«PUCHERO», el nuevo disco de Pepe y Vizio saldrá el próximo 4 de abril. Este álbum es más maduro, crudo y auténtico que nunca, con colaboraciones inesperadas y letras que reflejan la profundidad de su música.
PUCHERO – Tracklist
Un álbum cocinado a fuego lento
Este 4 de abril sale «PUCHERO», el nuevo disco de Pepe y Vizio. Los artistas han logrado una obra más madura, cruda y auténtica, que refleja su evolución musical. El primer adelanto, «Vivir Pa’ Morir», ya ha abierto apetito de lo que está por venir.
En nuestra pequeña charla con Pepe y Vizio hemos descubierto todos los detalles de «PUCHERO», las colaboraciones más inesperadas y el significado detrás de la prosa. Quédate para saborear mejor este disco cocinado a fuego lento.
«PUCHERO», el nuevo disco de Pepe y Vizio
«Vivir Pa‘ Morir» suena a lema de vida. ¿Es más un grito de guerra o una reflexión profunda?
(PEPE) Un poco de las dos cosas. Lo cantas con rabia y con ganas, pero también es una reflexión sobre ese enganche a lo que nos hace daño. Cosas que sabemos que nos destrozan pero repetimos una y otra vez. Eso es vivir pa’ morir.
En este single jugáis con lo efímero y lo eterno, lo doloroso y lo bello. ¿Os gusta vivir en esa dualidad?
(VIZIO) Nos gusta explorar esas contradicciones. Hay algo adictivo en lo que nos hace daño y a la vez nos atrae. Es un equilibrio entre la pasión y la autodestrucción.
(PEPE) Vivimos el momento porque nunca sabemos qué pasará después. Esa urgencia de disfrutar ahora es algo que está muy presente en nuestra música.
«Vivir Pa’ Morir», Pepe y Vizio (2025)
En «Vivir Pa‘ Morir» hacéis muchas referencias a la noche, la luna, la madrugada… ¿Qué simbolismo tienen dentro del tema?
(P) La noche es ese momento perfecto para hacer todo tipo de cosas. Puede ser algo romántico, algo oscuro, algo inesperado. Es la puerta a todo ello porque nadie nos ve.
(V) Es un espacio de libertad. En la noche te permites sacar tu lado más salvaje de una forma natural.
(P) Nadie te juzga… Y si alguien lo hace, es porque también está ahí.
¿Os sentís reflejados en esa imagen?
(V) Sí, aunque ahora estemos en un momento menos salvaje, esa esencia sigue ahí.
(P) Son experiencias que hemos vivido o que hemos visto en nuestro entorno. Al final, esas historias se quedan con uno. Aunque, con el tiempo, aprendes a darles un significado más poético. A veces no es solo lo que vives, sino cómo lo interpretas.
La frase «me cuentan que en el daño está la inspiración» es potente. ¿Creéis que la inspiración viene más del dolor?
(V) Fifty-fifty. Es verdad que el dolor tiene un peso fuerte. Es una emoción muy intensa. Pero no hay que romantizarlo. Se puede escribir desde la felicidad también.
(P) Sí, cualquier emoción fuerte puede ser una fuente de inspiración. La felicidad también inspira, pero como la buscamos constantemente, parece que cuesta mantenerla. En cambio, el dolor es insistente, se queda más tiempo con nosotros y cuesta huir de él. Pero no es sano quedarse ahí. La depresión no mola nada.
(V) Hay que invitar a la gente a que se cuide.
Si «Vivir Pa‘ Morir» fuera la banda sonora de una película, ¿cuál sería?
[A la vez] (V): «Django». (P) «Pulp Fiction».
(P) ¡Ya ves! En realidad, «Django» pega mucho.
(V) Entre «Pulp Fiction» y «Django» podría ser perfectamente. A ver si Tarantino se enrolla y nos mete en una peli.
Hablando de símbolos, «PUCHERO» es un nombre muy visual. ¿Qué ingredientes tiene este disco?
(P) Paciencia, honestidad, conocimiento y mucho cariño. Al final, es como la comida de una madre.
(V) Si no le pones amor, no sale rico. Y nosotros hemos puesto mucho amor en este disco.
¿Qué diferencia a «PUCHERO» de vuestros trabajos anteriores?
(V) Más madurez 100% ¡porque somos más maduros!
(P) Nos conocemos mejor y hemos encontrado nuestro camino.
(V) Los otros proyectos también nos representan, pero este es el sonido más Pepe y Vizio de todos los que hemos hecho.
(P) Uno puede evolucionar para varios sitios y nosotros hemos evolucionado hacia donde nos toca. Para seguir siendo nosotros.
¿Dónde os sentís más cómodos, componiendo en casa o en el estudio?
(V) En el estudio estamos como en casa.
(P) Nos gusta partir siempre de nosotros dos y Kiddo, que es otro productor con el que siempre contamos, alquilar una casa, encerrarnos unos cuantos días… y ahí va saliendo todo mejor que en el sofá de tu casa. Estamos en familia.
En el disco hay colaboraciones muy potentes como Delaossa, Dellafuente, Ana Mena, West Dubai. ¿Cuál os sorprendió más en el estudio?
(V) Ana Mena. A los demás ya los conocíamos pero era la primera vez que nos juntábamos con ella en un estudio y fue increíble. Tiene un talento y una energía brutal.
(P) Y como persona, aún más. Es de esas personas que echas de menos en el estudio. Humilde, natural… Ojalá toda la industria fuera así. Merece la pena conocerla.
¿Ha habido algún tema que os haya dado más quebraderos de cabeza?
(V) La verdad es que todo ha fluido bastante bien.
(P)Nos negamos a sacar algo que no sintiéramos al 100%. Todos los temas del disco nos emocionaban desde el principio, lo que no significa que hayan sido fáciles. Sin embargo, nunca sentimos que fueran un esfuerzo.
(V) Nos hemos dado cuenta de que cuanto más naturales somos, mejor nos salen las cosas. Todos tenemos algo en lo que somos buenos y si eres capaz de enseñar ese brillo a la gente, va a funcionar.
¿Cómo ha sido el proceso de creación del disco?
(V) Una aventura muy divertida. Algunas canciones llevaban tiempo guardadas, pero la mayoría las hicimos entre abril de 2024 y febrero de este año.
(P) No es que no supiéramos qué hacer con ellas, es que queríamos que formaran parte de algo más grande. Estamos en un momento creativo fuerte y queríamos hacer un disco que lo representara.
(V) Ha sido un proceso natural. Teníamos claro el concepto desde hace tiempo, pero quisimos hacerlo sin prisa. Comparado con «Buenos y Prósperos Días» que nos pilló haciéndolo en la cuarentena, este ha sido una pasada.
Empezáis la gira en mayo, primero en festivales y luego por salas. ¿Cómo os sentís?
(P) ¡Con muchas ganas! Un tema puede funcionar o no en digital, pero cuando lo tocas en directo y ves la reacción de la gente, ahí es cuando sabes de verdad lo que tienes entre manos.
(V) Además este año vamos con todo. Hemos subido mucho el nivel del directo. Va a ser especial.
Lleváis años juntos. ¿Qué os hace un dúo tan sólido?
(V) Nos complementamos bien. Donde no llega uno, llega el otro.
(P) Sí, entre los dos sentimos que está todo cubierto. En lo personal somos parecidos, pero como artistas tenemos diferencias que nos suman.
(V) Al final somos un equipazo.
(P) Nos ponemos las pilas el uno al otro en el buen sentido. No querer brillar cada uno por separado, a mí me da coraje que los dos no lo logremos. Eso hace que se vaya alargando y fortaleciendo la relación.
Si pudierais hablar con los Pepe y Vizio de 2016, ¿qué les diríais?
(V) Que tengan mucha paciencia.
(P) Y que confíen. Siempre digo lo mismo: porque ahora no se dé el pelotazo, no significa que haya que cambiar el camino. Si lo que haces es bueno, llegará.
Si tuvierais que definiros en tres palabras, ¿cuáles serían?
(V) Vivimos siempre nerviosos…
(P) Con todo lo que conlleva esa palabra. Un poco locos…
(V) Y profundos.
(P) Hemos venido a esta vida a vivirlo todo. Queremos hartarnos de reír en las alegrías y hartarnos de llorar en las penas.
Si os dieran un cheque en blanco para una colaboración internacional, ¿con quién os meteríais en el estudio sin pensarlo?
(P) ¿Nos metemos los dos y nos lo repartimos?
(V) ¿Te puedes creer que estaba pensando lo mismo? Pagar por una colaboración está bien, pero lo bonito es cuando alguien colabora porque le apetece, no por la pasta.
(P) Exacto. Que se haga con ganas y con amor. Va a salir un tema más bonito.
¿Cómo os gustaría que la gente recordara este disco?
(P) Como un disco atemporal.
(V) Que en 15 años alguien lo escuche y piense que podría haber salido hoy. Eso sería increíble.
Después de esta charla, tenemos claro que con PUCHERO, el nuevo disco de Pepe y Vizio, no solo han preparado un disco con sabor a calle y alma, sino que han conseguido servirlo en su punto exacto. Sin prisas, sin artificios y con ese toque inconfundible de quienes hacen música porque la sienten. Ahora, con la gira a la vuelta de la esquina, solo queda una cosa: que la gente lo escuche, lo cante y lo sienta como suyo.
Delaossa ha vuelto: “La Madrugá” es una realidad tras varios años gestándose y todo lo que engloba a este proyecto significa una victoria para la figura del rapero de El Palo. Ahora bien, ¿sigue siendo una victoria a nivel musical?
Siempre que en la industria se da un suceso de estas dimensiones mediáticas, la gran parte queda retratada en cierta manera. Los escépticos reniegan de la figura del rapero andaluz o los más acérrimos a Dani defienden a capa y espada todo movimiento pese a la incoherencia de algunos. “La Madrugá” en sí ha servido para poner a muchas figuras mediáticas en el foco. KIDDO ha acabado siendo retratado por supuestamente robar créditos, Delaossa se ha contradicho tras asegurar en “Nueva Season” que no rapeaba para lograr un McMenú, para posteriormente colocar una cancion pop con Quevedo que le asegurará poder chartear en las principales listas de éxitos de España con “Still Luvin”. También se ha puesto en valor la figura de Bigla The Kid, con créditos en la gran mayoría de tracks del disco, convirtiéndose en el productor con más oyentes mensuales del país. Aún así, solo esta acreditado como artista principal en una canción. Nada nuevo en la oficina.
Dejando un poco claros y sombras atrás, la figura conceptual de “La Madrugá” y su mensaje son esperanzadoras. Delaossa llevaba años transitando de un rapero con problemas con las sustancias a uno con un mensaje más positivo con un gran valor moral del que debe sentirse orgulloso. Todo rapero que luche contra el estereotipo de hombre rudo sin sentimientos aparentes hacia cosas que no sean el dinero o el poder, será siempre bien recibido, y más si se arraiga tanto a sus raíces andaluzas y sobre todo a su familia. Casi todo lo que engloba el apartado composición es otro tanto que se suma el rapero de El Palo, siempre acompañado por Bigla, por supuesto.
Ahora bien, el gran problema del disco es un demonio que lleva persiguiendo a Delaossa mucho tiempo, su voz. Delaossa es rapero y en “Still Luvin” se vio a la perfección. La voz cruda y áspera le viene como anillo al dedo en registros como “Bling Bling”, sin duda el track rapero más potente del disco dónde tanto la producción como las cadencias despreocupadas de Dani lo convierten en unrara avisdel proyecto, que debería haber servido de referencia al resto de temas. Igualmente, es de valor atreverse a montarse en ritmos más aflamencados sabiendo que no es su registro más destacado, consiguiéndolos además de una manera bastante lograda y justa para una cultura tan importante para nuestro país como lo es la andaluza.
