En una de las semanas más invernales, lluviosas y anímicamente melancólicas para los habitantes de Madrid del año, Tristán se rebela ante la tormenta para entregarnos el comfort de un show cercano con el público y sus sentimientos, en el comienzo de esta gira express acompañado de la Jazz Band Air.

EL ACTO DE IRSE DE CONCIERTO: El Remedio Casero para la Melancolía Invernal.
Si eres de Madrid (y si no te lo cuento yo ahora mismo), habrás notado que llevamos una semana (y cuando se publique este artículo será alguna más, viendo la previsión) conviviendo en una constante espiral de días invernales y lluviosos de los que despiertan la melancolía más atronadora a más de uno, entre los que me incluyo. Esos días, en las que la naturaleza decide liberarse de todo lo que lleva cargando tiempo y hacernos cómplice de ella, dejándonos como único pasatiempo y motivación la observación de su desahogo desde la clausura, pero siempre en compañía de una taza de chocolate caliente y tu mejor playlist de canciones para estar de bajón.
Quizás esta introducción suene algo dramática, pero la verdad, es que cómo persona que disfruta de hacer planes en exterior casi a diario, aunque solo sea dar un paseo para despejarme, y sobre todo, de un buen día soleado, este tiempo se siente algo así. Es por esto, que cuando me asomé a través de mi ventana (como Clara Galle jeje) este pasado jueves llegue hasta a pensar en no acudir al concierto de Tristán que se daba esa misma tarde. Era una realidad: estaba de bajón. ¿Qué si no me frenaría a mi, gran disfrutón, de irme de concierto? Pero, me paré a pensar.
Había dos opciones: abrir Spotify y ponerme esa playlist de la que hablé en el primer párrafo para afrontar la morriña, o enfrentarme a la tormenta (literalmente) y escuchar esa misma música, pero a kilómetros de mi casa y con un viaje tortuoso por delante. Vale, visto así no sonaba como lo más apetecible del mundo (como digo, no estaba yo en el mejor mood). Pero tras recapacitar unos minutos, recurrí al raciocinio de nuevo, esta vez con una visión más clara. Y es que, si el plan iba a ser el mismo, al menos que fuera en compañía y disfrutando de un buen Show. Como podréis adivinar, al estar leyendo esto, lo hice. Y menos mal que lo hice. Pero, ahora hablamos de ello. Primero…
¿QUIÉN ES TRISTÁN?: La Prometedora Esencia de RUSIAIDK.
Seguro que, si sois aficionados al cine, sobre todo más reciente, os ha pasado que habéis comenzado a ver una película y al descubrir en la propia introducción el sello de A24 o NEON habéis pensado automáticamente: «Esta va a ser buena». Y es que, casas productoras como esas han logrado convertirse, en los últimos años, en un símbolo de calidad y frescura, gracias a las sorprendentes obras del cine moderno que nos han entregado. Pero, sobre todo, en un símbolo de calidad independiente.

Y es que, nombres como estos han comenzado a desafiar a los grandes titanes que siempre han dominado por completo la industria de Hollywood, entregando productos de calidad semejante (e incluso mayor en ocasiones) partiendo de unos presupuestos mucho menores, proporcionando oportunidades, y sobre todo, llenando de esperanza a las jóvenes promesas que ambicionan con lograr ese sueño de dedicarse a lo que aman. Lo hemos visto con películas como Everything Everywhere All at Once en 2023, y un caso que nos pilla mucho más reciente, con Anora, que logró arrasar en los Oscars hace cosa de una semana.
Vale, pues en la música pasa lo mismo. Hay varios grandes sellos con increíbles artistas bajo su firma, es indudable. Pero a este punto, seguro que mínimo, os suenan nombres que ya lo están petando, como Ralphie Choo, Rusowsky, Nusar3000 y Claudio Montana. Nombres, que siempre que llegan a nuestras cabezas, vienen acompañados de palabras como «vanguardia», «detallismo» y por supuesto «talento» ¿Pero sabéis que tienen todos estos artistas en común? Efectivamente. Qué todos operan bajo el sello independiente RUSIAIDK.
De esta forma, poco a poco, lo independiente está llegando al Mainstream, y mucha más gente está conociendo a esos artistas, que un día fueron promesas, y que ya se han convertido en todas unas estrellas. Está claro, que RUSIAIDK es una de esas impulsoras de talento, y muchos ya afirmamos, que uno de los mayores potenciales que se están gestando en ella ahora mismo, lleva el nombre de Tristán!
Tristán! encapsula como pocos, esa esencia minimalista en apariencia, pero a su vez, cargada de detalle en su contenido, que hemos podido ver en otros miembros previos de la firma madrileña, y que tanto nos han enganchado a su música con una sensibilidad lírica y experimentación sonora que promete sorprender hasta al más entendido de la partitura. Una música, qué si escucharla a través de tus cascos, se siente como imagino que se sentiría dormir en una nube acolchada (según lo que me transmitían los capítulos de Doraemon), espera a experimentarla en directo (y convertirte en el meme de Bob Esponja ascendiendo a los cielos).

