El pasado jueves 21 de marzo, el Teatro Barceló de Madrid se llenó de energía, talento y mujeres con un concierto que reunió a cuatro artistas emergentes de la escena musical española: Jimena Amarillo, Lusillón, Epineli y Repion.
Lo que se auguraba como un concierto lleno de canciones nostálgicas se convirtió en una gran fiesta en la que destacaron las colaboraciones y las versiones inesperadas. Cada una con su estilo propio, lograron conectar con el público y crear una atmósfera única en la que la música fue la protagonista.
Espineli saltó la primera al escenario, con su propuesta de música pop – electrónica en la que también se podían distinguir ritmos latinos y palmas flamencas. Con un estilo que en momentos recordaba a algunos temas de Ralphie Choo, Espineli no solo cantó sus propios temas, sino que además hizo remix de las canciones de las demás de una manera que hizo saltar a toda la sala.
Tras ella, Jimena Amarillo junto con su guitarra acústica llenó la sala con su voz, cautivando a todo el público. Hasta alguna persona le gritó “GRACIAS” cuando empezó a cantar Cómo decirte mi amor y a contar historias sobre sus numerosas ex. Además de cantar temas como “Tres amigas tuyas” en una versión bastante más light que la original, sacó a todas las demás para hacer una versión roquera de Ni se nota. Se lo pasaban tan bien cantando juntas que transmitieron esa energía al público, que no paraba de cantar.
Lusillón tomó el escenario con su energía contagiosa y su estilo urbano. Saltando de un lado para otro con su coleta kilométrica y sus pantalones baggy sus canciones de amor fueron especialmente aclamadas por el público al estar su novia entre los asistentes. Además, anunció un nuevo tema que saldrá la semana que viene y cantó su versión de El farsante, acompañada de todas las demás y que finalizó con un remix tecno de parte de Spineli.
Repion cerró la noche con broche de oro, con un show lleno de fuerza y ritmo. Sus canciones, que fusionan rock, pop y electrónica, hicieron vibrar al Teatro Barceló. La batería retumbaba por toda la sala, pero aun así la voz de la cantante lograba abrirse paso, animando al público a cantar con ellas.
Fue con concierto de energía única, en la que se mezclaban chistes heterófobos con canciones hacia sus exparejas, versiones más acústicas de canciones antiguas de sus discografías y colaboraciones que, como dijeron ellas mismas, “jamás se van a poder volver a ver”. Sin duda, el concierto del 21 de marzo en el Teatro Barceló fue una noche memorable que quedará grabada en la memoria de todos los que asistieron.
Lil Mess, un artista que ha sabido abrirse camino en la música desde sus inicios en León hasta su consolidación en la escena nacional, nos comparte en esta entrevista un viaje personal y artístico repleto de sinceridad y reflexiones profundas. Exploramos el crecimiento orgánico de su carrera, la importancia de mantenerse fiel a sus raíces y cómo la transición hacia una profesionalización no ha hecho más que afianzar su compromiso con el arte. Aborda temas como la evolución de su enfoque musical, el proceso creativo detrás de su último EP ‘Casi Cuerdo’, y la relevancia de construir un proyecto que trascienda lo puramente musical para convertirse en una experiencia artística total.
¿Cómo es empezar en una ciudad como León, donde a lo mejor no hay una escena muy marcada y desde luego no es una ciudad tan gentrificada como Madrid?
León es una ciudad donde ha habido relativamente poca cultura de esto, bueno sí que ha habido bastante rap realmente en años anteriores a los míos, pero realmente empezamos a hacer este tipo de nueva música por 2018 que empezó a salir gente y yo me puse a hacer música también allá en 2019 algo así. Ya hacía antes mis cositas y eso pero plantearlo no y bueno pues realmente el crecimiento allí fue más orgánico, de estar con mis colegas aprendiendo realmente el concepto de la música, a trabajarla, entonces tampoco fue tan significativo el que no hubiera escena porque no era tan relevante.
Sí que había peña activa por lo menos apoyándolo y que lo entendía que eso para mí era importante. Luego yo realmente con 18 años me mudé a Oviedo y allí fue realmente donde empecé en serio y pues llegado ya el momento es cuando tuve que venir a Madrid pues a seguir dándole ya otro nivel de profesionalidad, pero bueno, yo creo que están bien estos enfoques porque hacerlo apartado de la movida, empezar con tus colegas, aprender con tus referencias y llegado el momento poder aplicarlo aplicarlo todo y de alguna manera también recompensar después a esa peña de tu ciudad que estaba activa desde el principio y poder llevar allí oportunidades como eventos, shows… eso está siempre cool.
«Empezar con tus colegas, aprender con tus referencias y llegado el momento poder aplicarlo todo y de alguna manera también recompensar después a esa peña de tu ciudad que estaba activa desde el principio.»
¿Cómo has llevado la transición a una carrera más profesional?
Pues eso también realmente ha sido muy natural porque yo desde el primer momento en que empecé a hacer música y grabarla no lo hice con pretensión de convertirme en el número uno, porque no era así, pero sí que desde el primer momento quise meterle un enfoque profesional, no sé realmente por qué, sí por quedarme conforme conmigo mismo, porque la peña por poca que fuera que viese un producto bien hecho, por lo menos acorde a los recursos que yo tenía. Siempre intentando llegar al máximo en eso entonces como siempre tuve esa mentalidad poco a poco pues todo fue subiendo, a la gente le fue gustando lo que yo hacía, entonces ha sido un crecimiento muy orgánico hasta yo llegar al punto en el que pueda decir ok, es el momento ahora en el que me siento confiante para hacer algo grande, creo que puedo hacerlo, me lo he demostrado a mí mismo y además tienes un huevo de gente que te la está dando.
Entonces es el momento en el que digo OK, voy a dejar todo lo que he estado haciendo hasta ahora y voy a ponerme exclusivamente a esto con los sacrificios que conlleva, venir aquí a Madrid, vivir una vida de mierda, bueno, mierda no porque es la vida que quiero vivir y estoy contento con ello, pero aguantar cosas que en tu ciudad natal no aguantas, como tanta gente, el metro, las distancias, los curros de mierda, la vida adulta en general, que también ha coincidido un poco con mi madurez personal. Entonces ese fue el momento de profundizar y profesionalizarlo. Yo me vi con las energías y con el poner todo en mi parte y todos los sacrificios que había que hacer y en ello estamos haciendo los mejores proyectos hasta el momento y súper contento con ello.
¿Crees que ha cambiado un poco tu enfoque hacia la música, en plan como que la ves diferente comparando tu yo antiguo hasta ahora?
Es una buena pregunta, hay algo que mantengo desde el principio y es lo que te he comentado antes que es esa ambición de hacerlo siempre más grande, en plan nunca estoy conforme realmente con lo actual, o sea con lo que está saliendo ya, aunque lo haya hecho hace un mes no estoy conforme con eso porque ya estoy con nuevos planos mentales de otras cosas nuevas que he descubierto, con nuevos objetivos, nuevas cosas que hacer, simplemente eso y yo las carreras que admiro son las largas, constructivas, de puro aprendizaje hasta poder ir aplicando en cada nivel lo que procede.
Entonces, eso lo mantengo desde el principio porque es siempre tener esas ganas de hacerlo un poquito más grande, pero obviamente cambia la visión de la música cuando se te van abriendo perspectivas y ves que no es solo tú haciendo música en tu habitación, sino que se trata de relaciones con el resto de artistas, formar parte de una industria, generar algo en esta industria… Tienes que valorar muchas cosas, entonces, cuando desbloqueas todas esas perspectivas, obviamente tu concepto de la música cambia. La idea está en mantener eso natural que tenías desde el primer momento, que es la sencillez del primer momento en el que te diste cuenta de que puedes construir una canción, en plan qué es lo que escuchabas en la radio, en tu móvil, que puedes coger un ritmo, grabarse algo y hacer una canción. Eso es precioso, ¿sabes? Realmente. Y poder expresarte y cada vez hacerlo mejor. Y eso es lo que hay que mantener para poder seguir haciendo buena música, independientemente del producto y de cómo lo presentes, ¿sabes?
Casi Cuerdo, el primer EP de este año, ¿cómo definirías un poco esta etapa musical? ¿Has cambiado mucho respecto al anterior?
Desde luego, yo creo que estamos ante una nueva etapa, sin duda. Creo que llegué a una especie de techo el año pasado, 2023, tanto del público como de lo que yo estaba haciendo. A eso se debe también este parón de más de medio año, sin hacer música, bueno, no, sin hacer música, no, sin sacarla. Hemos estado preparando todo lo que va a salir este año de 2024, pero con un nuevo enfoque. Es una nueva etapa en la que a mí, de repente, se me han abierto muchas más perspectivas, oportunidades de trabajo, he conocido mucha gente con la que puedo trabajar ahora y puedo desarrollar mi proyecto de otra manera, ya no solo musicalmente, sino también visualmente, en cuanto a presentación de personaje, lo que yo quiero transmitir a la gente y el cómo hacerlo. Entonces, que se haya desbloqueado todo eso y yo poder empezar a joder con ello y bregar con ello, pues obviamente hace que estemos en una nueva etapa.
«Para tener un disco se necesita mucho más, necesitas un storytelling mucho más profundo, un concepto que dé más de sí.»
