces de alguna parte. Hay veces que, si salta en aleatorio, simplemente asumes que es del artista original y continúas tu camino, y eso es premiado por el algoritmo. Además, si copiar se vuelve un estilo en sí mismo, uno siempre se siente más legitimado a hacerlo.
Un caso especialmente asombroso es el de Diegales. Este chico, antes de ser conocido como el Claudio Montana de pega, ha coqueteado con un caso de personalidad múltiple: en Te quiero interpreta a Delaossa, en Diego hace de RALY o, en café con chocolate, de tarchi. En otro tema, mientras realiza sus ya habituales ejercicios mímicos de Claudio, su productor se encarga de replicar punto por punto el sonido de Ultralágrima en Sobre cómo volar una cometa, y resulta difícil no sonreirse. Tampoco es una cuestión de apuntar con el dedo, en este nuevo armario tenemos también versiones de 8belial, mvrk, Hoke o Metrika, porque cualquier artista en auge es susceptible de ser multiplicado, especialmente si su ritmo de producción no es frenético.
En cuanto a estos imitadores no pienso ser el gris de mochila que no deje a los chavales que camelen, pero esto no es camelar, sino que roza la falta de amor propio. Siempre hubo en la cultura urbana un cierto orgullo de ser metafóricamente el “padre de” y ante todo una verguenza de ser el “hijo/clon de”, sobre todo si tu padre no era de tu círculo o era contemporáneo, pero parece haberse desvanecido ante la perspectiva de pegar un tema. Si el mejor argumento que tienes para ser escuchado es haberle robado la identidad sonora o incluso visual a alguien quizás no deberías estar haciendo música, sino copywriting. Permitidme ser un romántico, pero prefiero un artista malo que un clon, al menos es más honesto. Por lo demás, un artista malo puede convertirse, eventualmente, en uno bueno, pero si intentas construir el edificio por el tejado e imitar el producto final de alguien que lleva años construyendo, en el mejor de los casos tendrás una cáscara pulida, que además de estar completamente hueca, brilla menos que la original.
Ahora bien, no va solo de los propios clones. Esto sería bastante menos relevante si la respuesta del público no los hubiese posicionado en el centro del debate público y sobre todo, si no fuese una respuesta sintomática: necesitar más. Permitidme ser más romántico aún, pero el encanto de un artista reside precisamente en la atmósfera que lo envuelve, en la persona que lo sustenta. Mataría por tener una librería infinita de temas de ciertos artistas, pero no es posible, y ahí está la gracia de esperar un release, de emocionarse, desesperarse o acabar decepcionado, de rebuscar snippets o de enseñarselo a alguien como si fuese una parte más de tí. Porque la figura por detrás importa. Estos neoartistas ni traen nada nuevo, ni traen nada mágico, sólo se regodean en la forma olvidando que el casio de tenía tu abuelo nunca será igual al que hay en la relojería de tu barrio, por mucho que el modelo se parezca. Que esto valga nos hace resultar caricaturescos como agentes de consumo.
Si en la época en la que el contenido de redes está siendo cada vez más conformado por agentes de IA —no hay más que abrir YouTube o Twitter para verlo— lo último que se necesita es un reciclaje humano de referencias que además siguen produciéndose. Quizás lo mejor sea fingir un olvido colectivo de sus nombres, dejar de pretender que es algo involuntario u orgánico y señalar sin mucho ánimo pero con el labio algo torcido al que lo siga intentando si se quiere mantener cierta emoción en todo esto.
Si hablamos de la escena musical actual de Puerto Rico, que tanto ha calado en el imaginario joven español a través de las discotecas, las emisoras de radio y el boca a boca de los chavales en el barrio a través de sus coches y altavoces en el parque, es innegable no posicionar a Dei V como uno de los artistas que más ha marcado a su nueva remesa, el cual ha contado con uno de los ascensos más meteóricos que he tenido la posibilidad de ver, haciéndolo pasar de promesa a afincado en tan solo un par de años, contando ya con más de 20 millones de oyentes mensuales y una colaboración en el más reciente álbum de Bad Bunny, que le posicionan como uno de los artistas más escuchados del planeta. Y eso está guapísimo. Pero sobre todo, lo que hay que destacar, es que es un tío majo de pelotas. Por ello, me alegra poder decir que hoy, hemos tenido el placer de charlar un rato con él. Y esto es lo que nos ha contado.
Fotografía de Dei V y Bad Bunny en concierto para el «Underwater Tour» en el Coliseo de Puerto Rico.
Javi: Hola Dei V, lo primero de todo, siempre me gusta comenzar preguntando: Ahora que tu más reciente proyecto ha visto la luz después un tiempo de trabajo y estudio, y encontrándote de nuevo en ese alocado y estresante periodo que puede ser la gira y promoción de un artista, toca preguntar ¿Qué tal vas? ¿Cómo llevas el día a día después de «Underwater»?
Dei V: Yo es que soy un artista que fluye, yo no fuerzo nada, ¿sabes?. No soy de esos que se estresan y “AHHHH”. No soy un artista que se meta mucha presión. Simplemente hice el disco, lo saqué y fluyo. Y yo sé que después de que saque la música, la gente va a estar ahí para escuchar. Ya hice el disco e hice el Choli, así que ahora en Navidades quería pasar tiempo con mis hijos y cogí un break. Siento que me lo merecía. Pero, ya es 2026, de vuelta a trabajar.
Javi: Me gusta comenzar preguntándolo, ya que cuidarse es lo más importante, y más estando a tal nivel exposición de una superestrella. Eso sí, para destacar y llegar a la posición en la que estás es innegable que hay que trabajar duro, y más en unos sonidos como son el Reggaeton y el Trap actualmente, en el hay tantísima gente emprendiendo su camino artístico a través de él. ¿Cuál dirías qué ha sido ese aspecto distintivo de tu música que hace que la gente lo escuche y diga: «Wow, este tío mola»?