Otro de los puntos más oscuros del disco es su apartado visual. Tras dos vídeos donde el equipo se gastaría todo el adelanto en cubrirlos a la perfección (vídeos increibles y de lo mejorcito que hemos visto en España últimamente), es desastroso que los visualizers del disco sean la portada con dos bandas negras. Hay raperos underground que con una handycam y dos latas de Cruzcampo han grabado mejores visualizers que los que vemos en “La Madrugá”. La portada trata de señalizar el resurgimiento de Dani y la selección de colores es impecable, pero la toma elegida da a ver más que Delaossa está literalmente pariendo el disco que cualquier cosa.
Las colaboraciones no destacan mucho, salvo las gratas sorpresas de Tijeritas y Andrés Calamaro. También hay throwbacks con Pepe y Vizio o Nicki Nicole que quizás pecan un poco de estar rebuscando exageradamente al público de sus predecesoras, o en el caso de los primeros de quemar demasiado el estereotipo de sus orígenes callejeros.
Entre este año y el pasado nos hemos encontrado con un gran número de raperos que han vendido sus discos como generacionales y obras magnas de su vida y han acabado decepcionando a la opinión pública. “Ameri” de Duki o “San Jorge” de Recycled J son parte de esta lista y “La Madrugá” tiene un pie más dentro que fuera de ella, no por la calidad del disco si no por la gran expectativa que había sobre él. Eso sí, si lo comparamos con los mencionados anteriormente «La Madrugá» esta a años luz.
Si bien es cierto que a nivel producción y composición está años luz de los mencionados anteriormente, el tracklisting del disco le juega una mala pasada. A Delaossa le convenía más construir un disco íntegramente de rap, un género que da bastante pie a hablar de lo sucedido (no hay más que escuchar “Nueva Season”), que un disco dónde los registros raperos son solo la excepción y se construye más en ese registro de temas que llevan mano al pecho a los oyentes que llegaron por “Veneno” o “El Patio”.
Por otra parte es bastante entendible el decidir alejarse en cierta parte del bombo y caja. Todo el mundo pedía la vuelta del perro andaluz sin tener en cuenta lo que ello conlleva. Adicción, mala vida y problemas de salud mental desarrollaron un disco así. No viene mal recordar que la música debería ser un arte orgánico y lo que el artista vive es lo que suele plasmar en su obra. Exigir la oscuridad cuando el artista vuelve a ver la luz denota la falta de madurez de cierto sector del público que solo quiere consumir, y con ello me refiero también en consumir la salud del artista con tal de tener «Mirame Así» en plataformas de streaming.
“La Madrugá” es un álbum muy personal en su mayoría y se agradece, se esperaba un disco sin mensaje y creo que canciones como “Estrella” ha dejado clara que la intensidad sigue presente aunque se manifieste de manera más comercial en algunos tracks. En este caso el fallo ha sido venderlo como un disco donde Delaossa no ha mirado el banquete que son temas como “Demonios De Blanco”, con referencias forzadas e innecesarias.
Es un proyecto comercial que se agarra de manera indirecta y no intencionada de la profundidad que tiene su trasfondo para apelar a las emociones del oyente, con canciones que lo maquillan como “Elíseos” con Cruz Cafuné que considero uno de los únicos temas donde realmente Delaossa ha hecho lo que se le venía en gana. Un drumless en el disco de rap más esperado de los últimos años, junto con “MMCD”, es digno de celebrar para los más arraigados al rap tradicional.
El sol ha vuelto a salir en la vida del andaluz y su desintoxicación, a veces muy repetitiva en el disco, vuelve a traernos al más sano y renovado Delaossa que, por más que duela, no es el mismo que el de “Un Perro Andaluz”. Los raperos evolucionan, y aunque cueste creerlo por algunos, son personas. A veces esa evolución trae consigo proyectos como “Luces Fuera” de Tote King, que supo cerrar su trayectoria a la perfección, “Ameri” de Duki, el flop de la década en el rap mainstream o “La Madrugá” de Delaossa, un disco con un balance equitativo de pros y contras que acaba decantándose más por la balanza de los pros por el mensaje que tiene. Delaossa ha vuelto, con sus más y con sus menos, pero ha vuelto y lo celebramos.
Aún recuerdo cuando abrí los ojos con Chato, el primer disco del cantante burgalés que tiene encandilada a mi generación. Siempre he renegado del rock “blando”, quizás es un mecanismo de defensa ante lo desconocido. Estoy seguro de que Carolina Durante es impresionante, pero siempre acabo volviendo a Gloosito. Tras meses de colegas dándome la turra con temas como Joga Bonito o Yo pensaba que me había tocado Dios (ambos singles del disco), cedí ante la presión y me puse el proyecto. Bien, esto fue una semana exactamente antes de que Barry hiciese que se me saltasen las lágrimas viéndole pulular por el escenario de mi sala favorita. Una semana en la que, inconscientemente, en mis cascos solo sonaron esas melodías que lograron quitarme todos los prejuicios ante este género.
Barry B quiso encapsular la estética «hooligan» durante todo el proceso creativo del disco. Esa sensación de estar en la previa de un partido de un equipo perdido de Liverpool, o la de entrar en un pub de forofos. La sala estaba a reventar, pero era imposible distinguir a la gente, era una masa de bufandas de Barry B y otras piezas del merchandising. Faltaban unas bengalas para pensar que aquello era un derbi. Habían pantallas alrededor del escenario que ondeaban una especie de dragón azul, como si fuese un escudo de la Premier League, pieza clave en el imaginario de Chato. En cuanto me quise dar cuenta, las luces se apagaron y salió la persona con la que llevaba fantaseando aquella semana tan especial. Barry apareció, vestido de gala, y no dejó tiempo para procesar que estábamos allí, junto a él y su banda. Ni había empezado a gritar de la emoción cuando sonaron los primeros acordes de Joga Bonito. Las letras resonaban en mí más que nunca, y es que al verme rodeado de tanta gente que sentía lo mismo, no pude hacer otra cosa que emocionarme. Suena muy cursi, pero esa es la magia de la música. El poder sentir lo mismo escuchando una canción que un adulto de 40 años.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Barry siguió sin dejarnos respirar. Se notaban sus ganas de abrirse ante el público y enseñar que Chato no era solo un álbum, sino un pedazo de él. Había pureza en su manera de moverse por el escenario, de mirar hacia todos los lados de la sala, en estar reconociendo constantemente a cada miembro de la banda. Recuerdo cuando cantó varias de sus canciones más tristes y dijo: ¿quién de aquí tiene el corazón roto? La sala se vio envuelta en gritos y en gente levantando la mano. Este disco había sido refugio para muchos, y este concierto era el clímax de una relación muy especial.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Fue una montaña rusa de emociones, pero si me tengo que quedar con un momento, sería la aparición de Gara Durán, cantante que acompaña a Barry B tanto en la música como en la vida (son pareja por si no queda claro). Gara salió al escenario entre gritos y aplausos de un público que llevaba ya una gran parte del concierto esperándola con los brazos abiertos. Su voz era cálida y cercana, y su manera de tocar el piano hizo que mucha gente que tenía alrededor sacase los kleenex. Probablemente el momento más lacrimógeno y especial de la noche fue cuando Barry le dedicó unas palabras a su prima, superviviente de una enfermedad, quien se encontraba aquel día en el concierto. Aplausos y gritos de alegría rebotaban por la sala.
Fotografía: Renata Parada (@reniparadar)
Para cuando me estaba acostumbrando al sentimiento de hogar que me producía Barry, comenzó con sus canciones más famosas, y todos sabemos lo que significa eso. Rookies rompió con la tendencia rock-pop del concierto, Yo pensaba que me habíatocado Dios nos hizo saltar de la alegría, y El efímero arte de perdonar (mi favorita) cerró una noche que me costará mucho olvidar. Barry logró conectar con una marabunta de gente que tendió sus brazos ante él, que le dieron una cálida bienvenida a la capital. Para él se debió sentir como un aperitivo del futuro concierto que dará en La Riviera el 7 de noviembre de este año. Lo que está claro es que, si es capaz de remover tanto en nosotros en una sala como esta, tiene el talento y la determinación para comerse un escenario más grande. Ansioso por ver cuál es el siguiente movimiento de este «hooligan». Por mí, que me rompan el corazón las veces que haga falta, que ahí estará Chato y los recuerdos de este concierto para cuidarme.
En una de las semanas más invernales, lluviosas y anímicamente melancólicas para los habitantes de Madrid del año, Tristán se rebela ante la tormenta para entregarnos el comfort de un show cercano con el público y sus sentimientos, en el comienzo de esta gira express acompañado de la Jazz Band Air.
Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
EL ACTO DE IRSE DE CONCIERTO: El Remedio Casero para la Melancolía Invernal.
Si eres de Madrid (y si no te lo cuento yo ahora mismo), habrás notado que llevamos una semana (y cuando se publique este artículo será alguna más, viendo la previsión) conviviendo en una constante espiral de días invernales y lluviosos de los que despiertan la melancolía más atronadora a más de uno, entre los que me incluyo. Esos días, en las que la naturaleza decide liberarse de todo lo que lleva cargando tiempo y hacernos cómplice de ella, dejándonos como único pasatiempo y motivación la observación de su desahogo desde la clausura, pero siempre en compañía de una taza de chocolate caliente y tu mejor playlist de canciones para estar de bajón.
Quizás esta introducción suene algo dramática, pero la verdad, es que cómo persona que disfruta de hacer planes en exterior casi a diario, aunque solo sea dar un paseo para despejarme, y sobre todo, de un buen día soleado, este tiempo se siente algo así. Es por esto, que cuando me asomé a través de mi ventana (como Clara Galle jeje) este pasado jueves llegue hasta a pensar en no acudir al concierto de Tristán que se daba esa misma tarde. Era una realidad: estaba de bajón. ¿Qué si no me frenaría a mi, gran disfrutón, de irme de concierto? Pero, me paré a pensar.
Había dos opciones: abrir Spotify y ponerme esa playlist de la que hablé en el primer párrafo para afrontar la morriña, o enfrentarme a la tormenta (literalmente) y escuchar esa misma música, pero a kilómetros de mi casa y con un viaje tortuoso por delante. Vale, visto así no sonaba como lo más apetecible del mundo (como digo, no estaba yo en el mejor mood). Pero tras recapacitar unos minutos, recurrí al raciocinio de nuevo, esta vez con una visión más clara. Y es que, si el plan iba a ser el mismo, al menos que fuera en compañía y disfrutando de un buen Show. Como podréis adivinar, al estar leyendo esto, lo hice. Y menos mal que lo hice. Pero, ahora hablamos de ello. Primero…
¿QUIÉN ES TRISTÁN?: La Prometedora Esencia de RUSIAIDK.
Seguro que, si sois aficionados al cine, sobre todo más reciente, os ha pasado que habéis comenzado a ver una película y al descubrir en la propia introducción el sello de A24 o NEON habéis pensado automáticamente: «Esta va a ser buena». Y es que, casas productoras como esas han logrado convertirse, en los últimos años, en un símbolo de calidad y frescura, gracias a las sorprendentes obras del cine moderno que nos han entregado. Pero, sobre todo, en un símbolo de calidad independiente.