Y eso está guay, porque este 2024 tenemos el calendario ya planificado para todo el año y está cool, o sea, porque no solo en esto que comento de todo lo que hemos avanzado a nivel visual y demás y de cómo plantear los proyectos individuales y con su calendario y eso, sino también a nivel de música, yo estoy en una etapa totalmente diferente. Estoy tocando nuevos sonidos, he vuelto a producir, hacía muchos años que no producía, a autoproducirme temas y tengo como nuevas inquietudes de cosas de las que quiero hablar. Como componer la música, eso siempre viene también mola ir aumentando. Entonces sí, desde luego es una nueva etapa y mola. Y el principio de todo esto es Casi Cuerdo, que estoy jodidamente conforme con ello, tío. Me gustan mucho las canciones, cómo están escritas, cómo suenan, la identidad que tiene el proyecto en sí, cómo han quedado los vídeos, o sea, me parece todo un trabajo bien hecho, que es lo que quería en realidad.
Sí, de eso también quería hablar, porque es un EP de tres temas con un vídeo para cada uno. Cómo ves tú la imagen respecto al artista, cómo es importante tener ese nivel de imagen, cuidar ese tipo de cosas, etc.
Yo eso lo veo muy importante, aunque día de hoy se diga todo lo contrario. Hay diferentes tipos de carrera, también hay diferentes tipos de artistas y vivimos en una novedad constante en la que salen nuevas maneras de hacer las cosas, y eso lo respeto, y la carrera de cada artista, pero el artista que yo me considero, y una vez más referenciándome a los artistas que yo admiro a lo largo de la historia y todo eso, para mí lo correcto es presentar un producto que realmente no te deje indiferente, que lo sientas dentro, que te genere sensaciones, igual que una película te hace llorar, etc.
Y eso es lo que me parece muy importante, que mi proyecto vaya ligado al arte, no a la música solamente. Y por eso me parece muy importante que se siga dando importancia a los vídeos, al desarrollo del personaje, a… no sé, en plan… de alguna manera que no se despersonalice tampoco al artista. Hay muchos artistas que son uno con su público y eso también está muy bien, pero a mí me gusta como crear también una especie de misterio, algo desconocido, para que eso repercuta en cómo luego las canciones y los mensajes que yo dé a través de la música, que son muy importantes a través de shows o lo que sea, que puedan calarte de una manera mucho más personal, ¿sabes? Y que realmente lo veas como una performance que no te deje indiferente. Y para todo ello necesitas un personaje a desarrollar, necesitas vídeos y ayuda de un huevo de gente, que sepa de ello, claro.
La Ciudad es tu primer álbum y salió en 2022, ¿podemos esperar pronto un nuevo trabajo grande?
Creo que lo que estoy planteando ahora está un nivel por encima de eso. Es un disco, pero mucho más elaborado. Se podría dejar ver a finales de 2024 o 2025, quizás. Depende de cómo se vaya dando todo, porque quiero que quede bien hecho. Es algo con lo que no me quiero rayar, porque además estoy haciendo otros trabajos independientemente de eso, quiero seleccionar bien las canciones que van a ir dentro, los mensajes que quiero transmitir, etc. Entonces sí, estoy trabajando en ello, realmente. No sé para cuándo. No sé cuándo saldrá, pero espero que pronto.
«Estar lejos de toda la movida con tu gente, con lo que a ti te hace feliz, tu rutina, y no que te marque los tiempos una industria, sino realmente como tú sabes, que nadie te conoce mejor a ti que tú mismo.»
¿Te toma mucho tiempo desde que tienes la idea hasta llegar a desarrollarla o tienes un método de trabajo más rápido?
Para mí esa es la parte más compleja del trabajo, el desarrollo de una idea elaborada, porque es bastante más sencillo desarrollar de qué quieres hablar en una canción o incluso en un proyecto corto como es Casi Cuerdo que es como un viaje de emociones, ¿no? Es como un amor vanguardista que vivimos la juventud hoy en día, visto desde tres perspectivas diferentes, en tres actos, y que se resume con lo que significa el EP, que es Casi Cuerdo, ese proceso de haber llegado como a la semiestabilidad mental en ese sentido, pero sin haber llegado a ello todavía.
Y es más fácil de plantear ese tipo de proyectos así más pequeños, de tres canciones, incluso en tema individual, porque para tener un disco se necesita mucho más, necesitas un storytelling mucho más profundo, un concepto que dé más de sí, entonces esa es la parte más difícil. También va surgiendo un poco a veces sobre la marcha, con los temas que tú vas haciendo, las movidas de tal, de repente, es que llega un día, hace poco me pasó, con el disco del que te estoy hablando, en el que de un día para otro, de repente me vino como un concepto que además había mencionado también en canciones anteriores, y de repente de un día para otro cogió todo como bastante sentido, ¿sabes? Y el día anterior no tenía sentido y el día siguiente sí lo tenía, ¿sabes? Entonces es un poco también de cómo te vaya viniendo. Y esa es la parte más complicada del trabajo, pero también la más bonita.
Claro, es muy importante, ¿no? A nivel personal, como las vivencias que tienes al final cambian tu producto de alguna manera, ¿sabes?
Sí. Y eso tiene que ser así y respetado por el público porque al final tienes que confiar en tu artista, ¿no? Si todo lo que has escuchado hasta el momento te ha llegado a emocionar y te has considerado fan de ese artista, tienes que confiar en su método de trabajo y en los cambios necesarios para ello. Y al final, pues, cada uno tiene su vida. También depende de cuanto quieras relacionar tu trabajo a ti como persona, pero es que en cualquiera de los casos influye y es que estamos justo como en una etapa de bastante transición personal, en general, en el que hemos pasado diferentes vivencias ya en los últimos años y tienes como un poco más de perspectiva de lo que es la vida, y no como cuando éramos unos chavalines hace 5 años, ¿sabes? Yo noto cómo eso me influye en mi proyecto, y es que es normal, y de hecho tiene que ser así, es el camino indicado.
Para terminar, cómo te molaría verte en un futuro, pero muy lejano, ¿como te gustaría retirarte?
A largo plazo e incluso a no tan largo, a mí obviamente me gustaría un señor retiro. O sea, un señor retiro, incluso me parece sano, una vez jugadas ya tus cartas y haber hecho todo lo que tenías que hacer en un lugar, o tu sitio en la industria, cuando te has echado ahí tu hueco, me parece hasta sano estar lejos de toda la movida con tu gente, con lo que a ti te hace feliz, tu rutina, y no que te marque los tiempos una industria, ni el nivel de una ciudad, sino realmente como tú sabes, que nadie te conoce mejor a ti que tú mismo, y los niveles en los que tú tienes que trabajar, en qué horas del día te van mejor, si te tienes que levantar, hacerte un zumo de naranja, un paseo de media hora… yo soy de ese tipo de personas, y luego me pongo y es cuando me sale la verdadera concentración.
Pero incluso para un futuro, a mí desde luego me gustaría durante los próximos largos años pelear esto al máximo posible, es mi vocación, mi sueño, y quiero conseguirlo, y en un futuro, pues si todo va bien, pues me encantaría formar una familia lejos de toda la movida, la tranquilidad, y seguir amando la música pero desde otra perspectiva, ¿sabes? Ese sería mi futuro ideal, la verdad, y estar con los míos, mi familia, mi gente, mi gatito…
Después de una noche mágica en un concierto de MIKE, rodeado de ese aura fraternal y desenfadado que tiene el rapero de casta neoyorquina, cayó en mis manos el CD de su último y aclamado proyecto, “Burning Desire”, y con él un texto inspirador y definitorio sobre el concepto del disco que me hizo reflexionar sobre uno de los elementos más interesantes de la historia del arte moderno como son las máscaras africanas. En este álbum MIKE se cuestiona muchas veces sobre el arte africano, el estado del continente y demás temáticas socioculturales, además de aparecer una máscara africana al más puro estilo de Scream en la portada diseñada por Daniel Anum Jasper, pero no fue hasta leer este texto te das cuenta de la importancia de este símbolo y de las veces que ha sido referenciado.
«Un oscuro horror romántico con giros cómicos. Cuenta la historia de un fuego profundamente enraizado en la venganza y la devastación, enmascarado con una belleza intrínseca. Todo comienza en algún lugar entre la costa de Liberia y Costa de Marfil, la casa de la tribu Dan. Un tallador de máscaras mediocre, asociado a la tribu, carga el peso de una destreza apagada. Su máscara le pone en ridículo entre la comunidad. Lleva días y meses con el creciente deseo de hacer una sorprendente máscara, sólo para encontrarse con intentos fallidos, creció vengativo»
Fragmento de Burning Desire por Michael Jordan Bonema (MIKE)
Pero antes que nada, una pequeña introducción al mundo ceremonial de las tribus africanas y al verdadero significado de estas máscaras. Aunque aún no conocemos ni probablemente nunca conoceremos la verdad total sobre estos misteriosos objetos, algo está claro y pone de acuerdo a todos los expertos y es que, dependiendo de la tribu a la que pertenezcan, su uso es el de representar espíritus humanos o animales y seres mitológicos, creando un vínculo con lo divino y cobrando así sentido sus formas deformadas y su presencia en prácticas religiosas y relacionadas con la muerte entre otras temáticas espirituales. En un principio la belleza no era un factor a tomar en cuenta a la hora de su construcción y sus formas y características también dependen de su localización, uso y tribu, por lo que obviamente se pueden ver paralelismos entre la realidad y la ficción de las obras que se inspiran en sus elementos.