Dei V: Pues yo creo que el haber vivido en Nueva York y el haber vivido en Puerto Rico, como de La Ghetto, como Arcángel… También creo que soy un artista que es bien versátil. No solamente hago Trap y no solamente hago Reggaeton. Te puedo hacer un Dancehall, te puedo hacer un Afrobeat, te puedo hacer un Corrido… Me veo a mí como un artista que puede navegar por todas las aguas. Y nunca voy a parar, ni a cansar a mis fans. Siempre va a venir algo nuevo, algo diferente… Yo creo que eso es lo que gusta. Hay muchos artistas que siempre es lo mismo, y lo mismo, y lo mismo. Y yo no quiero ser ese tipo de artista. Quiero sacar hoy un Trap, mañana un Salsa y que los fanáticos se pregunten: ¿Qué va a sacar al siguiente?”
Javi: Lo próximo está por ver, pero, como hemos mencionado antes, «Underwater» es el nombre de tu más reciente disco de dieciséis canciones de duración, en el qué podemos visualizar una buena cantidad de PALOS que, no lo digo yo, sino que ya están sonando a todo volumen alrededor de todas las discotecas del país y en los altavoces coches de todo mi grupo de colegas. Y es que, el Reggaeton suele funcionar en cuanto a esa base: los Hits. Entonces, quería preguntarte: ¿Qué es lo que hace que tu decidas seleccionar todos estos temas y englobarlos en un solo proyecto, en vez de, quizás, sacarlos como Singles, lanzamientos únicos, donde quizás tendrían más visibilidad comercial?
Dei V: No me siento como un artista de sacar sencillos. Yo siento más que podría sacar 5 proyectos en un año, porque me encanta hacer música para los fans. Y me gusta darles mucho, para que se los disfruten ellos y no me importa si se pega o no. Yo sé que ellos lo van a escuchar todos los días igual, así que prefiero hacerlo así. Aunque ahora, también estoy tratando de sacar más sencillos. Por ejemplo, yo vengo para España a hacer la gira. Y antes de venir, saqué “TUMBAO”, que es un tema que hice para la gente de aquí. Por eso en el gancho digo lo de “Mami, si estamos en Madrid…”. Lo voy haciendo como sé que va a funcionar. Pero, soy más de sacar proyectos.
Javi: Y hablando del disco, ¿qué dirías que lo hace especial respecto a tus anteriores proyectos? O, ¿en qué aspecto dirías que has mejorado?
Dei V: Que me metí más en la producción. Me metí más en los ritmos, en la organización… Yo siempre he sido un artista que deja que cada cual, en su ámbito, haga su trabajo y dejo que mi equipo meta mano si quieren escoger. Pero siento que, ahora, con disco, al involucrarme y escoger los ritmos y eso, ha hecho que conecte más con mi música.
Javi: Una de mis cosas favoritas es preguntar por influencias, referencias, gustos personales para conocer mejor, ya no solo, la obra del artista, sino a la persona que hay detrás. ¿Qué ha inspirado a la creación de «Underwater»? Puede ser la música que hayas escuchado, alguna idea o concepto que te llame la atención, una experiencia reveladora… Lo que quieras.
Dei V: El Bien y el Mal. El disco está dividido en dos partes. Esta Under que es la parte para la gente del barrio, la que me dio el cariño cuando yo empecé y Water, que es el Dei V evolucionado, el maduro, el que ha crecido y no es el mismo de antes. Y, el concepto del Bien y el Mal me identifica mucho porque estoy en el medio. Tengo un balance en mi vida como persona. Si eres malo voy a ser malo y si eres bueno voy a ser bueno. Y yo creo que en el disco me deje llevar por eso mismo. Lo bueno y lo malo de Dei V.
Portada del Nuevo Disco de Dei V: «Underwater»
Javi: Ahora, te encuentras en plena gira mundial, y el mes de marzo, será la fecha en la que vuelvas a España para deleitar a tus seguidores del país con shows en Madrid y Barcelona, si no me equivoco. ¿Qué pueden esperar tus seguidores del Show? ¿Qué le dirías a alguien que se está pensando en pillarse su entrada para ir a verlo?
Dei V: Acho, van a ver un submarino, una pecera con peces exóticos, estrellas por todo el techo (risas). Va a ser un espectáculo. Voy a traer invitados… Va a ser un show de calidad, como lo fue en Puerto Rico. Mis últimos shows en PR fueron los más grandes que he hecho y a los que más cariño les metimos, así que quiero traer eso mismo para acá para España. Si no lo han visto, pueden entrar a mis redes sociales donde están las fotos del Choli. ¿Tú lo llegaste a ver? ¿Has visto el submarino?
Fotografía de Dei V en concierto para el «Underwater Tour» en el Coliseo de Puerto Rico.
Javi: ¡No! Qué va no lo he visto.
Dei V:Bro, nosotros pusimos un submarino en la tarima. Un submarino de 7 pares de cojones, que lo podemos tirar en el Océano Atlántico ahora mismo y Putin va a querer cogerlo para él (risas). Y una pantalla que era la primera vez que la traían a Puerto Rico. Y atrás de todo eso, había una pecera. Había corales, el trono de Poseidón con el tridente… Mira, te lo enseño hermano.
Fotografía de Dei V en concierto para el «Underwater Tour» en el Coliseo de Puerto Rico.
Javi: Joder, un espectáculo como el del Circo del Sol, eh (risas).
Dei V: ¡Papi, si! Yo no solo voy ahí a cantar. Yo voy a llevar una película, para que el fanático disfrute.
Javi: ¡Cómo debe ser! Bueno, aprovechando que ahora en España, el Reggaeton y el Trap son estilos musicales muy candentes, y hay muchos chavalitos que quieren empezar su carrera en el mundo de la música por esta vía, quería preguntar dos cosas. Primero, ¿estás escuchando últimamente a alguien de España que quieras recomendar a los lectores?
Dei V: ¡BIIG CYPHER!
Javi: No le conozco, así que ahora me lo pongo en el viaje de vuelta a casa sin falta.
Dei V: Ponte “Vertical”. “Porque no hay pistolas blancas, para hacer el tiro al negro” (canta).