Listado en Letterboxd de Algunas Películas de la Productora A24.
Y es que, nombres como estos han comenzado a desafiar a los grandes titanes que siempre han dominado por completo la industria de Hollywood, entregando productos de calidad semejante (e incluso mayor en ocasiones) partiendo de unos presupuestos mucho menores, proporcionando oportunidades, y sobre todo, llenando de esperanza a las jóvenes promesas que ambicionan con lograr ese sueño de dedicarse a lo que aman. Lo hemos visto con películas como Everything Everywhere All at Once en 2023, y un caso que nos pilla mucho más reciente, con Anora, que logró arrasar en los Oscars hace cosa de una semana.
Vale, pues en la música pasa lo mismo. Hay varios grandes sellos con increíbles artistas bajo su firma, es indudable. Pero a este punto, seguro que mínimo, os suenan nombres que ya lo están petando, como Ralphie Choo, Rusowsky, Nusar3000 y Claudio Montana. Nombres, que siempre que llegan a nuestras cabezas, vienen acompañados de palabras como «vanguardia», «detallismo» y por supuesto «talento» ¿Pero sabéis que tienen todos estos artistas en común? Efectivamente. Qué todos operan bajo el sello independiente RUSIAIDK.
De esta forma, poco a poco, lo independiente está llegando al Mainstream, y mucha más gente está conociendo a esos artistas, que un día fueron promesas, y que ya se han convertido en todas unas estrellas. Está claro, que RUSIAIDK es una de esas impulsoras de talento, y muchos ya afirmamos, que uno de los mayores potenciales que se están gestando en ella ahora mismo, lleva el nombre de Tristán!
Tristán! encapsula como pocos, esa esencia minimalista en apariencia, pero a su vez, cargada de detalle en su contenido, que hemos podido ver en otros miembros previos de la firma madrileña, y que tanto nos han enganchado a su música con una sensibilidad lírica y experimentación sonora que promete sorprender hasta al más entendido de la partitura. Una música, qué si escucharla a través de tus cascos, se siente como imagino que se sentiría dormir en una nube acolchada (según lo que me transmitían los capítulos de Doraemon), espera a experimentarla en directo (y convertirte en el meme de Bob Esponja ascendiendo a los cielos).
Meme de Bob Esponja Ascendiendo Al Cielo al Escuchar una Canción.
EL SHOW DE TRISTÁN & THE JAZZ BAND AIR: Corto pero Intens(it)o.
El lugar elegido para la misa fue la Sala Copérnico de Madrid, lugar polifacético donde los haya, que unas horas después de se convertía, como cada noche, en uno de los mayores puntos de reunión fiestera y desmadre universitario de Madrid, y que, en acto de previa, ya inundaba las calles de alrededor de los más irrefrenables deseosos de fiesta, a los que no pararía ni el mismísimo apocalipsis de celebrar el último aprobado o evadirse del inminente suspenso. Pero ese bando, (hoy) no era el mío (otros días puede).
Por otro lado, nosotros. Menos desacatados y más melancólicos, pero cuyo objetivo de celebrar o evadirnos a través de la música era común. De esta forma, mientras la previa que sucedía en el Kebab próximo a nosotros llevaba como banda sonora a El Alfa El Jefe, nuestra previa se construía a través de Diego 900, Rusowsky y Frank Ocean. Ya sabéis, para ir poniéndonos a tono.
De esta forma, llegó la hora, y la sala comenzó a inundarse de una misteriosa niebla y una cuenta atrás nos avisaba de que el Show iba a dar comienzo, a la par que una voz nos invitaba a abandonar la sala si no estábamos preparados para lo que estábamos a punto a presenciar (esto es real y creo que no fue producto de mi imaginación). Así, entre más espesor que cuando salía el Undertaker a pelear en la WWE, Tristán y su banda de Jazz aparecían en el escenario, entre los que pude reconocer a caras conocidas como Tristán y Roy Borland (si no me equivoco, porque como dice Emilia: «Detrás del humo, no se ve»).
Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
El Show había comenzado. Al ritmo de canciones como Life Is A Movie, piezas del Music EP y algunos inéditos, dábamos nuestros primeros pasos en un ambiente, que aunque neblinoso y misterioso se sentía cómodo, como un abrazo. Y es que, detalles como la minimalista puesta en escena y las cartas de presentación a cada tema por parte de Tristán, aunque escuetas, dotando de aún más peso al suspense y al poder la difusión del mensaje a través de la música, hacían que se creara un fuerte vínculo de cercanía entre el y el público (si aún podía ser mayor).
Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Según iba creciendo esta conexión, me sentía aún más dentro del concierto, y así me iban haciendo llegar sonidos más conocidos como PRETTY GIRL y ROC3, hasta llegar al momento álgido de intensidad con la aparición de Rusowsky para deleitar al público con la amada por muchos CELL, que entre jolgorio y mucho cantar, desató las lágrimas de más de uno de los asistentes cercanos a mí, las cuales continuaron durante un tiempo más hasta que terminó Osaka (mi favorita), que se juntaban aparentemente contradictorias a las sonrisas que florecían posteriores.
Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
Y es que, esas expresiones del sentir podían aparecer por emoción al tener la oportunidad de disfrutar de un artista que admiran en directo, o quizás por añoranza al recordar un tiempo o relación pasada a través de una frase emotiva. Pero si una cosa estaba clara, es que cada una apareció gracias al poder de la música de Tristán!, en forma de una liberación de emociones, más que necesaria para muchos, en un día como este.
Fotografía Realizada en el Concierto de Tristán & The Jazz Band Air por Nadia Crusoe (@nadiacrusoe)
CONCLUSIÓN: Reflexión sobre Salir de la Zona de Comfort.
Así, al terminar el concierto, y haber tenido la oportunidad de presenciarlo, reflexioné acerca de salir de la zona de comfort. Y es que, al igual que le pasa con la propia naturaleza, todos podemos tener un día malo, y pensar en encerrarnos y dejar algo atrás, que en realidad no deseamos dejar, por miedo a enfrentarnos a la tempestad. Pero, como me lo demostró simbólicamente un acto tan sencillo como ir a un concierto en un día lluvioso y no muy animado en lo personal, es que, muchas veces, salir de la zona de comfort, aunque sea solo un poquito, es la mejor forma para escapar de la tormenta.
En la música, a veces, las historias más auténticas son aquellas que nacen sin pretensión, como una necesidad visceral de expresar lo que se lleva dentro. Así es «Amoríos. La verdad de mi coplilla», el primer disco de La Tania, una obra que se gestó en medio de una crisis personal. Es un testimonio, un ajuste de cuentas con la vida y una declaración de guerra contra el olvido. Pero para entender este álbum, primero hay que conocer a su autora: Tania García Martínez, alicantina de nacimiento, artista por destino y mujer que ha encontrado en la copla su forma de catarsis.
El amor fue el punto de partida de «Amoríos. La verdad de mi coplilla». O, más bien, el desamor. La Tania y Yerai Cortés, guitarrista flamenco y pareja de la cantante, se conocieron en un verano que, sin saberlo, marcaría sus trayectorias. Ella tenía 24 años, él apenas 17. La diferencia de edad y sus mundos distintos no fueron impedimento para que, tres meses después, estuvieran viviendo juntos en Madrid. Todo parecía perfecto, hasta que el tiempo, la distancia y los celos hicieron que dejara de serlo.
En medio de la tormenta emocional, Tania decidió escapar. París fue su refugio, aunque no hablaba francés ni conocía a nadie. Allí, con la melancolía como compañera, encontró consuelo en la música. Cantaba coplas con Rodolfo, un guitarrista español que se convirtió en su amigo del alma. En las noches parisinas, revivía «El emigrante» de Juanito Valderrama y se veía reflejada en su letra: una extranjera no solo en tierra ajena, sino también en su propio corazón.
Pero París no era el final del camino, sino una pausa necesaria. La distancia trajo consigo claridad. En el fondo, su historia con Yerai aún no había terminado. El reencuentro era inevitable, y con él, la materialización de «Amoríos». Donde otros verían un punto final, La Tania y Yerai vieron una partitura. La música se convirtió en su idioma cuando las palabras dejaron de servir. Yerai componía, La Tania escuchaba. Ella se reconoció en cada acorde, en cada letra. No podía escapar de su historia, así que decidió cantarla.
El tiempo, que parece que todo lo cura, ha terminado dándoles un momento inolvidable: un Premio Goya. El pasado 8 de febrero, «Los almendros», una pieza flamenca compuesta por Yerai Cortés junto a C. Tangana e interpretada por La Tania, fue reconocida como la mejor canción del cine español en el último año. Fue ella quien subió al escenario para recoger el premio, con la emoción reflejada en cada palabra.
Pero después de todo este contexto, es hora de hablar de lo que suena en «Amoríos». La Tania ha resucitado la copla y la ha adaptado al siglo XXI. Su voz, aguda y llena de matices, se mueve entre la tradición y la modernidad, rescatando ese espíritu folclórico que en el pasado fue refugio de tantas mujeres.
La influencia de artistas como Marifé de Triana, Rafael Farina o Manolo Caracol convive con sonidos urbanos y una sensibilidad que conecta con el presente. En canciones como «Monigote», «Besitos de otro» o «Mal d’amores», se respira esa esencia de la copla clásica: letras cargadas de sentimiento, desgarro y, sobre todo, verdad. Pero hay algo más: la perspectiva femenina. La Tania se apropia de su historia y la canta sin tapujos, demostrando que el dolor también puede ser sinónimo de empoderamiento. El álbum culmina con una canción homenaje a C. Tangana, quien no solo ha sido productor del disco, sino también un amigo y confidente.
En un mundo donde el amor y el arte suelen ir de la mano, «Amoríos» es la prueba de que la música puede ser la mejor manera de sanar. Hoy, La Tania se encuentra en un punto de inflexión. Su primer disco ha visto la luz, su historia ha sido contada y su voz ha encontrado su lugar. ¿Qué viene después? No tenemos la respuesta. Pero si algo hemos aprendido de ella es que, en la música y en la vida, lo importante no es el destino, sino el camino.
¿Qué es un muro de concreto sin grafitear? ¿Qué es un beat del Norman sin surfear? Te traigo la respuesta: Música, nunca mejor dicho, para los oídos de L’Haine. El nuevo león de Mécèn estrena su primera mixtape bajo el sello y estas son nuestras opiniones acerca de él.
En unas semanas “De La Forma En Que Yo Quiero” cumple 2 años, desde entonces L’Haine no había vuelto a lanzar un proyecto largo. Si algo hay que reconocerle al logroñés es la capacidad que tiene de crear universos sonoros, consiguiendo una gran cohesión musical en los proyectos y diferenciándolo de sus predecesores: “DLFEQYQ” suena a nostalgia, a amor y a recuerdos. “CONCRETO” suena fresco y alegre gracias a los ritmos nuevos que presenta el artista en el proyecto. Aun así la intensidad que caracterizaba a L’Haine en sus proyectos, sobre todo en materia composición, es inexistente durante la mayoría del disco, salvando “CDC”.
Este es, quizás, el punto flaco del proyecto. Esta tape se siente como 8 canciones que funcionan bien individualmente y no buscan transmitir un mensaje en concreto, siendo algo poco propio del rapero logroñés. Al final, esa es la esencia de una mixtape, un tipo de proyecto que has sido devaluado con los años y sobre todo omitido, porque siendo claros, la gran parte del panorama “urbano” es experta en pegar temas el uno con el otro sin correlación alguna y justificar un concepto sin coherencia alguna.