Ya distanciándose de estos usos tradicionales, las máscaras africanas han sido un elemento muy utilizado en el arte moderno, sabiendo pintores y artistas de muchas generaciones y estilos encontrar esa belleza en algo que en principio no fue pensado con ese motivo de deslumbrar por sus formas sino por su significado. Especialmente destacó la máscara africana como símbolo en el expresionismo, relacionándose en las formas deformadas de las caras y la relación con lo espiritual en lo que brillaban estrellas como Picasso que era un amante confeso de los aspectos surrealistas de estas llegando a ser una gran inspiración para sus retratos. Ya de forma más directa, pero también muy llamativa, está la representación del pintor alemán Emil Nolde, “Maskenstillleben III (Naturaleza muerta de máscaras III)”, que, a pesar de sus ideas racistas e inspirado por los retratos con máscaras de su referente James Ensor, le da un giro en cuanto a colores y formas a cinco caras humanoides. También en una etapa más moderna encontramos el arte primitivo de Basquiat entre los inspirados por el arte africano y, por lo tanto, también sus máscaras, que aparecen en varias de sus piezas como en la reconocida obra sin titular que representa a un hombre pescando y que se versionó para la portada del álbum “Pray For Haiti” del rapero Mach-Hommy.
«Maskenstillleben III» por Emil Nolde (1911)
Portada de «Pray For Haiti» de Mach-Hommy, por Noah Leigh (2021)
Por otra parte, multitud de artistas han tapado sus caras u ocultado su identidad a lo largo de la historia por diferentes motivos. Bandas como Slipknot o raperos como MF DOOM adaptaron esas máscaras que surgieron como una casualidad a parte de su personalidad y las hicieron gran parte de su marca artística. Otros como Kanye West o Björk las han usado esporádicamente y dependiendo de la época y del estado en el que se encuentra el cantante y su carrera, usándolos también como elementos visuales para giras, pasarelas…. Otros han hecho uso de este método para mantener su anonimato, siendo el caso más conocido el dúo Daft Punk, pero habiendo representantes en el rap como el anteriormente mencionado Mach-Hommy o el rapero inglés LD que usa los tan en tendencia pasamontañas para evadir a la policía, ya que tenía prohibido actuar y estaba siendo perseguido en el momento en el que alcanzó la fama.
Donde hay dos elementos y dos tendencias está la fusión, aunque estas máscaras y la música siempre han estado muy conectadas como ya hemos dicho. Entonces de esta mezcla nacen proyectos como el del productor, DJ y multiinstrumentista inglés SBTRKT, que ha revolucionado y sigue renovando el mundo de la electrónica con vocalistas de primer nivel en sus canciones. Cuando comenzó su carrera en 2008, SBTRKT ya era un abanderado del “dejar que hable la música y no la persona” y eso juntado con su origen sudasiático hizo que, para no hacer su identidad el foco de atención, le construyeran una máscara de inspiración africana y asiática para sus apariciones públicas y conciertos. Así a la hora de presentar su primer disco homónimo, con el que tomó cierta relevancia en la escena electrónica, tocaba hacer la respectiva gira, que se presentaba como un espectáculo multidisciplinar al que se sumaba Sampha, sí, el colaborador de Drake en “Too Much”, Kendrick Lamar en “Father Time” o Kanye West en “Saint Pablo”, que aporta las voces de la gira y que también llevaba una simbólica máscara que se complementa con la del productor en los en vivo. Gracias a esto se dieron conciertos históricos en lugares tan singulares como el MoMA o Coachella en los que aparecían con estas máscaras y donde se reivindicaba este símbolo tan poderoso al que aportó gente como Drake, colaborando en un remix del tema “Wildfire” y teniendo varias apariciones en vivo. La máscara se convirtió finalmente en el icono de la música de SBTRKT en su más temprana etapa, pero que aún se sigue manteniendo como parte del legado del productor hasta el día de hoy. Doce años después de este primer vistazo a la máscara se han podido ver recuerdos y pinceladas en su más nuevo disco, «THE RAT ROAD», que trae de vuelta a Sampha o Little Dragon a la voz y que incorpora a nuevas estrellas como Teezo Touchdown o LEILAH
Alguien que también se ha presentado en múltiples escenarios con una máscara es Palaceer Lazaro del dúo de hip hop abstracto de culto Shabazz Places junto a sus diferentes colaboradores. En 2010 el dúo y otras agrupaciones aparecieron en el concierto de Seattle que tenían programado con máscaras negras hechas de materiales reciclados y que, según Lazaro, “fueron hechas en un estado de trance”, cargando así mucho significado en ellas. A partir de este momento la máscara pasó a ser una parte de el ecosistema de Shabazz Places durante el lanzamiento de sus siguientes álbumes y viniendo con ella premios y reconocimientos por la faceta musical y visual de la dupla. Después de esto parece ser que le cogieron el gusto a lo de taparse la cara y sus demás eras también fueron pensadas alrededor de una máscara de distintas influencias, no solo africana, haciéndolas uno de los distintivos de sus respectivas etapas y formando una gran parte del conjunto que es Shabazz Places.
Otro que también usó máscaras por allá del 2010 es el productor, DJ y filmmaker Flying Lotus, que como curiosidad está relacionado al gran John Coltrane. El aclamadísimo por la crítica y ganador de varios premios de la música independiente es catalogado como uno de los redefinidores y pieza clave del jazz experimental, la electrónica y el afrofuturismo, llevando estos estilos a todas partes con sus álbumes con series y películas de ciencia ficción, álbumes llenos de magia y colaboraciones con vocalistas de primer nivel como Thundercat, Snoop Dogg, Denzel Curry, Solange, Anderson .Paak y muchísimos más que son fanáticos y se inspiran del arte del productor. Esta historia como ya hemos dicho se remonta a finales de 2010 y principios del 2011 cuando el productor no era tan conocido y todavía no había catapultado su carrera apareciendo en discos de Mac Miller o en “To Pimp A Butterfly” de Kendrick Lamar.
En ese momento acababa de salir su disco “Cosmogramma” y había tenido un éxito considerable para la época por lo que salió a hacer unas cuantas exhibiciones del proyecto en las que se presentaba con una máscara que también portó en las fotos promocionales del álbum. Esta juntaba inspiración de tribus centroafricanas y en bastante medida de sociedades asiáticas, siendo el primer acercamiento público del artista con el mundo de las máscaras en general. Ya avanzando cinco años en su carrera y estando ya mucho más asentado y reconocido, Flying Lotus lanzaría “You’re Dead!”, probablemente su proyecto más popular y en el que se encuentran la mayoría de sus éxitos. Para este álbum sí que hubo una gran gira por toda Europa y gran parte de Estados Unidos y, como ya hizo en sus primeras demostraciones, apareció en los escenarios de todo el mundo con una máscara no muy elaborada pero que muestra toda la esencia del afrofuturismo del que Flying Lotus es abanderado y con la que intimidó a todo el público de sus show de electrónica.
Flying Lotus, máscara por Aitor Throup (2014)
No es casualidad que todos estos proyectos tengan que ver con la abstracción, la experimentación y el futurismo y demás aspectos que se pueden ver reflejados en la música electrónica de la que beben todos estos artistas, ya que el paralelismo con las vanguardias del siglo XX es más que evidentes. Es una realidad que los artistas más creativos y que piensan más allá de lo establecido son los que más se han fijado y analizado los componentes de estos objetos, llevándolos al extremo de su significado en su arte y manteniendo vivo un icono que se ha deformado hasta puntos donde se crean piezas increíbles con él como referencia artística.
Finalmente, quiero decir que como estos hay miles de artistas que se han inspirado en estas máscaras, sus formas y colores en muchas disciplinas y que han visto la belleza en esa irregularidad de la artesanía ceremonial africana. Además, cabe recordar que muchos ejemplos habrán quedado en el olvido, sin pruebas visuales o escritas de que existieron, como ocurrió con muchas culturas de las que provienen estos embozos. A pesar de todo, esta tendencia no ha acabado y aún se pueden ver hoy en día gente que trabaja con estos símbolos en mente, que los referencia en cada trabajo que hace y que sigue manteniendo viva las tradiciones ancestrales de estas tribus. Lo que nos queda ahora es esperar a la próxima aparición o mención de estas máscaras, que seguro llegará más tarde que temprano en el proyecto más inesperado para recordarnos todo lo que hay detrás de este icono del arte moderno.
El pasado sábado, Barry B se apoderó de la Sala Copérnico de Madrid (la cual, habitualmente funciona como discoteca nocturna), para llevar a cabo un espectáculo firme y completamente dinámico, liderado por una energía de Golden Retriever, y acompañado de la banda más rockera y los mejores invitados de honor. Y es que, no se lo que ocurrirá por las noches en dicha sala, pero lo que tengo claro es, que lo que Barry montó aquella tarde allí, si que fue una verdadera fiesta.
Barry B en Sala Copérnico (Madrid)
EL ÉXITO DE RUSIAIDK y LA NUEVA VANGUARDIA MUSICAL EN ESPAÑA: Barry B es la nueva apuesta segura a tener en cuenta.
Durante este último año, se ha catapultado, considerablemente, la presencia de un conjunto de artistas talentosísimos y, extravagantes a más no poder, que no han parado de resonar por todos lados. Y con razón. Esto, principalmente debido a la frescura que estos están aportando dentro de nuestro panorama musical en cuanto a sonido y enfoque creativo. Y es que, fijaos si lo están haciendo bien, que, solamente con decir esto, muchos ya sabréis de quienes hablo.
¿Os suenan nombres como Rusowsky o Ralphie Choo? Claro que sí, que pregunta es esa. Y seguramente, ahora más que nunca, gracias a la viralidad de proyectos como SUPERNOVA y la Gallery Session acústica de ‘mwah :3’, que han demostrado que se puede hacer música realmente alternativa, y estar igual de pegaos. Para mí, desde siempre, fueron, son y serán el futuro.
Ralphie Choo y Rusowsky en Instagram
Pero aquí no acaba la cosa. Y es que, en dicha agrupación de artistas están brotando más nombres que hay que tener muy en cuenta. Y aunque, esto es algo que ya sabía desde el minuto uno, tuve la oportunidad de corroborarlo (con más fuerza, si es posible) en persona, hace unos días, en el concierto de Barry B, uno de los artistas más prometedores del momento y otra potencial estrella más de esta original nueva ola de artistas. Obviamente, fue una pasada, así que, os voy a contar mi experiencia.
