Ralphie Choo convirtió el fracaso en éxito en un Movistar Arena lleno de energía y admiración

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El salto a recintos masivos como el Movistar Arena (antiguo WiZink Center), siempre es un arma de doble filo para los artistas nacidos en la fragilidad del bedroom pop. Sin embargo, Juan Casado Fisac, o mejor conocido como Ralphie Choo, demostró el pasado viernes 20 de febrero que su universo no sigue medidas convencionales. Su debut de arena supuso una gran apuesta que llevo a la catarsis colectiva marcada por la honestidad más pura.

La noche venía con una expectativa enorme, anunciada como la presentación de su anticipado segundo disco tras el éxito de SUPERNOVA. Pero la realidad era que el álbum no estaba listo. En lugar de esconderse, Ralphie mostró vulnerabilidad antes miles de personas: «Os animo a que falléis una y otra vez… Os invito a que no sobrepenséis las cosas y que las hagáis con naturalidad. Fallad mucho». El concierto se sintió muy lejos del fracaso y una confesión se convirtió en una sinceridad desarmante, transformando la noche en el triunfo absoluto de un artista que sigue evolucionando y creciendo ante su audiencia.

El concierto arrancó con «PIRRI», el primer adelanto de esta nueva era. Ralphie irrumpió en escena en un mono rojo, acompañado de un potente elenco de músicos, incluido Juan Arance y DRUMMIE. Inmediatamente, se sabía que sería una experiencia totalmente sensorial.

A pesar de algunos fallos técnicos, especialmente durante «TANGOS DE UNA MOTO TRUCADA» y “TOTAL90NOSTALGIA”, todo quedó rápidamente en anécdota. Fueron aspectos que sumaron a la naturaleza orgánica del show, y la versatilidad, en casos hasta esquizofrénica, de Ralphie, oscilando del romanticismo acústico a lo hardcore en segundos. Así como hizo su compañero y colaborador rusowsky el pasado septiembre, el madrileño logró juntar bajo un mismo techo a una mezcla de modernos de la ciudad y amantes del perreo más duro. 

En un momento ambicioso, como homenaje, y porque le «apetecía cantar un poquito», versionó “At Your Best (You Are Love)” de Aaliyah, que recordó a Frank Ocean (versionada en su álbum Endless) y su mítico tour de 2017. Ralphie no le tiene miedo a mostrar sus inspiraciones en sus presentaciones, no desde la imitación, pero desde la admiración y el reconocimiento.

Las joyas del aclamado SUPERNOVA brillaron con una luz distinta a la de la gira anterior. Todo se sintió más refinado y fresco. También cantó un par canciones inéditas de su nuevo disco, con aires a Mk.gee, Frank Ocean (posterior a Blonde), Oklou, y algunos toques latinos como Latin Mafia.

Crípticamente anunció el nombre del próximo disco, ya previamente insinuado en el teaser de “PIRRI”. El título: CHARMAIN, mostrado lentamente en las pantallas, antes de salir con un nuevo outfit amarillo, las zapatillas de Le Toy Factory y aún más energía. Un disco que, aunque no terminado, podemos asumir que contará con «ROCCO» y «TENTACIÓN», las cuales debutando en vivo, adquirieron un cuerpo hasta trascendental, sonando muchísimo más gigantes que en sus versiones de estudio, respaldadas por una escenografía de luces y visuales minimalistas que daban una atmósfera cinematográfica al recinto.

Los momentos de mayor éxtasis, como no podía ser de otra forma, llegaron junto a la familia de Rusia IDK. La aparición de Morí para cantar su colaboración “WCID?”, y posteriormente de rusowsky para interpretar “BBY ROMEO” y “GATA”. “BBY ROMEO” fue un momento particular en el que hicieron estallar el aura presente con sentimientos de nostalgia y amor puro.

El concierto siguió con su colaboración con Rosalia, “OMEGA”, que el público gritó cada segundo, y las clásicas “VOYCONTODO” y “MÁQUINA CULONA” que supusieron de los momentos más memorables de la noche. Decidió cerrar la noche con canciones familiares, y antiguas de su discografía como “lamento de una supernova” y «Dolores» junto a Rusowsky. Un cierre que se sintió muy full circle, desatando la locura cuando reapareció en escena, con su banda y compañeros de Rusia IDK para cantar «VALENTINO», convirtiendo el Movistar Arena en un pogo masivo y eterno.

A pesar de algunos contratiempos, como el retraso del disco, algunos fallos de sonido, y un setlist tan familiarizado, fue un debut de arena impresionante que se recordará en su carrera en años adelante.

Fue el primer Movistar Arena de muchos que vendrán y una apuesta que confirmó una cosa: con el disco terminado o no, el talento y la ambición de Ralphie Choo sigue expandiéndose de forma innegable.