Javi: Ahora lo ponemos, lo ponemos. Y por último, ¿qué consejo le darías a uno de estos artistas nuevos que quieren tener una oportunidad?
Dei V: Bro, que metan cojones. Vayan pa’ encima, y ya. Eso es todo. Ustedes tienen una familia a la que tienen que darle de comer y si esto es lo que van a coger como carrera, vayan con todo. Hay plata, hay dinero y cambia la vida de una manera drástica. Así que si tu le quieres cambiar la vida a tu familia, no te pongas pendejo y dale pa’ encima. Eso es lo mejor que te puedo decir: como es. Sin filtro.
Cartel Promocional del Concierto en el Movistar Arena de Madrid para el «Underwater Tour» de Dei V
En el mundo de la música, «hambre» se ha convertido en uno de esos términos que utilizamos en 9 de cada 10 frases. Cuando hablamos de «tener hambre», hacemos una metáfora que describe un estado mental y emocional visceral. No, no es que un artista lleve sin comer todo el día; se refiere a una ambición inquebrantable y una necesidad casi biológica de trascender a través del arte. Hoy nos acompaña un productor que, si buscas la palabra «hambre» en el diccionario, su nombre aparece como primera acepción: Sneaky Wh.
¿Quién es Sneaky Wh? Yo sé alguna cosita sobre ti, como por ejemplo que empezaste a producir cuando tu hermano se iba de casa.
Sí (risas). Yo empecé produciendo con el ordenador de torre que había en mi casa. Mi hermano hacía música y yo me metí en el ordenador y vi el FL Studio. Yo sabía lo que era, pero nunca lo había tocado. Lo vi y dije: «Voy a probarlo». Claro, el primer día no sabía nada, no había visto ni un tutorial ni nada. Y lo vi, lo probé, dije: «Hostia, esto está guapo, voy a empezar a hacer temas, lo que sea», ¿sabes? A mí me daba como vergüenza que mi familia lo supiera. Entonces, producía cuando mi hermano y mi madre se iban de casa. La movida es que yo tenía el FL Studio, era la demo; ni crackeado, ni comprado ni nada. En la demo del FL Studio tú no puedes guardar las cosas. Es decir, yo producía y, si mi hermano se iba dos horas, pues yo tenía dos horas para producir, exportarlo y ya no podía volver a abrir ese proyecto. Empecé a producir a escondidas, ya después me compré mi portátil para la universidad; a partir de ahí ya empecé a producir yo solo.
Qué guay. Además, me resulta curioso eso de que te daba vergüenza y ahora tienes casi tres cuartos de millón de oyentes (risas).
Sí, sí. Una locura.
Hablemos un poquito sobre tus referencias, aunque una de ellas la tengo aquí detrás.
(Sneaky Wh coge un vinilo de Michael Jackson)
Si no me equivoco, tu abuela te ponía Michael Jackson, ¿no?
Sí. En mi casa, a mi abuela siempre le ha encantado Elvis. Siempre ponía Elvis y Michael Jackson a tope también por mi tío. Allí solo se escuchaba eso, no por nada, sino porque era la típica radio de discos; y solo tenía cinco o seis discos, todos de Michael Jackson y de Elvis.
Qué loco. Y aparte de ellos, ¿qué más referencias tienes?
Siempre he escuchado eso de pequeño. Después ya empecé a meterme en el mundo urbano, el rap y tal. Escuchaba mucho C. Tangana, por mi hermano; me lo enseñó y me flipó. Y después, ya pues todo lo que fue saliendo como Rels B y toda esa movida. Empecé tarde, en verdad, a interesarme por la música.
A ver, nunca es tarde. Por ejemplo, yo a Cruzzi lo conocí relativamente tarde porque empecé con música en inglés. Que, por cierto, de música en inglés, yo sé que hay un artista que te gusta mucho que se llama Kanye.
Sí, sí, sí, sí (risas)
Y de sus discos, el que más te gusta es “Ye”. ¿A que sí? Con la música en inglés también jodes bastante, ¿no?
Sí, sobre todo por a nivel de producciones y toda la historia de la industria y demás. Ahora me estoy viendo el documental de P. Diddy que ha sacado 50 Cent; es una puta locura. Me encanta todo a nivel producciones y el cómo evoluciona allí.
«Creo que hay que estar interesado de lo que pasa allí para poder estar actualizado aquí en España»
Sneaky Wh sobre la música de U.S.A. y su impacto en el panorama nacional.
En cuanto a productores, ¿quiénes son en los que más te fijas?
Hombre, Pharrell, Kanye West, Timbaland… Toda esa movida me encanta.
Guay, esos son muy tops. Bueno, vamos a pasar un poquito a hablar de producción, porque aquí lo importante es que hablamos de productores. ¿En qué DAW trabajas?
Yo curro con FL Studio. Empecé con él y ahí me he quedado. Y no pienso cambiarme. O sea, cuando he estado con otros productores en sesiones y tal, sí que lo he probado, pero estoy muy acostumbrado al FL Studio. Ya tengo todo ahí arreglado y apañado
Sobre plugins y tal, ¿cómo te manejas? ¿Qué es lo que más usas?
Pues utilizo mucho el Zenology, todo lo de Roland, de SRX… ¿Qué más te puedo decir? Al SkyKeys le estoy metiendo ahora mucho también. De todo un poco, en verdad; pero el Zenology y tal me encanta.
Tío, todos me decís siempre los mismos: el Zenology y el Omnisphere.
Yo el Omnisphere no lo tengo porque ocupa mucho y soy un poco cateto para descargarme las cosas, pero ahí está.
Bueno, una vez hablé con Allan Parrish y me dijo que utilizaba el Fruity Loops, el nativo del FL. De plugins nativos no me hablan mucho. ¿Tú has toqueteado algún plugin nativo?
Sí, el Flex. Un plugin que se llama Flex. Está guapo y hay cosas guays. Al final, da igual el plugin que uses; es tu creatividad y lo que puedas hacer. Todos los sonidos son buenos.
Ya que hablas de creatividad, ¿qué sonidos son los que más te mola trabajar?