LA IMPORTANCIA DE LLEGAR PRONTO A UN CONCIERTO: El ARTE de la PREVIA como reflejo del aura.
Llegué a la sala sobre las 20:00, justo a tiempo para la apertura de puertas, así que pude agenciarme un buen sitio en una de las primeras filas al entrar (que siempre se agradece). Lo «malo» es que, como en todo concierto, hay un largo tiempo de espera y preparación que hay que cumplir antes de empezar, para dar tiempo al público a llegar y ultimar ajustes técnicos de última hora. Pero por qué, digo «malo» (entre comillas). Porque yo soy el típico al que le gusta llegar pronto al cine, solamente para ver los anuncios. Y siento que con los conciertos, me pasa algo igual. Y es que, durante ese tiempo de espera reglamentario en los conciertos, normalmente podemos escuchar una selección de canciones curada por el artista para calentar motores y adentrarte en la vibra de lo que vas a vivir en los próximos momentos.
Bien, pues yo iba con la idea preconcebida de que el concierto de Barry B sería algo tranquilito (excepto por ciertos temas más movidos), pero ese pensamiento me desapareció de la cabeza al instante, cuando escuché las primeras sirenas de ‘Xxoplex’ de A.G Cook. De repente, la Sala Copérnico se había transformado en una Rave Londinense, y aún no había comenzado el concierto. Y como ese temazo, muchos más del estilo.
La energía ya estaba por las nubes, y en esos momentos, yo ya tenía dos cosas claras: 1. Tremendo gusto musical se maneja aquí. Y 2. No hemos venido aquí a estarnos quietos.
ENTRADA DE REVISTA: La EPICIDAD en sus formas y el PUNK en la sangre.
De esta manera, llegaron las 21:15. La sala se tiñó de morado, a la par, que se inundaba de humo, y eso solo podía significar una cosa. En ese momento, Barry entró al escenario de la forma más épica posible, como si de un luchador de la WWE se tratase: al ritmo de un riff de guitarra y unos toques de batería mientras recibía la ovación del público.
Efectivamente, justo ahí, me di cuenta de que Barry iba a dar un concierto con banda. Detalle que me sorprendió y me hizo bastante ilusión, ya que no es algo que acostumbre a ver hoy en día en conciertos de «música urbana», debido al estilo digital que caracteriza a las instrumentales. Pero si hay alguien a quien le pegaba tener una banda en su concierto, era a Barry B. Y la verdad, que se lucieron e hicieron un trabajo de diez en la adaptación de los increíbles beats, de DRUMMIE y Sam Gold y el propio Barry B, al acústico. Mi más pura admiración para ellos.
UN INICIO DUAL Y CRONÓLOGICO: La ALEGRÍA y MELANCOLÍA de los FANS más clásicos de Barry B.
El Show comenzó con una alegría para los seguidores más longevos y disfrutones del Pop-Punk de Barry B, con nada más y nada menos, que con su primera canción en solitario, titulada ‘Kit Kat’. Y por lo que sea, en las primeras filas se notó bastante, que esta canción, gusta. De esta manera, empezamos con el ambiente animadillo.
Pero como todos sabemos, los conciertos suelen ser una montaña rusa para las emociones. En un momento estas en lo más alto, y de repente suena ’40K’. Y es que, con esta segunda canción, Barry B se abrió al público con su faceta más pura y melancólica, y, como si fuera un reflejo de su propia alma, toda la sala comenzó a cantar a pleno pulmón, devolviéndole, en cierta forma, esa energía transmitida con la canción. A más de uno se le cayó una lágrima. ¡Que nadie lo niegue!, que yo lo vi.
REGRESO AL FUTURO: VARIEDAD Y MUCHO POTENCIAL enfocado en el PRÓXIMO ÁLBUM de estudio.
Tras este comienzo tan eufórico, con un público muy leal dándolo todo cantando las canciones más clásicas de Barry, también tocaba situar la mirada hacia el futuro. Y es que, la primera sorpresa de la tarde, para mí, fue poder escuchar algunos de los próximos temas que Barry B tenía reservados para su futuro disco.
Por lo que pudimos escuchar, llegué a la conclusión de que, dicho álbum, va contar con bastante variedad. Cosa que no me sorprende, viniendo de un multitalento como Barry. Desde canciones más raperas con sus percusiones graves, hasta otras más melódicas y acústicas al estilo balada, y todas sonaban de lujo. Hasta se anunció, que habría una colaboración con Carolina Durante. Ahora, tengo muchas ganas de poder escuchar el disco, la verdad.
LOVE IS (MUSICALLY) IN THE AIR: MELODÍAS PEGADIZAS y el FLECHAZO (DE AMOR) de GARA DURÁN.
De nuevo, volviendo al presente más presente, comenzó a sonar una melodía increíblemente pegadiza que, absolutamente todos, pudimos reconocer y corear desde la primera nota. Y es que, ese tarareo inicial de ‘BBUKI’ es inolvidable y pone de buen rollo a cualquiera. De verdad, que una vez se te mete en la cabeza, es imposible que te despegues de ella. Además, la canción en sí, es MUY BONITA. Para mí, un Comfort Place de manual, y una de mis favoritas de Barry, sin duda. En ese momento, yo ya estaba feliz. Me sentía como el prota de una peli, pero de las que acaban bien.
Y bueno, ya que estábamos en situación de canciones bonitas, llegó el momento de la primera aparición estelar de la tarde, con una artista invitada, encargada de co-interpretar junto a Barry su canción más romántica, sentida y achuchable. Por supuesto, estoy hablando de Gara Durán y la maravillosa ‘Puntería’. No se que tipo de hechicería tiene esa canción que, cuando tu las escuchas por primera vez, empiezas a creer en el amor de verdad. Tiene mayor efecto que un flechazo de Cupido, y nunca mejor dicho. Y si, esta canción pega así de fuerte en unos cascos, imaginaos al ver el aura y la química que esta parejaza emanaba en el escenario. Por esto mismo, me alegre al escuchar que volverían a colaborar en el próximo proyecto de Barry. Se viene otro HIT.
LA FACETA MÁS ROCKERA: CLÁSICOS Y NOVEDADES al ritmo de GUITARRAS ELÉCTRICAS.
Después de vivir ese momento tan especial, volvimos a los inicios de la carrera musical de Barry para escuchar ‘Taj Mahal’, canción que mucha gente del público estaba pidiendo a gritos, y de nuevo al presente más inmediato para escuchar algunas canciones de ‘Eternal Pink’, su último EP, como ‘SWISH’, cuyo ritmo tan Groovy puso a bailar a todo asistente.
Entre tanto, el artista también guardo tiempo para mostrar un par temas inéditos más, pero esta vez de forma más única, incorporándose a la banda como un miembro instrumental más y tocando la guitarra por primera vez en público. Y no soy yo ningún experto, pero se le dio bastante bien.
INVITADOS DE HONOR Y UNA VIBRA IMBATIBLE: RALPHIE CHOO y RUSOWSKY ponen la sala PATAS ARRIBA al son de los POGOS.
Así, como no el que no quiere la cosa, el concierto estaba llegando a su fin. Pero, si inevitablemente tenía que llegar ese fin, tenía que ser por todo lo alto. Y, puedo asegurar, que no existe un mayor sinónimo de «por todo lo alto» sacar en un concierto al Gran Showman de este país, al mismísimo Ralphie Choo. Imaginaos mi alegría al verle entrar al escenario, saltando de un lado a otro, con sus gafas de extraterrestre.
Y es que, no pude ir a verle en la fecha en Madrid de su gira, y no había artista a quien tuviera más ganas de disfrutar en directo. Pero, como por arte de magia, una semana después, allí estaba, subido al escenario para darlo todo en el que es (junto a ‘VOYCONTODO’), mi tema favorito suyo. Estoy hablando, obviamente, de ‘ROOKIES’. Ya conocéis el tema, empieza relajado, asciende progresivamente, y de repente me encontraba envuelto en un POGO en medio de la sala. ¿Os acordáis de que yo pensaba que iba a ser un concierto tranquilito?
En ese momento, la vibra era imbatible. No había quien pudiera relajar el ambiente allí. Pero, es que, tampoco era necesario. De esta manera, Barry B pilló el micrófono y dijo muy acertadamente: «Para igualar la locura que ha sido tener a Ralphie Choo aquí cantando ROOKIES, habría que traer a alguien como Rusowsky ahora». Os podéis imaginar lo que paso, ¿no? Rusowsky entra, con su clásico gorro de nieve, todo el mundo grita, ellos gritan más, y empieza a sonar el característico ritmo de Jersey Club de ‘bla bla bla’. Efectivamente, otro POGO, mas loco aún al reunir y liberar toda la energía que había quedado acumulada. Así, estando en el momento más álgido, se acabó. ¿Se acabó?
THE LAST DANCE: LAS PINCELADAS FINALES para cerrar un SHOW INCREÍBLE por TODO LO ALTO.
Sí hay otra cosa que me enseñó el cine, además de llegar pronto para ver los anuncios, es que siempre hay que quedarse hasta que se acaben los créditos. Y de nuevo, en los conciertos pasa algo similar. Si el artista dice que se acabó y se va, tu no te mueves. Empiezas a gritar «OTRA OTRA», porque sabes que todavía no ha sonado esa «OTRA» que tanto te gusta y que, por supuesto, tiene que sonar. Eso mismo paso aquí. Unos minutos después de irse, Barry B reunió de nuevo a la banda y volvieron al escenario al ritmo del guitarreo de ‘Soleá’. Y es que, ¿cómo iba a faltar ese pedazo de temazo? Ahora, ¿se había acabado?