EL SHOW DE TRISTÁN & THE JAZZ BAND AIR: Corto pero Intens(it)o.
El lugar elegido para la misa fue la Sala Copérnico de Madrid, lugar polifacético donde los haya, que unas horas después de se convertía, como cada noche, en uno de los mayores puntos de reunión fiestera y desmadre universitario de Madrid, y que, en acto de previa, ya inundaba las calles de alrededor de los más irrefrenables deseosos de fiesta, a los que no pararía ni el mismísimo apocalipsis de celebrar el último aprobado o evadirse del inminente suspenso. Pero ese bando, (hoy) no era el mío (otros días puede).
Por otro lado, nosotros. Menos desacatados y más melancólicos, pero cuyo objetivo de celebrar o evadirnos a través de la música era común. De esta forma, mientras la previa que sucedía en el Kebab próximo a nosotros llevaba como banda sonora a El Alfa El Jefe, nuestra previa se construía a través de Diego 900, Rusowsky y Frank Ocean. Ya sabéis, para ir poniéndonos a tono.
De esta forma, llegó la hora, y la sala comenzó a inundarse de una misteriosa niebla y una cuenta atrás nos avisaba de que el Show iba a dar comienzo, a la par que una voz nos invitaba a abandonar la sala si no estábamos preparados para lo que estábamos a punto a presenciar (esto es real y creo que no fue producto de mi imaginación). Así, entre más espesor que cuando salía el Undertaker a pelear en la WWE, Tristán y su banda de Jazz aparecían en el escenario, entre los que pude reconocer a caras conocidas como Tristán y Roy Borland (si no me equivoco, porque como dice Emilia: «Detrás del humo, no se ve»).

El Show había comenzado. Al ritmo de canciones como Life Is A Movie, piezas del Music EP y algunos inéditos, dábamos nuestros primeros pasos en un ambiente, que aunque neblinoso y misterioso se sentía cómodo, como un abrazo. Y es que, detalles como la minimalista puesta en escena y las cartas de presentación a cada tema por parte de Tristán, aunque escuetas, dotando de aún más peso al suspense y al poder la difusión del mensaje a través de la música, hacían que se creara un fuerte vínculo de cercanía entre el y el público (si aún podía ser mayor).

Según iba creciendo esta conexión, me sentía aún más dentro del concierto, y así me iban haciendo llegar sonidos más conocidos como PRETTY GIRL y ROC3, hasta llegar al momento álgido de intensidad con la aparición de Rusowsky para deleitar al público con la amada por muchos CELL, que entre jolgorio y mucho cantar, desató las lágrimas de más de uno de los asistentes cercanos a mí, las cuales continuaron durante un tiempo más hasta que terminó Osaka (mi favorita), que se juntaban aparentemente contradictorias a las sonrisas que florecían posteriores.

Y es que, esas expresiones del sentir podían aparecer por emoción al tener la oportunidad de disfrutar de un artista que admiran en directo, o quizás por añoranza al recordar un tiempo o relación pasada a través de una frase emotiva. Pero si una cosa estaba clara, es que cada una apareció gracias al poder de la música de Tristán!, en forma de una liberación de emociones, más que necesaria para muchos, en un día como este.

CONCLUSIÓN: Reflexión sobre Salir de la Zona de Comfort.
Así, al terminar el concierto, y haber tenido la oportunidad de presenciarlo, reflexioné acerca de salir de la zona de comfort. Y es que, al igual que le pasa con la propia naturaleza, todos podemos tener un día malo, y pensar en encerrarnos y dejar algo atrás, que en realidad no deseamos dejar, por miedo a enfrentarnos a la tempestad. Pero, como me lo demostró simbólicamente un acto tan sencillo como ir a un concierto en un día lluvioso y no muy animado en lo personal, es que, muchas veces, salir de la zona de comfort, aunque sea solo un poquito, es la mejor forma para escapar de la tormenta.














