Bueno, ahora estoy currando mucho con D.Valentino y estamos en eso: R&B, pop, así rollo “SWAG” de Justin Bieber. Ese sonido nos encantó y estamos buscando y trabajándolo mucho en eso. Un pop así blanco y blandito, ¿sabes?
¿Qué prefieres, “SWAG” o “SWAG II”?
El uno, pero “SPEED DEMON” de “SWAG II” me encanta.
Es que tienen unas producciones guapísimas. Está muy guapo el sonido de ambas partes de “SWAG”. Aquí en España hay bastantes artistas como D.Valentino o, aquí en Granada, un chaval que se llama Marcel, que le meten muy duro a temas con este rollito. Creo que es relativamente complicado replicar lo que hace Justin Bieber.
Sí. O sea, a mí me encanta, pero si me pongo a pensar qué artista puede hacer eso aquí en España, me sale D.Valentino. Para mí es el tío perfecto para hacer eso. Entonces le dije: «Tío, si a ti te flipa y a mí me flipa, vamos a hacerlo», ¿sabes?
Aparte que tiene un vozarrón y tú lo tratas muy bien, ¿eh? El tratamiento de voces me parece muy curioso porque eso es algo complicado.
Sí, aunque bueno, el Diego (D.Valentino), sus voces las toca él.
Ah, ¿sí?
Sí, pero después yo le hago todo lo que son arreglos y demás; toda esa movida la hago yo. Aun así, él tiene su preset. Él se toca la voz de todos sus temas, no deja que nadie las toque (risas).
Ya que hablamos de las voces, yo sé que hay una parte que te gusta de componer y producir que es hacer toplines. Cuéntame un poquillo, porque eso está interesante. Hay pocos productores que hagan toplines así y que lo digan abiertamente.
Bueno, yo también vengo de cantar. O sea, yo empecé a la vez produciendo y cantando. Siempre que el artista me deje, yo compongo con él y le ayudo en lo que quiera. Lo que él me permita hacer, yo lo hago. A mí me encanta. Yo sigo cantando en mi casa tranquilamente, solo que no saco nada porque creo que me está yendo bien esta faceta de productor. Voy a centrarme en esto, voy a explotarlo y ya habrá tiempo para cantar.
Pero, lo de cantar, eso… (risas)
Está ahí, está ahí (risas)
Eso me gusta, sobre todo lo de la faceta de compositor. Al final yo creo que la producción es algo más que simplemente hacer un ritmo. Dentro de la producción, ¿qué parte te resulta más curiosa?
Cuando empecé, hacía producciones rápidas; era un beatmaker. Lo que tú tienes en la cabeza sobre lo que es un beatmaker, así era yo. Hacía un beat, se lo pasaba al artista y lo que saliese, ha salido. Ahora, yo creo que me estoy centrando más en trabajar las producciones, tener más una visión y saber llevar al artista. Yo creo que eso es un trabajo que con los años y la experiencia vas aprendiendo y te das cuenta que es más importante incluso que la propia producción. Saber llevar a un artista a un sonido que él quiere y que los dos queréis, que salga un producto bueno, y trabajarlo hasta el final es muy importante.
Eso que acabas de decir hace que me venga a la cabeza una cosa que leí el otro día de Metro Boomin. En una entrevista decía algo así como: «Se nota que ahora los discos no son discos como tal, parecen más una mixtape de varios productores». Está guay que los productores queráis hacer como un proyecto “de un solo productor”, ¿sabes? Creo que eso es algo top.
O sea, yo lo hice así con el Mvrk y D.Valentino, no sé por qué, la verdad; pero sí, lo trabajé yo solo. A mí me encanta como hacer trabajos que tengan mi sonido, mi visión y sea solo yo; al final, nadie interfiere y es 100% mi sonido. Pero ahora también me gusta trabajar con otros productores y con otros músicos que me ayudan un montón. Al final, según voy creciendo y tal, tengo otras inquietudes.
¿Con qué otros productores te gusta currar?
Hombre, con el 17Beats un montón, es pana máximo. También con NAVN, con quien hice entero el último álbum del Ters.
¿Y con qué productor te gustaría currar? Así que digas: «Buah, ojalá hacer algo con este».
¿En España?
Sí. Bueno, y también si quieres de fuera…
De fuera podemos fantasear infinitamente, pero aquí en España me encantaría con Cookin Soul o con Steve Lean. Así leyendas, ¿sabes? Alizzz también me flipa.
Buah, Alizzz. Primera persona que me habla de Alizzz. Esto es espectacular.
Leyenda, hombre (risas).
A mí me parece tochísimo. Todos los discos y el rollito que tiene me flipan. Y, por fantasear, ¿uno de fuera?
Hombre, Pharrell, 100%.
Súper top. Y, retomando lo que habías dicho sobre hacer algo muy conjunto y muy trabajado, me gustaría que le definieras el conjunto de tus producciones con un color.
Simplemente. Es que no hay más que decir (risas) Vale, vamos a seguir un poquito hablando sobre producción. Quiero que ahora me digas un tema que te hubiese gustado producir.
La intro de “SWAG”, “ALL I CAN TAKE”. Me parece una locura, tío. También creo que Justin ha ido por un sonido mucho… Bueno, también está Mk.gee a las producciones, que también es otro productor que te podría decir que me encantaría currar con él. Y me parece una locura y me llama mucho la atención los drums. Son muy ochenteros, muy inspirados en Michael Jackson y todo eso. Me flipa y también lo estoy buscando últimamente.
Qué guay, sobre todo lo que has dicho de los drums. Con esto me viene una pregunta: ¿qué crees que es lo que le da cuerpo a tus producciones? Algo que digas: «Esta es la columna vertebral».
Eso depende del beat y de la canción, pero yo sobre todo soy muy friki de los bajos y los drums. Para mí, es lo que más me curro y trabajo y yo creo que tengo idea. Porque, al final yo no he estudiado teoría musical ni nada de eso; no creo que pueda hacer algo muy loco a nivel musical. Aunque mucha gente me dice: «Hostia, eso está muy guapo». Pero yo creo que los drums y los bajos me vuelven loco.