NO, porque como bien he dicho muchas veces, los conciertos se acaban por todo lo alto o no se acaban. Y ‘Soleá’ (aunque es tremendo HIT), no es su canción más movidita. Ahí, yo pensé: «Ha cantado literalmente todo, desde su balada más melancólica, hasta su mayor explosión de energía, ¿que falta?»
Pues, aunque era algo que no sabíamos que necesitábamos, pero lo necesitábamos, Barry B dio PLAY a un Remix de Drum And Bass de ‘Kit Kat’. Sí, su primera canción y la elegida para abrir el concierto, también fue la responsable de cerrarlo con broche de oro. Un círculo perfecto. Me pareció una idea brillante, si me preguntan. Así, volvió a generarse un hueco en el medio de la sala, rodeado por gente preparada para celebrar el gran concierto que acabábamos de experimentar, en un último POGO. Y entre ellos, el mismísimo Barry B. Era su momento. Acababa de dar un show memorable, y como uno más de nosotros, bajó a la pista a disfrutarlo. Y eso, señores, es un final de concierto.
LA CLÁSICA REFLEXIÓN DE CAMINO A CASA: ESTO ES ALGO que hay que VIVIR.
Así, una noche más, volví a mi casa muy contento, después de haber tenido la oportunidad de presenciar otro concierto increíble, y listo para dar la turra al máximo con lo bien que me lo había pasado. Así que, si has llegado hasta aquí, únicamente me queda decir que, sí no conocíais la música de Barry, lo empecéis a escuchar, y que si tenéis la oportunidad de ir a un concierto suyo, lo hagáis sin dudarlo. Espero veros a todos en un próximo concierto de Barry B.
Soy Aren Martin, un chaval de los 2000’s que piensa demasiado y plasmo mis pensamientos en diferentes conceptos artísticos. No me limito a ser solo músico; mi proyecto artístico trasciende la representación sonora en la música, lo cual no considero mejor ni peor, simplemente es diferente y es mi forma de expresión.
¿Por qué tuviste que retrasar el lanzamiento de tu EP?
Hace unos meses anuncié un EP pero tuve que retrasarlo porque un sello y distribuidor multinacional no cumplió un contrato de trabajo. Me prometieron muchas cosas que no cumplieron y terminaron debiéndome dinero por producciones y un álbum que hice con ellos. Esto me llevó a estar involucrado en juicios y situaciones complicadas.
¿Cuál es tu consejo para otros en la industria musical?
Mi consejo es confiar en uno mismo, en lo que uno ve y no en las palabras y gráficos vacíos. Hay gente en puestos importantes que realmente no tiene idea de lo que están haciendo, desconocen la realidad actual de los movimientos culturales, y están ahí por casualidad o nepotismo.
¿Cómo has enfrentado el volver a trabajar en tu música y proyectos artísticos?
Estoy siguiendo el mismo proceso que con mi primer EP “C13LO ROTO”, pero llevándolo un paso más allá en todos los aspectos: mejora de la calidad visual, de producción, mezcla, masterización y formando un equipo constante. Aunque tiendo a querer hacer todo yo mismo, estoy aprendiendo a delegar responsabilidades artísticas.
¿Cómo decides cuándo hacer música para tu proyecto “Aren Martin”?
Hago música en momentos puntuales cuando me siento inspirado, aunque esto a veces me lleva a experimentar un síndrome del impostor. Sin embargo, he aceptado que necesito esa inspiración fuerte y estar tranquilo para crear.
¿De qué trata tu último single?
Mi último single reflexiona sobre las dudas y recuerdos fuertes, especialmente relacionados con grandes cambios. Habla de cómo nos damos cuenta de que las cosas no serán iguales y el proceso de aceptarlo.
¿Tienes previstas colaboraciones en este proyecto?
No planeaba colaborar con otros artistas porque el trabajo es muy introspectivo. Sin embargo, sí hay colaboraciones con otros productores, ya que a nivel de producción es más fácil compartir emociones.
¿Cómo abordas el concepto visual de tu música?
El concepto visual es crucial porque ayuda a expresar lo que la música por sí sola no puede. Vivo en una era de combinación absoluta, donde todo se mezcla. Mi objetivo es explotar las etiquetas y los prejuicios de nuevo.
¿Qué representa QU3STIONMARKS para ti?
QU3STIONMARKS es más que un álbum; representa las dudas y preguntas existenciales propias o de nuestra generación, extendiendo este concepto a lo visual y a la moda. Estoy en proceso de crear un sello independiente para dar cabida a proyectos que se sitúan entre lo alternativo y lo urbano.
¿Cuáles son tus planes futuros?
Próximamente lanzaré un par de singles más y algunas sorpresas relacionadas con la moda. Una vez lance este EP, que preveo para mayo, comenzaré una gira por España, retomando las ciudades que quedaron pendientes debido a los problemas con el sello/distribuidora.
Como si fuera un Santo ángel salió Ralphie Choo el pasado 25 de febrero al escenario en su tercer bolo madrileño. Con las entradas agotadas desde hacía meses, todas las Gata(s) y gatos de Madrid llenaban la sala, expectantes. Y, aunque se le notaba el cansancio acumulado, el artista no decepcionó a nadie. Saltando en el escenario con una máscara de plástico y su oufit Valentino, le quitó todos los Dolores al público.
Foto: @ javiwestt
El inicio del concierto elevó al público a otro nivel, entremezclándose el sonido de la flauta con el del violonchelo en una danza totalmente nostálgica. Éramos todos niños con un sueño, puro sentimiento. Cuando saltó el artista al escenario, todas las Máquinas culonas se empezaron a mover y saltar, creando pogo tras pogo, haciendo que la sala Ochoymedio pareciese estar en otro Metaverse.
Aunque Ralphie Choo vaya de Rookie, supo muy bien cómo ganarse al público, sacando a sus compañeros de discográfica y amigos Mori y Rusowsky, que hicieron temblar la sala con sus colaboraciones del disco. Y como si de una Supernova se tratase, aunque con mucho lamento, apareció Abhir en el escenario dejando a todos boquiabiertos. Siendo el domingo el único bolo de los tres en el que el elefante actuó, los dos artistas crearon una atmósfera más cercana a un culto que a un concierto.
Foto: @javiwestt
El show no se hizo para nada pesado, introduciendo el equipo de Ralphie una kisscam, donde algún Beso bruma cayó, y una conexión en directo en la plataforma Omegle, donde los que se conectaban iban a poder “disfrutar” de Juan y su talk box. Así la audiencia se convirtió en otra parte fundamental más de lo que ocurría en el escenario, creando así un vínculo con ella. Además, contó con la participación de un dúo de palmeros, que mezclaban sonidos tradicionales junto con los modernos que caracterizan su discografía en canciones como Bulerías de un caballo malo o Tangos de una moto trucada.
Su show fue excéntrico, no hard feelings (Nhf), pero enérgico y cercano, pensado para que la audiencia se lo pasara bien y no tanto en la perfección técnica. Todo terminó con sus colaboraciones en el escenario mientras él se lanzaba al público para disfrutar con él del último pogo, siendo esto la guinda de un concierto del que nadie salió decepcionado.
En su primera mixtape de 2016 “Slow Wine” teníamos a una Bad Gyal recién salida del cascarón con todas sus referencias jamaicanas a flor de piel y unas ganas enormes de comerse el mundo. En su EP de 2021 “Warm Up”, Alba exploraba por primera vez el tirar barras secas sin apenas melodía. Un nuevo registro que ha sabido pulir y desarrollar en su disco debut. Ahora tenemos a una Bad Gyal más segura y convertida en estrella internacional gracias a su Chulo pt.2 con Tokischa y Young Miko.
Portada de «La Joia». Fotografía: Sheila Janet
El rollout de “La Joia” ha sido caótico y agridulce. El 70% del material se había presentado en singles y conciertos desde 2022, y aunque el público respondía positivamente, se respiraba cierto desencanto. Lejos quedaron los tiempos en los que sacaba cosas improvisadas y rarunas como “Nicest Cocky” o “Indapanden” pero hay que entender que Alba tiene otra vida y otro contexto.
Esta vez no se esconde, su misión es incendiar las discotecas. Nos presenta un tracklist lleno de reggaeton, house o brega funk. Sin embargo, aunque todas las canciones tienen un nivel de energía parecido, no son el tipo de canciones que puedes encontrar en el Top 50 de Spotify España. Alba se las ingenia para jugar con melodías pegajosas, colaboradores diferentes y producción sorprendente. Las canciones tienen ese espíritu vivo y fresco que tenían los primeros temas de Tego Calderón o Plan B. Tiene sentido que “Perdió Este Culo” sea el single promocional del album porque destaca desde la primera escucha. Suena cara, exclusiva y oscura.
En cuanto a la portada del LP apuesta todo a un color: el azul discoteca. Quizás todos pensábamos que la portada de su debut iba a ser algo celestial con joyas, ostras y todo a lo que Bad Gyal nos tiene acostumbrados. Esta vez nos encontramos un vestido de latex, una tipografía fina muy flow 2000 y su inconfundible melena rubia. No es espectacular pero es reconocible y distinguida.
Fotografía: Ancla Music Photo
Si bien podrían haber sacado más punta a algunas intervenciones, los invitados de este disco han sido un gran acierto. No tanto por sus aportaciones sino por el dinamismo que aportan al tracklist. En Bad Boy (una versión más lenta que la que había adelantado en sus shows) escuchamos a Ñengo en su salsa con barras retozonas y pegajosas y con una gran química. Barras Un reggaeton “Dime Bad Gyal, soy tu fucking Bad Boy”.