La selección de sencillos promocionales del disco es un tanto que se suma “CONCRETO”. “MARLO”, “HOT!” y “COMODINES” abrieron la vereda de un proyecto que contenía 5 canciones que transmitían exactamente la misma vibra que dichos adelantos. La gran culpa de esto la tienen J Cream, Norman Bate$ y PMP, encargados de hacer que el disco suene como suena: fresco, digerible y sobretodo, sin ningún parecido a sus predecesores, mostrando la clara evolución musical del equipo.
Acompañando a la música, el apartado visual podría dar más de sí. Los vídeos y visualizers de los sencillos promocionales y “KIM” son impecables, pero para el nivel de L’Haine, los visuales estáticos con simples subtítulos amarillos que tienen el resto de tracks desentonan mucho con el nivel mostrado en este apartado en el resto de facetas del proyecto. La cover representa a la perfección lo que vemos en el disco, un L’Haine más rapero que nunca con registros nuevos mucho más al “desnudo” y sin tanta carga de autotune que le sientan muy bien y son una bocanada de aire fresca para el proyecto. Sobra decir que sus deliverys, otro proyecto más, son impecables.
“CONCRETO” era un proyecto necesario el año pasado dando transición a otro posible disco mayor. Tras dos años sin un proyecto largo de L’Haine, pese a que las canciones son muy buenas, esperaba más. La vara de medir tras un proyecto como “DLFEQYQ” estaba por las nubes y se esperaba que, tras dos años prácticamente en la sombra, el artista estuviese preparando un proyecto generacional, pero de momento nos tenemos que conformar con “CONCRETO”, es un gran proyecto que marca el inicio de una nueva etapa.
En un mundo donde la industria musical cambia de piel más rápido que un camaleón en un arcoíris, hay artistas que no solo sobreviven, sino que incendian el escenario con una mezcla explosiva de talento, carisma y una autenticidad feroz. Doechii es una de esas artistas. La rapera de Florida no ha venido a pedir permiso ni a encajar en moldes prefabricados. Ha llegado para devorar el hip hop y reinventarlo a su medida.
Todo gran artista tiene un pasado interesante y nuestra protagonista de hoy no podía ser menos. Así que, para poner un poco de contexto a su actual boom, comencemos por el principio. Jaylah Ji’mya Hickmon, conocida artísticamente como Doechii, nació en Tampa, Florida, en 1998. Desde pequeña, su mundo giró en torno a la música. Su madre, una fuerza imparable en su vida—algo que no se cansa de repetir—, la inscribió en actividades de canto, danza y teatro, formándola para un escenario que aún no sabía que la estaba esperando. Solo podemos darle las gracias por apoyar el talento de su hija y permitirnos descubrirla.
Con el tiempo, la joven Jaylah desarrolló una pasión por el rap y la poesía, usando su voz para contar historias que mezclaban lo personal con lo universal. En 2016, bajo el alias «Iamdomechii», publicó su primer tema, «Girls», y comenzó a forjar su camino en la música independiente. Sin embargo, no fue hasta 2021 cuando su carrera se catapultó. Con una estética juguetona, un flow afilado y un tono sarcástico, su canción «Yucky Blucky Fruitcake» explotó en TikTok y la catapultó al radar de la industria. Doechii, lejos de quedarse en el viral del momento, demostró que había llegado para quedarse.
Desde entonces, su carrera ha sido un ascenso imparable. En 2022, se convirtió en la primera rapera en firmar con Top Dawg Entertainment, el legendario sello que albergó a Kendrick Lamar y sigue siendo hogar de SZA. Ahí, Doechii encontró el respaldo perfecto para desarrollar su sonido e identidad artística.
Su EP «She/Her/Black Bitch » (2022) fue una declaración de principios: un torpedo sonoro que desafiaba los estereotipos de género, raza y sexualidad con una actitud voraz. Y en 2024, con «Alligator Bites Never Heal», confirmó su estatus como una de las voces más innovadoras del hip hop actual. Un disco diverso y ambicioso que le ha valido un «Grammy al Mejor Álbum de Rap», convirtiéndola en la tercera mujer en la historia en ganar esta categoría ya que a menudo ha sido dominada por hombres.
Cuando subió al escenario a recoger su Grammy, Doechii no solo celebró su victoria, sino que lanzó un mensaje que resonó entre miles de chicas negras que sueñan con un lugar en la industria: «Podéis hacerlo. Todo es posible. No permitáis que nadie proyecte estereotipos sobre vosotras». Sus palabras fueron un recordatorio de que el talento, la determinación y la autenticidad pueden abrir puertas que durante demasiado tiempo han estado cerradas.
Pero por si aún queda algún despistado que no conoce a Doechii y no ha visto su reciente presentación en el Tiny Desk Concert de NPR, te presento el último hit que la ha convertido en fenómeno global. En apenas horas, conquistó a la audiencia estadounidense, incendió las tendencias de búsqueda en Google y comenzó a aparecer en playlists, redes sociales y conversaciones de fanáticos de la música.
Durante 24 minutos, Doechii pasa de rimas afiladas a melodías soul con la misma facilidad con la que cambia de registros en sus canciones. Pero por si fuese poco su destreza musical, la puesta en escena es una declaración de valores en sí misma y hemos descifrado el mensaje que quería transmitir. Doechii aparece con su ya característico face tape, un elemento estético vinculado al mundo del voguing y la cultura drag. No es solo un detalle visual que afila sus rasgos; es un símbolo de reinvención y resistencia en una industria que constantemente impone estándares. En este Tiny Desk, Doechii deja claro que su imagen es una extensión de su arte con el que lanza un mensaje denunciando las injusticias sociales. Porque sí, la música es el altavoz de aquellos que son silenciados. «Quiero que mi música sea un espacio seguro para las personas que se sienten invisibles. Niños queer, niñas negras: merecemos ocupar un lugar», expresó en una entrevista con NPR.
Su importancia en la industria es innegable. Como mujer negra queer en el hip hop, desafía la heteronormatividad que históricamente ha dominado el género y expande sus límites narrativos. En sus letras también explora la sexualidad, la salud mental y la identidad queer y otros temas personales con una crudeza que corta como navaja. En temas como «Crazy», confronta el gaslighting social con versos mordaces: «Dicen que estoy loca, pero soy consciente / Odian la verdad, así que me llaman trastornada».
Su capacidad para fusionar géneros, romper barreras y desafiar expectativas la convierte en una de las artistas más fascinantes de esta generación. Doechii es un nombre destinado a brillar con luz propia en la historia del hip hop en general y de la música en particular. No existe nada ni nadie que la detengan. Ella misma lo resume con una sola frase: «No estoy aquí para seguir tendencias, sino para marcarlas».
Llevo varios años siguiéndole el rastro a la música de Bon Calso, y sin duda Número 7 es su magnum opus. Es un tío que se sale de los cánones tan redundantes y sonidos repetitivos presentes en el panorama español y, al optar por la experimentación, consigue sacar adelante un proyecto igual de fuerte que de coherente, diverso y bien hecho. Al hablar con él, la imagen de un artista que trasciende las expectativas se hace evidente. Jorge, además de ser cantante, (ex) tatuador y productor, es un chaval muy humilde y amigable de Alcorcón, de esos que rara vez se encuentran en un panorama musical tan saturado de lo mismo. En media hora de conversación hablamos de sus inspiraciones, los alter egos y sus procesos con su último trabajo, Número 7, un álbum que, sin duda, es uno de los mejores que ha salido este año. Ahí va la entrevista!
Hola Jorge, ¿qué tal? ¿Estás por Madrid?
¡Muy bien tío! Sí, estoy en Alcorcón. Volvimos este finde de Galicia y bueno, esta semana me había propuesto descansar un poco, que llevo un trote que estoy flipando.
Número 7 es el primer proyecto que sacas desde OUTTA CONTROL. ¿Cómo lo presentas al mundo y qué es lo que lo diferencia de tu trabajo previo?
Es la primera vez que me he puesto a hacer toda la producción yo. Luego, para arreglos y tal, me ha ayudado Manuel, pero al final las producciones ya estaban hechas, entonces era bastante especial por eso. También era un momento bastante turbio y a la vez bastante guapo, porque yo estaba yendo al psicólogo y tal; fue un momento guay para ponerme todas las ideas en orden. También empecé a trabajar con sintes analógicos que he ido pillando ahí poco a poco y era otro plus que me motivaba más.
Justo te iba a preguntar por tu involucración en producir todos los temas del disco, ¿Cómo enfocas el autoproducirte?
A ver siempre me he autoproducido, pero al final terminaba currando con gente, porque no terminaba de confiar en el producto. Decía, bueno, curro con gente, conozco productores, y eso. Pero, sí que me parece que tiene el mayor sentido del mundo porque al final voy sacando una melodía, voy cantando encima, luego voy viendo en qué evoluciona y me hace no encasillarme en un género, un estilo o en un tipo de tema, sino jugar un poco más con eso, según el estribillo que ha salido o las barras que están saliendo y me incita a darle un registro u otro.
No veo mejor forma de seguir esto que hablando de la portada del disco, una máscara de tu cara. Entiendo que presentas la idea de que tu cara es tu imagen y lo que ofreces al mundo. Dejándola tirada, ¿buscas desapego de eso? ¿Lo ves como algo que se puede quitar y renunciar?
Últimamente, me he empezado a replantear cada vez más el hecho de que igual habría estado guapo llevar la cara tapada. En todo momento me dio por pensar esas movidas porque a mí me flipa para la música, lo veo como algo necesario, pero sí que es cierto que no estoy en un momento ahora mismo para estar a lo mejor en fiestas y que la gente te hable o estar en sitios y que te reconozcan o cosas así, que ya ves tú, que tampoco hay mucha gente, pero sí que hay ciertos ambientes en los que un poco más. De ahí también surgió la movida de la máscara. No es que no me guste que sea mi cara la que reflejo, pero sí que hay veces que molaría poder despegarse del personaje. Si lo llevas contigo, a veces no es como una marca, a veces eres una persona y luego, aparte, tienes que crear una marca, es como que la marca eres tú.
¿Cómo defines tú esa separación entre Bon Calso y Jorge?
Sí que he hecho esfuerzos por separarlo, muchas veces, pero al final es muy complicado. Al menos a mí no me sale hacer música sin hablar de mí, al final es como que siempre se termina uniendo. No soy una persona que se haya creado tampoco un personaje, entonces es bastante fácil de defender esa movida porque simplemente lo que me nazca es lo que está bien. Luego hay peña por ahí que sí que creo que se crea como personajes, que son de mentira y luego es una putada porque imagino que ahí te dará una ansiedad de la hostia. Eso lo llevo bastante unido porque al final me sale así. Para mí es una herramienta que tiene que ver con mi vida.
Sé que ha habido momentos en los que te has planteado dejar esta movida completamente, o al menos dejar de publicarla. También sé que hacías tatuajes entonces, ¿Qué es realmente lo que te ha impedido hacer eso?
Yo realmente ahora mismo podría vivir de ambas cosas, pero sí que decidí volver a sacar cosas, porque era una movida que necesitaba sacar fuera. Al final, ya tienes el proyecto a medio hacer y es muy fácil continuar. A lo mejor te puedes tirar un año sin sacar cosas y dices no, ya paso, y al año tienes de repente siete temas y quieres sacar uno, es más natural. Luego, cuando ya empezamos con la última gira y empecé con el disco, ya se me estaba juntando muchísimo curro, y tuve que tomar una decisión de decir vale, es imposible lidiar ahora mismo con las dos cosas. No sé si es a lo que me voy a dedicar para siempre, pero voy a estar un tiempo así, y luego si quiero volver a tatuar, volveré, o si quiero empezar a hacer otra cosa, que yo soy bastante inquieto para eso (risas).