Los bajos son la parte que más me gusta. Hay gente que se fija más en otras cosas; por ejemplo, hay gente también conectan un montón con los samples. Aun así, yo creo que los drums al final son lo más global.
Lo que te lleva.
Sí, total. Y, sobre lo de no haber estudiado teoría musical y no tener estudios superiores en música, ¿qué es lo más loco que has aprendido de forma autodidacta?
Todo (risas).
Bueno, pero algo concreto (risas)
O sea, para mí, cuando empecé a producir, era impensable que yo supiera hacer un acorde, ¿sabes? Pero, al final te pones y dices: «No es tan difícil», ¿sabes? Y cuando te pones a hacerlo y estás un año haciéndolo, pues ya está. Entonces, yo qué sé, he hecho producciones que yo mismo me he sorprendido de: «Hostia, lo que he hecho», ¿sabes? Ahora estoy probando mucho tocar pianos y tal. Y a veces yo me extraño de lo que estoy haciendo, ¿sabes? Porque en mi vida he tocado un piano ni sé lo que estoy tocando, pero mola.
El tema instrumentos es loco. Aparte del piano, ¿has tocado o tocas alguno más?
No toco ninguno.
¿Cuál te gustaría probar?
A mí me encantaría tocar la guitarra. Pero no sé, nunca se ha dado. A lo mejor tengo el runrún en la cabeza de querer meterme a clases, aprender y tal. Pero bueno, ahí está.
Pero eso está chulo. Creo que le da mucha organicidad. Además, hace mucha falta en las producciones; más ahora cuando están las IAs. Sobre el tema de inteligencias artificiales, ¿tú cómo lo llevas?
No la utilizo. Quien la quiera utilizar, ahí está, ¿sabes? O sea, tampoco hay que tachar a nada ni a nadie. Está ahí, utilízalo. Si sale bien, sale bien.
Claro, mientras sea de forma inteligente. Mientras que no salga un Kanye, que te haga un “BULLY” todo lleno de IA.
Claro (risas).
Eso es un atentado. Mira que podría estar guapo, pero eso es un atentado, macho.
Ya sabemos cómo es Kanye, un poco loco, ¿no?
Ojalá estar tan loco como él. Eso le ayuda, en verdad, ¿no? Luego le pasa como cuando estaba en Wyoming, en el rancho, que hizo los cuatro discos del tirón. ¿Tú harías algo de eso? Tipo, un camp así.
Sí, 100%. Ahora nos vamos a Tenerife. A mí me encanta currar en camps. Yo tengo la suerte de que ahora solo estoy currando con mis colegas. Me encuentro super a gusto con lo que estoy haciendo. Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal. Me encuentro súper bien. Y no sé, me encanta como nos vamos a Tenerife, nos ponemos a currar allí, aprovechamos que el Diego (D.Valentino) tiene concierto. Estamos en otro lugar, nos vamos a inspirar más… Y me encanta. Con el Ters también hice el álbum en camp todo, en A Coruña. Y bueno, “Ciao!” se hizo todo en Valencia, en la casa de D.Valentino. “La fe que me tengas” sí que es verdad que como fue el primero, lo hice en mi casa, en San Vicente allí, estudiando en la uni, y allí encerrado lo hice yo.
«Creo que estoy en uno de los mejores puntos a nivel musical, mental y personal»
Sneaky Wh sobre dónde se encuentra ahora mismo en su carrera.
¿A hora tienes estudio propio o…?
Yo ahora tengo el publishing firmado con BMG y ellos me dejan estudio. Entonces, yo voy cuando quiera allí, pero también en casa tengo como un home studio muy pequeño. Pero no tengo un estudio como tal que me haya montado súper bien preparado, ni llevo a gente para grabar ni nada. Prefiero estar tranquilo en mi casa, cuando tengo que hacer algo, me pongo los cascos y a disfrutar. Y cuando sí que tengo que hacer sesiones pues voy al estudio de BMG.
En cuanto a sesiones de estudio, ¿quién es el que más te ha sorprendido?
La l0rna. Es heavy. O sea, es heavy, ¿eh? Esa tía llega al estudio y en una hora te tiene el tema, ¿sabes? Es las mejores letras que has escuchado en tu vida y las ha hecho sin pensarlas. Y es como rápida, ella va, se centra y lo hace, ¿sabes?
Tanto Rico Rosa como Kas Rules me dijeron lo mismo. Qué locura.
Y después también el Mvrk, yo que lo he visto evolucionar, lo veo en el estudio y digo: «Wow, es una bestia». Pero ya no a nivel de tirar letras rápido, no. Se centra, sabe lo que quiere, sabe cómo decírselo al productor, manda, ¿sabes? Es una locura.Es un ejecutivo.
Eso me parece fundamental. Al final os ayuda mucho con la comedura de cabeza y los bloqueos creativo. ¿A ti te ha pasado alguna vez a la hora de producir?
Sí, hombre, eso siempre pasa. Al final, los bloqueos creativos están ahí, pero hay que saber llevarlos, ¿sabes? Hay que saber salir de ellos. Para los bloqueos creativos, la verdad que me frustro bastante, pero suelo dejar de producir uno o dos días, hago otras cosas y escucho mucha música y siempre descubro como un sonido que me vuelve a inspirar. Últimamente, estuve ahí como unos días que no me salía nada y me empecé a escuchar el último álbum de Mk.gee y dije: «Wow. Vamos a hacer esto», ¿sabes?
Al final, hay veces que la inspiración te viene de cosas aleatorias.
Sí, tío. Hay una cosa en la que Troya me ayuda mucho. Él es un friki de la música. Yo le digo: «Tío, envíame temas. Quiero descubrir sonidos nuevos». Yo realmente no he escuchado tanta música. Porque, no sé por qué, a mí me gusta producir, pero nunca he sido un friki de la música de: «No, este álbum de tal, de este productor…» Nunca he sido así. A mí me falta mucha música por descubrir, y Troya me ayuda mucho en eso. Cada vez que me pasa cosas nuevas digo: «Buah, esto está guapísimo». Yo soy como una esponja, voy recogiendo y voy haciendo.