Alba ha contado con varios de los productores más punteros del momento como Sky Rompiendo, El Guincho o Mag. Este último ha firmado varios temas y entre ellos “La Que No Se Mueva”, un beat oscuro de dancehall en el que parece que en cualquier momento sonará una corneta jamaicana. También cuenta con una de las colaboraciones más sorprendentes, Tommy Lee Sparta. Un delivery salvaje y agresivo que se agradece en el tracklist. Bota Niña funciona mucho mejor dentro del disco que como single. Cuesta familiarizarse con el ritmo y Anitta no suena tan prominente pero la percusión imaginativa y los sonidos de cascabeles hacen que reluzca.
Fotografía: Ancla Music Photo
Escuchando estas canciones, es imposible no imaginarse a Alba interpretándolas en el escenario con su mirada fija, sus caras serias y sus pasos prohibidos. Frases como “La que no se mueva está eliminá” o “Si me pego me imagina en la capilla” van a ser coreadas hasta la saciedad. Sin embargo, hay otros momentos en los que puede resultar algo unidimensional. Por ejemplo, ese “lado melancólico” que prometió, no parece estar. Quizás lo más cercano sea la esperada colaboración con Morad “Así Soy”, en la que ambos reflexionan acerca de sus vidas y sus pilares.
Uno de los aspectos más criticados durante su carrera ha sido su voz. Todos sabemos que el autotune y Bad Gyal han sido uña y carne desde el inicio de su carrera pero esto no significa que su voz no esté llena de carácter y matices. Cada vez que suelta una frase lo hace con un aplomo y seguridad que consigue camuflar algunas carencias a nivel lírico. Además, Alba ha hecho un gran esfuerzo por relucir su registro grave y explorar nuevas texturas como en “Otra Vez Más”, la canción que cierra el disco y en la que usa tonos más agudos.
Fotografía: Ancla Music Photo
La Joia es la consagración de Bad Gyal. Ha esculpido una gran estatua con todo lo que significa su personaje: liberación sexual, fiesta, lujo y marihuana. Nos encontramos un proyecto con barras ingeniosas, estructuras efectivas, invitados variados y producción imaginativa que muestran la mejor versión de Bad Gyal hasta ahora.
El pasado sábado 27 de enero tuve la oportunidad de charlar un poco con Ben Yart a la salida de su concierto en Granada. Tan solo le hice una pregunta: «¿cómo es trabajar con Érebo?». Como buen artista me dijo que era como pintar un cuadro, pero no cada uno su mitad, si no que los dos daban color al mismo al unísono. En la charla que pude tener con Asier Cortés, mejor conocido como Érebo, tuve la oportunidad de corroborar no solo su gran valor como artista y productor, también el enorme valor como persona del artista de Bilbao.
Bueno Asier, ¿cuándo empezaste a producir?
Empecé a producir lo que son beats hace un par de años, pero lo que es música bueno, yo siempre he sido un friki del sonido. Empecé con dieciséis con la gente de LaJoyería, al principio grabándonos a nosotros mismos. Dio la casualidad que fui el que dio al REC y, desde entonces, me enfriqué. Siempre hemos sido raperos hasta que los type beats no daban para más. Si queremos llevar la música hasta el punto que hemos fijado tenemos que autococinarnos.
Lo que buscas es un sonido más propio, ¿no?
Claro, en 2015 un “Drake type beat” estaba bien, pero si quieres hacer algo más único o un sello personal te tienes que juntar con un productor. Se nota mucho la diferencia entre cuando alguien se sube a un tema y cuando alguien crea un tema.
Bueno, ¿quién o quiénes son tus referentes en términos de producción?
Siempre me ha pasado, y me parece una cagada que, para mezclas, producciones y demás, no es que no me inspire pero no consigo encontrar un cuadro al que asemejarme, un santo grial en mezcla y master. Voy probando, un poco ensayo y error. Eso sí, escucho producciones y me quedo con el corazón de cada tema y las cojo como señales. Por ejemplo Ralphie Choo o Drummie son de los que más me inspiran últimamente. Me gusta cuando no sabes por donde va a ir el tema o cuando hay cambios bruscos. Es cuando me sorprende. Cuando esta todo tan trillado y sabes que va a haber copypaste el siguiente minuto me desengancha el tema.
Una cosa que veo curiosa de Ralphie es que él mismo es su propio productor, al igual que tú.
A eso quiero llegar. Se nota cuando un artista coge el mail, se pone a descargar ritmos y hace un tema, y cuando el tema nace de, por ejemplo, unos golpes en la mesa. Vas construyendo, mezclando, tocando cosas y tienes más manejo de cada segundo del tema. Se nota mucho cuando alguien se autoproduce o cuando están mano a mano productor y artista.
Quiero recordar que dijiste algo sobre la autoproducción en «La Oficina», de Grindin’. ¿Qué ventajas ves sobre ello?
Vas a saber hablar mejor el idioma. Y no te hace falta en sí saber autoproducirte como tal, vas a poder dar forma a ideas codo a codo con los demás que están en el estudio. Cuando más te retroalimentas con la otra persona y cuanto mejor sepa hablar él ese idioma, mejor lo voy a saber hablar yo. Cuando más empiezas a jugar con la producción es cuando más desarrollas tu identidad. Mira a Cruz Cafuné o Rosalia. Se nota que han frikeado muchísimo y saben hablar el idioma. Estoy seguro que se pone con su gente y sabe como decirle las cosas, sabe que puede molestar, que hay que quitar y demás. Creo que ir más allá de escribir un tema es algo muy necesario para crear un producto con cuerpo. Con toda la ola de que cada vez hay más productores, el autotune y que ya mucha más gente puede cantar, se va a demandar mucho más el «artista 360», ese que ve el 100% del campo, no solo el 50%.
¿Podrías desarrollar un poco ese concepto? Me parece bastante interesante.
Mira, hay dos cosas bien distintas que aquí en España no se diferencia mucho. Hay mucha equivocación entre el concepto de productor y beatmaker. Mucha gente llama productor a un beatmaker y viceversa cuando son dos tipos de personas completamente distintas. Un productor ve un tema y lo lleva desde la raíz hasta el último punto. Por ejemplo, yo grabo, ayudo con la letra, al haber grabado bastantes temas sé códigos, se hacer la mezcla y el máster… Estoy desde el proceso cero hasta el último paso. Y de eso estoy muy orgulloso, ahí es donde digo «me la saco». Como beatmaker llevo relativamente poco y sigo aprendiendo.
«Yo al punto que quiero llegar como Érebo es a que ni que el peso de todo lo tenga la letra ni que lo tenga la producción, que nada se sienta vacio.Quiero que la voz sea parte de la música, no solo letras encima del sonido«
Érebo sobre su objetivo como artista y productor.
Y los productores como tú, que tanto producís como os tiráis unos versos, ¿cómo veis el panorama para vosotros?
Lo hablé con One Path el otro día. Es verdad que a los productores que tiran a cantar, por más que hayan cantado antes, si tienen la etiqueta de productor cuesta creérselos, generalmente porque los productores somos más frikis. Yo creo que juega en contra en el sentido de cara a fuera. En el sentido obra juega a favor, pero a nivel publico se tiene el “tú eres el de la silla, tú eres el que está detrás”. Yo creo que eso irá cambiando. Mira al Gese, ahora se la están dando.
Aun así, ¿no crees que es dificil destacar?
Si te fijas, aunque no sé si es algo que pueda jugar a mi favor o a mi contra, para el proyecto de Ben Yart yo no puse el nombre de Érebo para las producciones. Puse el de LaJoyería para que no se me pisara un proyecto con el otro. Si hubiera puesto mi nombre como tal seguramente sería muy difícil que en mis cinco temas más escuchados estuviera alguno mío como cantante. Aunque eso también juega en mi contra, al final mi nombre nunca está en las papeletas.
También puede ser por la exigencia, ¿no?
Y por la comedura de cabeza. Yo me escucho cada tema sin exagerarte mínimo 500 veces antes de salir. Luego ya no los escucho, veo el cuadro desde fuera y digo “joder que guapo”. Pero soy muy rayado. Estoy en el estudio, salgo y me pongo los cascos. A la mañana siguiente igual. Al tener una visión periférica también me vuelvo loco porque me fijo en el kick, en la mezcla, en las eses, en el concepto, en la estructura… Y hay veces que me abruma, soy un esquizo de eso.
Yo también soy de los que piensan que está mejor ser más analista en ese sentido que sacar cosas a locas.
Yo luego me arrepiento, me gusta dar pasos firmes en el sentido de que, si saco una cosa y al tiempo escucho un error que digo “podría haberlo solucionado” y no lo hice por esto, me entra un TOC que no puedo escuchar ese tema. Es como si estás haciendo un cuadro y tú en el fondo sabes que ese rojo no es, pero te autoconvences que sí y de repente lo sacas. Lo ves a los dos meses y dices “era puto naranja”.
Ya que hablamos de exigencias, ¿qué tan exigente eres con los juntes en el estudio?
También soy muy rayado, necesito que sean orgánicos. Sonaré demasiado purista pero creo que en el arte se nota todo. Se nota cuándo un tema es orgánico o forzado, cuándo una colaboración es a distancia o cuándo cada uno se ha escrito su cacho. Pero también al contrario, se nota si ha habido buena vibra en el estudio o si la química es buena. Para eso soy muy rayado. No haría lo de “junto mi marca con tu marca”. Creo que juega en mi contra por la industria de hoy en día pero no sé, le tengo mucho respeto al arte. Es mi sitio sagrado. Cuando menos lo manche, mejor.