Has mencionado que una de las razones por el título es porque era el séptimo año del proyecto. Cuéntame un poco sobre el proceso y todo el desarrollo.
De proyecto me refiero a Bon Calso porque han sido siete años en total. Este disco lleva un año haciéndose. El disco empezó a hacerse con seis nueve, y fue, literalmente, un mes o dos meses después de pensar que voy a decir, y que ya no voy a sacar más música y acaso sacó temas sueltos. Estuve sacando temas, pero yo los hacía aquí en casa, lo mezclaba yo, lo masterizaba, lo subía. Ni siquiera me bajaba a escucharlo ni nada, estaba haciendo temas y sacándolos rápido. Empecé como a tener la necesidad esa de decir, tío, voy a hacer un álbum más extenso porque al final en tres minutos no puedo explicar tantas cosas. Quería indagar más en mi cabeza y probarme, ponerme como a prueba un poco con los sintes. Me puse a hacerlo y al final ha sido un curro, o sea, el disco que más trabajo me ha dado con diferencia, con mucha diferencia, pero sí, que ha sido súper intenso.
De ese proceso me imagino que te habrás llevado un montón de aprendizajes, ¿Hay alguno que se te venga a la cabeza?
Sí, mazo, mazo. Sobre todo, el mayor aprendizaje para mí, que al final es algo que he aprendido demasiadas veces, es esa movida de hacerle caso a tu idea más genuina. Me ha demostrado como ciertos cánones dentro de la música actual que a lo mejor no era tan necesario seguir, ¿sabes? Y sobre todo he aprendido eso, a decir, bueno, a mí me apetece hacer algo así, jugar un poco, y ya está. También he aprendido a ver el momento en el que tienes que abandonar algo. En plan, termino el tema, porque si no, hay muchas veces que le das tantas vueltas a los temas, que les acabas dando la vuelta demasiado y acabas perdiendo la parte más real que tienen.
Me imagino que habrá varios descartes también de lo que me cuentas. No sé si vas a hacer una revisión, una deluxe o algo, o si ya están ahí en el drive y no ven la luz.
Ya, lo he pensado bastante. Sí que me parece un disco que recogía todo lo que quería mostrar. Entonces, me da miedo un poco el tener que meterme otra vez en el mismo mundo para que todo encaje, y es que al final yo, como no estoy en el momento en el que yo cree esos temas, no sé si va a fluir tanto. A lo mejor dentro de unos meses de repente vuelve a escucharlo y me atrapa a mí como si fuera yo otra cabeza que no ha hecho el disco y me quiera volver a meter dentro de ese mundo, pero de momento ahora estoy probando sonidos nuevos y eso.
Quiero volver al primer adelanto del disco, seis nueve, que salió en diciembre de 2023. Teniendo también otros singles después, ¿por qué decidiste meter ese tema en el disco y no alguno de los otros?
Estuve pensando también en meter Florencia, pero no lo hice. Seis nueve fue el primer tema que hice pensando en el disco. No sabía que se iba a alargar tanto, no sabía que iba a ser un disco de 15 temas, pensaba que a lo mejor haría como un EP, y seis nueve era el primero que hice pensando en esa movida. Florencia sí que lo hice más externo, porque era cuando estaba haciendo música más rápida. No estaba tan procesado en mi cabeza, entonces, no lo metí. Luego sí que me moló mucho el tema, pero para mí no era la vibra del álbum, era otra cosa. Es un tema que me flipa, Florencia es de mis temas favoritos probablemente, pero al final tú te haces esquemas mentales de las cosas que tú haces, luego la gente lo interpretaba como quiera, y yo en mi esquema mental solo encajaba ese tema, entonces era lo único que decía, vale, este va adentro desde el principio. Siempre que hacía la lista, estaba seis nueve y luego fui sumando temas. El siguiente fue DAWG!, Baccarat Rouge 540, y entonces, era lo único que estaba ahí.
¿Cuál es el tema que más te ha costado hacer del álbum? ¿Por qué?
No te sabría decir, N¥ por ejemplo, tarde mucho. Yo tenía las voces de Mvrk y tenía unas voces de la intro bastante tiempo atrás, y lo dejé en barbecho porque cuando lo cogía no terminaba de sacar lo que yo quería. Luego cuando al tiempo me volvió la movida y lo escuché otra vez y dije, vale, lo hago así y ya vino. No fue tanto que fuera difícil de hacer, sino que no encontraba el momento. Luego con Dormimos en la Calle, por ejemplo, es un tema que yo hice en 2021 o 2022 y ese tema iba a entrar en Love Me Not, y al final no entró. Luego lo intenté meter en OUTTA CONTROL, no entró tampoco, y luego entró en este. Ya es el cuarto remix que tiene ese tema. El tema que más me goce en cuanto a producción, el de DAWG! fue increíble la verdad.
Es un disco bastante sensorial y envolvedor, entonces quería preguntarte, ¿Cuáles dirías que han sido tus fuentes de inspiración para este proyecto?
Aunque ahora esté híper canceladísimo, Kanye (risas). Kanye fue inspiración, la verdad, canceladísimo pero musicalmente justo, había sacado VULTURES, y a mí ese disco me tocó. El de VULTURES 2 no lo escuché tanto. También es que ha sacado demasiadas cosas muy rápido, era como que no te daba tiempo a asimilar una cosa. Rosalía fue una gran inspiración también, me mola mucho la manera de la música que tiene ella.
Hay mucha oposición en el disco, ya sea por las letras o ya por las instrumentales, entre lo orgánico y lo electrónico. Yo entiendo que tiene que ver también con esa misma dualidad de la que hemos hablado entre persona y personaje. ¿Consideras que te contradices mucho?
Sí, siempre. Al final, yo siento que me contradigo mucho en los temas, pero realmente siento que me contradigo mucho en la vida real. Entonces, al final creo que es algo natural, y creo que o yo estoy loco, o que todos al final tenemos ese punto en el que de repente tienes una emoción donde estás más hypeado, estás arriba, vibrando altísimo, guapísimo, todo bien, pero luego a los tres días de repente estás de bajón total y ves todo mucho más negro, mucho más oscuro. Al final es la movida que yo pienso, que hay altibajos en mi música, pero porque al final también me pasa en la vida real.
Buscando tu nombre en YouTube lo primero que me aparecía en sugerencias era “bon calso type beat” que supongo que es bueno porque tienes un estilo muy marcado y reconocible a nivel de producción. ¿Cómo definirías tú las cosas que te caracterizan?
¿Ah sí? (Risas) Ni puta idea, tío, ni puta idea, es que no lo sé. Es que es buena pregunta realmente, pero yo no sé ni decir qué género hago porque literalmente los cinco proyectos que tengo pensados para cuando vuelva a sacar música ahora mismo son totalmente distintos y parezco personas distintas, pero me gusta mucho jugar con eso, si no me aburro. No sé decir cuál es el punto de conexión, creo que es básicamente la vida que yo vivo y la manera de pensar, porque me gusta picar de todos lados. Con lo de “type beat” me fliparía ver a peña intentando hacer lo que he intentado hacer yo. Me fliparía ver a alguien diciendo “tío, voy a intentar hacer el sonido que ha sacado este pibe”, tengo verdaderas ganas.
El álbum es muy personal y está repleto de introspecciones tuyas, pero en él también compartes temas con 8 colaboradores. Más allá de conocerlos, ¿Como has elegido a tus colaboradores?
Yo siempre he escuchado música de fuera, Estados Unidos y todo eso, y tampoco me había abierto tanto a escuchar a gente de España para no “infectarme” un poco de otras cosas o para sentirme más especial o yo que sé pero que me salía de automático. Y a raíz de esta movida empecé como a indagar y a ver qué está haciendo la peña, sin presiones, ni hostias, ni nada. Sobre todo, sin esa movida que a veces te lleva a decir, “tío, este está consiguiendo esto”, sin esa competición. Empecé a escuchar la música de la peña que está aquí, y ya era consciente de que había peña muy buena, pero me empecé a fijar ya más de cerca, y vi que realmente hay peña buenísima. Entonces, yo me fui haciendo una lista mental de toda la peña que digo, tío, este tiene algo muy especial. Al final cuando me surgía una conversación con cierta persona pues yo lo hablaba con ellos de, “Oye, mira, estoy haciendo esto, me molaría que nos juntáramos, escucharos un poco lo que estoy haciendo, y si sale algo, pues vamos para adelante”. Y de ahí salieron todas, o sea, hubo mucha gente que me habría gustado meter en el disco, pero claro que tampoco se hacía un disco de 15 colaboraciones, no era mi intención. Simplemente era peña a la que admiraba y decía, tío, mola lo que hacen.
A pesar de estos colaboradores tu sinceridad y vulnerabilidad que informan el mensaje central del disco no se diluye. ¿Por qué crees que teniendo tantos colaboradores eso queda intacto y sigue siendo un disco muy personal?
Porque creo que los temas salieron de una forma súper orgánica. Super orgánica, en el sentido de que al final también al estar produciendo todo el disco, tenía bastante mano a la hora de guiar el tema. Podía decir, mira, aquí molaría que aparecieras tú, aquí molaría no sé qué. No quería que quedaran como temas míos y de repente cachos pegados de otra peña, quería que todo casara. Y a lo mejor tenía un tema ya compuesto y alguien hacía algo encima sin que lo hubiéramos hecho juntos y luego le volví a dar una vuelta al tema para que todo encajara como una pieza. También creo que cuando haces algo con verdadera ilusión eso luego se nota. Y al final hay como una vibra ahí en el ambiente, que se va reflejando y yo lo notaba muchísimo. Lo notaba muchísimo porque cuando hacía las sesiones con Mvrk, con Diego, con Juicy, con Aleesha, se iba notando que iba saliendo muy natural.
Jorge tu eres de Alcorcón, y hace no mucho pudiste cumplir tu sueño de cantar en el escenario de las fiestas de dicho barrio compartiendo escenario con La Zowi. ¿Cómo fue para ti cumplir ese sueño?
Fue la hostia. Claro, yo estaba acostumbrado desde pequeño ver ahí los conciertos y era como algo que me parecía imposible. Nunca pensé, imagínate cantar ahí, era como no, esto es solo para peña que sé que está ahí viviendo de la música, como si fuera de otra liga. Y ya de repente que me escriban, y ya cuando te ves allí dices, que guapo, es impactante. Encima se llenó, era un momento muy muy guay.
Si que es verdad que tanto como en ese concierto e igual en algunos festivales hay público que no ha venido a verte concretamente a ti. ¿Cómo influye eso en el show que das? ¿Te Importa?
No, a ver, al final un concierto muchas veces es un intercambio de energía, literalmente. Estás tú y está el público. No eres tú haciendo todo el trabajo y ya el público, que también lo puedes hacer así. Pero sí que es cierto que yo me dejo mucho guiar por la energía que da el público. Entonces hay veces que sé que están gozando con la movida y se nota, y eso va haciendo una movida que al final termina el show siendo guay. Si no te conocen y no les interesa, pues yo te puedo montar aquí toda la peli, pero si están ahí a otra bola, pues es incómodo. Luego también está siempre el típico imbécil que hace como que te quiere demostrar que no estás por encima de él o yo que sé qué y es como, a ver. ¿Cómo te explico esto sin que me lleven preso aquí? (risas) Es esa movida de, yo estoy aquí haciendo mi curro, siempre lo intento hacer lo mejor posible, pero es cierto que depende también de cómo reacciona el público suele ser de una manera o de otra, el show.