Vamos a pasar al tema estrella de la sección. ¿Crees que el trabajo del productor está tan reconocido como el del vocalista? ¿Crees que se debería poner el foco también en los productores y dejar de verlos en un plano secundario?
Bueno, es que hay productores que quieren eso, ¿sabes? O sea, siempre ha habido productores que han querido dar la cara y han querido ser un artista más. Y siempre hay otra rama de productores que simplemente quieren estar en la sombra; quieren producir, estar tranquilos y que nadie sepa de ellos. Y están currando a gusto, ¿sabes? Al final cada uno toma las decisiones en su carrera y todo es respetable. A mí me parece que hay que darles más voz. Para mí un productor es un artista más, igual de importante que la voz que canta. Y yo lucho por eso. O sea, yo me siento un artista más. Quiero ser un artista más, quiero que mi cara se vea, por eso hago DJ sets. Quiero que sepan que ese beat lo he hecho yo, que ese ritmo lo he hecho yo. Y después pues hay otros productores que simplemente les gusta estar tranquilos, ¿sabes? Hay muchas ramas, cada uno se tiene que buscar la suya. Tú piensa en esos chavales que no los conoce nadie. Están tranquilos en su casa, ¿sabes? Si tienen 17 años viviendo con sus padres y están ganando un pastizal desde su casa sin moverse ni un centímetro. O sea, es una locura, ¿sabes? A mí me parece igual de loco que tener un nombre.
Ya ves si loco, sí.
Yo creo que también los productores, si quieren tener una vida artística más larga, creo que si tú te haces un nombre es más fácil. Si tú estás desde tu casa y haces placement y envías beats a todo el mundo es más difícil extenderlo en el tiempo. Entonces yo siempre tengo ese runrún de: «Hostia, ¿yo en cinco años qué voy a hacer?” No tengo carrera, no tengo nada. Tengo que hacerme un nombre para que esto sea lo más largo posible, ¿sabes?
Ya que has hablado antes sobre darte a conocer con los DJ sets, me gustaría que nos contaras cómo empezaste a pinchar.
Me pasó todo lo del Mvrk, del disco. “La fe que me tengas” va bien y empieza a ser conocido. Troya, mi mánager, me dice: «Tío, ¿por qué no empiezas a dar DJ sets? Yo no he pinchado ni he visto un plato en mi vida. Eso fue hace un año y medio ya. Me dijo: «Te voy a buscar bolos, ¿sabes? Y vas a pinchar». En ese momento, para mí era un embarque. O sea, yo los primeros sets los pasaba fatal porque me ponía muy nervioso, ¿sabes? Me compré una mesa, practiqué un poco, pero iba inseguro. La primera sala que hice, con todo lo del Mvrk, estaba llena. Y yo decía: «Coño, es que… ¿qué hago aquí?» Pero bueno, empecé así. Fue yendo bien, fueron saliendo bolos, me iban llamando de más sitios y pues me fue interesando más. Al final, gracias a Dios la música que yo produzco va bien y cuando la pincho en las discotecas mola. Cuando pincho un tema mío y veo a la gente loca, es lo que más feliz me hace, la verdad.
Qué guay. Y bueno, hemos estado hablando durante toda la entrevista de tus producciones y has mencionado que si Mvrk, que si D.Valentino… Pero yo sé que, por ejemplo, cuando acabaste “La fe que me tengas”, ¿en qué estabas currando?
¿Eso quién te lo ha dicho, tío? Seguro que ha sido el Troya. Sí, hicimos “La fe que me tengas” y yo en ese momento, cuando conocí al Mvrk, yo iba a sacarun álbum cantando. ¿Qué pasa? Claro, sacamos “Algo nos olíamos” y fue como un tiro el TikTok. Luego sacamos “Niebla”, que también fue bien y después sacamos el álbum. Y dije: «Ahora que la peña me está conociendo como productor, ¿es buen movimiento sacar un álbum cantando ahora y mezclar a la gente?». A lo mejor hubiera ido de puta madre y otro gallo cantaría, pero me pareció que no era el momento y dije: «No lo saco». Lo dejé ahí, me puse a producir y bueno, aquí estamos (risas).
Pero bueno, aun así, tienes mucha música tuya cantada que no ha salido.
No, no. Ni va a salir (risas).
¿Ni va a salir?
Por ahora no. Tengo que estar muy seguro de que esos temas me gustan. Además, yo al venir de ser productor quiero que te explote la cabeza al escucharlo, ¿sabes? Yo qué sé, Alizzz para mí lo hizo muy bien. Estuvo su tiempo, pasó todo y ya salió cantando con su movida, la que quería hacer y la que ha mantenido hasta ahora. Y eso es lo que quiero hacer yo, en verdad.
Bueno, aun así, en la faceta de productor, tú estás trabajando en cosas, ¿a que sí?
Sí, sí.
¿Como qué? Algo que se pueda decir (risas).
Estoy preparando mi álbum de productor. Estoy ahí currando, haciendo sesiones y quiero currármelo bien. Y después pues nada, con el Valentino a tope. El álbum de productor lo llevo con calma.
Bueno, vamos a pasar a la parte final de la entrevista. Te traigo dos preguntas, una del productor del anterior capítulo, 17Beats, y otra de alguien con quien has trabajado, ThePauSing. La de 17Beats es: «Si tuvieras que hacer un disco colaborativo con un artista, ¿con quién sería?»
¿Soñando?
Si quieres, sí (risas).
Es que de España te podría decir muchos. Yo qué sé, con Bon Calso yo creo que me quedaría muy bien. Con Yung Beef me encantaría. Y después, pues yo qué sé, así nivel internacional, podríamos traer de vuelta a Justin Timberlake o algo así, ¿sabes?
Justin Timberlake sería una locura. Y la pregunta de ThePauSing es: «¿Sacarías música cantando? ¿Tienes ganas?»