Eso de la química es super cierto, con la gente de LaJoyería se nota que es fortísima.
Sí, hay una magia del horror con ellos. Tenemos mucha química porque lo hemos hecho siempre. No tengo miedo a decirle «hermano, esto es una puta mierda, tenemos que cambiar la letra entera» porque no le va a sentar mal. Lo mismo me lo rebate y me dice «hazme caso, esto está guapo». Si él cree, yo confío. Y eso es impagable, la química de llevar trece años juntos es algo que pocos pueden experimentar.
«En el momento que esta gente baje los brazos, hacer música solo puede ser complicado. He descubierto la música con ellos. Como cavernícolas chocando piedras y descubriendo el fuego, hemos ido aprendiendo juntos»
Érebo sobre Vazkez e Iuve, los dos artistas con los que empezó a hacer música.
Sin duda, creo que el no juntarte con cualquiera es uno de tus puntos más fuertes.
De verdad, yo soy un rayado. Siempre lo digo, hacer un tema es como tener relaciones con alguien. No me gusta hacerlo ni pagando o con una tía que, aunque esté buenísima, el polvo es una mierda. Soy muy reservado en ese sentido, no hago temas con cualquiera si no veo que hay un feeling previo y me voy a llevar bien con él. No me voy a desnudar delante de cualquiera. También creo que puede ser miedo a salir de mi zona de confort, quizás al final todo va genial. Pero no se, necesito primero unos pasos previos. Una cita o yo que sé, ¡invítame a algo! Con Dellachaouen por ejemplo tuve química a la hora de hablar con él. Le dije que viniera a Bilbao y estuvimos un año grabando su disco y bueno, fue de puta madre. Con Ben Yart, Jay Cas o Vazkez, que es como mi hermano, con todos los que he hecho música es porque me llevo bien con ellos. Es lo que te he dicho, me gusta que los juntes sean orgánicos.
Sobre el protagonismo del productor, ¿dónde crees que radica el problema de la leve importancia que se os da?
Creo que es un poco culpa de las fiebres, igual que cuando hubo la fiebre de las bandas. Hace poco leí un tweet muy interesante que criticaba esa falsa realidad de estar el artista solo. Las marcas personales hoy en día son lo que más triunfa. Te voy a comprar más fácil el producto si es un nombre y una cara a si es dos. Cuantos mas elementos, menos identificas la foto. Hoy en día renta mucho más tapar al resto de peña y poner delante a una persona, aunque cada vez está cambiando más.
¿Dirías que la velocidad de consumo musical también es un factor clave, llegando incluso a devaluar el sonido?
Sin duda, vivimos en «x2» todo el rato. ¡Nos vamos a quedar malitos! El ritmo de consumo que llevamos es bestial y por supuesto que devalúa el sonido. Es más, devalúa todo. Hay cosas que llevan su tiempo, y se reducen mucho esos tiempos porque parece que el mercado te lo exige. También te digo, hace tres años se premiaba mucho el sacar un tema cada semana, pero como hay tanta gente haciéndolo se premia lo contrario. Ahora estamos en una época que parece exponencial, tanto para arriba como para abajo. A mi como consumidor me apabulla, pierdo mucho interés. No me da tiempo a hypearme para el siguiente proyecto. Hoy en día se quema todo tan rápido que es hasta frustrante. El estar currándote algo durante tanto tiempo para que a la semana lo sientas como algo viejo es jodido. Hasta yo mismo siento que si a la semana de lanzar algo le doy un poco de promo, estoy dando la chapa. Pero aún así es que lo entiendo. O sacas algo muy trascendental o el fuego se apaga muy rápido.
Me llegó a pasar con varios discos de mi biblioteca, al mes ya estaba saturado de escucharlos.
Es que tenemos un consumo super obsesivo. Mira con las series, si sacan la temporada de una serie que te encanta te la fumas en un día y luego es como “saca otra, sácala”. Y ahora tienes que esperar dos años a que la saquen. Tenemos un consumo super obsesivo.
Creo que también es un poco culpa de la sociedad en la que vivimos. Estamos un tanto mal educados.
Sí, sobre todo culpa del formato. Mira Tik Tok, ha acostumbrado a la gente a lo instantáneo. A tener la atención al momento. Esto va a traer muchísimas consecuencias. ¿A ti no te pasa que necesitas constantemente estímulos? Somos la generación que ha matado al aburrimiento, no somos capaces de aburrirnos. Estás con tu madre y, como no hay conversación, sacas el móvil y tomas atención a otra cosa. Vivimos en un constante «x2». Llega a ser hasta distópico.
Lo de la atención es muy real, me recuerda a la gente que subía sus tropecientos mil minutos escuchados en un año del «Wrapped» de Spotify.
Esa gente seguramente tenga eso por tener el post de Twitter. Por conseguir diez mil «me gusta» y que te digan «buah, estás puto loco». Esa gente está falta de atención, no son fanáticos. Nadie se consume tanta vaina de nadie. Me parecería incluso enfermizo. Imagina que te cruzas a ese artista, lo has escuchado más que a la voz que tu padre. Eso es para mirárselo.
Totalmente, has dado en el punto. Esto se lo dices a un chaval y le rompes los esquemas. Aún así, ¿quién te salió a ti?
Pues no me acuerdo. Creo que me salió Don Toliver, me salí a mi mismo y no se, diría que los de aquí de LaJoyería. ¿Sabes también qué me pasa? Cada vez me cuesta más investigar música. Cada vez los algoritmos son más cíclicos. Antes podías llegar a cosas totalmente aleatorias, como a un vídeo de un chileno cayéndose por no se donde. Ahora se crean fanatismos extremos de todo porque no te dejan descubrir. Hay tantas luces que no se puede ver. Antes era mucho más fácil tirar del hilo para llegar a nuevas cosas, pero ahora siempre acabo dando vueltas en círculo. Y tiene sentido, al final lo que quieren es que te quedes en su plataforma. Pero de verdad, no ayudan, más que nada porque no les interesa.
Lo de los fanatismos es una verdad como una catedral. Ahora se puede ser fan de todo.
Claro, salen famosos de nichos pero nichísimos. Mira a Llados, te dice cuatro frases con gags, se hace la coña y se hacen famosos.
Me recuerda al caso de Íñigo Quintero. Un tema lo hace completamente famoso por no sé si la coña o qué, pero es totalmente aleatorio.
Vi una entrevista de D3llano y me hizo pensar mucho. Sería muy jodido saber que has hecho algo que no puedes superar. Físicamente podrías igualarlo, pero en cuanto a la superación personal has tocado techo. Si yo fuera él, ¡dejo la música!
Aparte, con todo eso de las labels y tal, creo que estos artistas son los que más rápido se exprimen. Me viene a la cabeza esa discusión de C. Tangana y Yung Beef en el Primavera Sound de 2018. Cuando haces las cosas sin tirar de un sello creo que tienen mucha más personalidad.
Claro, pero estás usando palos de madera contra tanques. Yo estoy jugando en el juego de ajedrez que es Spotify y estoy con Distrokid, que no tiene los hackeos de las grandes distribuidoras de, por ejemplo, entrar en determinada playlist. De todas formas, hacemos cosas tan guapas que creo que pueden romper ese hilo. No me gusta jugar con trucos. Imagina pasarte el GTA con trucos, no lo vives igual. Si te haces el truco del helicóptero y te lo pones de primeras está guay porque puedes pasártela por ahí dando vueltas; pero cuando te lo ganas después de diez misiones es como «mira lo que he ganado». Si te ponen la línea de meta en la cara pues mira, ahí está; pero lo importante no es llegar a la meta, es el camino hasta ella.
Coincido muchísimo contigo macho. Llegas a bajar a Graná’ y te invito a un tercio en una terraza pa’ hacer laentrevista.
Pues tengo pensado bajar pronto. Vazkez está haciendo un disco que se va llamar «La Calor Del Norte», inspirado en la etapa que estuvo viviendo en Granada y la actual en el norte. Va a estar muy guapo, creo que va a ser de lo mejor que hemos hecho. Tiene una esencia muy potente. Granada y Bilbao tienen un algo que las une, no se que será pero veo un nexo en común.
Y como última pregunta, ¿qué es para ti la música?
Para mi la música son recuerdos, si llega el dinero está bien, pero yo me quedo con los momentos. Es como si sacas un videoclip y sientes que no ha habido química con los actores. Por más que haya quedado un videoclipazo voy a tener la espina clavada de sentir que es plástico. Cuando siento que algo es plástico me la pela, así tenga diez mil reproducciones. Prefiero un tema malo y que ese día lo hayamos pasado de la ostia a un buen tema. Premio más eso. Es más, salen mejores temas cuando premias eso porque los involucrados se vuelcan mucho más.
Neko Bennett, más conocido como 4batz, es la sensación del momento en el mundo del R&B. A pesar de su corta discografía, de dos canciones, ya tiene todas las miradas de la industria sobre él, consiguiendo un crecimiento sobrenatural
Todo comienza el 27 de junio del 2023, el artista de Dallas publicaría la canción ‘act i: stickerz «99» sin ninguna promoción. Sus cuentas de artista en redes todavía no habían sido creadas por lo que él personalmente se encargaría de hacer llegar su canción a todo el mundo.
Sin ningún tipo de aviso en redes sociales como TikTok, que son fundamentales para el despegue de una canción actualmente la canción tuvo cierta visibilidad, más de la esperada probablemente, pero ni se acerca a la que tiene actualmente
Poco tiempo después del lanzamiento de esta primera canción, 4batz haría la mejor decisión de su carrera. Neko iba a lanzar finalmente un videoclip oficial de la canción dirigido por Josshflores, que ha trabajado para Lyrical Lemonade, Jordan Ward o Veeze
Con este videoclip se relanzaría la canción, es decir, 4batz cambiaría la portada original y empezaría a promocionarla en TikTok, ya que todavía no tenía cuenta oficial de Instagram. Estos videos de TikTok alcanzaban las 20k visualizaciones y la canción ya crecía exponencialmente.