Ya has dado tres shows de la nueva gira, ¿Qué tal está yendo?
Muy bien, muy bien. O sea, Vigo que fue para mí como el mejor show de los tres, siempre al final te quedas un poco más con un show. No sé si fue por el día, por cómo yo estaba o por la vibra que se respiraba o por la sala, no sé, pero fue increíble, fue increíble.
¿Cómo te lo has planteado? ¿Hay cambios desde la ultima gira?
De momento hemos añadido algún tema simplemente. Es que al final como está tan pegado a la salida del disco, porque se nos hecho encima, no he podido meter todos los temas para darle también como un chance a la gente que se lo vaya aprendiendo. Entonces he cambiado el tracklist de momento sobre todo me estoy enfocando sobre todo en los conciertos de Madrid porque el foco está puesto más ahí. Al final no podemos llevar a todo el equipo que vamos a llevar en Madrid a todas las ciudades, porque no son salas tan grandes y es más difícil adaptarlo. Sí que de duración también están siendo más largos los conciertos, estoy intentando meter el mayor número de temas, pero al final Madrid va a ser realmente el show que estamos preparando.
Yo en Madrid te pido desde aquí que cantes ANTES DE QUE TU ME QUIERAS, o sea que esa no la dejes fuera.
En Madrid irá todo el álbum entero no te preocupes rey (risas).
Guay. Por último, si tuvieses que hacer un remix de un tema del álbum, ¿con quién sería y por qué? Que chungo, tío. Voy a mirar un momento los temas. Pues mira, tengo varias. PANAMÁ me habría encantado con Rusowsky y me habría encantado calma con L’haine y con Cruz Cafuné. Habría sido muy guay pero al final es eso, que no se puede todo en esta vida y al final también la gente tiene sus proyectos.
Ahora mismo en España, no hay productor más #viradito (como diría el bueno de Ezewkiel) que Virtual Flavor. Está en todas macho: que si haciendo hits con DISOBEY, tanto en conjunto como individualmente, que si una tape con 8Belial, DJ sets… El tío es un máquina. Y, por supuesto, también está aquí con nosotros para el séptimo episodio de esta sección.
Antes de empezar, ¿cómo estás?
Estoy bien, hermano. Nervioso por “Mr. Fino”, pero bien. Es que sale ya, sale el jueves. Ya está aquí, bro. Llevamos muchas semanas de curro yendo a Barcelona.
¿Cuánto lleváis trabajándolo más o menos?
Desde “Sube Arriba”, más o menos. Quizás un poco antes.
Ya que hablas de “Mr Fino”, cuéntame un poco sobre la tape. ¿Cómo se dio el mixtape?
Pues empezamos a hacer temas de dancehall 8Belial y yo y dijimos “vamos a hacer un mixtape”. Al principio íbamos a dejarlo un poco aparcado lo del dancehall. Con “Sube Arriba” nos cayó un montón de hate. Las dos primeras semanas, el Belial estaba super desmotivado porque le decían que si se copiaba de Bad Gyal o SouzReptil. Cuando empezó la cosa a subir, nos motivamos un poco y seguimos para adelante.
Lo de SouzReptil y ANB lo he visto bastante por redes. La gente ha sido muy crítica.
A ver, nosotros escuchamos ANB. De hecho, Roomtrash y 8Belial son los que más los escuchan. Son de Madrid, los llevan mamando mucho tiempo. Yo no los conocía antes, fue por ellos por quienes los conocí. Son la ostia, y es normal que se note la influencia.
Bueno, cuéntanos un poco sobre ti. ¿Quién es Virtual Flavor?
En verdad, yo soy un chaval normal de Jaén, concretamente de Arrayanes, en Linares. Es un barrio complicado de allí. Empecé a producir porque… Bueno, mi madre es gitana; soy mestizo. La música siempre ha estado cerca de mí y, en mi etapa en el colegio, yo la verdad que no me veía trabajando, ¿sabes lo que te digo? (Risas). Digo “por otro lado tendré que tirar”, y como me gusta crear cosas, pero cantar era muy caro. Tiré por aquí y me acabó gustando. No me quería dedicar a algo normal, quería hacer algo artístico.
Bueno, aun así, hiciste un grado de sonido, ¿no?
Cierto, aunque me sirvió más que nada para hacer colegas. A Manibura por ejemplo, que lo quiero mucho, o a Benice, que estaba un curso por encima de mío. Me ha servido más que nada para los conciertos, porque sé conectar las cosas, que nadie te lo enseña.
Una de esas cosas que te dio el grado es una de tus primeras tapes, concretamente el que es tu trabajo de final de grado.
Sí, sí (risas). Buah, no me acordaba de eso. Sí, lo hice con el Chonfli, muy colega mío. Eso no lo sabe nadie (risas).
También te sirvió tu paso por la radio, ¿cierto?
Eso es top secret, hermano (risas). Me enseñaron un par de cosas, a cómo usar la IA, por ejemplo.
Para los tags, ¿verdad?
Cierto.
Qué curioso que hayas sacado tanta utilidad a una herramienta de la radio.
Tío, pero es que es cosa de vivir en sitios donde no hay dinero. La radio no tenía dinero para locutores, buscaron una manera rápida y bueno, de ahí se aprende. Eso en Madrid no pasa, eh (risas).
Cuéntame un poco sobre tus influencias. ¿Qué te ha llevado a hacer este tipo de sonido?
Al principio, yo empecé haciendo dancehall. Yo me he criado con reggaetón y todo eso, ¿sabes? Me crie escuchando De La Ghetto, que tenía un tema con Mavado, un artista mítico de Jamaica. Empecé a escuchar muchísimo a Mavado y ya empecé a hacer dancehall. También me influenció mucho el GTA, concretamente un guiri que tenía puesto a SouljaBoy en el micrófono. Gracias a eso descubrí a Chief Keef también. Y ya lo que me motivó del todo fue Pxxr Gvng. Ahí si que empecé a meterle fuerte.
Tengo entendido que te gusta bastante Yung Beef.
En general con toda la gente de aquella época. AC3 puede ser de mis productores favoritos, aunque también cantaba. Todo lo que hacía lo hacía bien.
Y bueno, la Rx Mafia también tiene un peso importante en tu carrera de productor, ¿verdad?
Me flipan, aunque llevo tiempo sin escucharlos. Es que Rx Papi le está tirando mucho a lo oscuro, ahí heavy y me raya un montón; pero hace unos años lo escuchaba un montón.
La Drain Gang también, ¿puede ser?
Sí, también. Yung Lean hubo una época que también… Bueno, en 2016 o por ahí yo lo conocí, estaba bastante pegado. De hecho, eso ha sido lo que ha hecho que tire más a lo melódico y triste.
Tu gama melódica es enorme, y eso se nota en tus producciones. Ahora mismo, ¿qué es lo que más escuchas?
Ahora con “Mr Fino” estoy con dancehall a muerte, bro. Con Vybz Cartel y del rollo Jamaica antiguo. También estoy escuchando mucha música de Panamá, como a Baby Wally o a Akim. Y yo que sé, por decirte a alguien más americano, Kid Ink por ejemplo. También le estoy dando mucho a Rick Ross y a Drake.
¿Lo último de Drake te lo has catao’?
Sí, pero no me mola mucho. Yo escucho lo antiguo. Para mi Drake fue el mejor rapero de principios de la década pasada. Y bueno, Lil Wayne también. Yo es que soy muy clásico (risas).
Ya ves si clásico: Chris Brown y Lil Wayne están bastante fuera de foco ahora mismo. Aunque bueno, Lil Wayne va a sacar “Tha Carter VI”.
Sí bueno, pero a partir del tercero, la cosa fue para abajo (risas).
Hablemos un poco sobre tu catálogo: desde Hugo Chonfli, pasando por Ly$ Aaron, DISOBEY, tanto grupalmente como individualmente, hasta colaboraciones con El Virtual. Es innegable que tu catálogo es extenso. Si pudieras destacar un momento de tu carrera, ¿cuál sería?
Pues fíjate que la que más me hizo sentir bien fue la de “UNDENIABLE STATUS”, con Ly$ Aaron. Le tengo mucho cariño a esa mixtape, ¿sabes? Fue el motivo por el que empecé a hacer gloo. Bueno, ahora se le llama gloo pero realmente es chicago drill, aunque más melódico. Le tengo bastante cariño a esa época. También le tengo mucho cariño a la época de “DISOBEY Vol. 1”: salió “Gigoló Europeo”, “Galopando En Un Caballo” … Fue una época de experimentar, sobre todo.
Ya que mencionas lo de experimentar con la música, tú eres muy hábil en ello: trabajas muy bien con samples y rehaciendo beats. Cuéntame un poco sobre el sampling, un tema del que se ha hablado bastante en redes porque “no trabajas realmente”.
Eso lo han dicho siempre (risas). Mientras estés haciendo música, tú la estas haciendo y ya. Eso al final solo lo miramos nosotros. Sí que es verdad que no me gusta la tendencia que hay ahora, sobre todo en el panorama americano, de juntarse entre 10 productores a hacer un beat. Al ser tantos, la idea final no tiene fuerza. Pero hombre, yo creo que loopear y samplear es lo mismo que hacer melodías.
«Disfruto mucho más haciendo melodías, pero cuando sampleo, sampleo»
Virtual Flavor sobre el sampling.
De hecho, en una entrevista para Tag Mag, Gloosito hablaba sobre lo poco orgánico que le parece cuando un tema pasa por varios filtros distintos. Supongo que a ti te gusta hacer todo el proceso con los artistas, ¿no?
Un poco de todo. Cuando yo hago los beats no me gustan que estén los artistas. Son muy egocéntricos (risas). Si que me mola que tengamos la misma idea, que queramos llegar los dos al mismo sitio. Cuando hay un equipo detrás de gente que no conoces es distinto: la idea que tú tienes se acaba transformando en otra cosa.
Hablando de beats y demás, cuéntame sobre tu proceso creativo.
Normalmente empiezo haciendo las melodías. Si estoy en el estudio intento hacer unos acordes y a partir de ahí trabajo. Voy tocando un poco de todo, tengo un proceso creativo complicado (risas). Cuando estoy con los artistas es diferente. Ellos me cuentan la idea que tienen e intento coger lo que me gusta de su idea y a partir de ahí hago una melodía o cualquier cosa. Cuando estoy solo es muy caótico. Lo mismo hago una melodía y al rato me voy a tomarme un café, luego vuelvo y sigo. Siempre acabo con proyectos sin terminar por el caos (risas).
Hombre, siempre lo puedes retomar (risas).
Sí, pero al final se me apaga la vibra y digo “nada, voy a hacer otra cosa”.
Claro, si te viene inspiración de otra cosa y demás, es entendible.
A mí lo que más me gusta es escuchar música. Hay mucha gente que empieza una idea y no tiene ningún tipo de inspiración detrás. Para mí lo más importante es tener buena inspiración: si voy a hacer dancehall, a mí me gusta haberme escuchado 300 temas de Vybz Kartel; y con el gloo igual. Nosotros antes de hacer cualquier tema de gloo nos habíamos escuchado toda la discografía de O’Block (Chief Keef). Yo creo que es lo suyo, no solo en la música, en cualquier rama del arte. Imagino que Picasso haría lo mismo.