Ahora no, Pero sigo haciendo música cantando todos los días. Me encanta, pero que ahora no es el momento. Simplemente la disfruto para mí. También digo mucho que el arte deja de ser arte cuando lo muestras al público. Entonces prefiero disfrutarlo yo solo. Cuando alguien opina de tu arte te lo puede hacer más grande todo, pero yo creo que la máxima expresión del arte es cuando solo tú lo estás haciendo. Solo tú tienes una visión y estás en tu mundo y tiene sentido para ti, pero, cuando tú lo muestras al público, nadie ha vivido eso. Entonces todo se tergiversa y realmente nadie va a captar la esencia. Si la captan es porque lo estás haciendo muy bien. Entonces, me quiero centrar en eso, en que mi arte esté chulo, tenga esencia y la gente lo vea.
Bueno Sneaky, pasamos a las dos últimas preguntas. Primero, ¿qué es para ti la música?
Todo. Ahora es mi vida y cuando más la disfruto. Siento que la estoy disfrutando como nunca y creo que me está dando una visión y una perspectiva de mi vida que en mi vida nunca me hubiera imaginado que me hubiera condicionado tanto. Y no sé, yo la disfruto.
Y, por último, ¿qué hace que tu música sea tu música?
Mi cabeza. Al final, yo creo también que el no haber estudiado música, hace que mis producciones sean únicas también. El ser tan cateto, ¿sabes? (risas).
No, hombre, tampoco eso (risas).
No, pero la ignorancia a veces te hace experimentar mucho y descubres cosas guays.
Y bueno, por último, ¿algo que quieras decirles a los productores que están ahí, que no conozca a nadie o alguien que quiera empezar en el mundo de la producción?
Nada, seguir produciendo. Al final, cuando te gusta algo, te obsesionas y cuando te obsesionas consigues lo que quieres. Disfrutad de lo que hacéis, no esperéis nada, estudiad, buscad un trabajo y haz música porque te gusta; si te toca, te tocará. No os cerréis a nada, conoced a gente, currad con muchos artistas y que seguid explorando vuestro mundo.
La Boca del Lobo, el último trabajo de Carlos Ares, es una pintura rupestre en forma de melodía. El pino mojado, las cabañas de barro, las cuevas y sus estalactitas. Se siente como descubrir unos dibujos milenarios en medio de un páramo. Su paisaje sonoro, para quienes no nos podemos considerar connoisseurs del folk, nos pilló desprevenidos. Tuvimos que dejar a un lado sonidos más artificiales y robóticos para reconectar con lo primitivo de este arte. Cencerros, cacerolas, guitarras y, ¿un saxofón? Carlos Ares nos tiende la mano para llevarnos de ruta por la montaña y el patrimonio galaico en una de sus tres fechas agotadas en la capital.
Como si fuésemos al Teatro Nacional, el escenario de La Riviera estaba tapado cuando entramos al recinto. Cualquier cosa nos podíamos esperar de uno de los artistas más célebres del indie español. La gente abarataba la barra de la sala, cogían un sitio para poder bailar sin chocarse y tanteaban si llevarse algo del merchandising para casa. En conciertos con público más adulto de lo que habituamos tiendo a observar más mi alrededor. Es revitalizador darte cuenta que hay vida más allá de la juventud. Quizás ese es uno de los puntos más favorables que asocio a Carlos Ares: lograr que mis padres y yo nos encontremos en un concierto.
La música que actuaba como preludio del gran acto era original: el cantautor había preparado música de manera extraordinaria para que la gente fuese aclimatándose. Cuando cesaron las instrumentales y se corrió el telón, una gran cabaña prehistórica se cierne sobre el público. Alrededor de ella, numerosos instrumentos y artilugios improvisados que aportan atmósfera. Un mecanismo de cuerdas y poleas sostiene unos cencerros que se acabarán usando brevemente durante el concierto, lo cual me dio bastante pena. De pronto, de la cabaña emergió una banda que saludó al público como si de una obra de teatro se tratase. Carlos Ares fue el último en salir de aquella casucha, dando comienzo a un concierto que hipnotizó a todos los asistentes.
Los acordes de Días de Perros abrieron la noche, revolucionando al público y poniendo a prueba las rodillas de toda la sala. Sin parar a descansar, las guitarras transicionaron a Aquí Todavía, de su primer LP Peregrino. Fue un inicio marcado por saltos, cánticos y un repertorio de canciones que todo el mundo se sabía. Es por ello que, al entrar en un segundo acto algo más calmado, se sentía como si el ritmo hubiese dado un volantazo del que luego fue complicado recomponerse. Con esto me refiero a un setlist más calmado, más folk que rock, que hizo que los asistentes perdiesen ligeramente el hilo. Si a esto le sumas una acústica que dejó que desear, hubieron pasajes agridulces que no llegaban a estar a la altura de la euforia colectiva que se sufrió con los temas más populares.
Créditos: BMG
Fue en un interludio que logró bajar las revoluciones y acercarnos al cantante que el concierto volvió a alcanzar las expectativas que tenía. El escenario tornó a un minimalismo que nos permitió tener un momento íntimo con Carlos Ares. Los saltos al son de guitarras y lo estrambótico de la puesta en escena pasaron a ser un número de butacas y una luz tenue. Los miembros de la banda iluminaron la sala con Importante y Collar, dos de los fragmentos más memorables del disco. El público mandaba callar, dejando que las cuerdas y la voz del cantante inundasen La Riviera. Fue el momento más bonito y sentido del concierto. Los destellos instrumentales favorecían a una voz que no podía hacerlo todo sola.
Créditos: BMG
Para dar cierre al concierto, Carlos Ares recurrió a clásicos de su repertorio como Rocíos y Peregrino para ponerle broche de oro a una de sus tres grandes noches en Madrid. Para su última canción, la banda sorprendió con un saxofón que acentuó Peregrino, logrando traer una versión exclusiva para conciertos que sonó de maravilla. Después de agradecer al público y la banda por su exquisita labor, Carlos Ares nos concedió Páramo en forma de bis.