Un mes después del relanzamiento de la canción, el 20 de noviembre, 4batz mostraba por primera vez el tema que cambiaría su corta carrera, ‘act ii: date @ 8’. El preview mostraba un R&B pegajoso que, junto a la voz aguda conseguida mediante efectos, captó la atención de todos.
A este primer video lo seguirían publicaciones en Instagram y más TikToks que se harían virales en cuestión de días. Esta viralidad se junto con la oportunidad de hacer una performance de su primera canción en la plataforma ‘From The Block’ de ‘4 Shooters Only’
El contraste entre su apariencia en el vídeo y la sonoridad de la canción hizo que el vídeo explotara contando actualmente con 1 millón de visitas en Youtube y haciendo que 4batz rondara los 700 mil oyentes mensuales en Spotify.
Con este vídeo también captó la atención de Brent Faiyaz, que lo republicó en Instagram. En ese momento se cerró el círculo ya que claramente Brent es la mayor influencia de la música de Neko, lo que lo ha llevado a muchas comparaciones y gente desmeritando su trabajo. Personalmente el estilo me recuerda más a otros artistas como Eem Triplin, aunque hay que estar sordo para no ver el parecido con Brent.
Tras un par de semanas en las que 4batz veía su único tema despegar mientras que el éxito del siguiente lanzamiento ya era casi asegurado, el 12 de diciembre se lanza ‘act ii: date @ 8’. Una temática similar y mismos recursos pero una repercusión mucho mayor en la mitad de tiempo
La canción, como era obvio, consigue un debut a la altura de los artistas más grandes y la misma plataforma, ‘4 Shooters Only’, vuelve a darle su espacio, que esta vez elevaría su carrera definitivamente. Otra vez el mismo contraste entre lo visual y lo sonoro lo viralizaría
A esta nueva performance reaccionaría el archiconocido streamer Kai Cenat, que daría un último empujón al tema para alcanzar los 5 millones de reproducciones y el puesto número 1 en la lista de canciones virales de Spotify.
Ya más recientemente la cantante SZA también le ha dado su co-sign comentándole en el vídeo de su última sesión de ‘From The Block’. Esta artista anteriormente también le dio este reconocimiento al cantante d4vd, que actualmente cuenta con 25 millones de oyentes mensuales.
Sus números siguieron catapultándose y, cuando más se esperaba, 4batz supo complacer a su público, compartiendo el 22 de enero un preview de su próxima canción el ‘act iii’. Pequeñas cosas son los que marcan la diferencia entre canciones, pero el hype sigue siendo el mismo.
Hace poco, Kanye West fue preguntado en las calles de Hollywood que artista emergente le gustaba más, o le veía más potencial. Este respondió “4batz”. Aún así, esto no debería ser sorpresa para nadie ya que ya habían tenido una conversación en FaceTime, pero todavía no se han visto en persona.
Pero obviamente no todo es tan bonito como parece porque siempre que irrumpe un nuevo artista en la escena no tardan en llegar los rumores de que es un industry plant. Se dice que la discográfica Capitol Records, propiedad de Universal Music, está detrás del ascenso de 4batz, aunque no hay nada confirmado.
Ya sea orgánico o no el ascenso que está teniendo el artista no se puede comparar a ningún otro. Ya se sitúa en números similares a los de SiR o Dellafuente, que son considerados leyendas en sus respectivos géneros y aún se espera que vaya a más
En 2016 tuvo lugar un evento en el mundo del rap estadounidense que quedaría marcado a fuego en la memoria de muchos como uno de los momentos más icónicos de lo que llevamos de siglo. Efectivamente estoy hablando del XXL Freshman Cypher 2016. La revista XXL escogió como promesas de ese año a un selecto grupo formado por raperos como Lil Uzi Vert, Lil Yachty, Desiigner, Denzel Curry, 21 Savage, Kodack Black, Anderson Paak, y como sorpresa; Lil Dicky.
La historia de Lil Dicky es una sobre privilegios a la inversa, porque es un rapero que no ha sido bien recibido en la escena nunca. Su condición de rapero satírico, blanco y judío le pone en jaque en un ambiente en el que predomina la música negra. Esto pasa de castaño a oscuro sabiendo que cada vez que un rapero blanco ha decidido empezar su incursión en el sector ha conseguido el mismo o incluso más reconocimiento por parte de la industria por hacer lo mismo o incluso menos que cualquier artista negro. Y sí, estaremos muchos pensando en aquel momento de los Grammy’s de 2014 en el que Macklemore se hizo con el premio a mejor álbum de rap por encima del Good Kid m.A.A.d City de Kendrick Lamar y el Yeezus de Kanye West.
Por ende, su forma de introducirse en la industria sin ser visto como una especie invasora o un “colonizador musical” fue hacerlo desde la sátira y la inversión de roles, como ya explicó a la perfección en el ya mítico videoclip de Professional Rapper. Y no nos vamos a alejar mucho del aspecto audiovisual de su carrera. Cuando lanzó su primer disco, este vino acompañado de unos cuantos videoclips que destacaron por lo ingenioso y creativo de su propuesta (en algunos más inspirados que en otros). Y pese no a haber cuajado en España, los videoclips de temas como Pillow Talking o $ave Dat Money ya son prácticamente cultura popular.
Viendo la implicación que ponía en estos proyectos, no supone ninguna sorpresa la evolución natural que tuvo su carrera cuando dio el salto a televisión con su auto ficción biográfica DAVE. Esta serie fue producida por FX (Que también se ocupó de Atlanta en su día) y en ella el propio Lil Dicky recrea lo que fue su camino al estrellato tomándose algunas licencias por el camino. De cualquier manera, el show acaba siendo un compendio de bromas, juegos de palabras y situaciones incómodas bajo las que se esconden comentarios por momentos muy sagaces sobre los privilegios de clase, el ‘struggle’ como método de legitimización y la apropiación cultural. En el seno de esta serie es donde nace el disco que nos ocupa hoy: Penith (perdonad la introducción tan extensa pero para entender a Lil Dicky TODO es contexto).
Llegados a cierto punto de la serie la trama empieza a girar sobre como Lil Dicky tiene que hacer su primer disco, al cual titula Penith como otra broma más sobre pitos, porque que tu nombre artístico se traduzca como ‘pene pequeño’ por lo visto no es suficiente. Así mismo, el disco que ha llegado a nosotros es una banda sonora que recopila y amplía los snippets y las canciones que suenan en la serie.
Es difícil tomarse en serio a Lil Dicky, y todas las críticas que le caen se apoyan principalmente en lo cursi, rebuscado e infantil que es en muchos momentos. Es un tono complicado de pillar, y creo que el principal hándicap reside en que tienes que haber visto la serie para entender, y luego disfrutar este compendio musical. Pese a que la mayoría los “videoclips” que figuran en youtube no son más que highlights extraídos de la serie, el imaginario que esta crea se vuelve indispensable para entender ciertos momentos. De otra forma no sabría explicarle a alguien como el drop de la intro se relaciona directamente con una versión de Anna Frank en el presente haciendo el baile de Watch Me (Whip / Nae Nae) de Silentó.
Una vez la conoces, hay que abrazar esa estupidez gratuita y alocada. A veces sale mejor y otras peor, con temas que tienen potencial y quedan en bromas de mal gusto (o temas que directamente surgen como bromas y se quedan ahí). Los únicos momentos en los que el disco brilla con luz propia y se sostiene sin necesidad de la serie son probablemente los más intimistas del mismo. Temas como Going Gray o I Met a Girl son una ventanita al alma de Dave más que a la de Lil Dicky. Relatos amenos y sinceros sobre el amor y la vida con los que cualquiera puede relacionarse. El disco no tiene un ritmo fijo, va pasando de estas baladas a temas que son una exhibición de las habilidades vocales de Lil Dicky, (que en contra de la creencia popular, no le faltan) para después dejarnos con algunos ejemplos de la facilidad que tiene para el ‘storytelling’ que le ayudó a llegar a la fama. Harrison Ave y Jail (Part 1) son ejemplos perfectos de esto, con Jail (Part 1) siendo un tema magistralmente absurdo en el que habla de un falso escenario en el que le meten en la cárcel y empieza a elucubrar sobre su vida de tipo duro allí ganándose el favor de los maleantes con los que convive. En este caso el tema viene con un videoclip de ocho minutos que es una delicia que os invito a experimentar por cuenta propia.
En la producción quiero destacar que contamos con la presencia del hitmaker Benny Blanco, que también es un personaje de la serie. Las relaciones de Lil Dicky con sus amigos y compañeros son un eje central de la serie y en consecuencia también del disco. La forma que tiene de tratar a su gente va cambiando para bien y para mál según avanza la historia. Por eso me parece que la outro We Good en la que canta junto con GaTa, su segundo de abordo, cierra el disco a la perfección, suponiendo una celebración de la vida, la amistad y dejar a un lado por un momento el ego y el narcisismo. Pese a ser una auto ficción, creo que hay resquicios de cómo es Dave en realidad que se pueden vislumbrar en ciertas frases del disco. Entiendo el desinterés hacia este álbum por parte del público general y que tiene un replay value muy escaso, pero si vas con la mente abierta y dispuesto a rascar más allá de la superficie te vas a encontrar con un disco sincero y con momentos sorprendentes tanto en lo musical como en lo lírico. Ya sabéis lo que dicen, entre broma y broma la verdad asoma.