Totalmente de acuerdo, creo que mucha gente trabaja de forma automática, ya sea por la falta de inspiración o por la sensación de obligación a la hora de trabajar. Creo que se pierde un poco la magia.
Yo es que necesito tener una idea detrás. A mí no me pueden decir de hacer un beat así, tal cual. Yo tengo que tener una idea detrás, haberla pensado, de estar durmiendo y decir “me gustaría hacer un tema así”. Hay gente a la que le va bien, pero no es mi caso. Además, no hace falta que sea una canción, puede ser un sentimiento o cualquier cosa que tengas detrás. Yo funciono así. Puede ser un problema, pero yo funciono por inspiración.
No hombre, un problema no. Se nota que es algo tuyo cuando las trabajas desde lo más alejado de lo superficial.
A mí me lo dicen mucho mis colegas, que soy el productor más artista.
Pasemos a hablar sobre cosas más técnicas en el estudio. Me han contado que trabajas con los 808s en estéreo. ¿A qué se debe?
Antes lo hacía mucho, ya no tanto (risas). Lo empecé a hacer porque un par de colegas que se fueron a Londres, hacían drill allí, cuando el UK drill estaba fuerte. Esa gente ponía los bajos en estéreo y le daba un toque bueno, la verdad. Lo hacía bastante antes. Me dijeron que probara a hacerlo y la verdad que está guapo, le da un toque robótico. A ver, es que el bajo es un instrumento, a fin de cuentas, tú lo puedes poner en estéreo. Los 808s, si usas uno que está grabado, te los encuentras en mono. Pero los bajos o los 808s de un plug-in tú puedes ponerlos en estéreo y sí que da ese efecto. Esto lo hace mucha gente, pero se lo callan (risas). En el drill se hacía mucho, por eso los bajos parece que te hablan. Son muy abiertos.
Ya que mencionas los plug-ins, ¿cuáles son los que más te gustan usar?
Ahora estoy usando mucho el rack de Rhizome, que es como un daw pero tiene como una parte de plug-in… Es una fumada, la verdad. Siendo honesto, el que mas uso es el Nexus, ¿sabes? Es el que más he quemado. Lo he usado tanto que me lo sé de memoria (risas). Pero si que es verdad que ahora voy cambiando un poco. El Omnisphere ahora lo estoy usando bastante. Hay algunos presets que recrean sintes analógicos y me parece guapísimo. La verdad es que, ahora que tengo acceso a estudios, estoy usando más sintes analógicos; el Roland antiguo, el Roland Fantom… No estoy usando ni plug-ins, en verdad.
Masonería total (risas).
Ojalá tuviera dinero, bro (risas). Te lo pone el estudio. El día que tenga 3000 pavos me compro uno y no voy más. De hecho, Zaytoven trabajaba con todo analógico, con la MPC y tal. Estoy intentando tirar por ahí. Ojalá haya más dinero y pueda seguir, que la verdad que son geniales. Ahora mismo estoy utilizando un poco las marcas clásicas.
Sobre el uso de las MPCs, no sé si has visto a un chaval en redes, Max The Drummer, que se maneja con la MPC de escándalo; tiene una habilidad tremenda. No sé si tú te manejas bien con la MPC y tal.
Siempre que he tenido una MPC, que ha sido pocas veces, la he utilizado para robar los sonidos. Los he grabado y me los he quedado (risas). Habría que estar un ratillo sentado para aprender a usarla. Es complicado, sobre todo para los hi hats y demás. Lo hago todo mejor a ratón. Tienes que tener mucho ritmo e intentar que no vaya a destiempo.
Supongo que con el tiempo habrás cultivado mucho el sentido del ritmo, detalles que se han convertido en una marca personal tuya y demás. ¿Qué dirías que es lo más característico de tus beats?
Yo creo que las melodías muy electrónicas. En “Sube Arriba”, los sintes electrónicos creo que son muy míos. El uso de arpegios también. Últimamente estoy usando muchos arpegios, como en “Vertical Split”. Y ya, por último, creo que son los bpms bajos, que los estoy utilizando últimamente. El WiWi y yo nos picamos a ver quien las hace más lentas. Al Belial le mandé una a 108 bpm (risas).
En “RIRI” también puede ser, ¿no?
Sí, además se nota mucho. “Vertical Split” va a unos 120 me parece, y “Big Boy”, la última que he sacado con Ynestrosa, lo mismo. De esto último, pues eso: un montón de arpegios, instrumentales lentas y una buena caja fuerte marcando el ritmo.
Para “Mr Fino” has trabajado con beats muy lentos, supongo.
Claro, es dancehall. Aunque el dancehall actual se hace bastante más rápido, a 110 bpm o así, algunos temas de “Mr Fino” están hechos a 88 bpm. Están bastante lentas. Y bueno, casi todos los beats tienen sintes electrónicos. Como “Sube Arriba”, básicamente.
Me esperaba algo del rollo, y más cuando estáis haciendo muy buen uso de este tipo de ritmos. Un poco lo que dice el Belial: “para los que dicen que no hacéis música seria”.
Nos sentimos más maduros. Esto último es una mezcla de nuestro estilo y nuestras influencias. Al principio, quizás se notaban más las influencias, pero ya estamos creando un sonido propio. Puede gustar o no, pero ahora pocas nos van a pillar (risas).
Me fusta mucho tu forma de producir, se nota que tienes todo trilladísimo y bien estudiado.
Es que llevo bastante tiempo. En la pandemia si que es verdad que tuve un parón y pensé en dejarlo, pero llevo desde pequeño.
¿Alguna vez has tenido dudas acerca de tu carrera? De decir “no quiero seguir produciendo”.
Pues sí. Hoy en día las tengo (risas). Lo mismo después de un concierto me tumbo en la cama y digo “hasta aquí hemos llegado”. Creo que soy el más rayado de DISOBEY. Sigo teniendo dudas, eh. Hasta que no vea muchos billetes… (risas). Yo soy muy inseguro, ¿sabes?
No lo parece.
Porque también tengo mucho orgullo. Soy muy inseguro. Me he llevado muchos palos, ¿sabes? Produciendo me he llevado pila de palos.
Tanto por parte de los artistas como del público, ¿no?
También.
¿Te afectan los comentarios?
No, la verdad. Hay uno por ahí, en “Mr Fino” creo, que bueno, me estaban leyendo los comentarios y uno decía “este beat es copiado”. Me molestan más los que se hacen los listillos. Me joden mucho, y más los que van del rollo “buah, cómo se nota que esto es de tal época”, ¿sabes? De Chief Keef me he llevado miles de listillos diciendo “cómo se nota que esto es de un snippet de “Finally Rich” o cosas del estilo. Es cómo: “¿Qué me estás contando? Bájale ya”.
Y más en Twitter, que cada vez es más “charca” en cuanto a música.
Yo es que en Twitter ya no me meto apenas. Pero, si me pongo a leer… Sobre todo, por DISOBEY. Por DISOBEY nos ha caído…
Cae excesivo odio, la verdad. No sé cómo lo aceptáis vosotros los artistas.
Todo el mundo tiene una opinión, ¿sabes? Pues ya está, hermano. A lo negativo no le doy mucha bola.
«Yo también tengo opiniones negativas, lo que pasa que se las digo a mis colegas»
Virtual Flavor sobre opinar negativamente en redes.
Claro, es que luego afectan. Siguiendo con las opiniones, quería preguntarte acerca del poco peso que se suele dar al productor por parte de los medios y el público. ¿Por qué crees que sucede?
Yo creo que es normal, ¿sabes? La escena en España está creciendo y bueno, es normal. Cuando empecé es que no se hablaba nada de los productores, pero ahora se habla más de ellos. Yo lo entiendo, al menos creo que los productores lo entendemos. Yo creo que poco a poco tendremos reconocimiento. Cada vez se quiere más al productor.
¿Crees que cada vez hay más fijación en quién ha producido un tema?
Sí. ¿Sabes también que pasa? Que hay artistas con demasiado ego y productores con demasiado poco ego. Se necesitan artistas con menos ego y productores con más ego. Es todo un poca culpa de todo el mundo. A mí me gusta la autocrítica.
¿Qué os falta para que se os de un poco más de voz?
¿Por parte de los medios o de los productores?
Ambas.
Por parte de los productores creo que nos hace falta utilizar las redes sociales como lo hacen los artistas, y eso me pasa a mí y a todos. Por parte de los medios, creo que hace falta informarse más, ¿sabes? Gracias a Dios, aquí en España los artistas se portan y nos ponen en los créditos. En mi perfil de Spotify están casi todos los temas que he producido. Yo lo agradezco. Pero eso, por los medios yo creo que hace falta informarse e interesarse en la parte técnica. Aun así, también lo entiendo.
Me alegra escuchar que cada vez se reconoce más vuestro papel como productores.
Mira, no sé en qué bolo fue, pero le estaban gritando a El WiWi. Eso antes no pasaba, o al menos eso veía yo como público. Yo creo que poco a poco va mejorando.
Me deja bastante tranquilo que veáis un reparto equitativo del reconocimiento en la industria, tanto los que producen, como los vocalistas o los que hacen portadas. Que bueno, tú has hecho portadas, ¿verdad?
Bueno, hacía portadas, pero porque no había dinero. Gracias a Dios mis colegas ya tienen dinero para pagar a diseñadores (risas).
Eres multitarea, tío (risas).
Aun así, uno debería centrarse en una cosa. Por ejemplo, a mí me da hasta pereza grabar a los artistas. Les digo “joder, deberíamos traer a un tío que solo se dedique a grabar”.
A ti te gusta producir.
Producir y pinchar, aunque producir es lo principal para mí.
Sobre eso te quería hablar, sobre tu faceta de DJ. En SoundCloud tienes subidas dos sesiones llamadas “En Vivo Desde Guarromania”. Cuéntame un poco sobre tus DJ sets.
Mira, esas dos sesiones las subí porque me pidieron una sesión para contratarme para dar un DJ set porque no se fiaban. Las hice y bueno, ya que estaban las subí al SoundCloud. Las hice porque me las pidieron, incluso un promotor me las pidió. A la gente les han gustado, incluso un chaval de Madrid me dijo que se las ponía para tatuar a la gente (risas).
Registrando un poco tu Twitter, aparte de las sesiones, encontré una frase que me gustaría comentar contigo. Esta dice: “la estética es lo primero, la música es secundaria”. Desarróllalo un poco, creo que es bastante interesante.
Tú puedes hacer la mejor música del mundo, pero sin la estética no vas a ningún lado. Estética no es ni siquiera que se vea bien, es tener presencia y actitud. Me refiero a que estés demostrando algo.
Claro, al final la gente no te compra el discurso, por así decirlo.
Yo siempre lo he pensado. De hecho, los tags vienen un poco de eso. El fin y al cabo es crear una estética.
Totalmente. Te transporta un poco a esa época de 2014: la época de SouljaBoy, Chief Keef….
Los tags vienen sobre todo de eso, de las mixtapes antiguas de Gucci Mane y de Waka Flocka.
Bueno, tuvisteis a media España intentando comprar polos de Ralph Lauren.
Sí, aunque ahora los usamos menos. Y con los tags igual, aunque ahora tengo una movida con ellos que no quiero usarlos.
¿Cómo así? (Risas).