La cabaña volvió a tomar relevancia cuando todos los integrantes de la banda se adentraron en ella, no sin echar un último vistazo a un público que les despedía con aplausos y gritos. Entraron en la cabaña, lo cual me parece significativo y vital para entender el propósito de su música: Carlos Ares no trata de salir de su cabaña, sino que nos invita a entrar en ella. Invitación que nunca podremos rechazar.
Hace unos meses descubrí la película Wings of Desire de Wim Wenders. Era la típica que llevaba en mi watchlist años y que, por lo que sea, nunca había acabado viendo. Me conmovió profundamente; no he parado de pensar en ella desde ese día. Hacía mucho que no me cruzaba con una obra de tanta profundidad, y el contraste con mucho del arte que consumo en la actualidad me resultó evidente. De repente, la superficialidad moderna se hizo innegable, como si apuntaras con una linterna a aquello que no has querido ver.
Cuando aparecieron los créditos, tenía más preguntas que respuestas. En poco tiempo estaba leyendo sobre Walter Benjamin, sus Tesis sobre la filosofía de la historia y el cuadro de Paul Klee en el cual se inspira, llamado Angelus Novus. Sobre Rainer Maria Rilke y sus ángeles de las Elegías de Duino; sobre Martin Heidegger y el «Estar-en-el-mundo”. De repente, un hilo de ideas, nombres y nuevas obras que explorar se abría ante mí. Esto es lo que llamo una obra-puerta. No recordaba la última vez que una obra moderna me había abierto tantos caminos.
Esa sensación de descubrimiento no volvió a repetirse hasta que llegué al disco de Teo Planell, Demian. Como ocurre con muchos álbumes que ahora están en mi Hall of Fame, la primera vez que escuché Demian no conectó conmigo. Tuvo que pasar un tiempo para que volviera a mi vida en el momento perfecto. Entonces empecé a apreciar la sutileza, los detalles, las subidas emocionales, la composición y lo realmente diferente que es. Es como si no tuviera tiempo o espacio que lo condicionara. Es una obra atemporal.
Empecé a leer sobre Hermann Hesse y su libro Demian. Quillo (colaborador en Calle 52 y amigo) me habló sobre las proyecciones que Teo hizo en el Pequeño Cine Estudio: Paris, Texas, El sabor de las cerezas, La Notte, Wild at Heart. Al buscar sus entrevistas, los nombres y las obras no paraban de salir: Teo mencionaba desde a Bon Iver, Radiohead y Sufjan Stevens hasta a Arcade Fire, Todd Rundgren o Prefab Sprout.
Ya tenía mi Spotlight escrito y maquetado; iba a ser sobre EARWORM de Laundry Day. Pero cuando me llegó el vinilo de Demian junto al libro de Hesse con la portada del disco, me di cuenta de lo especial que era este proyecto y de que tenía que ser mi Spotlight. Me encantan los artistas que, como Wenders, beben de una fuente tan amplia de referencias e inspiraciones. Admiro que en sus obras se perciba un bagaje cultural que las eleva más allá de un simple producto de consumo. Que profundizan, que piensan y que aportan una entrada más en la historia del arte y del pensamiento que les precede. Siempre he pensado que una disciplina artística nunca puede estar aislada de las demás, y Demian es un testigo de esto.
Me gusta acabar los Spotlights con lo que me llevo de la obra en cuestión para el año que entra. En este caso, el propósito para 2026 es profundizar más, hablar más de los artistas que amo, de las ideas. Tanto en Calle 52 como en mi vida, hay que hacer más hueco para obras que sean desafiantes: de esas que crecen contigo y en las que no puedes parar de pensar meses después de haberlas encontrado. Esas obras-puerta, que una vez las cruzas nunca vuelves a ser el mismo.
Riviera marca un cambio claro respecto al disco anterior de The Hellp. Lo que antes sonaba más disperso, en este proyecto se nota por su intencionalidad: capas de sintetizadores, mucha electrónica y una energía sucia que en algunos momentos recuerda a Crystal Castles, caracterizando a esta generación new wave como Fakemink, Babyxsosa o Feng.
Se nota que Noah Dillon viene del mundo visual. Ha dirigido vídeos, ha trabajado como fotógrafo y ha sabido mantener una estética muy curada, pero que al mismo tiempo se siente verdadera. No es pose; es coherente con lo que son.
Si tuviera que definir el álbum con una sola palabra, sería «americano». No en lo obvio, sino en lo emocional. Es un disco expansivo, libre, que avanza sin rumbo fijo pero con una intención muy clara. Esa contradicción es lo que lo sostiene.
Escucharlo es como manejar de noche por una carretera vacía. Pero no cualquier carretera: es una en la que sientes que estás dentro del ciclo de la vida. Como si todo estuviera pasando alrededor y tú estuvieras en medio, moviéndote. Esa sensación de estar llegando —aunque no sepas bien a dónde— atraviesa todo el disco.
Esa carretera también es una lectura de los Estados Unidos de hoy: un lugar lleno de posibilidades, pero caótico y saturado. En el disco aparecen la noche, las drogas y la falsedad. No se juzgan, solo forman parte del paisaje. Están ahí, desviando el camino, haciendo que el destino nunca termine de aparecer.
Riviera no es un lugar real. Es una idea. Sabes lo que significa, pero nunca has estado ahí. Estás yendo y, al mismo tiempo, ya estás dentro. Esa ambigüedad es una de las mejores cosas del disco.
En entrevistas, Noah y Chandler hablan con claridad de lo que son como grupo. Entre los dos han hecho muchas cosas fuera de la música: fotografía, dirección visual, moda o proyectos con Rosalía y Bianca Censori. No es que fueran distracciones; eran otras vías de expresión artística. Pero sí, durante un tiempo, dejaron la música en segundo plano.
Riviera es la confirmación de que ahora están apostando fuerte por ella. Y se nota. Ya no hay conflicto en realizar varias actividades; hay convicción y hay dirección. No saben exactamente a dónde van a llegar, pero saben que lo están haciendo bien. Saben que están en el camino hacia Riviera.