No sé, hermano, Me he aburrido, creo yo. Me he cansado, quiero otra estética. Quiero demostrar otra cosa (risas). Para “Mr Fino” he hecho nuevo. Cuando me quite los favores que debo, se acabaron los tags. Lo próximo tiene que ser que nos hostee alguien la tape. Mira Yung Beef, lo hizo con Alex Fatt o Hakim.
Eso estaría guapo en verdad. Un poco a lo DJ Drama. Bueno, me acaba de venir a la cabeza que te gustaría hacer un disco de productor, ¿verdad?
Sí, lo estoy luchando. No sé cuando saldrá, pero pasará. Lo estoy hablando mucho con El WiWi y bueno, ojalá este año lo pueda hacer. Pero lo quiero hacer bien, hermano. Me refiero, quiero disponer de dinero para grabar videoclips, que si llevarme un cámara y demás. Me estoy esperando a que se alineen los astros y poder hacer videoclips, darle promoción y demás. No quiero subirlo a Spotify y ya está.
Básicamente que no se pierda.
Sí, que no esté en Spotify y ya está.
Te voy a lanzar una pregunta que suelo hacerles a todos los productores. ¿Crees que la gente consume música de una forma más impulsiva, llegando a perderse el valor de la música?
Yo escucho poca música, la verdad. Me gusta estar atento a la misma. También lo entiendo, no todo el mundo tiene que estar tan pendiente. Es como cuando te pones una serie para dormir. No lo haría, pero lo respeto. Y obvio que se pierde el valor de la música, aunque hay música que está hecha para estar de fondo.
Hombre, no es lo mismo un disco instrumental de Fred Again.. y Brian Eno a un disco sesudo de Kendrick Lamar. También quería hablarte sobre otro de los grandes problemas de la música y las redes: el hype. ¿Crees que el hype es uno de los mayores problemas en el mundo de la música?
Depende. Cómo oyente sí, porque te escuchas un snippet que es letal y luego la canción no es para tanto. Y bueno, conozco a más de uno que sube un snippet y, según lo que le dice el público, termina el tema o no. Así se pierde la espontaneidad.
Totalmente cierto. Luego te vas a Tik Tok y demás y la gente solo se sabe ese cacho del tema y del resto, ni una palabra. Sobre Tik Tok, ¿cuál es tu posición respecto a la aplicación?
Como oyente te destroza un poco. Te cuesta retener la atención, ¿sabes? Como artista me parece genial; me ayuda a descubrir música de todo el mundo. Además, es muy accesible: escuchas la parte más catchy del tema e intuyes si te gusta o no. Sería hipócrita criticar Tik Tok. Para los artistas también es genial, es promoción gratis. Tik Tok podrá estar friendo el cerebro de todo el mundo, pero es que, si subes videos y eres constante, el algoritmo te premia y eso es un beneficio para los artistas. Si te curras las cosas y eres constante, te puede ir muy bien.
«Criticar a un artista por usar Tik Tok es mortal»
Virtual Flavor sobre aquellos que critican el uso de Tik Tok.
Bueno, nos adentramos en la parte final de la entrevista. Me han dicho que te llame “Magallanes” (risas). ¿Por qué Magallanes, tío?
Yo empecé la cosa esta de magallanes (risas). Estábamos en un reservado y no sé, empecé a llamar a alguien “Magallanes” porque era como un nombre to’ antiguo (risas). Yo ni sé que significa, solo me hacía gracia la palabra (risas).
Me encanta el buen rollo que tenéis.
Somos familia. Mira, todos tenemos las mismas ideas, nos reímos de las mismas tonterías y tal. He conocido a gente que quizás no entendían estas coñas, pero con ellos no me pasa.
Puede haber gente a la que les guste más o menos vuestra música, pero es innegable el buen rollo que tenéis.
Incluso el Guxo entendería estas coñas. Con Superreservao y con él me llevo muy bien. De hecho, el Guxo me dijo hace unos días que me tenía que llamar “La Balanza”, porque ahora tenemos la coña de ponernos nombres de reggaetoneros antiguos. Por eso estamos Ynestrosa La Influencia, Guxo La Humildad y yo Virtual Flavor La Balanza.
Nosotros tenemos a QuilloReacción La Esencia.
Es buena, eh. Es rollo Farruko. Mi favorito es Nelly El Arma Secreta, un productor de allí de Puerto Rico. O Galante El Emperador, ese está guapo. Si no lo conocías, cátatelo.
Pasamos a la parte de las preguntas. La primera viene de GIO, nuestro anterior invitado. GIO quiere saber quién es el artista que te ha cambiado la vida.
Yo tengo dos que me han cambiado la vida: Lil Wayne por la parte del trap y Vybz Kartel por el dancehall. Aun así, los dos tienen en común que han sido constantes. Vivimos en una época en la que los artistas sacan proyectos puntuales, pero ellos sacaban discos casi al mes. SouljaBoy iba a mixtape por semana. Gracias a ellos me di cuenta que la constancia servía de algo. Siempre he hecho música porque he querido, pero ellos dos han hecho que yo me esfuerce en hacer instrumentales, enviarlas, hablar con artistas… A hacerlo metódico y tener disciplina.
Creo que es muy bonito, más en una época donde quizás la constancia no esté tan presente. Para las otras dos preguntas tengo a dos servidores: a El Virtual y a Ly$ Aaron. El Virtual pregunta por qué trabajas con los plug-ins nativos del FL.
Son la grasa, hermano. Pero he currado con absolutamente todo del FL, hasta los drums internos del FL. Son buenísimos. Es como que copian a los sintes antiguos y tal, pero lo hacen tan mal que le dan una estética propia. De hecho, el sinte de la melodía de “Sube Arriba” es de un plug-in nativo. La gente los odia, pero son la grasa.
Ya que lo mencionas, ¿qué versión del FL usas?
La última, hermano. Me adapto a los nuevos tiempos. Yo no uso el FL Studio 11. Eso es una fumada del Southside, el jefe de 808 Mafia. Dice que suena mejor pero ese tío no ha mezclado en su vida. Si lo que exporta se lo pasa a los ingenieros, ni siquiera a los artistas. Así cualquiera (risas). El último FL Studio es la grasa. Tiene hasta inteligencia artificial.
Jay Cas me dijo que él produce con el 11.
Steve Lean produce así. Una vez en Casa Pepa nos dijo: “Southside me dijo que el FL Studio 11 sonaba mejor, por eso lo uso”.
Absolutos genios (risas). Y bueno, la última de todas es de Ly$ Aaron y pregunta por qué te cortaste el pelo.
No sé, de escuchar tanto reggaetón, que todos tienen tapper fade y tal. Dije “¿Qué hago aquí como si fuera Camarón?”. Ahora mismo porque estoy esperando para un bolo que tenemos, pero me gasto una pasta en pelarme.
Por último, ¿qué es para ti la música?
Lo primero de todo, un entretenimiento. Pero, no sé, para mí es una manera de expresarme. Es una manera de poder crear lo que quiero. Lo mismo estoy escuchando un tema y digo “esto estaría guapo con otros bpm, con otra guitarra, con otra melodía”. No sé, me amoldo a temas que voy escuchando y eso mola mucho. Lo que tengo en la cabeza, puedo crearlo. También porque me mola, el FL Studio es como un videojuego. Luego te vas a Abbleton y parece una tabla de Excel. Si llego a utilizar el Abbleton no habría producido en mi vida.
¿Algo que quieras decir a la gente que nos lee?
Pues que disfruten la música. Si están aquí es porque están disfrutando de la música y les interesa. Que sigan así. Que sigan informándose (risas). Sigan viendo.
Desde la salida de Buenas Noches, el polémico segundo álbum del astro canario, cientos de miles de chavales de todas las partes de nuestro país han soñado con escuchar los deliverys y estribillos de un artista que, ames o odies, da de qué hablar día sí y día también.
Quevedo es uno de esos personajes que, pese a alcanzar el techo del éxito que solo un puñado logra, se mantiene en el anonimato. Cuando finalizó la pasada gira su paradero se convirtió en información confidencial. Meses después volvió con Duro, primer y único single del disco, y se le echaron las redes encima. Tildado de repetitivo y carente de esencia, Pedro Quevedo mantuvo la fe en su proyecto. Proyecto que, meses más tarde, llenaría 3 veces el Movistar.
Se distingue a lo lejos de la plaza Felipe II, donde se encuentra el Movistar Arena, una marabunta de chavales en fila india esperando para entrar en el recinto. Algunos llevaban días allí, cegados por el hype, otros eran recién llegados que asumían su sitio en la fila kilométrica. Conforme te acercabas a las puertas, veías padres despidiéndose de sus hijos y grupos de niños con hermanos mayores acompañando, pero también adultos hechos y derechos con ningún menor bajo su supervisión. Quevedo había logrado lo que para muchos parecía imposible: sanar una brecha generacional en la música comercial.
Quevedo by Alber Noriega
Dentro esperamos más de una hora. Honestamente, daba igual, todo el mundo observaba atontado la estructura del escenario. Una gran alfombra roja y varias luces plegables en el techo. En cuanto intenté ver algo más acercándome al escenario se apagaron las luces. Me vi envuelto en una nube de gritos que rebotaban por todo el recinto. Ni siquiera había salido Quevedo ni había sonado el primer acorde de Kassandra, primer tema del disco e intro clara del concierto, pero la gente ya estaba cantando. Cuando me quise dar cuenta, una figura casi bíblica cruzaba el escenario con la confianza de una persona que ya se ha comido el mundo.
Tras varios temas de Buenas Noches en los que la gente no bajaba el volumen ni las ganas de cantar, me di cuenta de que faltaba algo. Me había creado unas expectativas alucinantes, probablemente culpa de la escenografía del último concierto de Yung Beef en el Vistalegre. Quevedo llevaba ya 20 minutos cantando y el escenario era él y, muy de vez en cuando, cinco bailarines. Nada más. Fue ya avanzado el concierto cuando Pedro decidió que tocaba hacer un viaje al pasado cuando el escenario comenzó a cambiar. Colocaron televisiones, sillones y más elementos para que el cuadro de baile que le acompañaba pudiese jugar. Uno de los momentos más interesantes del concierto.
El canario sacó a cantar a numerosas colaboraciones de toda su trayectoria musical, desde Aitana con Gran Vía hasta su mano derecha La Pantera para interpretar Halo y Piel de Cordero. Con la tontería llevábamos ya más de la mitad del concierto y Quevedo no había parado de cantar, de referirse al público como una familia, de conectar con miles de personas a la vez. Fue cuando apagó las luces y cantó La Flaca junto a Jordi Mena que Pedro logró unir esas dos generaciones bajo acordes que ya consideramos atemporales.
Quevedo by Alber Noriega
Cuando los ánimos estaban por las nubes, Quevedo anunció que al espectáculo le quedaba poco para extinguirse. Segundos después comenzó una ristra de sus mejores hits, sus temas más comerciales y que más han sonado en las emisoras nacionales. Pero justo antes de cantar la última del concierto, el estadio se fundió en negro y el canario dedicó unas palabras sobre Buenas Noches, el cierre homónimo de su último disco. Cuando comenzó a cantar lo que probablemente sea su tema más personal, miré a los lados y me di cuenta de que no había una persona que no se lo supiese.
Por mucho que se le critique y sea objeto de burlas por hacer música para el público general, está claro que Quevedo ha tocado en el corazón de muchos jóvenes y adultos de nuestro país. Por mucho que pasen los años será tema de conversación recurrente en los recreos de institutos y comedores de oficinas, porque ha sabido llegar a todo tipo de público con ritmos pegadizos y letras en las que cualquiera se puede sentir representado.